Aclaracion: Candy Candy y sus personajes pertenecen a Mizuki e Igarashi respectivamente. Historia de mi autoria y sin fines de lucro, espero y les guste.

La mas bella herejia.

Cap 2. La mas bella herejia

Atencion: el siguiente capitulo contiene partes no aptas para menores de 18 años por su contenido erotico

Después de un largo viaje, por fin había llegado a Chicago. Estaba muy nervioso y hambriento. Hambriento pues apenas había comido algo ligero antes de estar a punto de cometer la peor estupidez de su vida y nervioso porque no sabia como reaccionaria Candy al verlo despues de tres años de estar separados, no podía acercársele así como así, su reencuentro tenia que ser especial y que mejor manera de reencontrarse con la persona amada que usando una de sus mejores armas: ¡El poder del teatro!

Al salir del tren lo primero que hizo fue comer algo, no podía buscar a Candy con el estomago vacio, pagó la cuenta, salio del restaurante y se llevó la sorpresa mas grata de su vida ¡Candy estaba cerca de el! la rubia tenia su mirada fija en un salón de belleza, estaba en la disyuntiva de entrar o no entrar.

-Anímate Candy, necesitas embellecerte un poco, que diría Terry si te viera. -Decia Annie tratando de convencer a la rubia quien ahora era toda una mujer en todo sentido de la palabra.

-No digas tonterías Annie, Terry esta con Susana, ella lo necesita mas que yo. Seguramente ya deben estar casados. -dijo la pecosa con tristeza, no se imaginaba que Terry había viajado desde tan lejos para verla.

-Candice White Andrew como se te ocurre decir semejante cosa, Susana no es mas que una niña rica, malcriada y mimada, eres mejor que ella . Si Terry se casó con ella pues le doy mi mas sentido pésame. -dijo la chica Britter con determinación- Se que suena cruel pero tienes que pensar mas en ti y tu felicidad. En fin, estaré esperándote dentro por si te decides entrar. -Annie tenia razón, ya era hora de que dejara de sacrificar su felicidad por la de otras personas. Estaba a punto de entrar al salón de belleza cuando de pronto sintió que unas manos cogian de su cintura mientras una voz varonil le recitaba...

"Si los sueños felices auguran fortuna, este es el comienzo de algo afortunado, el amor, dueño de mi corazón, toma dulcemente tu lugar. El día pasó alegremente y sentí que caminaba sobre nubes."

-Terry- Candy no lo podía creer, su rebelde estaba ahí, junto a ella, tomándola en sus brazos. -Estoy soñando, verdad? Que alguien me pellizque. El rebelde hizo lo que pidió su pecosa, necesitaba sentir su piel aunque sea por medio de un pellizco.

-Terry eso si que duele, eh? -protestó Candy. -Que estas haciendo aqui?

-Bueno, tu querías que te pellizcaran. Yo solo cumplí tus deseos. -se defendió Terry para luego contestar a su pregunta -¿Que que hago aqui? Pues digamos que esta cuidad tiene algo que perdí hace tres años y vine a recuperarlo.

Candy sabia a lo que Terry se referia asi que solo le siguio el juego.

-Perdiste algo aqui? ¿En Chicago?

-Asi es. Mejor dicho a alguien muy importante para mi.

-Y quien es?

-Es una mona con pecas que me tiene como un tarado desde que la vi en el Mauritania.

Candy se rio ante el comentario de su rebelde, extrañaba que le dijera pequeña pecosa, tarzan con pecas, en fin, extrañaba todos y cada uno de sus apodos.

-Y dime...¿Encontraste a esa chica? -Siguio preguntando la enfermera haciendose la que no sabia nada mientras Terry volvia a rodearla con sus brazos.

-Si, la tengo en mis brazos justo ahora. -dijo el actor mientras respiraba el dulce olor a rosas del cabello de Candy, ella se volvio para perderse su mirada y finalmente preguntarle.

-De casualidad esa chica se llama Candy?

-jajaja si.

-Y va a besar a un mocoso engreido en este instante?

-No lo se, hay que averiguarlo.

