Nuestra Diablilla
Secuela de: Tú eres mía. Un nuevo miembro en la familia Nishikino solo significa más humor en la vida de Nico y frustracción en la de Maki.
Love Live no me pertenece.
Pareja: NicoMaki.
Género: Humor / Romance.
Capítulo 2: Hospital Nishikino.
Nico suspiro profundamente estirando un poco las manos sobre su cabeza y sonriendo suavemente. Les gustaba los días como esos en los que al fin tenía un descanso de su fántastico trabajo como Idol y podía pasarlo con su familia. Hizo un puchero. Lo único malo de es que su esposa tenía trabajo y su hija estaba en la escuela.
Desató el cordón de su mandíl y lo puso sobre el respaldo de una silla. Observó a su alrededor de la cocina, todo estaba completamente limpio y en su lugar al igual que el resto de su casa. Bien podría haber contratado una empleada que lo hiciera por ella pero...
- No quiero que nadie invada nuestro espacio privado.-
Nico estaba de acuerdo con eso. Para que la nesecidad de alguien más si ella bien podría hacerlo junto con Maki. Además su casa no era muy grande era más que nada un departamento de tres recamaras cada una con baño incluido, el estudio, la sala y su muy bien equipada cocina. Para Nico era más perfecta para su pequeña familia y ella sabía que Maki no tenía ningún problema de ella. Claro que no tenía ningún problema.
- Entre más reducido sea el espacio más cerca podemos estar Nico-chan~.
Rodó los ojos recordando y una divertida sonrisa jugo en sus labios, ella tambien estaba de acuerdo con eso. Su esposa, la Doctora Nishikino, entre más años cumplia en lugar de empezar a comportarse de forma madura y poner por lo menos un poco de espacio entre las dos -ya saben ese espacio que toda pareja de recién casada nesecita para no querer matarse unos a otros- más queria estar cerca de ella actuando como un cachorro enfermo de amor hormonal a veces peor que un chico entrando a la pubertad.
Nico ya ni se quejaba dejaba actuar a su Maki-chan como quisiera.
Tic - Tic. Tic - Tic - Tic.
Su sonrisa se engancho mientras apagaba la alarma de su télefono y caminaba a su dormitorio para tomar una ducha después recogería a su pequeña en la primaria y luego, su sonrisa solo creció, podría ir al hospital y comer con su esposa y tener su tan apreciado tiempo en familia que tanto queria ese día.
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...
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Mai ya la estaba esperando a lado de su maestra cuando aparcó el coche frente a la escuela. Apenas la vio salir, una gran sonrisa se dibujo en su infantil rostro y corrió a resivirla con abrazo que por supuesto fue correspondido. Nico iba agradecer a la maestra cuando la vio de rodillas, con lágrimas corriendo por su rostro, y con las manos estendidas al cielo, murmurando cosas como: "Gracias, Kami. Gracias por al fin llevartela." "Al fin un poco de paz y tranquilidad." "No me pagan lo necesario para lidiar con esa pequeña..." "Debo comenzar a pensar en pedir mi renuncia, me saldrán canas antes de tiempo."
Nico queria señalar que en realidad ya tenía canas por que era demasiado mayor como de unos cincuenta y cuatro años -claro, que Nico no sabía que en realidad tenía 34 pero eso no era importante- pero fue lo suficiente amable e inteligente -con eso de que si te burlas de la edad o el peso de una mujer estas cavando tu sentencia de muerte- para no hacerlo, también queria decirle que estaba exagerando. A su lado Mai parpadeó con curiosidad mientras observaba a su sensei, ella recordó que cuando le dijo que su Nico-Mamá iría a recogerla un poco más temprano de lo usual, la había ayudado a recoger sus cosas -¡lo que una sensei tan amable!-
A Mai le agradaba su sensei, era divertida, estravagante y siempre que le preguntaba sobre algo que no entendía o sobre algo que queria aprender más le decía o le recomendaba diversos material de lectura. Pero había algo que Mai no dejaba de preguntarse: por qué todos los adultos que conocía -casi todos, con la exepción de su Mami, sus dos Abuelas, su Tia Kokoro, Su Tia Kakao y Tío Kotaro- erán un poco -muy- drámaticos. Se encogió de hombros restandole importancia; Tal vez era la edad. Ella solo esperaba no ser igual cuando tuviera su edad.
Ignorando a su sensei que seguía agradeciendo a todos los dioses y espíritus que conocía por al fin llevarsela diriguió su atención a su querida Mami.
