¡De regreso a clases, Mekakushi-Dan!
Un nuevo comienzo.
Ya había llegado el dia. Ese domingo en donde todo cambiaria, el estilo de vida de los 10 miembros del Mekakushi-Dan se vería afectado ya que ahora asistirían a una distinguida escuela.
Pero dicho lugar estaba a una considerable distancia, por ello tendrían que hacer un viaje para llegar e iniciar de nuevo sus vidas, desde ese trágico 15 de Agosto, donde parecía que toda esperanza sería consumida por la oscuridad de la maligna serpiente de "Aclarar la mirada".
Flashback:
—Takane…Perdona que te llame a estas horas, pero ya confirmamos donde nos encontraremos. En el parque cerca de la base, y luego iremos todos juntos al aeropuerto para tomar el avión a Tokyo. A las 9 AM todos debemos estar allí, traten de ser puntuales.—
—De acuerdo. Yo le digo a Haruka mañana para que se prepare y nos verán allí.—
Fin del flashback.
—¡Ya llegamos, ya llegamos!—Kano agitaba su mano con la intención de llamar la atención a la distancia, seguido por Seto que traía a Marry dormida en su espalda y Kido que ya tenía sus audífonos puestos.
—Tardaron un buen rato…—Takane se oía fastidiada y Shintaro suspiró pesadamente.
—Cómo sea, debemos apurarnos o los aviones se nos pasarán.—Todos asintieron a las palabras del azabache y comenzaron la caminata al aeropuerto que para su suerte quedaba bastante cerca del lugar en el que se encontraban reunidos.
Al llegar todo estaba lleno de personas que iban de aquí para allá, cosa que estaba dificultando un poco el paso de todos. Así que Kido utilizó su habilidad para poder pasar desapercibidos entre la gente y rápidamente llegaron a pedir sus pasajes de avión.
—Yo iré por los pasajes. Hagan el favor de permanecer en el radio de alcance de mi poder, o si no morirán aplastados por la gente.—Todos se quedaron completamente quietos, excepto Kano que estaba soltando una pequeña risita que enseguida Ayano calló haciéndole una seña a la que ella sabía muy bien que no podía resistirse. Exacto, la señal que Kano conocía como algo típico de su hermana hizo de inmediato que guardara silencio.
El tiempo pasó y Kido volvió con los boletos, los cuales repartió. Y justo cuando le dio el boleto restante al último miembro, Haruka, llamaron por el altavoz a los pasajeros para el vuelo que ellos querían tomar. Lo cual exaltó un poco a todos, así que tomaron rápidamente sus pertenencias y abordaron.
Como siempre, las parejas siempre serán parejas:
Shintaro iba sentado con Ayano a su lado, y claro, ella del lado de la ventana.
Kano con Kido, la cual no le prestaba la más mínima atención al rubio por su amada música.
Seto estaba sentado con Marry, que dormía plácidamente en las piernas de él.
Hibiya y Momo tomaron sus lugares juntos, aunque Hibiya no era capaz siquiera de verla a la cara.
Y por último Haruka y Takane, que iban sentados juntos, de la mano y ella estaba quedándose dormida dejando caer su cabeza suavemente en el pecho de Haruka, a lo que él sólo podía hacer silencio, aunque en realidad quería reír.
Y así las 8 horas de viaje pasaron.
—Kido-chan~ ¡Despierta!—Kano llamó la atención de la líder de una manera no muy agradable, que hizo que al despertar exaltada le diera un certero golpe en medio de los ojos al rubio ojos de zorro.
—¡DUELE!—El agudo grito de Kano despertó al resto del grupo, que para su sorpresa eran los únicos en el avión.
—Kano…Cierra la boca…—La expresión enfadada de Kido fue más que suficiente para erizar la piel del rubio, por lo que se limitó a guardar silencio.
—¿Ya llegamos?—Marry estaba emocionada, tanto que hacía la misma pregunta cada diez minutos a Seto, el cual le daba siempre la misma respuesta: "aún falta un poco". Pero no en este caso, porque por la ventana ya se distinguían los edificios de la cuidad de Tokyo.
—Ya llegamos…—Shintaro susurró en voz baja y jugaba con las mangas de su abrigo un poco nervioso.
—Haruka…Hey, Haruka…—Takane estaba tratando de despertar al mayor de su profundo sueño, ya que al caer dormido, habían quedado en una posición incómoda para Takane, que no podía moverse.
Unos minutos transcurrieron y el avión finalmente tocó tierra.
—Ya hemos llegado, chicos…—Kido se levantó del asiento y tomó su mochila dispuesta a salir del avión, siendo seguida por los demás miembros del grupo.
Al bajar vieron aún más gente que en la estación anterior. Shintaro estaba nervioso, Kido estaba más asustada que nunca, Marry se escondió rápidamente tras el chico de sudadera verde, y Haruka le prestaba más atención a los puestos de comida que había a la distancia que a las expresiones aterradas de sus amigos.
