VENDETTA
Por fin he logrado abrir la puerta de la Guarida. Me preocupa que haya tardado tanto en abrirse. Debo revisarlo para que no vuelva a pasar, se supone que este es el único lugar seguro para los humanos. Aunque eso ya da igual, después de mi intentona del día anterior Venommyotismon habrá ideado algún plan para destruirla. Sé que si realmente desea hacerlo lo conseguirá. Al fin y al cabo la construyó él.
¡Hikari!¡Hikari!
Aún hoy resuenan en mis oídos aquellas palabras de desesperación del que fuera mi mejor amigo. En ese momento algo se rompía en mi interior. Supongo que era mi inocencia infantil. Hikari Yagami estaba muerta. Su cuerpo sin vida estaba siendo regado por las lágrimas de su hermano mayor, en cuyos brazos reposaba.
No sabría decir cuánto tiempo duró esa escena, pero la recuerdo con nitidez. A fin de cuentas fue ese el momento que cambiaría mi vida para siempre. En el salón de casa de los Yagami. La tele encendida informando de lo que acababa de pasar en la torre de Tokio. En el centro, en un charco de sangre, Taichi, llorando, sujetaba con delicadeza el cuerpo de su hermana, sin dejar de pronunciar su nombre una y otra vez. Yo estaba a medio camino entre la puerta destrozada y mi atormentado líder, paralizado, sin poder hacer nada y lo peor, sin poder dejar de mirar. Tentomon estaba a mi lado. También estaba callado, pero lloraba profusamente, y de vez en cuando se limpiaba con mi pantalón. Agumon había salido a la terraza al ver el cuerpo. Precisamente fue él quién rompió la estampa.¡Crac!Agumon había roto la barandilla de tan fuerte que se había sujetado. Taichi... fue lo que pronunció con suavidad dirigiendo su mirada hacia su compañero. Este había parado su llanto al escuchar el crujido. Se quedó mirando fijamente a Agumon. Se levantó y lo dijo: ¡Vamos, Agumon! La persona que dijo esto no era el Taichi Yagami que yo conocía. Era el ser más temible que vi jamás, y puedo asegurar que durante los últimos seis años me he hartado de ver seres temibles.
Tanto él, tras dejar el cuerpo de su hermana en el sofá con sumo cuidado, como Agumon se disponían a salir cuándo por fin pude atreverme a hablar. No recuerdo bien las palabras exactas que utilice, pero le pregunté a dónde iba. Voy a encontrar a Myotismon y hacer que lamente el día que decidió meterse con Taichi Yagami. Obviamente pensaba, al igual que yo, que Myotismon había matado a Hikari para atacarle a él. Le replique que no sabía dónde empezar a buscar. Me miró con furia al darse cuenta de que tenía razón. Entonces se le ocurrió una idea desesperada. Ideas deseperadas para momentos desesperados. Ese podría haber sido su epitafio, si en aquella época nos preocupásemos por cosas como esa.
Iré con Agumon a Shinjuku, me dijo. Le pregunte por que a ese lugar. Él me explicó que era el lugar más transitado de Tokio. Si voy allí con Greymon, con la histeria de los monstruos, lo retransmitirán, fue lo que me dijo. Taichi planeaba retar a Myotismon ante las cámaras de TV. Yo le contesté que él no podía saber si Myotismon se daría cuenta, estando su búsqueda en los muelles, dónde Demidevimon y yo localizamos la noche anterior el octavo dispositivo, confundiendolo con el octavo niño. En ese momento todavía ignorábamos que aquel niño era Hikari, que yacía muerta en el sofá, con una horrenda herida en el cuello que le había seccionado la yugular. Parecía un zarpazo.
Me replicó que lo estaba viendo. Myotismon sabía donde vivíamos. Lo sabría, indicó con furia.
Intente detenerle. Le dije que Agumon estaba cansado, pero fue precisamente este quien me contradijo, con lágrimas en los ojos que ya no podía retener más. Dijo que lucharía...que lucharía por Hikari. Taichi asintió, pero yo no pensaba dejarle solo, no ese día, o más bien noche, pues se estaba poniendo el Sol. Le dije que le acompañaría, pelearía a su lado. Él esbozó una leve sonrisa irónica. Sería su última sonrisa, al menos le di eso. Me dijo que si realmente quería ayudarle llamase por teléfono a todos y les dijera que fueran a Shinjuku. Pero inmediatamente se retractó para decirme que llamase solo a Yamato. Le pregunte la razón. Su respuesta fue que Gabumon era el único que junto a nuestros digimons podía alcanzar el nivel de megacampeón. Le indique que entonces también debería llamar a Sora, pero eso le puso furioso. Ya puse en peligro a Sora una vez, no pienso dejar que comparta el destino de mi hermana, me dijo. Yo asentí. Le diría a Yamato que fuera a Shinjuku, y luego yo también me uniría a él.
