Serie de historias románticas con Bella de protagonista. Romances CANON y NO CANON…

El Vaquero.

Parte I

Sumario: Ella era su pequeña vecina, la niña que lo siguió en su infancia, la que lo idolatraba la que lo hacía sentir un gigante, pero también era un imposible.

Pareja: Bella/Jasper.

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Jasper Whitlock heredero y actual dueño del rancho la alegría tenía todo lo que alguna vez se imaginó para ser feliz, había sacado adelante el rancho de su familia haciéndolo uno de los más exitosos de la región, sus caballos eran ganadores en las más importantes competencias del mundo, era respetado y admirado por muchos, las mujeres besaban el piso por el que caminaba. Lo tenía todo menos a ella…

Su pequeña vecina, la revoltosa, la fastidiosa, la niña que lo atormento en su adolescencia, la que para él estaba prohibida; él la había visto convertirse de una niña regordeta a una adolecente desgarbada hasta una mujer que le quitaría el sueño a cualquiera, incluso a él. Isabella Swan, aunque todos le decían Bella, era la hija de un viejo amigo de sus padres, eran vecinos desde hace años el y su hermano Edward habían pasado mucho tiempo con ella, a pesar de que yo era cinco años mayor que ellos había disfrutado de lo lindo con los dos chicos, ya para esa época estaba medio enamorado de ella, pero cuando Edward le había confesado su enamoramiento por la joven había desistido de su amor imposible. Claro que no había ayudado la repentina muerte de su hermano y su padre dos semanas antes de que este acabara el instituto, y que lograra invitar a Bella al baile de fin de curso. Por lo que si antes la chica estaba prohibida ahora lo era más, su hermano nunca pudo confesarse, no tuvo la oportunidad así que como él podía tomar lo que pudo haber sido de su hermano, eso sería traicionarlo.

El caso es que él deseaba tenerla, aun ahora, ocho años después de su muerte, ocho años desde que comenzó hacerse cargo del negocio familiar. Y dos años desde que su pequeña tentación prohibida había vuelto de la universidad convertida en toda una mujer, ella había regresado y había ocupado el puesto bacante de veterinaria en el rancho, tenía que confesar que en varia ocasiones trato de buscar a otra persona con el fin de que la tentación no estuviera en su casa, cerca de una superficie plana en donde él podría… no mierda no pienses en ello. El caso era que sus animales se habían negado a ser atendidos por otro que no fuera Bella Swan, traidores. Aunque una parte de mí también le hubiera gustado ser atendido por ella…

A lo lejos diviso una figura, mierda su fantasía venia montada a caballo con unos shorts cortos de jean, cuando estuvo a uno metros de él detuvo su caballo.

— Oh… Buen chico, hola jefe— dijo como si nada, yo trataba de mirarla a la cara— como estas con lo del baile de esta noche…— Que baile, mierda no lo hagas, no mires sus piernas, no las mires, ¡No lo hagas!, lo hice santa mierda largas y cremosas, hermosas, podía imaginárselas rodeándolo mientras estaba... ese solo pensamiento, la mera visión de sus piernas le hizo tener una erección instantánea. Seria vergonzoso si no se encontrara cubierto por la puerta del establo— no me digas que no te acuerdas del baile de beneficencia. Ya sabes la subasta de solteras, en la que recaudaremos fondos para el hospital infantil.

—Claro, la subasta.

— Jefe diste tu apoyo.

—Si todo lo que sea por los niños — conteste, mierda como podía pensar en una buena causa cuando tenía frente a él a Bella con sus jodidamente hermosas piernas.— Claro estaré allí.

— Eso es lo que quería oír jefe — dijo de manera entusiasta, para luego rebuscar en su bolsa — toma Jaz— que utilizare ese apodo no ayudaba a mi estado actual— tarta de pollo, espero te guste la hice esta mañana sé que Sue está en la ciudad ocupada con lo del baile y que no has de haber comido nada en todo el día— me paso un recipiente.— Bueno nos vemos esta noche jefe.

Se despidió dando la vuelta y a un galope rápido desapareció de su vista.

