Mi ángel
No podía creerlo, estaba aquí en Nueva York otra vez, hace tanto que no venía a esta ciudad, desde lo que paso con T... no, ni siquiera me atrevía a pensar su nombre, era demasiado doloroso, habían pasado años desde que nos vimos por última vez, donde tomamos caminos separados, había intentado por todos los medios sacarte de mi cabeza y más aun de mi corazón, pero dejaste una huella tan profunda que ni siquiera el tiempo logro quitar, ahora regresaba a esta ciudad, este lugar donde creciste como actor, mi adorado rebelde, ¿pensaras en mi como yo te pienso, te habrás casado con Susana, serás feliz, amor mío? Espero que sí, he tratado de mantener mi promesa de ser feliz, pero no puedo, simplemente tu recuerdo no me deja ir, intente ser feliz con otra persona, pero no resulto nada bien así que al final lo deje, Annie me ha presentado a medio Chicago para que salga con alguien, solo quiere mi felicidad, la quiero tanto, se casó con Archie, ¿puedes creerlo? siempre supe que eran el uno para el otro, mi amiga Patty después de la muerte de Stear cerró las puertas de su corazón hasta que conoció a un chico de la India, ninguno se lo espero, pero son felices y eso es lo que importa, nuestro amigo Albert resulto ser el abuelo William, me sorprendí tanto con la noticia, nunca me imaginé que el vagabundo Albert fuera el multimillonario Andrey, menos mal, ya se me hacía demasiado sospechoso que alguien como un abuelito me aguantara, continuó viajando por el mundo junto con George pero con motivos diferentes después de todo ya ha tomado el liderazgo de la empresa, en uno de sus viajes por Canadá encontró al amor de su vida, esos dos no perdieron el tiempo, ya tienen dos hijos, y yo mi querido revoltoso voy a ser la solterona de la familia, está bien no me importa mi trabajo es muy absorbente, mis pacientes necesitan que alguien los cuide, y esa es la razón por la que estoy aquí, me transfirieron a este hospital hace unos meses, y contrario a lo que creí me estoy adaptando bastante bien, he conocido a gente tan buena, sobre todo el doctor con el que trabajo, es joven así que ha sido bastante fácil llevarnos bien, si Annie lo conociera seguro que nos hace burla pero es que simplemente no me agrada la idea de amar a otro, tu eres el único sin embargo eres un hombre prohibido, mi amor clandestino.
Mi línea de pensamientos fue interrumpida cuando choque con alguien -Disculpe - grite cuando casi me caigo mientras unos brazos me atrapaban
-Oh no se preocupe - esa voz - linda florecita
- ¿Qué haces aquí? - pregunte sorprendida
-No pensaba que volverías aquí - contesto la voz - es que acaso vienes a ver a tu bastardo
-Lo que venga a hacer aquí no es de tu incumbencia - acaso no se cansaba de hacerme la vida imposible
-Para que le buscas Candy, estoy seguro que tu amorcito ya se olvidó de ti - sus palabras se clavaron como agujas en mi corazón
- ¡Cállate! - mis ojos se encendieron
-Tan preciosa que te ves así - me acaricio la mejilla - enojada
-Quita tu mano - la aparte de golpe
- ¿O qué?
-O te arrepentirás - le amenacé, pero sentí como su mirada me traspasaba, aún no me creía que hubo una vez en que Neil dijo que me quería, nunca me perdono que lo rechazara
-No pensé que te verías tan bien de enfermera - su forma de verme me intimido
-Quí…quitate – me odie por tartamudear
-Yo solo busco darte un poco de consuelo cariño - me tomo del brazo
-Yo no necesito de tu consuelo - me logre zafar de su agarre, lista para patearlo en sus partes y correr tan rápido como pudiera
-Y supongo que el tampoco necesita del tuyo - respondió sonriendo - después de todo tiene una hija - me quede en shock - fruto de Susana y de Terry
Así que Terry, habías cumplido tu promesa, habías logrado amarla, te habías olvidado de mí, tenías una hija, algo que cuidar, que amar, habías formado tu propia familia, la que yo tanto anhele tener contigo.
