—Buenas tardes, Nakazawa-san.

—Buenas tardes, Tsuruga-san.

—Aquí está la muestra de la que habíamos hablado —comentó pasándole la tarjeta SD—, aún hay algunas que necesitan trabajo en los arreglos, pero confío en que podamos solucionarlo.

—Estoy seguro de que lo lograremos, les echaré un vistazo y cuadramos con tu mánager para ver la posibilidad de comenzar a grabar este fin de semana.

—Lo dejo en sus manos, Nakazawa-san.

Nakasawa insertó la memoria en su computadora, nunca imaginó que el talentoso actor también tuviese talento para el canto, y no era que se estuviese quejando, para variar era bueno tener un músico que cumpliera con los plazos y fuera la personificación de la responsabilidad y puntualidad.

Abre el contenido de la memoria y frunce el entrecejo, esperaba archivos MIDI o las partituras en otros formatos como pdf, archivos de imagen o archivos de sonido, pero lo que encuentra es una corta lista de videos.

Abre el primero y se sorprende al escuchar las voces. Puede ver a Ren sentado en la banca del piano y alguien más a quien la cámara no enfoca muy bien sentado en la cola del piano, parece una de las salas de ensayo de LME.

—Por favor —escucha la voz de súplica de Ren—. Nunca hubiese imaginado escucharlo así.

—Se supone que tú eres el que va a debutar como cantante, no yo —se escucha la clara voz femenina—. Además la música no es lo mío, ya lo sabes.

—Y sigo pensando que es un error. Tienes una voz preciosa.

—Ren, eso lo dices porque me aprecias, pero seguramente sueno como un gato mojado y pisado.

Las risas suenan en el video y él no puede evitar sonreír.

—Vale, pero si te demuestro que eres buena, algún día harás un dueto conmigo.

—Seguro, ¿por qué no?

—Ahora, ¿cantarás para mí, por favor?

Nakasawa pierde de vista a Ren del video por un segundo y luego se escucha un resoplido.

—No deberías tener permitido poder hacer eso.

—¿Cuál vas a cantar?

—Mmmm…. I found a reason.

—Estoy listo, cuando lo estés.

Una voz dulce con un marcado sentimiento de tristeza y nostalgia llena sus sentidos, acompañado de la sencilla línea de las notas del piano, hacen una combinación perfecta. Una voz única y como pocas, que cualquier agencia de talentos mataría por tener, porque aunque, necesitaba pulirse un poco, prometía grandes cosas. Y él la quería, quería ser el que puliese ese diamante en bruto.

Oh, yo creo

En todas las cosas que dices

En que lo que viene es mejor que lo que vino antes.

Había escuchado la canción interpretada por diferentes artistas, todas con ese aire puramente romántico, pero al escucharla cantar la línea "Será mejor que corras a mí", y el énfasis que le da, sí, tiene algo de romance en ella, pero ante todo lleva un sentimiento de desesperación en su voz.

—¿Quién es ella?

Ren mira a Nakasawa sin comprender a qué se refiere.

—No le sigo, Nakasawa-san.

—La chica del video, la que canta —el hombre toma aire—, la chica del video, en la memoria que me dejaste.

Ren se lleva la mano al bolsillo del saco y es hasta entonces que se da cuenta que le entregó la tarjeta equivocada a Nakasawa-san.

—Oh, lo siento, me equivoqué al entregar las tarjetas.

—No, eso no importa —dice el hombre desestimando las palabras de Ren—. La quiero.

Ren levanta una ceja.

—La quiero en mi sección, así que dime, ¿dónde puedo encontrarla?

Ren está por responder cuando la familiar voz de Kyoko saluda a los dos hombres.

—Buenos días, Nakasawa-san, Ren-san.

—Buenos días, Kyoko-san.

Esa voz, esa voz, la ha escuchado antes y no antes como antes en el trabajo, Nakasawa hace varios gestos curiosos con la cara hasta que finalmente algo conecta.

—Eras tú, eras tú —dice señalando a Kyoko con el dedo (lo que en otras circunstancias sería un gesto muy rudo).

Kyoko lo mira con abierta confusión.

—La chica en el video, la que canta.

Los ojos de Kyoko se abren como platos.

—Túuuuuuuu—dice señalando a Ren—, no puedo creerlo.

—Kyoko —dice Ren tratando de aplacarla—, fue un error, no lo hice adrede, por favor, créeme.

