Aclaración para antes de leer:
En este capítulo, uso el nombre de Hermione para referirme a Hermione, aunque ésta esté en el cuerpo de Draco. Lo mismo hago con Draco. Así que haceros a la idea que aunque utilice sus nombres normales, están en diferente cuerpo.
Y sin más preámbulo
PASAD Y LEED
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Capítulo II
No nos queda otro remedio
- No puede ser, no puede ser... –murmuraba una y otra vez Draco, mientras no cesaba de dar vueltas por toda la mazmorra.
- ¿Te puedes calmar un poco? –le imploró con desesperación Hermione-. ¡Así no puedo pensar!
- ¡¡¿¿Cómo quieres que me calme!!?? –chilló Malfoy con todas sus fuerzas-. ¡¡¿¿Me dices que voy a tener que estar en este... –se miró de arriba abajo- "cuerpo" durante siete días y TÚ me pides que me calme??!!
Hermione le dirigió una mirada cargada de odio y se levantó rápidamente del suelo, acercándose a él con aire decidido.
- Si te hubieras molestado en decirme que ya le habías echado las crines a la poción, esto no habría pasado –le echó en cara.
- ¡¡Si mal no recuerdo, la que ha empezado a elaborar la poción sin ni tan siquiera molestarse en consultar a su compañero, no he sido yo!! –contraatacó el muchacho, empezando a perder la poca paciencia que aún conservaba
Touché.
Hermione sabía perfectamente que Malfoy tenía razón, pero eso era algo que nunca admitiría, y menos delante de él. Respiró hondo y le dio la espalda al muchacho, intentando calmarse un poco.
- Tenemos que decírselo a Snape –dijo Draco, también un poco más tranquilo-. Seguro que él sabe cómo elaborar el remedio para contrarrestar los efectos de la poción.
Hermione se dio la vuelta rápidamente hacia él, como si algo le hubiese dado calambre.
- Ni hablar –repuso Hermione, mirándole directamente a los ojos castaños que ahora poseía.
- ¿¿Pero qué coño estás diciendo, sangresucia??
- A ver, usa un poco esa cabeza de niño mimado que Dios te ha dado –le dijo Hermione exasperada-. ¿Qué crees que pasará si se lo decimos a Snape?
- No soporto las adivinanzas, Granger –dijo apretando fuertemente los dientes. Aquella situación comenzaba a sobrepasarle.
La muchacha bufó. Era como estar tratando con un niño de dos años.
- Nos suspenderá el examen, Malfoy –le aclaró
- ¿¿Eso es lo único que te importa¿¿El jodido examen¡¡A mi me la suda la nota del examen¡¡Yo lo único que quiero es recuperar MI cuerpo!! –volvió a chillar el muchacho, cargado de frustración.
- ¡¡¿¿Pero tú te crees que a mí me hace feliz esta situación??!! –le preguntó la muchacha, con el mismo tono que él había empleado con ella.
- ¿Quieres que te conteste a esa pregunta? –repuso el muchacho, haciendo un esfuerzo enorme por lucir una de sus características sonrisas irónicas.
- No es el momento de ironías, Draco Malfoy –le respondió Hermione-. Esto es muy serio.
La sonrisa de Draco se esfumó al instante. Hermione prosiguió.
- Si se lo decimos a Snape, el examen automáticamente quedará suspendido. Pero no es sólo por eso.
Malfoy arqueó una ceja, interrogante.
- Por si no lo recuerdas, Malfoy, tenemos los ÉXTASIS de aquí a tres meses.
- ¿Y?
- Que en las asignaturas de transformaciones, Historia de la magia, adivinación y "Pociones", las notas que hayamos obtenido durante todo el curso, nos hacen media con los ÉXTASIS. ¿Quieres que te sea más explícita? Que con un cero en este examen, a menos que no obtengamos un "Extraordinario" en el ÉXTASIS (cosa que no es nada fácil), la asignatura nos quedará suspendida.
