Le gustaba esa vista, su lindo y tierno conejito gimiendo su nombre mientras le daba placer con sus manos, pero mas que nada, le encantaba la mirada de amor y deseo que le dedicaba.
Sus pieles cubiertas por una capa de sudor, el rechinar de la cama, la brisa que entraba por la ventana, todo eso le daban un aire romántico a la situación que vivía en esos momentos. le beso al no poder mas con su deseo de poseer aquel dulce cuerpo, así que saco sus dedos del interior de su conejito, escucho una queja que le saco una risa divertida, le beso con tanta pasión que el castaño no se quejo al sentir como el pene de su amante.
Tsunayoshi se separo de los labios de su nube para tomar aire, o bueno tratar de tomar aquel elemento importante, pero sus jadeos solo excitaban mas a Kyoya. Llevo sus manos a la espalda del azabache y las araño dejando marca, pero dando a entender que así era como les gustaba, con algo de dolor para llenarles mas de placer. Eran dos completos masoquistas.
Tomo fuertemente las caderas del menor, intensifico las estocadas sintiendo como su amado cielo apretaba cada vez mas su interior. Estaba a punto de llegar al igual que Tsuna, estaba por escuchar su nombre proveniente de su castaño, pero...
Despertó por sentir que algo liquido caía en su rostro.
Lo primero que vio fue la cara de herbívoro de Mukuro, la piña tenia un vaso vacía en su mano izquierda y la derecha estaba apoyada en la baranda de su cama. Lo primero que hizo fue darle un puñetazo en toda la cara por despertarlo de aquella mañera, después se sentó para tomar un poco de aire y que su erección bajara. Odiaba y amaba esos sueños, solo hacia que su deseo por aquel pequeño e "inocente" castaño creciera mas.
Bajo de la parte de arriba de la litera, camino hasta el armario y saco unos jeans, camiseta morada y una chaqueta negra, ademas del cinturón donde ponía sus tonfas. Se metió al baño ignorando al cadáver de piña que estaba en el piso de la habitación gimiendo de dolor mientras lo maldecía.
Rokudo por otra parte, se paro del suelo mientras se tomaba la nariz para que no le siguiera saliendo sangre. Hizo todo lo que Ryohei le enseño para detener la hemorragia, después se puso dos pedazos de papel higiénico en los fosas nasales. Soltó un suspiro y se sentó en la silla que tenia enfrente, cogió los papeles para empezar a leer.
-Vamos -ordeno Kyoya saliendo del baño y dejando su toalla extendida sobre el barandal de su cama.
-Hoy llegan los ganadores del concurso de ese viejo -le paso los documentos para que los leyera.- No sabemos nada de quienes son, así que Basil ira a recibirlos
-Hmm -"dijo" la nube mientras salia de la habitación.
En otra parte del edificio se encontraban dos chicos peleando, bueno mas bien, uno de ellos gritaba mientras el otro trataba de controlarlo. Ambos sabían que odiaban aquella situación, pues por ordenes de su mejor amigo tenían que dormir con personas separadas.
Yamamoto dormía con Ryohei mientras Gokudera tenia que cuidar de Lambo. y aparte de estar frustrados sexualmente, también les fastidiaba no saber quienes eran los nuevos estudiantes transferidos. Así que era por eso que estaban peleando fuera del edificio esperando a todos sus compañeros guardianes .
-BUENOS DÍAS AL EXTREMO -grito Ryohei con emoción, era el único que le fascino la idea de nuevos estudiantes.
-Bakadera lleva al gran Lambo a su salón -Hayato estuvo a punto de mandar volar a la vaca, pero no podía. Lamo por otra parte estaba aferrado al cuello de la tormenta para que no lo tirara.
-Kufufufufu al parecer no somos los últimos -los cuatro guardianes miraron a la niebla y alzaron una ceja en modo de pregunta- No voy a decir nada.
-El herbívoro piña estaba viendo cosas no aptas para niños menores de dieciocho -contesto Hibari saliendo como si fuera el dueño de todo el lugar.
Los mayores se aguantaron la risa al ver como la piña estaba roja de la vergüenza y le comenzaba a gritar a su compañero de habitación, poco después comenzó una de sus típicas peleas en las cuales solo podía ser cuerpo a cuerpo y sin utilizar sus armas. Nadie los iba a parar, era divertido ver como esos dos se querían matar y no lograrlo.
-Muy buenos días chicos -y ahi llegaba el balance de todos.
Tsunayoshi salio del recibidor del edificio con una sonrisa, pero como era torpe por naturaleza y todos sabemos que el amaba al suelo mas que a nada (N/A: Perdón por no pedir permiso para utilizar esta expresión Barbie), resbalo de los escalones de cemento y beso a su amante fiel. El suspiro se escucho de sus guardianes no le sorprendió, solo levanto la cabeza y rio nervioso.
-Buenos días Tsuna/décimo/Tsuna-nii/Sawada/Omnivoro/Tsunayoshi-kun -se levanto con la ayuda de su pareja, mientras que Gokudera le pasaba los papeles que tenia que ver sobre la próxima semana de la nube y de los lugares para asignar a los nuevos.
Y así comenzaron a caminar hacia donde estaba el edificio educativo dejando los dormitorios atrás.
Todos los estudiantes que los veía les daba paso, pues después de todo, cada alumno conocía al residente estudiantil y sus guardianes. Sawada al frente mirando los documentos en sus manos, a su derecha Gokudera, a su izquierda Yamamoto, detrás de la tormenta Kyoya y de la lluvia Mukuro, en medio de la nube y niebla estaba Ryohei quien cargaba en sus hombros a Lambo.
Primero dejaron al menor de todos en la primera Miraculous, dejando que las mujeres suspiraran enamoradas por ese grupo. La maestra le prometió que cuidaría del menor junto a I-pin, de todas formas Fuuta llego a ellos abrazando a su hermano mayor y después de saludar a todos entro al lugar llevando de la mano a la china y a Bovino.
-Por cierto Décimo -Tsuna miro a la maestra con curiosidad- le quería decir que últimamente han estado vigilando a los menores, son hombres muy raros, miran a los niños como si fueran carne y hasta han tratado de entrar a las instalaciones.
-Mmm... Kyoya y yo vamos a resolver ese problema después de clases -le sonrió a la mujer dándole seguridad de que cumpliría su palabra.- Kyoya, ¿ya llamaste?
El azabache asintió y guardo su celular, diez minutos después unos veinte hombres aparecieron al rededor de la primario, los maestros suspiraron felices al ver que por el momento estaban protegidos hasta que el décimo y su guardián se encargaban de ese asunto de los pedofilos. Tsunayoshi le dio un mirada seria al que parecía el jefe de aquel escuadrón y el señor solo asintió aceptando la orden.
Ya con todo eso controlado, volvieron a caminar en dirección del edificio de secundaria, cada uno en su mundo. Sawada solo miraba su celular esperando el mensaje de Reborn para que le dijera sobre lo de los estudiantes nuevos, Hayato miraba mal a todas la mujeres que se le quedaban viendo a Takeshi, Mukuro chateaba por su celular con sabrá daemon quien, Ryohei había recibido la llama de Hana que le contaba algo para nada agradable. Kyoya apenas vio el edificio desapareció para vigilar que todos los estudiantes entraran a sus clases y morder hasta la muerte aquellos que se quieran pasar de listos.
Si, una mañana muy Vongola. Un comienzo de semana muy de la décima generación cuando están calmados, pero esa calma se les acabaría cuando los vieran y el primero que estaba comenzando a perder la calma era el muy energético Sol.