No sería hasta una vez que Taichi se fue que me di cuenta de algo que me había dicho. Que Myotismon sabía dónde vivíamos. Eso me hizo optar por llamar a todos. Al llamar a Jyou, me contestó su hermano Shin, que me dijo que mi amigo pasaría la noche fuera porque tenía que hacer un examen muy temprano. Colgué. No encontré la manera de decirle que debía irse de su casa. Luego llamé a Mimi. Lo cogió ella. Era un buen comienzo. La dije que se fuera y se llevara lejos a su familia. Como esperaba, no quería hacerlo. La dije que estaba en peligro. Dijo que exageraba. Yo era consciente de que detrás de mí estaba el cádaver de la hermana de mi mejor amigo, y supongo que eso me afectaba más de lo que pensaba. La cuestión es que grité a Mimi. Sí, le grité que Hikari estaba muerta, que la habían matado en su propia casa. "No..."Eso fue lo que oí al otro lado del teléfono. La dije que se fuera de allí y colgué. No debí haber sido tan brusco. Sora era la siguiente. Me contestó su madre, que inmediatamente me paso con ella. Le expuse la situación. Estaba horrorizada pero lo comprendió. Me preguntó por Taichi. Colgué sin responder. Ahora tocaba Yamato. Se puso él. Le dije que Taichi y yo le necesitábamos en Shinjuku. Quiso excusarse diciendo que tenía que llevar a Takeru con su madre. Le dije que Taichi se había vuelto loco, pero no le hable de la muerte de Hikari. Me dijo que iría, pero que Taichi le debía una. Cuando iba a decirle que dijera a su familia que se pusiese a salvo, Yamato ya había colgado el teléfono.
Cuando le dije a Tentomon que digievolucionase para llegar cuanto antes a Shinjuku, este me indico que no había llamado a mis padres. Eso me hizo darme cuenta de algo:¡Los padres de Taichi debían estar a punto de llegar!
Oigo como llaman a la puerta de mi despacho. Cierro mi laptop, y digo que adelante. Es mi padre. Me pregunta que tal estoy. Le miento diciéndole que bien. Me dice que ha notado que la puerta tarda en abrirse. Le digo que no importa. Él sabe perfectamente que en cuanto Venommyotismon quiera destruir la Guarida, lo hará. Koushiro, me dice con seriedad. Me dice que hay más de mil personas ahí que han tenido que ver como la Fortaleza era arrasada. Dice que debo hacer todo lo que pueda para evitar angustias a la gente. Me enfado y le digo que vamos a morir todos. Las lágrimas me resbalan por la cara mientras grito una y otra vez que vamos a morir todos. Mi padre me abraza y me dice:"No es culpa tuya, hijo"
Miraba angustiado el cuerpo de Hikari, la puerta rota, y de nuevo el cuerpo. Empecé a desordenar la casa. Tentomon me preguntó por qué lo hacía. Le dije que nos llevaríamos a Hikari, para que cuando sus padres llegasen pensaran que les habían robado. Mientras fregaba el charco de sangre, Tentomon me indica que entonces pensaran que la han secuestrado. Le doy la razón, y le digo que al menos así no sabrían que había muerto.
Cuando terminé, Tentomon digievolucionó en Kabuterimon. Monté en él junto al cuerpo de Hikari, y nos fuimos a mi casa. Entramos por la ventana. Dejé a Hikari en mi cama, y salí al salón. Hijo, no sabíamos que hubieras llegado, me dijo mi padre. Les solté que teníamos que irnos de allí enseguida. Me miraron extrañados, pero antes de que pueda decir nada, la televisión se me adelanta.
Últimas noticias, se escucha. Un dinosaurio ha aparecido en Shinjuku, sobre él hay un niño.¡Esperen!¡El niño se baja del dinosaurio y se acerca a nosotros!
