"Mía"

Bella Pov

-¡Me dio su dirección!-grite emocionada, todas empezamos a gritar y nos ganamos varias miradas pero estábamos emocionadas. Pensar que en menos de 12 horas estaría en el apartamento del Sexy Profesor Cullen, el resto del día anduve con una gran sonrisa, ahora sí me las jugaría todas, quería a ese hombre entre mis piernas.

Llegue a mi casa y me deshice del uniforme, no podía ir a ver a Edward, ahora agradecía que mis padres trabajaran hasta tarde, mi padre era oficial de Policía y mi decoradora de interiores, ella generalmente no trabajaba hasta tarde solía llegar alrededor de las 5 de la tarde pero ahora estaba en un gran proyecto para la casa de algún nuevo habitante de Forks, no tenía información de su nombre o algún dato, solo le dijeron que debía hacer y listo, ella no era curiosa así que adoraba el nuevo empleo, no tenía a una nueva ama de casa que cada 10 minutos se le ocurriera otra cosa y por primera vez no le habían dado un presupuesto así que estaba más que feliz, dándole rienda suelta a su imaginación.

Me enrede en una bata y baje por un poco de jugo, ya de regreso a mi habitación, deje el jugo en la mesita de noche y abrí mi guardarropa, empecé a revisar cada cosa que tenía, mini falda, muy obvio, pantalones, sería lo opuesto a la falda, es decir, sin interés de que me lleve a la cama, y entonces encontré unos shorts bastante cortos, de color negro que resaltaría mis piernas blancas como la nieve y que al mismo tiempo dejaban una buena vista de mis largas piernas al descubierto, nada que él no hubiera visto ya, luego busque algo para combinar, había un top que me llamaba a gritos pero ahora no podía, dejar el vientre al descubierto se vería mal dado el clima, quería lucir sexy más no desesperada, tome una blusa sin mangas, blanca y ancha, debajo llevaría un push-up dejando mis pechos más llamativos pero bien escondidos, bien decía Rosalie, el poder de la seducción era dejar un poco a la imaginación, y por último una delgada chaqueta con animal-print que terminaba el atuendo, sutil pero seductor, tome unos botines negros con unos 10 cm de altura, y deje todo sobre mi cama para tomar un rápido baño, todos mis utensilios de limpieza tenían olores bien específicos que combinaban perfectamente, primero mi cabello que siempre olía a vainilla, y luego mi cuerpo que lava con un jabón con esencia de fresas, luego al salir me ponía loción para mantener la piel suave y lisa, me asegure también de ir bien depilada, incluso el área del bikini, las chicas que ya eran totalmente abiertas al sexo, me llevaron a una depilación total, decían que así se sentía mejor, fue un dolor espantoso pero si el Profesor Cullen me lleva al paraíso con eso, sin duda habría valido la pena.

Luego de ponerme la bata pase a mi cuarto y me comencé a peinar, opte por el cabello suelto, solo marque más mis ondas, y mi maquillaje era leve, con solo un poco de brillo en los labios, no quería verme maquillada de más, luego me puse la ropa interior, un conjunto negro muy bonito, me puse el short y me vi en el espejo, tenía solo mi push-up, el short y mis botines, sin duda me veía sexy, tal vez el Profesor Cullen logre verme así, luego me puse el resto de la ropa y termine con un collar en cruz y unas cuantas pulseras, perfume, desodorante y listo. Tome los libros que "necesitaría" y salí rumbo al apartamento del profe más sexy de todo Forks, llegue rápidamente, justo eran las 6 de la tarde, la hora pactada.

Cuando toque a la puerta me abrió el sexy hombre de 1.80 mejor conocido como Edward Cullen, con su sexy sonrisa que me dejaba sin aliento, ese hombre debía ser un Dios del Sexo, llevaba unos pantalones de mezclilla y una camisa con las mangas hasta los codos, se veía más que sexy el maldito, creo que sabía que me traía como una estúpida y se aprovechaba de ello.

-Hola Isabella-dijo con una voz ronca, que me sonó cargada de promesas.