Las bocas de los jovenes se unieron por primera vez despues en tantos años, no les importaba estar en publico, al contrario, querian que todos vieran lo mucho que se amaban, estuvieron besandose durante un largo rato y poco tiempo despues fueron a un parque. Alli se la pasaron bromeando, tomando helados y profesandose amor. Estaban recostados en el cesped como en los viejos tiempos cuando de repente Terry preguntó...

-Sigues soltera, Candy? -A Terry le daba miedo el solo pensar que la rubia pudiera tener otro amor, si asi era no tenia ningun sentido haberla ido a buscar.

-Si, la verdad es que nunca pude volverme a enamorar desde que nos separamos. Tuve muchos pretendientes pero no pasaba de ahi.

-jajajajaja seguramente te vieron en tu habitat natural y se espantaron. -expresó el joven embromandola, deseaba ver como esas pecas sobresalian de la nariz de Candy al molestarse.

-Terry! -exclamó retadoramente mientras el actor se carcajeaba triunfante al lograr lo que queria. Acto seguido sacó una cajita de tercio pelo rojo de su bolsillo dejando a Candy boquiabierta.

-Candy, sabes porque te pregunté si estabas soltera? -manifestó Terry abriendo la cajita, la pecosa asintio negativamente aunque ya imaginaba lo que vendria. Ambos se pusieron de pie e inmediatamente el actor se arrodillo ante ella y preguntó.

-Candice White "pecas" Andrew, aceptas cometer la mas bella herejia conmigo?

La pecosa estaba en shock ¡Con esas palabras su rebelde adorado estaba proponiendole matrimonio y por supuesto que aceptaria! Sin embargo la imagen de una Susana Marlowe llorosa pasó por su mente de forma traicionera. Afortunadamente recordó las sabias palabras de Annie: tienes que pensar mas en ti y tu felicidad.

Por supuesto que si, acepto casarme contigo. -Al oir esto Terry la tomó de la cintura apegandola a su cuerpo, los corazones de ambos latian apresuradamente mientras que poco a poco sus labios volvieron a unirse dando inicio a su primer beso como prometidos. Candy se aferró al cuello de Terry mientras continuaba sintiendo el sabor de los labios de este. El actor fue bajando lentamente hacia el cuello de su pecosa dejando escapar el fuego que habia guardardo por tres años, poco a poco fue bajando la intensidad de sus besos hasta finalmente separarse, sabia que no estaba comportandose como un caballero.

-Te amo -dijo Candy perdiendose en la mirada del joven para luego añadir- Cuando nos casaremos,Terry?

-Hoy mismo, mi amor. -expresó el castaño besandola en la frente y luego confesó. -Al igual que tu tampoco puedo esperar mas tiempo.

-Hoy mismo? Pero si yo nisiquiera estoy arreglada, en cambio tu si. -Candy sabia que Terry habia dejado a Susana plantada en plena boda pues lo habia leido en los diarios de la tarde. Al principio estaba muy decepcionada del chico y hasta se negaba a creerlo pero llegó a la conclusion de que lo hizo por ella.

-Jajajaja no te preocupes por eso pecosa, dije que nos casariamos hoy mismo, no en este momento. -el rebelde no pudo evitar conmoverse con el comentario de la rubia enfermera. -Ademas, no creeras que me casaré contigo usando esto, o si? -añadio con picardia refiriendose al atuendo que traia puesto, su rostro dibujaba una sonrisa de medio lado, se le veia muy sensual.

-Bueno, en ese caso será mejor que le diga a Annie, Patty, a la Señorita Pony...

-Un momento Candy! -la interrumpio el joven con una expresion seria. -Todavia no le diremos nada de esto a nadie, entendido? Quiero que ese momento sea solo nuestro.

-Pero Terry... -manifestó Candy con pesar, esto no pasó desapercibido para el joven Grandchester, no le gustaba ver a la rubia entristecida asi que la reconfortó diciendole...

-Te prometo que le diremos a todos nuestros amigos que nos casamos luego de la noche de bodas.

Candy se sintio mejor, sabia que Terry era un hombre de palabra, a menos que sea por algo de vida o muerte. Despues de eso los novios alistaron todos los preparativos para su boda, aunque ellos preferian el termino " herejia" pues querian desquitarse con la sociedad prejuiciosa en la que estan condenados a vivir.