Porque esa mujer tenía que ser tan irresistible para él. Trato de calmarse lo mejor que pudo. Y se dirigió hasta la cocina, dispuesto a comerse la tarta.

Pero cuando entro se consiguió a su amigo y capataz de la hacienda Peter.

— Eso huele bien— dijo acercándose, después de todo Sue su ama de llaves estaba ocupada por lo que no habían comido nada en todo el día, que Bella tuviera la grandiosa idea de traerle algo había sido maravilloso para su estómago mas no para su libido.

—Bella lo trajo— dijo cortando la tarta en trozos, lo sirvió en unos platos y luego se lo paso.

Comieron en silencio.

Esto era maravilloso, la tarta era perfecta, corteza crujiente y sazonada con especias, y el pollo cocido a la perfección con una salsa suave, es que esa mujer no tenía ningún defecto, era hermosa, inteligente, buena con los animales y las personas y para añadirle más era una excelente cocinera. Dios porque me castigas así…

—Oye jefe esta mujer sí que cocina bien— dijo Peter llevándose otro trozo a la boca.— no has pensado en ya sabes…

— ¿Que se?— le pregunte aunque bien sabia la respuesta, en mala hora había confiado en el mis sentimientos por Bella.

—Pues en cómo hacer que tu preciosa veterinaria se encargue de algo más que tus animales— respondió sugerentemente— ya sabes, si yo tuviera a un mujeron como ese no tienes idea de las cosas que haríamos; tienes que pensar jefe en cualquier momento va a pasar alguien y te la arrebatara y luego vas a quedar más solo que la una.

—Me tiene sin cuidado, Bella tiene que hacer su vida— le conteste aunque sin verdadera convicción, la idea de que ella consiguiera a otro hombre, que la apartaría de mí era imposible pero sabía que tarde o temprano ocurriría, después de todo a que hombre le gustaría tener a su mujer rodeada de otros hombres mientras atendía a los animales de otro. Definitivamente este le gustaría tenerla en su casa teniendo a sus hijos. Mierda la idea de la pequeña cosita caliente que era Bella con otro hombre que no fuera él le hacía hervir la sangre, pero tendría que acostumbrarse a vivir con ello, tarde o temprano Bella conseguiría un hombre que la haría su mujer y el sería el más afortunado de todos, pero no sería él, Jasper Whitlock no podía si quiera contemplar esa idea, él no podía fantasear con tenerla allí en su casa las veinticuatro horas, cuidando del rancho, de los animales que tanto quería, y más aún hinchada con sus hijos, mierda como disfrutaría del proceso de hacer bebes con Bella Swan; solo con imaginarla desnuda en la cama con él, maldito fuera pero lo deseaba, ella sería maravillosa en el sexo tanto como lo era en la vida cotidiana, después de todo había pasado gran parte de mi vida masturbándome con fantasías de ella, estaba seguro de que la realidad sería mucho mejor que la ficción.— No soy nadie para retenerla aquí.

—Pero podrías serlo

—No empieces con eso otra vez— no iba a traicionar la memoria de mi hermano, no podía hacer eso— Ella está prohibida.

—Tú lo sabes, solo espero que luego no te arrepientas por ser tan cabezota amigo mío. No sabes la mujer que estás perdiendo por tu necedad.— dijo mientras se ponía en pie — Por cierto ella va estar en la subasta.

— Ya lo se vino a recordármela.

—No me refiera a como invitada— respondió como si fuera algo obvio— Ella es soltera y como tal será una de las chicas por la que los hombres del pueblo podremos pujar…

— ¿Qué?— No sabía que Bella participaría

—Y sabes lo que significa eso, Bella pasara toda la noche además de la cita el sábado en el restaurant Brandon que es uno de los lugares más románticos del pueblo según he oído.

—Quién demonios se le ocurrió la cita en el restaurant— sabía muy bien que Brandon era un lugar bastante romántico y tenían una carta con diferentes tipos de afrodisiacos.

—Pues, a ti, tú fuiste quien dono ese premio, no recuerdas tú lo pagaste — Mierda, era cierto lo había pagado para ayudar a la comunidad y a los niños pero no sabía que me jugaría en contra.— Y por cierto, escuche que Jacob Black pujaría por Bella, sabes que ha estado enamorado de ella desde que ayudo a su hermana con ese parto de emergencia.

