- P.D: Todos los personajes y mundo pertenecen a Bioware. Yo los he tomado prestados para hacer mi propia versión de la historia.


"Descubrimiento"

["...¡Oh sí! Esta noche la recordará para siempre. Nadie juega conmigo."]


A Lyna le costaba a veces controlar su temperamento, pero es que la custodia no entendía la importancia de su entrenamiento. Debía rehabilitar su hombro de nuevo, sobre todo después de que, la semana pasada, un Gran Oso intentase arrancárselo de un zarpazo. No se sentía 100% recuperada, a pesar de las pociones curativas y de los ejercicios, y le preocupaba que, ante cualquier peligro, su hombro no pudiera responder correctamente y menos con el arco nuevo que Ilen le había regalado. Necesitaba practicar. Quizá en el camino a Gwaren, pudiera ejercitarse un poco con Fenarel.

Saliendo a zancadas del carromato, se tropezó con Tamlen. Estaba tan sumida en su impotencia que no le devolvió el saludo. "Más tarde hablaré con él" – pensó, "Ahora debo ir donde Ilen y comunicarle el cambio de planes. He de marchar cuanto antes a Gwaren y debo organizar el viaje".

Así pues con rapidez, habló con Ilen. Éste se mostró algo alterado por el cambio, pero asintió y dejó que se fuera a preparar su viaje a la ciudad.

Por el camino, vio que Tamlen se dirigía hacia el recinto de las Hallas, "Para hablar con Maren y para arreglar la cerca"- pensó. Maren había sido siempre una amiga para él, y ella no podía evitar sentir un poco de envidia cada vez que veía a Tamlen hablar con ella. Ver cómo esa bella elfa trataba a Tamlen, le hacía pensar que lo que ella sentía por él era algo más que una simple amistad. "Bueno, cualquiera querría estar con él, ¿no?... es simpático, amable e inteligente, un poco torpe con el arco largo pero habilidoso con el corto. Sería un gran compañero y gran cazador…un buen padre y esposo…" – pensó con cierta nostalgia mientras se dirigía hacia él.

A cinco pasos de él, gritó – "¡Hey! Da'len, ¿Otra vez aburriendo a Maren con tus charlas de bebé? ¿Esta vez qué necesitas? ¿Un poco de leche de Halla para que puedas terminar de crecer?" – dijo Lyna entre carcajadas. Tanto Maren como Tamlen voltearon su cabeza dirección Lyna, y Maren no pudo evitar taparse la boca para ocultar la risa. Tamlen, sin embargo, frunció el ceño y, después de dejarle un vial a Maren, se dirigió hacia Lyna diciendo – "Garas quenathra, Lyna. Deberías estar con Fenarel en vez de estar perdiendo el tiempo aquí, increpándome" El tono con el que Tamlen le habló, hizo que su risa se ahogara en la garganta. Mirándole incrédula, y haciendo una mueca de desaprobación, dijo – "Ma nuvenin Tamlen, si prefieres que esté con Fenarel, ahí es donde iré. Sólo quería decirte que mañana a primera hora del alba, partiré con él a Gwaren. Tardaremos ocho días en volver y quería despedirme, pero veo que….estás ocupado" dijo, mirando a Maren y de nuevo a Tamlen con ojos fríos. "Dareth Tamlen. Nos veremos a mi regreso…" y con esa despedida, se dio la media vuelta y se fue hacia la tienda de Fenarel.

Tamlen no supo cómo reaccionar. Atónito ante tanta frialdad, empezó a sudar frío. Está claro que su contestación a su broma no fue la correcta, pero ella reaccionó con tal rapidez y contundencia que no supo cómo responder. Definitivamente Lyna trastocaba su mundo. Debía hacer algo, lo que fuera…no podía permitir que ella se fuera así pensando que él era un completo imbécil. Más tarde intentaría remediarlo, ahora lo más importante era cuidar del cercado de la Hallas. Los lobos estaban más atrevidos que nunca y no podían arriesgarse a perder más animales.

"…Intolerable…luego soy yo la que tiene mal genio…" refunfuñaba Lyna por el camino. Al llegar a la tienda de Fenarel, vio que había movimiento dentro y estaba tan sumida pensando en su anterior discusión con Tamlen, que entró sin avisar.

¡Por el Lobo Terrible! Mejor que hubiese llamado. Ver a Fenarel en tal estado de desnudez y a Merrill tapándose con las pieles, mientras ambos se separaban el uno del otro a trompicones, fue una escena que jamás hubiera pensado que presenciaría. "¿Con Merrill? ¿Esa chiquilla tan aburrida?" – pensó, mientras alternaba su mirada entre Fenarel y Merrill.