-Hola Profesor Cullen.-dije intentando mirar solo sus ojos, deberían darme un premio por lograrlo, porque con aquel cuerpo sensual mantener los ojos alejados era un logro. No sé porque pero su sonrisa llena de lujuria se hizo mayor cuando lo llame así, tal vez le gustaba.

-Pasa.-abrió la puerta y me dejo pasar, era un apartamento bastante grande y elegante, me gustaba el estilo.-¿Lista para estudiar?-me pareció escuchar una nota de sarcasmo con sus palabras, me sonroje y agradecí que estuviera tras de mí para no verme.

-Claro.-dije pero mi voz sonó más ronca de lo que habría deseado. Nos sentamos en el sofá y pude ver como observaba mis piernas a veces, lo cual me saco una sonrisa de satisfacción, tal vez yo tenía el mismo efecto en él, que él en mí. Estábamos sentados muy juntos y aunque él intentaba explicarme cosas, yo estaba a mil kilómetros de distancia, yo solo podía pensar en cómo se sentirían esos labios sobre los míos, mientras yo jugaba con su cabello, despeinándolo más de lo que ya estaba.

De pronto su mano cayó sobre mi rodilla, lo que logro acelerarme el corazón aun más, ¿Qué esperaba para seguir? Suspire bajito, fue un pequeño jadeo y vi su sonrisa escondido, su mano fue escalando más y más por mi muslo, mandando descargas eléctricas directo a mi centro que empezaba a palpitar, estaba excitada como nunca, antes me había masturbado así que sabía lo que sentía pero sin duda esto era mucho mayor. Su pulgar hacía círculos en mi muslo y yo soltaba pequeños jadeos imaginándome como sería ese movimiento en mi centro, con esas manos tan varoniles y grandes, me lo imagine sobre mí, amasando mis senos mientras su otra mano jugaba con mi centro y mis jadeos se volvieron gemidos, pero seguían siendo bajos, no podía darme el lujo de jadear alto. Su sonrisa seguía bien grande, me perdí en mis pensamientos, podríamos follar aquí en sillón, sé que todas quieren una primera vez llena de cursilerías pero yo solo quería que este hombre me hiciera suya, fuerte, rápido o lento y dulce, pero que me hiciera suya, que me mostrara el placer del sexo. Cuando volví a mi realidad sentí su aliento en mi cuello.

-¿En qué piensas que estas tan sonrojada?-pregunto con la voz más jodidamente sexy que había escuchado en mi vida.

-Yo…ah…nada-dije tartamudeando su mano seguía jugando en mi pierna y lo sentía en mi cuello.

-Yo diría que estás imaginando cosas bastante interesantes…-dijo con un ronco gemido en mi oído, lo que saco un jadeo de mi boca.-Dime Isabella ¿Qué es lo que deseas?-mi respiración se corto, ¿Qué deseo? A él, de eso no tenía duda, me gire y tome sus labios en un beso hambriento que no dejaba lugar a dudas de que era lo que quería, él sonrió y me beso con desesperación, era un beso cargado de deseo, sus manos recorrían mi espalda y mis piernas, mis manos por fin cumplieron su deseo de perderse entre su cabello, despeinándolo y jalándolo mientras su labios se adueñaban de los míos. Termine sentada sobre su regazo a horcajadas, así que podía sentir como su miembro empezaba a despertar, y sus caderas dieron un pequeño empujón que me saco un alto gemido y él gruño mientras sus labios empezaban a bajar por mi cuello, y sus manos se metían debajo de mi ropa, mis manos también querían explorar así que empecé a bajar por su pecho, mientras mis labios mordían superficialmente su barbilla, él jadeaba y yo gemía, era un momento tan erótico.-¿Qué edad tienes?-eso me dejo descolocada.

-¿Qué?-pregunto perdida por las sensaciones.

