Amortentia
Después de todo lo ya contado por Blaise y Olivia. Theo empezó a relatar lo aburridas que habían sido sus vacaciones por Asia excepto en la India donde contó cómo había conocido a una chica muy guapa que iba Beauxbatons. Draco por su parte relató todo lo que había pasado en el mundial de Quidditch. Momento perfecto por el que la chica decidió irse a cambiarse de vestido para ir al pub ya que no le gustaba para nada ese deporte.
Se despidió de los chicos y se dirigió a la habitación que le pertenecía a ella en la mansión donde encontró a Narcissa Malfoy esperándola leyendo un libro.
-Buenas noches, querida –la saludó mientras dejaba el libro sobre el tocador.
-Buenas noches, tía Cissy –dijo Olivia mientras la daba un pequeño beso en la mejilla- ¿qué tal el verano?
-Caluroso y muy ajetreado, ya sabes –la dijo su tía- te he comprado un vestido increíble, creo que te va a encantar –sacó de una bolsa que tenía encima de la cama un vestido negro ceñido al cuerpo que dejaba un hombro cubierto por el tirante y el otro totalmente desnudo.
-¡Oh! ¡Me encanta! –exclamó mientras abrazaba a su tía- es ideal.
-Sabía que te gustaría. La verdad no entiendo la manía de tu madre con vestirte de esa forma –dijo mientras miraba el vestido que llevaba puesto ese día- eres joven y debería de vestir como tal.
Olivia llevaba años teniendo literalmente dos armarios uno en su casa donde tenía toda la ropa que su madre consideraba como apropiada y otro en casa de sus tíos donde tenía ropa que si su madre la viera la daría un soponcio. En Hogwarts como su madre no estaba llevaba toda la ropa que quería pero en verano y navidades siempre tenía que llevar lo que su madre la permitía.
Para ella Narcissa era como su segunda madre y en muchas ocasiones su amiga. A ella era la única a la que le había contado todo lo que había sucedido con su examiga y ella la había apoyado incluso para que hiciera nuevo amigos en Gryffindor. Consejo que ella veía bastante imposible.
Se puso unos zapatos que tenía ya de color negro y cogió un bolso de mano también negro. Su tía la empezó a maquillar como hacia todos los años, esta vez con un ahumado en los ojos.
-¿Has pensado en soltarte el pelo?
-Siempre lo llevo recogido.
-Lo sé, pero siempre he pensado que te queda mejor suelto y así estará más sexy –la explicó su tía.
-¿Más sexy? –la preguntó está levantando una ceja y medio sonriendo mientras sus mejillas enrojecían.
-Sí –sin decirla nada más la soltó el moño desenfadado que ella siempre llevaba y la soltó el pelo que cayó en cascada sobre sus hombros con unas ligeras ondas- ahora mírate al espejo.
Olivia se quedó observando su reflejo fascinada. En todo el verano se había estado probando miles de vestido pero no se había mirado fijamente al espejo sino que la mayoría de las veces lo hacía sin interés alguno. Este verano había crecido un par de centímetros y sus curvas se habían acentuado. Además, al verse con el pelo suelto y ese vestido parecía más joven pero a la vez más mayor que antes. Se quedó sin palabras.
-Estás estupenda –dijo su tía desde detrás- y ahora que se noté que eres una Black ¿a qué local vais esta vez?
-A un pub de los padres de Theo se llama Amortentia.
Cuando llegó al salón donde se encontraba la chimenea se encontró con los chicos esperándola mientras bebían de sus copas. Nada más entrar todos se quedaron con la boca abierta y en silencio. Fue Theo el que lo rompió.
-Estás increíble Oli, ahora que has cortado con Blaise –le señaló con el pulgar- podías pensar en salir con otros chicos… como yo por ejemplo –dijo bromeando a medias.
-Ni en tus sueños Nott –le contestó Draco que le apartó de en medio ya que se había acercado mucho a la chica- y ahora vámonos de una vez y tú el primero.
El chico se acercó a la chimenea mientras guiñaba un ojo a Olivia y gritaba pub Amortentia. Lo mismo hizo Blaise. Y cuando ésta iba a hacerlo Draco la paró.
-Estás rara últimamente –la dijo mientras la miraba ceñudo- y sé que no es por lo que has contado antes. Hay algo más. Te conozco muy bien.
-Te lo contaré cuando volvamos ¿vale?
-Bien, y no te acerques a Theo –la advirtió ceñudo.