El pequeño chillido de Merrill la hizo entrar en razón "¡Oh! Yo… yo… Ir abelas… sólo quería hablar contigo Fenarel, pero veo que… veo que… estás algo ocupado… Luego hablamos. Adiós" y salió corriendo, roja como el fuego. "Oh dioses, nunca hubiera imaginado que Fenarel estuviera tan… tan… "– no siguió por esa línea de pensamiento. Ella nunca había sentido pudor cuando de sus mejores amigos se trataba, pero ver a Fenarel en una situación tan comprometida y en un contexto tan diferente, hizo que su mente viera con otros ojos a su amigo. Ella siempre mostraba su desnudez con ligereza; era algo tan natural como respirar. Haciendo memoria, sobre todo en verano, recordaba un par de ocasiones en que tanto Tamlen como Fenarel se quedaban mirándola fijamente con expresiones que no comprendía. "¿Sentirían lo mismo que yo ahora?" – pensó. Una mezcla de vergüenza, deseo y calor. Fuego en todo el cuerpo, en el vientre, en la cara…sus piernas temblaban. Era una presión extraña. No lo entendía. Era una mujer adulta y sabía que los adultos tenían uniones físicas y emocionales con otros, pero ella nunca había experimentado lo que comúnmente se llamaba como deseo sexual. ¡Dioses! Ni siquiera le interesaba… hasta este momento. Se había concentrado tanto en su entrenamiento, en mejorarse a sí misma, en ser la mejor arquera de su clan que había pasado por alto algo como el amor y el placer. "Oh dioses… no puede ser. Tengo 19 años y no me había dado cuenta de todo….todo…e-esto hasta ahora"- dijo entre dientes, mientras tragaba saliva.

Mientras se dirigía a su tienda, abstraída en sus pensamientos y algo más calmada, pensó – "Un simple suceso como el de hoy me ha alterado sin razón. Debo olvidarme de ello, porque si no, me espera una noche muy larga y mañana tenemos un camino muy duro por delante. Esto no debe afectarme. Estoy por encima de ello."

Al entrar en su tienda, se puso manos a la obra y empezó a hacer su mochila. "Raíz élfica para las pociones curativas, raíz mortal para los venenos, ponzoña, un poco de champiñón de las profundidades y algo de savia de pino para mi Virassan… ¡Oh! Se me olvidaba. Necesito ir a por mí armadura al puesto de Ilen."- pensó mientras se incorporaba de nuevo.

La noche estaba cayendo sobre el bosque, apenas había luz, pero sabía que Ilen iba a estar en su puesto. Cogió su capa y salió de su tienda camino al otro lado del campamento. Al llegar donde Ilen, vio que su maestro no estaba de buen humor. Estaba chillándole a un pobre chiquillo porque éste había hecho mal uso de un arco que Ilen le había dado. "No puedes esperar que el arco se doble a tu voluntad si tu voluntad es tan débil que ni sabe mantener la cuerda en tensión. Si sueltas la cuerda así, terminarás hiriendo a alguien, a ti mismo, o lo que es peor, rompiendo el arco". – "Uhm…Creo que Ilen debería revisar sus prioridades" – pensó Lyna.

Con el propósito de salvar al pobre muchacho de las garras de su feroz maestro, interrumpió - "Ehm…. Hahren, lamento molestar pero he venido a buscar mi armadura. Marcho mañana al alba y debo…"

"Da'len, ¿No ves que estoy ocupado? Es una falta de respeto interrumpir así una conversación" – gruñó Ilen. Lyna se quedó muda. ¿Qué le pasaba a todo el mundo hoy? Nunca osaba responder a su maestro, salvo en una ocasión que casi le cuesta la vida. La vida –pensó- porque Ilen, como castigo y ejemplo de disciplina, la hizo entrenar rapidez y puntería dos noches seguidas sin descanso. "Alineación. Anclaje y… tiro" y vuelta a empezar. Así 3 días y dos noches sin pausa, sin reposo. Ella sufrió el hambre y la sed, el cansancio extremo, pero su orgullo y fuerza no mermaron. Al tercer día, después de la segunda noche, Ilen se acercó, puso su mano en el hombro y le susurró "Eres inevitable. No hay nada que no puedas conseguir, da'len. Pero cuida tu lengua muchacha, o morirás antes de empezar a vivir". Y con eso, le quitó el arco, le dio un paño mojado en agua y poción de raíz élfica y se fue. Aún recuerda sus manos manchadas de su propia sangre. Recuerda el temblor y dolor de su cuerpo, el ardor de sus ojos y la debilidad. Pero curiosamente, se sentía más fuerte y poderosa que nunca. Fue ahí cuando confirmó que era diferente al resto de los miembros de su clan.

Unos pasos apresurados la sacaron de sus pensamientos y vio cómo el chico se marchaba, hundido, hacia su tienda. Ilen, girándose bruscamente hacia ella, dijo – "Lyna, ¿En qué mundo estás ahora?"

"Oh, Ir abelas Hahren, estaba….recordando algo" – dijo con suavidad.

"Hm, más te vale que la próxima vez recuerdes tus modales primero, Da'len".

"Ir abelas, maestro. No volverá a suceder"

"Bueno… no balbucees niña, dime ¿Para qué has venido? Según me comentaste, hoy no podías entrenar porque tenías que preparar tu viaje a Gwaren. Entonces cuéntame, ¿Qué necesitas?" – dijo Ilen con cierto desdén.

"Maestro, he venido a por mi armadura. Confío en que ya está lista, ¿Verdad? Después de todo, tenemos al mejor artesano de Thedas" – dijo Lyna con tono jovial mientras esbozaba una pícara sonrisa.

"No necesitas alabarme Da'len. Mi respeto y cariño ya los tienes, así que guárdate tus halagos para tus pretendientes" – dijo con tono sombrío. Estas últimas palabras agitaron algo dentro de la boca del estómago de Lyna. "¿Pretendientes?" – pensó "Pero qué…. Cómo puede pensar que yo... ¡si siempre estoy entrenando!".

