¡BIENVENIDOS DE NUEVO! n.n RECUERDEN HABER LEÍDO PRIMERO ''EL SECRETO DE MIS PADRES I'' Koi suru boukun le pertenece a la gran Hinako Takanaga sensei.
Advertencia: Aparición de una canción de Luis Miguel (La Bikina).
Sin más preámbulos ¡A disfrutar!
SEGUNDO CAPÍTULO:
NO SE LO DIGAS A NADIE
– Como su doctora me compete a mi hacerlo– interrumpió la mujer con neutralidad– Te daré de alta en pocos días ¿contento? Quería que fuera una sorpresa–
– ¿Eh?– se sorprendió Souichi– ¡Si, cómo no! A esta historia le falta la verdad– escatimó desconfiado–
– La verdad es que para que te vayas del hospital, debes asegurarme que irás al curso del que te hablé, aunque sean unas cuantas terapias físicas y deportivas al mes– dijo la médica zafándose del problemilla que tenía con Isogai–
– JAMÁS IRÉ CON TODAS ESAS VIEJAS FODONGAS– gritó Souichi sentándose en una silla– ¿No puede… ser una sesión privada? No quiero… dar de qué hablar–
– Como quieras princesa– dijo Samantha saliendo de la habitación–
Pasó una hora y Samantha regresó con unas personas dispuestas a colaborarle a papi Souichi.
– ¿Qué hace toda esta gente?– cuestionó el ex sempai asustado–
– Despreocúpate, ellos vinieron con fines profesionales, no a juzgarte– aseveró Samantha–
– NO QUIERO A NADIE AYUDÁNDOME EN ESTO– gruñó Souichi aventando sus almohadas a los médicos–
– Calma Souichi, por favor, queremos…– iba a decir la doctora–
– LARGOOOOOO. Y TU TAMBIÉN MALDITA… Yo… no quería que saliera de estas cuatro paredes…– hipó el rubio de cabello largo– Traidora, confié en ti… debí saber que me volverías a fallar pasados diez años de la última vez que lo hiciste– espetó–
Complicado fue para Samantha tranquilizar a papá Souichi, mas con la magia que me fue otorgada cuando fui concebido –la del amor– logré aplacar su furia.
– ¡D-duele! ¿Qué te hice ah? ¿Por qué pateas tan fuerte intruso? Ah… quieres que me aquiete. Éstos chicos de hoy día, ni siquiera nacen y ya hacen de uno sus títeres– meditó el Tatsumi emitiendo un hondo suspiro y riendo de lado– Podemos negociarlo si me dan comida–
– ¿Hay algo especial que desees? Pídeselo a Isogai san– dijo Samantha sacando un papel en el que escribió y se lo entregó al mencionado– Es una autorización, puedes traer lo que sea de afuera– explicó parca–
– Quiero moras con chocolate– demandó Souichi con mejor semblante–
– ¿Ehh? ¿No serán fresas con chocolate? Y ¿qué es eso de la mora? ¿Alguna vez lo comiste? Si es así ¿dónde lo consigo? Porque no soy doraemon– se quejó el Taichirou con una venita en la sien–
– Sé muy bien lo que dije, quiero MORAS con chocolate, nunca lo he comido y no sé donde puedas conseguirlo, pero alguna vez me obligaste a cantar en repetidas ocasiones la canción del gato ese– (Volumen 3 capítulo 2) – Hazle honor al anime de nuestra nación– imitó Souichi con altivez, y viendo callar al ex chantajista, masajeó su vientre con delicadeza de manera inconsciente–
En las calles transitadas de Nagoya, tío Isogai pese al sol aturdidor que no colaboraba en nada con su resaca, andaba de allá para acá en busca de los antojos del ''hombre que lo haría padre'' cuando de repente, se topó con el dueño del restaurante mexicano en el cual compró los tacos la vez pasada, justo al frente del ya mencionado sitio, en el que sonaba discretamente una canción que hace mucho no escuchaba.