—Bien, hay que movernos o terminaremos aplastados aquí…—Kido dio la señal y activó su poder para que pudieran moverse sin que nadie lo notara.
Se ahorraron mucho tiempo y luego de unos minutos lograron salir ilesos de la "gran travesía" que habían pasado entre tanta gente.
Shintaro tomó entre sus manos el sobre que Kido le había encargado en el parque horas antes y le dio un pequeño vistazo a la dirección escrita en el papel, para saber dónde se ubicaba la escuela.
—Bien…No queda muy lejos…Son sólo unas manzanas más delante de nosotros.—Shintaro guardó el papel en su bolsillo y ahora él lideraba el paso de todos por las calles de la ajetreada cuidad de Tokyo.
—Hay muchos puestos de comida por todos lados…—Mientras caminaba, Haruka no podía evitar ver los restaurantes y puestos que había dispersados por todo el lugar. E incluso si no los veía, podía olerlos.
—Concéntrate y la vista al frente, Haruka…—Takane tomó de la barbilla suavemente al Kokonose para que se enfocara en el camino por delante.
—Ah…N-no…—Momo no podía evitar sentirse incomoda, cada tanto habían carteles con ella impresos en las paredes de los edificios, y todos con la noticia de que se había retirado. Lo que puso algo triste a Momo, pero enseguida sintió la mano de alguien tomar la suya, y era nada más y nada menos que Hibiya, que intentaba consolarla.
—Ignora todo eso, anciana, son cosas del momento. Puede que para el día de mañana todos los adolescentes que están obsesionados con la molesta música pop se calmen.—Hbiya sonaba algo molesto, pero para Momo era bastante lindo y extraño que Hibiya se preocupara por ella.
—Bueno, ya casi estamos…—Shintaro señaló un gran…Enorme edificio que tenía una placa de oro, en ella se podía leer: "Colegio privado".
Caminaron un poco más el corto trecho que quedaba y por fin llegaron, unos más cansados que otros.
Al llegar podía verse una reja grande y un portón negro que estaba entreabierto. Entre los barrotes se podían ver a los estudiantes de dicha institución, todos en sus respectivas actividades. Marry dio un brinco de emoción y alegría, y Kano desvió la mirada con una sonrisa que se veía falsa. No pasaron ni 2 minutos antes de que Ayano lo notara y se acercara un poco al rubio.
—¿Shuuya?...—Ayano llamó el nombre del chico en voz baja para que nadie más excepto él y ella lo oyeran.
—Eh…—Kano tardó un poco en reaccionar, pero al hacerlo inmediatamente dirigió sus ojos a su hermana. —No es nada de lo que tengas que preocuparte…—Kano sonrió y le dio un toque en la nariz a la chica con bufanda roja para luego irse.
—Estás raro…—
Unos segundos pasaron y todo el Dan ingresó por el gran portón. Caminaron en línea recta hasta llegar al interior del edificio, que más bien por dentro se parecía a un castillo de los cuentos de fantasía que leen Seto y Marry.
Un hombre de edad media y un traje bastante elegante se acercó con la vista fija en todos los miembros. Y entonces les dirigió la palabra.
—¿Se les ofrece algo?—La voz del hombre sonaba bastante firme, así que Shintaro pudo deducir que se trataba del director de la institución, así que sacó el sobre de su bolsillo y se dispuso a hablar con él.
—Nosotros venimos a tomar lugar en esta escuela, gracias a unas becas que nos fueron entregadas hace un tiempo.—Shintaro recibió una mirada cortante del director, pero sacó un poco de su verdadera naturaleza y su antiguo yo regresó para responder la mirada del mismo modo frio.
—Déjeme ver el papel que trae, y si son auténticas dejaremos que se queden y pasen los años de estudio en nuestro colegio.—Al oír esto, Shintaro le dio el papel a aquel hombre que luego de unos minutos de mirar con atención los papeles dentro del sobre, asintió con la cabeza y le dio la aprobación a Shintaro de quedarse con todos los demás.
El hombre que sí resultó ser el director de la escuela les mostró el lugar, y les dio su horario de clases, el cual debían cumplir obligatoriamente. Luego los llevó a una serie de habitaciones que estaban estratégicamente colocadas juntas en un pasillo para que fuera más fácil comunicarse entre ellos.
Y fueron dejados allí. El hombre se marchó y el Mekakushi-Dan quedó por su cuenta para poder organizarse, ya que al día siguiente comenzaban sus clases…
"Esto definitivamente va a ser agotador…"
Please, don't kill me! El ShinKido me gusta y el KanoAya también, pero dudo que vayan a acabar juntos…O tal vez sí…Bueno, no sé.(?)
