Dragon Ball Z no me pertenece, soy solo una admiradora más.

Disculpen mi error, Vegeta y Tarble no eran gemelos en esta historia sino mellizos.

-¿Quieres raptar un cadáver?- preguntó riendo Vegeta a su hermano mellizo.

-No es raptar, es tomar prestado para siempre. Además dejará ser un cadáver cuando recobre su vida- aclaró el más delgado Tarble.

Vegeta lo examinó, era su hermano mellizo y la única persona con la cual había convivido mucho más que cualquier otra persona y sabía tambien que su hermano no era de pedir favores de hecho no le había pedido ninguno hasta ahora.

Por más de no llevarse tan bien con él no podía negar ayudarlo en su más grande anhelo.

-Esta bien, te ayudaré a traer a tu juguete- resopló Vegeta alegrando a su hermano.

-Te lo agradezco mucho- dijo Tarble muy contento.

Ese era el sueño de su vida y ahora gracias a su hermano podría traer a la humana de nuevo a la vida y estudiar el comportamiento humano sin teorías absurdas sino hechos.

Él sabía que eso era posible y deseaba cumplir el sueño de su maestro.

Los saiyajins también podían ser intelectuales cuando se lo proponían.

Aunque desde el punto de vista de Vegeta su hermano era raro, pero no podía juzgarlo, nunca le había dado problemas.

Colocando las comidas en una especie de microondas esperó mientras observaba a su hermano caminar de un lado a otro.

-¿Dime tienes lo necesario para revivir muertos?- le preguntó Vegeta a su hermano.

-Lo tengo- presumió el mellizo mientras hacía una lista.

Vegeta sacó la comida y la colocó en la mesa sentándose tambien.

-Ahora tengo otra duda- comentó llevándose un trozo de pollo a la boca -¿Cómo lo conseguiste?- preguntó a Tarble.

-No creas que eres tú el único que hace negocios sucios- respondió Tarble robándole un poco de comida a Vegeta.

Una media sonrisa esbozó el peli flama mirando a su hermano para luego aplaudir.

-Vaya y yo creía que no eras un macho- halagó a su manera la audacia de su mellizo.

-Para que lo veas- presumió el segundo en nacer.

Cuando terminaron de comer sin cubiertos por cierto, Vegeta se levantó para salir al parecer tenía un nuevo plan para esta noche.

-Ten todo listo para ir a mi regreso- ordenó a su hermano.

Tarble levantó la vista y respondió -Bien, espera... ¿A donde vas?-

Mostrando sus preciosos dientes blancos y sus colmillos respondió.

-Tengo una hembra a la que abrirle las piernas esta noche- dijo sonriendo.

La risa se contagió a Tarble quien preguntó también.

-¿Quién será la afortunada?- cuestionó a su hermano mellizo.

-Nara- mencionó a la susodicha.

-Suerte con ella- le deseó Tarble a su hermano.

Él siempre era así paciente y tranquilo, cuando su mellizo era efusivo y mal humorado, pero tenían esa conexión de hermanos indestructible.

Aunque los dos tenían defectos Vegeta era demasiado orgulloso y Tarble se tomaba las cosas a la ligera.

Pero ahí estaban para complementarse.

Si bien no eran de esos mellizos exactamente iguales eran parecidos. Vegeta perdió pelo cuando Tarble no lo perdió. Tarble tenía entradas aunque no tan profundas y un flequillo.

Aunque la misma mirada al fruncir el ceño los unía.

...

Luego de unas horas Vegeta regresó, era el momento indicado para realizar tal misión.

-La llamaremos operación cadáver- bromeó Vegeta.

Tarble quiso discutir pero en parte su hermano tenía razón.

-Yo te diré donde está ella- expresó Tarble al llegar a la especie de museo.

-Bien- asintió el peli flama colocándose los guantes y balanceando su cola de un lado a otro.

En un palco estaba colocado el bloque de hielo de la humana, estaba colocado estratégicamente en una zona bien refrigerada para conservarla, un pequeño pero practico ataúd en forma de refrigerador era su lugar de descanso.

-Fue pan comido- presumió Vegeta estando ya en casa con su hermano.

Tarble estaba emocionado por fin lograría cumplir su más grande sueño.

-Ayúdame a llevarla a mi laboratorio- pidió a Vegeta.

El hermano sorprendido le cuestionó.

-¿Tienes un laboratorio?- preguntó el de cabello en forma de flama.

-Sorprendido eh- bromeó el feliz hermano segundo en nacer.

Cuando colocaron a la humana a la maquina que tenía preparada Tarble esperaron un rato observándola.

-¿No te parece hermosa?- preguntó Tarble encantado.

Vegeta se fijó en las facciones de la mujer, por el hielo su cuerpo estaba demasiado bien conservado, la mujer era atractiva es decir su rostro era tan fino y su nariz tan perfecta, su cabello era de un color tan rubio y hermoso.

Era una preciosura.

-Si te gusta tanto ¿Porque no la tomas después de darle vida?- preguntó Vegeta medio celoso.

Tarble sonrió. Sin dudas su hermano no entendía el motivo de su fascinación.

-No me refiero a su belleza de esa manera sino a su especie, son tan iguales y diferentes de nosotros. Los humanos eran frágiles- comentó el joven del flequillo.

-Bien eso lo comprobaremos. Vamos haz causado curiosidad en mi. Quiero ver si valió la pena robar este vejestorio- requirió Vegeta apurando todo.

La impaciencia era una de sus características.

No pudiendo esperar más fue a dormir dejando a su hermano trabajar.

Luego de un rato Tarble estaba practicamente acabando de derretir el hielo del cuerpo de la mujer y preparando varías inyecciones que colocárselas antes de su renacimiento.

De acuerdo a su lista comenzó a colocar las sustancias en la humana.

Hasta que el rostro de Tarble se puso azul.

-Rayos- se dijo nervioso. Se había equivocado en una sustancia.

Temió lo peor pero de repente vio los efectos de aquella sustancia, el cabello de la mujer se estaba volviendo poco a poco de un color entre celeste, turquesa y azul. Solo le había aplicado pigmento.

Suspiró tranquilizándose para proseguir, ahora finalizando el proceso de las inyecciones solo le quedaba esperar.

En unos días la humana estaría resucitada cuando menos se lo espere. Solo debía entrar en calor.

Espero les haya gustado. Gracias por el apoyo.

Bueno la ultima parte me costó y comprendo que inventé un poco porque bueno... Yo no sé como resucitar un muerto y menos uno congelado xd.