Por ahora el enlace solo seria civil pues la frustrada boda religiosa de Terruce con Susana era un evento reciente y ademas deseaban que todos sus seres queridos estuvieran presentes para su boda por la iglesia.

Mas tarde ese mismo dia... Candy estaba hermosamente ataviada con un vestido de novia blanco con listones rosas ue resaltaba su silueta, sus coletas desaparecieron para darle paso a una lluvia de risos que eran sostenidos con una cinta. Se sentia muy feliz y a la vez triste. Feliz porque estaba a un paso de casarse con el hombre de su vida pero triste porque esperaba compartirlo con todos sus amigos sin embargo Terry le habia dado su palabra de ingles. Imaginaba la cara de la tia abuela Elroy al enterarse de su boda secreta pero sinceramente no le importaba, esta vez no renunciaria a su felicidad ni por los Andrew ni por nadie, nisiquiera por Susana, estaba decidida a luchar por el amor del rebelde contra todo y contra todos. La enfermera se miraba al espejo una y otra vez mientras se acomodaba los pendientes que compró en la joyeria, estaba tan concentrada que nisiquiera se dio cuenta de que unos ojos zafiro la miraban con embeleso.

-Ya llegó la hora, mi amor. Estas lista? -dijo desde la puerta, sabia que era mala suerte ver a la novia antes de la boda in embargo no le importaba.

-Si mi vida, pero crees que deberiamos hacer esto?

-Estas arrepintiendote? -expresó el castaño en voz alta. -Porque si es asi de una vez te digo Candice White que no pienso irme a Nueva York sin ti. -sentencio.

-No es eso Terry, es que esperaba compartir nuestra felicidad con nuestros amigos.

-Descuida pecosa, ellos van a saber de nuestra boda, yo ya te lo prometi. -dicho esto tomó de la mano de Candy y la condujo hasta su automovil, irian en el hasta el registro civil. Estaban a pocos minutos de convertirse en los señores Grandchester.

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El momento habia llegado al fin, llegaron al registro civil donde un juez los esperaba. Se quedaron mirandose frente a frente muy enamorados mientras que el juez hizo las preguntas correspondientes a cada uno.

-Candice White Andrew, aceptas a Terruce Graham Grandchester como legitimo esposo?

-Si, mil veces si.

-Terruce Graham Grandchester, aceptas a la señorita Candice White Andrew como legitima esposa?

-Absolutamente si.

Dicho esto el juez les pidio que pusieran sus firmas en el acta matrimonial para que quede constancia de que todo esta dentro de las vias legales, terminado el proceso por fin escucharon las palabras que esperaban desde que llegaron.

-Terruce y Candice, por el poder que me otorga el estado de Chicago, los declaro marido y mujer. -El juez no pudo evitar notar que el rebelde queria escuchar algo mas por lo que añadio.-Puede besar a la novia.

-¡Hasta que al fin! -exclamó Terry causando risas en el juez pues ellos eran su primer matrimonio secreto y sobre todo enamorado, por lo general sus clientes eran parejas comprometidas por conveniencia, como era normal en esa epoca. Los ahora esposos se besaban como si su vida dependiera de ello y antes de irse agradecieron al juez quien les deseo mucha suerte en su vida matrimonial y despues regresaron al auto para salir de la cuidad.

-Estamos saliendo de Chicago...-dijo Candy nerviosa, no imaginaba la sorpresa que Terry tenia para ella.

-No pongas esa cara de miedo se te ven más las pecas, tengo reservado algo especial para los dos y si te lo digo arruinaras todo. -el actor seguia manejando, odiaba ver a Candy asustada pero debia mantener el misterio.

-Terry, hablo en serio, tienes que decirme a donde vamos. -A Candy se le puso la piel de gallina, estaba muy asustada, mas asustada que cuando Stear, Anthony y Archie le contaron esa historia del reloj de la torre sur en la mansion Andrew en Lakewood.

