Disclaimer: ningún personaje o lugar que reconozcan me pertenece, todo es obra de la magnífica imaginación de Masashi Kishimoto.
Voluntad de Fuego
II
Una respuesta silenciosa
Base de la Segunda División de La Resistencia
Ubicación clasificada
06:48
Llevaba esperando en esa diminuta oficina cerca de dos horas. Se trataba de una habitación simple, compuesta por cuatro paredes pintadas en un deprimente gris y una única ventana que daba hacia el pasillo del otro lado de la puerta por donde había entrado. Un par de sillas de madera se enfilaban frente al escritorio que descansaba al fondo, allí donde Moegi tanteaba con excesiva rudeza el teclado del viejo computador de mesa.
Un vistazo general a aquella pequeña estancia, reveló la más vaga y simplistas de las decoraciones. En ausencia de otras ventanas, lo más sano sería colgar cuadros alusivos a la naturaleza, recordándoles que aunque estuvieran en ese bunker bajo tierra, existía vida sobre sus cabezas. En cambio, cientos de papeles empalados en tachuelas de colores rojizos se exponían tras la silla de la joven asistente de cabello castaños. A un lado de ella, se edificaba una torre de papeles que tenía como meta alcanzar la altura del estante de madera roída, y en otra pared, se extendía un mapa del continente sin ninguna tachadura en su superficie, como si aquello compensara la falta de imágenes en la lúgubre habitación.
Sakura consideró que la mejor forma de que aquello dejara de parecer una cárcel y se asemejara a una oficina de La Resistencia era, primero que nada, cambiar el color opaco de esas craqueladas paredes. Puede que Moegi tuviera planes de decoración. Era una niña bastante coqueta, que a pesar de tener un trabajo de los mil demonios, se las ingeniaba para verse presentable en su cargo como asistente del General de la Segunda División. Incluso con tan corta edad, Sakura se impresionaba de lo excesivamente lista que era y lo rápido que respondía a las demandas de su jefe. Aunque al mismo tiempo sentía mucha pena por ella, porque, desde luego, ese nunca debió ser su trabajo. Ella nunca debió vivir los estragos de un mundo convulsionado por la guerra.
–Disculpe, Sakura-san – dijo Moegi deteniendo su ajetreo sobre el computador para dirigirle la mirada por encima de sus finos lentes de mariposa – ¿Podría dejar de hacer ruido?
La pierna de Sakura cesó sus inquietos movimientos de inmediato. Sintió cierta vergüenza y desvió los ojos al mismo tiempo que Moegi reanudaba su tortura hacia el indefenso teclado.
–Gracias – mencionó secamente la joven.
Sakura se hundió en la silla antes de apretar sus manos a ambos lados del asiento. Moegi no era la primera persona que la recibió con malos ojos luego de haber llegado la noche anterior a la Base. Todos en la Segunda División se quedaron absortos cuando atravesó corriendo la entrada de su escondite secreto seguida de Neji y el cuerpo moribundo de un enemigo que todos los que formaban parte de La Resistencia le habían jurado la muerte.
Sakura levantó la vista y se perdió en la lámpara fluorescente del techo, trasladándose sigilosamente a los recuerdos de la noche anterior. Aun llevaba consigo la imagen del Sasuke Uchiha grabada en fuego en sus ojos. De alguna manera sentía que debía compartir el odio de todos sus compañeros para con ese ninja de ojos rojos, pero existía algo en ella que le impedía alcanzar ese sentimiento. Todos la catalogarían como una débil por no ver a Sasuke como un enemigo al que aborrecer, al menos no del todo. Sakura tenía una historia pasada con ese sujeto, una no muy lejana, sin embargo puede que cuando él despertase ni siquiera llegara a reconocerla. El último recuerdo que tal vez podría tener el Uchiha sobre Sakura debía remontarse a cuando ambos eran tan solo unos niños, puede que menos de siete u ocho años, y eso sería forzar demasiado a su cerebro para memorar sucesos tan antiguos y triviales. Poco después ocurrió la Rebelión Uchiha, Sakura y su familia abandonaron Konoha y nunca volvió a ver a Sasuke de nuevo... hasta esa noche hace un año atrás.
–Sakura-san – le llamó Moegi sacándola bruscamente de sus pensamientos. La aludida elevó la quijada y parpadeó una única vez, recibiendo la mirada integra de la muchacha del otro lado del escritorio –. Kakashi-sama aguarda por usted.
Tragó saliva antes de que sus piernas reaccionaran por si solas y la condujeran hacia la puerta apostada a un lado de la joven asistente. Llevó su mano a la manecilla, pero dudó un instante en girarla.
–Dese prisa – le recomendó secamente la voz de Moegi sin dirigirle la mirada –. Kakashi-sama es un hombre indulgente, pero la paciencia es algo que puede ser colmado.
Sakura sintió la necesidad de responderle con la misma rudeza, pues conocía más a Kakashi de lo que esa chiquilla pensaba, pero al igual que hace un instante con la manecilla, no pudo hacerlo. Giró el picaporte dejando en libertad un diminuto suspiro, e ingresó al salón.
La habitación del otro lado era igual de tétrica que la anterior. Paredes de colores similares, estantes repletos de pergaminos saturados de polvo o a medio apilar, incluso el mismo mapa que se dibujaba en la oficina de Moegi colgaba a un lado, solo que éste tenía rayas, tachones de colores rojos y equis distribuidas en los terrenos ocupados por bases enemigas. Había también una jerarquización simple de las personas más relevantes de los altos mando del clan Uchiha. Sus nombres estaban en una pared entrelazados con hilos de varios colores, conectándolos a sucesos, muertes o lugares que tuvieran alguna relación con el Uchiha al cual se enlazaba.
En medio del salón descansaba un escritorio con cientos de papeles en su superficie, lleno de letras que no podía descifrar desde donde aguardaba en la entrada. Cerca de ese escritorio, dándole la espalda a Sakura, estaba Neji, con los brazos dirigidos a su espalda y las piernas separadas al nivel de los hombros, exponiendo la perfecta postura de un shinobi entrenado para la batalla. Podía imaginarse con solo verle, que había permanecido en esa posición desde que entró a hablar con el General, y eso se resumía a dos horas de no mover ni un solo músculo.
Más allá, tras los papeles y libros desparramados, aguardaba Kakashi. Vestía con su antiguo uniforme de shinobi de Konoha, solo que a diferencia del resto, su chaleco llevaba una franja color rojo en sus hombreras, recordándole a los demás su rango como General de la Segunda División de La Resistencia.
Sakura no advirtió la presencia de Shikamaru hasta que éste carraspeó su garganta y se materializó a un lado de Kakashi.
–Cierra la puerta, Sakura – pidió el Nara con su habitual tranquilidad.
Hizo lo que le había pedido y se acercó hasta ellos con paso seguro pero con la mirada inquieta. Se plantó a la derecha de Neji, sin poder contener la necesidad de mirarle por el rabillo del ojo. Como era de esperarse, el rostro del Hyūga estaba tallado en piedra, ninguna facción podía ser alterada incluso en el más difícil de los escenarios. Se volvió entonces hacia Shikamaru que aguardaba pacientemente con los brazos cruzados. Tenía el semblante cansado y las ojeras marcaban la privación del sueño. Sin embargo, entre el rostro de los tres sujetos que le acompañaban, era el de Kakashi el que más le roía la conciencia. Podía la máscara cubrir gran parte de su cara, pero en ese único ojo visible podía ver la decepción que Sakura siempre quiso evitar.
