POV CARLISLE
La existencia era una cruel jugarreta de un dios retorcido, Esme estaba frente a mí. Había huido durante una década para alejarme de ella y ahora otra vez estaba frente a mí.
-¿Esme?- pregunté solo porque tenía la esperanza que fuera otra persona
Ella no respondió su cara de asombro era la confirmación que necesitaba, ella era Esme, aunque ya no era una niña era ella, con sus ojos color tabaco y su cabello con esas ondas ordenadas, sentía que no podía respirar.
Un grito desesperado me despabiló, los niños me necesitaban, corrí a la habitación 102 y comencé a trabajar a toda prisa, Esme entró unos segundos después e inició su trabajo desde el lado contrario.
-Ve a ver a Nick- la detuve yo podía controlar mejor la situación y definitivamente no quería tenerla cerca
-Bien- Esme me miró incluso más confundida que yo
Podía atender a los pequeños en menos de un minuto pero me tarde mucho, solo intentando posponer el encuentro inevitable. Pero no podía pasar la noche, oculto en la habitación, solo respiré profundo y salí. Esme ya estaba en la estación de enfermeras, al parecer se había lavado la cara, porque parte de su cabello aún estaba mojado
-¿Cómo están Lizzie y Nick?- pregunté sin mirarla
-Nick no parecía alterado y Lizzie tardó un poco pero al fin se durmió- Esme respiró profundo -¿Doctor Carlisle Cullen?-
-Sí, Esme soy yo- admití tratando de no darle importancia –Me alegra verte de nuevo-
-Nunca imaginé encontrarlo en un lugar así-
-Sí, bueno la vida da muchos giros- bromee para no tener que explicar -¿Me puedes decir que ocurrió?-
-No sé, hubo un ruido espantoso y luego los niños –
-Las tuberías- la interrumpí -Tenemos que salir de este lugar, todo el tiempo hace ruidos y altera los niños-
-Lizzie habló de una persona- Esme me miró algo preocupada
-Déjame adivinar- trate de no burlarme –Anabelle-
-Sí, ¿Lizzie ya te lo había contado?-
-No Esme, Lizzie no me quiere demasiado, pero Anabelle es casi una leyenda entre los niños, siempre hay alguno que dice haberla visto. No le des importancia-
Nos quedamos en silencio, contemplándonos, sabía que no era correcto pero no podía apartar la mirada de su perfecto rostro, el tiempo se había llevado los rasgos típicos de la infancia, pero había conservado toda la dulzura, aun se le marcaban los hoyuelos en las mejillas. Estaba hipnotizado, perdido en su mirada que me recorría con la misma intensidad. No me di cuanta cuanto nos habíamos acercado uno al otro hasta el calor de su aliento rozó mis labios. Di un tremendo salto, creo que la asusté un poco, pero no podía permitirme esa cercanía, yo jamás la condenaría al infierno, nunca pondría en peligro su alma.
-¿Por qué se fue?- la voz de Esme sonó como un reproche
-¿Por qué no podía irme?- Contesté endureciendo el tono
-Pues … pues… - Esme se enrojeció como si estuviera furiosa conmigo –Pues por nada, podía irse cuando quisiera- me gritó
-Pues eso hice- respondí igual de ofuscado
-Pues bien- Ella me dio la espalda, tomo las hojas clínicas y se retiró a leer
-Pues bien- me senté en el pasillo en la silla más lejana posible
Una década no bastó para apagar el fuego entre esa mujer y yo, aunque ninguno lo admitió esa noche; la amaba a un grado que ninguno de los dos podía entender. Pasé el resto de la noche, de brazos cruzados contando cuantas grietas tenía el techo. No quería explicar el sufrimiento de los últimos años, pero tampoco deseaba que la noche terminara, querían estar junto a ella por siempre.
La mañana llegó serena, con el característico frio que bañaba las madrugadas de este tétrico hospital, pero ninguno de los dos reparó en el amanecer.
