DISCLAIMER: Los personajes usados en este fic son propiedad intelectual de la mangaka Rumiko Takahashi. La lista de besos es parte del la actividad del foro ¡Siéntate" Por un puñado de besos. La idea del fic es de autoría propia.


Segunda entrada:
De besos de amor y testigos accidentales


— ¿Cómo será dar un beso de amor?

La voz de Kagome interrumpe mi lectura, levanto la vista para mirarla: está con el rostro apoyado en sus manos, observando el vacío con los ojos brillantes, creo que sueña despierta. Y de seguro es con el chico que le gusta hace ya un tiempo, aunque lo poco que se han hablado, haya sido sólo peleas. Realmente, no lo podía creer cuando me dijo quién era. Chasqueo la lengua para llamar su atención.

— Bueno, sería difícil de describir si nunca has dado un beso…

Sus mejillas enrojecen, sonrío maliciosa al notarlo. — Supongo… ¿has dado uno de amor?

— Puede ser… — No quiero revelarle eso ahora, quizá en otro momento. — ¿Estás pensando en él, no es cierto?

Se sabe descubierta, asiente torpemente mientras sus ojos vuelven a brillar. — ¿Él habrá dado un beso de amor ya?

— Quizá. Deja de pensar en eso, por favor, y estudiemos, ¿sí? Necesito aprobar esta materia.

— De acuerdo… — No lo dice con mucho ánimo, pero toma sus apuntes y comienza a repasarlos, en tanto yo vuelvo a mi lectura, pero sin poder concentrarme de nuevo, todo por su culpa.

Yo sé que ese torpe chico que le gusta ha besado a alguien y, al parecer, fue con amor. Fui testigo accidental de ese momento, hace un poco más de un año, en la azotea de la escuela. Estaba buscando al idiota de Miroku, que había sacado mis libros de estudio de mi casillero y los había escondido quién sabía dónde. Llegué al último piso, abrí la puerta de la azotea en silencio e inmediatamente, una mano me jaló hacia un rincón, la otra me tapó la boca para que no hablara. Cuando logré ubicarme, me encontraba junto a mi dolor de cabeza, que me señalaba hacia el frente y me hacía el gesto de silencio con su dedo sobre sus labios. Miré lo que me indicaba y abrí la boca, no quería estar ahí, pero Miroku me tenía sujeta del brazo, si intentaba irme iba a provocar un alboroto y no era mi intención interrumpir a la pareja que estaba a unos cuantos metros, pensando seguramente que se encontraban a salvo de miradas indiscretas.

— ¿Para qué vinimos hasta aquí, InuYasha?

El chico de oscura cabellera y extraños ojos dorados parecía dudar, estaba nervioso, eso se podía notar a kilómetros, pero incluso así, miraba fijamente a la chica de larga cabellera azabache, no perdía el contacto visual.

— Kikyō… yo… necesitaba hablar contigo a solas… c-creo que lo que siento por ti… no es sólo que me gustes.

La chica parpadeó un par de veces luego de escucharlo, quizá procesando el mensaje. A mi lado, Miroku murmuraba "así se hace, tigre", en tanto su amigo esperaba una reacción por parte de Kikyō, quien parecía no terminar de internalizar el mensaje. ¿Hasta cuándo íbamos a estar ahí, espiándolos? Yo sólo quería mis textos de estudio, maldita sea.

— InuYasha… — Ahora estaba sonrojada, igual que yo, pero por razones obviamente distintas. — ¿Qué quieres decir con eso…? No comprendo.

InuYasha no encontró palabras para explicarle, así que dio un paso al frente y tomándola por los hombros, sus miradas perdidas la una en la otra, la acercó a él y encontró sus labios con los de ella, fundiéndolos en un beso, un poco torpe al principio, pero profundo, correspondido, cargado de cariño, de sentimientos. Podía notarse en cada músculo de sus cuerpos, en sus ojos cerrados, en la forma en la que respondían a los movimientos del otro, que realmente había mucho más que atracción física, deseo o simple afecto en ese gesto. Desvié la mirada, no me interesaba seguir viendo, sin embargo, para mi acompañante esa era una escena incluso más interesante que la de una película.

— Bien hecho, InuYasha — murmuró, satisfecho —. Seguiste mi consejo y tomaste al toro por las astas…

En ese momento lo miré fijo a él, sacudiendo el brazo para que me soltara, intentando irme antes de que mi rostro enrojeciera más, producto de la mezcla entre el enfado y la vergüenza. Él me devolvió la mirada, con extrañeza.

— ¿Puedes soltarme? A mí no me interesa ver esto. Se están declarando algo más intenso que un simple beso, debiese ser privado.

— No necesariamente, ahora compartes un secreto con ellos. Como si te les hubieses declarado también a ellos.