–Neji nos ha dado el reporte de su misión – habló Kakashi. Su voz era monótona, como si estuviera hablando una computadora en vez de un ser humano –. Tengo entendido que saliste hace unas horas de cirugía ¿Cómo se encuentra nuestro invitado?
–Estable – dijo Sakura entrelazando sus manos frente a ella para que no comenzaran a temblar en cualquier momento –. No hubo mayores complicaciones. Permanece inconsciente y en rigurosa vigilancia. A pesar de que el paciente se encontraba muy delicado pudimos salvarlo.
Se escuchó un leve suspiro proveniente de Kakashi.
–No sé si eso pueda llamarse buenas noticias – agregó, colocando los codos sobre el escritorio y uniendo los dedos cubiertos por guantes de cuero.
–Temo ser irrespetuosa, Kakashi-sens… sama – se corrigió rápidamente y continuó igual de firme que antes –. Pero para un medic-nin el salvar a alguien siempre será una buena noticia.
–¿Incluso si ese alguien es el enemigo? – preguntó Shikamaru arqueando una ceja.
Sakura bajó la mirada y se mordió la lengua cuando quiso responder un tajante «Sí».
–Espero que ambos estén conscientes de lo que hicieron – advirtió Kakashi –. Debo admitir que su misión concluyó satisfactoriamente. Trajeron consigo a los civiles sanos y salvo, pero a un alto costo.
–Estamos al tanto de que hemos puesto a toda la Base en peligro trayendo a Uchiha Sasuke entre nosotros – apuntó Neji.
Kakashi entrecerró los ojos.
–Ese no es precisamente el alto costo del que les estoy hablando.
–¿Qué quiere decir? – preguntó Sakura sin comprender.
Entre Kakashi y Shikamaru intercambiaron una mirada como si trataran de decidir quién de los dos debía dar la noticia, el General de la División o su Teniente y mano derecha. Indistintamente de quien iba a ser el portavoz, lo que se avecinaba no agüereaba nada bueno.
A la final, fue Shikamaru quien decidió afrontar el desafío.
–Kiba ingresó de emergencia hace dos horas luego de ser encontrado entre los cadáveres del destacamento de refuerzo que enviamos a las afueras de Kisaragi – anunció, cerrando los ojos con pesar–. Aparentemente el ninja con quien peleaba fue amparado por otros lacayos de Orochimaru. Lamentablemente no obtuvimos rastros de los siameses, Sakon y Ukon, ni de sus aliados. Lo más probable es que escaparan con vida, dejando a casi todos nuestros shinobis muertos en el campo de batalla.
Sakura no pudo contener su asombro cuando ambas pupilas se dilataron de pavor y el pánico estuvo a instantes de instalarse en todo su cuerpo.
Se había mentalizado durante toda la madrugada que Kiba estaba bien, que llegaría sano y salvo a la División, que volverían a encontrarse todos juntos como siempre lo habían hecho. Trató de convencerse de ello una y otra vez, pero por mucho que lo intentara, el plan tuvo un desempeño patético sobre sus nervios porque en el fondo sabía que aquel pensamiento no era más que una ridícula farsa.
Estaba segura de que algo había salido horriblemente mal, pero se persuadió a sí misma en mantener la calma, aun cuando la angustia la estaba consumiendo por dentro desde su llegada a la Base. Hubo un punto en que estuvo tentada a salir en la búsqueda de Kiba, pero había escuchado que un pelotón entero se encontraba peleando junto a él y, por si fuera poco, la cirugía del Uchiha le tomó más tiempo del que pensaba.
En alguna parte de su subconsciente imaginó que todo terminaría de esta manera, pero intentó con todas sus fuerzas que aquellos pensamientos no se volvieran en realidad, como si con buenos deseos pudiera prevenir lo ineludible.
La mirada de Sakura se perdió entre el follaje de papeles dispersos en el escritorio cuando lo siguiente que sus oídos captaron fue un rugido proveniente de su izquierda.
–¿Por qué no se nos fue informado esto con antelación? – preguntó Neji controlando el tono de voz ennegrecida por la impotencia –. Él es mi subordinado a cargo.
–Sakura permaneció todo este tiempo en cirugía y tú tenías bastantes problemas que resolver con el revuelo que crearon trayendo al hijo del mismísimo Fugaku Uchiha a nuestra Base secreta – Shikamaru dejó escapar un nuevo suspiro, percatándose que utilizar un tono autoritario y defensivo no ayudaría a calmar la angustia de los presentes, pero Sakura seguía con la mente en otro sitio y la mandíbula tensa. Shikamaru negó con la cabeza mientras se masajeaba la nuca cansado –. Comprendo su preocupación. Kiba es uno de los mejores ninjas que tenemos dentro de la División y un gran compañero. Son momentos difíciles, pero no por eso debemos perder las esperanzas.
Aquellas palabras tenían un tinte sombrío, como si intentara adornar la cruda verdad con mentiras que comenzaban a perder vigencia cada día que esa guerra continuaba arrebatando la vida de un nuevo shinobi.
–¿Qué han sabido de su estado? – regresó Neji con voz sibilante.
–Por ahora no hemos tenido información clara del departamento médico. Escuchamos algo sobre una severa lesión en la columna vertebral y varias heridas profundas que Akamaru intento taponar con su propio cuerpo. Esperemos que para el transcurso de la mañana estemos entera…
–Iré a ayudarles – dijo Sakura haciendo ademan de largarse de ahí cuanto antes. Le era imposible permanecer más tiempo enterrada bajo esas pálidas paredes grisáceas sin hacer nada. Podía ser una inútil en el campo de batalla por culpa de ese ridículo sello parcial en su brazo, pero sus jutsus curativos permanecían intactos, y si algo debía hacer por Kiba en ese momento era tratar de salvarle la vida.
Cuando sus pies estuvieron listos para marcharse cuanto antes de esa embriagante oscuridad grisácea, la voz de Kakashi hizo eco en la habitación hasta colarse entre sus huesos.
–Sakura.
Ella se detuvo en seco, sintiendo los vellos de la nuca erizarse. Su nombre rasgó el aire por unos agonizantes segundos, simulando el sonido de una katana atravesando el viento a toda velocidad hasta ahogar su respiración en una corta bocanada de aire.
Giró la mirada hasta caer de nuevo en la profundidad del ojo de su antiguo sensei. Él jamás la había llamado de esa forma tan autoritaria y cruda. Jamás la había recibido con esa mirada tan opresiva. Jamás le había hecho retroceder con un deje de pavor en sus pies. Jamás.
–No hemos terminado esta discusión – le recordó.
Sakura miró un instante a Neji. La única persona en aquella habitación que entendería lo urgente de la situación sería él. Fue por eso que le rogó en silencio que convenciera a Kakashi de que la dejara ir junto a Kiba. Sin embargo, Neji solo negó con la cabeza.
–Cualquier novedad sobre su estado se la haremos saber de inmediato – agregó Shikamaru, esperando transmitir tranquilidad al dueto del otro lado del escritorio.
Regresó los pocos pasos que había recorrido, sintiéndose desfallecer cada vez que se alejaba de la puerta. Volvió a tomar su posición en la sala mientras su antiguo sensei seguía indescriptiblemente serio tras el escritorio.