Olivia sonrió y se dirigió a la chimenea a hacer lo mismo que sus amigos. Apareció en la chimenea del local y esperó a Draco que salió enseguida. Salieron por la puerta de la habitación de la chimenea y no encontraron a Theo y a Blaise a simple vista así que se dirigieron a la barra. Draco pidió dos whisky´s de fuego mientras la joven miraba el local con detenimiento. Había una pista de baile en el centro mientras que rodeándola y en pisos superiores había sofás y asientos con mesas para que la gente que quisiera pudiera conversar y las barras estaban en dos de las esquinas donde el fondo tenía un gran corazón rojo sangre con la palabra Amortentia en cursiva.
Después de beber un rato en la barra decidieron ir a uno de los asientos del primer piso donde se colocaron en unos sofás y estuvieron conversando de cosas sin importancia. Cuando llevaban una media hora Olivia vio como se acercaban Imelda, Pansy y algunas chicas más así que se despidió de Draco rápidamente excusando que tenía que ir al baño cogiendo su copa al levantarse. Lo último que vio de esa escena mientras subía las escaleras al segundo piso fue a Pansy lanzándose a los brazos de su primo. Repugnante. Subió rápidamente las escaleras para borrar esa escena de su mente y se chocó con alguien que le tiró lo que quedaba de su copa por encima.
-¡¿eres idiota?! –gritó mientras miraba el desastre de su vestido.
-Lo siento no te he… -cuando ella levantó la mirada él se dio cuenta de quién era- ¿eres Olivia Black?
-No, soy su prima –dijo con ironía y un deje de desprecio al darse cuenta de quién era con el que había chocado- ¿qué clase de pregunta es esa?
-Ninguna es solo que te veo cambiada y, además, como no estás acompañado por alguno de tus amiguitos cualquiera sabe –dijo mientras señalaba a su alrededor.
-Tú tampoco estás acompañado por tu sombra, Weasley, y yo no te preguntó si de verdad eres tú –suspiró y miró a su alrededor en busca de alguna servilleta que pudiera usar para limpiarse.
-¿Por qué no te sientas ahí mientras voy a conseguirte algo para limpiarte? –le preguntó George amablemente al darse cuenta de las intenciones de ella mientras indicaba el único sofá libre que había en la habitación colocado en una esquina.
-Está bien.
Olivia se dirigió hacia el sofá donde se quedó mirando a la gente que había a su alrededor y divisó a unos alumnos de Ravenclaw en una mesa cercana a la suya. Se quedó pensando por qué narices estaba ella esperando al pelirrojo que, por otra parte, llegó bastante pronto y se sentó a su lado mientras colocaba en la mesa dos copas y le daba un paño húmedo que tenía en su antebrazo.
-Me ha costado mucho que me lo diera pero tiene poción limpiadora.
-No te habría costado si no me hubieras tirado la bebida encima –le respondió ésta mientras frotaba su vestido y veía como la mancha desaparecía poco a poco ante sus ojos.
-Bueno creo que no ha sido mi culpa del todo ya que tú tampoco mirabas por donde ibas –le reprochó éste.
-Puede que tengas razón –dijo ella mientras pensaba con asco como Pansy besaba a su primo.
-¿Olivia Black me está dando la razón en algo? –preguntó esté mirándola sorprendido.
Ella simplemente le sonrió. No tenía apenas relación con los de su casa y la mayoría de las veces para lo único que había hablado con ellos era para discutir ya que estaban criticando a algún Slytherin amigo suyo.
-Bueno ¿y cómo es que te han dejado entrar aquí? –preguntó éste al darse cuenta de que la chica tenía tres años menos de lo permitido para entrar en el pub.
-Tú tampoco tienes la edad –le contestó ésta.
-Sí, pero a mí me queda apena unos meses y es fácil engañar a los porteros –dijo con suficiencia.
-El padre de Theo es el dueño el local –le contestó suspirando la chica.
-¿Theodore Nott? ¿El que está siempre pegado a Malfoy? ¿Ese que va babeando detrás de todas las chicas que ve? –preguntó pensativo.
-Sí, Weasley, el mismo –respondió ésta molesta- y, además, ¿quién te crees que eres tú para juzgar? ¿Cuántas "amigas" tuviste tú el año pasado? –preguntó enfatizando en la palabra amigas.
-No sabía que te interesaba tanto mi vida –le contestó éste sin responder a sus preguntas.
-¿Qué? A mí no me interesa tu aburrida vida para nada –dijo ésta mientras se cruzaba de brazos y giraba la cabeza en dirección a la mesa de Ravenclaw donde su mirada se encontró un segundo con la de Roger Davies.
