Capítulo 1: Umi... ¿kun?
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Umi PDV:
Era de mañana. Me dirigía a la escuela a paso lento, pues aún era muy temprano. Iba sola, no podía ir con Honoka ni Kotori... con especialmente Kotori. No podía mirarla ni a los ojos después de darme cuenta de lo que sentía por ella. Al principio, creí que era solo cariño o admiración. Es decir, Kotori ha sido mi mejor amiga junto con Honoka desde muy pequeñas, era obvio que sintiera ese cariño de amigas.. pero me di cuenta de que, cuando estaba con Kotori, era muy diferente a cuando estaba con Honoka. A Honoka siempre le digo que no en todo. La regaño por no prestar atención en clases o por llegar tarde a las prácticas. Por Honoka siento un "amor maternal". Porque aveces siento que la trato como si fuera mi hija. En serio. Pero con Kotori todo cambia. A ella no puedo replicarle nada. No puedo regañarla. No puedo decirle que no. Ella siempre me suplica poniendo unos ojos de cachorrito y haciendo un tierno puchero... ¿Cómo decirle que no a esa cara? Uff... estoy totalmente amaestrada por mi amiga... Qué vergonzoso.
Estuve tan metida en mis pensamientos, que ni cuenta me di que ya había llegado a la escuela. Pensé que había ido a paso lento... Cómo sea. Decidí ir al salón del club para pasar el rato hasta que comenzaran las clases. Me senté en unas de las sillas y me dispuse a leer un libro. El libro trataba de un chico que peleaba por el amor de una de sus mejores amigas. La chica no se daba cuenta de que el chico tenía sentimientos por ella, por lo que el chico decide pedir un deseo. Su deseo era que la chica se fijara en él. El deseo era egoísta y tenía sus consecuencias.
Después de un rato de leer, me entraron las ganas de ir al baño... es más, creo que me haría en la misma silla. ¿¡Cuánto tiempo estuve leyendo!? Cómo sea, eso no importa ahora. Me levanté como una bala, y salí corriendo hacia el baño.
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Así está mucho mejor... Suspiré y salí del baño. Me lavé las manos y me miré al espejo que estaba arriba del lavamanos.
-Aaah, Umi, ¿qué vas a hacer? -me dije a mí misma-. Aunque sepas que Kotori no te va a corresponder los sentimientos, debes ser valiente y decírselo.
En ese momento, recordé el libro que estaba leyendo. Tal vez si pido un deseo... No, es ridículo. Miré mis manos y volví a pensarlo. .. Bueno, hacerlo una vez no hace mal a nadie. Cerré mis ojos y susurré mi tan egoísta deseo.
-Desearía encontrar la manera en que Kotori correspondiera mis sentimientos... -después de eso, abrí los ojos y me miré al espejo nuevamente. Me sentí bien.
Me alejé del lavamanos y saqué algo de papel para secarme las manos. En lo que me secaba las manos, sentí que mi ropa comenzaba a apretarse. Fue raro, pero decidí ignorarlo. Tiré el papel al basurero y cerré mis ojos otra vez. Necesitaba pensar... Qué haría con Koto-
-¡KYAAAA! ¿¡Qué crees que haces aquí, pervertido!? -gritó una chica, sacándome de mis pensamientos.
-¿P-pervertido...? ¿A qué te refieres...?
-¡Llamaré a la directora para que te saquen de aquí! -Y entonces salió corriendo, dejándome llena de dudas.
-¿Qué le pasa? -decidí ir hacia el espejo y sacarme de mi estado dubitativo-. "¿Por qué dijo pervertido? Estoy en el baño de damas... y soy una dama..." -pensé.
-¿¡QUÉ ME PASÓ!? -me sorprendí, y mucho. ¿Cómo había pasado esto? ¿¡Por qué de repente era un hombre!? ¿Es acaso un sueño?
Levanté mi mano hacia mi boca y la mordí para confirmar mis dudas. ¡No es un sueño! ¿Acaso fue el deseo que pedí? ¿¡Qué hago ahora!?
Sin pensarlo dos veces, salí corriendo del baño. Corría por los pasillos, dejando a mi espalda miles de caras curiosas. Entré a la primera sala que encontré, y cerré la puerta para que nadie entrara.
-¿Q-qué me ha pasado...? Esto es imposible... ¡No puedo sólo convertirme en hombre así como así! -estaba desesperada. Necesitaba un explicación y rápido, pero sabía que nadie me la daría si seguía aquí encerrada.
-Será sólo mi cara la que se ha transformado... Sí... seguro es eso. -comencé a tocar mi cuerpo, para darme cuenta de que ya no tenía pechos. Mi cara palideció. Con temor, bajé mi mano hasta mi entrepierna. Me quedé sin aliento. Era un hecho... era un hombre.
-N-necesito que alguien me explique por qué estoy así... ¿pero quién podría? ... ¡Nozomi! -sin siquiera pensarlo, abrí la puerta de golpe, y corrí por los pasillos por segunda vez en busca de mi sabia senpai.
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Después de casi 30 minutos, al fin pude divisar a Nozomi en la entrada de la escuela. Venía sola... gracias al cielo. Corrí hacia ella y la tomé de los hombros.
-¡Nozomi, ayúdame! -grité desesperada. Debí haber parecido un psicópata.
-Eh... P-perdona, ¿quién eres? -Nozomi me miró con miedo y algo extrañada. Pues claro, quién no miraría así a alguien que se acerca corriendo como un loco. Qué idiota soy.