Buscó fuerzas para mirar a Kakashi a los ojos. Él sabía muy bien lo que Kiba significaba para ella, pero prefirió acudir a su absolutismo como General que permitirle a Sakura la retirada de la reunión para ayudar a su amigo. Una decisión que aunque no compartía en lo más mínimo, debía respetar.
–¿Al menos saben en qué condiciones se encuentra ahora? – un tono esperanzador tiñó la voz de Sakura. Neji a su lado tensó los hombros, aguardando atentamente a las siguientes palabras de Kakashi.
El General se limitó a cerrar los ojos, y fue Shikamaru el que volvió a intervenir.
–Lo suficientemente grave como para preocuparnos.
Hubo un silencio que perforó los oídos de cada uno de los presentes. Sus manos temblaron frente a ella y ocultó sus ojos en los mechones de rosado cabello. A su izquierda, Neji chasqueó la lengua en señal de desesperación. Ambos sentían demasiada culpa por haber dejado a su compañero adentrarse a las fauces del lobo por su cuenta, y si algo llegara a sucederle a Kiba era más que seguro que ninguno de los dos se lo perdonaría jamás.
El movimiento que generó Kakashi al descansar su espalda en el respaldar de la silla compuso un sonido chirriante, advirtiendo a Sakura y Neji que debían enfocarse en sus siguientes palabras.
–Entiendo y comparto su preocupación por el estado de Kiba – dijo Kakashi desenlazando el cruce de sus dedos y dejando ambos codos sobre el reposabrazos de la ostentosa silla –, pero es tiempo de abordar un tema importante.
Sakura trató de concentrarse, aunque confiriera un trabajo casi inhumano.
Shikamaru aclaró su garganta.
–Creo que saben muy bien la razón por la cual ambos están aquí – indicó el Nara cerrando los ojos y relajando la espalda –. No es un misterio para nadie que la presencia de Sasuke Uchiha en la División es simplemente una bomba de tiempo. Si él no nos ataca primero, su clan lo hará. Los Uchiha son gente muy orgullosa, el saber que uno de los suyos está bajo custodia de La Resistencia les servirá como incentivo para atacarnos. Y más aún si se trata de uno de los ninjas de más alto rango dentro de Konoha.
–Pensamos que podría ser una estrategia contra los Uchiha – intervino Neji señalando con una mano a Sakura que confirmó el alegato con un asentimiento de la cabeza –. Tener entre nosotros un rehén tan poderoso podría beneficiarnos.
–¿Crees que ese muchacho es un premio de guerra? – preguntó Kakashi sin sonar molesto o rústico – ¿El shinobi que nos va a salvar de esta batalla infernal?
Neji desvió la mirada y Sakura mantuvo el silencio.
–Espero que entiendan que sus acciones fueron imprudentes. Debieron comunicar su decisión antes de traer el cuerpo de un Uchiha a nuestra Base – continuó Kakashi antes de botar la mitad del aire de sus pulmones – Sin embargo – increpó –, hemos recibido reportes muy interesantes de nuestros agentes infiltrados en Konoha. Información traída directamente del Cuartel General Uchiha.
Dos pares de cejas se arquearon de un lado del escritorio, sin comprender exactamente lo que habían escuchado. Luego Neji se volvió bruscamente hacia Shikamaru.
–¿Está tratando de decirnos que La Resistencia tiene topos dentro del clan Uchiha? – sonaba a una preguntaba bastante incrédula, sobre todo por lo leal que eran los Uchiha a su causa, a su preciada familia, a su orgulloso legado de odio. Era casi inverosímil que existiese gente infiltrada en su interior que trabajase para La Resistencia.
–Cuatro informantes claves, para ser precisos – explicó Shikamaru cruzándose de brazos –. Trabajan como dobles agentes intentando derrocar el imperio Uchiha desde el interior. Nos aportan con frecuencia datos de lo que sucede en Konoha. Cada uno de los cuatro informantes responde a las necesidades de su respectiva División dentro de La Resistencia.
Sakura parpadeó un puñado de veces.
–¿Estos cuatro informantes son de confiar? – quiso saber.
–¿Cómo crees que ganamos el país de las Olas hace un año atrás? Si no fuera por ellos estaríamos enterrados bajo tierra o dispersos entre sus bases militares – el Nara frunció por primera vez el ceño, como si la pregunta de Sakura hubiese sido demasiado premeditada y ellos unos ilusos que no tomaban las previsiones necesarias para controlar a sus informantes. Shikamaru cerró los ojos –. Son gente que se está exponiendo al peor delito que puede existir entre los Uchiha. Si alguien se entera de lo que están haciendo, sus cabezas quedaran clavadas en una estaca entre las murallas de Konoha.
Viéndolo desde ese punto de vista tenían razones suficientes para confiar en esos cuatro informantes. Sakura conocía de primera mano la crueldad de los Uchiha, como trataban a sus prisioneros y traidores sin mostrar piedad en ninguno de sus actos. Puede que los topos que tenían dentro de Konoha fuesen personas muy valiente o realmente insensatas. De alguna u otra forma estaban arriesgando su vida por ayudar a una causa como la de La Resistencia, y eso era un acto que merecía todo el respeto y confianza que ellos pudieran ofrecerles.
–¿Qué clase de datos le dieron estos informantes? – se aventuró a preguntar Neji una vez la lealtad de esos sujetos había quedado más que tangible.
Esta vez fue Kakashi el que continuó hablando.
–No estábamos al tanto de que Sasuke Uchiha había desertado de Konoha hace seis meses atrás – Sakura entrecerró los ojos, atenta a cada palabra del hombre tras el escritorio. Kakashi se mantuvo en una posición calculadora e inquebrantable cuando continuó –. Aparentemente, es una información confidencial y muy delicada para los mismos Uchiha. Solo unos cuantos están al tanto de lo sucedido. Y es comprensible que tengan miedo de que alguien más se entere – desvió su único ojo hacia el nombre «Fugaku Uchiha» que estaba dos puestos por debajo del jefe rigente del país del Fuego en la pared de la oficina –. No es bueno tener como desertor al hijo del antiguo Hokage. Sería una mancha en el apellido del su clan.
Sakura estudió las letras dispuestas en el muro, escudriñándolas severamente. Fugaku figuraba como uno de los ninjas de más alto rango actualmente. Y más allá en la categoría del clan estaban sus dos hijos: Itachi y Sasuke Uchiha. Ambos con puesto de relevancia dentro de Konoha, todos siguiendo el mismo mandato del sujeto cuyo nombra marcaba la cúspide de la jerarquía.
Uchiha Madara.
–Esta información del destierro de Sasuke se nos ha hecho llegar hace un mes atrás. La corroboramos con algunos datos que hemos obtenido de las Divisiones Uno, Tres y Cuatro, y de nuestros agentes dispersos en los refugios a lo largo y ancho del país – prosiguió Kakashi despegando su atención de los nombres e hilos de la pared –. Muchos de ellos han reportado una actividad inusual en ciertos sectores al este del país del Fuego. Hablan de un guerrero de capa negra que trabaja en solitario y que ha derribado a pelotones enemigos enteros. Y según nuestros informantes en Konoha, las habilidades de Sasuke concuerdan a la perfección con nuestro héroe encapuchado.
–Esa debe ser la razón por la cual salvó a esos civiles en Kisaragi – concluyó Sakura abrigando cierto alivio al comprender como un Uchiha pudo ayudar a un grupo de personas por un motivo tan desinteresado –. Estaban siendo atacados por Sakon y Ukon, los seguidores de Orochimaru. Hasta donde tengo entendido, Madara y Orochimaru tienen una relación bastante estrecha. Eso quiere decir que el Uchiha está peleando en contra de su propio clan.
