Habían pasado algunos días y Shadow no se acostumbraba a tener a Amy en casa, no se acostumbraba aún a que la vida llegara tan de repente a iluminar su hogar, a que desprendiera esas mágicas melodías que lo atrapaban poco a poco. La veía hacer y rehacer todo con sólo una pierna, la veía cocinar, limpiar, cuidar el jardín (el que ya no tenía ni una sola maleza, en cambio ahora tenía algunos montículos de tierra que delataban la presencia de semillas), subir y bajar las escaleras, despertar al mismo tiempo que el sol salía. Él seguía siendo frío y reservado, desde aquellos besos compartidos en su ahora conocida azotea, no habían cruzado más contacto que el visual acompañado de algunas palabras de saludo o despedida o alguna sonrisa. Amy no evitaba sonrojar cuando lo veía, ni siquiera se esmeraba en ocultarlo porque ella sabía que él sabía que le había gustado y ahora que vivían juntos por un tiempo que iba en contrarreloj tenía que demostrarse a sí misma muchas cosas. Pero no podía evitar pensar en ese día, el día en el que la enyesaron; el día en el que vivió todo lo que alguna vez deseó vivir con alguien más, desde una compañía más o menos decente en ese cuarto blanco de hospital, pasando por la pelea, su desnudez indiferente, el perfume rociado en su cara, la fotografía inesperada y finalmente las estrellas en el cielo. Todo aquello fue simplemente mágico, esas sensaciones cruzaron por la mitad de su pecho para enterrarse en un sitio que nunca creyó que existiera. Shadow, al verla sonrosar de manera tierna, sólo se limitaba a sonreír de lado y desviar los ojos, pero para él nada de eso tenía sentido, no había ni una sola razón para no cruzar más palabras, no había ni un solo motivo que lo obligara a alejarse de ella… quería seguir escuchándola, quería verla, pero sobretodo quería cuidarla. Sin embargo, algo adentro de él no se lo permitía ¿sería su estúpido orgullo? No, no era eso porque cuando se encontraban a solas definitivamente perdía el poco orgullo que le quedaba, su corazón se desbocaba y sólo pensaba en el hecho de que quería compartir de nuevo una noche con ella, aunque fuera contemplando las nubes que anunciaban por lo general una gélida madrugada ¡claro! Con ella entre brazos para que no atrapara un resfriado… nada más para eso…
-Saldré un rato –anunció Shadow al verla ocupada, él no le pedía que hiciera nada de lo que hacía, como lavar, limpiar, arreglar o cocinar, ella lo hacía porque le gustaba sentirse útil en ese lugar y más que otra cosa porque lo veía como una muestra sincera de agradecimiento -¿quieres algo?
"Que te quedes conmigo" pensó la eriza en ese mismo momento, pero se guardó las palabras, ella no era orgullosa para demostrar lo que sentía; sin embargo, creía extraño que ese latido fuera más atronador en sus oídos y en su cuerpo cada vez que lo recordaba. Sí, recordaba aún la fuerza con la que el corazón de Shadow se hacía notar en sus oídos en su mente. Sonrió de lado sabiendo que jamás en su vida volvería a escuchar ese latido en ninguna otra persona, sonrió sabiendo que ese sentimiento no tenía igual, o al menos eso era lo que creía. Tomó su muleta y se acercó a él ya habiendo terminado de lavar. Estuvo a punto de caerse, pero entonces Shadow la sostuvo de la cadera; sus miradas se encontraron por un breve instante y ahora, discretamente, olió su perfume: era el mismo aroma que le había rociado ese día, no era un aroma cualquiera, sino que era EL aroma a cerezas dulces que ella misma le había rociado de su botellita ese mismo día. Duraron sin decirse nada algunos segundos, hasta que ella notó que él no la había dejado de sujetar sin embargo, no dijo nada, de hecho no quería que la dejara.
-¿Estás bien? –la pregunta se le hizo muy extraña dado que él podía llegar a ser muy hostil, francamente se esperaba un "fíjate por donde vas" o "no seas imbécil", pero este extraño cambio le agradó de sobremanera.