-¿Eres mayor de edad?-pregunto finalmente, me mordí el labio, rayos, no creí que eso fuera a ser un problema, me puse roja y él suspiro al darse cuenta de que no lo era.-Isabella…-inicio pero yo no estaba dispuesta a dejarle ir, está era mi única oportunidad y no iba a esperar otros 3 meses, así que mis manos siguieron metiéndose por su espalda y mis caderas comenzaron a mecerse sobre su abultado amigo, mientras mis labios recorrían su cuello.-No puedo…-dijo pero mientras hablaba un jadeo salió de su garganta.

-No te detengas, nadie lo sabrá.-dije segura, no era como que fuera a salir de aquí a contarle a mis padres, "Hey acabo de follar con mi maestro de Literatura", aunque tal vez a Rosalie si se lo contaría, ella era mi amiga y sabía que ella no contaría nada.-Lo prometo.-él solo necesito esas palabras para tomarme por la cintura y levantarme del sillón con él, haciendo que mis piernas se enredaran en su cintura, él contacto fue más intimo y ambos jadeamos, empezó a caminar conmigo sobre su cuerpo, y cuando iba a subir las escaleras me pego a la pared para robarme un beso ardiente, sacándome la chaqueta y la camisa, jadee ante la sorpresa y por lo excitada que estaba, sus labios seguían sobre mi cuerpo, bajando por mi cuello y luego subió hasta mis labios sedientos de él.

-¿Deseas esto Isabella?-pregunto jadeante.

-Sí-dije casi suspirando y él jadeo, sus manos seguían sobre mi piel expuesta, haciendo maravillas conmigo.

-¿Sabes cuantas noche me masturbe pensando que era tu boca sobre mi polla?-pregunto jadeante, Oh Dios, le gustaba hablar sucio, y sorprendentemente eso me calentó aun más, y jadee excitada. Ahora sabía que él también me deseaba.-Quiero joderte fuerte Isabella.

-Oh Dios-dije cuando sus caderas dieron un empujón haciendo que chocaran con las mías.-Profesor Cullen.-gemí.

-Dime Edward preciosa.

-Edward.-dije entre jadeos, lo que pareció gustarle.

-Quiero que grites bien fuerte mi nombre.-dijo mientras sus manos seguían jugando conmigo, sus labios bajaron dándole una mordida a mi pecho sobre el brasier.

-¡Sí!-gemí alto, él sonrió satisfecho y me llevo a la habitación, ahí me dejo caer en la cama sacándose la camisa y desabrochándose los pantalones sacándolos por completo quedando solo con unas sexys bóxers negros, donde se marcaba su bien dotado miembro. Se coloco sobre mí y me saco el short dejándome solo en mi conjunto de lencería y mis tacones.

-Eres jodidamente sexy Isabella. Te desee desde el primer momento.-dijo entre jadeos, una sonrisa apareció entre mis labios.

-Y yo a ti.-dije jadeante. Él sonrió y metió sus manos bajo mi cuerpo sacándome el brasier, por inercia cubrí mi pecho cuando quedo al aire, él sonrió travieso.

-Mmmm niña mala, jamás te cubras de mí.-dijo quitándome mis brazos de mi pecho-Quiero verte desnuda, y cada que te cubras te daré un castigo.-jadee de pura anticipación.

-¿Castigo?-gemí.

-Sí, un castigo.

-¿Cómo qué?

-Lo verás cuando pase.-dijo con esa sonrisa libidinosa, se llevo uno de mis pechos a la boca.

-Oh-jadee, nunca antes alguien me había hecho esto así que estaba más que dispuesta a experimentar, ¿Qué castigos se proponía? ¿Acaso le gustaría jugar? Oh Dios, eso me hizo jadear más fuerte, imaginarme atada a la cama sonaba excitante.-Edward-jadee cuando mordió mi pezón.

-Eso es nena, grita para mí. Solo para mí.-mis gritos de satisfacción llenaban la habitación, luego de entretenerse un buen rato en mis pechos, bajo por mi vientre, su mano serpenteo hasta meterse en mis bragas, su dedo toco mi clítoris y sentí una descarga que me hizo levantarme un poco de la cama y jadear más alto-Estás empapada Isabella, ¿es por mí?-pregunto mirándome detrás de aquellas pestañas largas y hermosos ojos esmeraldas que estaban más oscuros.

