Hola ¿cómo están? Espero que se encuentren bien. Veo que les gusto la introducción de este fic, me agrada eso, también quiero agradecerles que comenten y le hayan dado en favoritos, me alientan mucho, espero seguir recibiendo sus comentarios. Aprovecho para hacerles mención que estaré intentado actualizar los fines de semana pero como mañana saldré de práctica por parte de la escuela no podré subir el primer capítulo así que por eso me adelante, lo redacte y se los traigo. Espero no aburrirlos con este primer capítulo poco a poco descubrirán quién hablaba en el prólogo. A quién le lloraba Rukia. Bueno sin más he aquí el primer capítulo. Disfrutenlo y nos leemos Pronto.

Se portan bien, si se portan mal me invitan o se portan mal por mí. x)

Disclaimer: Bleach y los personajes no son míos. Pertenecen a Tite Kubo.

La historia es de mi autoría.


Capítulo 1

Rukia

6 meses antes Julio 01

No puedo evitarlo, siento como mis manos tiemblan, en el vestidor me miro al espejo de cuerpo completo y no reconozco a la mujer que miro, el uniforme del banco me queda bien gracias a las composturas que mande hacerle, la falda y el chaleco azul marino se ajustan a mi pequeña cintura, dándole forma a mi abdomen y enmarcando mis pequeños senos. No puedo quejarme con mí 1.44 de altura y mis 20 casi 21 años no puedo exigir demasiado. Más cuando ni siquiera eh estado en la intimidad con un hombre. Desde pequeña no eh logrado mi peso ideal, me han hecho demasiados estudios médicos pero siempre los resultados son negativos a cualquier enfermedad. Le dijeron a mi madre que en cuanto tuviera mi primer periodo embarnecería sin embargo sigo esperando ello. Después me dijeron que cuando tuviera mi primer bebé, cosa que no quisiera ahora ni nunca, también me dijeron que en cuanto tuviera una vida sexual activa, cosa que espero más que un bebé.

Camino por los pasillos intentando que los tacones no me fallen y me hagan observar el suelo de cerca. Deberían demandar a todas las empresas que exigen como uniforme el uso de zapatilla de tacón alto. Llegó a la gerencia y antes de tocar a la puerta esta se abre y deja salir a un hombre alto sus facciones son finas pero demuestran madurez, su cuerpo es alto y ancho de la espalda, justo el tipo de hombre en el que siempre me fijo en los transportes o en las calles. Me ofrece una sonrisa amplia dejando ver su dentadura perfectamente alineada y blanca, su mirada es de burla o quizá curiosidad, nunca lo eh sabido bien. Antes de entrar a trabajar aquí nos habíamos visto anteriormente, sin embargo no he cruzado palabra alguna con él. Desde que le vi la primera vez he pensado que solo le gustan las mujeres fáciles y esa clase de chica definitivamente no soy yo.

- Pasa Rukia – oigo como el gerente dice mi nombre serio y autoritario, no puedo evitar suspirar y centrarme en la oficina abierta de par en par para que entre, a cada paso que doy puedo visualizar la cara del gerente detrás de su amplio escritorio con una reluciente placa que dice J. Ukitake. Es alto y delgado con un traje del mismo color que mi uniforme, sus ojos me examinan de pies a cabeza y no puedo evitar sentirme expuesta. Siento un ligero rubor –vamos no puedes hacernos esperar más- vuelve a decir y es ahí cuando estoy a un par de pasos de su escritorio que lo noto, no está solo, hay un chico de cabellera naranja que en cuanto se gira hacia mi dirección se levanta de su asiento y puedo visualizar que es mucho más alto que el gerente, incluso del hombre que acaba de salir, su mirada es seria, parece un poco cansado y por algún motivo inexplicable no puedo evitar dedicarle una sonrisa. Me estrecha la mano y me ofrece la silla a su lado. – Rukia te presento a tu nuevo jefe, su nombre es Kurosaki Ichigo- dice el gerente pero comienzo a divagar.

Miro nuevamente en dirección del susodicho y no puedo evitar sentir miedo y un alivio a la vez, no parece la clase de jefe que te explotaría pero nunca se sabe. El gerente sigue hablando pero no puedo evitar dejar de mirarle es tan "apuesto" quizá, hay algo en su rostro hace que le tema pero me transmite confianza, su cara tiene facciones duras, parece molesto, no tendrá más allá de los veinticinco, noto un pequeño rubor en sus mejillas al tiempo que veo que me mira por el rabillo del ojo y caigo en cuenta de lo que estoy haciendo, volteo hacia el gerente que sonríe y me dice

- Mucha suerte Rukia, a tu hermano le gustará saber que te adaptas bien en la empresa, no le falles por favor-

Asiento e Ichigo se levanta de su asiento esperando que yo haga lo mismo, con torpeza lo hago y me hace una señal cediéndome el paso. "Damas primero, claro" digo hacia mí misma "¡creí que estos chicos estaban extintos!". Mis nervios me traicionan y antes de salir caigo. Sus manos rozan mi cintura que tratan de levantarme y torpemente me ayudan, una vez de pie tomo sus manos y las aparto de mí con una velocidad que me sorprende, lo miro a la cara y él levanta las manos en derrota o culpabilidad. Su ceño fruncido es opacado por un fantasma de su sonrisa en su rostro. Ese rápido toque me erizo la piel. No es necesario ser adivino para saber que esto no irá bien.