- Mami, Mami, iremos a ver a Papi trabajar.- Preguntó entusiasmada.
Nico le sonrió de aquella calida manera a la vez que le alborotaba sus cabellos azabaches. - Por supuesto que si cariño.-
- ¡Si! ¡Y puedo jugar con todo lo que esta ahí!.-
- Solo si Maki-chan te lo permite y después de terminar la tarea.-
- ¡Si! vamos mami, vamos.- Tomo de la mano a su madre jalandola del brazo, Nico solo podía reirse entre dientes abriendo la puerta de atrás dejando que su muy entusiasta hija subiera mientras sacaba una de sus libretas y lapiz y comenzaba a escribir, por supuesto después de colocarle el cinturón de seguridad.
Cuando el carro comenzo a andar Mai dio un último vistazo a su escuela viendo que la sensei ya no se encontraba a la vista. Hizo un puchero, apesar de que se había divertido con sus compañeros ella solo queria ir al hospital junto con su Mami y visitar a su Papi trabajar como todos los días cuando su Nico Mamá tenía los días libres o cuando su mismo papi iba a recogerla y la llevaba con ella.
Regresó la vista a su tarea y siguió haciendola. Si terminaba rápido solo significaría más tiempo para jugar y divertirse como en la escuela, hizo un puchero, era una lastima que no durara más tiempo.
En ese momento dentro de la escuela se encontraba un chico colgado de sus calzoncillos en un tuvo, otros dos estaban amordazados y atados con cuerda en una esquina e inconcientes y una chica que pataleaba pegada en la pared con una sustancia verde desconocida.
Si, mucha diverción.
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- Buenas tardes.-
Quitando la vista de la computadora una joven de cabellera corta rubia sonrió a la persona que la saludaba. - Nishikino-sama, Mai-sama.- Le sonrió un poco nerviosa a la pequeña que la ignoraba y veía el pasillo solo queriendo marcharse ¿Por qué simpre la ignoraba?.- Hace tanto que no la veía ¿Comó a estado?.- Dijo diriguiendose a la pelinegra mayor ¿enserio que hacía para que se viera tan joven?
- Muy bien, pero ya te he dicho que puedes llamarme Nico, Yoshi.-
- Por su puesto Nico-sama.-
La pelinegra solo bajo la cabeza negando levemente, demasiado formal.- Solo Nico.- Repitió.- De todas formas, Maki-chan se encuentra en su oficina.-
- Si. Dejeme le aviso que ha llegado.-
- No, no, quiero que sea una sorpresa.- Le sonrió.- Vamos, Mai, nos vemos luego Yoshi y gracias.-
La recepcionista vio alejarse a ambas pelinegras y sus ojos brillarón con diversión antes de sacar su celular.
- Me preguntó si al fin hoy intentara algo.-
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Doctora Nishikino.
Era lo que se leía en la placa de la puerta.
- ¿Mami, estas bien?.-
- Por supuesto, cariño.- Le sonrio despreocupadamente viendo de nuevo hacía la puerta por un momento se preguntó si debería tocar o solo entrar como si nada que no había notado que había estado viedo la placa en la puerta fijamente pero no queria encontrarse con algo que, bueno, algo que una niña de seis años como Mai viera.
Suspirando decidio que la mejor era la segunda opción solo esperaba que no fuera algo extravagante, entrecerró los ojos de todas formas era hora de que conociera a la asistente de Maki, y como no la había visto en su puesto seguro estaba dentro.
Tomando la manija jalo la puerta entrando con un saltó, mientras sonreía y gritaba feliz un.- ¡Maki-chan!.-
Claro que la vista que la resivió debería haber borrado toda su alegría y entusiasmo como a toda persona normal pero Nico en su lugar tuvo que sofocar que se le escapara un gritito de la garganta de la pura emoción y que su mente no dejara de cantar.
"¡Le gane la apuesta a Nozomi!. ¡Le gane la apuesta a Nozomi! ¡Toma eso Nozomi!"
Mai a su lado debería estar en shock pero al igual que su mami sonreia pensando: "¡Le gane la apuesta a Tia Honoka!." mientras tomaba una foto con una camara que su papi le había regalado. Necesitaba pruebas después de todo.
Si bien dice el refrán de tal palo es la estilla.
