Los personajes de Saint Seiya: Clasico, TLC, Omega, ND y Episodio G no me pertenecen.


Capitulo I

Hurto.

Llevaban ya tres meses entrenando en los simuladores, habían logrado grandes progresos que incluso Aspros reconocía. Tenían que realizar todo, a pesar de la complicidad de sus superiores, con mucha cautela dado que los soldados de bajo rango y otros tenientes ignoraban el complot que se gestaba bajo las narices de la O.N.U.

Para Milo, esos tres meses eran la más agónica y cruel tortura, los mayores admitían que era (y por mucho) el que mejor dominio poseía sobre el mecha en el simulador. Cada vez que entraba a este, pensaba que esa era la misión de rescate de su hermano. Razón por la que casi perdía la tolerancia hacia los errores cometidos por sus amigos.

Solo tenia que cerrar los ojos y recordar que todos estaban ahí para ayudarle... Eso apaciguaba su sed de sangre y el desenfrenado marchar de su comportamiento. Ellos eran sus amigos, no estorbos como la parte más vil y sedienta de venganza que poseía quería hacerle creer. Esa parte que había nacido el mismo día que vio a los miembros del escuadrón Alpha-18 formarse sin su hermano, ese terrible día en su inocencia murió y una parte de su ser se fue con esta.

Esa parte de él, que día tras día pedía alimentarse con más odio y rencor hacia aquellos que dejarían morir a su hermano en territorio extranjero.

Si no fuera por sus amigos, no tendría problema de saciar la sed de sangre de esa bestia… Pero ahí estaban sus leales compañeros, haciéndola retroceder hacia lo más profundo de su mente. De regreso al lugar del que nunca debió de haber salido.

Despacho de Aspros.

-Me preocupa Antiko. -Defteros dejo su café a medio camino y observo a su gemelo. - Temo que pierda la cordura en el campo de batalla.

-Esta en esto, solo por su hermano... -Defteros le dio un trago a su amarga bebida- ¿Acaso fuimos tan diferentes? -Sus ojos mostraban una helada expresión, en ese instante podría ser difícil decir con certeza quien era quien. -Terminamos en este lugar... Por ser como ese muchacho, Aspros.

-Pudimos haber ayudado a Paradox... -Apretó el puño con fuerza- y a todos nuestro escuadrón, si esas ratas inmundas...

-Lo se muy bien, hermano, lo se muy bien. -Defteros se recargo en el sofá- También estuve ahí y vi las posibilidades de salvar a los nuestros pasar frente a nosotros, sin tener derecho a utilizarlas.

-Le daremos a un muchacho cuya psique se resquebraja día a día... -Aspros le miró fijamente- Una de las armas mas poderosas que posee el mundo.

-La destrucción de su mente, por su propia persona -Defteros sonrió apenas- terminara cuando este ahí... Cuando vea que no le hemos metido un farol... -No soportaría verlo sufrir de vuelta, me recordó a Aspros…

Miro a su hermano de reojo, Aspros había sido como Milo… Risueño y alegre, pero todo se había acabado cuando todo lo que juro proteger desapareció...

-Milo no confía en ti…-Comento Aspros sacándolo de sus pensamientos- En ninguno que no sea su equipo.

-Y hace bien -Hubo un peligroso brillo en la mirada.- Yo solo confió en ti, Aspros, a los demás siempre los tengo en la trayectoria de mis balas...

-Acabas de confirmar una sospecha que siempre tuve -Aspros tomo asiento y sonrío fríamente- Si dejaste morir al hijo del presidente de la ONU... -hizo una pausa- ¿Cierto?

-El chico solo resbaló durante un entrenamiento, no es mi culpa que se rompiera el cuello al caer. -Fue su serena replica, era la sencilla verdad, mientras recordaba esa practica en las montañas y una helada sonrisa surcaba sus labios. Al igual que Milo, una parte de ellos había muerto y se había llevado su fe en la humanidad... Hacía mucho tiempo había dejado de existir en el corazón de uno de ellos.