"No te pongas nerviosa Lyna. Tengo tu armadura guardada"- dijo Ilen girándose para rebuscar en un baúl.

"Toma, aquí tienes. Como nueva y con algunos retoques y mejoras especiales. Lo único que no tengo guardado aquí son tus pretendientes, así que esos… búscalos en otro lado" – dijo Ilen, con una media sonrisa divertida.

Lyna apenas podía articular palabra y con una ligera reverencia dijo "Mu-muy bien hahren, ma serannas. Ha quedado fantástica. Espero hacer honor a su valía"- dijo. Justo antes de marcharse a su tienda, se le ocurrió que podía devolverle el golpe a su maestro, así que concluyó – "¡Ah! Por cierto hahren… no podrás encontrar ningún pretendiente ni allí dentro ni aquí fuera. Tu aprendiz se ha dedicado a ti en cuerpo y alma" y con una sonrisa pícara, se dio la media vuelta y se fue.

Ilen no sabía dónde meterse. ¿Acababa Lyna de responderle con doble sentido? Esta muchacha algún día sería la ruina de alguno, - pensó con cierta ternura mientras la veía partir hacia su tienda.

Sujetando su armadura con un brazo, Lyna se dirigió hacia su tienda cuando de repente sintió una mano sobre su brazo, sujetándola con fuerza. Instintivamente soltó la armadura y justo cuando iba a por su puñal de la cintura, oye - "Ueee ¡Tranquila Lyna! Soy yo, Fenarel. ¿O es que ya no me reconoces?" – Lyna no pudo evitar abrir sus ojos como platos. Sintió cómo su garganta se secaba y antes de poder contestar, Fenarel dijo – "Lamento haberte asustado así. Se puede decir que… estamos igualados." – dijo con una arrebatadora sonrisa, al tiempo que la soltaba.

"¡Oh!...ehm…Fenarel, no sabía que eras tú. Estoy tan distraída últimamente que no paro de llevarme sustos" – dijo Lyna con cierta dificultad.

"…Y ese estado de distracción no tendrá que ver con lo que viste hace poco en mi tienda, ¿no?..." – preguntó Fenarel con esa sonrisa pícara.

"…Ehm… sobre eso….yo…yo quería disculparme. No fue mi intención irrumpir así en un momento tan… tan…. tan…"

"¿Tan entretenido? ¿Excitante? ¿Ligero de ropa?" – insinuó Fenarel, acortando distancias con ella mientras con una mano sujetaba un mechón de su pelo al tiempo que fijaba su mirada en los ojos de Lyna.

"¡Oh por los dioses, Fenarel! Déjalo, ¿Sí?" – dijo Lyna, apartándose de él aunque con dificultad pues sus piernas temblaban "Ya bastante tengo por hoy como para ponerme a pensar en lo que vi. Ni quiero, ni me interesa"

"Jajaja, Lethallan, eso dices ahora pero… ¿Por qué no me dejas enseñarte lo que te estás perdiendo? Creo que terminarás por entrenar tanto en ello como lo haces con el arco"

Molesta por el atrevimiento de Fenarel, Lyna interrumpió - "Fenarel, deberías estar haciendo tu mochila y preparándote para el viaje de mañana. Nos espera un trayecto largo y tedioso. Ahórrate tus energías para alguna de las señoritas que encontremos en Gwaren"

"Uoooo ¿Qué es eso que detecto? ¿Son celos? ¡Oh ma vhenan! Sólo tienes que pedírmelo y mi cuerpo sólo será tuyo. Lo sabes ¿Verdad?" – aunque lo dijo en tono de diversión, Fenarel no pudo evitar acercarse a ella y volver a sujetar su mechón dorado entre sus dedos. Era tan suave… podría perderse entre esos cabellos, entre esos ojos verde esmeralda, podría estar siglos perdido en su cuerpo - pensó. Un golpe en la mano, le hizo salir de su ensimismamiento.

"La próxima vez que me toques Fenarel, desearás haber estado acariciando antes a un Varterral que a mí. Eso puedo asegurártelo" – dijo Lyna enfadada, alejándose nuevamente de él.

"Mañana al alba partimos. Estate listo, o me voy sin ti" – y con esto, cogió su armadura del suelo, la sacudió y se fue hacia su tienda.

Fenarel no le quitó los ojos de encima. "Lyna está diferente… algo ha pasado… ella siempre me seguía el juego. ¿Será que la interrupción de hoy le ha afectado más de lo que piensa?" – pensó Fenarel con detenimiento. "Luego intentaría averiguar qué le pasaba". Decidió no darle más vueltas al asunto y se marchó camino a la hoguera para esperar la cena.

Lyna soltaba humo de lo enfadada que estaba. ¿Cómo se atreve? Ella siempre contestaba a sus provocaciones con otras provocaciones pero después de lo que hoy presenció en su tienda y haciendo memoria de algunos momentos del pasado, sabía que esas palabras tan salidas de tono de Fenarel guardaban, en el fondo, una promesa. ¿Acaso estaba ella tan ciega que no había sido capaz de ver que él buscaba algo más de ella? ¡Por Mythal! Y mañana se iba con él a Gwaren. Ocho días solos los dos. ¿Cómo iba a soportarlo? Tenía que calmar su mente y despejarla porque aún quedaba noche por delante.