–Orochimaru solo busca el bando que más le beneficie – le corrigió Shikamaru –. Es una serpiente astuta, si un lunático le da juguetes para sus experimentos, él aceptara cada uno de sus términos sin importar lo sucio que estos sean. No es precisamente lealtad lo que Orochimaru le presta a Madara, sino más bien interés.
–Además – añadió Kakashi –, Sasuke no es del todo un aliado para nosotros
Neji frunció el ceño.
–¿De qué habla?
–A pesar de ser un desertor y atacar tanto a su viejo clan como a los seguidores de Orochimaru, no es partidario de la visión que tenemos nosotros aquí en La Resistencia.
–¿No es parte de nuestra causa? – preguntó Sakura pasando de una sensación de alivio a una de incertidumbre.
Desde su asiento, Kakashi asintió.
–Abandonó las doctrinas Uchiha por razones que desconocemos, pero no ha aceptado tampoco las nuestras.
–¿Cómo lo saben? – dijo Neji.
–Porque también ha atacado a shinobis de nuestras Divisiones.
–Entonces – susurró Sakura terminando por enmarañar aún más sus pensamientos – ¿Es simplemente un ninja errante?
–Probablemente, pero aun abrigamos muchas dudas sobre él – musitó Shikamaru señalándoles con la mirada –. Es por eso que el General los ha mandado a llamar.
Tanto Sakura como Neji aguardaron a que Kakashi explicara la situación. El hombre de cabellos plateados se colocó lentamente de pie, elevándose hasta alcanzar la altura de Neji y superar la de Shikamaru a su espalda.
–A pesar del terrible peligro en el que han puesto a todos en la Base, debo admitir que esta puede ser nuestra oportunidad para hacer una jugada contra los Uchiha – explicó seriamente –. Sin embargo, aún no confiamos lo suficiente en Sasuke como para permitirnos dejarlo en libertad. Debemos sonsacarle toda la información que nos pueda ofrecer, debemos comprender cuales con sus verdaderas intenciones.
–Y aquí es donde entran en juego ustedes dos – intervino Shikamaru tomando dos sobres en medio del desastre que Kakashi tenía por escritorio y se lo extendió uno a cada uno.
–¿De qué se trata todo esto? – preguntó Sakura sosteniendo el sobre amarillo con suma intriga.
–Como trajeron a Sasuke a la Base, es su obligación hacerse cargo de él – dijo Kakashi –. Deberán buscar la manera de obtener todos los datos posibles que nuestro nuevo invitado les pueda proporcionar. Distribución de armas, estrategias de guerra, numero de shinobis dentro del Cuartel General Uchiha. Cualquier cosa nos servirá. Puede que Sasuke no esté de nuestro lado pero eso no quiere decir que desperdiciemos esta invaluable fuente de información para obtener ventaja en la guerra. Entre tanto, nosotros les actualizaremos con los informes que provengan directamente de Konoha, así lograremos deducir que es lo que Sasuke quiere en realidad. Encontraran en esos sobres toda la información que hemos manejado sobre él este último mes.
La rosada ceja de Sakura se curvó en señal dubitativa.
–Un momento ¿Quiere que interroguemos al Uchiha hasta obtener toda clase de información?
–Precisamente – asintió Kakashi con la cabeza –. Pueden utilizar cualquier tipo de estrategia para hacerle hablar, pero tengan cuidado. Sasuke Uchiha es mucho más astuto y peligroso de lo que aparenta.
Sakura miró el sobre decorado con un sello que solo ella podía abrir. Tocó la superficie áspera del folio e hizo una mueca con los labios.
–Entiendo su preocupación, Kakashi-sama. Pero creo que está siendo demasiado escrupuloso. Hasta donde pude examinarlo, el Uchiha no confiere ser un peligro inminente para nosotros – dijo, mirando detalladamente la información sellada que sostenía entre los dedos –. Es un Blind después de todo.
Kakashi entornó su ojo negro hacia Sakura, taladrándole la mirada hasta hacerla retroceder internamente.
–La primera advertencia que les daré es que no subestimen el poder de los Uchiha – bramó el General sin querer elevar demasiado la voz –. Puede que Sasuke, al proclamarse desertor, haya perdido posiblemente su Sharingan, pero eso no quiere decir que el resto de sus poderes no se encuentren intactos.
Nadie discutió al respecto, pero el aire se había tornado más denso luego de la cruda mirada de Kakashi sobre Sakura.
–Por ahora, Uchiha Sasuke permanecerá como prisionero de la Segunda División de La Resistencia hasta su próxima localización – dijo Shikamaru dando un paso al frente, llamando la atención de todos.
–¿Piensan trasladarlo? – preguntó Neji.
–Es un rehén muy valioso pero al mismo tiempo otorga un nivel de peligro demasiado grande para nuestros agentes aquí en la Base. Por ahora no tenemos un plan concreto. El General y yo trataremos este asunto con el resto del consejo de guerra y con las demás Divisiones. Como ya les hemos comentado, los mantendremos informados conforme nos llegue nuevos datos.
Kakashi cruzó ambos brazos tras su espalda.
–Creo que está demás decirles que esta es una misión de rango S. Las únicas personas que tienen acceso a la información que tienen entre sus manos son todas las que se encuentran en esta habitación – miró a cada uno por un breve instante –. Comprenderán que la discreción es primordial en este asunto. Los interrogatorios serán liderados por Shikamaru hasta su viaje a Suna dentro de cuatro días. Después de ese momento, el resto quedara a cargo de ustedes dos ¿Alguna duda?
Las manos de Sakura se cerraron con firmeza en el sobre y negó una única vez. Kakashi asintió.
–Es todo por ahora. Pueden retirarse y regresar a sus puestos.
Shikamaru susurró algo al oído de Kakashi, tomó un puñado de papeles y siguió los pasos de Neji que se había dado la vuelta para salir de la oficina. Sakura les imitó, pero antes de poder acercase a la puerta nuevamente, la voz de Kakashi surgió de entre las paredes.
–Sakura.
A diferencia de hace un instante atrás, la forma en que pronunció su nombre estaba lejos de sonar amenazadora. Esta vez incluso pudo escuchar un atisbo de cariño en su voz.
Sakura giró lentamente para verle. Aguardaba tras el escritorio con la misma pose militar que Neji había perfilado durante toda la reunión. La puerta se cerró, y ella quedo dentro en compañía de su antiguo sensei.
El intercambio de miradas no tardó mucho en ser desplazado cuando Sakura no consiguió mantener la conexión. Escuchó los pasos del General acercándose hasta a ella hasta situarse a su lado. Tenía la mirada perdida en el suelo, donde la sombra de Kakashi apareció a poca distancia de la de ella.
–Neji me comentó de tu disgusto sobre mi petición personal durante la misión de ayer.
Sakura tragó grueso, aun sin poder regresarle la mirada.
–Entiendo si no confía en mis capacidades, Kakashi-sen…sama – dijo.
Apreció a medias como el General relajaba un poco los hombros sobrecargados en miles de responsabilidades y problemas.
–Confió en ti, Sakura – le tranquilizó su sensei con voz ronca –, en los que no confió es en ellos.
