Título: Más que ego
Pareja: Edo Phoenix/Manjoume Jun
Notas: Post-series. Yaoi.
Rating: T
Género: Romance
Tabla de retos: Pecados Capitales
Tema: 7. Pereza


Paladea con gusto la taza de té entre sus manos, mientras transcurre de uno de esos extraños días libres en su agenda. Supone que su secretaria predispone de vez en cuando uno en el calendario, de modo que no termine exhausto; no le molesta, pero tampoco es motivo de verdadera celebración, pues cuando Edo no tiene nada en lo cual ocuparse, su mundo se vuelve monótono.

Cualquiera podría pensar que esos descansos le van de maravilla, mientras se lo ve sentado en sus lujosos sillones, tomando té importado mientras mira un duelo; sin embargo, nadie podría estar más errado. Si no está en constante movimiento, si no forza su cuerpo hasta los límites, Edo se vuelve perezoso, aletargado por los recuerdos de la muerte de su padre, tan inútil que nisiquiera puede cambiar de canal.

—¿Se encuentra bien? —su asistente siempre está a su lado, vigilando cada una de sus necesidades y al conocerlo tan bien no le pasa inadvertido el gesto contrariado en sus labios, como si quisiera expresar cuánto odia esos días libres.

—Sí, gracias —responde serenamente el otro, fijando su vista en el televisor como si fuera lo más interesante del mundo—. Sólo estaba pensando...

La mujer está a punto de abrir los labios para disuadir los dolorosos recuerdos de la muerte de su padre, cuando se da cuenta de algo en el monitor. Una silueta toda infundada en color negro parece tener un apasionante duelo en las ligas profesionales, ha convocado a tres dragones y, pese a que sus puntos de vida son bajos, empieza a remontar milagrosamente. Es Manjoume Jun, a quien anteriormente conoció mientras asistía a Edo y quién, gracias a él, saltó a las Ligas Profesionales.

No quiere parecer demasiado indiscreta y aunque el semblante de su jefe sigue siendo lánguido, casi carente de toda vida, puede notar cierta chispa en sus ojos azules, esos que muchos han catalogado como arrogantes, demasiado satisfechos de sí mismos.

—Edo, ¿por qué no vas a buscarlo? —claramente se refiere a que debería de buscarlo si tanto le atrae su duelo, si tanto desea combatirlo después de tantos años sin enfrentarse, poco se imagina que la pregunta toma otro significado para el ojiazul.

—Ya vendrá —todavía parece apático y la mujer apenas puede precisar si sigue pensando en su padre o si son otros los pensamientos que mantienen nublados sus ojos—. Y cuando venga tendrá lo que merece.

Dicho lo último, Phoenix se recarga en el sillón y una sonrisa se dibuja en sus labios con cierto toque de malicia. Si le dan algo qué hacer lo cumple, de otro modo cae en la pereza extrema. Y, sin duda, cuando Manjoume se atreva a aparecer, tendrá mucho de lo cual ocuparse.