Antes de la cena, Lyna se tomó su tiempo para encerar su reformada armadura. Se dio cuenta de que Ilen había tallado en el cuello del peto de la armadura una serie de figuras y curvas similares a las de su Vallaslin. El contraste de esas figuras de color negro con el color blanco de cuero de Halla de su armadura, era notable. Las piezas brillaban más que nunca. Los brazales habían sido reforzados con tela de terciopelo devoré y los guanteletes de arquero habían sido lustrados hasta en la zona del anillo del pulgar. Ilen sin duda era un gran artesano. Tanto las grebas, como las hombreras, la falda y las escarcelas habían sido talladas con los mismos motivos del cuello del peto, acentuando así la belleza en la pieza completa. Lyna apenas tenía palabras para describir tal obra de arte, así que continuó encerándola hasta que oyó una campana en el campamento que anunciaba la hora de cenar.

Al salir de su tienda, alrededor de la hoguera, vio congregados a casi todos los del clan. Las cenas eran especiales aquí: Paivel se encargaba de contar nuevas historias cada noche, mientras el resto del clan cenaba tranquilamente al calor de la hoguera. Lyna a veces pensaba que Paivel se inventaba las historias, pero no le importaba, porque era uno de los mejores momentos del día. Estaba con sus hermanos, con su gente, y se sentía querida…aunque en el fondo supiera que no pertenecía del todo allí.

Caminando hacia la hoguera, se sentó cerca de Ashalle, quien era lo más parecido a una tía. Ella conoció a sus padres y se puede decir que la crio. Ashalle le dio un plato de guiso de conejo con especias y un trozo de pan. Lo aceptó con una inclinación de la cabeza, y cuando se disponía a comer, alguien se sentó a su lado. Al girar la cabeza, se encontró con Tamlen a un palmo de distancia de su cara, mirándola fijamente. Sorprendida por la aparición, dijo

"Oh, Tamlen. Eres tú. Pensaba que estarías con Maren… todavía…" – dijo Lyna con tono sarcástico, mientras se metía un buen bocado de guiso en la boca.

"Ehm… Lyna, necesito hablar contigo. Después de la cena, ¿Podríamos hablar en tu tienda?"

"¿En mi tienda? ¿Se te ha perdido algo allí?"

"…Eeeem, no… es que… es que necesito hablar en privado contigo y no quisiera que nos interrumpieran" – dijo Tamlen nervioso.

"Como quieras Tamlen. Pero mañana parto muy pronto y debo descansar, así que lo que tengas que decirme, espero que no sea muy largo" – dijo Lyna mientras bebía un poco de agua de la jarra de Ashalle.

"Sí. No te distraeré mucho. Lo prometo" – Tamlen se sentía incómodo. No sabía cómo pedirle disculpas después del arrebato que tuvo esta tarde. Pero necesitaba arreglar las cosas antes de que ella se fuera a Gwaren con Fenarel… no tenía un buen presentimiento de todo esto.

Tamlen se levantó y se fue a su lugar a continuar con su cena. Por el rabillo del ojo Lyna vio cómo Maren aprovechó para sentarse a su lado y ofrecerle un poco de pan. Él se lo agradeció con una sonrisa y continuó comiendo. Lyna no soportaba cómo Maren le sonreía. Ella era una buena chica pero era tan… tan… dulce y atenta que le daba arcadas. Quizá era demasiado dura con la pobre muchacha, pero es que no entendía cómo alguien así podría sobrevivir sin el clan. Cada miembro del clan debía servir para algo pero Maren sólo servía para cuidar de las Hallas. No sabía cazar, no sabía ni siquiera empuñar un puñal ¿Cómo iba a poder ser capaz de defender a sus hermanos? ¿Lanzando Hallas directamente al enemigo? Es absurdo, pensó.

Distraída de la historia que Paivel estaba contando, terminó su cena rápidamente y haciendo una pequeña reverencia a sus hermanos y a Ashalle, se retiró a su tienda. Al entrar, cogió su manta, un frasco de aceite de flor de la espesura, un jabón perfumado, su ropa de dormir y se dirigió al río que transcurría cerca del lado occidental del bosque. No tenía ganas de lavarse con el agua que había recogido esta mañana para su uso. Ahora mismo necesitaba despejar su cabeza y sentir el agua acariciar su piel. Ver la luna y sentir que todas las preocupaciones se iban con la corriente del río. Hacía tiempo que no meditaba y necesitaba vivir ahora mismo un momento de paz similar.

Lyna llego a la orilla del río, dejó las cosas cerca del borde y se dispuso a desnudarse. Hoy no llevaba armadura puesta, así que sólo tuvo que quitarse los pantalones de cuero, la blusa, el corsé de cuero que entallaba su cintura y las botas altas de herrajes. Dejó suelto su pelo que le llegaba por la cintura y despojada de toda tela y prisión, fue metiéndose poco a poco en el agua. "Brrrrr, ¡Qué fría!" – dijo en alto mientras se tapaba con los brazos los pechos desnudos.