-Pudiste haber atajado su caída...- El mayor sonrió tetricamente.- Era el hijo del presidente de la ONU a fin de cuentas...

- No importa quienes sean, los soldados solo son soldados y no se debe dar preferencias a nadie. -Hizo una pausa- Y a veces, es mejor aceptar lo que se tiene y marchar callados la boca -Aspros sonrió ante esas palabras, pero era una sonrisa fría y carente de emociones.

Esas heladas palabras habían sido dichas por el entonces presidente de las Naciones Unidas... Cuando Aspros y Defteros (de solo 21 años) le interceptaron en su visita a la base de Caracas que la ONU poseía, habían ido a suplicar el traslado de su única hermana sobreviviente (de 18 años) a un centro médico de mejor categoría. La negativa fue rotunda, Integra murió conectada a un respirador... Lo único disponible en el hospital, debido a la creciente falta de recursos por la guerra que azotaba en ese momento al país..

Habitación de Milo y Camus, una semana después.

Fueron despertados antes del alba por Defteros, quien les apremió a que se cambiaran rápido y se fueran al hangar de despegues más alejado de todo. Milo y Camus se miraron nerviosos, mientras caminaban por los pasillos casi desérticos.

-¿Y las cámaras? -Milo miro a Camus y se encogió de hombros.- ¿No nos verán los de seguridad?

Centro de seguridad.

-Dulces sueños. -Sisifo observo a todos los hombres profundamente dormidos. Les habían surtido a todos café adulterado, tomo su café con delicados sorbos... Se sentó en su lugar, se echara una profunda siesta... Si alguien los encontraba, no le echaran la culpa a él. Si el también estaba dormido... Observo las pantallas, desde la distancia alguien borraba los archivos de grabaciones y los datos de ciertos soldados.

Seis personas, dejaron de existir en la memoria de los archivos de la base.

Avión.

La nave de carga, de uso militar, llevaba ya varias horas de vuelo. Defteros estaba en la cabina hablando con los pilotos incluso cada tanto se les escuchaba reír a los tres. Milo paso su mirada por sus compañeros. Mu y Shaka dormitaba con las cabezas juntas usando mutuamente de almohadas. Aldebaran leía una novela de Agatha Christie (Milo aun se preguntaba de donde la había sacado) y Aioria...

-Aioria, deja quieto ese pie -Gruño Camus, la espera estaba poniendo nervioso al muchacho y el constante golpear de su talón con el piso ponía nervioso a Camus. Defteros apareció frente a ellos y Aldebaran le dio un leve empujón a los dos dormilones.

-Escuchen todos, yo bajo aquí... Los veré en unas horas. -Todos le miraron perdidos, hasta que al fin comprendieron porque estaba el Zodiac Géminis Dark con ellos en el avión. -Sus contactos serán dos personas, ambas serán fáciles de reconocer no se preocupen. -Saco algo de su bolsillo y se lo dio a Camus- no lo pierdas... O él me cuelga. -El muchacho guardo enseguida lo que se le dio en el bolsillo.

-¿Quienes son? -Preguntó, Aioria, con miedo de meter la pata.

-Él es el más importante, ella solo será un apoyo en caso de que tengan problemas para llegar a los mechas.

-¿Entonces si los vamos a robar? -Pregunto Mu notoriamente alarmado. Siempre había estado la posibilidades de comenzar su carrera delictiva internacional con un robo... Pero se había negado a creerlo. Pensó que sus superiores tendrían mas tacto y algo más de diplomacia..

-Digamos que el alto mando aún no autorizo que sean los pilotos... -Dijo con una sonrisa antes de subir a su mecha. Uno de los pilotos apareció y se dirigió a la compuerta, al mismo tiempo que el mecha comenzaba a deslizarse, gracias a unos rieles en el suelo, hacia la entrada.

