Inuyasha © Rumiko Takahashi

Historia sin fines de lucro

Advertencia: temas un poco delicados. Revisen la clasificación


Retrouvailles

La alegría de reencontrarse con alguien después de mucho tiempo

II


El mayor desabrochó el vestido y la tela sucia se deslizó por el cuerpo infantil hasta caer al piso de azulejo. La niña no se inmutó al verse desnuda, tampoco cuando él la tocó con el fin de inspeccionarla, dejó que sus brazos cayeran a los lados y se puso más recta, observó los ojos de aquel hombre, no habían deseo carnal en ellos.

—Lo tengo desde que nací—señaló su pecho, justo en medio había una mancha café que se extendía hasta la boca del estómago. —. Dicen que es un lunar, yo creo que fue por esto que morí, ¿verdad?—Sesshômaru no dijo nada al respecto, su mandíbula se tensó y sus ojos brillaron de furia. No, no era por esa mancha, era por otra cosa.

—Te tocaron—afirmó, apretando los puños y desviando su mirar de ese chupetón cerca del pezón infantil.

—Siempre me tocan—La pequeña se sumergió en la tina sin ningún indicio de miedo o repulsión. Lo expresó de forma natural, algo normalizado para ella—. Pero Hanako no deja que me toquen aquí—tocó su vientre—. No a menos que paguen el triple de lo usual, pero nadie lo ha hecho así que…—dejó que su voz muriera y alzó la mirada. —. ¿Tú lo pagaste, no? Es por eso que estoy aquí…

—Cállate. Muéstrame la espalda—Kagura obedeció mientras tomaba un puñado de espuma y la soplaba. No había rastro de una marca de araña, nada… Sólo hematomas, algunos pequeños, otros grandes… Algunos olían a saliva.

—¿Vas a hacer lo mismo?—Sesshômaru volteó a ver a la niña, la vista infantil estaba fija en la espuma, parpadeaba rápidamente, llena de incertidumbre—. ¿Me dolerá? ¿Serás malo? ¿Serás como ellos?—El demonio no supo cómo reaccionar, conocía las desgracias humanas, ¿pero qué alguien te viera en completa resignación…?—, ¿serás como él?—Y ahí estaba de nuevo: ese leve tono rojizo. Era una humana, su olor, su sangre, su energía lo aseguraban, entonces cómo…

—¿Qué recuerdas?

La niña se encogió de hombros.

—Sólo sé que era algo antes y ya no. Te vi y recordé flores blancas y el viento… Y tu nombre—mojó su cabello, el agua comenzó a cambiar debido a la suciedad—. Y a él—Sesshômaru tomó una botella del estante y la vacío en la tina, un aroma cítrico impregnó el lugar.

—Naraku.

—¿Así se llama?—La niña se rascó la cabeza tratando de calmar su comezón ante el jabón—. He soñado con él, hacía cosas similares a los clientes, pero… Diferente. Lo odio.

—Está muerto—Y deseó que así fuera, si ella pudo reencarnar… ¿él también?

—Qué bueno. Y si no…—hundió su cabeza en la tina para quitarse la espuma. Sus manitas pasaron por su rostro para limpiar el agua—… ¿me puedes esconder de él?—El hombre se alejó en cuanto vio que el agua se desbordaba de la tina. Cerró la llave—. No quiero que me haga esas cosas que sueño.

Sesshômaru no contestó, arrojó una toalla y le señaló las otras botellas de jabón.

—Tu hedor es detestable.

La niña se encogió de hombros y continuó con su labor.

—¿Tú fuiste bueno conmigo, verdad? No recuerdo cosas malas de ti. Hasta me siento bien con verte. —Eso lo detuvo en la puerta. Cuando se dignó a verla, la niña trataba de desenredar su cabello entre sus dedos, talló su mejilla contra su hombro—. Por eso no te odio, así que está bien si lo haces, está bien si eres tú. Está bien si eres tú y no ellos…

—Guarda silencio—Kagura se detuvo y se encogió de hombros—. Deja de decir estupideces. Báñate y duerme. Vivirás aquí.

—¿Por qué?

