Sam se acercó al lugar en el que había caído Peter, mientras Dean continuaba apuntándole con el arma. No es que supiera muy bien como enfrentarse a aquella situación, incluso dudada de que un arma de fuego fuera a hacerle algún efecto en caso de necesidad, pero al menos, deseaba sentirse protegido, aunque sólo fuera en apariencia. Después de todo lo que había visto en las cacerías, nunca se había tropezado con un hombre volador, por llamarlo de alguna forma lógica. Sin embargo, fue bajando la guardia, aunque permanecía alerta, cuando finalmente comprobó que Peter estaba totalmente inconsciente.

Cuando Peter despertó, estaba tumbado en una cama, de lo que parecçia el cuarto de un hotel. Al mirar a su alrededor, vio que no se encontraba sólo; Sam, a quien apenas recordaba de haberlo visto durante unos pocos segundos antes de perder la conciencia, estaba con él, sentado en la cama de al lado, con la mirada fija en el ordenador portatil que tenía delante.

Peter no dijo nada, comprobó que todos sus huesos estaban bien, porque estaba completamente seguro, que al caer a tierra se había roto más de alguno y se incorporó, sentándose en la cama. La cabeza todavía le daba vueltas, no por ningún golpe recibido, sino por la cantidad de información acumulada en pòco tiempo. Miró por la ventana un segundo y vio que era por la mañana. Asumió que había transcurrido un día desde su caída a tierra, pero de todas formas, su cerebro todavía no había asimilado todas las imágenes que habia visto al leer la mente de la extraña gente que lo había retenido junto a Nathan, durante varias horas el día anterior. Se movía despacio, casi de una forma torpe, como si tuviera que focalizar todo lo que veía a su alrededor.

Volvió a mirar a Sam e intentó leer su mente; tenía que averiguar quien era, si trabajaba para los captores y cual era su propósito. Quería adelantarse a su próximo movimiento y poder estar prevenido. sin embargo, no pudo hacerlo, por las que lo intentaba, por más que centraba sus pensamientos en Matt a la hora de entrar en su cabeza, parecía que había un tremendo vacío entre ellos, como si pudiera gritar y el heco fuera a sonar una y otra vez por toda la habitación. Le fue imposible entrar en sus pensamientos, una barrera infranqueable para Peter se lo impedía. "Tal vez también tenga poderes, tal vez el suyo sea evitar que los demás entren en sus pensamientos." Pensó Peter ligéramente aturdido por el esfuerzo.

Levantando los ojos del ordenador, Sam lo miró curioso, todavía no se podía creer que estaba sentado junto a un hombre que podía volar; porque porque a pesar de haber visto y haberse enfrentado a todo tipo de criaturas, siempre habían sido criaturas sobrenaturales, nunca seres humanos con superpoderes, siempre había creído que eso sólo existía en los comics.

"Hola, soy Sam Winchester, mi hermano y yo," Sam no sabía como decirlo, porque todas las formas que pasaban por su cabeza, le resultaban, como mínimo absurdas, "te encontramos ayer en la carretera, lo cierto es que... te vimos aterrizar delante de nuestro coche."

Peter no sabía como contestar exactamente, por un lado, lo habían visto volando, estrellarse contra el suelo y salir sin un sólo rasguño, pero por otro, su interlocupor parecía demasiado tranquilo, como si ya estuviera acostumbrado a ver ese tipo de cosas, por lo que Peter, empezó a tomar en serio de que estuvieran jugando con él, que quisieran que dijera alguna información importante para ellos. Entonces pensó en su hermano, en que lo estaban usando de cebo, que lo más seguro era que lo hubieran dejado escapar por algún motivo y que en este momento su "compañero de habitación", tratara de sonsacarle lo que quería siendo todo lo amable que podía con él. Por ello, no sabía que pensar sobre lo que estaba pasando. Sin embargo, la puerta al abrirse, le evitó tener que tomar una decisión.

"Vaya, parece que el hombre volador se ha despertado por fin. ¿Has dormido bien, esto, Peter?". Dijo Dean mientras cerraba la puerta tras de si, llevando en la mano, lo que parecía el desayuno del día, una bolsa con rosquillas y una caja de cervezas.

