Las guerreras mágicas regresan a Céfiro... otra vez.
Todos los personajes pertenecen a CLAMP, excepto Devon que es mío, yo solamente los uso para esta historia.
Capítulo 2:
Lucy, Marina y Anaís se detuvieron en un claro para recuperar el aliento, de repente una voz les habló:
-¿Quiénes son ustedes?.-
Las tres comenzaron a mirar a su alrededor, hasta que divisaron una figura masculina sobre un árbol.
-Primero dinos quién eres tú.- dijo Lucy.
-Y da la cara.- secundó Marina de mal talante.
-Yo pregunté primero.- afirmó la voz con un deje de diversión.
-Tienes razón, me llamo Anaís Hououji.- dijo la muchacha en tono cortes.
-Yo soy Marina Ryuuzaki.- expresó no muy convencida.
-Y yo soy Lucy Shidou.- agregó la pelirroja.
-¿Guerreras Mágicas?, ¿son ustedes?.- exclamó la voz en tono de sorpresa.
-Así es, ¿quién eres tú?.- insistió Marina.
-Soy yo Paris.- dice bajando del árbol de un salto.
-Paris.- murmuró Anaís en un susurro.
-Anaís.- este se le acerca y la muchacha baja la vista.
-¿Qué te ocurre Anaís, no te alegras de verme?.- Paris hace que Anaís lo mire y se da cuenta que está llorando.
-¿Por qué lloras Anaís?, sabes que no me gusta verte triste.- afirmó el príncipe estrechándola entre sus brazos, como hacía mucho tiempo anhelaba hacer.
-Lo sé, es que, soñé tantas veces con este momento y en que diría y haría, pero ahora que estoy aquí, no se que hacer. Solo puedo decirte que no te he olvidado y que te extrañe muchísimo Paris.- balbuceó Anaís entre lágrimas ocultando su rostro apenado en el pecho del príncipe.
-Cuanto me alegra oírte decir eso, temía que me hubieras olvidado o peor aún que hubieras encontrado a alguien más.- expresó el muchacho visiblemente aliviado.
-Por supuesto que no, no podría.- dice la joven sonrojándose.
Paris lo nota y actúa rápidamente dándole un tierno beso.
-Ejem, ¿Paris, nos guías al castillo?.- preguntó Marina interrumpiendo el romántico momento.
-Sí, claro.-
Los cuatro empiezan a caminar, Paris y Anaís van adelante tomados de la mano charlando, regalándose sonrisas y palabras cariñosas con el fin de recuperar el tiempo perdido. Lucy y Marina van detrás de ellos mirando el paisaje. Una vez en la entrada del castillo Paris les dice: Todos se sorprenderán de verlas, vengan.-
Ellas lo siguen hasta una gran puerta.
-Esperen aquí, iré a anunciarlas.- dijo el muchacho robándole un tierno beso a Anaís antes de alejarse.
Paris entra al castillo y las chicas se quedan charlando:
-Oigan, estoy algo nerviosa.- les dice Marina con voz temblorosa.
-No te preocupes, todo saldrá bien Marina.- la anima Anaís.
-No lo sé, ¿y si no es como lo esperamos?.- pregunta Marina.
-Calma Marina, de seguro se alegraran de vernos.- afirmó la pequeña Lucy.
-Eso espero.- murmuró Marina para sus adentros.
Mientras tanto en el salón del trono se llevaba a cabo una reunión, cuando Paris irrumpió.
-Príncipe Paris, lo estábamos esperando.- dijo Latiz.
-¿Qué ocurrió?.- le preguntó Guru Clef.
-Lo siento se me hizo tarde.- respondió el muchacho ocultando su alegría.
-Joven príncipe, ¿está usted bien?.- le preguntó Ráfaga notando que algo no marchaba bien con el príncipe.
-Sí, yo les tengo una sorpresa.- afirmó Paris con una gran sonrisa.
-¿Una sorpresa?.- preguntó Ascot sorprendido.
-¿De qué se trata?.- quiso saber la ilusionista.
