Hola me da mucho gusto que les haya gustado la historia, les agradezco mucho los comentarios que recibí lo que me hace querer continuar pronto la historia así que aquí les dejo el segundo capítulo y espero sea de su agrado también.

Serendipia: casualidad, coincidencia o accidente

Capítulo 2: Interpretación

Se había quedado en shock al ver a la peliocre en ese jardín, su capacidad de raciocinio se había reducido a nada, quería pronunciar alguna palabra o silaba que la hiciera presente en el lugar, preguntarle si podía hacer algo ante su dolor quería ayudarla, tampoco sus piernas querían cooperar en la situación ya que por más que intentaba acercarse a Shizuru no conseguía moverse ni un milímetro de su posición, si alguien en ese momento apareciera por ahí podría pensar que ambas mujeres formaban parte de una hermosa pintura que podían transmitir tantos sentimientos sin siquiera ver sus rostros.

Sin embargo esos momentos mágicos no pueden durar eternamente, así que la peliocre movió su mano en dirección de las hermosas flor3s que segundos antes estaba contemplando con la intención de aplastarlas con furia, este acto hizo despertar a Natsuki.

-Detente- dice con un tono de voz ligeramente más alto de lo normal, sorprendiendo a la castaña la cual pensaba estaba sola dejando su mano suspendida en el aire a escasa distancia de su objetivo- sabes esas flores son raras y hermosas que se esfuerzan mucho en florecer en este lugar a pesar de que nadie las vea. Están para agradarte no para que las mates.

-No todo lo que es hermoso agrada, también hay muchas que a pesar de sus lindos colores son muy dañinas-contesta sin voltear a ver a su interlocutora, no estaba para soportar a alguna de sus admiradoras.

Natsuki no sabía qué hacer, siempre soñó con oír la voz de esa misteriosa mujer y el día que sucedía el milagro solo podía identificar enojo y tristeza mezcladas, preguntándose que podría causar aquellos sentimientos que perturbaban esa imagen estoica y elegante que esa mujer presentaba a diario a todos los demás, que secretos escondía, aun sorprendida por la situación sus pies empiezan a despertar así que decide acercarse a ella que sería lo peor que podría sucederle.

-Creo que prefiero ver el jardín igual a como esta- se queda a un paso de Shizuru preguntándose que deba hacer ahora, huir y olvidar el incidente o podría ser su única oportunidad con ella.

Molesta se voltea Shizuru para hacerle frente a esa niña tonta que se atrevía a decirle aquello, pero al ver a Natsuki se queda callada con las palabras atoradas en su garganta, observa detenidamente la vestimenta de la peliazul el cual constaba de unos tenis azul eléctrico, un pantalón de mezclilla obscuro, roto y recto pegado a sus muslos y una blusa negra con los botones desabrochados a la altura en la que se formaba un valle entre sus pechos dejando a la vista su nívea piel, su rostro estaba a natural sin una gota sin maquillaje con una mirada dura pero de un hermoso color esmeralda, su primer pensamiento era que esa mujer no coincidía con el patrón que seguían sus admiradoras al contrario parecía que si la hacía enojar iba a soltarle un golpe de un momento a otro.

Durante un momento las dos se quedan viendo a pesar de que Natsuki aún no tiene el placer de ver la mirada de esa mujer que minutos antes lloraba.

-Me gusta venir aquí- dice la peliazul sentándose en el árbol cerrando sus ojos al recargarse en el tronco con las piernas cruzadas tomándose un tiempo para respirar y así ganar algo de confianza para seguir hablando, no estaba segura de que estaba haciendo pero debía seguir pues al parecer tenía la atención de la mayor- sobre todo cuando quiero estar tranquila.

Shizuru solo se quedó parada viendo a la otra mujer asombrada de su actitud tan despreocupada y su nula curiosidad, era una situación fuera de lo común pues estaba acostumbrada a que las personas a su alrededor se comportaran más serviciales en su presencia, que la trataran con respeto, sin embargo esa extraña parecía que trataba como una persona común y corriente, impulsada por esa naturalidad se sentó a su lado recargándose de igual manera en el tronco del árbol, este había sido su refugio durante mucho tiempo alejándola de la difícil realidad no pensaba compartir el hermoso jardín que se escondía de los demás pero la presencia de esa mujer en el parecía no molestarle.

Los minutos transcurrían lentamente en un como silencio que fue sutilmente interrumpido por unos sollozos que rápidamente se convirtieron en un llanto silencioso, la de mirada esmeralda al percibir el cambio en su acompañante le paso un brazo sobre sus hombros jalándola hacia su cuerpo y dejarla desahogarse quería preguntarle muchas cosas pero se conformaría con consolarla por el momento, la dejo llorar durante varios minutos hasta que la peliocre se quedó dormida en sus brazos, no quería moverse a pesar de que empezaban a entumecerse sus piernas y romper con ese mágico momento no sabía que pasaría después de esto.

La peliazul empezaba a dormitar cuando Shizuru reacciono levantándose de inmediato para irse del lugar sin decir una sola palabra a su acompañante, Natsuki se limitó a verla partir sin decir una sola palabra a pesar de que muchas se agolpaban en su garganta, se quedó durante un tiempo más asegurándose que no había sido un sueño, que todo había sido real y que por un instante estuvo con esa mujer.

