Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Marathon Media que a su vez los tomó de un cómic italiano.
El lugar era tan oscuro como se imaginó que sería la guarida de una criatura con la apariencia que indicaba la fotografía. Extrajo los lentes alfa de su reloj-u para observar los alrededores. Parecía una caverna subterránea o más bien una mina cuyas paredes se encontraban repletas de cristales multicolores incrustados en la piedra. Comenzó a recorrer la caverna palpando cuidadosamente sus paredes sin ver señal alguna de luz en el interior. El aire era denso y costaba respirar, sin duda se trataba de un lugar en el que no entraba aire fresco desde hace mucho.
¿Qué acababa de pisar? Al parecer había dado con una pequeña corriente de agua tan débil que no habría percibido de no haber puesto su pie sobre ella. Comenzó a seguirla caminando en dirección contraria a su flujo, de seguro encontrar el lugar donde se originaba le daría alguna pista adicional.
Después de una larga caminata sumido en una oscuridad sólo combatida con la ayuda de sus lentes alfa llegó a una pequeña quebrada interior iluminada por lo que parecía ser una pequeña apertura en la roca, el lugar además de sus piedras preciosas presentaba pequeñas flores de un suave color violeta acompañadas de una frondosa vegetación que cubría las paredes de piedra, dando al conjunto un aspecto onírico, similar a una escena sacada de un cuento de hadas.
- ¡Hey, joven viajero!- La voz alertó a Martin, quien tras buscar a su alrededor el origen de ésta pudo notar que provenía del reflejo del agua, en el que pudo ver a una especie de roedor observarlo de vuelta – Ayúdame a salir del aquí y prometo cumplir tu deseo.
- ¿Por qué tendría que ayudarte? Apuesto a que tienes algo que ver con la criatura que secuestró a M.O.M., de seguro esto es una trampa para atraparme.
- ¿Y qué más da si así fuera? ¿Tienes acaso otra alternativa?-
- Pues claro, seguiré la luz que sale de entre esas rocas ¿Dónde está la luz?
- ¿Ves? Ya no hay luz, no tienes alternativa, debes rescatarme.
- ¿Y qué gano con hacerlo?
- Prometo ser tu guía en este mundo, aunque claro, no tienes cómo saber si lo que te digo es verdad.
- Entonces olvídalo, no voy a sacarte de ahí, engaña a otro iluso para hacerlo ¡Auch!- El golpe contra la roca fue inesperado, estaba seguro de que esa pared no estaba ahí antes. Comenzó a palpar una y otra vez a su alrededor, todo el claro había sido rodeado de muros.
- Rescátame viajero, y te cumpliré un deseo.
- ¿Tú fuiste quien puso estos muros no es así?
La criatura no hacía más que repetir lo mismo una y otra vez. Martin estaba seguro de que lo que le hablaba por el reflejo del agua era el Lepunaught burlándose de él.
- ¿Y si puedes hacer aparecer piedras por qué no te sacas tú mismo del agua?
- ¿Y por qué querría salir a un lugar donde no hay nada? No quisiera estar en tu lugar joven viajero.- Aquella frase le dio al chico una idea.
- Tienes razón ¡Pensándolo bien en tu lugar preferiría estar justo donde estás!- Martin se lanzó rápidamente al agua antes siquiera de acabar su frase.
El fondo de la pequeña quebrada resultó ser mucho más grande de lo que parecía desde fuera, bajo el agua el espacio se abría para dejar ver un increíblemente colorido fondo marino, sin duda el lugar no era en lo absoluto una lago a ese punto.
- Puedes respirar si quieres.
- ¡Imposible, no puedo respirar bajo el agua, me ahogaría! ¿Estás intentando matarme?
- Como gustes, buena suerte intentando salir a respirar en ese caso.- La voz se alejó dejando tras de sí el eco de una risa grotesca.
Intentó volver a la caverna para respirar sin lograrlo ¿Cómo era posible que hubiese descendido tanto sin notarlo? Sin importar cuanto intentase ascender, todo indicaba que se encontraba demasiado alejado de la superficie. A ese paso moriría ahogado si no hacía algo rápido, aunque sus intentos parecían no dar resultado. No podía morir tan pronto, no llevando tan poco tiempo de haber llegado a esa dimensión.