Si aún lo recordaba, el medico del pueblo se había ausentado para ir a la capital por esa semana, además de que el clima era terrible, el rancho Black era uno de los más cercanos y cuando Jacob llego al rancho pidiendo por un médico, todos apuntaron a Bella que a pesar de ser veterinaria había podido ayudar a su hermana con su bebe; desde esa ocasión Black no perdía la oportunidad de coquetear con ella, pero lo peor es que ella siempre se sonrojaba y le sonreía, Maldito fuera ese imbécil. Él quería quitarle a su Bella… Jasper ella no es tu Bella y lo sabes ella nunca podrá ser tuya.

—El caso mi amigo es que Black está confiado— prosiguió Peter— Ahora hace falta ver si es capaz de ganarse el corazón de nuestra chica; sería triste pero como tú mismo dijiste ella tiene que buscar a un hombre que realmente la ame y la adore.

— Como sea — espete saliendo de allí, lo más rápido que podía.

—recuerda llevar dinero a la subasta— grito Peter — ya sabes por los niños…

Me encerré en mi habitación, porque simplemente no podía alegrarme de que fuera feliz porque todo tiene que ser tan difícil.

Mierda y mil veces mierda ahora tendría que ver a Bella del brazo de otro hombre y no de cualquiera sino de el maldito de Black, como podría resistir verla irse, como sería capaz de dejarla ir.

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¡Mierda! Porque a mí, en serio que no entendía a ese hombre, discutía conmigo misma mientras me arreglaba para la dichosa subasta, en mala hora deje que Rosalie me convenciera de esto, sabía que era por una buena causa pero yo la había convertido en algo más oscuro, yo quería que mi jefe, el hombre del que estaba enamorada desde mi adolescencia pujara por mí, pero era más que obvio que eso no pasaría, Jasper apenas y volteaba a mirarme, a veces creía que en su mirada había deseo, pero solo eran ilusiones mías. El solo me veía como su vecina, su amiga de la infancia como nada más.

Me mire en el espejo, ya estaba agotada; siempre buscaba la manera de estar con él, me arreglaba, había llegado a usar ropa sugerente, siempre era amable además de que no perdía la oportunidad de insinuármele lo más inocente que podía, pero nada, ya estaba perdiendo las esperanzas, será que tenía que permitir los avanzases de Jacob, no era que estuviera apresurada por casarme o algo parecido, pero una chica tiene sus necesidades y yo tenía necesidad de Jasper Whitlock, Dios si solo pensar en su grandes manos sobre mi cuando me ayudaba a bajar de mi caballo me calentaban, como sería tenerlo para mí en un ámbito más privado.

Lo peor es que mientras más me esforzaba parecía que más lo perdía, será que Jasper no era para mí, eso era difícil y doloroso de aceptar; supongo que aún conservaba mis sueños de juventud en donde el príncipe me llevaba en su corcel hasta el castillo. Bueno con el paso del tiempo mis sueños se volvieron más adultos y solo diré que ya no iba montada en el corcel…

Mierda, solo eran fantasías, y como fantasías se quedarían.

Termine de arreglarme, había comprado un vestido azul oscuro que se me adhería como una segunda piel, me llegaba hasta la mitad de mis muslos y solo tenía una manga dejando el otro lado en libertad para ser… porque había imaginado a Jasper mientras me probaba el vestido fue la verdadera razón por la que compre el vestido, era sugerente y sexi, pero no dejaba de ser elegante para la ocasión. Pero en la situación actual me preguntaba con quién terminaría la noche, Dios solo esperaba que no fuera con el viejo Joe, el ebrio del pueblo y según sabia no el tipo no perdía la oportunidad de manosear a cualquier chica que pasara cerca de su mesa en la taberna, eso sí sería triste, subastada y forzada a pasar el día de San Valentín con Joe y luego perder mi noche de sábado con el viejo, allí si preferiría limpiar el excremento de los caballo.

