Capítulo 2: Descubriendo el "Sí señor"
Hipo se pone frente a un espejo para ponerse su armadura; comienza con una túnica verde, luego sus pantalones de cuero cafés, y al final cubre su cuerpo con un tipo de blindaje de cuero a lo largo de los hombros y parte superior del pecho. Trata de sonreír, pero resopla decepcionado.
Hipo sale de su casa; afuera de ella, todo el pueblo saluda al líder de su tribu. Hipo sonríe hipócritamente y les devuelve el saludo.
- Otro magnífico día – dijo Hipo sarcásticamente y entre dientes.
Hipo caminó hacía el gran salón para hacer la misma rutina de todos los días. Al entrar encuentra a todos sus compañeros jinetes sentados y mirándolo. Se pone un poco incómodo y opta por sentarse.
Al hacerlo todos comienzan a hablar.
Hipo dio un gran suspiro.
Patán, su querido y raro primo le comenzó a hablar.
- ¿Sabes la noticia? – dijo Patán animado.
- ¿Cuál noticia? – pregunto Hipo.
- Habrá una gran fiesta en el reino de Dunbroch, todo el mundo va a ir, ¿Qué dices?; ¿Vendrás con nosotros? – preguntó Patán.
Hipo lo miró y alzó una ceja.
- No, verdad – dijo Patán.
- Sí – dijo Hipo.
- Sí vendrás – dijo Patán asombrado.
- No, le dije si a tu no – dijo Hipo.
- Oh… si… bien – dijo Patán para luego mirar a otro lado.
Brutacio y Brutilda se le acercaron como siempre peleando y diciéndose el uno al otro…
- Yo quiero hablar primero – dijo Brutilda.
- Yo soy más lindo que tú – dijo Brutacio.
- Somos gemelos, idiota – le respondió Brutilda.
Ambos pusieron la mano en la boca del otro para impedir que hable uno de los dos; y en esa posición empezaron a caminar hacía Hipo.
Al llegar a él empezaron a tratar de pronunciar lo que querían decir, pero no se les entendía ya que llevaban la mano del otro en la boca.
- Genial, lo que me faltaba – pensó Hipo.
Hipo agarró la mano que tenía cada uno en la boca del otro y las retiró para pudieran hablar.
- Haré una fiesta en mi casa esta noche; haremos guerra de chupitos – dijo Brutilda.
Genial, se oía bien emborracharse y no recordar lo que pasó anoche, a Hipo sí que le encantaba la idea, se entendió el sarcasmo.
- No la escuches, esa idea es horrenda, ¿A quién se le ocurre hacer una guerra de chupitos en una casa?, es algo tonto – dijo Brutacio.
- Yo lo haré en el gran salón – dijo Brutacio como si fuera una idea magnifica.
- No tienes permiso de hacer eso – dijo Hipo.
- Shh, es por eso que no invitaremos a Valka, tu mamá se enojaría si lo supiera – dijo Brutacio.
- Creo que yo paso – dijo Hipo.
Hipo siguió con sus labores como líder.
Llegó la hora de almorzar. Hipo no quería que nadie más lo molestara, así que decidió volar lo más lejos posible.
Se montó en su dragón y voló hacía Pennsylvania. Y decidió comer en el famoso hotel "Transylvania".
Comió algo simple, carne de res con arroz.
Mientras comía se le acercó su viejo amigo "Jonathan" que tenía puesto un disfraz de Frankenstein.
- ¿Hipo?, Hola ¡Que milagro! – dijo Jonathan.
- Hola Jonathan – dijo Hipo.
Lo que quería era que nadie lo molestará, pero aunque vaya a otro planeta, siempre hay alguien que lo moleste.
- No sigues siendo el líder de tu tribu, ¿O sí? – dijo Jonathan.
- No, es por eso que traigo mi armadura con la insignia de líder y la imagen de mi tribu – dijo Hipo sarcásticamente.
- ¿Cómo esta Astrid? – pregunto Jonathan.
- Bien, de maravilla – dijo Hipo algo triste.
- ¿Y tú que haces? – preguntó Hipo para cambiar de tema.
- He estado por todas partes, he vivido – dijo Jonathan.
- Me caí de una montaña, un compañero me lanzó un florero en la cabeza, conocí a Drácula, y soy novio de su hija, seguí a zombis y metí mi mano en el esqueleto de una señora – dijo Jonathan mencionando sus logros.