-SUERTE DEF-La voz Camus la reconoció enseguida, a pesar que el viento la había distorsionado un poco- En breve aterrizamos. -Dijo el piloto cuando pasó junto a ellos.-El Cid es muy buen piloto, así que no se preocupen... Volar en zona montañosa es un juego de niños para él.

-Tu eres compañero de Kardia. -Manigoldo se detuvo y miró Milo a los ojos.

-No, soy el piloto que saca a tu hermano de apuros -Sonrió de medio lado y con sorna- Si hubiera habido apoyo aéreo como sugirieron algunos, capaz que tu hermano estaria aun de este lado del Atlántico... -Siguió su camino hacia la cabina, ignorando la desconfiada mirada de Camus.

Costas del Mediterráneo algún lugar de la península Itálica.

El avión aterrizo y los chicos observaron el firmamento comenzando a teñir de un intenso naranja. Ya estaba cayendo el sol y se aproximaba la noche. A todos les llego la fragancia del mar y muy distante el murmullo de las olas. En donde sea que estuvieran, lo único que sabían era que estaban cerca del mar.

Un hombre entrado en años se les acercó y se presentó como Hakurei Canceris-Altaris y les informo que estaban en Italia. Los chicos se miraron y por primera vez se preguntaron dónde habían estado viviendo todo ese tiempo. Al igual que Mu, el hombre que los recibió tenia la bandera del Tíbet en su chaqueta.

Sector de Armas especiales.

El hombre a cargo de el diseño y construcción de los mechas era un hindú llamado Asmita Barugo Viryuus. Era un hombre ciego, pero a todas luces por demás inteligente, lo suficiente como para saberse impune al mencionar distraídamente que Defteros le debía seis euros... Y que esperaba sinceramente que se los hubiera mandado.

Quería tomarse un café antes de salir de paseo...


Los mechas aguardaban pacientemente en sus respectivas posiciones: Hamal el mecha blanco con detalles marrones atrajo enseguida la atención de Mu.

-Asmita es partidario de que ellos eligen a sus pilotos, no nosotros a ellos. -Se encontraron con una mujer de cabellera índigo y grandes ojos verdes, en su chaqueta figuraba el nombre Atenis S.- Yo opino igual que él, pero los de arriba piensan que es una estupidez. Por eso le dan los buenos mechas a hijos de poderosos que quieren hacer de soldados. -Los chicos no replicaron nada al respecto- Falta uno, así que el piloto sobrante tiene que viajar con uno de ustedes. -Les miro de reojo antes de recargarse- No se preocupen por las cámaras, Asmita tiene todo el sector bajo su control.

-Señorita...

-Señora -Corrigió la chica a las palabras de Aldebaran- Me case con el mayor Sagita, Sísifo Sagita.. -Miro a los mecha- Ya no podemos esperar más, si no salen de aqui dentro de unas horas, mañana al medio día serán trasladados a las guarniciones de Europa donde solo harán acto de presencia

-¿Y el Scarlett Nedell?-Tras soltar la lengua, Milo se lamento haberlo hecho ¿Y si era una espía de la ONU? ¿Y si la mujer tenía órdenes de evitar el robo?

-De eso se está encargando Demonio. -Les miro- Hamal, Elnauth, Kaiser, Nike y Ganminides tienen que salir de aquí, antes que salga el sol.

-¿Y como planean sacarlos? -Pregunto al fin Aioria, mirando atentamente al mecha rojo y gris: Kaiser.

-Ustedes solo siganme -Saco una linterna de su bolsillo- Comenzaran las horas oscuras.

Sector de generadores. Al mismo tiempo.

Los dos pilotos que habían llevado a los jóvenes estaban con los generadores de la base, uno con el auxiliar y otro con el principal. Cada quien observando atentamente sus relojes, mientras colocaban las cargas electromagnéticas que habían traído escondidas en el avión.

-Ok... Se que como italiano no debería hacerle esto en mi patria -Activó el detonador- pero como hombre: esto es por Gioca y todos los huérfanos sacrificados de Venecia. -Murmuró unas palabras, con respecto a la posible profesión de la madre de los funcionarios, y apretó el gatillo. Los sistemas del generador primario detonaron, provocando una descarga eléctrica fatal para los sistemas.