Me mire en el espejo, me gustaba lo que veía, aunque a estas alturas ya dudaba que sería suficiente para siquiera llamar la atención de Jasper, porque tenía que pasarme esto a mí. Mire el reloj las siete en punto, debía ponerme en camino si quería llegar puntual a ser vendida como ganado, de nuevo yo y mi bocota, porque me había inscrito en esta mierda, puede haber donado medicinas o alguna otra cosa, pero no yo me había metido en la subasta por la estúpida ilusión de que mi jefe iba a pujar por mí. Que estúpida era.

Tome mi bolso y mi abrigo, no pasaría por casa de mis padres, a pesar de que aún continuaba viviendo en el terreno familiar ahora tenía una casa propia que me había servido de consultorio cuando regrese a casa de la universidad, mis padres querían tenerme cerca pero darme mi espacio así que me había venido bien esta nueva casa. Tome las llaves de mi monovolumen y me dirigí al único hotel de la pequeña ciudad, en el salón se llevaría a cabo la subasta.

Cuando llegue ya había mucha gente en el lugar, pero no me detuve a saludar a nadie, me dirigí de una vez tras el escenario. Me pondría mi número y esperaría a ver si por alguna remota posibilidad me salvaba.

—Bells estas despampanante— Dijo Rosalie mi mejor amiga y organizadora de este evento, ella era la enfermera y muchas veces se encargaba de los pobres niños del hospital, sin mencionar a los muchos que estaban en un estado de abandono, no sabíamos la razón pero niños habían sido dejados a la deriva en la ciudad y por lo que se sabía no eran hijos de mujeres del pueblo, los niños variaban de edades entre niños y bebes. Aun la policía no sabía nada de cómo eran dejados los niños pero lo que si era seguro es que ahora se vigilaban las fronteras no se permitirían que siguieran abandonado a esas pobres criaturas.— Ahora sí creo que tu jefe va caer de rodillas a tus pies chica.

— No lo sé Rose, no creo que Jaz puje por mí.

— ¡ay! Bella el solo necesita un buen incentivo, te lo digo yo que he visto cómo te mira ese hombre, parece que quisiera comerte— espeto Rose, aunque yo no creía lo que decía, para Jasper parecía que seguía siendo su vecina pequeña en lugar de la mujer que soy.— Pero cuando te vea no va a perder el tiempo te lo aseguro.

—Rose sigo pensando que esto fue una mala idea.

—tu confía linda, y si por alguna muy mínima posibilidad llegase a estar equivocada y créeme que sé que no lo estoy habrá más de un buen partido dispuesto a pujar por ti te lo aseguro.

Sus palabras en lugar de tranquilizarme tuvieron el efecto contrario, con quien quedaría si Jaz no puja por mí, Señor no hagas que quede con Joe todo menos eso.

Rosalie se fue tenía que terminar de alistar todo para la subasta, yo me senté a esperar, era la numero siete así que tendría algo de tiempo ante de que me tocara salir al escenario por lo que me dedique a esperar y jugar en mi teléfono, que más podía hacer angustiarme, ya estaba lo suficientemente angustiada, pero creo que lo que más tenia era una gran tristeza ya que si realmente Jasper no pujaba por mí, eso terminaría por destruir completamente todas mis esperanzas, todas las ilusiones, todo lo que alguna vez creí que podría ser.

Note que comenzaba la subasta, las chicas empezaron a organizarse tras el escenario, nos colocamos en una fila y esperamos hasta que se nos llamara, definitivamente íbamos al matadero, aunque algunas chicas parecían emocionadas por la perspectiva de que un chico pagara por pasar tiempo con ella, me daba pena decirles que los hombre hacían ese tipo de cosas con otro tipo de chicas y se llamaban "prostitutas". Bella cálmate, ya estás aquí así que ahora te toca salir sonreír, ya sabes ser un buen trozo de carne, mierda solo hagamos esto y no piense es nada más.

Fueron llamando a las chicas, escuchaba a la gente pujar por ellas, a veces agudizaba el oído con el fin de escuchar esa voz tan familiar, sabía que de escucharla ahora eso me destruiría.

—Bella tú sigues— me susurro Rosalie — todo va a estar bien, él está allí ya verás que pujara por ti.