-Bueno, por fin llegamos. -manifestó Terry deteniendose cerca de un arbol, acto seguido el actor abrio la puerta para ayudar a su esposa a salir del coche como todo buen caballero- ¿No te parece romántico?-añadio con su sensual sonrisa de medio lado haciendo referencia a su escapada romantica con Candy.

-¿¡Romántico?! Por poco me da un infarto! -exclamó la pecosa mientras bajaba del vehículo, iba a darle su merecido a Terry por "secuestrarla" pero una cabaña en medio de la nada se dibujo ante ella -Por cierto, que es este lugar?

-Es nuestro nidito de amor, tarzan miedosa. -manifestó el rebelde para luego disculparse -no fue mi intención asustarte pero necesitaba darle un poco de adrenalina a la sorpresa. ¿Te gusta?

-No. -dijo Candy acercandose a su esposo, sus brazos rodearon el cuello de Terry quien la acercó a su pecho acelerando sus respiraciones -Me encanta. -añadió. Otra vez volvieron a besarse como si fueran a separarse una vez mas, lo cual, estimado lector, no pasará en ninguna de mis historias. Terry la tomó de la cintura para cargarla sin dejar de besarla, entrarían de ese modo a la pequeña casa que los recibía con velas aromáticas y pétalos de rosas rojas en el suelo y tambien en la cama de la alcoba nupcial. Una vez adentro, Terry detuvo el beso para admirar a Candy en traje de novia por ultima vez...

-He soñado con este momento...-murmuró el joven con una mirada cargada de amor y deseo al mismo tiempo. -una y otra vez. -Reiniciaron el beso y lentamente fueron acomodándose en el lecho sin dejar de besarse y poco a poco el actor fue bajando sus labios hasta el cuello de Candy mientras se despojaban de sus estorbosas ropas mutuamente quedando como Dios los trajo al mundo. La rubia acariciaba con sus manitos inexpertas cada musculo del cuerpo del joven, quien no dejaba de recorrer el cuerpo de su ahora esposa dejando un sendero de besos en cada parte de su piel llegando a acariciar sus pechos. Durante los tres años que estuvieron separados, Terry nunca se había acostado con Susana pues el solo hecho de hacerlo hubiera sido como serle infiel a Candy a la distancia. La enfermera sintió como el miembro del actor invadía su intimidad, eso la llenó de miedo, sentimiento que no pasó desapercibido para el chico Grandchester. Lo que menos quería era forzar a su mujer a hacer algo en contra de su voluntad.

-Candy, yo no voy a obligarte a nada, si tu quieres...

-No, Terry, no importa, solo ámame -alcanzó a decir la rubia invadida por oleadas de placer -soy tuya y tu eres mio.

El actor comenzó a moverse dentro de ella con delicadeza pues no quería lastimar a la pecosa, sabia que era su primera vez y queria que fuera algo inolvidable, tambien era la primera vez de Terry pues a pesar de que ya tenia cierta experiencia en este tipo de cosas nunca se habia acostado con una mujer pura como Candy, ella no tenia ninguna experiencia hasta ese momento. Pasaron la tarde y noche amándose sin medida, entre besos, caricias, te amos, gemidos y jadeos. El viento y tiempo después las estrellas fueron testigos silenciosos de la primera noche de amor de los rebeldes como los señores Grandchester.

Continuará...

No se pierdan el capitulo tres: Contra todo y contra todos.

Hola chicas! Como podrán ver estoy editando la historia, especialmente este capitulo pues la parte de la consumacion se me hizo muy pequeña y me parecio conveniente unir los subcapitulos originales con el fin de alargar el capitulo. Lo mismo pasará con el capitulo cinco, del mismo modo habrán cosas adicionales que no pude colocar por factor tiempo. Infinitas gracias a todas ustedes por sus reviews, me gusta, por seguir la historia y sobre todo por su paciencia. Les confieso que es la primera vez que escribo escenas lemon, he tenido que hacer un esfuerzo enorme con este episodio.

Me alegra saber que esta historia este gustandoles, muchas gracias a todas por sus reviews, me gusta y lo mas importante, gracias por leer a esta humilde servidora.

Tengo planeado escribir tres episodios mas y un epilogo. No se pongan tristes porque pronto les traeré otro Terryfic igual o mas interesante que este.

Nos leemos.