"Si quieres calentar el agua, puedo ayudarte con ello, Lyna" – Fenarel apareció de repente a unos pasos de dónde ella estaba. Automáticamente y sin pensar en el frío del agua, se sumergió hasta la cintura y gritó "¡Fenarel!, ¿No sabes respetar la intimidad de una dama?" – con rabia apenas contenida y una vergüenza que jamás había experimentado, replicó.

"Jajaja, oh Lyna. Nunca te importó antes que te viéramos desnuda. ¿Qué ha cambiado ahora? ¿Uhm? ¿Te da vergüenza que vea tu silueta bañada por la noche? No hay nada que no haya visto ya, Da'len. Venga, no seas vergonzosa. ¿Quieres que me una a tu pequeña fiesta húmeda?" – contestó Fenarel con risa apenas contenida.

Ante tal insolencia, Lyna sólo logró sonrojarse más. Gracias a los dioses por la oscuridad, porque si no se pondría más en evidencia. Las palabras de Fenarel resonaban en su cabeza. Por una parte, sentía la necesidad de salir huyendo y después asesinarle lentamente, pero por otra parte se sentía tentada a invitarle y…quizá a algo más…

"Bueno Lethallan, ¿qué me dices? ¿Te puedo acompañar? Te prometo que me portaré bien. No me acercaré a ti a menos de dos metros si eso te hace sentir segura. ¿Te parece?"

"Haz lo que quieras, Fenarel, pero si me tocas, te rompo los dedos" – refunfuñó Lyna.

"¡Cuánta agresividad! Pero no hace falta que la uses contra mí. Guárdala para las fieras del bosque y las de Gwaren. En tres días muchos sucios shems desearán tocarte tanto o más que yo" – dijo Fenarel mientras se desvestía.

Lyna no podía mirarle. Si le miraba sabía que iba a recordar la escena de esta tarde y eso no era sano, por el momento, así que apartó su mirada y se dispuso a coger su jabón perfumado. Se acercó a la orilla y sintió cómo Fenarel se zambulló en el agua, dejándola completamente empapada sin previo aviso.

"¡Fenareeeel! Por el lobo terrible, Lethallin, ¡Que el agua está muy fría!"

"Jajaja, no te quejes tanto, que ahora que estoy yo aquí, tan cerca de ti, empezarás a sentir más calor." – dijo. Mientras decía esto, Fenarel movía su mano por su fuerte y definido torso haciendo movimientos circulares hacia abajo, hasta que su mano desapareció en el agua, pero no dejó de moverla.

¡Por los dioses! – Pensó Lyna- Esto no estaba pasando. ¿Por qué ella se sentía así? Si tuviera que contar las veces que ella había visto a Fenarel desnudo bañándose, le faltarían dedos en las manos. ¿Por qué ahora era todo diferente? No se sentía cómoda a su lado, no le gustaba esa nueva sensación. Quería volverse a sentir libre. Ahora mismo se sentía presa de su propio miedo. Pero miedo ¿a qué?... no lo tenía claro. Ella nunca sentía miedo por nada ni nadie ¡Qué locura! Lo que tenía claro es que el hacerse la dura, sólo alimentaba las ganas de Fenarel de seguir metiéndose con ella. Tenía que cambiar de estrategia… tenía que hacer algo más que amenazarle con matarle.

Mientras terminaba de recoger su jabón perfumando, a Lyna se le ocurrió que quizá Fenarel controlaría más sus ataques si viera que la atrevida, ahora, era ella. Así que urdió un plan.

"Uhm, ¿Fen?"

"Dime, Lethallan."

"Imagino que no has traído jabón, ¿verdad?"

"…Oh, muy buena observación. Jum… me parece que entonces tendré que ir a buscarlo" – dijo Fenarel mientras se disponía a salir del agua.

"¡NO!" – gritó Lyna antes de que Fenarel descubriese el resto de sus caderas. "Ehm… no… no hace falta. Yo tengo aquí"

Fenarel vio cómo Lyna movía una mano, mientras con la otra sujetaba sus dos pechos. Le estaba gustando el giro que estaba dando esto.

"¿Qué pasa Lyna? ¿Has cambiado de opinión con respecto a las distancias? ¿O es que te estás ofreciendo a enjabonarme la espalda… u otras cosas?"

¡Que el Lobo Terrible se lo lleve! – Pensó Lyna – es bueno con las contestaciones. Pero yo también puedo jugar a ese juego. Si es así como lo quiere, así lo tendrá.

"Jajaja, Fen, parece que últimamente me lees la mente. No será que Merrill te ha contagiado su magia, ¿verdad? ¿O es que llevamos tanto tiempo juntos que una conexión a todos los niveles era inevitable?" - dijo seductoramente Lyna, mientras se acercaba a Fenarel.

Fenarel no supo qué contestar. Se quedó mirándola, atónito, con la boca ligeramente abierta y sintiendo sus latidos en los oídos.

"¿Qué sucede vhenan? Parece que alguien te hubiera lanzado un hechizo de parálisis. No habrás invitado a Merrill a unirse a la fiesta, ¿no? Tsk tsk, qué decepción. Y yo que pensaba que íbamos a estar solos los dos" – Lyna no dejaba de acercarse hasta que estuvo delante de él, a unos pocos centímetros de su cara. En ese momento, ella dejó caer el brazo de sus pechos y con ambas manos, frotó el jabón con el agua.

