Unanueva vida
Un crossover entre DBZ y Highschool DXD escrito por Octavio675, Tadeuz y AgussMatt.
AVISO DE RENUNCIA LEGAL: NOSOTROS, OCTAVIO675 Y TADEUZ, EN NUESTROS CARÁCTERES DE AUTORES DE ESTE FANFIC, NOTIFICAMOS A NUESTROS QUERIDOS LECTORES ESTO: NO SOMOS DUEÑOS DE LOS PERSONAJES DE DBZ NI DE HIGHSCHOOL DXD, AMBAS SERIES Y TODO LO RELACIONADO A ELLAS PERTENECE A SUS RESPECTIVOS AUTORES.
Sinopsis: Trunks del Futuro (también conocido como Mirai Trunks) acaba con los peligros que asolaban su línea de tiempo, y ahora, se encuentra en paz, pero, se siente algo vacío, lo mismo le sucede a su madre Bulma. Entonces, ambos, madre e hijo, se disponen a buscar nuevos lugares en los que vivir intrepidantes aventuras llenas de acción y peligro, ¿qué les sucederá a este dúo de mujer-genia-científica y semi-saiyajin-igual-de-inteligente-y-aventurero?, ¡descúbranlo en este fanfic!
Nota de los autores: Bueno, les habla Octavio675 gente, muchas gracias por la sorpresiva cantidad de reviews en el primer capítulo, nos alegra hasta el infinito y más allí (por las dudas digo allí en lugar de allá, ya saben, por el copyright xD) a mí, a Agus y a Tadeuz, la verdad, muchas gracias por todo el apoyo (por más poco que sea).
Ahora vamos a responderles a sus reviews:
(Sí, dije vamos, Tadeo, Agustín, muevan el orto, despiertense dormilones de mierda xD)
Nahuel Durandal: ¡Muchas gracias compatriota boludo!, de verdad me alegra muchísimo a mí (Tadeuz, el boludo coautor n°1 de la historia) que te haya gustado, y tranquilo, no voy a revelarlo todavía, leéte el capítulo pero ya vas a ver los planes que tenemos para Trunks…
HiperVegetaBlu4: Holah :v, te habla AgussMatt xD, bueno, supongo que te habráh gustadoh la historia, gracias por defendernos (a mí, y a los otros dos giles que escriben esto) de aquel comentario.
El nano del sigl: Querido Nano, personalmente voy a responderte con pura franqueza. La verdad que sí, Tadeuz, Agus y yo somos conscientes de que hay muchas facciones más en el anime,el manga y las novelas ligeras, pero se nos cantó la gana ponerlo con el clan Gremory, sí, ya está muy sobreexplotado eso, pero es nuestra historia, y nosotros elegimos cómo hacerla. Te pido por favor que leas la descripción de los fanfics para saber primero que pairings/personajes hay, así después no rompés las pelotas en la sección de reviews, comentando de forma negativa hacia el autor, vociferando tus quejas. Te invito a que hagas tu propia historia de la forma que a vos te guste, emparejando a Trunks o quien sea con otra facción que no sea la de Rias, o en su defecto, que busques otro fanfic que tenga otros pairings.
Kamencolin: Thank you for the feedback bro! I'm sorry that the story's in spanish xD, there seems to be a predominance for Xover fics in spanish xD, although I could make this story available in english after it is completed. Are you bilingual btw? Because, I can't figure out how did you manage to read the first chapter since it was totally in spanish XD. Unless you translated it on Google Translator, lol.
Goku SSJ3 Blue: Bueno, la verdad que gracias por la PRIMER CRÍTICA CONSTRUCTIVA que veo en mi puta vida, la verdad, te agradezco mucho. La verdad que algunos ''bocetos'' mentales que tuve y compartí con Tadeuz y Agus consistían de Trunks y Bulma (del futuro obviamente) viviendo una vida normal hasta que se aburrían, y entonces Trunks se inscribía en la Academia Kuoh, el problema ahí es que, la Tierra de la dimensión de Mirai Trunks estaba hecha mierda, así que seguramente no iba a haber una puta escuela en pie. Y lo de Bulma formando parte del harem, definitivamente ya es una alternativa poco probable que se concrete su adición.
Alucard77: EL autor en persona. ÉL… El maestro de los maestros, la verdad que me leí tu fic ''Tu eres mi salvadora y yo tu protector'' en DOS DÍAS chabón, me atrapó al instante, como metiste a otros personajes de otros animes para que formen parte del Harem de Trunks jaja, la idea de Cell habiendo absorbido a los androides ya, la verdad que me gustó ese giro imprevisto. Como que me inspiraste un poco a mí y a mis dos amigos para escribir este fic, así que te agradezco de verdad. Y sí, tenés razón, cuatro chicas es muy poco como para considerar un harem ''masivo'', así que, no sé…
Gatito: Tadeuz sé que es tu cuenta pelotudo de mierda xD, no voy a decir nada más al respecto.
Capítulo 2: Introducciones, encuentros y desencuentros
*BOSQUE DE KUOH, CINCO Y MEDIA DE LA TARDE*
Rias se arrodilló en frente del malherido Trunks y le susurró, ''Tranquilo, estarás bien'', a lo que este simplemente sonrió, carcajeando levemente, antes de cerrar los ojos y quedar pelirroja Gremory se sonrojó intensamente al sentir la mirada, por un instante muy breve, del guerrero, que ahora se encontraba dormido. Esa pequeña risa que había soltado, también, la hizo sentir una extraña calidez en su interior. La energía inmensa que sentía provenía sin duda alguna del joven de cabellos lavanda que veía en frente de ella, aunque ahora había disminuido, seguía siendo extremadamente poderosa. Hasta hace unos minutos este joven de pelo lila, quien se encontraba acostado a los pies de la heredera del clan Gremory, había estado golpeando el suelo con una fuerza descomunal, generando varios surcos y rajaduras en la tierra, tal como observó la pelirroja de busto prominente. Ahora yacía inconsciente, débil y herido, posiblemente con su destino en manos de Rias y su nobleza. La heredera del clan Gremory también se percató de que el aura dorada lo había abandonado a este guerrero. Y notó también, horrorizada, las heridas de él y la otra persona que lo acompañaba. El joven tenía cortes y magulladuras a lo largo de todo su cuerpo, en especial en su musculoso torso (cosa que hizo que Rias volviera a sentir esa calidez en su interior). Sea quien sea que había atacado al joven, lo hirió de mala manera. La ropa del joven estaba destruida, su camisa sin mangas negra estaba prácticamente cortada en diagonal desde su hombro derecho hasta su cintura izquierda. También tenía un agujero en la rodilla derecha, y le faltaba todo el pantalón hasta la rodilla izquierda.
Luego, la mirada de Rias y de los chicos del Club de Investigación Oculta se posó en la mujer de cabello azul-celeste que yacía apoyada en una de las patas de la… ¿nave o cosa?. Era una mujer que no parecía pasar de sus cuarenta y tantos, estando en muy buena forma, pero que estaba igual de herida que el chico de pelo lavanda. Tenía una bata de laboratorio blanca, con manchas de sangre ya algo secas, junto con agujeros y cortes. Vestía unos jeans ajustados a su figura, junto con una camisa abotonada de color amarillo claro, que estaba desgarrada y exponía su delicada piel, de una tez blanca. También, mostraba parte de sus pechos, cubiertos por un brasier verde oscuro, que rivalizaban con los de Akeno y Rias (ambas demonios tomaron nota de eso, aunque no tenían ni idea de porque se percataron de eso entre todas las cosas). Tenía un tajo en la frente, ya cauterizado, del que aparentemente el joven de cabellos lavanda se había ocupado antes de quedar inconsciente.
Hubo una clara falta de sonido por unos minutos, mientras los chicos del Club de Investigación Oculta esperaban que alguien dijera algo, o que su presidenta les diga qué hacer, a todo esto, seguían viendo con curiosidad al chico, a la mujer quien parecía ser su madre o algún familiar de éste, y la extraña nave estrellada.
Kiba respiró hondo e inquirió lo que todos se estaban preguntando, ''¿Qué hacemos, presidenta Rias?''.
