GUENO, COMO HERA MUI CAGUAI, KISE ASER HEL CAPITULO DOZ lml

kiero darle laz graziaz a kienez me dejaron sus rebiewz ~ tres !uno

me inzpiraron phara zeghir hezte eztupido i senzual famfiq

lez dejo hel capitulo doz,

i recuerdem La kawaiiosidad de Alfrep. No se quejen por las faltas de ortografía, o háganlo en reviews .w.

Disclaimer: Hetalia pertenece a Himaruya Hidekaz


,w,

Amor escrito Hamor.

Capitulo dos: decisión.

Arthur estaba pensativo, sujetaba su cabeza con su mano y suspiraba. Tenía que tomar una decisión.

En un comienzo, Alfred le había pedido que salieran, de eso ya llevaban más de dos años saliendo. En la primera cita, aceptaron ser novios, pero debido a su trabajo como naciones, no podían verse a menudo, solo se escribían e-mails, hablaban por teléfono, videollamadas, chateaban, ya que tenían muy poco tiempo libre para tener citas, por lo que tampoco habían tenido relaciones. Solo habían llegado hasta el grado dos; toqueteo y lamidas. Lo difícil para Arthur, era tomar la decisión correcta. Alfred, después de haberlo dicho muchas veces en broma, finalmente luego de esos largos dos años, decidió pedirle matrimonio formalmente.

Fue hermoso, Alfred esperó que el sol estuviese a punto de ponerse por el mar, después de una junta, claramente. Justo ese día, el cielo se tornó de un tono magenta, y el norteamericano caminaba despacio detrás de Arthur, guiándole lentamente mientras cubría los ojos del inglés. Exactamente cuando el sol estaba a punto de ponerse, Alfred quitó sus manos de el rostro del británico, quien vio como se ponía el sol, mientras en el cielo, con un tono magenta hermoso, pasaba un avión a chorro escribiendo "ARTHUR, DO YOU MARRY ME?", cuando bajó la mirada, se encontró a Alfred arrodillado frente a él, con una cajita estuche abierta, la cual contenía un hermoso anillo, con una piedra preciosa verde como los ojos del inglés. Arthur no cabía en sí de le emoción. Abrazó al de ojos azules, para que este no lo viera llorando, por que estaba muy emocionado. En ese tiempo había logrado enamorarse mucho más de Alfred, pero la duda cruzó por su mente, al igual que el doloroso recuerdo de su pasado. Por un momento, temía que Alfred nuevamente fuera a hacerle daño, sabía que no sería capaz de herirlo, ya que se había vuelto en un novio amoroso, sobre protector y muy atento. Pero dicen que las cosas con el matrimonio cambian. Le dijo que lo pensaría, aunque por dentro solo decía que sí. Alfred le dijo que se tome su tiempo para darle la respuesta, pero Arthur insistió que no importaba, que el viernes de esa semana le diría la respuesta.

Ya era viernes, y todavía no sabía que contestarle. Se la pasó la semana pensando en que pasaría si su jefe o sus jefes se oponían. Por lo menos no estaba contra las reglas que las naciones se casaran, ya que anteriormente había asistido a la boda de Ludwig con Feliciano y a la que fue invitado, pero no pudo llegar por retraso de vuelo, fue a la boda de Berwald y Tino, los padres adoptivos de su hermano Peter. Necesitaba decirle que si, que si quería casarse con él, pero tenía miedo; miedo de que con el tiempo le deje de amar, miedo de que le lastime como lo hizo hace más de trescientos años, miedo a que se fuera a aburrir de él. Su corazón no soportaría otra decepción por parte del americano. Arthur tenía miedo al rechazo, a la soledad. No sería capaz de soportar el sufrimiento si le llegase a herir nuevamente.