"Si, gracias, muy bien." Peter estaba completamente alucinado por como reaccionaban aquellos dos extraños antes poderes. Aquello le ayudó a cerciorarse más de que se trataba de dos hombres de la Organización y su primera idea fue salir corriendo, huir de esa habitación y de sus captores lo más rápido y lejos que pudiera, pero luego lo pensó mejor. No tenía a donde ir sin que finalmente lo pudieran localizar y si realmente quería rescatar a su hermano, no lo podía hacer sólo. Necesitaba un plan y ayuda.

"Disculpa a mi hermano, no es nuestra intención ofenderte." Sam miró a su hermano mientras decía esto, reprochándole su mal comienzo con Peter. "Como te decía, yo soy Sam y este es mi hermano Dean."

Peter se levantó de la cama y miró por la ventana nuevamente. NUnca había visto aquel luguar, aunque tampoco sabía a donde había ido a parar cuando escapó el día anterior. Se sentó en un sillón qu tenía justo al lado y hundió la cabeza entre las manos. Necesitaba pensar, aclarar sus ideas y buscar una solución. Estaba completamente sólo y a pesar de sus poderes, necesitaba algo de ayuda para terminar con aquella situación.

Su primer pensamiento fue para Claire, sin duda con sus poderes de regeneración le sería de gran ayuda, porque les haría prácticamente invencibles, pero luego se dio cuenta de que podía involuclarla en aquello, ya era mucho para ella lo que había sufrido en pocos meses cuando la Organización la quería encerrar en sus laboratorios, cuando había descubierto que la identidad de su padre biológico era la de Nathan y que además tenía poderes al igual que ella.

Además, no tenía ninguna intenció de ponerla en peligro, ya no físico, ya que ese era mínimo al tratarse de Claire, ni porque fuera su sobrina, sino porque desde el primer momento en que se conocieron, algo muy especial, un lazo emocional fuera de lo convencional, se creo entre ellos. Por eso la quería demasiado como par aexponerla, ya le había sido bastante difícil a él escapar la última vez, como para pensar en meterla a ella en la boca del lobo.

Entonces, pensó en él. Mohinder siempre había querido ayudarle a comprender sus poderes y a controlarlos, o incluso, a intentar buscar con él, una cura para ellos. Además el enfrentamiento con Sylar en casa del genetista, les había enfrentado a los dos directamente con la muerte y juntos, habían escapado de ella.

Mohinder era su mejor opción, además ya le había dicho cuando al fin terminaron con el asunto de Peter volando por los aires New York, que le llamara si necesitaba cualquier cosa, frase que por cualquier otra persona sólo es utilizada por complido y nunca se espera que sea llevada a cabo, pero que en caso de Suresh, había sido una propuesta completamente sincera, igual que le había dicho que si quería que investigaran juntos los nuevos poderes, estaría su entera disposición. Por todo ello, no dudo en que debía de llamarle.

Peter se levantó de la cama, ya completamente recuperado, convencido de cual debía ser su siguiente paso, se acercó a Dean y Sam y apartándose un mechón de la camara, les dijo con una sonrisa.

"Gracias por todo chicos, os agradezco que me hayais ayudado sin motivo alguno y que no hayais dicho nada de mi..."Durante un breve momento, dudo sobre lo que decir a continuación, "habilidad; pero a paritr de aquí seguiré yo sólo. Además tengo que hacer un par de llamadas." Terminó diciendo mientras se acercaba a la puerta.

"¿Cómo, te vas a ir sin más, después de lo que hemos visto?" Dijo Sam acercándose a Peter. Peter pensó que sólo querían retenerlo, evitar que se marchara, pero sin levantar demasiadas sospechas, no fuera a salir volando con el día anterior. "Además, ayer dijiste que tenías que salvar a tu hermano. Nosotros podemos ayudarte."

"Como si no tuviéramos bastantes problemas nosotros mismos." Fue el pensamiento de Dean que pudo escuchar Peter claramente y que le desconcertó. Estaba seguro de que no sabían que podía leer la mente, muy poca gente lo sabía y estaba plenamente seguro de que los de la Organización no formaban parte de ese grupo de gente. Dudó, tal vez se hubiera equivocado, tal vez no se tratara de la gente que el pensara y tal vez le estuvieran ayudando de verdad. No podía estar seguro de ello, por eso prefirió ser cauteloso y mantenerse en guardia por su acaso.