Oprimió el folio que sostenía en la mano y se aventuró a levantar la quijada. Kakashi aguardaba con una mirada de soslayo, como miraría un padre a su hija luego de saber que estaba a salvo. El corazón entre las costillas de Sakura se estrujó al punto de reducirse a latidos dolorosos, olvidándose por completo de la dureza con la que Kakashi la había tratado durante toda la reunión. No le agradaba ver esa mirada en él, nunca le había gustado que los demás se preocuparan demasiado por ella tanto que les pudiera causar tal congojo.
–Le prometí a Kizashi y a Mebuki que cuidaría de ti hasta que esta guerra acabe – alegó Kakashi en un susurro –, y es una promesa que pretendo cumplir.
Sakura contuvo la necesidad de abrazarlo, después de todo él ya no era su sensei si no su General, y era por esa diferencia de rango que hacía más difícil estar junto a una persona tan querida como lo era su antiguo entrenador.
–Se porque le dio esa orden a Neji y a Kiba sobre protegerme, y entiendo lo que quiere hacer por mí – dibujó una sonrisa diminuta en sus labios –. Pero ya ha pasado un año, Kakashi-sensei. Es tiempo que me permita regresar al campo de batalla sin miedo a que algo me suceda.
Al no poder envolver los brazos alrededor de él, se limitó a sostener el sobre a nivel del pecho, manteniendo en su lugar los latidos punzantes de su corazón.
–Perdona por ser tan duro contigo y no darte tanta libertad – explicó Kakashi exponiendo la sinceridad de sus pensamientos en cada silaba pronunciada. Desvió su atención una milésima de segundo y la tristeza alcanzó el fondo de su regia mirada cuando continuó susurrando –. Sé que no ha sido fácil lo que has tenido que vivir estos últimos años. Es por eso que mi deber es protegerte a como dé lugar y evitar que eso vuelva a pasar. No es solo un juramento que les hice a tus padres, ni mi puesto como General de la Segunda División, Sakura. Es mucho más que eso…
Sakura cerró los ojos con fuerza. El deseo de abrazarlo había crecido estrepitosamente en cada partícula de su ser. El tenerlo cerca y sentir sus brazos protectores acariciándole la cabeza como cuando era una niña se había convertido casi en una necesidad. Estuvo a instantes de hacerlo, tirando a la basura cualquier pretexto que el estatus militar imponía entre ellos, pero contuvo el impulso de su cuerpo cuando un suspiro de abatimiento se infiltró en la voz de Kakashi justo en el momento en que agregó con suavidad.
–Tú y Naruto son los pupilos que nunca pude tener…
–Naruto – repitió, dejando los labios entreabiertos por el repentino nombramiento de su mejor amigo.
No veía a Naruto desde hace casi un año atrás. Cuando Sakura regresó a la Segunda División lo vio pocas veces antes de que partiera repentinamente hacia una larga misión secreta. Era como si hubiese desaparecido del mapa. Así sin más. Con el pasar del tiempo, su ausencia se hizo palpable. Muchos creyeron que había muerto, otros que había escapado y unos aun pensaban que los Uchiha lo mantienen como rehén. Pero la verdad era otra.
Sakura albergaba muchas dudas sobre la fortuita desaparición de Naruto. Él nunca dejaría a su gente a merced de la guerra, incluso en los peores escenarios él se encargaba de elevar los ánimos de todos dentro de la División, acompañado siempre de esa radiante y carismática sonrisa. Es por eso que nada de esos rumores encajaba con algo que Naruto pudiera hacer. No fue hasta hace unos meses que le imploró a Kakashi que le contara la verdad. Si continuaba con esa horrible angustia sobre el paradero desconocido de su mejor amigo, terminaría por destrozar lo que los Uchiha aun habían dejado intacto en ella. Su voluntad. Kakashi le había negado muchas veces revelarle el secreto, pero a la final tuvo compasión de ella. Y fue entonces cuando lo supo…
Sakura volvió a aprisionar con fuerza el sobre contra su pecho.
–Sé que no puede hablar sobre ello. Sé que todo lo referente a Naruto es confidencial – dijo, viendo directamente a Kakashi a su único y denso ojo azabache –, pero dígame al menos como se encuentra ¿Duerme lo suficiente? ¿Está comiendo bien? ¿Cuidan de él?
Una sonrisa hizo que la máscara de Kakashi se moviera un poco. El hombre elevó la mano y la colocó sobre la cabeza de Sakura llegándole una descarga eléctrica llena de recuerdos de su infancia que la hizo retener el aliento cuando dijo:
–Solo te puedo decir que pronto estará con nosotros… una vez más.
15:56
Llevaba al menos diez minutos completos admirando el sobre en la superficie de su cama. Se había tomado un baño una vez entró a la habitación y se cambió de ropa por algo más cómodo. Ahora vestía una blusa color verde un poco ancha, dejando ver a nivel de los hombros los tirantes de la camisa rosa que cargaba por debajo. Pantalones blancos y sandalias ninjas que había dejado en la alfombra para sentarse con las piernas cruzadas sobre la cama.
Tenía la mente dispersa. Pensamientos que divagaban desde la desconocida localización de su mejor amigo, Naruto, pasando por el misterioso desertor de ojos rojos que seguía inconsciente en alguna parte de la Base, hasta terminar en la última mirada tranquilizadora que Kiba le había regalado antes de casi morir en manos enemigas.
Cerró los ojos con fuerza y llevó una mano a su pecho, controlando esa terrible sensación que tenía el deseo de alcanzar su garganta, acariciando la posibilidad de hacerla tiritar. Ajusto sus respiraciones a inspiraciones lentas y profundas, forzando a su mente a que orientara toda su concentración en el vaivén de su propio pecho.
Levantó la mirada al reloj de pared, contando un nuevo minuto pasar entre las manecillas negras. Ojeo la puerta de la recamara esperando a que alguien apareciese, pasó la vista hacia la cama vacía de su compañera de habitación y dejó salir un sonoro suspiro. Puede que la única forma para exigirse a sí misma a no sucumbir a la desesperación era enfrentándose a su nueva misión, a fin de cuentas, no podía seguir prolongando lo inevitable.
Tomó entonces el sobre que Shikamaru le había entregado y deshizo el sello con una simple postura de manos. El papel que mantenía confinada la información desapareció en una diminuta llamarada, dejando en libertad un grupo de documentos que retiró con sumo cuidado. A continuación, escaneó meticulosamente el contenido que había dentro, esperando encontrar más de lo que tenía entre sus dedos.
Se trataba de datos vagos, desde información que conocía de base y detalles poco útiles para entender al extraño y prodigioso Uchiha Sasuke.
Apartó el pesimismo con una sacudida de cabeza. Decidió comenzar por el primer papel. Alisó la punta y se dispuso a leer.
...
Registro #0120606
– Nombre: Uchiha Sasuke.
– Edad: 20 años.
– Fecha de nacimiento: 23 de Julio.
– Tipo de sangre: AB.
– Rango actual: Teniente General.
– Familia:
–– Uchiha Fugaku (Padre): antiguo Godaime Hokage y actual General de la Brigada norte.
–– Mikoto Uchiha (Madre): estatus actual, fallecida.
–– Itachi Uchiha (Hermano): actual General de la Brigada sur y encargado de Relaciones Exteriores.
...