POV ESME
-¿Qué tal la noche?- me preguntó Katrina, la enfermera que tomaba el turno de día
-Algo movida, las tuberías se volvieron locas- Trate de restar importancia
Pero algo me pareció extraño, aquella enfermera me miró ocultándome algo, como si ella supiera que las tuberías no tenían nada que ver con los sucesos de la noche anterior
-¿si no tienes mucho por hacer, podrías ayudarme un poco? -
-Claro-
En realidad estaba cansada pero no tenía nada que hacer, tenía que quedarme en el hospital; ya que no tenía un hogar permanente en el pueblo, me habían permitido alojarme en una de las habitaciones vacías, bien podía quedarme un poco más antes de ir a dormir. Después del desayuno me pareció que lo que les faltaba a estas pobres creaturas era algo de diversión, por eso solicité permiso para llevarlos a jugar un rato fuera. No todos podían salir claro pero al menos Sara, Lizzie y Nick, podían hacerlo, todos estaban tan felices por salir del hospital, que prepararlos no fue complicado, inclusive fue divertido; estábamos riendo a carcajadas mientras caminábamos por el pasillo hacia la salida, pero en un parpadeó todo cambió, se escuchó rugido, como de fiera herida y las cajas apiladas a lado y lado comenzaron a caer encima nuestro. Ni siquiera lo dude, tomé la mano de los niños y los lleve en dirección a la salida, use mi cuerpo para protegerlos, apenas cruzamos la puerta la ventana del segundo piso estalló.
POV CARLISLE
Había pasado la mañana entera mirando a Esme, gravando en cada milímetro de mi vista sus movimientos, guardando sus sonrisas solo para mí. Me gustaba como se veía junto a los niños, podía imaginarla siendo mi esposa, rodeada de nuestros hijos. Todo era mil veces más lindo con ella cerca, hasta que la ventana del piso de arriba se vino abajo, uno de los trozos de mayor tamaño estaba apuntando directo a ella. No me importo guardar las apariencias, corrí hacia ella
POV ESME
Vi el enorme cristal, directo sobre nuestras cabezas, sabía que no podríamos huir, que nadie vendría en nuestra ayuda, solo me tomó una fracción decidir, use toda mi fuerza para apartar los niños lejos del peligro, y luego solo esperé la muerte, como si fuéramos grandes amigas. Una fuerza inimaginable me tiro fuera, sabía que había avanzado muchos metros en dirección al prado, incluso que había rodado escaleras abajo; pero no estaba haciéndome daño, una fuerza pétrea mantenía mi cuerpo unido a otro, que era el que recibía todos los golpes.
-¿Estas bien?- su voz susurró en mi oído, y mi corazón latió frenético
Abrí la boca para responderle pero no salió ningún sonido, el aire estaba atrapado en mis pulmones, estaba sobre el cuerpo duro y fuerte de Carlisle, podía sentir la firmeza de sus músculos, bajo mi piel. Estábamos tan, tan cerca, que podía rozar mis labios contra su barbilla
POV CARLISLE
No sabía cómo algo que había empezado tan mal, que se había puesto peor, podía terminar tan bien. No solo Esme estaba fuera de peligro, sino que la tenía sobre mi cuerpo, su frágil figura llenaba de calor mi cuerpo, su aliento me embargaba y sus labios acariciaban mi piel, la empujé un poco al costado solo para poder verla mejor, permití que mis manos le robaran caricias a su rostro, buscando cualquier herida. En respuesta ella estiró sus dedos finos y suaves, limpiando mi cabello de los restos de tierra, quería besarla, poner mis labios en cada centímetro de su piel. Esme me miró de una forma que no alcancé a entender, pero que sabía, a que iba a…
"Di algo inteligente" una voz resonó en lo profundo me mi cabeza "dile que la amas, que estás loco por ella, que tiene unos ojos hermosos, que te alegra que este a salvo" pero no pude decirle nada solo la miraba y ella a mi esperando, "DI ALGO CARLISLE", aspiré su aroma, llene mi mente de ella y separé los labios
-Creo que va a llover- Fue lo que dije!