Peter miró a Dean y sonrió tras haber escuchado su pensamiento. Se parecía tanto a su hermano cuando no se preocupaba más que por las elecciones, seguramente hubiera dicho lo mismo en esa situación. Pese a haberlo escuchado, Peter no dijo nada, ya era suficiente por un día que le hubieran visto volar. Dean tambien lo miró y por segundo, creyó que realmente le había leído la mente, pero luego desechó ese pensamiento, por lo que Peter se alegró mucho al volver a escucharlo pensar.

"No sabeis a lo qu me estoy enfrentando. No es algo que se va todos los días, os lo puedo asegurar." Dean sonrío ante aquella afirmación pero no dijo nada al respecto.

"Te sorprendería lo que hemos visto." Dean se detuvo a pensar un momento, mientras Peter lo escuchaba para saber si realmente eran quienes decían ser y entonces Dean se vio reflejado en Peter. Habían sido ya muchas las veces en las que había tenido que rescatar a su propio hermano, en la que había rechazado cualquier tipo de ayuda externa y en la que había decidido luchar sólo. Entonces se dio cuenta, que si hubiera tenido otras personas cerca, que le hubieran ofrecido su ayuda, como ellos se la ofrecían desinteresadamente a Peter, tal vez le peso que cargaba encima hubiera sido menor. Por eso pensó mejor como continuar hablando. "Podemos ayudarte a encontrar y liberar a tu hermano y lo vamos a hacer." Peter salió del pensamiento de Dean, convencido de que se había equivocado ccon ellos, Dean había sido tan sincero consigo mismo un minuto antes, que Peter supo que estaba diciendo la verdad sobre ellos y que no tenía nada que temer.

Pese a todo, Peter seguía convencido de que era demasiado peligroso que Dean y Sam fueran con él de vuelta. Carecían de alguna habilidad especial y serían un blanco fácil para la gente de la Organización. No lo podía permitir.

"Os lo agradezco mucho, pero no será necesario". Antes de que pudiera contestar ningun de los hermanos, Peter corrió hacia la puerta y tras salir por ella, la cerró telekinéticamente, presionando sobre ella para que no la pudieran abrir. Cuando comprobó que no le podían seguir, tomó impulso y despegó del suelo, dejando tras de si una pequeña nube de polvo.

Finalmente Dean golpeó la puerta, y esta se abrió, dejando ver que Peter se había marchado sin dejar rastro, excepto el polvo levantado que todavía revoloteaba por el suelo.

"Buenos días señor Petrelli, pero que haya dormido confortablemente." Nathan despertó al ver la brillate luz que tenía encima de la cabeza. Se encontraba fuertemente atado a una cama con correas que le impedían el más ligero movimiento. Desconocía como había llegado allí. Revisó sus recuerdos y lo último que le vino a la mente fue una visión de su hermano y él en una gasolinera, hablando, aunque no recordaba muy bien sobre que. Luego se les acercó un hombre, que les preguntó algo, los recuerdos estaban demasiado borrosos en su memoria como para recordar cual fue la pregunta.

Después ya no recordaba nada excepto oir a Peter gritar su nombre y caer al suelo. Luego nada, la oscuridad.

"Veo que ha descansado , eso me complace, porque le necesito despejado para empezar a trabajar." La voz retumbaba en toda la habitación, que carecía de cualquier mueble, excepto una silla que estaba pegada a la pared y Nathan no podía saber de donde provenía. Sin embargo, esa duda, fue contestada un segundo más tarde.

Una puerta, situada en uno de los extremos de la habitación se abrió de golpe, pero al no poder girarse, no pudo averiguar quien estaba entrando en la habitación. Escuchó los pasos, tranquilos y pausados, que se acercaban poco a poco a la cama, como si la otra persona, quisiera mantener la intriga de desvelar su identidad a Nathan.

Al tapar la lámpara con su cuerpo, al principio Nathan, no pudo ver de quien se trataba, pero en cuando sus ojos se adaptaron a la falta de luz, pudo comprobar horrorizado, que sus miedos de los últimos días se estaban cumpliendo, estaba empezando a enloquecer.

Nathan, se estaba mirando en un espejo, de pie junto a la cama, se estaba viendo a si mismo, un hombre exactamente igual que él, completamente idéntico, que le miraba sonriente y complacido.

"Me alegro de tenerle por fin delante de mi, señor Petrelli. Me gustaría presentarme, soy Nathan Petrelli."