Bajó la vista a los siguientes enunciados, pero el resto eran datos como su talla – que casi había acertado por una diferencia de tres centímetro al metro ochenta que juzgó al verle –, peso corporal, estado civil, dirección, teléfono, ingresos mensuales y demás reseñas que pasó por alto con hosquedad. No veía relevante el saber si estaba casado, soltero o si vivía en una lujosa mansión de dimensiones monstruosas. Aquello era información innecesaria que podría resumir en una frase tan simple como: «Hola, soy un niño rico y mimado con aires de grandeza».
Resopló tan fuerte que un mechón del flequillo onduló en su frente. Perdería el tiempo si continuaba leyendo aquello, lo más sensato sería continuar.
Hizo una mueca desaprobatoria esperando encontrase con más datos superfluos sobre Sasuke, sin embargo, sus ojos se abrieron con sorpresa cuando lo verdaderamente interesante aguardaba al doblar la página.
Jugosos párrafos colmados de información militar, historial ninja, detalles de sus entrenamientos, formación académica y comentarios escritos por el mismísimo Madara se perfilaban entre sus manos. Un deje de emoción generó un hormigueo en la yema de sus dedos. Buscó una posición cómoda en la cama y se entretuvo con la lectura.
Sus ojos escanearon todas las líneas para desglosar una por una las frase en su cabeza, topándose a cada veinte palabras alguna referencia hacía las increíbles habilidades que Sasuke poseía. Incluso pudo encontrar anexo la hoja con las estadísticas de sus jutsus, lo que valió para corroborar las alabanzas a sus perfectas destrezas ninja. Era veloz y ridículamente ágil, excelentes Ninjutsus y un soberbio poder ocular que enfatizaban en cada apartado por el que pasaba. La asombrosa mente de Sasuke debió ser el motivo de ese dramático ascenso en el escalafón militar. Había comenzado como un simple Cadete a los trece, alcanzando la ambición de Capitán a la corta edad de quince años, superando las expectativas de muchos ante ese salto magistral entre rangos. Persistió un periodo considerable en ese puesto ya que, al parecer, estuvo unos tres años entrenando con Orochimaru, lo que le impidió su solemne avance en los siguientes estratos de la milicia. Sin embargo, cuando regresó a Konoha luego de su adiestramiento con el viejo Sannin fue conmemorado nuevamente por sus grandiosas hazañas en el campo de batalla y se convirtió en Teniente General a los dieciocho. Sakura ojeó de nuevo esa última línea. Sasuke estaba a un paso de convertirse en General. Puede que no lo hicieran por simple formalidad o porque un muchacho tan joven no debería ocupar un puesto tan alto en la jerarquía ninja, de lo contrario el resto vería ese acto con malos ojos. No obstante, aunque Madara lo enaltecía por su desempeño sublime y deseaba con vehemencia conservar el poder de Sasuke entre sus tropas, el Uchiha resolvió desertar y dejar todo atrás.
Sakura comenzó a jugar con los mechones del revoltoso flequillo rosado mientras pensaba sobre aquello ¿Por qué Sasuke decidió abandonar Konoha? Tenía todo lo que un ninja soñaría con poseer. Desde un increíble puesto entre los de su clan, ingresos que superarían el salario anual de un aldeano promedio, habilidades tan bien pulidas que destrozarían pueblos enteros con un simple parpadeo ¡Oh! Y por si fuera poco, el aprecio del mismísimo Madara Uchiha en persona. Pero nada de esto le fue suficiente ¿Por qué? ¿Qué estaba buscando? ¿Qué le hizo cambiar todas las doctrinas inculcadas en su familia desde que era tan solo un niño?
Buscó un poco más entre los papeles esperando conseguir algo que pudiera hacerla enlazar ideas, pero antes de lo que esperaba los documentos se habían acabado. La información era escasa, lo único que quedaba eran datos de su familia y algunos sucesos que ocurrieron durante los dos años antes de la deserción de Sasuke que aún no había ojeado. Puede que algo pudiera sacar de esos últimos datos, exprimir todo hasta no dejar ningún cabo suelto. Sin embargo, la puerta de la habitación se abrió tan repentinamente que por poco y no le dio la oportunidad de esconder los papeles bajo la almohada.
–¡Tenten! – exclamó Sakura ante la llegada de su amiga y compañera de habitación.
La Kunoichi estaba de pie en la puerta, con los brazos en jarra. Llevaba consigo su clásico uniforme de misiones. Un vestido con diseños de fuego rosa a los lados, ceñido firmemente con un grueso cinturón en la cintura. Mallas y botas negras, cargando a cuesta el gran pergamino a nivel de sus caderas. Debía estar llegando de su viaje y, por lo visto, acababa de enterarse de lo sucedido la noche anterior, pues el rostro contraído que le devolvía a la alertaba de ello.
–¿Tent…? – pero antes de poder hablar su amiga la interrumpió cerrando la puerta tan fuerte que a Sakura le dolió los oídos. Estaba molesta, vaya que lo estaba.
–No te atrevas a mirarme de esa manera como si no supieras la verdad. Ahora mismo vas a soltar la lengua y a explicarme qué demonios sucedió anoche y porque todos están como cabras locas en la Base – rugió Tenten muy cabreada. Sakura tragó grueso. Ahí estaba la confirmación a sus sospechas.
Tenten caminó hasta la cama con las manos en la cadera haciendo muecas extrañas con los labios, sin quitarle en ningún instante la mirada a la pelirrosa.
–¿Y bien? –le espetó.
–Es una larga historia – le advirtió Sakura encogiéndose de hombros.
–Te recomiendo que comiences, porque no saldrás de esta habitación hasta que lo sueltes todo.
Sakura resopló derrotada. No había otra forma de escapar de esa situación más que contar la verdad para calmar a una Tenten hambrienta de curiosidad, y así lo hizo.
Le narró todo lo sucedido, desde la llegaba de su equipo a Kisaragi, la emboscada del grupo de Orochimaru, como escaparon sin ser detectados, la permanencia en la biblioteca, la discusión con Neji y Kiba hasta llegar a la pelea contra Sakon y Udon y el hallazgo del cuerpo de Sasuke en los escombros. Omitió muchos detalles de lo acontecido en la reunión con Kakashi y Shikamaru, después de todo era confidencial y aunque confiaba en Tenten como si se tratara de su propia hermana, no era correcto desobedecer las órdenes directas de su General al mando.
–Uchiha Sasuke – anheló Tenten una vez Sakura terminó de relatar los eventos de las últimas veinticuatro horas. Estaba sentada en su cama al otro lado de la habitación, se había quitado las armas, los pergaminos y las botas ninja, sosteniendo el peso de su cuerpo con las manos en el cubrecama a su espalda –. Vaya que nos ganamos la lotería. No concibo porque todos están armando tanto revuelo. Entiendo que el tenerlo entre nosotros es muy peligroso, pero puede que obtengamos ventaja de esto.
–Eso te hace la primera en pensar así.
Sakura acomodó disimuladamente los papeles de Sasuke, apilándolos uno encima de otro para ingresarlo de nuevo en el sobre. Tenten movió sus pies descalzos hacia adelante y atrás, rozándolos con la alfombra que descansaba en el suelo entre ambas camas.
–¿Cómo se encuentra nuestro invitado de honor? – preguntó la castaña ladeando la cabeza.
–Vivo – dijo Sakura –. En este momento está en recuperación. Pasé a realizarle un chequeo general pero por órdenes de Kakashi-sensei debó descansar al menos ocho horas antes de regresar junto a él a no ser que se trate de una emergencia. Después de todo el Uchiha está a mi cargo – se encogió de hombros –. Puede que mañana a primera hora despierte y comencemos con el interrogatorio en la tarde.
