Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen.

NOTA: bueno, como ya había dicho en el aviso decidí reescribir este capítulo en primera persona debido a que el prólogo lo estaba. Espero que os guste. Podéis decirme en los comentarios si os ha gustado mejor esta forma o la anterior. Espero que disfrutéis del capítulo.

DESEO TU AMOR.

Capítulo 1

Cierro la puerta del portal del edificio. Guardo las llaves en el bolso, me subo la bufanda para cubrirme mejor y comienzo a caminar.

Me sorprende que haya tanta gente caminando a estas horas. Pero es normal cada persona necesita ir a sus respectivos destinos o trabajos. Aunque hace demasiado frío como para salir de casa. Últimamente la temperatura ha descendido unos cuantos grados centígrados.

La ciudad se ve tan fría y gris, tan vacía, como si no tuviera vida. Alzo la vista al cielo. Está nublado y unas nubes negras se aproximan.

Decido no entretenerme más mirando el cielo y sigo caminando, pero esta vez más rápido.

La noche anterior, cuando estaba sentada en el sofá de la sala, Mina se me acercó para pedirme que la despertara la mañana siguiente cuando me levantara. Le había dicho que lo haría y después de darme un beso en la mejilla se marchó. Pero cuando esta mañana me acerqué a su cuarto para despertarla me fue tan imposible hacerlo, que aunque le aparté las sábanas siguió roncando como un oso. ¿Y por qué no se podía despertar? Simple. Porque la noche anterior se había pasado tanto con las copas que tuvieron que venir a dejarla.

Ahora por haber perdido el tiempo tratando de despertarla llegaré tarde,pero ya me vengaré.

Mina y yo compartimos piso desde hace tres años cuando ambas descubrimos que íbamos a ir a la misma universidad. Desde el primer momento que lo supo comenzó a planear nuestra vida en la nueva ciudad. No me quejé. Sé cómo es Mina de entusiasta. La conozco desde que éramos niñas. Íbamos juntas en la escuela y después seguimos estando juntas en el instituto. Mina se convirtió en mi mejor amiga y yo en la de ella. Aunque tengo que reconocer que somos totalmente diferentes.

Con agilidad me desplazo entre la multitud de gente hasta llegar a mi cafetería favorita. Al entrar mi nariz capta el dulce y delicioso aroma de los numerosos pasteles recién hechos. Me pongo en la fila y mientras espero mi turno miro mi reloj ,aún tengo un poco de tiempo. Cojo mi móvil, conecto los auriculares y me pongo a escuchar música.

Cuando llega mi turno veo a Lita detrás de la barra.

-Buenos días –me saluda con una sonrisa.

-Buenos días Lita –se la devuelvo.- Quiero un capuchino y un croissant.

Asiente y comienza a preparar el capuchino.

Lita es una chica alta, de pelo castaño y con unos impresionantes ojos verdes. Es guapísima.

Conocí a Lita el primer día que me mudé, una tarde que salí en busca de un lugar tranquilo para leer. Me enamoré de esta cafetería nada más entrar y cuando la conocí me cayó tan bien que tiempo después nos volvimos amigas.

-Aquí tienes –pone las cosas encima de la barra. Observo que mira el reloj y frunce el ceño.- Oye Serena, ¿no deberías estar ya de camino a la clase?

-Sí – pongo el dinero en la mesa.- Pero perdí tiempo intentando despertar a Mina y no por ello me iba a saltar el desayuno, ya sabes que yo no…

-No soy persona sino tomo mi capuchino y mi croissant –dice Lita repitiendo mis palabras. Ambas nos reímos.

-Tengo que irme. Gracias. Nos vemos más tarde.

-Cuídate. Que te vaya bien –dice agitando su mano.

Al salir de la cafetería el aire frío golpea en mi cara. Me llevo el café a los labios, bebo un poco y sonrío. Está delicioso. Normal, si lo hizo Lita.

Sigo caminando distraída mientras bebo el café. Estoy a punto de cruzar la calle cuando de repente me giro y me quedo helada.

Todo sucede a cámara lenta. Puedo oír el aleteo de los pájaro, las personas caminando… y un coche negro que se acerca rápidamente a mí.

Cierro los ojos. Sé que debería correr y apartarme pero no puedo. Intento mover mi cuerpo pero mis músculos no reaccionan. Me he quedado completamente paralizada sin la posibilidad de hacer nada por salvarme, solo esperar a que lo demás suceda.