-Sí –dijo en forma de un susurro tímido, como si la niña chiquita que ambos sabían que existía no estuviera ahíhubiera sido reemplazada por una Amy Rose que se hubo desprendido de su cuerpo para decirle al oído que no lo soltara, que se quedara ahí y le escuchara con mucha paciencia. Sonrió nuevamente al verlo a los ojos y empezó a cantar por lo bajo "baby I wanna be your girl, baby all what I need is you…" con tal jovialidad que el chico quiso saber qué estaba diciendo.
-¿Qué quieres? –preguntó dulcemente al escuchar su respuesta, pero no dejaba de oírla cantar… realmente tenía una voz armoniosa.
-Ir contigo –contestó sobresaltándolo, haciéndolo revolverse en las ideas que tenía de ella, de su voluntad al momento de haber pactado cuidarla.
-¿Estás segura? Digo, me dijiste algo que… -empezó a formular sonrojando un poco, era la primera vez en días que estaban así de cerca.
-Segura –contestó de igual forma y se aferró a su muleta, separándose lentamente de Shadow, quien no quería dejar de sujetarla, no quería dejar de cuidarla.
Salieron de su casa y empezaron a caminar, Shadow esperaba a Amy por la lentitud de su yeso mientras desviaban la mirada a distintos sitios, evitando cruzarla el uno con el otro, porque cuando se cruzaban, las miradas no podían parar de dedicarse acompañadas de alguna sonrisa o algún sonido natural, ya fuera el graznido de las aves o el viento chocar contra las flores, de las que emanaba un delicioso aroma tan auténtico como el perfume de Amy, el cual le había empezado a dar curiosidad.
-Siempre hueles así, pero nunca consigo oler lo mismo en las perfumerías –rompió Shadow el silencio, ella sólo lo miró confundida -¿qué marca es tu perfume?
-No lo compro, lo hago yo –confesó en ese momento y dejó impresionado a Shadow –tengo en mi casa algunas cerezas, algunas las dejo secar, termino por convertir su esencia en perfume y entonces…
-…Me lo rocías en la cara –dijo con un tono indiferente, pero a manera de una broma que Amy pudo detectar fácilmente, entonces rió por lo bajo llevándose la mano a la boca y cerrando los ojos tiernamente. No iba vestida con su vestido habitual, sino con una falda de mezclilla y un jersey holgado negro que le pertenecía a Shadow del cual apenas se lograba percibir su figura, sus púas estaban atadas en un molote y dejaba a su flequillo caer tiernamente sobre su ceja derecha -¿sabes? Casi me dejaste ciego ese día.
-Perdón –dijo inocentemente mientras juntaba ambas manos –para la siguiente usaré mi bata –añadió con la misma inocencia, tanta que el mismo Shadow pudo haber pasado a reírse, sin embargo no le pareció un asunto del todo gracioso. Paró en seco y la vio a los ojos, no detectó malicia en su comentario y entonces sonrojó, porque de alguna manera u otra sí lo había dejado impresionado. Duraron mirándose más de un minuto, una mirada firme acompañada de un silencio capaz de gritar las más intrínsecas emociones. Sonrió Amy endulzando sus facciones y él se acercó lentamente…
Fueron interrumpidos por Sonic, quien ahora se había acercado a ella peligrosamente, ella se sorprendió y se sonrojó aún más, pero esto no fue desapercibido por Shadow, quien también se encontró ligeramente turbado.
-¡Amy! –Sonic saludó efusivamente mientras la abrazaba con fuerza. Shadow respiraba azufre en ese momento, Sonic la vio un par de veces, intentando dar crédito a lo que veía en su pierna -¿qué te pasó? ¡Tu pierna…!
-No es grave –contestó con dulzura, serenidad y sobretodo sin intentar asfixiarlo, lo que se le hizo completamente extraño, sin embargo sonrojaba con tal efusividad que incluso Shadow sintió un poco de envidia.
-Pero… Amy… -Sonic no podía formular una frase coherente para ese momento -¿cómo ocurrió? ¿dónde has estado?