Hipo subió una ceja al escuchar la última parte.
- Aunque lo último no me enorgullece, pero lo hice – dijo Jonathan.
- Guau, ¡Qué divertido! – dijo Hipo con diplomacia.
- ¿Sabes cuál es mi secreto? – preguntó Jonathan.
Hipo negó con la cabeza.
- Soy de los de "Sí señor" – dijo Jonathan al momento que sacaba un folleto de un programa de autoayuda.
- El "Sí" cambio mi vida – dijo Jonathan.
- Ten – dijo Jonathan entregándole el folleto.
- No gracias, estoy bien – dijo Hipo.
- ¿Bien?; Me limpio el trasero con tu "bien" – dijo Jonathan.
Hipo puso cara de asco.
- Tú no quieres ser jefe de tu tribu Hipo – dijo Jonathan mientras colocaba el folleto junto a su comida.
- Sí quiero – respondió Hipo.
- Claro que no – dijo Jonathan.
- ¿Quieres arrancarle el brazo a Frankenstein? – preguntó Jonathan.
- No gracias – respondió Hipo.
- Pregúntame si yo quiero hacerlo – dijo Jonathan.
- ¿Quieres arrancarle el brazo a Frankenstein? – preguntó Hipo.
- Sí – gritó Jonathan mientras corría hacía Frankenstein para arrancarle el brazo.
Jonathan le arrancó el brazo a Frankenstein y empezó a agitarlo en el aire como un trofeo.
Hipo solo lo miraba con los ojos bien abiertos.
- Tienes que ir al seminario – dijo Jonathan.
Frankenstein comenzó a perseguir a Jonathan, y Jonathan le dijo a Hipo mientras corría…
- Vive tu vida Hipo, no lo lamentaras – dijo Jonathan mientras esquivaba las cosas que le lanzaba Frankenstein para detenerlo.
- Vuelve aquí con mi brazo, mi tío degolló un cerdo con él – decía Frankenstein mientras lo perseguía.
Hipo terminó de comer y pidió un pescado para Chimuelo; y siguió su rutina por el resto del día. En la noche se decidió por visitar a Astrid y voló hacía su casa.
Se paró afuera de su ventana que estaba abierta. Astrid al verlo ahí se asustó y dio un grito.
- Lo siento, no era mi intención asustarte – dijo Hipo.
- ¿Hipo?; ¿Qué haces aquí? – preguntó Astrid debido a que le sorprendía su presencia.
- Te he extrañado… ¿Quieres salir conmigo un rato? – preguntó Hipo.
- Lo lamento, es que… – es lo único que pudo decir Astrid antes de que lo interrumpiera su novio.
- Mi amor, ¿Hay aguamiel? – pregunto Teddy entrando a la habitación donde estaban Hipo y Astrid.
- Oh… Hola Hipo – le saludó Teddy a Hipo.
- Hola Teddy – respondió Hipo.
- Veo que están ocupados, mejor me voy – dijo Hipo para luego irse de vuelta a su casa.
Hipo regresó a su casa y trató de dormir, pero era imposible con la fiesta de esos gemelos.
Al siguiente día volvió al gran salón y encontró a su mamá gritándole a Brutacio y unas cuantas personas que habían invitado.
- Les dije, Les dije que no hicieran una fiesta aquí – dijo Valka enojada.
- Y tu Bocón, no lo pensaba de ti – le replicaba Valka a Bocón.
- Y ustedes dos barran más rápido – le dijo Valka a dos chicos.
Valka notó la presencia de su hijo y fue a saludarlo.
- Hola hijo, Ven a tomar desayuno – le dijo su mamá mientras lo llevaba a una mesa.
Pero esa mesa estaba sucia, así que su mamá dijo…
- Límpienme esta mesa en este instante – dijo Valka solemnemente.
Dos chicos corrieron para limpiar la mesa lo más rápido posible.
Su mamá le entregó un pescado e Hipo comió resignado.
Hola quiero agradecer a Sweat Blueberry por , para los que no saben (lo cual dudo)... una guerra de chupitos, es una competencia con alcohol, los participantes se retan a ver quien gana tomando alcohol. Ok eso era todo los que les quería decir :) ... No se olviden de comentar.