Un fuerte sonido llega a mis oídos y siento que una cálida mano me toca el hombro. Abro lentamente los ojos. A unos escasos centímetros un coche negro está aparcado. Recuerdo lo que estuvo a punto de pasar y suspiro aliviada.

-¿Se encuentra usted bien? – dice una voz.

No contesto. Me he puesto pálida. Simplemente me limito a mirar el coche y a tratar de ordenar mis ideas.

Una mano se posa en mi mejilla y una corriente eléctrica recorre mi cuerpo. Levanto mi cabeza y mis ojos chocan con unos profundos e impresionantes ojos azules que me observan.

Son los ojos más bonitos que he visto en mi vida. Siento las miradas de la gente puesta en nosotros pero no me aparto. Simplemente no puedo. Sus ojos me tienen completamente hechizada.

Noto un frescor en mi cuello. El desconocido acerca sus manos y me coloca la bufanda. Aún sigo sin poder apartar mis ojos de los suyos.

Una sonrisa aparece en su rostro y carraspea.

-¿Se encuentra usted bien? –vuelve a preguntar.

Me obligo a apartar la vista de sus ojos y avergonzada murmuro:

-Sí, estoy bien. Gracias.

Miro mi reloj. Es tardísimo. Recojo mis cosas del suelo y me doy cuenta de que el café y el croissant también se me cayeron. No puedo evitar sentirme apenada. Al final me he quedado sin desayunar.

-Tengo que irme. Gracias otra vez.

Veo que sonríe y murmura un De nada. Le devuelvo la sonrisa y me despido. Por el rabillo del ojo observo que se sube en el coche negro y le habla alguien que debe de ser su chófer. Me marcho corriendo a la universidad. Durante el trayecto de me doy cuenta de que no le pregunté su nombre.

Llego a la universidad y subo corriendo las escaleras con el cuidado de no chocar con nadie. Llego a la cuarta planta, avanzo por el enorme pasillo y llego hasta la clase. Lo mejor será que entre sigilosamente para que el profesor no se dé cuenta de que llego tarde.

Abro despacio la puerta y de repente me doy cuenta de que todas las cabezas se giraron para mirarme, incluida la del profesor. Mierda. Hoy nada me resulta.

-Si no tiene la intención de ser puntual en mis clases será mejor que no vuelva a venir –pronunció con voz firme el profesor.

-Lo siento. Le prometo que no volverá a pasar- digo.

El profesor asiente y me ordena que me sienta en mi sitio. Avanzo por el pasillo y veo que Seiya me hace una señal con la mano señalándome el asiento de al lado. Me dirijo junto a él y me siento a su lado.

-¿Pero que te pasó?¿Por qué llegaste tarde? –susurra Seiya.

-Verás lo que pasó fue que…

-¡Silencio! –dice el profesor mientras escribe en la pizarra.

-Será mejor que te lo cuente después.

Seiya asiente y se gira para atender a las explicaciones, y yo hago lo mismo.

La clase termina y todos los alumnos comienza a salir de la clase, incluidos nosotros dos.

-Bueno, ¿me dirás lo qué te paso?

Mientras avanzamos le cuento a Seiya lo que me pasó. Comenzando desde el intento fallido por despertar a la dormilona de Mina ,algo que él sabía perfectamente ya que en muchas ocasiones le había tocado llevarla en brazos debido a que se quedara dormida. Después pasé a contarle lo de mi desayuno, costumbre que conocía perfectamente desde que me conocía ,y lo del accidente.

Noto como el rostro de Seiya palidece y sin darme tiempo a reaccionar sus brazos me rodean con fuerza.

-¿Seiya qué te pasa?

-¡Joder ,Serena! ¿Estás bien? –toma mi rostro entre sus manos.- ¿Segura que no te duele nada? ¿La muñeca? ¿La cabeza o algo? –dice mientras revisa cada parte de mi cuerpo.

-Que no hombre. Estoy bien. Solo fue el susto. No me pasó nada. –agito la mano para restarle importancia al asunto -. No seas exagerado – me río.

-No soy exagerado. Me preocupo por ti porque eres muy importante para mí.

La seriedad de sus palabras hace que lo miren. Sus ojos me miran que con tanta intensidad que comienzo a sentirme incómoda. Me aparto de él y ,diciéndole que tengo algo que hacer, aunque en realidad es una mentira, me despido de él dejándolo solo en medio del pasillo.

Necesito relajarme y creo que para ello no hay nada mejor que pintar un rato.