—Estoy seguro de que después podrán aclarar ese malentendido entre ustedes, pero ahora mismo tenemos cosas más importantes que discutir.

Kyoko y Ren voltearon a ver a Nakasawa al mismo tiempo. Y tuvieron el mismo pensamiento: ¿en qué lío se habían metido?

Él llegaba tarde, pensó Kyoko mirando el reloj, aunque tampoco era que se estuviese perdiendo mucho, el equipo estaba afinando los últimos detalles.

—Lamento llegar tarde, el presidente consideró una buena idea anunciar mi debut como cantante y no avisarme.

Kyoko rió.

—Bien merecido que lo tienes, Ren-san.

—Todavía me guardas rencor por un pecado que no cometí.

—Con intención o sin intención, estoy sentada aquí o ¿no?

—Sí, pero mira, el presidente accedió a no obligarte a debutar como cantante.

—Hasta que él lo considere necesario y solo Dios sabe cuánto tiempo será eso. Y yo primero quiero consolidar mi carrera como actriz.

—Y estoy seguro que el presidente lo sabe.

—Sí, pero mírame aquí.

—Ahhh, eso es un asunto diferente, eso te pasa por hacer apuestas que vas a perder.

—Te odio.

—Auuu y yo que me muero por ti.

La cara de Kyoko enrojeció hasta las orejas.

Playboy.

—Chicos, comenzamos en quince minutos —interrumpió una voz.

—Gracias —contestaron los dos.

Ren se sentó cerca de Kyoko y comenzó a tamborilear en la mesa una conocida melodía con las manos. Kyoko le dio un mohín y se hizo la desentendida.

—Vamos, Kyoko, yo sé que quieres, no te resistas —llamó antes de comenzar a cantar—. Miré dentro y pensé que algo debe cambiar, no puedo caminar con rencor en la piel y en los ojos la sal.

Era imposible resistirse a él, y eso incluía cantar con él. Así que se unió al tamborileo de los dedos de él, con sus palmas. Sus voces mezclándose en el coro: Olvidar el dolor de palabras hirientes, y cambiar la razón, ojos que no te ven corazón que te siente. Entregarme a la luz cuando llegue el momento, y buscarte en mi alma, encontrarte, saber y sentir que no tengo, asuntos pendientes.

Lory había sido informado, pero era la primera vez que los veía cantar juntos, por fin entendía la insistencia de Nakasawa para que le diera a su ángel rosa favorito, pero al parecer no solo el canto era lo único que había cambiado, pensó mirando las miradas y sonrisas que compartía con Ren.

—Ahora sí me entiende, presidente, todo ese talento.

—Mogami-kun ciertamente está llena de sorpresas, pero es su deseo continuar primordialmente en la sección de actuación.

—Pero presidente.

—Pero —dijo Lory levantando la mano— estoy seguro que tarde que temprano, podrás poner tus manos sobre su talento musical, Mogami-kun no es el tipo de persona que se queda estancada en una sola cosa, hasta que ese momento llegue, por favor, ten paciencia.

—Mientras tanto tendré que conformarme —y retomando su semblante profesional se dirigió a los improvisadores (Kyoko y Ren) de la cabina—. Eso es fantástico, muchachos, pero es hora de ponernos a trabajar. Si solo me van a dar una canción, quiero que sea perfecta.

Se sienta en la mesa, una mezcla desordenada de partituras y libretos. En la pila más alta encuentra la hoja con la canción a la que Ren se estaba refiriendo tan emocionado hace unos minutos, antes de que su teléfono sonara.

Lee lentamente la letra y con cada palabra, con cada frase, su corazón se encoge, cada vez un poco más. Es como si su corazón se partiese en pequeños pedazos, porque no es ella, lo sabe.

Cuando Ren regresa a la habitación, le da la mejor sonrisa que puede lograr, incluso cuando su garganta parece haberse cerrado.

—Oh, la encontraste —dice con esa sonrisa que causa las mariposas en su estómago—. ¿Qué tal te pareció?

—Es hermosa —responde, y para Ren no pasa desapercibido lo tenso de su voz.

—¿Estás bien?

—Eh —dice sin ver la lágrima que escapa de su ojo—, sí.

—Estás llorando, Kyoko, ¿qué va mal?

Ella se lleva la mano a la cara y se limpia las lágrimas.