Y es que lo que veían era a una Maki en estado de shock, sentada detrás de su escritorio, con los brazos abiertos, sosteniendo solo una hoja en su mano mientras los otros documentos que parecían importantes estaban regados en el suelo y sentada en su regazo era su asistente que tenía los labios sobre los de la pelirroja.
Nico no nesecitaba ver las camaras de vigilancia en esa oficina -las cuales a petición de Maki estaban apagadas- para saber que momentos antes la secretaria había entrado -apesar de que Maki no la había llamado- diciendole a una doctora ocupada con su papeleo si nesecitaba algo de ella. Maki sin alzar su vista le dijo que nesecitaba que le entregara esos informes que estaba terminando al señor Nakayima y cuando al fin había levantado la vista y se disponia a entregarle los documentos la secretaria había hecho algo que la sorprendio se sentó sobre sus piernas besandola en los labios.
Maki parpadeó dos veces al escuchar el sonido de la voz de su esposa llamarla parandose de inmediato de su silla con una sonrisa en los labios. Ni siquiera darse cuenta de que había pisado los documentos que acababa de terminar o que su secretaria se encontraba en el suelo sobandose del fuerte golpe. Ella solo podía ver a su querida esposa a la que casi de inmediato abrazo pero se detuvo abrazando primero a su pequeño demonios besandole la mejilla.
- ¡Sueltame, me babeas!.-
Antes de ponerla en el suelo y abrazar a su esposa levantandola del suelo y besarla de forma lenta y sensual.
- Maki-chan, Mai esta con nosotras tienes que detenerte.-
Haciendo un puchero y haciendo lo que se le pedia Nico volvio a tocar el suelo. La pequeña Mai, que había estado haciendo caso omiso a la demostración amorosa de sus padre solo veía a la nueva secretaria levantarse no pudo evitar pensar que se veía mejor en el suelo, sonrió de forma burlona haciendo con su boca el sonido de un latigo de la misma forma que había escuchado alguna de sus tias hacerlo contra su Papi apesar de que no tenía idea para que era. Maki lo ignoró completamente mientras abrazaba a su esposa amorosamente.
- Nico-chan me tenías preocupada pensé que te había pasado algo. ¿Por qué tardastes tanto?.-
- Exageras Maki-chan solo me demore unos minutos de más.- Le sonrió pasando un mechón pelirrojo detras de la oreja. Maki se veía linda con lentes y el cabello atado. Luego señalando a la cuarta persona que claramente sobraba en la habitación, con la mano en la cadera, dijo, alzando una ceja.- ¿Algo que decirme?.-
Maki solo siguio el lugar en sonde aquellos pequeños y habiles dedos apuntaban viendo a su asistente personal. Ladeó la cabeza curiosa, ella pensaba que ya no estaba ahí, entonces recordó alarmada algo.
- ¡Nico-chan no es lo que tú piensas!
- Y según tú; ¿qué piensó?.- Alzó una ceja curiosa. Maki solo abrió la boca como pez en el agua. Tan linda su Maki-chan nerviosa.
- Nishikino-san no vamos a continuar...- Trató de hablar la secretaria pero Maki la cortó con una mirada fria.
- ¡Silencio! ¡Despedida!.-
- Yo... yo...-
- Fuera, ahora, antes de que llame a seguridad.-
Nico solo parpadeó apartandose de la puerta dejando que la pobre chica saliera de la oficina, claro, nadie espero que Mai le metiera el pie provocando que se cayera de cara contra el suelo.
Si, se veía mucho mejor en el suelo.
- Mai.-
- ¿Si, Mami?.- Ojos rubi parpadeando con inocencia la vierón.
Nico queria regañar a su hija, de verdad que queria hacerlo y, como la Madre responsable que era y en la que se había convertido, debería, después de todo, no estaba bien lo que hizo. Tenía que ser un buen ejemplo y dar buenos valores a su pequeña pero, apesar de pensar todo aquello, una sonrisa íronica traiciono todo. Ella hubiera hecho lo mismo a su edad.
- Cierra la puerta cariño.- Su hija sonrió al verse librada de cualquier problema y, obediendo a su Madre como siempre, Mai así lo hizo.
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...
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Los demás doctores y enfermeros que presensiarón todo siguierón haciendo lo que hacían sin prestarle mucha atención a lo sucedido. Eso ya era tan normal en el hospital que ya ni les sorprendia.
Más tarde, ese mismo día, la resepcionosta tendría que conseguir una nueva secretaria para la doctora Nishikino. Con esta seria la cuarta despedida en tres meses.