Solitaria camina la bikina
La gente se pone a murmurar
Dicen que tiene una pena
Dicen que tiene una pena que la hace llorar
– ¡Vaya! Hace muchísimos años no había escuchado esa canción, desde que estuve con mi padre en la excursión de fin de año de secundaria que hicimos en México, ¡Qué bello país! Me gustaría llevar a Souichi kun allá algún día y también a varios más, pero ¿quién puede con ese chicuelo? Tiene un genio de los mil demonios, es tan tirano, agresivo, grosero, je,je, ésta canción le queda perfecta porque no creo que acepte así no más la propuesta de viajar gratis conmigo. Dudará enseguida de mis intenciones–
Altanera preciosa y orgullosa
No permite la quieran consolar
Pasa luciendo su real majestad
…
– Disculpe señor, tiene aquí parado un par de minutos ¿se encuentra bien?– sacando a Isogai del trance, preguntó el comerciante ladeando su rostro–
– ¡Oh! No me pasa nada, je,je, lamento preocuparle, es que esa canción me hace acordar de alguien a quien aprecio bastante– reveló Isogai mirando hacia abajo– ¡Es cierto! ¿Sabe dónde puedo conseguir moras con chocolate? Las necesito urgente–
– ¿No serán fresas?–
– Eso mismo le dije, pero al parecer aun en su sexto mes parecen no abandonarle los antojos– se sinceró el Taichirou al señor que le veía condescendiente– Veré en que sitio puedo conseguir lo que pide mi hermana– mintió con impecabilidad–
– Suerte con ello– se despidió el dueño del restaurante con una gotita en la nuca, viéndolo partir–
La bikina
Tiene pena y dolor
La bikina
No conoce el amor
Dando una reverencia en señal de despedida, tío Isogai corrió, no consideró preciso usar su carro para tal encomienda, simplemente era cuestión de hacer bien su ''trabajo''. En la vida que tenía, completamente fuera de este contexto o del que su mejor amigo Kurokawa conocía, de vez en cuando realizaba labores realmente difíciles, de suma importancia y concentración para continuar existiendo y que las pruebas que le entregara a su padre quedasen intactas, por lo que unas moras con chocolate no serían nada. ¿O si? Tampoco es que a falta de ellas él mismo tuviese que prepararlas… ¿no?
– ¡Maldición! Van tres desgraciadas horas y no logro encontrar lo que Souichi kun me pide ¿qué nadie tiene moras con chocolate?– meditaba molesto escuchando las negaciones de los vendedores acerca del tema, de local a local, de extremo a extremo siempre las mismas frases– ¿Moras con chocolate? Nunca había sabido de eso– imitaba Isogai con fastidio, y acercándose a un lugar lleno de recipientes y chucherías, compró un discreto frasco de plástico pidiéndole a quien lo atendió que por favor lo decorara con lo más agraciado, delicado y varonil que tuviera–
– S-señor, no se si así le guste a su… amigo– se excusó la funcionaria entregándole el frasco de hondo tamaño, ataviado con un listón azul claro, y otros cuantos adornos– Antes de organizar su vasija la desinfecté, ahora puede colocar lo que desee–
– ¡Perfecto! ¿Me das ese oso de peluche?– señaló Isogai admirando parte del obsequio–
– ¿Esto? Se trata de dos personajes, el osito viene con el lobito que está a su lado, el del ceño fruncido– explicó la joven mostrándoselos– Son personajes de un manga aunque no lo parezca, se llaman: Kuma y Ookami san, vinieron por separado, pero los proveedores esperan que los compren juntos–
– Ya veo… Guárdalos en la bolsa de papel regalo azul turquí de allá por favor, no me demoro–dijo Isogai con el recipiente comprado en mano, caminando hacia una mujer que vendía frutas y dulces en el local de al lado– Buenas tardes, necesito unas moras que no sean ácidas y que estén muy limpias para depositarlas aquí agregando chocolate, ¿podrías hacerme ese favor?– pidió con el desespero grabado en sus ojos–
– Claro muchacho, je,je te había visto rodar de allá para acá, ¿era eso lo que buscabas en cada local que pasabas? Si hubieses venido acá desde un principio no habrías tenido que dar tantas vueltas. Por muy extraña que fuese tu petición la habría cumplido– comentó la dama riendo, acatando su orden–