Sentí como ese momento de distracción fue mi perdición, me arrincono contra la pared y empezó a besarme, sus asquerosas manos recorrían mi cuerpo, en ese instante mi mente reaccionó, yo le había ganado tantas veces, podía ganarle una vez más, pero ese niño malcriado ahora era un hombre, a pesar de todo no teníamos la misma fuerza.
Las lágrimas corrieron por mi cara, me sentí morir, esto era malo, muy malo tenía que irme, no importaba como tenía que liberarme.
Tenía que correr.
Entonces sentí como esos repugnantes labios me liberaban.
- ¡Maldito bastardo! - abrí los ojos y vi como alguien me quitaba a Neil de encima, lo aventó contra la pared y empezaba a golpearlo.
Él gritaba adolorido.
Observe mi uniforme, había logrado desabrochar unos botones, me acomode la ropa, me sentía fatal, tan asqueada, caí en el suelo, llorando de dolor, esta no había sido mi noche,ojalá nunca hubiera venido.
- ¿Oye Candy qué te hizo ese malnacido? - esa voz se me hacía familiar, alce el rostro y era un doctor, no cualquiera, era él.
- ¿Shion? - pregunte
-Si Candy soy yo, ven - me cargo entre sus brazos y me saco del callejón en donde estaba
- ¿Acaso lo conoces? - pregunto
-Por desgracia si - respondí
-Si me permites decírtelo - esperó mi consentimiento
-Dime
-Debemos ir a declarar - lo mire sorprendida
-¿Qué? - mis ojos lo miraron con miedo, eran la familia Legan casi extinguen todas mis oportunidades de ser enfermera, ahora acusarlo sería…-No
-Candy tiene que pagar, lo sabes- susurro con ternura, sus brazos me estrecharon y solo entonces me dí cuenta que estaba temblando
-No lo volverá a hacer, es un cobarde - me alegré de que mi voz no sonara rota - y no puedo, mi familia me odiaría, mi abuela…- sería un escándalo, había tantos que buscaban hundir a los Andrey, además Alberth era ahora la cabeza de la familia, no podía hacerle eso - No
-Lo siento, pero aún así siento que debemos hacer algo
-No te preocupes - me aferre a su abrazo hasta que me tranquilice - hablaré con ellos
-¿Quieres que vayamos ya a tu casa?
-Es mejor que no vaya a mi departamento - respondí - además tengo guardia en el hospital, ya iba tarde, por eso iba corriendo y no lo ví antes
-Pero necesitas descansar - trato de persuadirme
-Pero yo no quiero recordar - me miro y vi un rastro de ternura en sus ojos, esos cálidos ojos marrones
-Está bien - sonrió - pero te llevare y te cuidare ¿de acuerdo?
-Si
Nos quedamos otro rato sentados en la banca, sentí como iba recuperando el control de mi cuerpo, el miedo se había quedado ahí latente, pero ahora ya no temblaba por eso, hacía mucho frío.
Con su mano alrededor mío sentí una nueva protección, eramos colegas, éramos amigos, pero ahora era algo más, como con Alberth pero un poco menos intenso.
Supe que podía confiar en él, contarle mi historia, necesitaba desahogarme, porque ese dolor en el pecho continuaba, lo que me distrajo, lo que me hundió.
-Está bien - dije y empecé a relatarle toda mi vida, desde que fui abandonada en el orfanato hasta mi separacion con Terry, él escuchaba atentamente, su expresión cambiaba de vez en cuando, y llegué hasta la parte en que Neil me dijo lo de su hija.
-Ya veo - estuvo largo rato en silencio, pensando.
Mientras tanto yo miraba al cielo, intentando poner mi mente en blanco, ignorando los recuerdos de lo ocurrido, conforme pasaba el tiempo se volvian cada vez más confusos, pero un nudo en mi pecho iba tomando forma.
-Yo pienso que no deberías de creerle - hablo por fin
- ¿Qué? - pregunte confundida
-Si te ama tanto como me relatas no creo ni que se haya casado con ella - me respondió mientras me regalaba una de sus cálidas sonrisas
-Tú lo crees - hable indecisa
-Por supuesto - contesto seguro de sus palabras
Me puse a pensar en aquello, Shion podía tener razón, es decir nos lo habíamos prometido pero era una promesa que yo no había podido cumplir aunque lo había intentado con todas mis fuerzas, y yo le había impuesto todo a él, era comprensible.
Entonces ese nudo que sentí en mi pecho se empezó a expandir, ahogándome, era una presión muy fuerte pero no entendía por qué, era tan doloroso.
- ¿Qué te pasa? - pregunto asustado mi amigo, supongo que me puse pálida.
-No..no lo sé solo - me detuve, presa del pánico - Sentí un profundo dolor en el pecho y...
- ¿Candy?
-Llévame al hospital
000
El olor a fármacos fue lo primero que registró mi mente, entonces todo el dolor se expandió por mi cuerpo, liberándose en un gemido.
-Oh por fin ha despertado - contesto un hombre de cabello rubio, con lentitud abrí mis ojos, buscando a mi interlocutor, por lo que pude ver era bastante alto y su bata blanca me decía que era el doctor
- ¿Qué paso? - pregunte confundido
-Señor Grandchester debo decir que corrió con suerte - hablo mientras revisaba unos papeles - de no ser porque llamaron rápidamente a los paramédicos las consecuencias habrían sido fatales
- ¿De qué está hablando? - no entendía nada
-Usted choco contra un camión de carga, iba a tan alta velocidad que casi salió impactado del auto, y lo peor de todo es que encontramos alcohol en su sangre - respondió con un poco de aire acusatorio
-Demonios - maldije
-Tiene varios huesos rotos - entonces me di cuenta que tenía cabestrillos tanto en mis brazos como en las piernas - permaneció inconsciente varios días
-Y... - dude en preguntar - ¿mi familia sabe algo de esto?
-Sí, han estado esperando a que despierte - maldije a mis adentros, si el choque no me mato estoy seguro que Eleonore lo haría - pero no se preocupe le he asignado una enfermera que hará maravillas con usted - y una sonrisa apareció en su rostro
Ja! La única capaz de hacer esto era mi pecosa.
-Bueno me marcho, tengo pacientes que atender - se despidió mientras terminaba de anotar algo en sus papeles - si siente mucho dolor o algunas molestias no dude en avisarnos
-Gracias - respondí mientras lo observaba marchar
Me detuve a pensar mi situación, en cuanto me recuperara y volviera a ver a Charlie lo mataría, le dejaría más que unos huesos rotos, bueno primero tendría que sobrevivir a la ira de las dos mujeres de mi vida, ya sabía lo que me iba a decir: vas a dormir en el sillón hasta nuevo aviso.
No pude evitar reírme aunque tuve que pagar con un fuerte dolor.
La puerta se abrió tan lentamente que creí que nunca lo haría por completo, la persona del otro lado se tomó su tiempo, la paciencia nunca había sido una de mis virtudes, estaba a punto de decir que se decidiera si iba a entrar o no cuando una voz cruzo la habitación.
-Veo que despertaste - esa voz
-¡Candy!
-Terry - sus ojos se nublaron - eres un idiota ¿por qué lo hiciste? - me miro con dolor - ¡pudiste haberte matado!
-Candy tranquila - le indique con mi única mano libre que se acercara a lo cual ella obedeció - estoy bien
Miro todos los cables a los que estaba conectado y mis huesos rotos.
- ¿Enserio? - pregunto con sarcasmo
-No bien como cuando nos vimos la última vez - aclare - pero estoy aquí, vivo, contigo - la mire con profundo amor, todo el amor que tenía dentro
-¡Terry! - sonrió con dulzura, el enojo seguía presente en su rostro pero se había suavizado notablemente- eres el mismo rebelde cariñoso de siempre
-Y tu mi Tarzán pecoso - le hice honor a su apodo - la misma atolondrada de siempre
-Tienes razón - me acaricio la frente, me sorprendía su actitud, pensé que cuando nos volviéramos a ver ella se iba a comportar de forma cortante
- ¿Y qué haces aquí? - pregunte con curiosidad
-Bueno yo - hizo una mueca - hicieron cambios de personal en el hospital y me mandaron aquí, al parecer este sería mi último cambio
-No tenía idea – susurre - sino habría venido antes - y le regale una sonrisa de medio lado
- ¡Terry! - exclamo escandalizada - pero qué cosas dices estamos en un hospital
-Y jamás me había sentido tan a gusto en uno - comente
-Eres imposible - rodo los ojos
-Pero así me quieres - sonreí
Ella se quedó seria, temí lo peor, acaso ella ¿ya no me amaba?
- ¿Y Susana? - pregunto de repente
- ¿Ah? – contesté confundido, me encogí de hombros, a lo que enseguida me arrepentí, dolía como mil demonios - probablemente en algún lugar de Europa
-No sabes dónde esta - sus ojos se abrieron como platos
-¿No sabes que estamos separados? - pregunté bastante impresionado, había sido titular por algunas semanas
-¿Qué? - sus mejillas se colorearon de vergüenza supongo -No sabía
Me acomode todo lo que me permitían mis partes rotas.
-Cuando te fuiste Susana estaba encaprichada en que yo debería ser suyo, de nadie más, se puso tan insoportable en los últimos meses que nuestra relación ya no era sana, ella quería una cosa y yo quería otra, éramos como dos polos opuestos, su madre era como la gota que derramaba un vaso ya de por si lleno, yo me pasaba día y noche en el teatro, casi ya no salía, supongo que ella llevaba una rutina similar, al llegar el segundo año lo nuestro ya era absurdo, ya no la iba a ver, tomaba de vez en cuando, tratando de que eso no me afectara en mi carrera pero era casi imposible, ella quería casarse, yo pensaba que si nos casábamos terminaríamos matándonos, yo no quería acabar con mi vida así, pero algo casi impresionante sucedió, en una de sus visitas al hospital se encontró con un antiguo actor, se hicieron amigos, desde entonces ella se volvió mas tolerable y nuestra relación se hizo menos enfermiza, pero nosotros cada vez nos alejábamos mas, así que después de tres años de relación decidimos terminar, fue algo mutuo, supongo que ella se casó con su actorcito y se fueron a Europa, de hecho su vida no es algo que me quite el sueño.
Candy analizaba cada una de mis palabras casi podía ver las ideas viajando por su cabeza, y la realización de cómo había terminado todo, que al final termino yéndose, les destruyo sus vidas para que al final se diera cuenta de que solo era un capricho, pero tenían que aceptarlo, era su culpa, por no haber peleado por su amor, nadie más que ellos pudo haberlo defendido.
La puerta se abrió de repente, sobresaltando a ambos.
- ¡Terry! - una infantil voz lleno la habitación
-¿Shannon querida que haces aquí? - pregunté confundido, sin poder evitar que la ternura se mezclara con mi voz
-Es que tenía tiempo que no sabía de mi Terry y abuela Eleonore no me decía nada - respondió y sus ojos se abrieron como platos en cuanto lo vio mejor - ¿qué te paso?
- ¿Shannon que no te he enseñado que saludes? - la reprendí
-Perdón Terry - bajo la cabeza avergonzada - disculpe señorita soy Shannon Grandchester y ¿usted es?
R
Si llegaron hasta acá COMO LAS AMO!
Es que bueno creo que ahora si se me paso la mano, estuvo lleno de fuertes escenas, no se enojen, después de todo Terry al principio dijo que le hacía falta la luz pecosa de su vida, de hecho, en el próximo cap. van a saber el porqué de la existencia de Shannon, no se desesperen, tranquilas, Terry tiene una nueva oportunidad de volver a enamorar a su pecosa por qué con esto sí que le va a costar, el problema con Neil es otro asunto, pero a Candy nunca le han faltado aliados
Este es otro capítulo editado, y como seña de que éste y los próximos son así tendrán una R como esta, nos vemos.
Tomatazo, duda, sugerencia, opinión u alguna otra cosa que se les ofrezca ¿Reviews?