En realidad me gusta mucho dibujar y pintar. M siento bien conmigo misma cuando lo hago y me ayuda a relajarme y a olvidarme de todo. Yo quería estudiar Bellas Artes , pero el día en que se lo dije a mis padres éstos se negaron rotundamente afirmando que era una profesión muy inestable y que si no era buena en ello no iba a conseguir llegar a ningún sitio. Me dijeron que lo mejor para mi futuro era que eligiera otra carrera, y así lo hice. Decidí estudiar derecho y, aunque no era la profesión de mi vida, admito que no está nada mal y que me resulta fascinante la idea de poder demostrar la inocencia de las personas.

Paso al lado de una puerta y veo un cartel que anuncia una conferencia en la sala doce. No tengo ninguna intención de escucharla pero seguro que será un buen sitio para pintar y para pasar desapercibida por un rato. Miro el horario y me doy cuenta de que ya ha comenzado. Agarro mis cosas y me dirijo a la sala.

Al entrar en la sala me doy cuenta de que está llena pero que curiosamente la mayoría son mujeres. Tal vez sea una charla interesante y llamativa.

Busco con la mirada un asiento y cuando lo encuentro me siento, saco mis cosas, guardo las gafas, que hasta ese momento llevaba puestas y comienzo a dibujar.

De repente escucho que la puerta se abre y un montón de suspiros se unen al paso que alguien sube al escenario.

Una voz profunda y grave comienza a hablar. Al principio no presto atención a lo que dice hasta que alguien pregunta:

-Entonces ,¿qué es lo realmente importante para usted y el Grupo C?

Me quedo quieta. No puede ser posible que esté esa empresa aquí. Recuerdo el artículo que leyera hace unos meses y con curiosidad espero su respuesta.

-Pues para mí, al igual que mi buffet ,lo más importante es la unidad de los trabajadores y compañeros y el hecho de que todos somos responsables de ella y de las acciones que en ella se realicen.

Lo dice con tanta firmeza que no puedo evitar reírme.

-Disculpe, pero ¿qué le parece tan gracioso? –pregunta dirigiéndose a mí.

No me quedo callada y respondo:

-Todo.

- ¿Podría especificar?

-Pues…Verá –no me digno a mirarlo y sigo con mi dibujo-. Usted dice que lo más importante para usted y su buffet es la unidad y la responsabilidad de los actos que en ella se realicen, ¿no?

-Sí- responde inmediatamente.

-Pues me parece que usted es un completo hipócrita.

-¡¿Cómo?!

Noto la sorpresa en su voz pero no me inmuto. Paso el lápiz por encima del dibujo dándole unos últimos detalles al árbol. Definitivamente está quedando precioso. Y continúo hablando:

-Si lo que usted dice fuera cierto. ¿Por qué cuando sucedió el asunto del chantaje ,sobre la liberación de un asesino a cambio de ganar el caso para aumentar así su fortuna ,el buffet no se hizo en sí responsable y culpó a uno de sus trabajadores?

-Sencillamente porque fue él ,quien a escondidas ,llevó a cabo el plan que no solo nos costó una multa sino que la perdida de varios inversionistas.

Típico de esa empresa. Pero no me extraña. Todos son iguales. Iguales de corruptos y manipuladores.

-Ah…¿Entonces es eso? El sentimiento de unidad dura sólo cuando las cosas van bien ,pero en el momento en el que algo falla ,es un sálvese quien pueda ,¿verdad?

-No dije que…

-Entonces me parece muy hipócrita que venga usted a dar una charla sobre la unidad de una empresa y sobre el sentido de la justicia en busca de la verdad –suelto con tanto desprecio que ni yo misma me reconozco.

-Y a mí me parece de muy mala educación que no mire a la persona cuando le esté hablando.

La sala está en completo silencio. Nadie se atreve a interrumpirnos. Sonrío pero no es una sonrisa de felicidad ni de risa, sino una sonrisa falsa.

-Además no me parece correcto que usted se encuentre en esta conferencia dibujando ,pues este no es un lugar para hacerlo –suelta con frialdad.

-Tiene razón. No lo es –cojo mis cosas y me levanto. Ya me cansé de discutir con él y seguro que si sigo no podré contenerme y soltar lo que llevo años aguantando-. Fue un placer haber escuchado su admirable y alentadora charla –digo y salgo de la sala notando el peso de las numerosas miradas.

Una vez fuera respiro profundamente y decido que lo mejor será ir a la biblioteca a por el libro que necesitaré para mi próximo trabajo.