-Fue… en la noche del robot –dijo con ternura mientras sonreía ligeramente –cuando me machacó –dijo con una pequeña risa, ahora veía el asunto con ironía –pero Shadow me rescató y me llevó a un hospital… ahí fue donde estuve y me dieron de alta apenas hoy –dijo sonrojándose al mirar al rojizo –quiso él ir por mí y accedí.
-¿Por qué no avisaste? –preguntó un poco enojado Sonic, pues él había estado buscándola entre todos los bosques y había ido a su casa durante todos estos días –no tienes idea de lo mucho que me preocupaste –añadió con un abrazo que la conmovió poco a poco, también la extrañó de sobremanera -¿quieres que te lleve a tu casa?
-No, gracias –dijo jovialmente, serena, tranquila y sobretodo feliz, pero eso se le hizo muy extraño a Sonic… ¿Amy Rose se le había rehusado? –le prometí a Shadow que pasearía hoy con él, además no puedo estar sola en casa, fue una recomendación del médico –arregló las cosas de tal manera que Sonic no tuvo otra opción además de creerle.
-Bueno, Amy… si es esa tu decisión –dijo un poco decepcionado, Shadow sonrió de lado ligeramente y Amy no lo pudo ignorar. Levantó ligeramente la comisura de sus labios y regresó su mirada a Sonic –entonces será otro día ¿vale?
-Vale -respondió a sabiendas de que no iba a cumplir con su promesa.
-Por cierto… te ves muy bien –dijo él señalando su ropa actual salvo por el yeso –y esa playera te queda excelente… aunque la he visto antes –dijo pensando en dónde había visto esa ropa, pero dudó al pensar que era de Shadow –bueno, como sea, iré a casa de Tails, espero puedas acompañarnos más tarde, haremos una fiestecita, Shadow, tú también puedes venir.
-No, gracias faker, tengo cosas más importantes que hacer –respondió con azufre en las palabras, no resistía que estuviera tan cerca de Amy.
-Gracias, pero he quedado con Shadow todo el día –respondió jovial mientras le palmeaba una mejilla con ternura –para otra ocasión será –sonrió ligeramente y Sonic se sintió decepcionado… ¿acaso también se había roto el cerebro?
-Bueno… cuídate, les mandaré tus saludos –dijo el azul y entonces se fue corriendo, ella miró la ráfaga celeste y entonces devolvió su mirada a Shadow, quien ahora la veía con un poco de indiferencia, esto la preocupó un poco.
-¿Qué pasa? –preguntó con un poco de pena en la voz, sin malicia, sin enojo… sólo ligeramente preocupada -¿Shadow?
-Nada… -respondió y entonces ella supo que le estaba mientiendo vilmente –creo que pasear fue un error ¿volvemos a casa? –preguntó un poco diferente, creyendo que aquel encuentro con Sonic la hubo alterado de alguna manera, pensando que tal vez alguien se la iba a arrebatar, pero no era él quién para decidir por ella. Entonces sólo la chica sonrió y accedió, finalmente tenía que empezar a regar las flores que había recién plantado.
Llegaron a casa y ella no reparó en apurarse para ver los bultos de tierra, los que empezó a tratar con ternura y palabras dulces, como si aquellas flores fueran capaces de cambiar alguna mañana mala de alguien. Regó, limpió e incluso nutrió las semillas para que crecieran fuertes y saludables. Llegó incluso a poner una pequeña carpa en el patio para protegerlas de las lluvias y fríos, porque los climas extremosos podrían matar a las plantas. Entonces ella empezó a pensar en algo que se le hizo terrible, horrible e impensable. Tiró accidentalmente la muleta y casi cayó de sentón, Shadow, quien estaba recargado en la puerta del patio, se acercó rápido y ágil a ella, sosteniéndola por la espalda y cargándola como si se tratara de una novia salida de una boda. La chica sólo se aferró a su cuello, presionándose a sí misma al tórax de él y cruzando miradas de nuevo. Se acercaron demasiado sus caras, dejando milímetros de sobra entre sus narices y labios.