La misma recepcionista no dejaba de agradecer la suerte que tenía de estar casada y amar a su marido profundamente y es que no podía culpar a nadie que había tratado un acercamiento con la doctora Nishikino no solo era el más jovén medico -tanto graduado y entre los doctores- si no que era especialente hermosa, apasionada, amorosa -eso solo lo sabía por la interacción que veía que tenía con su esposa-, millonaria, haciendola con esas cualidades la persona más codiciada en el hospital y en todo Japón. Ella hubiera intentado lo mismo y eso que ni le gustaban las mujeres pero con personas como las ex-integrantes de Muse uno comenzaba a cuestionarse seriamente su sexualidad.
Y por último en una pequeña papel como una nota anotó que debería -ella y otros- comenzar a pensar en una nueva apuesta de cuanto duraría está vez la -próxima- nueva secretaria.
¡Nesecitaba recuperar su dinero perdido!
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(Omaeke. El comienzo de todo: Inocencia y Despidos)
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Si había algo que la famosa Doctora Nishikino Maki no entendía era el por qué su esposa, sus amigas, su Madre, su Padre, su suegra, sus cuñadas, su cuñado y hasta su propia hija y todas las demás personas a las que conocían le decían que era inocente e ingenua.
Ella no era inocente y tampoco ingenua esas cualidades servían más para describir a su esposa, Nico, no a ella. Maki era, según ella, atrevida y iba por lo que iba sin importar los que otros dijieran. Claro estaba que la doctora Nishikino podía ser atrevida y muy persuativa cuando queria -Nico estaba de testigo para confirmar aquello- eso sin olvidar lo posesiva, psicopata, celosa que era cuado alguien se acercaba a su esposa -por que era suya, solamente de ella y hasta había un papel para confirmarlo eso sin olvidar que ya la había reclamado tanto en viva voz como de otras formas- pero eso no evitaba que por estar vigilando -acosar- a su Nico-chan la misma Maki se perdía la forma en que terceras personas la veían, esa manera que no era para nada inocente. Una mirada muy similar a la de ella cada vez que veía a su Nico-chan en sus años de adolesencia y, aún ahora lo seguía haciendo. Esa misma mirada que decía que queria desgarrarle la ropa y no soltarla nunca.
Y por ello cada vez que una de las secretarias -o asistente personal- o enfermera entraba a su oficina vestida con su escaso uniforme, insinuandosele muy coquetas y sonrojadas Maki solo se atrevia a preguntar de una forma curiosa si se encontraban bien o nesecitaban ser reemplazadas para que pudieran descansar ganandose como siempre una risa de Nico cada vez que por la noche cuando se reunian le decía sobre ello.
A las pobres secretarias no les quedaba más que usar una estrategia más osadas para que la gran doctora Nishikino les prestara un poco de su atención y de esa forma poder tenerla para ellas mismas sin importarles en lo más mínimo el que dicha doctora estuviera casada o con una hija. Según ellas si lograban lo que querian Maki bien podría divorciarse y la niña pués podrían mandarla a un convento o un internado, algo así.
Y fue así que comenzó; con una secretaría que practicamente solo en ropa interior y acostada sobre el escritorio la esperaba lo único que no esperaba era que cuando la puerta fue abierta no solo fue por Maki si no también por su esposa, la famosa Idol Nico-nii, que había ido de visita y Maki la había estado esperando en recepción.
- Pe-pero que esta...- Maki fruncio el seño y apretó uno de sus puños con fuerza al igual que con su mano disponible cubria los ojos de Nico que estaba asombrada por dicha vista. - Nico-chan no veas.-
- Pero Maki-chan.- La nombrada solo apretó la mandíbula viendo a su asistente con una mirada tan fria que la estremecio, y no en el buen sentido.
- ¿Qué creé que está haciendo?.-
Tratando de no dejarse intimidar habló.- ¿No es obvio, doctora Nishikino?.-
Maki ignoró la sonrisa sugerente y su tono igual. - Esta tratando de seducir a mi Nico-chan.- Su mirada oscurecio, sus ojos se entrecerrarón con rabia ante el puro pensamiento. Nico es suya, es que nadie lo entendía.
- Por supue... ¿qué?... esperé, no...-
- Despedida.-
La secretaria había sido sacada por seguridad. Todas las nuevas o nuevos empleados que entraban y quedaban prendidos por la belleza y gracia de Maki lo intentaban siendo despedidos, algunos solo aprendían escuchando la historias sobre ello.