Tenten dejó escapar un bufido fingido.
–A nuestro General no le gusta perder el tiempo.
–Ciertamen…
Con la agilidad propia de un ninja, el brazo de Tenten llegó hasta su cama y tomó un papel que había escapado del resto de información que Sakura continuaba colocando dentro del sobre. Vio horrorizada como su amiga se erguía triunfal con la fotografía de Sasuke que se había filtrado rebeldemente entre sus sabanas.
–¡Tenten! – exclamó Sakura muy molesta.
–Tranquila, es solo la foto del archivo – dijo moviendo la mano para restarle importancia –. No soy tonta, sé que el resto es confidencial.
–¡La fotografía también lo es!
La advertencia pasó por alto como si se tratara del berrinche de un niño malcriado. Entre tanto, Tenten admiraba la imagen de Sasuke con cierto brillo en sus ojos. Solo Kami sabía cuánto tiempo estuvo cazando la fotografía entre las sabanas de Sakura para fisgonearla un rato.
–Pero mira que tenemos aquí ¿Eh? Todo un prospecto Uchiha de la más alta clase. Te lo estabas guardando para ti sola ¿no? – Sakura entrecerró los ojos e hizo una mueca. Tenten movió la foto para verla desde otro ángulo –. Pueden decir lo que quieran de su clan pero tienes que aceptar que sus genes son bendecidos por el mismísimo Kami.
Sakura saltó de la cama y le arrebató la fotografía de las manos. Ese era una de las pocas ocasiones donde Tenten sacaba a flote ese comportamiento infantil que en ciertas circunstancias sobrepasaba la amplia paciencia de Sakura, haciéndole considerar la idea de obsequiarle un golpe en la cabeza como escarmiento.
Alisó las puntas de la fotografía con sumo cuidado, encontrándose a sí misma admirando el rostro de Sasuke casi por inercia. El chico de la foto tenía el cabello un poco más corto y no le cubría la mitad del rostro como ahora. La barbilla era rígida, nariz perfilada, y piel tan blanca como la nieve. Pero de entre todas las cosas, lo que más le llamaba la atención eran sus ojos. A pesar de ser unos orbes tan negros que difícilmente pudieran ser diferenciados de una noche sin luna, transmitían una sensación intimidante que hizo erizarle los vellos de la nuca.
–¿Ves? Te quedaste embelesada mirándolo – concordó Tenten cruzándose de brazos.
Se volvió a guardar la fotografía intentando que el pequeño sonrojo no se notara en sus mejillas.
–Estas exagerando.
–Por todos los cielos, Sakura. ¿Es que estas ciega? – explotó su amiga más allá –. Cualquiera chica en la Base debería estar celosa de tu puesto. Encargarse de un ninja tan guapo puede ser el fruto de la envidia.
–Tienes razón, todos se volverían dementes y harían fila para ser el primero en clavarle un kunai en el pecho.
La atmosfera se tornó pesada alrededor de la habitación. Sakura terminó por ordenar las cosas dentro del sobre con movimientos lentos, repasando las palabras que pronunció casi sin pensar.
La tensión que se entretejía en la Base era prácticamente tangible. Con solo tener a un ninja de la estirpe del mismísimo Fugaku Uchiha entre ellos podía desequilibrar a un cuartel completo sin siquiera estar consciente. Ese era el poder que podía alcanzar ese siniestro y oscuro clan. El temor que infundía su presencia y el odio que representaba su nombre, alcanzaba incluso a las personas más nobles e indómitas dentro de todas las Divisiones de La Resistencia.
–¿Crees que él te recuerde? – preguntó Tenten que se había quedado inmóvil tras Sakura.
–Lo dudo mucho – dijo, colocando el sobre en un sitio provisional mientras su amiga estuviera en la habitación. Se sentó en la cama y le regresó la mirada con los hombros elevados –. Fue hace más de un año atrás, además… era de noche y estaba lloviendo. Es imposible que el Uchiha recuerde una recluida sucia y llena de barro – cruzó las piernas y perdió su mirada en el color tan neutro del viejo cubrecama.
–Perdón por hacerte recordar algo tan doloroso – susurró, tomando asiento en la cama contigua.
–Ya lo superé, Tenten.
–Pero aun te noto angustiada.
Sakura chasqueó la lengua silenciosamente y frunció el ceño.
–Pues, no se trata del Uchiha.
–¿Es por Kiba entonces? – preguntó la castaña tan rápido que no le dio la oportunidad a Sakura de procesar sus palabras.
Elevó el rostro encontrándose con las canicas marrones de Tenten viéndola seriamente. Abrió los labios para responderle, pero su garganta se trabó. La idea de entretener sus pensamientos con los archivos de Sasuke había funcionado de maravilla, lastimosamente aquello no fue distracción suficiente para separarla por completo del recuerdo de Kiba lidiando entre a vida y la muerte.
Sakura se volvió de nuevo a la superficie de su colcha oprimiendo con fuerza los puños. Tenten la observó con reserva.
–¿Por qué no estás con él?
–Cuando la cirugía terminó me negaron la entrada por un puñado de absurdos argumentos protocolares. Los sanadores lo trasladaron a una habitación aislada para mantenerlo en observación. Les pedí que me informaran inmediatamente cuando despertara. Ellos dicen que se encuentra muy delicado, incluso ahora cuando está fuera de peligro. Sin embargo, creo que las cosas están más complicadas de lo que parece...– inconscientemente comenzó a jugar con sus dedos y su voz se apagó hasta diluirse en el aire.
Escuchó unos pasos que se acercaban hasta donde estaba.
–Hey – se obligó a mirar a Tenten a los ojos, recibiendo una cálida sonrisa por parte de ella –. Tranquila, él estará bien. Kiba es un ninja fuerte. Ya verás que en menos de lo que piensas terminaremos todos bebiendo un buen sake con un suculento plato de ramen preparado por Teuchi en persona.
Sakura recapacitó un instante antes de asentir con firmeza. No era su estilo deprimirse cuando la situación se complicaba. Nada lograría con andar llorando como una niña indefensa, si tanto deseaba dejar de ser un estorbo debía comenzar a conservar intacta su voluntad. Esa guerra no podía acabar con lo único que los hacía mantenerse en pie.
–Gracias, Tenten – un brillo de determinación surcó su mirada.
Tenten sonrió complacida.
–Esa es la Sakura que conozco – asintió muy gustosa –. Bien, iré a tomar un baño. Esta misión apestó en todas las formas posibles – hizo una mueca, se colocó de pie y fue a la pequeña puerta anexa de la habitación
Sakura escuchó el ruido de la regadera aumentar en el aire y tomó aquello como una oportunidad para esconder aún mejor los documentos. Entre tanto, Tenten comenzó a cantar por encima del sonido generado por el agua caer. No era una melodía agradable, pero nada que sus tímpanos no pudieran soportar.
Sakura se dejó caer de lleno sobre la cama y elevó las piernas hasta dejarlas caer sobre la pared que delimitaba la cama. Aún estaba un poco angustiada por todas las cosas que había sucedido, incluso cuando Tenten le había animado sobre la situación de Kiba hace unos instantes. Fue por ese motivo que obligó a su mente abordar un tema distinto en vez de seguir en el mismo vórtice de tormento.