La muchacha paró un momento y tomó aire, pues había hablado del tirón, apenas sin pararse a respirar. La cara de Draco parecía un poema. Tenía los ojos muy abiertos y la boca algo entreabierta. Se tomó unos minutos para reflexionar. A ver, si la sabelotodo tenía razón, en el caso que suspendiera este examen, en los ÉXTASIS tendría que conseguir un Extraordinario para hacer media.
Imposible.
Quizás la sangresucia de Granger sí sería capaz de conseguir el Extraordinario, pero él no. Lo máximo a lo que había llegado en Pociones es un "Supera las Expectativas" (y eso, teniendo en cuenta que Snape la había otorgado algún puntillo de más.)
No, definitivamente, necesitaba la nota de aquel examen para hacer media. ¿Pero vivir una semana entera en el cuerpo de la sangresucia? Imposible. No iba a ser capaz de soportarlo... Pero si no lo hacía, suspendería el ÉXTASIS de Pociones. Y no quería ni pensar qué le haría su padre cuando le viese llegar a casa con esa nota de Pociones. La sola idea le hizo estremecerse.
Hermione aguardaba en silencio mientras Malfoy pensaba. A diferencia de lo que pudiera parecer, a ella tampoco le hacía la menor gracia tenerse que hacer pasar por Draco durante una semana... ¿Pero qué otro remedio le quedaba? No podía arriesgarse a tener malas calificaciones en sus ÉXTASIS. Eran los exámenes más importantes que haría mientras estuviera en Howarts, y del resultado dependía su futuro.
Draco por fin se giró hacia ella. Hermione se sobresaltó un poco, pero no dijo nada y esperó a que fuera él el que hablara.
- Está bien. Tú ganas esta vez, sabelotodo –dijo arrastrando las palabras. Se notaba el gran esfuerzo que estaba haciendo al dejar salir aquellas palabras de su boca.
- Pero con una condición –añadió en el último momento.
Hermione levantó una ceja. Aquello no le gustaba nada...
- Tendrás que aprender a comportarte como lo haría yo. No quiero que en una semana te cargues todo lo que he sido durante años.
La muchacha frunció el ceño y le dedicó, lo que en su propia opinión era, una mirada cargada de odio.
- Muy bien –accedió finalmente. A fin de cuentas, si no quería que la descubriesen, no tenía otro remedio.-. ¿Qué tengo que hacer?
Malfoy sonrió satisfecho. El hecho de sentir como ahora tenía el control sobre Hermione Granger, le encantó. Era una sensación algo extraña ver como ella, ahora encerrada en su cuerpo, se encontraba dispuesta a obedecerle. Pero lo cierto, era que la situación no le desagradaba en lo más mínimo.
Inmediatamente alejó esos pensamientos de su mente. No era momento de andarse con tonterías. Su reputación estaba en juego. Y con el prestigio de los Malfoy no se juega.
- Camina –le ordenó
- ¿Qué? –le preguntó la morena. Quizás hubiese oído mal. Aquello no tenía ningún sentido.
- ¿Además de ciega, ahora eres sorda? –le preguntó con crueldad-. Te he pedido que camines –le repitió.
La castaña no entendía nada, pero aún así, obedeció. No le gustaba nada hacer caso a Draco, pero algo la empujó a hacerlo. Quizás todo aquello sirviera para algo.
Así que se dirigió hasta la punta opuesta de las mazmorras y volvió hasta donde se encontraba Malfoy, que la observaba con los brazos cruzados. Sin saber muy bien por qué, se puso algo nerviosa.
- Lo que me temía –comentó el rubio, chasqueando la lengua.
- ¿Me puedes decir qué pasa ahora? –le preguntó Hermione, empezando a perder las maneras.
- Que andas como una chica –le respondió el muchacho, visiblemente fastidiado.
Es que, por si no lo recuerdas, Malfoy, SOY una chica –repuso Hermione, algo ofendida por el comentario.
- Ahora no –le recordó el rubio.
