Quienes comentaron el capitulo anterior (y tenían cuenta) recibieron un avance de este capítulo. Aquí se los presento finalizado.
Narra Sarah (Quinn)
-Sarah cariño es hora de levantarte – mi padre golpea la puerta de mi habitación. Perezosamente abro un ojo y luego el otro, son las seis y cuarto de la mañana. Hago tronar todos mis huesos, después del accidente mis huesos son mucho más sensibles.
Tomo mis cosas para asearme y camino hacia el baño. Nuestro departamento era bastante modesto, se encontraba ubicado en pleno centro de Manhattan, mi padre tenía dinero, no sé bien en que trabaja, siempre me cambia el tema, pero bueno, solo somos nosotros dos, mi madre falleció cuando yo nací, o bueno eso dice él, yo realmente no recuerdo nada antes de mi accidente hace dos años. Solo sé que me desperté en un hospital con varios cables conectados en mi cuerpo y una enfermera cuidaba de mí antes de que mi padre entrara en la habitación.
Realmente no me gusta hablar de eso.
-Tengo que comprar unas cosas – le informe cuando lo vi en cocina, vestido perfectamente con su taza de café mientras leía el New York Times.
-¿Se han acabado ya los víveres? – me pregunto mientras sacaba algo de jugo de la nevera
-Solo el yogurt y sabes que me encanta el yogurt – le respondí mientras servía el jugo en un vaso – pasare por el supermercado que hay cerca del instituto, venden un yogurt bastante sabroso
-Como quieras cariño – doblo su periódico antes de terminar su café – me tengo que ir – me dio un beso en la frente – en la casita – señalo el adorno al lado de la pared – están las llaves del auto – asentí mientras él salía del departamento.
Tengo dos autos, un bmw i8 azul aguamarina con tonos negros, es un hibrido deportivo, bastante practico a decir verdad, el otro es un audi r8 spyder, es un convertible plateado, el favorito de mi amiga Ashley.
Lavo el vaso que he usado, no me agrada dejar loza sucia, tomo las llaves de mi bmw y conduzco hasta el "The International Culinary Center" mis amigos me molestan, dicen que para que estudio cocina teniendo un padre que me da todo lo que quiero, pero realmente cocinar es algo que me apasiona, es algo con lo que conecto, al igual que con la fotografía. Tengo veinte años pero quiero hacer algo por mí misma por eso conseguí un trabajo en "The River Café" como cocinera aprendiz, adoro mi profesión.
Me apresuro a conducir hasta Broadway, que es donde queda el instituto. Salgo de clase, cerca de las once así que aprovecho para ir al súper a comprar mi yogurt. Antes de entrar me coloco mis audífonos y mi canción favorita de Tao, camino hasta los congeladores para buscar mi yogurt ¡Necesito mi yogurt! A mi lado hay una chica con rasgos latinos, su mirada se clava en mi nuca ¿Qué tanto me mira? Tomo mi yogurt y me giro para verla, parece que ha visto un fantasma, esta pálida como una hoja de papel y sus manos tiemblan ¿Estará bien? Bueno no tengo tiempo de averiguarlo, debo volver a clase, así que solo le sonrió y me marcho a pagar mi yogurt. Que chica tan extraña.
Salgo de clases a las tres, así que conduzco hasta el restaurante, hoy es un día agitado, es viernes y es cuando vienen casi todas las parejas. Así que manos al fogón. Sinceramente me encanta este lugar, tiene vista directa hacia el rio Hudson y se ve el Skyline neoyorquino; el mismo New York Times nombro este lugar como "Harvard Business School del mundo culinario" Así que es un verdadero honor trabajar en este lugar.
Conmigo trabaja Brayan, un chico de origen Colombiano, llego aquí cuando tenía quince años, él me ha enseñado español, siempre que hablamos lo hacemos en ese idioma, trato de aprender todo lo que me enseñan. Ya sea en idiomas o en comida. Siempre es bueno el aprendizaje. Mis amigos, la gran mayoría del instituto, otros son hijos de amigos de mi padre pero son variados, unos son estadounidenses, mientras que otros son ingleses, incluso tengo un amigo Francés, adoro el francés pero se me ha dificultado aprenderlo, pero lo hare, es mi meta antes de cumplir veintidós.
-Sarah – me llama el encargado Joshua, es un gran sujeto, amable con todos y muy colaborador – Joan se ha reportado como enfermo ¿Te importaría cubrir esta noche como mesera?
-Sí claro no hay problema – aseguro con una sonrisa, siempre quise servir, me la paso tras los fogones que es bueno salir de la rutina.