''Dejemos de perder el tiempo, llevemoslos al edificio del Club pero YA'', le ordenó seriamente Rias a sus subordinadas (y Kiba) luego de unos momentos de silencio.
Kiba asintió con la cabeza, y levantó al semi-Saiyajin del suelo, poniéndolo de pie como pudo, y pasando un brazo por detrás del cuello de él para mantenerlo parado. Era bastante pesado este joven desconocido, y Kiba dejó salir un quejido de esfuerzo al levantar al semi-Saiyajin desmayado.
El espadachín rubio observó como Koneko y Akeno levantaban a la mujer peli celeste. Akeno la sostenía tomándola de la mano izquierda, y la nekomata peliblanca había decidido agarrar la mano derecha de Bulma.
Rias se disponía a preparar el círculo mágico de transporte cuando fue interrumpida por Kiba.
''¡Espere presidenta!, ¡ví una especie de estuche que tenían en esa nave!'', exclamó algo exaltado el rubio de ojos celestes mientras apoyaba en el suelo con cuidado a Trunks y saltaba a la nave, tomaba ese estuche, y luego salía, levantando a Trunks de nuevo y acercándose a Akeno, Koneko y Rias.
''Okay, ¿todos listos ahora sí?'', preguntó algo ansiosa la pelirroja, a la vez que recibía asentimientos de afirmación de parte de su nobleza. Entonces, conjuró el círculo mágico rojo con el símbolo del clan Gremory, y desaparecieron con un destello de luz.
XXXXX
*EDIFICIO DEL CLUB DE INVESTIGACIÓN OCULTA, 6 Y MEDIA DE LA TARDE*
El círculo mágico rojo del clan Gremory apareció en el suelo de y en cuestión de segundos ya estaban en el edificio que antaño funcionaba como estructura principal de la Academia Kuoh, y hoy en día era la base principal del Club de Investigación Oculta. Estaban listos para curar las heridas de los desconocidos, el joven de pelo lavanda y su familiar de cabello celeste-azul.
Rias ordenó a Kiba y Koneko que lleven al muchacho peli lavanda y a la mujer de cabellos celestes a una habitación contigua donde había unas cuantas camas, y que los tendieran ahí, mientras que la pelirroja y Akeno se dispusieron a buscar vendas y alcohol para limpiar las heridas del joven y la señora.
Minutos después, Koneko y Kiba volvieron a la sala principal, a la espera de nuevas órdenes por parte de su reina.
''¿Qué hacemos ahora, presidenta, en qué podemos ayudar?'', inquirió la pequeña nekomata mirando a su líder.
''No hace falta que nos ayuden en más nada, pueden irse tranquilamente chicos, gracias por su ayuda, vengan mañana al mediodía para ver cómo están esos dos, si sucede algo les avisaré'', dijo Rias mientras hacía un gesto con la cabeza señalando a la habitación aledaña a la derecha.
''Entendido, nos vemos Rias'', saludó Kiba mientras caminaba hacia la doble puerta principal, acompañado por Koneko.
Una vez que se fueron ambos subordinados, Rias miró a su pieza de ajedrez Reina, Akeno, y le propuso, ''Bueno, pongámonos manos a la obra, ¿sí?''.
Akeno asintió, y ambas jóvenes de gran busto, con todos los elementos necesarios para realizar las curaciones en mano, caminaron hacia la habitación de al lado.
Akeno caminó hacia donde estaba la mujer peli celeste. Dejó el alcohol etílico y las vendas en el aparador y materializó unas tijeras usando su magia para cortar las prendas rotas de la bata de la desconocida. Tomó nota del tajo grande que tenía en la frente, y entonces cogió el alcohol etílico, y limpió esa herida, provocando una leve reacción de molestia que tuvo la mujer peli celeste mientras ésta seguía inconsciente. Luego, agarró una de las vendas y se la puso en la frente a la mujer que yacía inconsciente en la cama. Luego, guiada parcialmente por la curiosidad además de por su espíritu de querer ayudarla, Akeno cortó algo más de la camisa amarilla de Bulma, y se ocupó de realizar las curaciones adecuadas en el torso ahora casi completamente expuesto de la mujer cuya identidad permanecía desconocida hasta ahora. También fisgoneó un poco, con algo de asombro, los pechos de la mujer peli celeste, que fácilmente rivalizaban con los de ella y Rias.
Akeno sacudió su cabeza para concentrarse de nuevo, y en unos momentos, terminó de vendar a Bulma. Ahora, la madre de Trunks tenía vendajes en ambos brazos, uno bastante grande en el abdomen, uno en el área del pecho entre los senos y el cuello, y el ya mencionado en la frente.
Rias, mientras tanto, invocó unas tijeras y miró detenidamente donde debía cortar la ropa del joven guerrero para poder curarlo y vendarlo. Se quedó atónita por unos segundos por el físico del joven, y rápidamente se sonrojó, quedándose inmóvil por unos segundos de la vergüenza.
''Ara, ara, presidenta, no pensaba que fueras a considerar a algún chico guapo jamás'', exclamó Akeno, riéndose, habiéndose percatado de la acción de Rias.
''¡C-c-cállate Akeno!'', le espetó Rias, avergonzada, y enojada con sí misma por ser tan tonta.
''¿Cómo puede ser esto posible?, a mí nunca me había impactado tanto un chico, ¿por qué ahora, así de la nada?'', se cuestionó a sí misma mentalmente.
Akeno se recompuso y se le acercó a su presidenta y Reina y le ofreció apoyo, "Parece que necesitas ayuda con este guapo, déjame darte una mano".
A Rias le dió un repentino ataque de celos, y fulminó con la mirada a Akeno, mientras dicha pelinegra felizmente tarareaba una canción.
Rias suspiró, y se puso manos a la obra. Ambas jóvenes cortaron los harapos que quedaban de la camisa negra de Trunks, junto con sus pantalones. Hubo un tenso silencio en el aire hasta que la mirada de Akeno se posó en algo particular…
Eso no era nada más ni nada menos que la entrepierna del musculoso joven guerrero, lo único que cubría al semi-Saiyajin ahora eran unos calzoncillos boxers blancos, y Akeno estaba observando, con la boca babeando y casi hecha agua, el bulto de dicho heredero de la estirpe Saiyajin.
"Creo que habría que cortar esto también", comentó la ojipúrpura mientras se comía con la mirada el objeto de su atención. Esto le generó como recompensa un coscorrón en la parte de atrás de la cabeza, de parte de Rias.
"¡Ayyyy! ¡Ayayayayay!, ¡¿por qué rayos fue eso?!", le preguntó furiosamente a Rias mientras se frotaba su cabecita cómicamente.
"Tú sabes bien porque, además él no está lastimado allí", le contestó llanamente Rias. "Aunque no me molestaría cerciorarme personalmente", añadió mentalmente.
"Está más herido de lo que pensábamos", habló Akeno ahora mucho más seria, observando con detenimiento las graves quemaduras y cortes en los brazos de Trunks, además de aquellas laceraciones y heridas de otra índole que tenía en su torso y piernas.
"Sí. ¿Qué sugieres que hagamos, Akeno?", inquirió Rias, mirando de reojo a su pieza de ajedrez Reina.
"¡Lo tengo! Usemos magia para curarlo, y luego lo vendamos", expresó Akeno, cuyo pervertido pero útil cerebro ahora estaba al cien por cien.
"Buena idea", la felicitó Rias. Pero antes de que comenzaran, aclaró, "Akeno, creo que… Um. No sé cómo decir esto, pero, tendremos que… desnudamos para esto". Ella dijo esto con cierto pudor, mientras esperaba la réplica de Akeno, que no se hizo esperar.
"¡¿Y eso por qué?!", bramó Akeno, sonrojada severamente. "Aunque… Pensándolo bien, no sería tan mala idea hacer eso frente a este guapetón", aunque eso último lo pensó, ni loca lo hubiera dicho al aire, y menos con Rias al lado.
"Para que la magia funcione mejor, que fluya sin obstáculos de nuestros cuerpos al de él", contestó Rias, ya parcialmente recuperada de la vergüenza.
"Bueno, hagámoslo ya", habló Akeno, ya más calmada.