Más tarde fue a buscar a su amiga Mai, tenía muchas ganas de contarle lo que había sucedido ese día pero seguramente no le creería y le diría que solo fue un sueño después de quedarse dormida en clases como era su costumbre. Durante el resto del día fue una persona aún más introvertida de lo normal sorprendiendo a sus amigas las cuales se encontraba preocupadas por su actitud pensando que posiblemente seguía sintiéndose mal por la presidenta de consejo estudiantil, en cierta parte estaban en lo correcto pero estaba lejos de estar triste.

Esa noche Natsuki la ocupo para rememorar cada segundo que paso por la tarde, el calor que transmitía ese cuerpo lamentando el hecho de no haber desperdiciado su posiblemente única oportunidad de ver que había detrás de esas gafas, de qué color serian esos ojos y que sucedería al verlos. Al día siguiente volvió a su antigua rutina entro a sus clases y espero con paciencia la aparición de Shizuru por el lugar y volver a ver su desfile, que sucedería si la viera: la reconocería, podría saludarla o regalarle una de esas sonrisas falsas que le otorgaba a los demás o simplemente la ignoraría después d todo ella quien era, una simple desconocida que sin querer la encontró en un momento inoportuno, además si hubiera tenido el mas mínimo interes sobre su persona le habría preguntado su nombre. Con ese hilo de pensamiento la peliazul se regañó mentalmente que no se hiciera ilusiones nada iba a cambiar por solo un encuentro.

"No seas tonta y olvídala"

Espero pacientemente sin embargo no apareció por el lugar Shizuru ni los días siguientes en ocasiones iba al jardín con la esperanza de volver a verla tal vez la estuviera esperando pero tampoco volvió a aparecer por ahí era como si la tierra se la hubiera tragado, la curiosidad era mayor que su sentido común, moría de ganas por ir corriendo a ver a su amiga para preguntarle que sabía de Shizuru pero debía ser fuerte y tragarse su curiosidad.

Pero su subconsciente le jugaba en contra durante las noches pues en más de una ocasión despertó en medio de la noche con una mezcla de sentimientos bastante confusos que iban desde la felicidad hasta la frustración pasando por la decepción de ver que nuevamente había sido todo un sueño, todo empezaba cuando descubría que estaba en el jardín donde se dio su primer encuentro, seguía dándole la espalda con la diferencia de que ahora no sollozaba en el lugar reinaba un imponente silencio que no quería romper, a diferencia de ese día no se quedaba parada esperando a ver qué pasaba, al contrario se acercaba a esa mujer le tocaba un hombro con nerviosismo la cual al sentir el contacto se volteaba con una enorme sonrisa sincera enmarcada por esos labios rojos y esas gafas que cada vez le incomodaban más, sin permiso los quitaba para descubrir el color de esos ojos despertando en ese instante enojándose por lo sucedido. Cada vez era mayor el sentimiento de confusión por esos sueños que no la dejaban descansar.

Tal vez la respuesta era simple, al paso de los días varios rumores se hacían presentes en los pasillos de la universidad en los cuales las protagonistas eran las dos integrantes del consejo estudiantil, Natsuki no presto atención a ellos pues podía hacerse una idea de que sucedía, ahora todo tenía sentido, por qué estaba en ese lugar sola y porque lloraba sin esperarlo las incógnitas se iban resolviendo.

Al r3dedor de una semana las cosas se habían calmado, los rumores de la supuesta separación de la presidenta de consejo estudiantil con la vicepresidenta cesaron y todo volvía a la normalidad. Shizuru pasaba nuevamente por los pasillos de la facultad, volviendo a esperarla llegar después de todo no importaba cuanto intentara convencerse de irse y no esperarla porque siempre terminaba sentada en la misma banca observándola desde lejos.

-¿Por qué no te acercas?

-Desde aquí estoy bien

-Pareces una acosadora cachorra y si vas a obligarme a quedarme por lo menos que valga la pena-dice una Mai algo fastidiada por la insistencia de su amiga con una persona que jamás le haría caso.

Cansada de escuchar los reproches de su amiga cambio su lugar a uno más cercano al recorrido de la mayor faltando unos minutos para que apareciera, se encontraba impaciente y ansiosa jugando con sus llaves de la moto hasta que escucho los característicos murmullos que acompañaban a la presencia de Shizuru, noto ese caminar rápido y elegante, el ruido que causaban los tacones al chocar contra el suelo siguiendo la línea que marcaban sus pernas hasta donde empezaba esa falda, su mirada dio un brinco hasta el rostro de la mujer que invadía sus sueños y por un instante volvieron a toparse sus miradas. A simple vista Shizuru seguía siendo la mujer impasible que nadie noto ligueros cambios en su actitud pero ante la mirada perspicaz de Natsuki no pasaron desapercibidos ya que pudo notar como su sonrisa disminuía un par de milímetros, los segundos de más que tardó en dar el siguiente paso y como por unos segundos dudo antes de desviar la mirada en otra dirección.

Hasta aquí queda el segundo capítulo, espero sus opiniones o tomatazos jajaja ya veremos que opinan, la historia hasta cierto punto ya la tengo visualizada así que las actualizaciones tardaran dependiendo que tan fácil o difícil me sea redactarlo.