-Ya lo verán.- afirmó Paris al tiempo que abrió la puerta y dijo: Chicas pasen.-
Las tres chicas entran y los saludan.
-Hola a todos.- saludó Lucy sonriente.
-Buenas tardes.- dice Anaís haciendo una pequeña reverencia.
-Hola, ¿qué tal?.- balbuceó Marina saludándolos con la mano.
-¡Lucy, Marina y Anaís!, no puedo creerlo.- dice Caldina acercándose a las muchachas para abrazarlas.
-Guerreras Mágicas han vuelto.- exclama Ascot sin salir de su asombro.
-Esto es maravilloso.- afirmó Presea.
-Lucy, mi Lucy, has regresado.- Expresó Latiz perdiendo toda compostura y abrazando a su pequeña Lucy haciéndola girar por toda la habitación.
-Es un gusto volver a verlas Guerreras Mágicas.- las saludó Ráfaga.
-Gracias, también es un gusto para nosotras estar aquí.- afirmó Anaís.
-¡Puuu puu puuuuuuu!.- Dice Nicona saltando de alegría de un lado para el otro.
-¡Nicona! Te extrañe muchísimo.- Lucy la abraza, luego Nicona salta a los brazos de Marina.
-Nunca pensé que diría esto pero yo también te extrañe Nicona.- exclama la guerrera del agua estrechando a la criaturita entre sus brazos.
-¡Pu puuuu puu!.- dice el animalito mientras salta a los brazos de Anaís.
-Nicona que gusto verte, yo también te extrañe.- dice la rubia.
-Me alegro mucho de que hayan vuelto queridas niñas.- expresa Guru Clef con serenidad.
-Oye Guru Clef, tenemos casi 20 años, no somos niñas.- se quejó Marina.
-Es verdad, pero como te comportas como tal, puedo seguir llamándote así- replicó el gurú de Céfiro.
-Eres irritante, no has cambiado en nada.- protestó la guerrera del agua.
-Tu tampoco has cambiado, es más, creo que estas más malcriada que antes.- indicó Guru Clef.
-Y tú sigues siendo un viejo gruñón.- afirmó Marina.
Guru Clef le pegó con su báculo en la cabeza y Marina se enfadó aun más.
-¡Auch!, eso duele, eres un ... .- comenzó Marina pero Anaís la interrumpió.
-Marina, Guru Clef, cálmense por favor, hace cinco minutos que llegamos y ya se están peleando.- los retó la rubia.
-¡Él empezó!, llamándome niña cuando ya no lo soy.- rezongó Marina.
-Está bien, pero cálmate.- dijo Anaís.
-Guru Clef, ¿sabes porqué es que esta vez si pudimos regresar?.- preguntó la pelirroja tratando de cambiar de tema.
-Realmente Lucy, no lo sé.- dijo el gurú poniéndose serio.
-Eso no importa, esta vez pienso disfrutar mi estadía en Céfiro.- afirmó la peliazul.
-Estoy de acuerdo contigo Marina, esta vez no quiero luchar, solo quiero estar aquí con todas las personas a las que aprecio.- secundó Anaís.
-Es cierto, yo también quiero pasarla bien.- dijo Lucy.
-Chicas, ¿qué les parece si les muestro el castillo?.- les preguntó Caldina.
-Eso suena maravilloso.- dijo Marina, quien realmente necesitaba salir de ahí unos momentos.
-Yo preferiría quedarme aquí y conversar un rato con Paris.- expresó Anaís tomando la mano del príncipe.
-Y yo quisiera quedarme aquí con Latiz y los demás.- dijo Lucy.
-No se preocupen, ustedes quédense aquí, yo iré con Caldina.- afirmó Marina con una sonrisa.
Las dos salen mientras los demás se quedan conversando, ya en el pasillo:
-Marina ¿adonde quieres ir primero?.-Marina no le responde, Caldina se da vuelta y le pregunta: ¿Qué te ocurre querida?.-
-Yo soy una tonta.- dice comenzando a llorar.