Es Taichi, gritaba mi madre. Me hubiera preocupado por ello si Taichi no hubiera dicho en TV lo que dijo. ¡Myotismon!¡Si me quieres ven a por mí!¡Pagarás lo que le has hecho a mi hermana!,Esto era lo que exclamaba. Mi madre, preocupada se preguntaba que le habría pasado a Hikari. Mi padre dijo que yo tenía razón, que sería mejor irse, pero se fue a por las llaves del coche pasando por la puerta abierta de mi habitación. Gritó al ver el cadáver. Mi madre miró y también gritó. Les dije que se fueran mientras saltaba por la ventana, sabedor de que Kabuterimon me estaba esperando debajo. Sabía que no había explicación fácil a lo ocurrido.
Montado en Kabuterimon, llegué a Shinjuku pronto, aunque la noche ya se cerraba sobre la ciudad. Allí en un perímetro de seguridad formado por la policía y el ejército, estaban Taichi y Yamato con Greymon y Garurumon. Pero también estaban Takeru y Patamon. Nada más tomar tierra y bajar de Kabuterimon, Yamato se acercó a mí y me abofeteó. ¿Por qué no me has dicho lo de Hikari? Me gritó. Le replique que no me había dado tiempo a decírselo. Esa fue la primera de nuestras disputas, pero fue interrumpida por un digimon de Myotismon. DarkTyrannomon, nos informó mi laptop. Le dije a Kabuterimon que digievolucionase. Lo hizo, y le destruyó con su carga de cuerno. Tras él aparecieron tres digimons. El de la derecha era Gatomon. Parecía abatida. A la izquierda había un digimon con apariencia de brujo, Wizardmon según mi laptop. Miraba de reojo a Gatomon. En el centro iba Myotismon, que sonreía con malicia.
¡Myotismon, pagarás caro haber matado a mi hermana! Le gritó Taichi. Nuestro rival sonrió más aún. No me habías dicho que el octavo niño era la hermana de uno de ellos, le dijo a Gatomon. Ella respondió que no lo sabía. Taichi les dijo que ella no era el octavo niño. Myotismon le preguntó como explicaba entonces eso, y le lanzó algo. Cayó a nuestros pies. Era un circuito con un emblema roto.
Taichi me miró con furia, como pidiéndome explicaciones por el hecho de que cuando yo localice al octavo niño, este estaba con él. El dispositivo...musité yo. Y es que desde que había visto a Hikari muerta llevaba pensando en esa posibilidad.
Sería Yamato el que me librará de la ira de mi amigo. Bramó a Myotismon que no tenía excusa, lo que provocó el brillo de su emblema, y la digievolución de Garurumon en Weregarurumon. Este atacó con sus garras de zorro a Myotismon, pero este lo rechazó con facilidad con su corriente sangrienta.
¡No te saldrás con la tuya!gritaba Taichi encolerizado. Myotismon rió y dijo que él no había matado a Hikari sino Gatomon. Taichi ordenó a Greymon digievolucionar, pero no pudo. Myotismon aprovechó esto para usar su pesadilla nocturna contra Taichi y Greymon. Parecía que era su fin, pero los murciélagos que componían el terrible ataque fueron derrotados por el ataque de espinas de Togemon.
En ese momento vimos que el digimon cactus y Mimi se nos estaban uniendo. Antes de que Taichi me lanzase otra mirada de furia, le pregunté a Mimi que hacia allí. Contestó que había visto a Taichi en la tele del hotel al que habían ido y que no pensaba dejarle solo.
Pero Taichi no se percataba de ello y solo miraba a los tres digimons que teníamos enfrente. Él y Greymon empezaron a andar hacia ellos como hicieron en la batalla contra Etemon. Greymon comenzó su digievolución...a SkullGreymon. Este se volvió y comenzó a atacarnos. En esto Myotismon se rió y dijo que no hacía falta que estuviesen allí para que fueramos destruidos. Y no andaba desencaminado.
SkullGreymon agarró a Taichi y le puso en su línea de visión. Mimi se ocultó tras Togemon, Yamato le dijo a Takeru que no mirase. Y yo estaba de nuevo paralizado.
"Agumon...lo siento" dijo entre lágrimas Taichi mirando a los ojos a SkullGreymon. Y este apretó la mano, destrozando el cuerpo de nuestro líder.
SkullGreymon soltó lo que quedaba de Taichi y se dirigió a nosotros. WereGarurumon, MegaKabuterimon y Togemon intentaron detenerle, pero estaban aterrorizados y en el fondo no querían luchar contra Agumon, y fueron derrotados, involucionando al nivel principiante. Nada se interponía entre SkullGreymon y nosotros hasta que Patamon digievolucionó en Angemon. Solo dijo lo siento, Agumon antes de usar su mano del destino y destruir a SkullGreymon. Esa fue la primera vez que atacamos a uno de los nuestros.
