Tras muchas insistencias por su parte Hank había accedido a que entrase en la habitación, a que pudiese ver a su hermana.
Observó los cortes y contusiones que presentaba, sorprendida por que pudiese estar herida de aquella forma. Trató de agarrarla la mano, pero al fijarse en la mueca que se reflejaba en su cara, la soltó por miedo a hacerla más daño, pasando a acariciar su mejilla.
La veía tan pequeña y desprotegida en estos momentos que lo único que quería era mantenerla a salvo, asegurarse de que estaba bien. Sin embargo, había algo que permanecía en su cabeza, su hermana mayor había pasado a ser la pequeña, ¿qué iba a pensar al respecto? ¿Cómo iba a reaccionar cuando se enterase de todo?
Ella misma era consciente de que no iba a ser sencillo, de que iba a costarle aceptar la realidad, a ambas, mejor dicho, pues esto no era algo que se pudiese haber predecido, no lo era. Había conseguido superar la muerte de todos aquellos que se habían quedado allí, pero la que más le había costado aceptar había sido la de su hermana, pues no importaba la cantidad de veces, ni la forma en la que se lo explicaran, porque no, no iba a comprender el motivo por el cual su hermana debía quedarse allí, el motivo por el cual la relación entre ella y sus padres era cada vez más tensa. Recordaba haberla visto llorar una de las últimas noches, encogida sobre si misma, suplicándole a sus padres que no lo hicieran, que se lo pensaran de nuevo, alegando que nunca permitían que hiciese lo que a ella la gustaba, que siempre la obligaban a hacer lo que ellos querían.
Sinceramente jamás supo a que era debido esa conversación, pero el dolor con el que su hermana hablaba, la hizo entender que iba mucho más allá de los juicios en los que tres participaban, que era algo que tenía que ver con ella.
Observó que su mano empezaba a moverse, se estaba despertando y con ello estaba empezando su agitación.
- Kara, necesitamos que te salgas fuera- la pidieron.
- Pero es mi hermana, quiero estar con ella- se quejó mirando hacia Alex, la única a la que podría convencer.
- Lo sé, pero es lo mejor para ella, no sabemos cómo va a reaccionar y si te ve, lo mismo, empeora todo- la respondió- Te avisaré con lo que sea, te lo prometo- la miró consiguiendo que ella asintiera.
Suspiró a la vez que avanzaba hacia la puerta, no si girarse una última vez hacia ella, tratando de verificar que era lo adecuado.


Respiré con fuerza a la vez que abría los ojos, observando todo lo que tenía a mi alrededor, sintiendo, por primera vez en mucho tiempo, dolor, dolor repartido por todo el cuerpo.
Situé mi mano sobre la vía que tenía en el brazo tratando de arrancarla, tratando de sacarme la aguja, asustándome al sentir la mano de otra persona impidiéndolo.
La miré completamente aterrada, buscando algún recuerdo que me ayudase a comprender quien era, sin embargo, no sabía ni quien era ella, ni dónde estaba, por lo que estaba empezando a alterarme, a respirar con agitación.
- Hey, shh, no vamos a hacerte daño- aseguró tratando de tocarme, pero me moví aún intentando comprender que estaba sucediendo.
¿Dónde estaba? En serio, no tenía ni la menor idea de que lugar era este, de qué estaba haciendo aquí, ¿cómo había llegado aquí?
Recordaba vagamente que la nave se había estrellado, pero después de eso había caído en una inconsciencia hasta este momento, hecho que me hacía cuestionar cuánto tiempo había pasado desde entonces.
Cerré los ojos tratando de organizar todas mis ideas, pero sobre todo mis interrogantes, intentado encontrar respuestas a todas las preguntas, pero sinceramente no creía ser capaz de responderlas. Sólo había una que conseguía alterarme lo suficiente como para que me olvidara de respirar. Kara, ¿dónde estaba Kara? ¿estaría bien?
Sentí que iba a ponerme a llorar al recordarla, al saber que podría haberla perdido para siempre, que tal vez no volviese a verla nunca.
¿Cómo había llegado a esto? Mis padres estaban muertos, no tenía la más mínima idea de dónde podría estar ni mi hermana, ni mi primo, y ahora yo me encontraba aquí, en una sala con gente que totalmente desconocía, que me observaban con miedo y curiosidad, añadiendo también la compasión.
- Tal vez deberíamos dejar que entrara, puede que ella sea capaz de calmarla- comentó hacia él dándome la espalda.
- O puede que la alteré más, eso no lo sabemos- debatió de vuelta.
Les miré a ambos escuchando con atención lo que decían, extrañandome al escuchar el nombre de Supergirl, pues ahora mismo estaba empezando a no comprender lo que sucedía, ¿quién era? ¿Qué tenía que ver conmigo? Sin embargo, pronto lo comprendí, supe a quien se referían.
- ¿Está aquí?- cuestioné a la vez que las primeras lágrimas salían de mis ojos- Quiero verla, quiero ver a mi hermana- exigí sorprendiéndoles.
Observé como ella se giraba empezando a andar hacia la puerta, siendo retenida por él, quien la agarró del brazo, frenándola.
- Ni se te ocurra, Danvers- la advirtió.
- Está en todo su derecho, las dos lo están- le gritó- Todo esto solo está complicando aún más la cosas.
- Y si la ve, lo va a seguir complicando- debatió él- Ella no es la niña que está esperando ver, tú misma lo sabes- apuntó.
- Aún así, deberíamos dejar que se vean- le respondió consiguiendo que él asintiera.
La vi salir de la sala, esperando con impaciencia que volviera a entrar, pero esta vez con ella, hecho para el que no estaba preparada, pues para cuando lo hizo, no pude evitar cerrar los ojos, tratando de reconstruir esa imagen en mi mente, empezando un llanto que no parecía tener intención de parar.
No...,no podía ser cierto ¿dóde estaba la pequeña de trece años que se había despedido de mí? ¿Aquella niña asustada que enviamos a un planeta que desconocía? Espera, un nuevo interrogante se abrió paso ¿Estaba en la Tierra?
- Kaelah- la escuché llamarme, consiguiendo que abriese los ojos para mirarla, intentado evitar sollozar.
Podría dudar de ella, podría dudar de que era mi hermana, sin embargo, la forma en la que me miraba me lo decía todo, era ella.
La observé entre lágrimas a la vez que ella se esforzaba por sonreirme antes de que me decidiera por abrazarla, viéndome obligada a tumbarme de nuevo, gesticulando un mueca.
- Hey, no puedes moverte mucho- comentó acariciando mi pelo a la vez que volvía a cerrar los ojos.
Ahora mismo sólo era capaz de hacerme una pregunta, ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la había visto?


Sé que es un capítulo cortito, pero estos primeros son la introducción del personaje y de su historia, poco a poco, dentro un par de capítulos irá tomando más forma y se irá extendiendo. Muchas gracias por leer,

Ayrin