—Debió ser un sucio —menciona desestimando su preocupación con la otra mano—, estoy segura que a ella le encantará la canción.

—¿A ella? —pregunta Ren confundido—, ¿de quién estás hablando?

—De la chica de secundaria, de la que estás enamorado.

Miles de pensamientos cruzan la cabeza de Ren al mismo tiempo.

—¿Tú eras el pollo?

Kyoko deja escapar una risa amarga entre lágrimas. Extrañamente a Ren eso le da alas a la avecilla que vive en su corazón.

—Sí.

—Bueno, eso sí que es inesperado, o quizás no tanto —dice dejando escapar la risa—. Sí, Kyoko, esa canción es para ella —dice con una sonrisa que hace latir dolorosamente su corazón—, es ella.

—Lo sé —responde resignada.

—Lo que no sabes es quién es ella. Lo tienes en frente y no lo ves, pero así es como eres.

Kyoko lo mira confundida.

Oh, sus ojos, sus ojos,

hacen parecer que las estrellas no brillan.

—Esos ojos son, son unos ojos dorados, tan parecidos al ámbar a veces, tan parecidos al sol otras más. Unos ojos que en este instante están llenos de lágrimas.

Ella es tan hermosa,

y se lo digo todos los días.

Sí, lo sé, lo sé,

cuando la halago ella no me cree.

Y es tan, es tan

triste pensar que ella no ve lo que yo veo.

—Y cada vez que digo que eres hermosa —continuó hablando—, no digo más que la verdad, y me duele que no puedas verlo.

Kyoko se lleva las manos a la boca, en un gesto de incredulidad y Ren le acaricia la mejilla y le canta la siguiente parte de la canción.

Sus labios, sus labios,

Podría besarlos el día entero si ella me dejara.

Su risa, su risa,

Ella la odia pero yo creo que es tan sexy.

Ella es tan hermosa,

Y se lo digo todos los días

Kyoko enrojece como una cereza, su corazón amenazando con salirse de su pecho.

Y cuando sonríes,

El mundo entero se detiene a mirarte por un momento.

Porque, chica, eres asombrosa,

Así como eres.

.

Así como eres.

Así como eres.

Cariño, eres asombrosa,

Así como eres.

Cuando Ren termina lágrimas frescas lavan la cara de Kyoko, pero su sonrisa, esa sonrisa Ren jamás la podrá olvidar.

—Siempre has sido tú, Kyoko, solo tú.

….

Lo escucha tocar la guitarra desde la cocina donde prepara la comida, y no puede evitar pensar que cuando se entrega tocando la guitarra deja ver más de la persona que normalmente se esconde detrás de la máscara, los gestos, las sonrisas, cómo permite entrever una pasión largamente escondida.

Camina hacia la mesa y lo ve dedicarle una sonrisa que hace sus rodillas temblar, nunca terminaría de acostumbrarse a esas sonrisas, pero es feliz, que de todos, fuera él quien rompiera los candados de su corazón, feliz de haber caído.

Un par de brazos se enroscan en su cintura y deja escapar un gritito. En definitiva, tomaría tiempo que se acostumbrara, algunos hábitos son difíciles de romper, todavía le espera un largo camino por delante, tiene mucho que aprender, pero ya no lo dudaría, tenía todo el derecho de amar y ser amada.

—Te amo —escucha el inesperado susurro cerca de su oído.

Deja escapar otro grito y se zafa del agarre de Kuon que solo ríe al ver su rostro totalmente colorado.

—Lo lamento, no puedo evitarlo —hace el intento de disculparse, pero Kyoko sabe que no lo lamenta en lo absoluto.

Desea poder decirle esas palabras, esas que siente y que él es capaz de decir tan libremente, pero aún le cuesta. Una sombra pasajera cruza sus ojos y se mira las manos, tratando de evitar la mirada de él.

—Hey, ¿qué va mal? —llama Kuon sosteniéndole la barbilla.

—Lo siento —dice haciendo una reverencia.

—¿Qué sientes, Kyoko?

Kyoko juega nerviosa con las manos.

—No poder decir que te a..am…, que te am… —lucha con las palabras.

—Shhss —dice él poniéndole un dedo sobre los labios—, no es necesario, lo sé —agrega acariciándole la mejilla.

—Pero, tú lo dices todo el tiempo, ¿no te molesta que yo no lo haga? —pregunta con los ojos bien abiertos, una mezcla de nervios y curiosidad.