— Y ahora tenemos a la señorita Isabella Swan, nuestra encantadora veterinaria, le gustan los paseos por el campo— escuche como el orador hablaba de mí y salí al escenario — Los animales claro está, además es una excelente cocinera. Que les parece si empezamos esta subasta por esta bella dama con 250.

— ¡500! —grito Jacob, oh no si el ganaba tendría que permitir sus avances o peor aún romper sus ilusiones ya que nunca había estado interesada por el en realidad, solo era otra de mis tretas fallidas para llamar la atención de mi jefe.

— ¡600! —ese era Mike Newton el dueño de la tienda de alimentos, mierda él siempre me coqueteaba pero yo nunca había mostrado ningún interés.

— ¡700!— exclamo Tayler el hijo del barbero

— ¡850! — esta vez fue Eric el uno de los oficiales de Charlie, tenía el presentimiento de que esto no le gustaría a papá

— ¡1.000! — volvió a participar Jacob

— ¡1.500! —contraataco Tayler

— ¡2.000! — grito Mike

— ¡3.000!— Jacob volvió al ataque.

— ¡3.500!— Ahora era Mike, ya no sabía cuál de las dos opciones era peor.

Mire a las personas buscando a uno en particular, lo ubique en las filas del medio, parecía aburrido, mierda. No pujaría por mí.

— ¡5.000!— Dijo Jacob mirando a Mike con rabia, Dios en que me estaba metiendo.

— ¡6.000!— volvió a la carga Mike.

— ¡8.000!— espeto Jacob y supe que Mike había perdido.

Dios porque a mí no quería romper las ilusiones de Jacob él era muy buena persona.

Señor ayúdame por favor

— 8.000 a la una, a las dos…

— ¡10.000!—se escuchó entre la multitud, mis piernas temblaron, no podía ser…

Se hizo el silencio

—10.000 a la una, a las dos y a las tres, vendida — dijo el orador entusiasmado he impresionado hasta yo no lo podía creer y no solo por la suma de dinero— muy bien señor Whitlock la señorita Swan es toda suya…

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Señor Whitlock la señorita Swan es toda suya…

Toda mía ya quisiera que fuera cierto, aun no sabía que me había terminado de impulsar por pujar por ella, no sabía si era haberla visto tan hermosa con ese vestido, que se ceñía a su figura y me hacía desear quitárselo, o fue el hecho de ver a todos esos hombres pujar por ella lo que le había hecho darse cuenta de que Peter tenía la razón, nunca le faltarían pretendientes y el darse cuenta de esa verdad fue demasiado para él, sabía que en algún momento Bella tendría que buscar a alguien que la amara y la adorara pero saber que habían tantos dispuestos para ello había terminado con la poca cordura que le quedaba con respecto a ella; ahora no sabía si realmente estaría dispuesto a dejarla marchar con cualquiera, mierda porque todo tenía que ser complicado. Mire a bella dirigirse hacia donde estaba, porque esa mujer tenía que ser tan irresistible, porque simplemente no podía dejarla ir; cuando recordaba a su hermano y su amor por la joven su decisión de fortalecía pero luego cuando la veía nuevamente su voluntad flaqueaba, era un ser humano y era muy débil, pero como no serlo ella era más que magnifica y no se refería únicamente a su hermoso y atrayente cuerpo, era toda ella.

La mire nuevamente ya encontrándose a unos pasos de mí.

—Gracias jefe— dijo sentándose en mi mesa. — Lamento que hayas tenido que gastar tanto en mí.

—No es nada.

—En serio creo que fue mucho...

Vamos cabron de mierda dile algo inteligente en lugar de estar mirando su escote que contenía a esos hermosos y cremosos par de…

—No fue nada— respondió malhumorado como era posible que no lograra controlarme mientras desviaba la mirada.

—Siento molestarte jefe— dijo ella bajando la cabeza, sabía que había actuado mal pero la impotencia que sentía no tenía precedentes, esta mujer tenía la facultad de descontrolarme.

Durante toda la velada había intentado socializar con el pero simplemente la rechazo, su decisión era más fuerte que nunca no iba a flaquear esta vez. Una vez la velada termino se dispuso a acompañarla hasta su viejo monovolumen.