-¡Soy Umi! ¡Sonoda Umi! Por favor, ayúdame. ¡No sé qué me está pasando!
-¿U-Umi? Ara... si no fuera porque te pareces un montón a la Umi-chan mujer, no te hubiera creído. -Nozomi abrió los ojos más de lo normal-. ¿Qué te pasó?
-Ese es el problema Nozomi, ¡no sé qué me pasó! -grité llamando la atención de varias chicas que pasaban a nuestro lado-. E-eh... ¿podemos hablar en el salón del club? -pregunté algo avergonzada. Nozomi asintió.
Ya en el salón del club.
-Así que no sabes qué pudo haberme pasado. Qué mal. -me decepcioné.
-Perdona, Umi-cha- ... Umi-kun. -la miré enojada, pero ella sólo me sonrió.
-Mmm, Umi-kun, ¿podrías dejar de exponer tu intimidad? De verdad eres un pervertido. -pude jurar que me sonrojé hasta las orejas.
-¡L-lo siento! Es que no tengo nada que ponerme...
-Puedo prestarte mi uniforme de Educación Física, si quieres.
-Sí, por favor. Gracias, Nozomi. -ella me entregó el uniforme que sacó de su bolso. ¿Pero cómo haría ella Educación Física ahora? No puede hacer con falda.
-¿Cómo harás Educación Física, Nozomi? Dudo que te dejen hacerlo con falda.
-Después le pediré a Elicchi que me preste uno de sus uniformes. Siempre trae dos, por si pasa algo.
-Ya veo... E-ehh... ¿Nozomi? -ella me miró en silencio, dejando que continuara-. ¿P-p-puedes mirar hacia otro lado m-mientras me cambio?
-Ara, ara. Pero yo quería ver el cuerpo musculoso y bien tonificado de Umi-kun.
-¡N-Nozomi! -me tapé la cara, lleno de vergüenza.
-Je, je, je. Sólo bromeo, Umi-kun~
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-Ya está. -terminé de cambiarme. Me sentía más cómoda... bueno, más cómodo. Me volteé hacia Nozomi, que no dejaba de mirarme. Me puse algo nervioso y al parecer ella lo notó.
-No te pongas nervioso, Umi-kun. Sólo pensaba que, ahora que eres hombre, tu voz suena mucho más profunda, y eso es sexy. -está confirmado, acabo de morir.
-¡Q-qué cosas dices, N-Nozomi! ¡M-moou, d-deja de burlarte de mí! -me sonrojé nuevamente.
-Je, je, je. Relájate... Bueno, cambiando de tema, ¿qué harás ahora? O sea... esta escuela es sólo para chicas... y tú ya no eres una chica. ¿Adónde irás? -no había pensado en eso... tal vez debería quedarme en el salón del club por el resto del día... pero al llegar a casa mis padres no me reconocerán y posiblemente llamen a la policía pensando en que soy un secuestrador. ¿Debo decirle la verdad a mis padres o...?
-N-Nozomi... no quiero sonar desesperado pero.., ¿podría quedarme en tu casa hasta que vuelva a la normalidad? ¡Te juro que pagaré la mitad de los gastos! ¡Por favor! -rogué.
-Wou, wou, Umi-kun... claro que puedes quedarte pero, ¿qué pasará con tus padres?
-Yo me encargaré de eso, Nozomi, no te preocupes. -le sonreí y ella hizo lo mismo. Me acerqué a ella y la abracé con algo de vergüenza-. Gracias, Nozomi.
-No tienes por qué agradecer. -nos separamos del abrazo y entonces ella miró uno de mis brazos. No sabía muy bien que hacía, pero la expresión de su rostro no demostraba nada bueno.
-Ara, Umi-kun, las clases de danza, el kendo y el arco te han sentado muy bien. -dijo ella, mientras apretaba uno de mis bíceps que, gracias a lo anterior dicho, estaba muy bien formado.
-N-Nozomi, no hagas eso... -murmuré, pero ella seguía tocando partes de mi cuerpo. Sé que ella hace esto solo para molestarme, pero eso no quita el hecho de que sea muy incómodo-. D-deja de hacer eso. Se siente raro.
-Ara, ¿acaso Umi-kun se está excitan-"
-¡Ya déjenme en paz! -se escuchó un fuerte grito detrás de nosotros. Una persona había entrado sin siquiera tocar antes... y vaya forma de entrar-. ¡Demonios! Estas niñatas son tan molestas. -esa voz... se parece a... No puede ser, ¿acaso ella también?
-¿N-Nico-chan...? -habló la pelimorada a mi lado. Al parecer ella también pensó lo mismo.
La nombrada se volteó y así pudimos ver que no nos habíamos equivocado. Era Nico... pero ahora ella también era un hombre.
-Nozomi... ¡Tú...! ¿Qué diablos me hiciste? ¡Juro que te mataré! -el pelinegro enfurecido se abalanzó sobre Nozomi, pero yo logré tomarlo en brazos antes de que la tocara.
-¡Suéltame tú! ¿¡Quién eres!? ¡Si ayudaste a Nozomi te mataré junto a ella!
-¡Nico, cálmate! ¡Soy Umi! -el pelinegro dejó de forcejear y me miró sorprendido. Él no lograba pronunciar ninguna palabra. Creo que debo explicarle-. Nico, yo...
-... ¿¡QUE TÚ QUÉ!? ¿¡C-CÓMO!? ¿¡P-POR QUÉ!? ... ¿¡QUÉ DIABLOS!? -creo que acabo de romper a Nico.