Él simplemente se empezó a reír por la reacción de la chica ante su comentario. La verdad es que los gemelos Weasley eran conocidos en Hogwarts por sus múltiples conquistas. A George le solían durar las novias más que a Fred. Pero a ambos apenas les duraban unas semanas.
-Y bueno ¿por qué estás sola y no estás con tus queridas e inseparables amigas? –preguntó éste intentando relajar el ambiente cuando paró de reírse y vio que ella seguía mirando hacia otro lado ceñuda.
-¿A ti qué te importa? ¿por qué estás tú solo y no estás acompañado por tu querido e inseparable hermano? –preguntó ella intentando imitar la voz de él.
Él simplemente se rio y la cogió del brazo mientras la llevaba a la barandilla desde donde se veía la pista de baile y le señaló a una pareja que estaba bailando. Eran Fred Weasley y Alicia Spinnet que estaban bailando en la pista muy pegados, parecía que Fred la estaba contando algo gracioso al oído y ella se reía.
-Así que tu hermano te ha dejado tirado por una chica ¿eh? –dijo ella sonriendo (las copas que se había tomado estaban ya haciendo un poco de efecto).
Pero George no se rio en ningún momento sino que se quedó mirando hacia un punto en la pista. Ella dirigió su mirada hacia el mismo y no se lo pudo creer: Blaise estaba bailando con Imelda. Se quedó con la boca abierta. No porque siguiera sintiendo algo por Blaise sino porque le consideraba su amigo y aunque sabía que él seguiría siendo amigo de Imelda no se esperaba que se fuera a liar con ella y menos tan pronto. Era en parte una humillación hacia ella ya que nadie sabía que había cortado y ahora todo el mundo supondría que era por esta razón y no por la verdadera. La habían herido por primera vez el orgullo. Y cambió sus planes para el curso por completo ya que en un principio tenía pensado ignorarla en el colegio ahora no iba a permitir que la dejase mal en ningún momento.
En ese momento se quedó completamente petrificada y no supo que decir ni qué hacer. George se la quedó mirando preocupado. La verdad es que nunca había tenido relación con la chica ya que aunque pertenecían a la misma casa, ella apenas la pisaba. Pero alguna vez George la había visto como ayudaba a alguna chica de primero a realizar correctamente un hechizo cuando nadie la veía y en el fondo sabía que ella no era como sus amigos de Slytherin aunque cuando estaba en público se comportaba como tal.
-¿Estás bien? –la preguntó sin saber muy bien qué decir.
-Tranquilo, Blaise y yo ya no somos novio –dijo ésta intentando sonreír un poco- y, bueno, como has visto Imelda y yo ya no somos amigas tampoco.
-Bueno entonces puedes bailar conmigo –contestó sonriendo mientras la arrastraba hacia las escaleras y empezaba a bajarlas- así les mostrarás que no te importa para nada lo que ellos hagan.
-¿No crees que si me pongo a bailar con un chico a su lado notaran que es por eso?
-No, si no les prestas atención alguna –contestó él simplemente.
-Está bien –respondió ella después de sopesarlo durante unos segundos.
-Por cierto, no sé si te lo he dicho pero estás muy guapa –dijo él mientras empezaban a bailar.
Ella simplemente se sonrojó y no le respondió. Estuvieron bailando sobre una hora que a los dos se les pasó volando ya que no paraban de reír y George no dejaba de hacer bromas. Ella incluso se olvidó de sus dos ex y se centró completamente en ese chico que la había sacado una sonrisa después de todo el horrible verano que había tenido.
-Me gustas más así sonriente y no tan tensa –la dijo George en un momento.
-¿Tensa? –dijo ella extrañada.
-Sí, así eres más natural, más tú. Cuando estás en el colegio vas siempre con la mirada al frente y apenas sonríes de verdad –intentó explicar él.
-Ah, te refieres a eso… sí supongo ya no volveré a ser la de antes-concluyó mientras pensaba en todo lo que la había pasado y sobre todo en la carta que había recibido a principios de verano.
Continuaron bailando un rato en silencio mientras ella pensaba en qué diría su madre y seguramente su primo si la vieran bailando con George Weasley, un reconocido traidor a la sangre. Su madre probablemente la desheredaría o la encerraría en el sótano de por vida. Y su primo no quería ni pensárselo. De repente alguien la sacó de sus pensamientos al separarles a ambos…