-Sí.

-¿Sí qué?

-Sí es por ti.-gemí, él sonrió y saco mis braguitas.

-Estás tan mojada que puedo olerte desde aquí-dijo arrodillado entre mis piernas, yo me sonroje y él sonrió aun más.-Te vez tan inocente así Isabella, pareciera que nunca has estado con alguien así.-dijo juguetón y volví a sonrojarme.

-¿Y si no lo he estado?-pregunte llenándome de valor, su sonrisa no desapareció pero si me miro sorprendido.

-Bueno eso sería nuevo para mí, no recuerdo haber esto con una virgen antes, pero sin duda sería una de mis fantasías. Seducir a una joven inexperta y llevarla por el camino del placer y pecado.-dijo mientras comenzaba a besar mis piernas, de camino hacía mi coño mojado.

-Ah-gemí cuando sentí su aliento en mi centro.

-Así que dime Isabella, ¿ha habido otro antes que yo aquí?-dijo tocando con sus dedos, sacándome un jadeo alto, Oh dios, este hombre va a matarme.

-Nunca-dije con el poco aire que me quedaba. Él sonrió.

-Entonces seré el primero.-dijo sonriente y satisfecho.

-Sí.

-¿Estás segura de esto Isabella? Porque después de esto pase, serás solo mía, para mi placer y satisfacción. No me pidas amor porque eso no te lo daré, pero puedo hacerte ver lo que es el placer del sexo Isabella, mientras estés en mi cama no habrá nadie más, pero espero lo mismo a cambio.

-Sí, sí Edward, solo hazlo.-dije alterada, no quería que me prometiera amor eterno, no entendía tampoco porque me advertía eso pero en este momento no importaba, solo quería que me follara de una maldita vez, y para ser sincera la promesa de enseñarme todo lo que sabía del sexo prometí y me gustaba la idea.

-Oh pero mira, totalmente depilada, puedo ver tu coño brillar por lo mojado que está Isabella. Eres una niña mala.-Sonrió y por fin su lengua llego a jugar con mis jugos, un jadeo de satisfacción salió de mí y él sonrió, jugo conmigo, haciéndome llegar a un orgasmo fuerte y ardiente que me dejo por los aires, su lengua seguía torturándome y sentí el fuego crecer en mi interior otra vez, daba lamidas por todo mi clítoris y sentía como si me follara con su lengua, sus manos estaban agarradas a mi cintura para no dejar que me moviera y yo jadeaba desesperada.

-¡EDWARD!-grite cuando el segundo orgasmo me golpeo, dio otro par de lamidas y se estiro sobre mí. Besándome y haciendo que sintiera mi sabor en sus labios, jadee ante las sensaciones pero él aun llevaba sus bóxers.-Ahora yo quiero jugar.-dije atrevida, él sonrió y se acostó sobre el colchón, me subí a su cuerpo y empecé a pasar mi lengua por su bien tonificado y marcado pecho, y él jadeaba bajito, baje hasta donde estaba su miembro y lo saque de la tela que lo cubría, al verlo pase mi lengua por mi labio, era grande digamos 18cm, sonreí, tal vez podría medirlo más adelante, se veía bastante atractivo, quería metérmelo a la boca, así que inicie por tomarlo con mi mano y empezar a moverla de arriba abajo sobre su enorme miembro, él gemía y jadeaba, lo que me dio la valentía para bajar y meterlo a mi boca, no cabía completo, así que la parte que no entraba seguía moviéndola con mi mano, mi lengua serpenteaba sobre su largo pene y él jadeaba alto, sentí como comenzaba a palpitar, se iba a venir, pero entonces me separo de ahí.

-Aun no-dijo al ver mi cara llena de dudas, sonreí y lo deje hacerme lo que quisiera, me acomodo en la cama y me miro a los ojos.-¿Te cuidas muñeca?