Rias asintió, sus facciones denotando tenacidad y seguridad absoluta. Así, ambas jóvenes comenzaron a desvestirse. Rias se desabotonó la camisa, y se sacó el corsé negro, junto con la capa, se desató la cinta del cuello, y se bajó la falda, sacándose dichos elementos de ropa. Akeno no tardó en seguirle la pista y, habiendo puesto ambas toda su ropa en una de las camas, se quedaron solo con su ropa interior puesta. Akeno usaba un sujetador azul oscuro, con unas pantaletas a juego, mientras que Rias tenía un corpiño rojo sangre, con pantis a juego.
Hubo un silencio por varios segundos hasta que Akeno se decidió a hablar
''Hummm, nunca terminará el incesante duelo…'', expresó Akeno con un dejo de tristeza a la vez que miraba el pecho de Rias y luego el de ella misma.
''¿Duelo?- ¿qué está-?, ¿de qué rayos hablas Akeno?'', cuestionó Rias, frunciéndole el ceño a su pieza Reina mientras giraba la cabeza levemente hacia la derecha en confusión.
''Quién las tiene más grandes, ¡duuuh!, ¿qué más puede ser?, boba'', replicó Akeno, sacándole la lengua a Rias de forma chistosa.
Rias tuvo una reacción ambivalente a esto. Por una parte, estaba en cierta medida furiosa, debido a la pequeña rivalidad que tenía con Akeno, pero también admitió mentalmente que era divertido.
Rias exhaló, despejando su mente, y se desabrochó el pasador detrás de su brasier, dejando que este cayera al piso, y exponiendo sus pechos al aire de la habitación. Exhaló pesadamente, pero esta vez de alivio.
''Tener ese par suelto luego de tanta opresión realmente es un alivio, a decir verdad'', comentó casualmente Akeno mientras ella también se quitaba el brasier, dejando al descubierto sus tetas. Sintió un cosquilleo en sus pezones al hacer esto debido al aire fresco, y rió por lo bajo.
"Bueno, ahora sí, ¿estás lista Akeno?", inquirió Rias, mirando de reojo a su Reina.
"Sí, cuando tú quieras Rias", replicó la pelinegra con una mirada llena de determinación.
La pelirroja pechugona asintió y se empezó a concentrar, al igual que Akeno. Pronto, un aura púrpura brilló alrededor de ambas chicas, y estas extendieron sus manos hacia el cuerpo de Trunks. Le pasaron las manos por los lugares donde estaba herido, las quemaduras y raspones que tenía en el estómago y pecho. Dichas partes del cuerpo de Trunks brillaron de un color púrpura por unos instantes, y luego, cuando ese brillo desapareció, las heridas del muchacho rápidamente desaparecieron, y ahora todo su torso estaba completamente impoluto.
Y así siguieron curándolo, pasándole las manos por las piernas y los brazos, donde también tenía cortes, magulladuras y laceraciones. No le pudieron curar todas las heridas al 100 por ciento, por lo que simplemente hicieron lo que pudieron y luego le pusieron vendajes.
Rias y Akeno ambas se relajaron, habiendo completado ya su trabajo. Sus auras púrpuras desaparecieron y ambas se sintieron cansadas de golpe. Observaron al joven semidesnudo, quien ahora tenía un vendaje en la rodilla derecha, uno en el brazo izquierda, y otro en el pecho.
La pelinegra bostezó, desperezándose, y luego dijo, "estoy muy exhausta, de todos modos, ¿qué hora es?". Akeno pronto se percató de que estaban completamente a oscuras en la habitación.
Rias también bostezó, y replicó, "Yo también estoy muy cansada, déjame ver que hora es". Creó una bola roja de energía y la usó como luz para no estar tan a oscuras. Caminó hacia la pared y se fijó en el reloj que hora marcaba.
"¡¿Qué carajo?!, ¡son las 11 de la noche!, ¿tanto tiempo estuvimos aquí?", exclamó la pelirroja, incrédula.
"Rayos… Bueno, ¿qué se le va a hacer?, yo creo que lo mejor sería irnos a dormir ya, no sé que planes tienes tu Rias, pero yo voy a mover una de las camas y ponerla al lado de la de ese guapo". Akeno hizo un gesto con la cabeza señalando a Trunks. "Y voy a dormir pegada a él". Todo esto lo dijo no solo porque de verdad lo iba a hacer, sino para ver si suscitaba alguna reacción de celos o enojo de su presidenta.
"¡Espera Akeno!, sí tu lo vas a hacer… Y-¡yo también!", objetó Rias, frunciendo el ceño a la vez que caminaba hacia una de las camas vacías y la arrastraba hacia atrás. Akeno rió de nuevo e hizo lo mismo. Y así, había dos camas más, una a cada lado de la del semi-Saiyajin. Rias se puso del lado derecho de Trunks, y Akeno del lado izquierdo de este. Se acurrucaron cerca de él, sintiendo la calidez que emanaba el cuerpo de este guerrero. Rias tomó el brazo derecho de Trunks y lo introdujo entre los pechos de ella, y lo mismo hizo Akeno. En poco tiempo, ambas se quedaron profundamente dormidas.
XXXXX
La presencia de Trunks no pasó desapercibida en el nuevo universo en el que se encontraba, para nada…
*¿?, UBICACIÓN DESCONOCIDA*
Un hombre se encontraba leyendo tranquilamente un extensivo papeleo que demandaba su atención. Este hombre tenía puesto un traje de nobleza, que constaba de un pantalón blanco de vestir, una camisa verde y blanca abotonada, junto con una capa azul medieval sin capucha de color azul marino con hombreras. Dicha capa tenía unas líneas y patrones dorados como decoración.
El hombre tenía un rostro fornido, aunque también comprensivo y amigable. Tenía una cabellera roja carmesí, que le llegaba hasta los hombros, y unos ojos azul cielo. Era ciertamente muy parecido a cierta pelirroja que ya han visto ustedes. Su expresión denotaba seriedad en ese momento, y concentración. Estaba tomando una taza de té pacíficamente cuando se percató de ese poder tan gigantesco, que fácilmente ridiculizaba el de él, o el de cualquier enemigo al que se haya enfrentado antes.
La taza verde de porcelana se hizo añicos en sus manos cuando este la apretó con demasiada fuerza. Un quejido de molestia escapó de sus labios, pero su mirada se volvió más alerta cuando notó que ese poder inmenso estaba prácticamente al lado de ella… De su hermanita. Pero…
Analizó con detenimiento dicho poder. No detectó la más mínima pizca de maldad en él. Era tan puro como un Ángel pero a la vez estaba seguro que por la esencia misma de esa energía no lo era. Debía investigar y pronto.
''Bueno, otro motivo de más para visitar a mi querida hermanita'', observó el hombre luego de un rato de silencio. Su semblante serio cambió a uno de felicidad a la vez que se perdía en sus pensamientos.
Pasó un rato hasta que un golpeteo en la puerta de su estudio lo alertó. Se sobresaltó ligeramente pero se tranquilizó de inmediato reconociendo a su esposa que entró a su especie de despacho.
Era una hermosa mujer vestida con un típico atuendo blanco y azul marino de sirvienta, que tenía una hermosa cabellera plateada, que era tan larga que le caía como una cascada por su espalda hasta la cintura, y tenía dos trenzas por en frente de su cuerpo, que eran sujetadas respectivamente por un broche azul. También tenía ojos de un color gris intenso. Esta dama no era ni nadie más ni nadie menos que Grayfia Lucifuge, la esposa de uno de los cuatro Maos o Cuatro Grandes Satanes, los reyes del Inframundo. Por ende, al ser la esposa de un individuo tan extremadamente poderoso, ella también era considerablemente fuerte, tanto es así que se había ganado el apodo de ''La reina peliplateada de la aniquilación''.
En fin, ella se dispuso a hablarle a su esposo, preguntándole, ''Querido, ¿sentiste esa gran energía que apareció tan repentinamente?''.
Este asintió con la cabeza, replicando, ''Sí, Grayfia, lo sentí, ese poder… es inmenso… Podría acabar con un demonio de clase suprema o con… las tres facciones juntas''.