-Casi muero, cortada a la mitad por un vidrio gigante, te lanzaste por las escalares para salvarme y …¿Me estás hablando del clima?- Esme volvió a estar irritada
-Sí, los niños pueden enfermarse- tartamudee
-¿Dónde están los niños?- Esme se levantó hecha una furia
-Oye acabo de salvarte la vida, ¿qué más quieres?- le grité por reflejo, la verdad sabía que había sido bastante idiota
-¡NADA!- Ella se sacudió un poco y fue en busca de los niños
-¡AL MENOS DI GRACIAS!- le grite medio sentado en el suelo
-¡GRACIAS!-
POV ESME
Me hervía la sangre, y no precisamente de rabia. Después de semejante encuentro, estaba aún extasiada, bajo mi piel la sangre me quemaba, necesitaba que las manos de ese hombre recorrieran mi cuerpo, llevándose el calor con su tacto. Pero el señor, medico estrella, estaba preocupado porque iba a llover.
-Sara- miré desesperada intentando encontrar los pequeños, estaban solo unos pasos lejos de mi sentados en el suelo con cara de espanto –¿Están bien?-
-Anabelle está molesta- fue lo único que alcancé a escuchar antes que Lizzie se desmayara
Como un fantasma Carlisle apareció a mi espalda y levantó a la niña en brazos, otros desde dentro intentaban abrir un camino entre tanto desastre, cuando por fin llegamos al lugar donde estaban los niños, todo era un caos. Katrina corría desesperada intentando estabilizar los pequeños y Carlisle colocó a Lizzie en una camilla intentando reanimarla. Corrí a ayudar pero la enfermera en jefe me detuvo, mis heridas aunque solo fueran rasguños comenzaron a sangrar
-Anabelle- Lizzie pronunció el nombre sin aliento y su pequeño dedo señaló la pizarra
En lugar de los horarios y protocolos que siempre estaban escritos en aquel lugar, había solo unas pocas letras, la mayor parte de lo escrito había sido borrado. Nadie a parte de mi le dio importancia, todos estaban ocupados, mientas yo debía esperar a que atendieran mis heridas, por eso pude detenerme un momento y tratar de entender. Las letras que quedaban aunque parecían al azar formaban una frase "son míos".
…
-¿Trabajas día y noche en el hospital?- le pregunté a Carlisle que seguía revisando mis heridas en busca de algún otro vidrio, repasando mi piel con sus fuertes manos y la temperatura de mi cuerpo comenzaba a subir
-No, solo en las noches pero a veces debo suplir el turno de día, el doctor Carter vive muy lejos y le es complicado llegar- Carlisle me respondió con el rostro muy cerca al mío, comencé a jadear, sentía que ya no tenía aire que mi corazón se iba a salir de mi pecho por lo dulce de su aliento –Creo que eso es todo- el dulce aliento del doctor me trasportó a un nuevo mundo, lejos de Anabelle y vidrios filosos -¿Esme?-
-¿Qué?- hablé al borde del delirio
-¿Te duele algo?- Carlisle sonó incomodo
-Claro que no, estoy perfecta- respondí entre murmullos
-Entonces ¿Qué tal si me sueltas?-
Abrí los ojos de golpe, y en el mismo movimiento retiré mis manos, en algún momento mis manos se habían aferrado a su pantalón y habían ascendido un par de centímetros por sus muslos. Toda la sangre se arremolinó en mi rostro, estaba muy avergonzada, me puse en pie sin decir nada y me encerré en mi cuarto, mi cuerpo reaccionaba de formas extrañas frente a ese hombre, había una atracción que nos unía de una manera que apenas lograba entender, y con los años no había desaparecido al contrario había crecido.
Debo confesar que después de ciertas circunstancias pensé en no volver a escribir, pero a petición de los seguidores de la historia, he decidido continuar
Gracias por animarme a seguir, para ustedes de todo corazón