Cuando llego a la biblioteca el silencio reina la sala. Sonrío. Es agradable no sentir ningún ruido por un rato. Dejo las cosas en el suelo y cojo una escalera. Me subo a ella y comienzo a buscar entre los numerosos ejemplares.

De repente alguien pasa corriendo y pasa a llevar la escalera haciendo que esta tambalee. Intento mantener el equilibrio pero me es imposible. Pronto la escalera se cae y yo con ella.

Siento que unos fuertes brazos me cogen. Sorprendida levanto mi cabeza para encontrar con el dueño de aquellos brazos y mis ojos vuelven a chocar con un par de ojos azules. Vuelvo a sentirme hipnotizada por la belleza de aquellos ojos.

-Nos volvemos a encontrar –dice el chico mientras me baja de sus brazos dejándome de pie.

-Perdona , ¿nos conocemos?

No recuerdo haberlo visto en mi vida así que es imposible que lo recuerde.

- ¿No me recuerdas? –pregunta mientras se acerca a mí y me coloca un mechón de pelo detrás de mi oreja.

Su profunda voz y su cercanía hacen que mi corazón comience a latir rápidamente y cuando éste pasa un dedo por mi cuello para apartarme el pelo me estremezco.

¿Pero me pasa? ¿Por qué me siento así? Él es solo un desconocido. Un desconocido que hace que mi cuerpo despierte ante su contacto.

-No. Lo siento.

Admito y me muerdo el labio inferior.

- Pues yo sí te recuerdo. Nos conocimos hoy en la mañana cuando mi chófer estuvo a punto de atropellarte.

Al oír aquello intento recordar lo ocurrido pero no me acuerdo de haberlo visto. Lo miro detenidamente. Es un chico bastante alto ,más que yo ,seguramente debe medir un metro noventa. Su espalda es ancha y su cintura estrecha. Su pelo es de color azabache. Me pregunto si será tan sedoso como aparenta. Es bastante guapo. Es el típico chico que serviría como modelo de una importante marca de ropa. Sigo observándolo hasta que me topo con aquellos impresionantes ojos azules ,se me corta la respiración ,entonces lo recuerdo.

-¿Ya has terminado tu inspección? –pregunta divertido.

-Sí –respondo avergonzada y noto que mis mejillas se tiñen de rojo. –Ahora ya lo recuerdo, muchas gracias por lo de antes.

-De nada… Esto ,¿cómo te llamas?

Su pregunta me topa por sorpresa entonces recuerdo que no me había presentado.

-Serena. Serena Tsukino. ¿Y tú?

-Un placer Serena Tsukino- extiende su mano y yo se la estrecho.- Mi nombre es Darien…Darien Chiba.

Aparto rápidamente la mano y con los ojos bien abiertos, digo:

-¿Qué? Entonces tú eres…

-Debo admitir que no fue muy agradable de tu parte llamarme hipócrita.

Sonríe. Pero yo no lo hago. Sin antes lo encontraba guapo ahora no. Si antes sentía algo ,ahora no. Y de repente comienzo a sentir como la sangre sube por mis venas y la ira intenta apoderarse de mí .Pero trato de controlarme.

-Sólo fui sincera y dije lo que opinaba –suelto con frialdad-. Y ahora si me disculpaba señor Chiba, tengo una clase a la que ir –miento. Me separo de él y comienzo a caminar.

-Espera –su mano me coge de la muñeca.- Se te olvida esto –apoya el libro sobre mi cabeza y acercándose a mi oído susurra.- Ha sido un verdadero placer volver a verte y espero volver a hacerlo. Adiós señorita Tsukino.

Un escalofrío recorre mi cuerpo poniéndome la piel de gallina. Cojo el libro, me dirijo hacia la salida y cuando llego me giro para ver que me está observando. Lo fulminó con la mirada y me marcho cabreada.

¿Pero qué se cree ese estúpido hipócrita para decirme eso? ¿Volver a verlo? ¡Já! ¡Ni en sueños! ¡Ya le gustaría a él!

Estoy cabreada. Cabreada por el día de mierda que he tenido. Y cabreada por lo que acaba de pasar. Pero estoy aún más cabreada por mi reacción y por haberme sentido de aquella manera cuando lo tenía cerca. Sé perfectamente la clase de hombre que es y si se cree que conmigo lo va a tener fácil se equivoca. Yo no me dejaré envolver como las demás ,menos aún sabiendo quien es. Y por mi bien espero no volver a verlo.