—En lo absoluto, solo me quiero asegurar que no olvides ni por un segundo, la fuerza de mis sentimientos por ti, a veces suelo ser inseguro cuando se trata de ti —dice rascándose detrás de la nuca, un leve sonrojo cubriendo sus mejillas.

Kyoko no puede evitar sonreír y antes de poder analizarlo las palabras salen de su boca.

—Te amo tanto.

Sus corazones se brincaron un latido.

Sho estrella el jarrón contra la pared, por supuesto que lo sabía, estaba en toda la ciudad, en las pancartas, en la televisión, en las estaciones de radio, pero era imposible que el cara bonita de Tsuruga Ren pudiese cantar, o eso pensó. Porque por sexta semana consecutiva ocupaba el número uno de las listas, ahora con su canción: Solamente tú. Y la suya no estaba sino en el tercer puesto. Y como si eso no fuera suficiente la escuchaba en cada lugar, en todo momento y él estaba seguro, como que se llamaba Fuwa Sho, de que esa canción estaba dedicada a Kyoko. Maldito Tsuruga.

—Señoras y señores, para la sorpresa de esta noche —comenzó Hikaru.

—Tenemos al único, al inigualable —agregó Yusei.

—Y la sensación del momento — añadió Shinichi.

—¡Tsuruga Ren! —gritaron los anfitriones a coro y el público enloqueció.

Las preguntas iban y venían entre risas y apuntes.

—Bueno, Tsuruga-san, mucho se ha comentado sobre la letra de tus canciones, así que tenemos que preguntar, ¿las escribes tú mismo o tienes algún compositor?

Ren sonrió.

—Las escribo yo mismo. Aunque he tenido una grandiosa colaboración en un par de ellas.

—Siendo así, esta es una pregunta obligada, ¿en qué —preguntó Hikaru a lo que Shinichi interrumpió— o quién te inspiras?

—¿En qué me inspiro?... Mmmm, principalmente en vivencias personales, ¿en quién?, es un secreto —dijo guiñándole el ojo a la cámara.

—¿Acaso alguien ha capturado el corazón del soltero más codiciado?

—Quién sabe —respondió Ren en el mismo tono juguetón que le había preguntado su entrevistador.

—Allí lo tienen, señoras y señores.

—Tsuruga-san, cambiando un poco de tema, los rumores hablan de una colaboración, un dueto que tienes previsto con un talento misterioso del medio.

Los ojos de Ren se iluminaron.

—Oh. Sí, es una persona muy talentosa con la que he tenido el placer de trabajar y cantar y con quién co-escribí la canción que estaremos cantando en el concierto del próximo día 30 al que todos están cordialmente invitados.

—¿Podemos saber el nombre?

—No, es una sorpresa.

—Por lo visto, esta noche está llena de misterios, ¿no es así Bo?

El pollo aleteó por el estudio y luego con sus alas sacó a Ren de su puesto, empujándolo al micrófono.

—¡Ohh! Miren, parece que Bo quiere escuchar cantar a Tsuruga-san ¿y ustedes? —el público gritó y aplaudió animado.

—Señoras y señores con ustedes, Tsuruga Ren y su último gran éxito: Solamente tú.

La canción levantaba suspiros y risas al ver a Ren cantándole apasionadamente la canción a la mascota del programa, si solo ellos supieran. Kyoko tenía que recordarse respirar, porque no importaba cuántas veces él le cantara esa canción, su canción, siempre le robaba el aliento.

Regálame tu risa

Enséñame a soñar

Con solo una caricia

Me pierdo en este mar

Regálame tu estrella

La que ilumina esta noche

Llena de paz y de armonía

Y te entregaré mi vida

El público seguramente lo atribuiría a sus habilidades de actuación, pero se la cantaba a ella, a su amor, la que seguramente estaba tan colorada como una remolacha en el interior del traje de pollo. Porque cada palabra era lo que ella era para él, porque para él no había nadie más, solamente ella.

Haces que mi cielo
vuelva a tener ese azul,
pintas de colores
mis mañanas solo tú
navego entre las olas de tu voz
y tú, y tú, y tú, y solamente tú
haces que mi alma se despierte con tu luz

Ha llegado el día, la canción termina y el corazón de Kyoko late como loco, los chicos a su lado, los que van a hacer el intermedio musical salen al escenario ante los gritos y aplausos de la audiencia. Juega nerviosa con el sombrerito que el asesor de imagen ha escogido para su atuendo, Ren aparece frente a ella con una botella de agua en la mano, listo para volver al escenario en cualquier momento. Esto era natural para él.