-¿Qué pasó? –preguntó rompiendo el tierno e incómodo silencio que se produjo después de que la hubo agarrado en brazos -¿te pasa algo?
-No… sólo recordé algo –dijo tratando de evitar que el corazón se le saliera del pecho, tratando de evitar besarlo otra vez por mero instinto.
-¿Dejaste la lumbre encendida? –preguntó divertido y entonces ella rió un poco y desvió la cara, sintiendo sus labios contra su suave piel facial.
-Algo así –contestó un poco desorientada, pues él lograba eso: desorientarla, pero no dejaba de aferrarse a él, no dejaba de sentirse protegida ni de conseguir que su corazón se detuviera –mis flores… -entonces Shadow arqueó una ceja –las cuido diario por una hora y he estado fuera por días… los climas son simplemente horribles ahora y no quiero que se me mueran –dijo con un poco de sobresalto, pero no demasiado porque la serena presencia de Shadow lograba tranquilizarla.
Corrió él sin avisarle y llevándose la muleta en la mano, ella sólo se aferró con aún más fuerza, sintiendo el viento contra su rostro y mirando hacia el rostro de Shadow, apenas pasaba de medio día, pero el clima se había vuelto insufrible: los fríos congelaban y los calores se hacían notar con mayor fuerza. Shadow procedió a taparle los ojos con la mano y entonces ella confió plenamente y se recargó sin protestar. La destapó de inmediato apenas llegaron y entonces vio que su jardín estaba intacto, sus flores permanecían regadas, el calor se conservaba en ellas, incluso otras habían sido tocadas por el rocío de esa misma mañana, pero Amy no podía dejar de pensar que algo les faltaba. Entibió un poco de agua, la que colocó en su regadera y empezó a bañar a las flores frías, las que desprendieron de inmediato vapor de agua para que las raíces no se congelaran, después procedió a cuidarlas como si su vida dependiera de ello y a plantar más… había de todo tipo de flores: margaritas, azucenas, alcatraces, pero sobretodo rosas blancas y rojas, habían algunas azules y naranjadas; ahora veía por qué amaba y cuidaba tanto su jardín, porque era seguramente el lugar en el que más tiempo pasaba de toda su casa y porque era simplemente el sitio más hermoso que jamás hubo concebido… y había sido creado por ella, por su esmero, dedicación, tiempo y sobretodo cariño… "faker, eres un idiota" pensó de inmediato y entonces se acercó a ella para levantarla del suelo cuando hubo terminado los cuidados.
-¿Listo? –le preguntó apacible y ella asintió, entonces él procedió a cargarla y llevarla de vuelta. Pero antes de eso, ella le había dado un beso en la mejilla y susurrado un "gracias" casi imposible de detectar junto con una mirada sumamente tierna, atrapante –por nada –dijo atrapado por ella, no podía creerlo, no podía concebir que una chiquilla de doce años lo hubiera dejado prendado en muy poco tiempo.
Llegaron a su casa y entonces ella subió por las escaleras para entrar a la habitación y pensar en el gesto de Shadow, aquel de haberla llevado hasta su casa sólo para que pudiera cuidar sus flores sin siquiera habérselo pedido, también volvió a pensar en las miradas que le lanzaba mientras las combinaba con una sulfurosa voz que resonaba en su cabeza cuando Sonic se les acercó. No podía describirlo, no podía y no quería hacerlo, sólo quería vivirlo. Su corazón latía más que nunca en ningún momento de su vida y el vivir con él por un tiempo medido no hacía nada además de avivar esa chispa con más fuerza. Su piel se crispaba, sonreía tontamente cuando le contemplaba mirar por el alféizar de la ventana cuando los rayos naranjos del resplandeciente sol se hacían notar con tal fiereza que se reflejaba en una mirada tan sumida en sus pensamientos que podría darse por perdida. Pensó varias veces en ir con él y besarlo, pero no se atrevía, no por tímida, porque no lo era, sino porque quería que él diera ese paso.