Hubo silencio por varios minutos. Una fría gota de sudor resbaló por el cuello de Grayfia pero rápidamente ella trató de analizar la energía que sentían ella y su esposo. Se relajó al comprobar que era tan pura como la de un ángel pero a la vez no provenía de uno de estos, y además no tenía un rastro de maldad.
''¿Qué harás a continuación, querido?'', le inquirió Grayfia a Sirzechs.
Este simplemente respondió, ''Esperaremos un tiempo para ver que hace, y luego visitaré a mi hermanita en persona'', con un aire de serenidad absoluta, se dispuso a limpiar el desastre que causó al romper su taza de té.
Y de igual modo que los demonios, los ángeles y los ángeles caídos sintieron la presencia de nuestro semi-Saiyajin favorito, ambas otras facciones se dispusieron a vigilar de cerca a Trunks para ver que tramaba…
XXXXX
*AL DÍA SIGUIENTE, 10 DE LA MAÑANA*
El sol había salido ya hace un buen rato, y entraba por las rendijas de la persiana, colándose e iluminando levemente la habitación, que se encontraba envuelta en una casi absoluta penumbra.
Un joven de cabellos lavanda yacía dormido pacíficamente en una cama, rodeado por dos hermosas mujeres, una a cada lado de este. Los rayos del sol le impactaban justo en la cara, y la tranquilidad de el pelilila se vió interrumpida. Frunció el ceño en su sueño y se quejó por lo bajo, murmurando algo ininteligible, antes de bostezar y abrir sus ojos azul cielo.
Trunks Briefs había despertado, y no sabía ni dónde estaba.
"¿Qué pasó?", murmuró para sí, mientras estudiaba sus alrededores. Estaba casi completamente desnudo, teniendo puesto únicamente sus boxers blancos, y vendajes sobre sus heridas, que habían desaparecido casi por completo. Aunque sentía algo de molestia en su pecho y estómago, las quemaduras del Kamehameha que había recibido de cierto bioandroide se habían ido. Recordó haber destruido a Cell, a DIecisiete y Dieciocho, también usar la máquina del tiempo junto con su madre, y luego quedar inconsciente.
Trató de mover su mano derecha pero ésta estaba atrapada bajo algo suave, mullido y grande, ¿una almohada?.
Trunks, movido por la curiosidad, apretó esa "almohada", y oyó un ruido que lo sorprendió.
"Aaaah~", un gemido femenino de placer.
"¿Qué demon-?", se preguntó, mientras fruncía el entrecejo de nuevo. Su mano izquierda también estaba encerrada entre dos cosas suaves, como cojines. Las apretó con su izquierda y oyó otro gemido.
"Aaaaah~".
Miró a su derecha e izquierda, y vió cómo se despertaban las dos mujeres más bellas que haya visto en su vida.
La que estaba a la derecha de Trunks tenía una tez clara, cabello rojo carmesí, largo hasta la cintura, y lentamente abrió los ojos, y se reveló que tenía ojos azul cielo iguales a los del semi-Saiyajin.
Por otra parte, la que estaba a la izquierda de él tenía el mismo color de piel, blanco, también tenía pelo negro, largo hasta la cintura también, pero con una cola de caballo sujetándolo con un listón naranja. Al despertarse, los ojos de esta chica pelinegra se abrieron, revelando su color violeta. Trunks se perdió en los ojos de ella momentáneamente, hasta que luego se dió cuenta de otro detalle. Ambas chicas estaban aparentemente… Desnudas, tal y como fueron traídas al mundo. El hijo de Vegeta podía sentir como estaban prácticamente pegadas a su cuerpo, y ahora se percató de como lo que había apretado eran los pechos de cada una. Se sonrojó al instante, y bajó su mirada lentamente, avergonzado más allá de lo que las palabras de estos autores podrían describir.
Mientras tanto, Rias y Akeno no podían evitar reírse por la adorable reacción de vergüenza que tenía el heredero de los Saiyajin.
"¡Buenos días!", ambas lo saludaron alegremente.
El semi-Saiyajin, mientras tanto, tenía problemas para poder producir respuesta alguna. La mandíbula de Trunks tembló ligeramente, hasta que pudo hablar, tartamudeando, "D-d-disculpen mi t-torpeza, p-por h-haber h-hecho e-eso…".
Las chicas se rieron otra vez, y decidieron apartarse del semi-Saiyajin así este podría moverse sin tanto nerviosismo, pero antes de eso, se percataron de un pequeño detalle. Se bajaron de sus respectivas camas, y caminaron hacia dónde habían dejado todas sus ropas, ergo, sus uniformes de la Academia Kuoh.
Mientras las chicas se vestían, Trunks luchó con toda su voluntad en contra de sus impulsos naturales, resistiéndose a ver las esculturales, imponentes figuras que estaban casi al alcance de su mano. Se concentró entonces en ver su cuerpo. Sus heridas, cortes, magulladuras, moretones, y quemaduras habían bien sanado casi por completo.
Justo en ese momento, escucharon un bostezo, y los 3 jóvenes se voltearon a ver quién había producido el sonido. Se dieron cuenta que era la mujer peliceleste.
Trunks al instante saltó de su cama y corrió hacia Bulma.
"¡Mamá, mamá!, ¡gracias a Kamisama que estás bien!", gritaba de emoción el semi-Saiyajin, mientras la abrazaba con toda su fuerza posible, pero sin lastimarla.
"¡Ay, hijo, no sabes cuanto me alegra ver tu rostro de nuevo!", contestó Bulma, con unas lágrimas de euforia cayendo por su rostro. Le correspondió al abrazo a su hijo, y luego de unos momentos se separaron. "Cuando Cell me lanzó ese ataque de ki, pensé que se había terminado todo para mí", dijo la genio científica mientras seguía mirando cara a cara a Trunks.
Rias y Akeno observaban la tierna escena desde una distancia, sonriendo porque, simplemente, era un momento para hacerlo.
Luego de unos minutos, Rias habló, "Bueno, disculpen que los moleste pero, ¿podríamos ir a la habitación aledaña?, así nos podemos sentar a conversar, sé que tienen muchas preguntas al igual que mi amiga y yo las tenemos con respecto a ustedes".
"Sí, me parece bien, vamos", dijo el semi-Saiyajin. Bulma asintió con la cabeza, respaldando a su hijo.
"Bien, entonces, síganos", dijo la pelirroja de grandes pechos, antes de darse vuelta y caminar hacia el salón principal del Club del Ocultismo, acompañada de Akeno, y seguida por los dos desconocidos.
*UNOS MOMENTOS DESPUÉS*
Rias se encontraba sentada en un sillón individual, con Trunks y Bulma en frente de ella en un sillón grande. Estaban comiendo unas galletas y tomando té, cortesía de Akeno, la pelinegra también pechugona. Hablando de dicha ojivioleta, ella estaba parada al lado de Rias, con sus manos detrás de su espalda.
"Bueno, empezaré presentándome, mi nombre es Rias Gremory, y ella es mi amiga Akeno Himejima, pero pueden decirnos Rias y Akeno", comentó la pelirroja amigablemente.
"Mucho gusto en conocerte Rias, yo soy Trunks Briefs, y ella es mi madre", explicó el pelilavanda, gesticulando hacia Bulma.
Rias se sonrojó ligeramente al notar la calidez con la que hablaba el semi-Saiyajin, la hacía sentir tan como… inexplicablemente en paz.
"Hola, ¿qué tal?, soy Bulma, ¡un gusto conocerte querida!", la voz de la madre del joven sacó a Rias de sus pensamientos. Era una voz dulce y cálida, como la de una madre. Estaba sonriéndole abiertamente a Rias, y la pelirroja le respondió sonriéndole también.
En ese momento, un golpeteo se escuchó en la puerta, y acto seguido, una muchacha de pelo blanco y ojos dorados, junto con un jóven muchacho de pelo rubio y ojos celestes. Ambos le asintieron con la cabeza a Rias, antes de caminar hacia ella y sentarse uno a cada lado de ella.