—Deberías dejar de intentar matar al sombrero.

—No puedo, estoy tan nerviosa.

—No tienes que estarlo, va a ser perfecto, además te ves preciosa —agrega acariciando su mejilla suavemente con la mano.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Piensa en que solo somos tú, yo y la guitarra, en el apartamento como siempre, no hay nadie más.

—Solo nosotros.

—Así es —dice dándole un suave beso en los labios antes de que suban al escenario.

El público vibra con anticipación ante la total oscuridad del escenario, el sonido de la guitarra rompe a través de la oscuridad y el público grita al tener a su ídolo de regreso en el escenario, las luces lo enfocan, solo a él, manteniendo en tinieblas el resto del escenario.

Qué intenso es esto del amor,

Qué garra tiene el corazón, sí...

Jamás pensé que sucediera así.

.

El corazón de Kyoko late irregularmente al escuchar al público cantar a coro con Ren.

Bendita toda conexión

Entre tu alma y mi voz, sí...

Jamás creí que me iba a suceder a mí.

.

Por fin lo puedo sentir,

.

Allí estaba esa profundidad en su voz que causaba cosquillas en todo su cuerpo.

.

Te conozco y te reconozco que por fin

Sé lo que es vivir

.

Su mirada se pierde en él, a su lado y sus ojos cerrados, y en cómo las próximas líneas describen todo su sentir.

.

Con un suspiro en el pecho,

Con cosquillas por dentro...

Y por fin sé por qué estoy así.

.

Su entrada se acerca, todo va a estar bien…

.

Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era...

Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.

.

Tú me has hecho entender que aquí nada es eterno,

Pero tu piel y mi piel pueden detener el tiempo... oh...

.

Se deja envolver en el contrapunteo de la guitarra que anuncia su entrada. Toma aire y sonríe, este es el momento.

No he parado de pensar

Hasta dónde soy capaz de llegar,

Porque mi vida está en tus manos y en tu boca.

.

Las luces de todo el escenario se encienden y el público grita emocionado. La fuerza de su canto crece. Le canta a él, mirándolo a los ojos, porque cada palabra es para él.

.

Me he convertido en lo que nunca imaginé,

Has dividido en dos mi alma y mi ser,

Porque una parte va contigo aunque a veces no lo sepas ver.

.

Por fin lo puedo sentir,

Te conozco y te reconozco que por fin

Sé lo que es vivir

.

Ella sonríe y sus rostros quedan frente a frente y él le canta fuera de micrófono solo para ella, con esa sonrisa tan suya.

.

Con un suspiro en el pecho,

Y con cosquillas por dentro...

Por fin sé por qué estoy así.

.

Finalmente sus voces se mezclan en ese tan ansiado coro, en esas letras y palabras que son tan suyas, tan ciertas y le sonríe como si no existiese nada más a su alrededor. Solo ellos.

Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era...

Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.

Su amor, los ha hecho mejor de lo que eran, a los dos.

Tú me has hecho entender que aquí nada es eterno,

Pero tu piel y mi piel pueden detener el tiempo... oh.

Escucha al público seguir cantando al son de la música y a Ren hablar.

—Señoras y señores, a mi lado una persona muy especial para mí, quien co-escribió conmigo esta canción, mi musa, por favor, denle un fuerte aplauso de bienvenida a Kyoko.

Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era...

Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.

El público aplaude y corea su nombre y ella hace una reverencia de agradecimiento, antes de volver a unirse a Ren para el coro.

Tú me has hecho entender que aquí nada es eterno,

Pero tu piel y mi piel pueden detener el tiempo... oh...

Lo último que ve antes de que exploten los apoteósicos aplausos del público son los labios de él moverse, reconoce esas palabras, hoy más que ayer.

Te amo.

FIN


NA 1. Las canciones en orden de aparición son:

I found a reason de Cat Power.

Asuntos pendientes por Rozalén y Abel Pintos.

Just the way you are de Bruno Mars.

Solamente tú de Pablo Alborán.

Por fin de Pablo Alborán interpretada junto a Bebe.

NA 2. No sé cuantas veces he pensado hacer otro Two Shot u OS con la misma temática y estilo pero no me decido. *Insertar suspiro largo*