Horrorizado, salí del auto de mis "padres" humanos y me dirigí a la casa.

-Noe, llegamos-dijo en voz alta mi madre, pero no hubo respuesta. Me fui a mi habitación y me acosté en mi cama, ya que estaba muy cansado después de un dia con "los religiosos y su dios", solo quería descansar.

-¡no encuentro a Noe por ningún lado!-exclamo con agitación la humana. Me levanté bruscamente y con paso veloz me dirigí hacia donde estaban ellos.

-llamaré ala policía-dijo mi padre adoptivo.

Luego de varios intentos de contactarse con éstos, al dar ocupado, ambos me dijeron que no saliera de la casa mientras que ellos iban a la comisaria.

Comencé a buscar por todos lados, pero no la encontré. Los nervios y la desesperación de no poder encontrarla me carcomían cada vez más.

Pasé por la sala de estar, en donde pude notar que mi collar favorito estaba posado en la televisión. Me acerqué a él y noté que tenía un tono rojizo.

-oh, no…-

Mis brazos y piernas dolían mucho, y más cuando uno se cae desde una gran y alta montaña rusa.

Miré al castor lila que tenía al lado de mi cama, quien se encontraba dormido, al parecer estaba en el hospital nuevamente. Recordé lo que sucedió el dia anterior y con pánico, comencé a temblar.

-¿MORÍ?-grite desaforadamente con los brazos en mi cabeza, despertando al pobre animal.

-p-porque gritas?-dijo tallándose los ojos con cansancio.

-¿ayer morí, no es verdad?-dije entre sollozos, él me miro confundido pero luego sonrió y me entregó una pequeña caja rosa que tenia sobres dentro.

-¿que es esto?-

-son de los demás, en agradecimiento por salvarlos-dijo sonriente-nadie se a enfrentado a Fliqpy como tú-sonreí levemente, pero luego recordé al oso.

-¿Flippy aun esta aquí?- Toothy negó con la cabeza.

-se fue hace una horas, debe estar en su casa-

Luego de salir del hospital me dirigí a mi casa (o mejor dicho la casa de Flaky) y preparé galletas, al terminarlas me encaminé hasta la casa del veterano, evadiendo a Nutty y sus preguntas sobre si tenía dulces.

Al llegar, golpeé la puerta de ésta y esperé.

-un momento-escuche una aguda voz venir desde el interior del lugar. La puerta se abrió, dejando ver un oso verde que estaba en musculosa blanca y pantalones camuflados. Me miró sorprendido y luego sonrió.

-¡Flaky, que sorpresa!-exclamo feliz-pasa por favor-entré junto con él, nos sentamos en su sala de estar.

-¿qué te trae por aquí?-preguntó curioso.

-traje esto-dije entregándole las galletas, que estaban dentro de una bolsa pequeña-es para disculparme por haberte matado-dije con pena lo último.

-no debes disculparte-dijo aceptando la bolsa-es más, estoy agradecido que mi lado oscuro no te haya matado, lástima que aun muerto, hice que cayeras desde tanta altura-agregó triste, puse una mano en su hombro.

-no te preocupes, además, ya he muerto varias veces, como todos aquí- ambos reímos.

Comenzamos a hablar sobre varias cosas, como por ejemplo desde cuando Flippy se en listo en la guerra o cuando comenzó a interesarle esas cosas hasta que el sonido de unos gritos nos interrumpieron.

Nos acercamos a la ventana, Lifty y Shifty, los mapaches, eran perseguidos por Lumpy, quien vestía un traje de policía. Un camión a toda velocidad pasó por la calle, justo cuando ellos cruzaban y los atropelló, dejándolos estampados contra el suelo, la sangre se esparcía por todo el sitio, volteé hacia Flippy, quien miraba la escena en estado de shock, luego cubrió su rostro y comenzó a gemir.

Di unos cuantos pasos hacia atrás, acercándome a la puerta.

-¿a dónde crees que vas?-preguntó una voz siniestra, sus ojos color amarillo-neón me observaban con odio- la última vez te saliste con la tuya, no dejaré que vuelva a pasar-dijo acercándose. Abrí la puerta y salí corriendo.

-¿donde…estoy?-me pregunté a mí mismo en voz alta. Miré a todos lados, me encontraba en un lugar extraño, parecía una ciudad cerca o en medio de un bosque, no estaba muy seguro.

-como sea-murmuré levantándome del lugar-debo encontrar a Noe y salir de este horrible lugar- pero antes que nada noté que mis manos eran azules al igual que todo mi cuerpo, y lo único que llevaba puesto encima era mi saco negro.

-¡ESTOY DESNUDO!-dije avergonzado, pero antes de seguir preocupándome por el hecho de no llevar pantalones escuché un grito femenino.

Sin perder tiempo, me dirigí hasta donde provenía ese sonido, me escondí detrás de unos arbustos para espiar que sucedía.

Delante de mí, un oso verde con una vestimenta militar tomaba por las orejas a un conejo amarillo y lo lanzo contra un poste causando que éste rompiera su cabeza contra él. Sé que era una escena muy sanguinaria y despiadada pero… soy un demonio, y esas cosas me encantan.

Un puercoespín color rojo tropezó justo cerca del psicópata, éste la miró y sonrió maniáticamente. Con un cuchillo, y tomando por la pierna del animal indefenso, amagó con cortarle aquella extremidad, pero el puercoespín gritó una vez más, haciendo que reconociera su voz.

-¿Noe?-

lo sé, algo corto, la proxima vez lo haré mas largo.

al parecer Noa llegó a HTF, y no creo que allí quieran convivir con un demonio como él.

dejen comentarios, por favor.