Se hizo un tenso silencio entre ambos. Aquello iba a ser mucho más difícil de lo que parecía en un principio.
- Espero que no tengas prisa, sangresucia –dijo finalmente Malfoy, sonriendo con aires de suficiencia-, porque esto nos va a llevar un buen rato
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Harry bostezó por enésima vez aquella tarde. Historia de la Magia era una de las asignaturas que más odiaba, pero hizo un esfuerzo por atender y tomar algunos apuntes sueltos. Si bien era cierto que él nunca apuntaba nada en aquellas clases, hoy no le quedaba otro remedio que hacerlo. Hermione era la única persona en todo Howarts que era capaz de soportar más de dos horas seguidas aquel calvario. Y no solo lo aguantaba sin bostezar una sola vez, sino que además era capaz de tomar unos apuntes perfectos y precisos de todo lo que había dicho el profesor. Después de cada clase, la muchacha siempre les prestaba sus apuntes a Ron y a él. Pero aquella tarde, Hermione no se había presentado a ninguna de las clases que habían tenido lugar. Y, si mal no recordaba, su amiga tampoco había ido a comer. Aunque quizás se hubiese sentado al lado de Ginny, que siempre tenía la extraña costumbre de acaparar el extremo de la mesa, y por eso no la había visto.
- Seguro que ha aprovechado para ir a la biblioteca a estudiar. Ya sabes como es ella. –dijo Ron despreocupado, después de que el profesor Binns diera por finalizada la clase.
Pero ahí había algo que no cuadraba. ¿Hermione Granger saltándose clases? Era más fácil pensar que Hagrid había comenzado a odiar a las criaturas mágicas. No, allí había gato encerrado.
- ¿Oye, Ron, y si vamos a buscarla? No sé, aquí hay algo que no me gusta... –comentó Harry con un deje de preocupación en la voz.
- Como quieras –accedió Ron-, pero seguro que está en la biblioteca.
Y dicho esto, siguió los pasos de su amigo, que ya se alejaban por el amplio pasillo de piedra.
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Hermione salió por la puerta de las mazmorras, seguida de Malfoy, que andaba algo más rezagado. Llevaban horas encerrados entre aquellas cuatro paredes, y a decir verdad, los dos estaban agotados. (N.d.L. uy, esto parece lo k no es. Jeje)
- ¿Recuerdas todo lo que te he enseñado? –le preguntó el muchacho, mientras ahogaba un bostezo de cansancio.
- No soy estúpida. Después de tantas horas aquí, lo raro sería que no lo recordara –le reprochó Hermione.
- Eh, eh, que yo también he tenido que poner de mi parte y aprender cosas sobre ti. Así que no te quejes, que más humillado que yo en este momento, no creo que estés. –se defendió Malfoy con tono amenazante.
- Permíteme dudarlo –le contradijo Hermione, poniendo los ojos en blanco.
Ninguno de los dos dijo nada más. Se separaron en la esquina donde aquella misma mañana habían chocado. Draco giró a la derecha y Hermione hacia la izquierda. No llegó a dar dos pasos cuando una voz la llamó desde atrás.
- Granger
Ella se volvió cansinamente y vio que Draco se encontraba parado justo a unos metros de ella. Estaba muy serio, cosa que no era habitual en él.
- No la cagues –dijo en un susurro que apenas fue audible para la morena.
No era una petición. Era una orden. Hermione frunció el ceño lo más que pudo y le sostuvo la mirada, clavando sus ahora grises ojos en los castaños de él.
- Lo mismo te digo.
Y dicho esto, cada uno siguió su camino si mirar hacia atrás.
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¿Bueno, qué os ha parecido? No ha tenido mucha "acción", pero era necesario este capítulo para la historia. A partir de ahora empieza lo bueno, como suele decirse. Espero que me sigáis leyendo.
¡¡Y gracias por los reviews¡¡Os quiero!!
Aunque puede que tarde un poquito en actualizar, porque estoy de exámenes. Espero que seáis comprensivos.
Besos y gracias por leerme
Lyann