-Sí.-dije feliz de hacerlo, también había ido al ginecólogo, me cuidaba hacía meses.

-Venías decidida ¿eh?

-Sí-dije incapaz de soltar más palabras.

-Me gusta, así no tendremos esos chismes de platico, quiero sentirte completamente mía Isabella.

-Si-gemí está vez, él sonrió y llevo su pene a mi entrada, abriendo bien mis piernas, se rozo con mi centro y gemí alto.-Oh Dios.

-¿Te gusta niña mala?

-Sí. Oh sí.-él empezó a meterse en mí y yo lo sentía llenarme, cuando llego a la barrera que decía que era el primer hombre en mi vida se detuvo un momento y luego empujo fuerte, terminando de entrar en mí. Me tense completa, era doloroso pero no tanto como esperaba, las chicas hablaban horribles cosas de la primera vez, esto no era horrible en absoluto, era un dolor que no se comparaba en nada al placer que sentía. Jadee cuando el dolor se fue y él empezó a moverse.

-Siénteme Isabella-gimió-¿Te gusta?

-Sí.

-Estás tan apretada preciosa.-dijo moviéndose lentamente dentro de mí.-Me cuesta moverme.-dijo divertido.-Es la puta gloria, mira Isabella, mira como mi polla se funde en tu coño.-dijo levantando mi rostro para que viera nuestra conexión, gemí nada más ver como su enorme polla entraba y salía de mí, era la cosa más erótica del mundo.

-Oh Edward.-dije cuando empezó a moverse más rápido y duro, jadeaba y gemí y él seguía penetrándome, era la gloria, sus labios se adueñaron de mis pechos, y me sentía tan suya que no quería que esto terminara jamás. Dio una fuerte estocada que me llevo al mismo paraíso, grite su nombre y sentí como mis paredes se cerraban a su alrededor haciendo que él también se viniera, sentí su semilla caliente derramarse dentro de mí y como su cuerpo sudado caí sobre mí.

-Isabella-grito mi nombre y yo me regodee en mi interior, lo había hecho, por fin él hombre de mis sueños más oscuros me había hecho suya, unos minutos después se acomodo a mi lado enredando sus brazos en mi cintura y pegándome a su cuerpo.-Eso fue más que bueno.

-Delicioso.-dije divertida, él sonrió. Nos quedamos ahí acostados sin pensar en el tiempo, pero eran casi las 8 de la noche y debía volver a casa.-Debo ir a casa.-dije un tanto triste por irme.

-Lo sé.-suspiro, me levante y pase a su baño para asearme, salí y tome mi ropa regada por todos lados y mis tacones que ni siquiera note cuando había quitado. Me vestí ante su atenta mirada y me acerque a él que seguía recostado viéndome pasar por su cuarto vistiéndome, bese sus labios rápidamente y él respondió mi beso con una sonrisa.

-¿Esto qué quiere decir? ¿Somos como novios o algo así?-pregunto, recordando sus palabras de que éramos exclusivos.

-Algo así.-dijo aun con esa sonrisa de recién follado en su rostro.

-Bueno Profesor Cullen, gracias por las asesorías pero debo volver a casa.-dije sonriente.

-Fue un placer Señorita Swan. Aunque creo que a un nos quedan temas que ver.

-Volveré mañana si ustedes acepta.

-Me encantaría.-sonreí y él me jalo para apretarme a la cama bajo su cuerpo causándome una risa fuerte, me beso de forma ardiente y apasionada, sin duda me haría adicta a sus besos.-Hasta mañana muñeca.

-Hasta mañana Edward.-me dejo ir y termine de vestirme, le di un último beso y me fui corriendo a mi casa, llegue y corrí a mi cuarto a gritar, estaba llena de energía y su aroma me envolvía, estaba feliz, había iniciado un juego del que no estaba segura si sabía jugar pero haría lo que fuera para ganar.


Bueno aquí les dejo el siguiente capítulo, espero les guste y dejen sus Reviews sobre lo que piensan de este capítulo :D