Acercándose a la oreja de Fenarel le susurró - "Bueno, Fen, ¿Qué me dices? ¿Continuamos?"

Fenarel no sabía qué hacer. Un escalofrío pasó por su cuerpo. Su corazón estaba latiendo con demasiada fuerza. ¡Por los dioses! Lyna se le estaba insinuando justo cuando minutos antes le había rechazado. ¿Será que estaba jugando con él? – Pensó - ¡Eso es! Está jugando con él. La Lyna que él conocía no se atrevería a llegar más allá de las palabras.

"Oh mi querida Lyna" – dijo Fenarel mientras con un brazo rodeaba la cintura de Lyna y la acercaba ligeramente hacia él, con cuidado de no rozar su incipiente erección en su cuerpo desnudo. – "Por supuesto que continuamos. Parece que, por fin, has sucumbido a mis encantos por lo que veo. Era inevitable…" Y con una media sonrisa, le dejó un ligero beso en la mejilla. Al apartarse no pudo evitar admirar el brillo del agua en los pechos y hombros desnudos de su compañera. Era toda una visión. Ese cuerpo que tanto deseaba desde hace años, esa piel tan tersa y blanca, esos labios tan carnosos y rojos, eran demasiada tentación para él. ¿Será que estaba jugando demasiado fuerte? Quizás, pero no sería él quien se echaría para atrás, desde luego. No después de haber pasado noches enteras pensando en cómo sería sentir su cuerpo junto al de él. Sentir sus caricias y sus besos. Con sólo pensarlo, empezó a sentir cómo su cuerpo respondía involuntariamente. "Tranquilo Fenarel. Se trata de seducirla, no de devorarla" – pensó nerviosamente.

Lyna estaba a punto de morirse. Si ya resultaba casi sobrenatural acercarse tanto e insinuársele así, el sentir que su brazo se deslizaba por su cintura y el calor de sus labios dejando huella en sus mejillas, fue casi insostenible. Empezó a temblar. No sabía si del frío o de la tensión que sentía ahora. ¿Qué podía hacer? ¿Continuaría con su plan? Sin duda. Ella no podía perder. Ella nunca perdía, nunca se retiraba y desde luego nunca sentía miedo.

"Mm, Fen. ¿Ha sido eso el preludio de algo mejor? ¿O es que sólo me tientas?" – ronroneó Lyna, mientras se deslizaba hacia la espalda de Fenarel al tiempo que movía seductoramente las caderas cerca de su cuerpo.

"Querida Lyna, eso será lo que tú quieras que sea"

"¿Sí? Jm… pues déjame mostrarte lo que quiero, Lethallin" – y diciendo esto, cogió el jabón y empezó a frotar suavemente la baja espalda de Fenarel. Al tacto, Fenarel se tensó. Soltó un ligero sonido de sorpresa y empezó a temblar. Lyna no podía evitar sonreír. ¡Lo tengo! – pensó. Pero voy a hacerle sufrir eso y más, ¡Oh sí! Esta noche la recordará para siempre. Nadie juega conmigo.

"¿Qué ocurre ma falon? ¿Es frío lo que sientes, o es otra cosa?" – mientras hubo dicho esto, siguió frotando el jabón por su espalda con una mano mientras con la otra, enjabonada, la deslizaba hacia sus costados y hasta su abdomen, jugueteando con los dedos por debajo de su ombligo, dejando así huellas de espuma y mucho calor.

Fenarel ya no podía pensar. Estaba temblando de tanta tensión controlada. Iba a estallar en cualquier momento. Tenía tantas ganas de darse la vuelta, coger sus piernas, enrollarlas en su cintura e introducirse dentro de ella en un movimiento que estaba siendo una tortura el controlarse. Pero no. No podía permitir que su primera vez con ella fuera así. Ella se merecía algo mejor.

Al ver que Fenarel no reaccionaba, decidió dar un paso más y enrollando ambos brazos alrededor de su cintura, presionó sus pechos fríos, húmedos, y turgentes en la espalda de Fenarel. Fenarel saltó hacia adelante con tal intensidad que casi la sumerge por completo en el agua. Lyna no pudo evitar sentir cierta satisfacción en la incomodidad de su amigo. Después de todo, fue él quien empezó –pensó con cierta crueldad.

Cuando Fenarel sintió el roce de sus pechos en su espalda, no pudo evitarlo. Quiso salir huyendo. No podía ser así. Era demasiado… improvisado, frío. Si esto iba en serio, entonces tenía que hablarlo con ella. No quería que las ansias por sentir su cuerpo, dominasen la razón.

"Lethallan… Lyna… esto no está bien. Es demasiado repentino…. Yo…..ehm… Tú te mereces algo mejor. Te mereces algo especial…yo….yo llevo tanto tiempo deseando esto… pero no está bien…" – dijo Fenarel. Había tanto nerviosismo en su voz que sentía que las palabras reverberaban con el latir de su corazón. Esto estaba pasando y era real. ¡Oh Dioses…cuántas noches había soñado con esto!

Lyna no pudo contener la cara de sorpresa que afloró de repente en su faz. ¿Me merezco algo mejor? ¿Algo especial? ¿…lleva tanto tiempo deseando esto…? ¡Oh Mythal, protégeme. Mi amigo, mi Fen, siente algo por mí!

