Agradesco mucho sus comentarios y pues sip, era un drabble muy escueto, pero me han convencido de hacer una serie, con los dorados de LC, TODOS, experimentaran lo q se siente que les rompan el corazón

Tbm les aclaro que me inspiré en ciertas canciones pondré los versos al inicio como un "Resumen" de cada drabble


Si me dejas Ahora

Y ahora me dejas como si fuera yo, cualquier cosa

Me cuesta tanto creer que no tengas corazón

Que yo he sido en tu cadena de amor tan solo un eslabón

Y en tu escalera un peldaño al que no te importa pisar y hacerle daño

Descendió presuroso los últimos escalones de la entrada del Santuario, el sol bañaba el sendero que conducía hacia aquella Villa, aún sí estaba consciente de que al abandonar el recinto de esa forma quebraba una de las Leyes más importantes del Santuario de Atenea y que sí le descubrían tendría que pagarlo con su vida pero poco le importaba. Llevó su mano hasta su bolsillo para asegurarse que no había olvidado su creación más valiosa, se sonrió al sentir el frío metal y apretó con suavidad el objeto, en primera porque estaba orgulloso de su labor y en segunda el frío del metal aminoraba las molestias de las ampollas que tenía en sus dedos.

Se detuvo al llegar a la fuente, le sorprendió la multitud congregada al pie de la Parroquia, se sentó a la orilla del agua y les miró curioso, sabía que en ese lugar se reunían todos los habitantes a recibir las palabras de su Señor, no entendía claramente las creencias de esas personas pues en Jamir le habían enseñado a venerar a su propio Maestro y ahora que era un Caballero de Atenea a servir a la diosa. No le dio mayor importancia y fijó sus ojos en el agua cristalina que llenaba el fontanal, descubriendo su imagen reflejada en el líquido.

-¡Ah! Creo que estoy algo despeinado y sucio -murmuró incómodo y sumergió una de las puntas de su bufanda en el agua para luego limpiar su rostro

Talló su nariz coloreada de negro, así como sus mejillas para quitar las manchas de hollín mezcladas con el sudor, puso especial atención en el par de puntitos que adornaba su frente donde normalmente estarían las cejas, sus "tikas", esa característica que lo distinguía como Lemuriano.

-Bueno, creo que no me veo tan desaliñado -sonrió un poco arreglando su flequillo y pasando su mano por su verdosa cabellera

De repente los vítores de la muchedumbre le sacó de sus pensamientos y le obligó a mirar en esa dirección para ser testigo de la escena de un par de recién casados, notó como era que la gente les lanzaba arroz y aplaudía, sin embargo algo llamó su atención, se acercó despacio, sus orbes borgoña se fijaron en la fémina que vestía de blanco.

Por un instante se quedó sin aliento al descubrirle aún si su corazón le decía que sus ojos le estaban engañando su mente le afirmaba que aquella joven era sin duda ella, porque no había forma en que alguien más pudiera tener ese medallón ni ese broche en forma de conejo, porque había sido él quien los forjara hacía un par de meses…

x0x

Agradeció la oscuridad de esa noche de Luna Nueva cuando finalmente se recargó en una de las pilastras del Templo del Carnero, finalmente sus rodillas sucumbieron de la misma forma en que aquellas lágrimas que había reprimido desde que emprendió el camino de regreso al Santuario brotaron de sus apagados orbes borgoña.

Llevó sus maltratadas manos a su rostro, tratando de reprimir inútilmente los sollozos que escapaban de sus pálidos labios, no podía creerlo, no lo entendía, tenía un enorme dolor en su pecho, era una sensación incomparable, no era ni remotamente parecido a las heridas que se había hecho cuando obtuvo la armadura de Aries o la sensación de las quemaduras cuando utilizó por primera vez la fragua para forjar con sus propias manos el metal.

Negó una y otra vez recordando sus frías palabras, la mueca de asco dibujada en esos rojizos labios, su vestido blanco e inmaculado adornado con el medallón de oro en forma de conejo, su velo sosteniéndose con aquel broche de plata cubriendo su cabello.

-¿Por qué? -

Habían sido las únicas palabras que brotaron de sus labios al poder mirarle frente a frente, sus ojos brillaron de enojo al contemplarle de pies a cabeza, había llevado su mano hasta su nariz y presionó su punta.

-Apestas -le dijo sin más -y no pongas esa cara, yo no sé qué estabas esperando Shion -

-Pero… nosotros… -

-¿Nosotros? Nunca ha existido un nosotros Shion -le respondió cruzándose de brazos -¡mírate bien Shion!, podrás parecerte a los blancos, pero esas cosas que tienes en lugar de cejas ¡Por favor! Te imaginas lo que dirían en toda la aldea si mis hijos las tuvieran -la joven tembló de pies a cabeza -¡sería el hazmerreir! Y no conforme con eso, tú eres pobre Shion -llevó las manos hasta su pecho -tal vez sea la hija de un Panadero, pero ¡jamás seré la esposa de un pobre como tú! -exclamó señalándole con desprecio

-Aún así… si eso es lo que sentías ¿por qué aceptaste mis regalos? -murmuró con la voz quebrada tratando de mantener su compostura el Lemuriano

La joven sonrió ladina y jugueteó con el medallón

-Has sido tú el que me los ha dado, yo nunca te pedí nada, solo te dije que sería lindo tener cosas así, pero fuiste tú quien pensó mal -

-yo… -balbuceó el santo bajando su cabeza

-Ya es hora de que te largues de aquí, no quiero que me arruines este día, así que desaparécete -siseó con la misma sonrisa que usaba para despedirlo cada día

Sollozó estrellando su cabeza contra la columna, ¿cómo había sucedido? ¿en qué momento ella había cambiado? ¿acaso era tan desagradable su apariencia? Aún no podía creer que ella le hubiese dicho semejantes palabras, porque ella había sido su primera amiga al llegar a Grecia, la había conocido un día mientras paseaba por una de las villas cercanas al Santuario, era una joven de gran belleza y no solo eso, de angelicales facciones de sonrisa y modales implacables, por eso no podía comprenderlo.

-¿Por qué? ¿Por qué? -se repitió entre gemidos estrellando su cabeza contra la pilastra

Luego de su bolsillo sacó su última creación aquel pequeño anillo dorado en el que había estado trabajando desde hacía un par de semanas, ahogó un grito y deseó morir, desaparecer, aquel dolor en su alma era tan grande…

A unos cuantos metros ocultando su presencia le observaba el Patriarca con los brazos cruzados, porque él había notado el comportamiento extraño del discípulo de su hermano, suspiró antes de dar media vuelta, tenía una carta que escribir, pues si no lo remediaba ahora, tal vez podría ser más grave.


Ammm, no sé si fue lo suficientemente dramatico, pero creo q si le dolió a nuestro borreguito

como nota, Shion tiene como 15 años, tenía un par de meses de llegar al Santuario, y no le había dicho a la chica q era Santo de Atenea y la villa donde vive no es Rodorio, es otra

Podría y no ser una precuela de mi fic "Cuán Profundo es tu Amor" o no, xD depende de como se mire

a ver si les agrada esta idea...

Bye bi!

PD. No sé quién siga, pero serán los 13 dorados de LC ya se los dije ;P