Bajó silenciosa por las escaleras y notó que no estaba en la ventana, tampoco en la sala ni en el patio "¿Dónde podrá estar?" vaya pregunta… esa era difícil de responder porque podría estar en cualquier sitio gracias a su velocidad y por un segundo temió estar sola. Se relajó mucho cuando lo vio en la cocina… "pero él no sabe cocinar" pensó para sí misma mientras lo veía poner la mesa en forma, la que estaba adornada con un par de velas sobre el mantel y colocada como ella le había enseñado; había todo tipo de copas y todo tipo de cubiertos, por lo que pensó que ahora sí la había puesto bien. Sintió que algo iba mal en la cocina cuando lo vio sacar algo del horno, mas se relajó cuando vio que había horneado bien, pues… nada había explotado y eso era una muy buena señal "Tal vez pronto se le quemen las cejas" dijo por lo bajo y entonces volvió a subir para bañarse. Shadow diseñó un sistema que le sostendría la pierna desde el techo mientras ella se bañaba sin mojar el yeso, así él no importunaría cuando se tratara de verla desnuda. Se bañó con espumas especiales y salió con bastante esfuerzo mientras se ponía en pie y se secaba para devolverse a su cuarto… era de noche y por algún motivo pensó que sería algo especial por la manera en la que le había visto preparar tanto, pero para no dar a entender que ya sabía algo, se puso unos leggins y el mismo jersey negro, del que ya no se despegaba, eso le agradaba a Shadow, que de una u otra forma, lo tuviera presente.
Bajó por las escaleras haciendo algo de ruido para dar a notar su presencia, Shadow corrió hacia ella y la devolvió a su cuarto.
-Hoy saldremos ¿no quieres arreglarte un poco? –le dijo con un tono un poco frío, brusco, pero ella sólo sonrió de lado.
-¿Me estás diciendo fea? –le volteó todas las palabras y él sintió que abría los ojos como nunca antes lo hubo hecho.
-Horrible –le siguió el juego y la llevó a su cuarto –será mejor que te disfraces de persona decente –le dijo a modo de chascarrillo y entonces ella empezó a reír, era lo que más le encantaba a él: oírla reír, alegrarle el día a pesar de haberlo hecho ya de maneras increíbles.
Amy se puso un vestido rojo con líneas blancas a los costados, las que dejaban ver muy bien su figura, una ya muy conocida por él y entonces empezó a pintarse muy poco: sólo una base ligera acompañada de un delineador suavemente colocado alrededor de sus ojos, sus pestañas no necesitaban llenarse de máscara, pues ya eran negras y profundas. Dejó su cabello suelto y con su mismo flequillo en su frente. El vestido tenía un pequeño escote en "V" y la falda era holgada, con una flor estampada en la parte de la cadera y que cruzaba por parte de su muslo. Tomó la muleta y bajó por las escaleras.
-¡Ya estoy lista! –dijo con voz jovial sobresaltando a Shadow, a quien le quedaban muy pocos detalles por pulir.
-No eres una chica normal, por lo general se tardan horas –gritó con su voz dura de siempre – ¡sube y tárdate más!
-Lo siento, es imposible, mi general –respondió con la misma burla y siguió bajando. Shadow entonces se acercó a ella y la tomó de la mano. Lo analizó ligeramente: Mezclilla con una camisa y saco, pero no perdía ese aire de galantería ni mucho menos ese cinismo que tenía ante la vida. No tardó en tomar su mano ligeramente y besarla con un poco de sumisión y ternura.
-Madmoiselle –le dijo a ella mientras sonreía con malicia, pero no porque de verdad fuera malicioso, sino porque sus ojos y el resto de sus facciones daban a entenderla –vi esto en una película y siempre lo quise hacer –declaró sin dejar de sostener su mano, ella echó a reír ligeramente.
-¿Gracias? –exclamó alegre y un poco sorprendida, no dejaba de sonreír al verle tan… tan guapo con ese conjunto sencillo, pero ella tampoco se había esmerado tanto, pues había acertado él en un inicio: las mujeres por lo general se tardan más -¿y por qué tanta…?
La chitó con suavidad mientras le ofrecía asiento, aún con la pierna rota no perdía belleza.