Generador secundario.

-Esto es por ti, Mine -Apretó el detonador, mientras en su mano sostenía el relicario con la foto de su esposa: dejada a su suerte tras la orden de abandonar Bogotá. Su mecha no funcionaba, pero ella aún vivía cuando los altos mandos ordenaron abandonar el combate y arrojar misiles a la ciudad. Su esposa había quedado atrapada en su mecha al trabarse el mecanismo de apertura interno, la había escuchado desde el centro de mando... Presencio cuando el general a cargo, cortaba la comunicaron de su esposa con la base y ordenaba disparar los misiles.

Habían dejado a sus hijos, Shura e Izo, sin madre a sus tiernas edades d años... Pues él ahora les jodería la adquisición de sus preciosos juguetes. Eso no le regresaría a su esposa, pero saber que les quitaba algo que sin duda les importaba… Hacia agridulce su venganza...

Sector de Armas especiales. Al mismo tiempo.

Las luces se fueron y todo el lugar quedó en completa oscuridad. La luz de la linterna iluminó la cara de la mujer y luego a los chicos.

-Hora de moverse.

Llegaron en cuestión de menos de 5 minutos junto a los mecha, Asmita aguardaba junto al denominado Nike.

-Hable con Sage, nos quiere a los dos también... Ve por el Minerva yo cuido a los muchachos. -La chica le miro- Aprisa Sasha. -La mujer no tardó en salir corriendo. Los seis jóvenes no tardaron en descubrir que Asmita había abierto todas las cabinas.

-Milo, conmigo. -Le ordeno Camus, mientras subía a la cabina sentía que el corazón le estallaría por la fuerza de su palpitar. Asmita subió con Shaka al majestuoso Nike.-Elnauth, la entrada.-Aldebarán se dirigió a las puertas de hierro y se aseguró que su mecha deslice las dos hojas hacia los lados. Al mismo tiempo, las otras dos puertas se activaban ante el movimiento de la primera.

Nike.

-Habrá problemas cuando averigüen que cambiamos los sistemas de esas puertas -Escucho Shaka que el mayor decía burlón. Llevo su mano a la pantalla y toco un botón de manera precisa, era sorprendente su destreza a pesar de su ceguera- Escuchen todos si todo salio como se planeó, al final del túnel estará nuestro transporte -Toco algo más- Atenis...

-Despejando mi camino, los veo en el punto acordado.

-Te deje una sorpresa bajo el asiento, activarlo ante de ir hacia allí.

-Entendido. -La conversación se cortó.

-Andando, no van a esperarnos eternamente. -Shaka maniobró los mandos y el mecha se pusieron en movimiento.

Final del túnel.

El mar eso les aguardaba al final del túnel y bajando el acantilado, un buque aguardaba. Parecía un porta aviones... En medio de la oscuridad navegaban sus tripulantes, si es que los había, dado la negrura era imposible decir si había algún alma en ese navío.

-Tenemos que...-Comenzó Shaka controlando su creciente pánico. Si había algo que jamas había contado con su visto bueno, eso eran las ideas suicidas y arrojarse al mar... Con un mecha robado, era suicida desde su perspectiva

-Si, no te preocupes... Lo diseñe para que ni la más grande idiotez comprometa al piloto, incluso si el piloto es idiota. -Shaka contuvo la necesidad de replicarle mordiéndose el labio.

-Sera mejor que tomemos velocidad... -Escucho que decía Camus en la radio.

Ganminides.

-Milo, sujetarte... Esto va a ser...

-Suicida. -Fue la helada acotación de su amigo.

-Iba a decir complejo... -Informo Camus, sin duda para Milo era suicida dado que el no tenía cinturones fijando su cuerpo al asiento.- Agárrate Milo, por que esto va a ser... Suicida.

Al igual que los otros retrocedió, rogando que el portaaviones estuviera quieto y no en movimiento.