– Es cierto, qué tonto fui, ¿cómo no se me ocurrió?– se lamentó el menor golpeando su frente– ¿Me la puedes guardar en la nevera? Debo ir a hacer unas cosas que no dan espera, no me demoro– entregándole unos billetes, se encaminó al local anterior, pagó la cuenta, agradeció y pidió el mismo favor que a la señora de las frutas. Saliendo del centro comercial corrió al parqueadero cercano al hospital en el que dejó su auto, canceló la cuenta por la estadía, subió y condujo hasta la casa de doña Matsuda, en la que había dejado unas cuantas pertenencias y pocas veces volvía– Debo ser precavido, no permitir que descubran que he hablado con Souichi kun, ellos no han sabido nada desde que él se fue de luna de miel con Samantha san– meditó aparcando y bajándose a timbrar–
– ¡Isogai! ¿Dónde has estado todo este tiempo? No has vuelto a América, nuestros compañeros te han preguntado y no he sabido cómo sacarme sus interrogatorios de encima– no pensó encontrarse ahí con su mejor amigo abriéndole la puerta–
– ¿Por qué tenías que aparecer justo cuando menos quiero verte? Es evidente que querrás saber lo que pasó con Souichi kun la vez pasada y no se qué decirte– Hola, también me… alegra verte– mintió el peli claro–
– Te hice una pregunta– espetó Kurokawa recargado en el marco–
– En Nagoya, por motivos familiares me trasladé. Es lo único que debes decirles– explicó Isogai– ¿Tu qué haces aquí? Las vacaciones en la empresa terminaron– concluyó para evitar el cuestionario que se avecinaría– Si me disculpas, iré a bañarme, ayer tuve una noche bastante… agitada. Entiendes a lo que me refiero ¿no?– entrando a su habitación, Isogai tomó ropa nueva, y elementos de limpieza para dirigirse al baño del que no salió hasta asearse completamente– Aun no me pregunta por Souichi kun, pero si lo hace le diré… le diré que… le golpearon para robarle. Demo ¿qué eso no es un poco increíble? ¿Con qué intenciones le golpean hasta hacerle gritar de dolor y casi moribundo al punto de que el mismo Souichi kun prácticamente le suplica a Kurokawa que cuide a su hermanito? A no ser que éste tuviese algo que les perteneciera y buscasen a como dé lugar recuperarle, lo cual veo aun menos real, o quizá le vieron atractivo y le intentaron violar ¡Cielos! Esto de pensar una excusa del por qué Souichi kun no ha vuelto es demasiado difícil incluso para un hombre tan persuasivo como yo. Pero lo de un intento de violación no está tan mal, lo que me preocupa es que él gritó, Kurokawa no es idiota, se trata del hermano mayor de su esposo, aunque le tema de sobremanera tampoco es que le odie y no se preocupe por él, es obvio que se asustara ante los gritos de Souichi kun y la excusa que le daré, porque si bien fue un ''intento'' éste gritó como si le desgarraran… aun me quedan ciertas dudas del acontecimiento, pero debo inventar un argumento lo suficientemente creíble para que deje de preguntar. Desde que tuve la méndiga idea de venir aquí, me atuve a las posibles consecuencias de lo que eso acarrearía– meditó sintiendo el agua mojar su piel y tensándose casi al instante percibiendo los tirones que sus articulaciones daban a causa del día anterior, si bien seguía joven y no llegaba ni a mitad de los treinta, ya no estaba de quince, peor aun que andaba sometiéndose a la incesante lluvia sin abrigarse correctamente. Tenía un dolor de cabeza que le estaba martillando de pensar en cómo escapar de las preguntas que aquel que se adueñó de sus sueños y lágrimas ocultas de juventud le haría. Cerró sus ojos y la llave de la ducha, sabía que no podía mantenerse ahí más tiempo, con agilidad se secó, vistió y se colocó las gafas oscuras que compró pues debía apresurarse, había alguien que le necesitaba aun sin decírselo, ése alguien arrebató el lugar que el ingrato de su mejor amigo no vio ni valoró pese a que le fue entregado con el amor más puro y silencioso. Era preciso para él defenderle a como diera lugar–
– Casi que no sales de ahí, pensé que tendríamos que sacarte a la fuerza, por un momento creí que te desmayaste– alarmado con falsedad, Kurokawa le detuvo del brazo– ¿Por qué Souichi kun no ha llamado a Tomi kun? No pasa mucho tiempo para que él le llame, jamás habrían corrido casi tres meses sin una sola llamada ¿le ocurrió algo ese día? No le dije nada a nadie, fingí no saber con tal de dejarte salvarle por tu cuenta, todos en la casa Matsuda están inquietos acerca del paradero de Souichi kun, ni siquiera les contesta el celular. Hace unos días fueron al apartamento a visitarlo y nadie abrió ¡Dime lo que sepas!– exigió Kurokawa tomándolo por el cuello de la camisa… cosa que nunca de los nunca había hecho, impresionando a su mejor amigo–