Pero estaba enamorado... amaba la forma en la que Alfred era atento con él, aunque el inglés actuara tsunderemente, amaba a ese norteamericano con todo su ser. Alfred lo era todo para él, disfrutaba de sus caricias, sus abrazos , sus besos... a veces tiernos y delicados, otras veces un poco más bruscos y apasionados, pero sin duda, los mejores eran aquellos desesperados, siempre se los daban cuando dejaban de verse por mucho tiempo. Alfred lo cuidaba, lo protegía, a pesar de ser tan infantil e hiperactivo, cuando se trataba de defender a su caballero inglés, era el ser más centrado y sincero. Amaba sus dulces abrazos, su tierna compañía, su infantil manera de ser, que le sorprendían a cada minuto con su esponteniedad. Tal vez, si tuviese la certeza de que las cosas siempre serían así... pero no es fácil asegurarlo.

Alfred llamaba a su puerta, el plazo se había cumplido y tenía que darle una respuesta, hacerle saber cual fue finalmente su decisión. El inglés corrió a abrir la puerta, estaba muy sonrojado, por suerte antes de besarle, Alfred lo abrazó delicadamente. Posterior a eso, ambos fueron al living de la casa de Arthur, quien sirvió té y un café para su novio. Luego de hablar de muchos temas que en realidad no tenían mucha importancia, Alfred tocó el tema.

-¿ya te decidiste?

-¿A qué?

-Ya sebes Iggy, a mi propuesta.

Inglaterra se sonrojó y desvió la mirada, cubriéndose la boca con ambas manos. Traía el anillo puesto.

-No quiero que te sientas presionado... sé, que fue muy pronto, pero hay algo que yo...

Alfred fue interrumpido, de la nada, Arthur se lanzó sobre él, robándole un largo e intenso beso, con su rostro todo sonrojado, en ese beso, sentía que se moría y volvía a nacer, el suave roce de sus labios, combinado con la batalla de sus lenguas, al cual el estadounidense siempre ganaba, el aroma delicioso y dulce de Arthur mezclado con el olor a fritanga de Alfred, daban el toque sutil. Lentamente, se separaron, Arthur con sus ojos llorosos, el rostro sonrojado, la voz cortada y una leve pero sincera sonrisa, miró a Alfred, tomó sus manos e intentó hablar.

-A-Alfred... acepto.

-Really?

-Yes, pero... la verdad es que tengo miedo.

-¿miedo?

-si, miedo a que puedas dejar de amarme. a que puedas olvidarme o dejarme...otra vez.

Alfred se acercó más a Arthur, abrazándolo de manera que la cabeza del inglés quedase acurrucada en el pecho de el hero, quien besó el cabello de su prometido con dulzura y de manera protectora.

-Yo jamás te dejaría... no podría vivir sin tí, si no te tengo a mi lado.

-Alfred...

-Eres lo más importante para mi, incluso más que las hamburguesas, los videojuegos y el helado. Tú eres mi vida y no me importa si no puedo ser perfecto, nadie lo es. Quiero enamorarme de ti cada día más, y hacer que te enamores de mí cada día más.

-Alfred...

-No me importa nuestro pasado, ni nada. No quiero que nada ni nadie se nos interponga. No me importan tu heridas en tu corazón, por que sé que puedo sanartelas, no me importa si cada día tenga que hacer una locura nueva para enamorarte. Lo único que me importa, es lo que siento por ti.

-Alfred... y-yo...

-Dime Arthur.

-...Yo te amo...


Shoooosh!uno

hal fim thermine hezte kapitulo gehi ;-; me zalio mui mui gehi, pero no himporta, ez pod k imglateda no me hama i tenya ke dezaogarrme.

huna pregumta... ¿le pongo jard (hard) o noh ?

la hotra pregumta... ¿ke hagan hel secso hamtez o dezues de kazarzeh?

(zi no lhe p'ongo jard, iwal voi ha memzionarr ke lla tubierom relasiones zecsuales )

Eso es todo... los quiero, dejen reviews y si no no importa (si importa)!

- Alfrep Llonz c: