Durante unos días fuiste lo más irritante que pudo haber llegado a mi vida.
Pero después de un tiempo, te convertiste en lo más preciado.
¿Cuánto tiempo ya desde tu intento de beso?
Meses.
De esa vez no he vuelto a verte, ni al espectro que dejaste tras de ti en el relevo.
Te me declaraste días antes de eso, te veías nervioso, con un ligero rubor en tus mejillas.
Tartamudeaste y creo que hasta te mordiste la lengua, pero me miraste directo a los ojos mientras lo decías.
No había duda en tu mirada, hasta fingiste demencia ante el hecho de que los dos somos hombres.
Al parecer solo querías que lo supiera, porque mi respuesta te dejó atónito.
Me pediste que lo repitiera de nuevo, lo que no dudé en hacer.
Me miraste sorprendido, con tus ojos escarlatas fijos en mí, buscando duda o burla, creo que solo encontraste decisión.
Entonces te acercaste, entré en pánico ¿que querías? Paraste a centímetros de mí, también había extrema duda en tus ojos, ni tú lo sabías.
Levantaste los brazos, temblorosos. Adiviné tu intención y yo también lo hice, un abrazo.
Te reíste en mi hombro, también te sentías estúpido, pero no nos importó ¿verdad?
Estando en el aeropuerto, mientras te ayudábamos, tú y yo actuamos raro, los otros lo notaron, saliendo del recinto me bombardearon de preguntas. No se daban por vencidos.
Ya en mi casa, mi madre había preparado caballa frita con piña, que raro.
Hacía tiempo desde que no me sentía tan mentalmente fatigado, el relevo, la despedida, la caballa. Todo me atacaba desde distintos ángulos, con sentimientos diferentes.
No dormí esa noche. Tampoco me lamenté de todo. No, no lo hice...
Lloré.
Pensando en lo que pudimos haber hecho si te hubieras quedado. Pero claro, el "hubiera" no existe.
Pasó el tiempo, y no recibía noticias tuyas, si te gustaba más el agua de allá, si incluso había pescado, ¿me habrías olvidado?
Tengo una nueva meta, la próxima vez que nos volvamos a ver, seré yo el que te demuestre una nueva vista.
La distancia puede no dejar transmitir correctamente los sentimientos, ni los intentos de besos, ni los abrazos.
Pero los deseos de cosas imposibles surgirán, y con el tiempo, tal vez, se hagan realidad.