—Se puede saber qué te pasa jefe, estas muy malhumorado, si es por el dinero prometo pagártelo, solo descuéntalo de mi salario y ya con eso el asunto queda arreglado.

—No es por el dinero.

—Entonces que mierda te pasa actúas como si alguien te hubiera clavado una aguja en el culo.

—No es tu asunto— dijo porque simplemente no se montaba en su auto y ya.

Ella me miro con seriedad.

—Creí que éramos amigos, eres mi jefe pero pensé que teníamos la suficiente confianza como para preocuparnos por el otro.

—Bella no es nada.

—No eres tú mismo Jaz que te pasa, no te comportas como el hombre que…

—Como el hombre que…

—Como el hombre que quiero.

No por favor, todo menos eso.

—Te quiero Jaz siempre te he querido, desde que era una adolescente cuando Ed tu y yo jugábamos en el rancho— no esto no podía ser, porque Dios me castigaba de esta manera.— Nunca tuve el valor para decírtelo, lo he intentado pero tú no me haces caso, trate de dejarte atrás cuando fui a la universidad pero no lo logre; te quiero Jasper y mucho…

Que podía hacer ahora, esto no podía ser...

—Isabella tú eres mi vecina y mi empleada— dijo con seriedad aunque por dentro todos sus deseos fueran los de tomarla y llevársela al rancho y hacerla su mujer, que no hubiera ninguna duda de a quien pertenecía esta mujer tan maravillosa. — solo eso Bella, Además Edward te amaba y yo jamás traicionaría a mi hermano, lo siento pero nunca podremos tener nada más. Por respeto a la memoria de mi hermano te pido que olvides esos sentimientos tontos.

Su rostro cambio en ese momento y supe que había tocado un punto sensible, pero si esto era lo que hacía falta para acabar con sus sentimientos lo haría.

—Estas diciéndome que mis sentimientos son tontos.

—Bella son cosas de chicos solo eso.

—Te estas escuchando— esto lo dijo realmente molesta, pero también muy herida; sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas— me estás diciendo que mis sentimientos son tontos, es que crees que no puedo diferenciar entre lo que siento sé que te amo, y no me importa que no correspondas mis sentimientos, pero que los menosprecies de esta forma eso sí que no te lo voy a permitir: no eres quien para decirme que puedo o no sentir.

—Son cosas de chicos Isabella solo eso— Mierda ahora si me estaba metiendo en una buena, como era posible que estuviera menospreciando de esta manera sus sentimiento, Whitlock eres un maldito miserable y te vas a ir al infierno por mentirle a este dulce ángel.— Y te recomiendo que dejes esos sentimientos a un lado, tienes que madurar algún día.

Esa fue la puñalada final, lo supe por el cambio que tuvo su rostro, sus ojos se abrieron y su cara se puso roja además de que temblaba por la ira contenida, sabía que en cualquier momento lo patearía, o lo abofetearía o peor le daría en sus partes nobles y se lo merecía por ser un maldito miserable, pero nada lo preparo para lo que siguió.

Ella lo miro fríamente. Todas las emociones habían desaparecido de su rostro.

—Tiene razón Jefe, debo dejar de creer en estupideces y abocarme a lo realmente importante, gracias ahora si me disculpas debo irme tengo trabajo, nos veremos mañana Señor Whitlock.— dijo y abrió la puerta de su monovolumen

—Bella no tienes que tomar esa actitud.

—De que actitud habla jefe, como ya le dije debo abocarme a mi deber con mis pacientes de cuatro patas, ellos por lo menos valoran el amor que les profeso, buenas noches.

—Bella— pero no le dio tiempo a decir nada más porque encendió la camioneta y la puso en marcha alejándose a todo lo que daba esa vieja carcacha…

Mierda ahora sí que había metido la pata hasta el fondo.

Condujo rumbo al rancho pero en ningún momento puedo olvidar el rostro de bella, como había sido capaz de menospreciar de esta manera los sentimientos que ella le guardaba, era el peor de todos los hombres. Cualquiera hubiera sido feliz al estar en su situación, pero él era un estúpido.