Fue incapaz de contener la respiración por más tiempo, inhaló por acto reflejo el líquido que lo rodeaba llenando con él sus pulmones, la horrible sensación que lo inundó por dentro para su sorpresa no pareció aniquilarlo. Lo que al principio resultó incómodo pasó a sentirse como respirar oxígeno. La criatura no le había mentido, ciertamente el agua del lugar era respirable.
Nadó hacia el fondo de aquel océano encontrándose con un arrecife de un colorido excepcional, las miles de tonalidades que lo rodeaban resultaban deslumbrantes. Puso los pies sobre la arena, sorpresivamente podía caminar como si se tratase del exterior. El lugar parecía sobrecargado de brillo, cada detalle lanzaba destellos de luz similares a carteles de neón.
- ¡Hey, mira por dónde vas!- Gritó un pez vestido de terno con el que chocó mientras observaba a su alrededor aquel océano convertido ahora en ciudad.
- ¡Lo siento, tendré más cuidado!- Aquello lo sorprendió sin duda, jamás había visto antes a un pez vestido de oficinista ni mucho menos con tan mala actitud.
- ¡Siempre eres tan poco cuidadoso, por eso es tan desagradable tenerte cerca, no volveré a jugar contigo nunca más!
Aquel comentario no parecía tener ningún sentido en ese contexto ¿O lo tenía? Había hecho enojar a la niña que tenía en frente, cuyos enormes ojos turquesa lo miraban con una expresión molesta que no parecía más que sumarle lindura.
- ¡Lo siento, no lo volveré a hacer! ¿M.O.M.?- Aquella visión lo tomó por sorpresa, la ciudad en la que estaba hace un momento se encontraba sobre una mesa y el pez trajeado con el que había chocado no parecía ser más que un muñeco en las manos de aquella niña con un exagerado parecido a su jefa.
- ¡Siempre lo arruinas todo, todo! Por eso no debieron traerte, ni siquiera te quería aquí en primer lugar.- La niña miró hacia un lado con notoria molestia en su expresión, era sin duda demasiado linda y aquel vestido rojo que llevaba la hacía ver como una muñeca ¿Qué edad tendría? Estaba seguro de que como mucho serían diez años.
- ¿M.O.M. qué sucedió? ¿Por qué te convertiste en una niña?
- ¿Convertirme en una niña? ¿De qué hablas? Me veo como siempre.
- No al menos como te recuerdo…
- Será mejor que hagamos algo divertido, a fin de cuentas tengo que aguantarte de todos modos ¡Cárgame en tu espalda!- La niña se abalanzó contra Martin forzándolo a seguir sus órdenes, acatar lo que una niña pequeña dijese era extraño aún si se trataba de M.O.M., quien parecía reacia a dar explicaciones en esas circunstancias.
- ¿Y por qué estoy aquí exactamente?
- Mis padres decían que necesitaba de alguien que se hiciera cargo de mí en su ausencia, nunca confían en que puedo arreglármelas sola.- Actuaba tan madura como de costumbre, lo que le daba a su lenguaje corporal cierto refinamiento que resultaba gracioso en una niña tan pequeña.
- Bueno, es normal que se preocupen, eres muy pequeña.
- ¡Pero tú eres más inmaduro que yo, no es justo que me dejen a cargo tuyo!
- Trata de ver el lado amable, al menos podemos jugar algo juntos, veamos, como por ejemplo…- Martin recorrió el cuarto con la mirada, estaba lleno de juguetes y animales de peluche, sin duda parecía la habitación de una niña consentida ¿Qué había en su librero? ¿Era acaso lo que creía?
- ¡Son libros sobre mitología, y tomos del semanario paranormal!
- ¡No los toques con tus manos sucias, los vas a estropear!
- ¿Acaso te gustaban las cosas paranormales desde pequeña?
- ¿Vas a burlarte igual que todos los demás?
- ¿Burlarme? ¿De qué hablas M.O.M.?
- ¿Por qué me llamas M.O.M.? ¿Cómo podría ser tu madre?
Un par de pezuñas taparon sus ojos arrastrándolo hacia atrás, el golpe lo azotó contra una superficie dura que poco a poco fue absorbiéndolo como si se tratase de arenas movedizas, de seguro fue un milagro que no perdiese la consciencia tras el impacto, o al menos eso fue lo que el dolor le hizo pensar.