-Perfecto – aplaudió complacido – esta noche tenemos lleno total, así que estaremos ocupados, necesitamos tanta gente en la cocina, como pidiendo órdenes y acomodando las mesas – Este sujeto es un genio, ha cocinado para grandes celebridades y ahora está aquí impartiendo todo su conocimiento a chicos comunes como nosotros, bueno comunes no, ustedes me entienden – Todos a sus lugares – son las cinco de la tarde y tenemos que dejar este lugar hermoso ante los comensales.
Todos nos ponemos hacer nuestras respectivas tareas, consideramos este lugar como nuestra segunda casa, por eso, es importante para nosotros mantenerlo impecable. Mientras yo acomodo las velas, Brayan coloca las flores, todos tenemos un rol y no tenemos ningún problema en cumplirlo. Steve, el chico del piano, trapea el piso mientras que Margarita, una chica Mexicana barre cerca de la puerta. A las seis ya tenemos todo listo para volver a abrir; el restaurante está abierto entre las doce y las tres y media de la tarde, en la hora de almuerzo, los clientes conocen y respeta que el restaurante se cierra después de las tres y media hasta las seis, para hacerle orden y limpiarlo. No es algo típico pero en este lugar nada lo es.
A las seis se abren sus puertas, ya hay fila para las personas que tienen su respectiva reservación y otros que esperan un milagro para poder acceder. Hora de trabajar.
A las ocho y un poco más veo a una pareja entrar en el restaurante. Sean, el chico más joven de nosotros, aparte de mí, los guía hasta la mesa en la que cenaran. Me parece curiosa esa pareja, por lo que me ofrezco para ser su camarera, Lucas lo agradece.
-¿Puedo tomar su orden? – pregunto cuando ya estoy en su mesa, la chica morena mira por la ventana pero me parece que se tensa cuando hablo – O ¿Quieren ver primero la carta? – la chica al final se gira y sus ojos me cautivan. Que hermosos ojos tiene esta chica.
-Primero la carta – me pide el chico de ojos azules, realmente hacen una bonita pareja.
-Ya se los traigo – sonrió alejándome de ellos; esa chica tiene un algo que no logro comprender – Alcánzame dos menús por favor – le pido a Lucas que esta tras la barra
-Ten – se ve agota, él trabaja todo el día, con lo que gana en este lugar mantiene a su hija de un año.
-Gracias – le guiño el ojo antes de volver hacia ellos – Aquí tienen – les entregue los menús - si me permiten recomendarlos, como entrada pueden pedir "GrunerVeltliner" un vino blanco Austriaco
-Si por supuesto danos una – me pide el chico con lo que imagino será su sonrisa de conquista – y ahorita pediremos la cena mmm – se queda en silencio mientras noto como ambos esperan que vuelva a hablar.
-Sarah, mi nombre es Sarah – me presento observando a la chica que parece algo conmocionada – y seré su camarera esta noche – bromeo tratando de sacarle una sonrisa – volveré en un minuto con su vino, con permiso – me alejo de ellos para pedir el vino. Es un rico vino, la media botella cuesta 38 dólares.
-Margarita media botella de "GrunerVeltiner" – le pido y ella rápidamente va a la bodega a buscarla.
-Ten Sara. Esta bonita la chica de la mesa quince eh – bromea mientras saca las copas.
-Sí está bastante hermosa. Gracias – agradezco cuando me pasa una bandeja con dos copas y la botella de vino. Con cuidado la tomo en una mano y camino hasta ellos nuevamente – Me permiten – les pido a lo que ambos asienten. Descorcho el vino y sirvo las dos copas, mientras siento la mirada penetrante de esta chica – buen provecho, volveré en unos minutos para tomar su orden o ¿Están listos para pedir ya?
-Ya estamos listos - ¡Por fin escucho la voz de esta morena! ¡Y que voz! – Yo quiero un "ThreeShells" – asiento mientras anoto en la libreta virtual
-Y yo quiero una "Pear Salad" y por favor no escatimes en el tocino – me guiña el ojo. ¿Me está coqueteando? ¿Con su novia al lado? ¡Y que novia!
-Está bien – vuelvo a mirar a la chica de ojos chocolates - ¿Algo más?
-No nada por el momento. Gracias Sarah – suena tan bello mi nombre desde sus labios.
-En un par de minutos vuelvo con su orden – miro por última vez a la morena antes de marcharme hacia la cocina con sus pedidos. Esta morena tiene un "no sé", que se siente bien. ¿Quién será?
Bueno no queda más que decir que gracias a esas doce personas que se tomaron la molestia de comentar el capítulo, realmente se los agradezco. Espero les guste y aunque alguien me escribió que volviera a Quinn, a esa persona le digo, es Quinn, solo que ella no lo recuerda, pero pronto volverá a ser Quinn.
Sin más, espero que les guste y no olviden comentar. El capítulo tres ya esta finalizado. Cualquier duda, sugerencia o bueno lo que sea, les dejo mi twitter: cariithoopreina.