— Ya cállate y déjame ir, mira que…

— Shhh… — Volvió a callarme, señalando otra vez a la pareja. Rodé los ojos y volví a observarlos, notando ahora sus rostros sonrojados, la respiración un tanto entrecortada y el sol regando reflejos dorados y naranjos tras ellos, producto del atardecer. — ¿No es una escena muy romántica?

La verdad, sí era una escena envidiable, pero yo estaba ya un poco harta de estar escondida ahí junto al idiota de Miroku. Iba a decirle algo, pero la voz de Kikyō me interrumpió.

— Yo también siento algo más por ti, InuYasha… — Su voz se escuchaba tímida pero segura. Él la abrazó al oírla, de forma protectora.

— Kikyō, yo… te amo.

Ella sonrió levemente, estrechando el abrazo antes de responderle. — Yo también te amo… estoy tan feliz…

Volví a enrojecer, de verdad que ya no quería estar ahí. Gracias al cielo, Miroku por fin me soltó y pude escapar de la situación. Por varios días no fui capaz de mirar a ninguno de los tres, ese momento era algo tan único y personal, que me daba vergüenza tan sólo pensar en ello. Yo había sido testigo, algo de lo que no podía sentirme orgullosa.

— ¿Entiendes cómo hacer este ejercicio? De verdad que los límites no son lo mío…

La voz de mi amiga me devuelve al presente. Cambio mi cuaderno de biología, que era el que estaba leyendo, por el de matemáticas y busco entre las páginas, encontrando el contenido que ella necesita.

— Mira, no es tan difícil, sólo trata de…

— ¡Maldición, Miroku, yo no quiero estudiar esto! — La voz molesta de InuYasha interrumpe mi explicación, ambas levantamos la vista y los vemos cerca de nuestro cubículo de estudio.

— Vas a reprobar, lo sabes…

— Y me importa un carajo…

— ¿Pueden callarse? Estamos en la biblioteca e intentamos estudiar — los dos me miran, el de ojos dorados me hace un gesto de desprecio y se va, en cambio Miroku levanta una ceja y se acerca.

— ¿Y qué estudian? Podría ayudarlas…

— No, gracias. Kagome, mejor vayamos a mi casa, aquí nos interrumpen demasiado…

Tomo mis cosas y me llevo a mi compañera del brazo, ignorando por completo al chico de ojos azules que pone cara de ofendido cuando pasamos a su lado. Una vez que estamos fuera del recinto, mi amiga vuelve a mirarme con cara de ensoñación, de seguro sus pensamientos nuevamente están en las nubes.

— ¿De verdad crees que ya haya dado un beso de amor? A veces no comprendo cómo es tan bruto, pero de todas formas…

— Deja de soñar… InuYasha es demasiado idiota, te mereces alguien mejor. ¿No has pensado en Hojō?

Niega con un gesto, luego me mira nuevamente con cara de ilusión, tomando mis manos en manera de petición.

— ¡Tú eres amiga de Miroku! — Seguro, la gran cosa… yo odio a Miroku y no es ningún secreto… — ¿Por qué no nos presentas?

Aquí vamos, esto será de verdad todo un desafío. Niego con un gesto, ella sabe lo mucho que detesto acercarme a él.

— Ya te lo he dicho, háblale tú. Miroku acepta plática de cualquier chica, y así puedes acercarte a InuYasha. No me pidas a mí que interceda por ti, no quiero tener a ese pervertido merodeando por ahí.

— ¡Sango, por favor! Yo sólo quiero tener la posibilidad… Si me ayudarás, ¿verdad?

Ruedo los ojos, llevándome los dedos a la sien y masajeándola un poco. Y yo que sólo quería que Kagome me ayudara a estudiar un par de materias… sí, claro…


Palabras: 1299 sin incluir notas ni disclaimer.

Prompts: Beso de amor.


Hi! Sé que tengo 3 días de plazo para publicar cada capítulo, pero como me voy a la playa este fin de semana y no sé si alcance a publicar el domingo, quiero dejarles esto por aquí.

Ahora, sí... respecto al beso, creo que siempre el primer amor de InuYasha va a ser Kikyo. Y que compartieron muchos momentos lindos y románticos, a pesar de que, como la mayoría de los primeros amores, está destinado a ser pasajero. Pero no por eso, es menos intenso. Así que sí, necesitaba algo InuYasha/Kikyo para endulzarme. No se enfaden, es parte de su historia.

Nuevamente, muchas gracias a quienes me motivan a escribir, pero en especial a quienes dejaron sus fangirleros reviews: Nuez, Mor, aby2125 y Loops. Espero este les guste también :) oh, y antes de que lo olvide... el prompt del oneshot pasado, es Primer beso (no se nota, ¿verdad?)

Saludos y nos leemos probablemente el domingo. O por ahí, quién sabe.

Yumi~

Por la campaña "Con voz y voto": Porque leer y/o dar follow/favs sin dejar review es como agarrarme una teta y salir corriendo. Háganle eso a Sango, a ver si sobreviven xd