"Trunks, ellos son Koneko y Kiba, mi torre y mi caballero respectivamente", indicó la pelirroja señalando a la peliblanca y al chico. Koneko tenía un rostro inexpresivo, algo frío, y miró a Trunks (quien se encontraba en calzoncillos) con algo de desconfianza. Mientras tanto, Kiba lo observaba con una mirada amigable y despreocupada. Un extraño contraste, reflexionó el semi-Saiyajin, pero permaneció estoico e impasible, en especial con respecto a Koneko.
"Un gusto, soy Trunks Briefs", se introdujo el semi-Saiyajin amigablemente a la peliblanca y a Kiba.
"Hola, soy Bulma, un placer conocerlos a ustedes también", comentó alegremente la peliceleste alegremente a Koneko y Kiba.
Luego de unos momentos, el semi-Saiyajin habló. "Bueno, si quieres, puedo empezar explicándote cómo aparecimos así de la nada", ofreció Trunks de buena manera.
"Adelante, explica tranquilo", dijo la pelirroja, alentando a Trunks.
"Bueno", el semi-Saiyajin inhaló antes de empezar a hablar. "Nosotros, mi madre y yo venimos de otra dimensión, por más improbable que parezca", Trunks hizo una pausa mirando seriamente a Rias y Akeno. "Donde hemos sufrido muchos males, y debimos enfrentarnos a muchos enemigos. Cómo decía, esa dimensión es muy similar a ésta, en la Tierra, siempre hubo un grupo de guerreros muy poderosos que luchaban para protegerla, llegando a dar sus vidas muchas veces por eso, pero en los últimos 7 años en esa dimensión, aparecieron dos androides hechos a partir de seres humanos, Diecisiete y Dieciocho, que fueron los enemigos más poderosos a los que jamás se hubieran enfrentado los guerreros Z. Yamcha, Krilin, Ten Shin Han, Chaoz, Picoro, mi padre Vegeta, y el señor Goku… y el último en caer fue… Maestro Gohan…", explicó el semi-Saiyajin, mientras recordaba amargamente el sacrificio de su maestro y amigo. "Esos androides mataron a Gohan, y yo sufrí mucho por ello, tanto que logré transformarme en Super Saiyajin", siguió hablando Trunks mientras tenía la mirada hacia el suelo.
"Entonces por eso tenías esa transformación, el cabello rubio, las cejas doradas y los ojos turquesa", comentó Rias mientras recordaba cuando encontró a Trunks antes de que este cayera inconsciente.
"¿Cómo sabes que estaba transformado?", preguntó Trunks.
"Antes de que cayeras inconsciente, te vimos, Akeno, Koneko, Kiba y yo, que estabas golpeando el suelo furioso, y desatando un verdadero caos, con una especie de relámpagos celestes alrededor tuyo, gritabas como si hubieras sufrido algo que te afectó profundamente a nivel psicológico", reveló la Gremory, pensativa.
"Aaaah, sí, recuerdo haber creído que mamá había muerto, y entonces la misma furia que sentí cuando Gohan murió me invadió de nuevo, seguramente habré logrado alcanzar el Súper Saiyajin Dos", se habló a sí mismo el hijo de Vegeta mientras reflexionaba.
Rias y Akeno se quedaron algo impresionadas, debido a la mención de que había otro nivel. Mientras que Koneko y Kiba estaban conmovidos por todo lo que sufrió el hijo de Vegeta, por cómo salió adelante a pesar de todo. Koneko entendía cómo se sentía Trunks al haber perdido a su "hermano" Gohan.
"Bueno, seguiré explicándoles algo más sobre mis orígenes, yo soy mitad humano, por parte de mi madre, y mitad Saiyajin, por ser el hijo de Vegeta. Según me contó mi padre, quien por cierto era el príncipe de la raza, los Saiyajin eran una raza alienígena temida en todo el universo que conquistaban planetas y los vendían, pero un día el tirano galáctico Freezer decidió destruirlos por miedo a que se volvieran muy fuertes como para controlarlos", siguió narrando el semi-Saiyajin.
Ahora, Bulma lo interrumpió, "Sin embargo, cambió y se volvió alguien más o menos bueno, aunque bastante gruñón", carcajeándose al final.
"En fin, yo a pesar de haber logrado alcanzar la fase del Súper Saiyajin, seguía siendo muy débil comparado con los androides, y es por eso que, luego de haberme enfrentado a ellos muchas veces, mi madre construyó una máquina del tiempo, sí, en serio, y luego viajé al pasado, me volví más fuerte entrenando allí, y luego regresé al futuro, donde maté a los androides, y a otro enemigo, un bioandroide llamado Cell, que tenía como objetivo absorber a Diecisiete y Dieciocho. Al absorber a ambos, obtiene poderes que sobrepasan por mucho los míos, pero en su forma base lo pude eliminar. En fin, me confíe mucho y me hirió bastante en el combate, pero lo asesiné definitivamente", Trunks hizo una pausa y miró seriamente a los presentes. "Y ahora que estamos aquí, las cosas serán diferentes", exclamó Trunks decididamente.
"Bueno, ahora creo que nos toca a nosotras explicarte Trunks", dijo Rias luego de unos momentos de silencio. Se paró de su silla, y Akeno, Kiba y Koneko hicieron lo mismo. Asintieron con la cabeza al mismo tiempo, y entonces…
Con un sonido similar al de un ave cuando despliega las propias, unas alas negras aparecieron detrás de cada uno, excepto por Akeno, que tenía un ala izquierda negra más provista de plumas, y un ala derecha más como, desplumada.
Trunks y Bulma estaban boquiabiertos, a la vez que esperaban a que Rias o alguien explicara qué estaba sucediendo.
"Nosotros somos demonios", dijo Rias, orgullosa. "Básicamente, tenemos cuerpos físicamente humanos, a diferencia de otros demonios más "malvados", y tenemos un poder mucho más elevado que el de un humano común, y más habilidades que ellos, pero aún así, no somos tan fuertes como tú", siguió Rias mientras observaba a Trunks cara a cara. El semi-Saiyajin estaba perdido en los ojos celestes de la pelirroja de grandes senos, mientras ésta disfrutaba subconscientemente de lo adorable del semi-Saiyajin.
"Hay diferentes clases de demonios, al igual que clanes. Yo soy la heredera del clan Gremory, y hay otros 71 más. Hubo una guerra entre las tres facciones hace mucho tiempo, en donde los Ángeles, Ángeles Caídos y Demonios sufrieron muchas bajas, fue una aniquilación tripartita total. En fin, ya hace tiempo hay una relativa paz. Los demonios de clase alta, que tienen a su cargo los clanes, poseen un "sistema de piezas" de ajedrez que determina la posición de los miembros de la nobleza de ellos. Por ejemplo, Akeno es mi Reina, ella es la subcomandante de mi nobleza, y tiene poderes mágicos. Oh, me olvidé, los demonios pueden controlar la magia, además de tener fuerza física", pausó para tomar aire por un segundo antes de seguir hablando. "Bueno, ¿dónde me quedé?, ah, sí, ella controla la electricidad, como los rayos y eso. Después, Kiba es mi caballero y tiene las habilidades de un espadachín nato. Es veloz y ágil, y por último, Koneko es mi torre, ella tiene fuerza bruta, y la puede combinar con su magia para concentrarla y usarla a voluntad", concluyó la Gremory, con un "Uffff" de cansancio luego de tanto hablar. Ella estaba interesada en incorporar a Trunks a su nobleza, pero esperaría a que este hablara o dijera algo.
"Bueno, entonces, supongo que eso aclara mis dudas, ¿tú estás bien mamá?", le inquirió el semi-Saiyajin a su madre, quien le asintió con la cabeza.
Antes de que alguien pudiera decir algo, Kiba inesperadamente exclamó, "Oh, Trunks, tengo algo que es tuyo", y le lanzó al semi-Saiyajin el estuche con las cápsulas.
"Ah, gracias Kiba", habló Trunks, agradecido con el espadachín. "Si me disculpan, solo tardaré un segundo", se levantó de su asiento y caminó hacia un lugar despejado, tomó una cápsula verde que decía "Ropa", y le apretó el botón, y la lanzó al piso. Hubo una nube de humo, que al despejarse, reveló que había aparecido un ropero.