–No me contaste cómo estuvo tu misión – inquirió un poco alto para que Tenten la escuchara – ¿Pudieron hacer contacto con Iō-dono?
–Los Uchiha lo encontraron – su voz de apagó un instante mientras el agua continuaba cayendo –. Cuando llegamos a la guarida de Iō, todo estaba hecho trizas. Al menos pudo escapar. Por ahora tendremos que conformarnos con el armamento que nos queda.
Sakura vio los dedos de sus pies desde abajo, jugando con ellos con cierta incomodidad. Iō era un aliado de La Resistencia, un legendario fabricador que le proporcionaba armas a todas las Divisiones y uno de los mentores que había entrenado a Tenten desde que ingresó a la Base para combatir en la guerra.
–Lamento escuchar eso – susurró Sakura, arrepentida por preguntar.
–No hay nada de qué preocuparse – junto a su habitual energía, Tenten rio desde el baño cerrando por completo el agua hasta que el sonido se redujo a un par de gotas caer –. Ese viejo inventor es demasiado terco para dejarse vencer tan fácil.
Desde la cama, Sakura asintió en concordancia, aun cuando Tenten no podía verle. La puertecilla del baño terminó de abrirse y su amiga apareció vestida con una camisa ancha de color morado, cabello suelto y unos shorts que le cubrían hasta la mitad del muslo. Un atuendo típico que utilizaba para ir a entrenar.
–¿No tuvieron problemas en el camino? – preguntó Sakura examinándola rápidamente, esperando que no le estuviera ocultando ninguna lesión.
–No muchos. En realidad fue una misión fallida, una más del montón – batió su cabello castaño con el paño semi húmedo antes de regresarle una mirada furibunda –. Y no, no estoy herida, así que deja esa cara de angustia ¿quieres? Con solo verte me haces sentir enferma de verdad.
–Solo quiero estar segura de que no te ha pasado nada malo.
–Debes aprender a dejar de preocuparte un tanto por los demás, sino terminaras por desgastarte.
Sakura hizo una mueca y regresó la vista de nuevo a sus pies contra la pared.
–No deberías criticarme cuando tú no sigues tu propio consejo. Mírate, acabas de llegar de una misión de tres días y en vez de descansar, iras corriendo al campo de entrenamiento.
–No voy a ir a ningún lado – negó tan rápido que su mentira salió a flote al igual que el sonrojo en sus mejillas.
–Eso no te lo crees ni tu misma – ironizó Sakura, luego aplaudió una sola vez, como si acabara de recordar algo muy importante y le regresó una mirada suspicaz a su amiga –. Oh, y tendrás que esperar un rato en campo de entrenamiento. Neji está en reunión con Shikamaru y creo que le tomara un tiempo alcanzarte.
Para ese entonces, Tenten podía confundirse fácilmente con un perfecto y redondo tomate.
–¿Cómo sabes que iré a entrenar con Neji?
Sakura no pudo contener una risilla.
–No lo sabía.
–¡Sakura! – la castaña tomó la almohada de su cama y se la lanzó a Sakura en toda la cara, ahogando las risas de ésta.
–¿Quieres que crea que esas huidas nocturnas son solamente porque vas a robarte algo a la cocina? – dijo la pelirrosa bajando las piernas y sentándose en la cama con las piernas en forma de W, sosteniendo la almohada bala de Tenten en su regazo.
–Se supone que es un secreto que tú deberías llevártelo a la tumba – le recriminó, caminando para estar tan cerca de Sakura que ésta pudo escuchar el rechinar de sus dientes y la ilusión de un vapor que salía de ambas orejas enrojecidas de la vergüenza.
–En ese caso, ustedes dos deberían trabajar en su anonimato, o incluso Rock Lee y Gai-sensei que están en el país de las Olas se enteraran de los suyo.
Tenten tragó grueso.
–Neji se molestó muchísimo cuando te lo conté. Así que, lo mejor que podrías hacer por ahora es fingir demencia ¿entendido?
–Fuerte y claro – se burló Sakura haciendo un saludo militar.
–¡Es enserio Sakura!
Las risas de la pelirrosa fueron irrumpidas por el golpeteo firme de alguien tras la puerta. Tenten estaba preparando una serie de improperios, pero, al mismo tiempo que Sakura dejó de sonreír, ella dejó de hablar.
Las dos intercambiaron una mirada fugaz y el aire a su alrededor se tensó, perdiéndose la perecedera alegría que alguna vez pudo sobrevolar en la habitación. Ambas podían avistar el mal presentimiento que aquel ruido traía consigo. La puerta volvió a sonar. Tres golpes secos, todos de igual intensidad.
Sakura sintió un hueco en el estómago cuando salió de la cama y se acercó a la puerta con paso apresurado. Debajo de la rendija podía ver la sombra de unos pies inmóviles. Tomó el picaporte, lo giró conteniendo el aliento y observó al capitán de su antiguo grupo frente ella.
–Neji – dijo Sakura viendo al joven Hyūga con la mirada totalmente perdida.
Nunca antes lo había visto así. Lo conocía desde hace muchos años, habían pasado por diversas situaciones, pero en ninguna de ellas había mostrado aquellos ojos desprovistos de esperanzas.
–¿Qué sucede, Neji? – preguntó Tenten con voz preocupada tras Sakura. Al igual que la pelirrosa, ella había captado esa extraña sensación que transmitía el muchacho.
Neji se estremeció por la presencia de Tenten, pero luego de pasar su mirada primero por ella, obtuvo el valor que necesitaba y terminó en los ojos Sakura reflejando un congojo inexplicable.
–Es Kiba – dijo por fin Neji con voz monótona
Algo en el pecho de Sakura se redujo a un punto asfixiante, obligándose a sostener la tela de su blusa creyendo que así pudiera soportar las siguientes palabras del Hyūga.
–¿De qué hablas, Neji? – preguntó Tenten por lo bajo.
Él las miró impertérrito, pero no dijo absolutamente nada, y no había necesidad de que lo hiciera, porque su silencio fue justamente la respuesta que ninguno de ellos quería escuchar.
N/A: ¡Aquí Chrys reportándose con un nuevo capítulo! :)
Muchas gracias por todos sus lindos reviews, follows y favorites. Me contenta enormemente que les agrade esta idea n_n Como ven, estamos adentrándonos poco a poco en la historia. Se que el capítulo estuvo bsastante flojo y poco interesante, y me disculpo por ello. Pero prometo que el que viene será mucho mejor, en realidad estoy muy ansiosa porque lo lean :3 Por los momentos no haré muchas acotaciones pues hay cositas que se aclararan conforme van pasando los capítulos, pero de todos modos si tienen alguna duda pueden preguntar sin ningún problema :D
1. Con respecto a los personajes de relleno, esta vez son Teuchi (el señor de Ichiraku ramen) e Iō (un inventor de armas que salió en algún capítulo del anime). En realidad Teuchi no será alguien importante, solo quise nombrarlo jeje.
2. En el caso de los Blind, son Uchiha que le quitaron el Sharingan. Si, lo sé, mi creatividad apesta para dar nombres a las cosas xD Esto se explicara mejor dentro de poco.
Bueno, por ahora es todo. De nuevo, gracias infinitas por su apoyo y las buenas sugerencias que me dieron para mejorar la historia. Me despido enviandoles un súper abrazo de oso a todo el que se ha pasado por aca. Cuídense muchísimo y nos leemos el domingo!
Bye Bye :3