Cuando llego al rancho se encontró de frente con Peter el cual parecía estarlo esperando.

—y bien como termino tu noche jefe, supe que pujaste por tu sexy veterinaria; creí que en estas instancias ya estarías jugando al doctor con ella, cuenta cómo te fue.

—Mal.

—No me digas que te puso una inyección de verdad— dijo picándole— creí que tú le pondrías tu inyección jefe.

—No digas estupideces, la rechace.

— ¿Disculpa?

—La rechace.

—cómo es eso de que la rechazaste.

—como lo oyes me confeso que me quería y yo le dije que dejara esos sentimientos tontos

— ¡¿Que tú que?!

— Estas sordo o que, la rechace…

—Tienes problemas mentales o que te pasa hombre, rechazaste a la mujer que amas y que de paso corresponde tus sentimientos, como has podido y para colmo menosprecias sus sentimientos por ti, de verdad que debe faltarte un tornillo.

—Ya no quiero hablar de eso Peter, lo hecho, hecho esta.

— Es que no lo entiendo, sabes que no debes vivir del pasado cabeza hueca, tu hermano no está, y en lugar de tratar de ser feliz tu metes más la pata, estoy seguro que Edward no hubiera querido que trataras de esa manera a Bella.

—Ya este hombre déjalo estar.

—Hermano estoy seguro de que vas a arrepentirte de esto. — dijo para luego dejarlo allí, ya lo hago Peter, ya lo hago.

Fue a encerrarse en su estudio, busco en el viejo bar de su padre, esta noche necesitaba de algo fuerte para poder olvidarse de todo. Consiguió una botella de Whisky 18 años busco un vaso y sirvió el líquido para luego beberlo hasta el fondo, recibió con gusto el quemante liquido mientras este pasaba por su garganta, necesitaba olvidar toda la noche, necesitaba dejar de ver la cara de decepción de Bella. Mierda sí que había metido la pata y sabía que ninguna botella podría remendar eso, era un maldito por hacerle eso a Bella.

Seguí bebiendo hasta que simplemente el olvido se lo llevo, ya mañana se preocuparía por tratar de enmendar aunque fuera un poco su error.

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A la mañana siguiente se había despertado con un terrible dolor de cabeza, además de la incomodidad de su cuerpo ya que había dormido en la silla de su oficina, ya hacía tiempo que había amanecido bueno pero después de semejante noche no podía esperar menos, mierda su cabeza lo estaba matando pero tenía que enfrentar el tremendo problema que había causa con su comportamiento.

Fue a darse un ducha fría para luego ir a desayunar necesitaba meterle algo a su estómago con urgencia.

En la cocina encontró a Sue y a Peter, maravilloso más regaños.

—Jasper que hiciste— le recrimino Sue una vez había entrado en la cocina.

—Buenos días a ti también Sue.

—No me vengas con tus buenos días, que le hiciste a mi niña Bella.

—Ya Peter te fue con el chisme. — dije merándoles de manera reprobatoria es que andaba como una vieja chismosa metiéndose donde no lo llamaban

—Peter no me dijo nada, intuí que había pasado algo cuando Bella no vino por aquí a saludar, no ha entrado a la casa desde que llego, ella siempre pasa por aquí, nos tomamos un café y conversamos pero hoy no lo ha hecho, creí que no había llegado pero cuando me asome en los establos ella ya estaba allí revisando a los caballos; así que dime que fue lo que le hiciste muchachito.— y nuevamente tuve que contar la estupidez que había cometido la noche anterior y esta vez recibir lo regaños de Sue— como se te pudo ocurrir decirle algo así a esa pobre muchacha, que diría tu madre, Dios mío santísimo te aseguro que te estaría dando una buena zurra por haber tratado de esa manera a ese dulce ángel.

—Sue no crees que ya me siento lo bastante mal como para que sigas metiendo el dedo en la llaga.

—Lo que creo es que necesitas un café bien cargado y unas aspirinas para pasar esa resaca, desayunaras y luego iras a disculparte con Bella, a no ser que quieras comer tostadas quemadas y huevos con cascara por el próximo mes.— amenazo mientras ponía frente a mí una taza de café humeante junto con un plato de huevos revueltos pan tostado y tocino, además de unas aspirinas que sabía mitigarían un poco mi dolor de cabeza— Ahora come que vas a necesitar energías para que esa muchacha te perdone.