Trunks rápidamente buscó por los cajones, y sacó un par de botas igual a las que llevaba antes, una camiseta sin mangas negra, una chaqueta azul con el logo de la Corporación Cápsula en blanco y negro en la manga izquierda, unos pantalones negros de jogging, y un cinturón naranja. Se vistió rápidamente, inconsciente de cómo las chicas miraban con curiosidad (y un poco se comían con la mirada) el cuerpo tonificado de Trunks. El semi-Saiyajin finalizó, y se examinó a sí mismo. "Perfecto", pensó antes de volver hacia dónde estaban todos.
"¿Qué es eso que arrojaste?", preguntó Koneko sorpresivamente, agarrando desprevenidos a todos.
"Oh, ¿eso?, era una cápsula jaja, verás, en mi mundo, mi madre es la directora de una corporación llamada Corporación Cápsula, que desarrollaba muchos elementos de tecnología. Estos en particular, estas cápsulas, permiten llevar algo muy grande "empaquetado" por así decirlo", explicó Trunks mientras la peliblanca ya no lo miraba con tanta desconfianza, sino como con más curiosidad. Akeno, Kiba y Rias también lo miraban con algo de asombro. Luego de esto, nadie habló por varios minutos.
Bulma aprovechó el silencio para hablar. "Bueno, nuestras intenciones al venir a esta dimensión eran básicamente las de encontrar una oportunidad para vivir una nueva vida, una vida normal, común y corriente, así que, gracias por habernos curado y ayudado, pero no queremos abusar de su generosidad, así que, nos iremos tan pronto como podamos".
Rias en ese momento casi salta de su sillón, y se apresuró a contestarle a Bulma, "¡No no no no no no!, ¡para nada!, ¡pueden quedarse aquí el tiempo que necesiten hasta que consigan una casa!, y es más podría darles una mano con eso, tengo algunos contactos, no se preocupen".
Los ojos de Bulma se iluminaron a más no poder, y corrió a abrazar a la Gremory, "¡Aaaaay, gracias, gracias, graciaaaas Rias, no sabes cuánto te lo agradecemos!".
La pelirroja la abrazó de nuevo, y luego se apartaron.
"Bueno, entonces, supongo que nos prepararemos para quedarnos aquí unos días", dijo Trunks mientras se encogía de hombros.
"Espera, Trunks, quería ofrecerte algo antes", lo detuvo la pelirroja, y Trunks se giró en seco a verla.
Trunks le sonrió amistosamente, como si la estuviera alentando a continuar. Las palabras de Rias se quedaron atoradas en su garganta, y le costaba concentrarse, estaba perdida en los ojos azul cielo del híbrido Saiyajin.
Ella tomó aire y le preguntó, "Trunks, me preguntaba si tu… ¿querrías formar parte de mi nobleza?". Los ojos celestes de la pelirroja estaban llenos de esperanza.
Pero la sonrisa de Trunks cambió, y su rostro denotaba confusión. Luego de unos agonizantes instantes de silencio, él tristemente respondió, "Lo siento Rias, me gustaría aceptar ser parte de tu nobleza, pero eso implicaría que yo tendría que volverme un demonio, ¿verdad?". Rias le asintió con la cabeza, y el semi-Saiyajin prosiguió, "Perdóname, Rias, de verdad quiero formar parte de tu nobleza, pero eso implicaría que deje de lado mis cualidades y aspectos de Saiyajin y humano. Lo siento", el hijo de Vegeta se disculpó mientras su mirada se desviaba hacia el suelo.
Rias permaneció pensativa e impasible por unos momentos, mientras le decía a Trunks, "Tranquilo, lo comprendo". Tenía la cabeza gacha, mientras pensaba por unos segundos, y entonces exclamó un "¡Ajá!" de triunfo a la vez que chasqueaba sus dedos y miraba a Trunks de nuevo. "¿Pero qué me dirías si te dijera que no hace falta que reencarnes como demonio?", le preguntó al semi-Saiyajin, con esperanzas renovadas.
Trunks al instante se alegró, y levantó su cabeza para mirar a Rias a la cara nuevamente, "¿De verdad?, porque si es así, ¡entonces por supuesto que acepto!", habló alegremente el heredero de los Saiyajin a la vez que esperaba a que Rias continuara.
"¡Aaay, que emoción Trunks!", chilló de alegría la pelirroja y corrió a abrazar al semi-Saiyajin. Trunks casi es tirado abajo por la fuerza sorpresiva de Rias, pero el rió y le correspondió al abrazo. El hijo de Bulma y Vegeta, sin embargo, no era tan tonto o inocente, y sentía como los senos de la dotada Gremory se frotaban contra el pecho de él. Trató de no darle importancia, y luego de unos momentos, se separaron. Está de más decir que Kiba miró con una gota de sudor cayéndole por la nuca, mientras que Koneko y Akeno miraban con algo de celos. Bulma sonreía, viendo como su hijo era abrazado por la pelirroja.
"Bueno, podemos empezar el ritual ahora si quieres", ofreció Rias mirando a los ojos a Trunks. El semi-Saiyajin asintió con la cabeza y la pelirroja le indicó que se arrodillara en el suelo, y él hizo como le fue pedido. Rias se arrodilló en frente de él, y conjuró un círculo mágico rojo con el símbolo de la familia Gremory en negro. Entonces, la habitación fue iluminada con una especie de aura roja, y entonces Rias habló, "Trunks Briefs, ¿aceptas formar parte de la nobleza del Clan Gremory, accediendo a servirme a mí y solo a mí, Rias Gremory?''. Su tono de voz era ominoso, y desprendía autoridad y poder.
Trunks, sin sentirse intimidado o sorprendido en lo más mínimo, respondió con igual seriedad que Rias, ''Sí, yo Trunks Briefs accedo a formar parte de la nobleza del clan Gremory''.
''Entonces, que así sea, tu ahora serás mi servidor y responderás únicamente a mí, y por el poder que me fue conferido, te nombro miembro del Clan Gremory'', declaró afirmativamente Rias a la vez que dibujaba el símbolo del Clan Gremory en el aire.
Trunks observó con atención cómo Rias finalizaba de trazar el símbolo en el aire, y empujaba dicho emblema hacia él. El signo de los Gremory era de un color negro y desprendía algo de fuego y chispas. Se incrustó en el pecho de Trunks y le traspasó con un mínimo dolor el pecho. Trunks sintió como si se estuviera quemando ligeramente, y emitió un quejido de molestia. Cuando el proceso terminó, el semi-Saiyajin levantó su remera musculosa negra y vió que ahora tenía en su pectoral izquierdo el símbolo de la casa Gremory, y en su manga derecha de la chaqueta azul tenía en negro el mismo símbolo.
''Geniaaaaal'', clamó el asombrado semi-Saiyajin, a la vez que veía como todos sus nuevos amigos lo miraban, sonriéndole.
''Bienvenido al equipo amigo'', lo saludó Kiba, y chocaron los puños.
''Ara ara, Trunks eres bienvenido al grupo'', exclamó Akeno deleitada.
Le siguió Koneko, quién se acercó al semi-Saiyajin, y a continuación la peliblanca hizo algo que sorprendió a todos los presentes. Abrazó a Trunks por la cintura, y lo miró a la cara, con sus ojos dorados brillando de ilusión. Luego, le preguntó a Trunks, ''T-Trunks, t-tú perdiste a t-tu hermano Gohan, y yo la p-perdí… Mi h-he-hermana- K-Kuroka… S-se volvió loca p-po-por el poder''.
Trunks miró con preocupación a la nekomata, que parecía estar al borde del llanto, y se arrodilló para estar a su nivel. El semi-Saiyajin le brindó una cálida y reconfortante sonrisa a la vez que le reciprocaba el abrazo a la loli nekomata. Trunks se apartó levemente antes de mirarla a los ojos y pronunciar las siguientes palabras con toda la serenidad del mundo, "Tranquila Koneko, ella debe estar bien, donde sea que esté, seguro lo estará".
La peliblanca le devolvió la sonrisa al semi-Saiyajin, y luego de unos momentos se separaron definitivamente.
Rias se aclaró la garganta y Trunks se volteó para verla.
''Bueno, Trunks, queda una última cuestión…'', dijo Rias mientras Trunks asentía con la cabeza, esperando a que ella hablara.