Caldina la abraza y le dice: No digas eso querida, ven conmigo.- La ilusionista la lleva a la habitación designada para la guerrera del agua.
-Siéntate, ¿quieres que hablemos?.-
-No sé Caldina, estoy confundida.-
-¿La pelea con Guru Clef tiene algo que ver con esto?.- preguntó la ilusionista.
-Sí, no entiendo por qué, pero me hace enfadar y no puedo evitar pelear con él.- afirmó Marina tristemente.
-No te pongas triste, aunque él no quiera admitirlo le caes bien.- afirmó Caldina.
-Pues no lo parece.-
-No seas tan dura con él, te aseguro que es muy bueno y dulce, solo que le cuesta expresarse.- le explicó Caldina.
Las dos se quedaron calladas hasta que Caldina rompió el silencio:
-Sabes, ahora que lo pienso ustedes dos harían una bonita pareja.-
Marina sintió que se le subieron todos los colores al rostro:
-¡¿Qué?!, ¿cómo se te ocurren semejantes disparates?, nunca podría enamorarme de él.-
-No tienes que enojarte, salvo claro, que si te guste.- dijo la ilusionista entre risas ya que la idea le parecía prácticamente imposible y muy graciosa además.
Marina ante esta respuesta se quedó en silencio y comenzó a llorar, cubriéndose el rostro con ambas manos.
Caldina comprendió lo que estaba sucediendo y se avergonzó de lo que había hecho.
-¿Entonces tu estas enamorada de Guru Clef?.- preguntó la mujer.
Marina asintió con la cabeza y la cara de Caldina cambió por una de gran preocupación y culpa.
-Querida Marina no sabes cuanto lo siento, yo no sabía nada. Espero que puedas disculparme por mi tonto comportamiento, tengo la mala costumbre de hablar sin pensar en lo que digo y no me doy cuenta que puedo lastimar a la gente.-
-No es tu culpa Caldina, no tenías como saberlo, ya estoy bien, gracias.- dice la muchacha secándose las lágrimas.
-¿Puedo hacerte una pregunta?.-
-Claro.-
-¿Piensas decírselo?.-
-No, no me atrevería, él es una persona muy importante en este mundo y yo soy solo una niña de mundo místico.- respondió Marina.
-Pero si no fuera por ti, hoy no estaríamos aquí, tú eres una de las Guerreras Mágicas que salvó Céfiro.-
-Eso pasó hace mucho, ahora solo quiero que me prometas que no se lo dirás a nadie, ni siquiera Lucy y Anaís lo saben.- pidió la muchacha.
-Está bien, te prometo que no le diré nada a nadie, pero tú deberías reconsiderarlo.- aconsejó la ilusionista.
-Tal vez, no lo sé.-
-¿Qué te parece si te das un baño?, eso te relajará y podrás pensar más claramente luego podemos dar una vuelta por el castillo.- propuso Caldina.
-De acuerdo, nos vemos.- asintió la joven.
En ese momento Marina recuerda algo:
-Oye Caldina, ¿tendrías algo de ropa para prestarme?.-
-Claro que si querida.- La ilusionista abrió el placard y sacó un vestido celeste sin mangas, largo hasta las rodillas y muy bonito.
-Aquí tienes, ponte esto, de seguro te quedará precioso.- afirmó Caldina.
-Muchas gracias Caldina.-
-No es nada Marina, adiós.- dice saliendo de la habitación.
Marina se dirigió al baño, abrió la canilla del agua caliente y mientras la bañera se llenaba la muchacha comenzó a sacarse la ropa. Luego se metió al agua y estuvo un largo rato pensando, más tarde decidió salir y bajar a charlar con los demás, además era la hora del té y tenía un poco de hambre, así que se puso la ropa que le había dado Caldina, las botitas, se dejó el pelo suelto y salió de la habitación.
Notas de la autora:
Aquí está el segundo capítulo, ¡ojalá les haya gustado!. ¡Espero sus reviews!
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
Yuzurika