-No me gusta verte de pie todo el tiempo –empezó a hablar él –así que pensé en agradecerte lo que has hecho aquí –sonrió de lado ligeramente. Ojos cerrados, brazos cruzados, daba apariencia de resignación, ella arqueó una ceja –así que entonces decidí que esta noche no moverías ni un dedo –sus facciones pasaron a destensarse y empezó a servir la comida –lo que se aprende de verte cocinar es mucho ¿eh?
-Me doy cuenta –respondió mientras la comida era colocada en el centro, no paró de verla, de contemplarla y mucho menos de olerla… todo expedía un aroma exquisito –huele ciertamente bien ¿lo hiciste solo?
-YouTube es un gran ayudante –respondió con seriedad, pero sólo ella pudo distinguir su comicidad, su gracia.
Cuando todos los platos fueron servidos, guardaron lo que restó y empezaron a platicar como nunca antes lo hubieron hecho, ahora era el turno de Shadow para hablar y eso no le incomodó. Cuando terminaron de cenar, él le ayudó a pararse y entonces la llevó a su sala.
-¿Veremos alguna película o algo así? –preguntó curiosa jamás antes le habían hecho algo como eso, un agradecimiento parecido era sólo algo de ensueño.
-No –contestó fríamente mientras descorría las ventanas polarizadas.
-Sería lindo ver una tragedia –dijo ella sin ser escuchada, simplemente la eriza había sido ignorada, lo que le preocupó un poco porque Shadow se entretenía mucho con aquella ventana -¿Shadow?
-Espera –gruñó un poco dejando a Amy consternada, quien sólo se apoyaba en su muleta. La luz de la luna la cegó de inmediato y entonces se dio cuenta de lo que había estado pasando: Shadow abrió las ventanas de manera silenciosa y después corrió las cortinas, dejando que la fuerte luz lunar entrara al cuarto por aquel agujero. Shadow la apartó con un pequeño movimiento, dejando consternada a Amy.
-¿Qué?
-Mira… -señaló a su muro negro, aquel que tenía puntos salpicados por todos lados… los puntos resplandecían con un brillo tenue, pero hermoso, el resto del muro parecía estar sumergido en una profundidad atrapante gracias al estilo de pintado de las estrellas, que parecían en tercera dimensión. Amy pensó por un segundo que, si iba a esa pared, cruzaría al espacio y podría agarrar todos y cada uno de esos puntos brillantes con la mano. Sonrió tontamente y entonces se aferró a Shadow, quien la abrazó por la cintura con mucha ternura –cuando llegaste contemplaste ese muro con curiosidad… quise mostrarte lo que es -ella no sólo se emocionó por la belleza de lo que veía, sino por aquellas palabras, porque él se había dignado a mostrarle el porqué de esa pared –cuando no puedo salir y extraño el cielo, sólo abro la ventana y dejo que la luz lo ilumine, es lo más cercano a la naturaleza que tengo cuando ésta me priva de su propia belleza.
Ella lo abrazó con más fuerza para verlo directamente a los ojos… ya no podía resistirlo más.
Ahora él fue el quien posó sus labios sobre los de ella en repetidas ocasiones, Amy le siguió el juego y empezó a besarlo con más ternura que antes. Jamás creyó posible que alguien le hubiera tenido tanta dedicación.
-Gracias, Shadow –dijo con ternura y un poco de timidez mientras lo besaba de nuevo.
-No –llamó su atención y entonces agarró su barbilla para volver a verla a los ojos, los que ahora brillaban por la luz lunar –gracias a ti.
-Pero, si yo sólo me rompí la pierna –dijo un poco divertida por la ironía, pero él sonrió por la metáfora.
-Y reparaste mi corazón –con esa frase culminó la conversación para pasar a besarse nuevamente… definitivamente ahora estaban más unidos que nunca.
¡FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN, FIN...! NO PIDAN MÁS PORQUE ME QUEBRÉ LA CABEZA PARA ESTE ._. HAHA (LO QUE HAGO POR TODOS Y CADA UNO DE MIS FANS XD) OK, LOS VEO LUEGO EN OTROS FICS ¿VALE? XD