- ¡Boo! ¿Te asusté?
- ¡Quítame tus horribles patas de encima Lepunaught! ¿Dónde escondiste a M.O.M. y por qué la convertiste en una niña?
- ¿Convertirla en una niña? ¡Veo que ya la viste! ¿Muy linda verdad? Especialmente con su obsesión de querer manipularlos a todos, parece como si hubiera nacido para dirigir.
- ¡Deja ir a M.O.M. o te las verás conmigo!
Martin activó el reloj-u tan pronto como pudo para sacar el bastón x, debía capturar a la criatura si quería recuperar a M.O.M. y no había tiempo que perder. Grande fue su sorpresa al notar que al primer intento el Lepunaught había sido atrapado con éxito bajo su red, sin duda aquello había sido un golpe de suerte.
- Estás atrapado, ahora ríndete y devuélveme a M.O.M.
- ¡Pero que torpe soy! ¿Cómo pude quedar atrapado con tanta facilidad? Oh por dios soy tan débil ¡Creo que voy a llorar!- Dijo antes de desaparecer por completo de la trampa.
- ¿Qué? ¡No es posible! ¿Cómo pudo escapar?
- ¿De verdad eres tan tonto como para creer que puedes atraparme aquí? ¿Y se supone que eres el agente estrella del Centro? Me haces reír Martin.- Aquella última frase la dijo con un tono de voz sorpresivamente parecido al de M.O.M., lo cual descolocó al chico.
- ¡Deja de imitar a M.O.M.!
- ¿Por qué? ¿Te molesta oír su voz burlándose de ti? En ese caso no quiero ni imaginar cuál sería tu reacción si supieras las cosas que se.
- ¿Qué puedes saber tú de M.O.M.?
- Agente Mystery, llevo más de diez años viviendo en su mente, si hay alguien que sabe de ella soy yo ¿Te gustaría que respondiera tus dudas? Esta chica tiene muchos secretos incómodos, ¡Apuesto a que no podrías verla del mismo modo si los conocieras!
- No creería nada de lo que digas, ya he leído sobre tus trucos.
- ¿Trucos? ¡Verdad que así los llaman en la legendex! ¡Que adorable!
- ¿Por qué atrapaste a M.O.M. en este lugar?
- Espera ¿Que yo la atrapé? ¡Oh, por eso estás aquí! Debí suponer que esto sucedería ¡Así es, traje a M.O.M. hasta este lugar porque necesito comer! No lo tomes a mal Martin, no es nada contra ella, de hecho puedo incluso decir que de todos los humanos que he conocido ella es por lejos mi favorita, pero era necesario.
- ¿Fuiste tú quien la controló en el Centro para liberar tu cuerpo?
- ¿En serio debo responder a eso? M.O.M. es fácil de controlar ¿Sabes? A veces pienso que demasiado ¿Has dormido alguna vez en un lugar público y pretendido que nadie más lo use aparte de ti? ¡Así es estar en su interior, un descuido y ya está usándola alguien más! ¿Puedes creerlo?
- ¡No hables de M.O.M. de ese modo!
- ¡Oh! ¿Te hice pensar en algo incómodo verdad? ¡Pues deberías, haces bien en hacerlo!- El Lepunaught dejó escapar una risa terrorífica al terminar esa frase, una especie de sirena metálica que parecía calar hasta lo más hondo de su ser con su sonido estremecedor.
- ¡Estoy harto de oírte hablar de M.O.M. de ese modo, si no vas a ayudar ni tampoco puedo capturarte al menos déjame seguir buscándola!
- Aún puedes aceptar mi ayuda ¿Sabes?
- Olvídalo, evidentemente será una de tus trampas ¿Por qué podrías querer ayudarme si no es para perderme?
- ¿Y exactamente qué otra alternativa tienes? Yo controlo este lugar ¿Lo recuerdas? No vas a llegar a ninguna parte si no quiero que lo hagas.
- Lo intentaré de todas formas, después de todo no tengo otra alternativa y tengo que encontrar a M.O.M.
- ¡Suerte con ello! Porque vas a necesitarla.