Justo cuando se disponía a hablar, Fenarel la interrumpió – "Lyna… no sé cómo ha sucedido esto. Quizá te he empujado a ello con mis salidas de tono… pero no quiero hacer esto si tú no estás segura. ¡Dioses! no sé siquiera si alguna vez has estado con un hombre y no quiero forzarte a que hagas algo de lo que puedas arrepentirte mañana. No voy a mentirte. Para mí sería un sueño hecho realidad, pero no pienso tirar por la borda nuestra amistad por mi imprudencia…"- dijo Fenarel con un nudo en la garganta, mientras miraba hacia el agua.

Lyna no sabía qué decir. El "juego" había cambiado. La confesión que escuchó de Fenarel era más de lo que cabía esperar. Ella ya era consciente que él buscaba algo más, pero jamás pensó que fuera algo más que sexo. Esto la dejaba en una posición tremendamente incómoda. ¿Qué podía decir ahora sin sonar como una estúpida? ¡Ay Lyna, ahora sí que has perdido! – se dijo a sí misma.

"…Fen… yo… Ir abelas. No era mi intención llevarte hasta este punto. Ha sido mi culpa y lamento cómo te sientes… no sé qué decir….yo…"

Ante su indecisión, Fenarel no pudo evitar sentir ternura y dijo - "Shhh, vhenan, ya es muy tarde y mañana nos espera un largo día. Terminemos de limpiarnos y vayamos a descansar ¿Sí? Más adelante hablaremos" – y después de decir esto, se sumergió completamente en el agua, dejándola a ella sola con sus pensamientos durante un breve instante.

Lyna no articuló palabra. Simplemente sujetó bien su jabón y siguió frotando su cuerpo, mientras miraba de reojo por si Fenarel la estaba vigilando. Para su sorpresa Fenarel se estaba acercando hacia ella y con una mano extendida le dijo – "¿Me prestas un trocito de tu jabón? Así terminamos antes"

"Claro. Aquí tienes" – dijo Lyna cortando un trozo de su jabón perfumado y ofreciéndoselo a Fenarel.

"Ma serannas, vhenan. En 5 minutos te lo devuelvo." Y con una sonrisa se giró y empezó a frotarse.

Lyna sentía que las cosas volvían más o menos a su lugar. Ya no sentía tanta tensión ni esa incomodidad. En su lugar ahora residía cierta tristeza. Tristeza, quizá, por no corresponder a Fenarel como él quería y se merecía. Él era uno de sus mejores amigos y desde luego que sentía atracción por él, pero nada cercano al amor. Le quería, mucho, pero no estaba enamorada. Al parecer el viaje iba a ser más interesante de lo esperado.

Ambos terminaron de bañarse en silencio y mientras Fenarel se vestía, ella aprovechó para secarse el pelo con la manta de su tienda. Una vez hubo finalizado, se puso la ropa y le dijo a Fenarel – "¿Me acompañas al campamento? ¿O tienes pensado quedarte un rato más aquí?"

"Oh no, yo ya he terminado también. ¿Nos vamos?" - dijo Fenarel mientras le tendía una mano a Lyna. Ella la cogió gustosa, y juntos marcharon al campamento.

Por el camino Lyna no soltó la mano de Fenarel. Su calor era reconfortante. Se conocían de toda la vida y a su lado se sentía segura. Tenían ciertas diferencias, no cabía duda, pero incluso hacían buena pareja – pensó con curiosidad.

"Dime Lyna. ¿Estás nerviosa por ir a Gwaren? Después de todo vas a poder ver a tus queridos shemlen" – soltó Fenarel con cierto desdén.

"Fen, no son "mis" queridos shemlen. Son humanos y son diferentes. Simplemente creo que son interesantes. ¿Acaso no has escuchado hablar a Ilen de lo feroces que son en la guerra? ¿De lo resistentes, fuertes y apasionados que son? Aún no he visto a un guerrero, sólo guardias y similares, pero estoy ansiosa por encontrarme con un caballero o con un general ¿No crees que sería emocionante?" – dijo ilusionada Lyna mientras sonreía.

"Si crees que es emocionante oír de un gigante descerebrado y bruto amenazas de que te cortarán las orejas mientras te escupen, entonces sí." – gruñó Fenarel mientras le dirigía una mirada de soslayo a Lyna.

"Ujj, Fen ¿Dónde está tu sentido de la aventura? Nosotros somos mucho más rápidos y vemos en la oscuridad. Además…" – dijo con sarcasmo "…No tenga miedo, señorita… Yo la protegeré, lady Fen" – comentó Lyna entre carcajadas. Fenarel sólo soltó un pequeño bufido y la ignoró.

Al cabo de unos instantes, Lyna preguntó - "Por cierto, Fen… ¿Por qué estabas con Merrill esta tarde?" – se encontró diciendo de repente. Sorprendida ella misma por su pregunta, matizó "Es decir, debías estar preparando el viaje y… y nunca pensé que Merrill era de las que te gustaban…"

"Oh, eso… ehm… bueno… la verdad que ya tenía todo preparado para el viaje así que no tenía mucho más que hacer, y Merrill llevaba unos días demasiado atenta conmigo y… bueno… la invité a mi tienda a "hablar"… y una cosa llevó a la otra… hasta que tú nos interrumpiste. Aunque eso no impidió que… terminásemos de "hablar"" – dijo Fenarel, al tiempo que sonreía y miraba de reojo a Lyna con interés.