La obedecí ya que realmente no sabía si podría hacer que Bella me perdonara tan fácil, había sido muy cruel con ella.

Después de comer, me dirigí a los establos.

—Suerte hermano vas a necesitarla. — Dijo Peter.

Cuando llegue a los establos no la encontré, fui hasta el corral y tampoco la encontré, comenzaba a desesperarme qué tal si ya se había ido, mierda soy el peor ser humano de este planeta.

Fue entonces que me dirigí al granero, allí teníamos un pequeño especio para las vacas embarazadas y si tenía suerte la encontraría allí; y como lo imagine está revisando a Lulubel controlando sus signos y los de su cría aun no nacida; a penas entre se volteo a verme, pero su rostro no delataba ninguna emoción.

— Lu está bien, diría que la próxima semana probablemente la cría termine de acomodarse, todo luce bien así que tal vez no tengamos inconvenientes con su parto.

—Bella…

—Bueno ya mi labor está hecha debo ir a pasar algunas consultas así que me retiro.

—Bella necesitamos hablar yo…

—No, no necesitamos nada, todo está bien Jefe, debo seguir cumpliendo con mis obligaciones y estoy muy ocupada así que debo dejarte.

—Bella por favor, déjame disculparme.

—Con todo respeto señor Whitlock, no me interesan sus disculpas; y si me permite debo irme, tengo que trabajar no voy a vivir de sentimientos estúpidos…

—Bella mañana es la cena en Brandon— le recordé la cita que tenían las chicas subastadas ayer

—Por mi puedes hacer lo que quieras con la dichosa cena, estoy muy ocupada como para malgastar mi tiempo en tonterías, buenas tarde…— respondió de manera cortante para salir rápidamente del granero.

—Bella…—mas no lo dejo continuar pues ya iba caminando de regreso a las caballerizas intente alcanzarla pero fue inútil ya había ensillado a su caballo y se iba a todo galope, pensé en seguirla pero entendía que no haría ninguna diferencia, esta fúrica conmigo.

—Vaya jefe sí que metiste la pata hasta el fondo esta vez.

—Estas siguiéndome— lo acuse

—No, simplemente estuve en el momento y en el lugar oportuno por casualidad.— definitiva me estaba siguiendo.

—Creo que debes ponerte a trabajar en lugar de espiar en mi vida.

—Y yo creo que tú vas a tener que caminar de rodillas una buena temporada si esperas que esa mujer te perdone.

—No tengo tiempo para esto— espete dejándole allí, bien sabía que tenía razón esa mujer no me iba a perdonar tan fácil y debería sentirme bien al fin de cuentas había logrado lo que quería no, ella no tenía interés en mí, entonces porque me dolía tanto, porque me era insoportable que ella no mi mirara igual si esto era lo que siempre había querido ya no podía haber nada entre Isabella Swan y yo.

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Nota del autor.

Había pasado mucho desde que actualice, y que mejor manera que hacerlo cuando comienza el mes del amor… esta vez les traigo la primera parte de esta vaquero sexy que me ha pedido Judy Camacho, por cuestiones de espacio decidí cortarla en dos parte como ya se dieron. Pronto tendrán la segunda parte.

Tengo q confesar que me había desanimado mucho con esta historia ya que nadie había expresado su opinión ni nada al respecto, tengo que decirles que para mí siempre es importante leer sus opiniones que siempre me impulsan a seguir escribiendo, por eso quiero agradecer a Tata XOXO y a Duende Cullen por tomarse el tiempo de dejarme sus opiniones; gracias por el apoyo chicas…

Como ya les había comentado estoy aceptando sugerencias de parejas. Díganme con quien les gustaría ver a nuestra chica.

Nos leemos pronto

Perdón por cualquier falta de ortografía.

En mi perfil encontraran el link de mi Facebook para las que quieran estar en contacto conmigo, allí estaré subiendo adelantos y otras cosas de mis fics.