Por su parte Nico solo se había reído ese día -al igual que todos los demás- al mismo tiempo que agradecia que su hija no hubiera estado con ellas
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(Omaeke)
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- ¡Nico-chan!.- Gimoteó una pelirroja abrazando a una pelinegra que apenas había colocado los dos grandes bentos sobre el escritorio y que saltó ligeramente.
Desde detrás del escritorio, Mai, que había estado buscando los datos de la enfermera despedida y ahora buscaba en los cajones algunas cosas que su padre le había permitido esconder ahí, solo rodo los ojos al ver la escena que su Padre estaba haciendo. Su Maki-Papá era demasiado drámatico, a veces se preguntaba si de verdad era mayor que ella pero se encogió de hombros restandole importancia cuando encontró una bolsa negra en uno de los compartimientos, sus ojitos rasgados brillarón traviesamente y mirando a su Mami asegurando que le permitia salir hacer algunas cosas. Y Nico siendo Nico se lo había permitido pidiendole que solo no se alejara muy lejos.
Una vez que la puerta estaba cerrada Nico diriguio la vista de nuevo a su amada esposa que enterraba más su cara entre su estomago.
Nico acaricio su cabello solo dejandola ser sabiendo que no iba soltarla. Abrió la boca para decir algo pero Maki se le adelanto.
- Nico-chan yo no quise besarla ¡lo juro! me tomo por sorpresa.- Gimió abrazandola con más fuerza.- Nico-chan estan tratando desepararnos. Quieren robarte de mi.- Maki al fin alzaba la vista para vrla.
Era cruel pensar que Maki se veía estupendamente adorable cuando la veía con lo ojos brillantes y con ese puchero. Si era muy malo.
Nico realmente no nesecitaba que su esposa le explicara algo sobre eso, ella tenía muy claro que Maki la amaba y que nunca la engañaría. Por Kami, que no era idiota, por supuesto que lo sabía, no había estado casada con ella durante más de diez años, tenían una hija y había pasado por todo lo que pasarón en Otonokizaka para no saberlo.
Y por muy engreída que sonara Maki solo tenía ojos para ella -al igual que Nico- por eso es que en lugar de ponerse celosa por los pobres intentos de las personas para seducir a su esposa le hacían gracia. Por eso que ni se enojaba o algo. En realidad era demasiado divertido ver lo creativo que iban siendo que hasta de vez en cuando terminaba apostando con alguna de sus amigas sobre ello.
Pero Maki, Nico sonrió con ternura tomando el rostro de la pelirroja entre sus manos y besandola, siempre se preocupaba de más sobre las cosas.
- Vamos Maki-chan te he dicho que no hay nada que explicar.-
- Pero Nico-chan.- Silenciandola con otro beso Maki decidio de forma inteligente mejor mantener la boca cerrada y utilizarla para algo más pruductivo. Besar a su Nico-chan era lo más productivo en lo que podía pensar y utilizando a su favor el que aun estaba en el suelo sujeto con sus brazos sus muslos cargandola a la vez que se levantaba y ponia a la pelinegra sobre sus escritorio, colocandose entre medio de sus piernas. Sonrió de medio lado, besando sus mejillas el inicio de su mandibula, el cuello y cuando iba a comenzar desabotonar su camisa una par de manos la apartarón.
No pudo evitar quejarse.
- Maki-chan este no es un lugar para hacer este tipo de cosas.- Y, ahí estaba de nuevo, la mirada recriminadora que Nico siempre le daba cuando "se queria pasar de lista" dejo caer los hombros en derrota y apartarse. El problema de antes ya se había olvidado pero ni bien Maki logro alejarse Nico la jalo de la bata y sus labios volvierón a unirse. Y bueno, quien era ella para negarse a los mimos de su esposa.
- Terminaremos esto por la noche.- Le sonrió con picardía al apartarse.- Por el momento ayudame a limpiar para que podamos comer lo que he traido.-
Maki asintió, en ese momento la puerta volvio abrirse y Mai entró por ella con una sonrisa divertida.
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N/A:
Hola a todos!
Si pobre e inocente Maki-chan todo el mundo apostando a sus espaldas y ella ni enterada XD jejeje
¡Y lo Omaekens vuelven wiii! ;D
Nos leemos próximamente...
Matta ne... XD (17/07/17)
(B.G.R.R)