''Verás, este edificio era antiguamente la parte principal de la Academia Kuoh, cuando la misma era únicamente una escuela para mujeres, pero ahora, al haberse permitido que se inscriban chicos, se modernizó toda la Academia en sí y se construyó un nuevo edificio principal'', explicó la heredera Gremory mientras Trunks analizaba y comprendía la información que le era dada.
Bulma entonces interrumpió inesperadamente, ''Ya sé adonde va todo esto''. Tenía el entrecejo fruncido y estaba de brazos cruzados mientras fulminaba a Rias con la mirada. ''Mi hijo no cursará en esta Academia, ¡no lo permitiré, no señor!'', clamó firmemente la heredera de la Corporación Cápsula.
A todo el mundo le salió una gota de sudor gigante por el nerviosismo. El semi-Saiyajin estaba por acotar algo pero decidió que era mejor no involucrarse. Miró a Kiba de reojo, y el espadachín simplemente le sonrió nerviosamente mientras le gesticulaba que no diga nada. Trunks asintió y esperó a ver que iba a suceder ahora.
''Pero, ¿por qué señora Bulma?'', preguntó la pelirroja, algo molesta por la interrupción de la madre del semi-Saiyajin.
''No quiero que mi bebé ande todo el día cerca de tantas chicas, ¡no me puedo imaginar si mi Trunks perdiera su inocencia, mi hijito!'', exclamó Bulma con algunas lágrimas resbalando por su rostro, al más puro estilo de una escena de anime. Trunks se cayó estilo anime de la vergüenza, mientras que Akeno, Kiba y Koneko reían.
Sin embargo, la cara de Rias demostraba su determinación, y ella le dijo sin miramientos a Bulma, ''Pero, Trunks estaría a nuestro cuidado, osea, Akeno, Koneko, Kiba y yo lo mantendríamos vigilado para que no haga nada raro'', miró de reojo al sonrojado hijo de Vegeta y le guiñó un ojo. ''Además, podría aprender y estudiar, ¿qué no es eso parte de una vida normal?, ¿lo que tanto ansiaban ustedes dos?''.
Las elocuentes palabras de la pelirroja dejaron a Bulma reflexionando, y la madre de Trunks al final accedió, exhalando profundamente antes de decir, ''Bueno, viéndolo de ese modo, no veo porque no''.
''¡Excelente!, me encargaré yo de inscribirte Trunks, tengo algunos contactos en el Consejo Estudiantil, tu tranquilo, mañana domingo pasaremos por el centro comercial a comprarte el uniforme y lo que sea que te haga falta, ¿sí?'', habló la pelirroja, a lo que Trunks asintió.
''Bueno Trunks, nosotros 4 nos vamos, tenemos algunas cosas que hacer, tú y tu madre pueden ponerse a gusto aquí, nos vemos más tarde'', se despidió la pelirroja mientras invocaba un círculo mágico rojo de transporte, y entonces su nobleza la siguió. Acto seguido, desaparecieron los cuatro, dejando a Bulma y a Trunks en un silencio absoluto.
Ese silencio no duró mucho ya que el estómago de Trunks soltó un rugido gutural. Bulma simplemente rió por lo bajo mientras Trunks se encogía de hombros. Miró a la pared y se percató de la hora que era.
''¡Wow!, ¡las dos de la tarde!, ¡me muero de hambre!'', vociferó Trunks a la vez que se frotaba la panza.
''Bueno hijo, yo veré si hay algo para cocinar por aquí, ¿por qué no sales a explorar la ciudad un poco?'', Bulma le preguntó a su hijo, mientras recibía un sonoro quejido de protesta por parte de Trunks.
''Pero mamáaaa, ¡tengo hambreeee!'', reclamó Trunks mientras gemía de molestia mientras su estómago otra vez dejaba salir un rugido gutural.
''Tendrás que esperar cariño, de verdad lo siento Trunks'', se disculpó Bulma, apenada.
El semi-Saiyajin asintió, suspirando en abatimiento. ''No tengo nada que perder, podré conocer un poco más los alrededores también'', analizó mentalmente el hijo de Vegeta.
''Bueno, volveré en un rato entonces mamá, nos vemos'', se despidió Trunks antes de caminar hacia la ventana, abriéndola y dejándose caer, antes de frenarse en seco, y emprender el vuelo. Enfiló hacia arriba y pronto estaba surcando los cielos lo suficientemente alto como para que ningún humano lo vea, pero aún así teniendo una vista perfecta de la ciudad.
''La verdad es una bonita ciudad, bastante grande, tiene un frondoso bosque con algunas montañas y demás formaciones naturales junto con un lago a las afueras, mientras que la ciudad misma tiene varios rascacielos, edificios y demás. Me recuerda a la Capital del Oeste pero sin la destrucción causada por los androides…'', reflexionaba el semi-Saiyajin mientras volaba alto en el cielo. Aumentó su velocidad, apareciéndole un aura blanca, a la vez que cerraba los ojos y se relajaba dejando que el aire lo golpee de frente. Se sentía libre, tranquilo, emociones que añoraba volver a sentir desde hacía ya tanto tiempo. No se había sentido así desde que entrenaba con Gohan. Recordó con añoranza los momentos compartidos con su maestro y amigo, las lecciones, los entrenamientos, Gohan era prácticamente un hermano para Trunks, y lo había perdido. Sintió una punzada al corazón, pero Trunks había aprendido ya a ver el porqué del sacrificio de su maestro.
''Él confió en mí, porque sabía que era la última esperanza para vencer a los androides. Se sacrificó para darme a mí una oportunidad'', pensó el semi-Saiyajin mientras descendía y se posaba en lo alto de un rascacielos, contemplando la ciudad, con el sol en su punto más alto.
''Gohan, maestro… Lo logré, vencí a los androides… Por ti, por los demás, por todos los inocentes que fueron asesinados por ellos… Y ahora…''. Los ojos azul cielo de Trunks reflejaban una seriedad y una determinación imponentes, a la vez que anunciaba, ''Juro que protegeré este mundo, y a los inocentes que viven en él, no descansaré hasta haber erradicado el mal por completo''. Pasó unos momentos en silencio, dejando que el juramento perdurará en su mente. Sintió una ráfaga de viento, y luego, estando satisfecho ya, saltó hacia el cielo de nuevo y emprendió el vuelo.
Frunció el ceño, al estar completamente desorientado.
''Mierda… si tan solo… ¡eso!, ¡el ki de mamá!', tardó unos segundos en encontrarlo, pero lo localizó, y con una sonrisa confiada, aumentó su velocidad, volviendo al edificio del Club del Ocultismo.
XXXXX
*TRES Y MEDIA DE LA TARDE*
El semi-Saiyajin había pasado una hora y media volando por los cielos, pero su apetito no había disminuido para nada. Llegó al edificio del Club de Investigación Oculta y abrió la ventana, metiéndose dentro prácticamente sin hacer ruido alguno. Buscó el ki de Bulma, y la encontró en la habitación principal. Su sentido del olfato (agudizado por el hecho de tener parte Saiyajin en sus genes) captó el delicioso aroma de comida, y entonces corrió tan rápido como sus piernas se lo permitían. Llegó a la sala principal, y tal como se lo esperaba, en las mesas del club habían decenas de platos como para alimentar a diez personas. Platos con carne de vaca churrasco (también conocida como filete o bistec), pollo sazonado, ensaladas, sushi, de todo un poco había.
Trunks prácticamente saltó al sillón de tanta hambre que tenía, asustando a Bulma y a los chicos del Club del Ocultismo, quienes habían regresado ya, pero Trunks, en su afán de comer, ni se había percatado de eso. Empezó a devorar la comida a velocidad inhumanas. Se comió un bistec, una pierna de pollo, tomó un vaso de agua mientras comía algo de ensalada de lechuga y tomate…
En 10 minutos comió la mitad de la comida que había servido Bulma. Sintió un toqueteo en su hombro izquierdo, y giró su cabeza en esa dirección y se encontró cara a cara con Rias.
''Hola Trunks'', le saludó la pelirroja mientras le sonreía abiertamente.