Portaaviones .

Defteros estaba en cubierta, mirando hacia el lugar donde se supone tendrían que aparecer los jóvenes. El mecha oscuro que poseía era casi invisible en la penumbra con la que se encendieron las luces de la pista, para indicarle a los chicos donde caer.

-Ángel me copias.

-Fuerte y claro Demonio, aun no ha habido gran movimiento de la base... Pude ver autos moverse por los faros, pero nada más

-Entendido. -Apretó las manos en los mandos. -Vamos chicos... Ustedes pueden. -Vio salir un mecha del agujero: Kaiser aterrizo y rodó sobre la cubierta, frenando con su mano mecánica la ultima vuelta. Defteros se le aproximo y le indicó que se pusiera junto a él a un costado alejado de la pista. Hamal y Elnauth le siguieron con mejores aterrizajes. Nike casi no llega al porta aviones y por ultimo ingreso Ganminides.

Los mechas fueron posicionados en las rampas del portaaviones y descendidos bajo cubierta.

Interior.

-Te juro, que casi me hago del miedo -Informo Camus, con una sonrisa nerviosa- Espero no tener que repetir la experiencia. Con lo salvaje que eres seguro lo haras con tu mecha ¿Cierto? -Milo no respondió- ¿Milo...?

-Estoy asimilando lo que acaban de hacer.. No me paso nada. -La cabina del mecha fue abierta y se dispusieron a bajar.

-Buenas noches, caballeros -Un hombre anciano idéntico al que habían visto en la base se les aproximó. Solo que en su chaqueta había una S y no una H.- Soy el general Sage Canceris-Altaris, y estoy a cargo de esta misión. -Ninguno replicó nada, aun sus emociones entumecen su hablar.-Supongo que quieres conocerle -Miró a Milo- esta por aquí...

Los guió hacia otro sector del navío y quedaron frente al mecha blanco y rojo.

-¿Mi hermano era el piloto original? -Los otros dejaron de observar al mecha y miraron a su amigo, casi ni siquiera le había dedicado una mirada al vehículo de combate que emplearía de ahora en adelante.

-Si y encontraras las bitacoras de Kardia en su memoria -Al escuchar la voz, Camus se dio vuelta y se encontró con...

-¡Degel! -Milo y Camus fueron con él inmediatamente, ninguno de los dos creia que le volvería a ver.

-No sabiamos que eras parte…-Comentó Camus casi llorando de la alegría de ver a su hermano.

-No lo era. -El mayor los miro a todos- pero necesitabamos a el sargento Aqua, es muy bueno manejando redes y Asmita necesita apoyo con la tecnología.-Sonrió amablemente- Teniendo recursos tan buenos ¿Quien no los aprovecharia? -Camus se mordio la lengua y contuvo la necesidad de mencionar cierto evento reciente con el piloto de la nave que los llevó a Italia.

-¿Y exactamente qué es esto? -Pregunto Mu, asegurándose que su voz no le traicionara. Era un soldado y debía de comportarse como tal.

-Esto es el comienzo del proyecto Assassin. -Informo Asmita, que era guiado por Defteros.- ¿Cuantos mechas más debían abordar la nave?

-Tres ¿Por que? -Pregunto Sage, los más jovenes miraron con cierto recelo y especulación la puerta por donde habían llegado. Podría estar la posibilidad de ir corriendo a los mechas.

-Pues acaban de llegar. -Informó el unico que habia escuchado como rechinaba el metal al impactar los tres mechas.

-¿Que es este lugar exactamente? -Preguntó Mu al fin, obviamente era un barco… Pero queria saber que finalidad tenia en todo lo que se avecinaba.

-El centro de Mando, muchacho -Sage sonrio a Mu, esa sonrisa parecía más propia de un abuelo cariñoso que la de un militar que apoyaba una conspiración- Le sera mas dificil a la ONU encontrarlo si siempre esta en movimiento -Miro a cierto par- y más aun con Asmita y Degel jugando con los satélites.

Continuará