No contestó y cerró la puerta.

¿Qué hubiese pasado si él no la hubiere encontrado? ¿Realmente iba a terminar así, como una prostituta? Apretó los nudillos y negó con la cabeza. Sesshômaru no era un idiota como su hermano, sabía que las reencarnaciones no recordaban sus vidas pasadas, pero Kagura… Kagura era un punto de quiebre. Kagura sí recordaba y su personalidad era similar a la de antaño a pesar de su lado estúpido e infantil.

¿Rin podría recordar igual? Tocó su frente y suspiró. No, ¿para qué hacerse ilusiones? De las dos veces anteriores ella ya pertenecía a otro hombre. Sus reencarnaciones no se inmutaban ante su presencia y era normal… Esa era la naturaleza humana y dolía tanto.

La puerta del baño se abrió, la niña estaba vestida con una camisa gigante y tropezaba con ella al caminar.

—¿Y ahora qué?—preguntó mientras trataba de secar las plumas blancas.

—¿Por qué traes eso?

—Fue un regalo—respondió Kagura mientras alzaba una—. Un cliente me lo dio. Tenía una trenza larga y un tatuaje en su espalda—Enseguida Sesshômaru volteó a mirarla. La niña se rió—. No era él, era otro. Tenía como una espada larga en su espalda—manoteó sus manos—. Dijo que era una alabarda o algo así. —Esta vez el demonio alzó una ceja, incrédulo, ¿será posible que en esta época todos los bastardos que conoció hayan renacido?

—¿Él fue quién te tocó?

—No, él era diferente… Era raro porque buscaba a un hombre, lo nombraba siempre. No recuerdo quién era pero…—La niña colocó sus manos en su barbilla y ladeó su cabeza—… ¿Los conocimos, verdad? Al de la trenza y al otro…El otro también le gustaban a los hombres, ¿verdad? ¿Cómo era? ¿Jakomu? ¿Hakotsu?

Suspiró el hombre y negó la cabeza.

—Ve a dormir.

—¿Y no me harás nada?—Kagura se puso de puntillas… ¿Estaba consciente de lo que estaba preguntando?—. ¿No me vas a tocar?

Kagura—La niña resopló y con esfuerzo subió a la gigante cama, sonrió contenta al sentir un colchón suave y se regocijó como cualquier niño. En menos de un instante estaba durmiendo profundamente.

Sesshômaru se acercó a la ventana, la luz del amanecer se hacía presente. Cruzó sus brazos y suspiró.

Había probabilidades… Pero no quería hacerse ilusiones. Volteó a ver a la pequeña quién estaba desparramada en la cama, el rostro infantil le hizo recordar a uno que tenía grabado en su corazón, uno que lo perseguía en sueños. Suspiró y maldijo por millonésima vez su cercanía con los humanos por esta debilidad.

Su frente se apoyó al frío cristal y lo empañó con su respiración.

¿Dónde estarás, Rin?


MUCHAS gracias a todos por sus comentarios, realmente me emociona que les haya gustado y que se hayan emocionado de este proyecto. La verdad esto fue un salto de fe porque no tenía idea de cómo tratar a estos personajes y temía destrozar el carácter de ambos, ¡Haré mi mejor esfuerzo! Ahora, este capitulo fue muy importante para mí porque quería mostrar la cruel vida que Kagura padecía y sobre todo lo que pudo haber sucedido si Sesshomaru no la hubiera ayudado, es la realidad después de todo.

Por otra parte, ando un poco retorcida por las parejas crack y no pude evitar hacer mención de un Bankotsu/Jakotsu, ojalá lo hayan percibido, realmente tiene potencial ese ship (?)

Y con la personalidad de Kagura, realmente estoy revisando los capítulos en donde emerge bien su humor y personalidad, a pesar de todo esta versión sigue teniendo un aire infantil y quiero conservarlo, ya más adelante se verá esa egocéntrica e irónica personalidad. También quiero aclarar que esta Kagura NO es una función de Rin, ya aparecerá con el tiempo así que tranquilos :D

Y NUEZ, espero que te guste. Lo hago por ti amorsh