El semi-Saiyajin estaba con un pedazo de pescado en la boca, y entonces lo tragó de golpe y le devolvió el saludo a Rias, ''Hola de nuevo Rias'', sonriéndole recíprocamente
Trunks se giró de nuevo hacia la mesa y siguió llenándose la boca de comida, mientras Kiba observaba, maravillado y aterrado a la vez. ''¿Cómo puede ser posible que alguien coma tan rápido?'', se preguntó en voz alta mientras Trunks hacía una pausa con la boca llena.
''Lo que pasha esh que losh shaiyajin tenemosh un metabolishmo muy shrápido que implica una quema de caloríash mucho másh rápido de lo normal, por esho tenemosh que comer musho'', habló Trunks mientras tenía la boca tan llena de comida que ésta hacía movimientos divertidos y rápidos.
En ese momento, se escuchó un sonoro ¡CLONK!, que Akeno le había pegado a Trunks en la cabeza.
El hijo de Vegeta tragó forzosamente la comida antes de gritar de dolor. ''¡AAAAAAAAYAYAYYAYAY!, ¡MI CABEZAAAA!, ¿y eso por qué?'', mientras se frotaba la parte de arriba de la nuca, detrás de la cabeza.
''No hables con la boca llena, es de mala educación príncipe Trunks'', lo regañó juguetonamente Akeno, dejando a todos confundidos, excepto a Bulma, quien se encontraba sonriendo, observando la escena estando de pie al lado de uno de los sillones.
''Ouuuu, perdón'', se disculpó Trunks, quien procedió entonces a explicarle a Kiba de nuevo, ''Los Saiyajines tenemos un metabolismo acelerado, que implica que quememos calorías muy rápido, por eso necesitamos alimentarnos comiendo mucha, pero mucha comida a cada rato jajajaja''.
La risa de Trunks hizo que Rias, Akeno y Koneko sintieran una calidez en su interior, y ellas también se carcajearon un poco. Los miembros del Club (y Bulma) pasaron el resto de la tarde conversando de diversas cosas, hasta que se hizo casi de noche.
Era el atardecer ya, y los rayos de luz del sol que moría iluminaban la habitación entrando por la ventana, dándole un tinte naranja al ambiente. En ese momento, Rias, Akeno, y Bulma estaban hablando entretenidamente sobre… Bueno, digamos, cosas de mujeres. Koneko estaba terminando de comerse unos pastelillos de vainilla, y Trunks y Kiba discutían sobre espadas.
''Ya te digo, amigo, me gustaría algún día luchar contra ti Trunks, a ver si puedes esquivar mi habilidad Sword Birth, con todas las espadas que puedo crear, a ver si lo logras, señor Saiyajin'', le comentó divertidamente Kiba mientras le pegaba un codazo en broma a Trunks.
''Jajajaja, a mí también me gustaría pelear contra ti Kiba, siento un gran poder en ti'', replicó el hijo de Vegeta.
En ese momento, Kiba rió, y giró su cabeza a la pared para ver qué hora era. ''Oh rayos, las siete y media, que tarde que es'', exclamó repentinamente el espadachín rubio. Se paró del sillón, le asintió a Trunks como despedida, y anunció, ''Presidenta, discúlpeme, pero debo irme, se me ha hecho tarde, nos vemos mañana'', mientras caminaba hacia la salida.
Koneko oyó que Kiba había dicho la hora, y también se puso de pie. Akeno imitó a la nekomata, y la pelinegra y la peliblanca ambas se despidieron de Rias, mientras caminaban hacia la salida. Kiba las dejó pasar, y luego salió él, cerrando la puerta detrás de él.
Trunks observó la puerta, viendo por donde habían salido los 3 hace meros segundos antes de decir ''Bueno, ha sido un día muy agotador, y la verdad, a pesar de que sea algo temprano, creo que me iré a dormir ahora, fueron muchas emociones, presentaciones y todo por hoy jajaja''.
Rias le sonrió, y asintió con la cabeza. ''Bueno, que descanses Trunks, nos vemos mañana'', se despidió la pelirroja mientras veía como Trunks caminaba hacia la otra habitación donde estaban las camas.
''Voy a hacerle lo mismo que hice anoche, a ver si lo sorprendo de nuevo por la mañana jijijiji'', pensó malévolamente mientras una sonrisa seductora se abría paso para instalarse en sus labios.
Bulma, mientras tanto, se dispuso a limpiar el desastre dejado atrás por Trunks, todos los platos y bandejas, casi limpios por completo.
La voz de la madre del chico de su posible interés amoroso sorprendió a Rias y la sacó de sus pensamientos, ''La verdad que a veces no sé que voy a hacer con Trunks, es una gran persona, sinceramente, pero a veces se comporta de forma tan estúpida como Goku''. Había un dejo de añoranza en la voz de la peliceleste, y Rias decidió que le iba a preguntar en otro momento sobre las aventuras de los Guerreros Z, en particular ese Goku, que parecía ser tan fuerte.
''Gracias de nuevo Rias por dejarnos quedar aquí, si necesitas algún favor, tu solo dímelo y te ayudaré'', dijo la genio científica mirando de reojo a Rias amigablemente antes de dirigirse a la pequeña cocina aledaña a lavar todos los platos y trastes que había recogido.
La pelirroja le asintió con la cabeza antes de ver como la madre de Trunks desaparecía de su vista. ''¡Ahora!'', se murmuró Rias mientras se levantaba del sillón individual donde estaba y caminaba rápida y silenciosamente hacia la habitación en donde Trunks estaría durmiendo.
''Jejejeje, vaya sorpresa se llevará por la mañana'', pensó mientras reía como una chica. En el fondo, a pesar de toda la seriedad y formalidad con la que Rias se manejaba, ella era como una adolescente cualquiera.
Se desvistió hasta estar casi desnuda, salvo por sus pantis. Abajo cayó su blusa de la escuela, su falda, y su brasier. Con ayuda de su magia demoníaca movió una cama y la puso al lado de la del semi-Saiyajin, y se acostó junto a él, acurrucándose contra la figura del ya dormido guerrero de otra dimensión. Sintió cómo él, inconscientemente, le pasa los brazos por la espalda y la apretaba más cerca de él, envolviéndola en un abrazo. Ella se relajó en los brazos de Trunks y se durmió profundamente.
Bulma, sin embargo, había ido a ver que tenía planeado la Gremory, y se asomó por el marco de la puerta. Vió con ternura a su hijo abrazando a Rias. Ambos en un sueño pacífico, que evocaba memorias de paz y armonía. Asintió con aprobación antes de retirarse de la habitación, dejando a Rias y a Trunks a que descansen tranquilamente.
XXXXX
N/A: Bueno, gente, les habla Octavio ésta vez, espero que les haya gustado el capítulo, nos disculpamos de corazón dado que teníamos pensado actualizar de nuevo más pronto, pero se nos hizo muy largo el capítulo, la verdad, esperamos que no se hayan aburrido mucho, ya sé, se hizo un poco muy largo el capítulo con todos los diálogos y todo, pero prometo que pronto se vendrá la acción y demás. Paciencia.
Se despide Octavio, y ahora Tadeuz y AgussMatt les tiran algo de luz sobre los niveles de poder de los personajes:
Tadeuz: Bueno gente, estos niveles son bastante estimativos, así que no nos manden a la mierda en las reviews si Trunks está muy op/chetado y los personajes de DxD están muy débiles.
AgussMatt: Lo mismo que dijo Tadeuz, no flaming/insultos por favor ;-;
*NIVELES DE PODER DE LOS PERSONAJES*
Trunks: Base: 3.200.000, suprimido al %1: 32.000, Súper Saiyajin: 160.000.000, Súper Saiyajin Máximo Poder: 180.000.000
Rias: Base: 5.000, Poder Demoníaco de la Destrucción: 12.000
Akeno: Base: 4.200, Poder del Rayo: 10.000
Kiba: Base: 3.000, Sword Birth: 7.500
Koneko: Base: 2.500, Senjutsu: 6.000
Bulma: 5 (es una humana, ¿qué esperaban?, xD)
Eso es todo, se despiden sus tres autores (no sabemos si favoritos jejeje), ¡adiós!