Lyna no pudo evitar sonrojarse. Así que después de su interrupción ellos… ellos… ¡Oh!... no quería ni pensarlo. Pero algo más le preocupaba así que dijo - "Fen, ¿Tú… tú…. La….quieres? ¿Estás enamorado de ella?"

"¿Por qué quieres saberlo? ¿Estás celosa, mi querida Lyna?" - dijo mientras llevaba la mano de Lyna hacia sus labios para besarla.

"No es eso, Fen. Es que Merrill es, si cabe, más ingenua que yo. Así que si no estás enamorado de ella, quizá sería conveniente que fueras sincero con tus intenciones"

"Jajajaja, Lyna, ¿Qué te hace pensar que no he sido ya sincero con ella? Y créeme, Merrill es de todo menos ingenua. No soy el primero del clan en… "hablar" con ella, ¿Sabes?"

"¿QUÉ? No puedo creerte. ¿Merrill? ¡Oh creadores! ¿Qué será lo siguiente? ¿Qué Maren es un demonio del deseo y se acuesta con Ilen?"- dijo atónita mientras miraba el camino. ¿Cómo era posible? Ella pensaba que la mayoría de las chicas de su edad estaban más centradas en sus quehaceres que en…en ese tipo de cosas. No. Al parecer sólo Lyna era ajena a ese mundo. Sintió cierta vergüenza y rabia por haber estado tan ausente del mundo real. Por haber estado tan sumida en su propio mundo de flechas y sueños de aventuras.

Fenarel no pudo evitar soltar una carcajada ante ese comentario y dijo – "Bueno…Maren parece estar muy decidida a unirse a Tamlen, o eso parece. ¿Te has dado cuenta?"

Irritada por ese comentario, Lyna comentó bruscamente – "Sí, bueno. Esa es otra sosa. ¿Qué clase de utilidad real tiene esa chica? ¡Sólo cuida Hallas! Nos atacan los lobos, y ¿ella qué hará? ¿Lanzarles palos y piedras? Es inútil… "

"Uoooou, espera. ¿Qué ha sido eso?" – dijo Fenarel mientras se paraba en seco y se giraba para verla.

"¿Eso? ¿El qué?" dijo Lyna confusa.

"Eso. Ese arrebato. ¿Acaso son celos?... ¿Tú…. y Tamlen?..." dijo Fenarel mirándola a los ojos. Lyna vio que sus ojos se tornaban tristes y serios, pero ella no entendía por qué… ella no había hecho nada… ¿será que él veía algo que ella no?

"¿Celos? ¿De Maren? Jajajaja. Ay Fen, siempre me haces reír…"

"Lethallan, en serio. ¿Sientes algo por Tamlen?" dijo seriamente Fenarel.

Lyna se quedó pensando un rato, como si no quisiera entender la pregunta y luego dijo con cierta vacilación "...Em... Fen, él es mi falon, como lo eres tú. Siempre hemos estado los tres juntos. Simplemente creo que Maren no es la mejor candidata para él" Lyna sujetó con fuerza la mano de Fenarel y se volteó para seguir el camino. "¿Seguimos, ma falon?" dijo mientras hizo un gesto con la cabeza indicando el camino.

Al principio Fenarel no se movió, pero después de soltar un suspiro dijo – "Sí, sigamos. Que toda esta cháchara me ha abierto el apetito."- dijo seriamente mientras continuó con Lyna el camino al campamento.

Lyna no pudo evitar pensar en el viaje que les esperaba al día siguiente. Se sentía inquieta, algo en su vientre le decía que cosas importantes iban a pasar. Debía hablar con la custodia… tenía que saber si ella sentía lo mismo. No sólo el bosque estaba inquieto. Lyna llevaba semanas teniendo pesadillas y eso no era buena señal. El más allá siempre la había afectado. No sabía por qué, pero Lyna siempre sentía cosas que los demás no. Era muy perceptiva e incluso a veces sentía que su fuerza fluctuaba como si su cuerpo recopilase energía de un momento a otro sin más. En su mente y en su corazón, albergaba dudas sobre su origen… quizá algún día sabría qué fue de sus padres…y quizá así averiguaría más sobre ella misma.


Hahren: anciano. Muestra de respeto

Varterral: un monstruo legendario, medio arácnido que escupe ácido.

Lethallan: término de cariño hacia una mujer.

Lethallin: término de cariño hacia un hombre.

Da'len: pequeño, pequeño niño/a.

Ir abelas: Lo siento

Ma vhenan: corazón mío/ mi corazón.

Vhenan: corazón

Ma nuvenin: Como desees.

Ma serannas: Gracias.

Dareth: cuídate, estar seguro.

Shems/Shemlen: Niños rápidos, haciendo referencia a los humanos. (Shem, es rápido, veloz).

Vallaslin: Escritura de Sangre. Tatuajes que representan la llegada a la adultez de los elfos dalishanos y que honran a los dioses del panteón.

Ma falon: mi amigo (Falon: amigo)

Garas quenathra: por qué estás aquí/ qué haces aquí.