– La vez que pasó el acontecimiento que nos descolocó a ambos, Souichi kun salió del hospital luego de tener una seria discusión con el acudiente de un paciente, por lo que me contaron hubo una equivocación de parte de los médicos especialistas en una transfusión de sangre, confundieron unas cosas y por poco el paciente muere. Souichi kun tuvo que hacerse cargo, con Samantha san con licencia de maternidad era lógico que él quedase responsable de lo que ocurriera pese a no ser el causante de las equivocaciones ocasionadas por el descuido de otros– explicó Isogai con indulgencia– No contento con las disculpas de Souichi kun, el tipo persiguió sus pasos con sigilo, y al pasar por una calle abandonada: junto a otros hombres le propinaron una fuerte golpiza, lo iban a matar de no ser porque alcancé a llegar temprano, sin embargo cayó inconsciente varias horas. Samantha esperaba un hijo suyo y faltaban cinco meses para su nacimiento, debido a eso tuvo que mudarse a un sitio más alejado de la ciudad para evitar represalias en su contra–
– ¿QUÉ DICES? Ni siquiera… ni siquiera nos contaste eso… ¿SABES ACASO LO QUE ES TENER A LA PERSONA AMADA TEMBLANDO DE SUSTO, SUFRIENDO ENTRE TUS BRAZOS SIN PODER HACER ALGO APARTE DE CONFORTARLA?– indignado, Kurokawa le zarandeó con indignación– Si se hicieron tan amigos pudiste habernos avisado, ¡Pero no! No tuviste reparo en callártelo. ¿Aprecias tan poco la amistad que te brindamos? ¡Eres un…!– levantando la mano en dirección a su rostro, enfadado notó que Isogai la atrapó sin esfuerzo, aprovechando tal acto, le golpeó el estómago y con una ira jamás mostrada siseó– Si no quieres… si no quieres que te odie, por favor toma tus cosas y vete, no te aparezcas de nuevo por acá, no vuelvas a determinarnos, ya nos lastimaste bastante ocultándonos la ubicación de Souichi kun– al verle soltarse de su agarre con sumisión y regresar a la habitación que debía abandonar, suspiró rematando– Ten al menos la decencia de darme la dirección para guiar a mi cuasi familia donde él se encuentra, nos necesita–
– Solo eso te importa– se quejó Isogai quedamente, cerrando su maleta sintió los ojos escocerle, sobándolos al instante con disimulo– ¿Crees que me la diría? Soy el que logra que no te agreda cada que vienes, por eso mismo jamás me consideraría alguien digno de su confianza. Además, ya tiene a quién… a quién decirle sus agobios, sus secretos. Perdona haberles negado esa mísera información. Lo único que se es lo que te acabo de contar, y para serte sincero no quiero ni pienso volverme a involucrar con ese tirano, por culpa de otros se metió en un problema con quien sea que haya sido… y no quiero que tomen mi cabeza creyendo que soy algo preciado en su vida. ¿Te imaginas que nos hagan algo para desquitarse? Al energúmeno con el que tuvo el incidente lo sacaron SEDADO del hospital, ni los guardas de seguridad pudieron contra él– mintió con maestría– Souichi kun no quiere que salgamos heridos, cuando Samantha tenga al bebé vendrá a ustedes, antes no porque su embarazo es de alto riesgo y debe cuidarla. Éstas son las únicas cosas que pude sacarle a ese demonio de cabellos rubios platinados. Así que no lo atosigues si no quieres perder a tu Tomi kun– resaltó arrastrando su equipaje con el agudo palpitar en su cien, el latido raudo de su corazón y la cruda mirada de resentimiento y enfado del que fue no solo su mejor amigo, sino el que le ayudó a superar la pérdida de sus primeros dos amores: su joven esposa de adolescencia y su primogénito nunca nato–
– Isogai san ¡Qué sorpresa!– entrando a la casa, exclamó una voz que erizó los vellos de su nuca– ¿Y esas maletas?–
– ¡Kanako chan! Oh… je,je, verás…– trató de decir Isogai–
– Isogai se tiene que ir… no volverá de nuevo– escupió con repudio el peli negro–
– ¿Qué? ¿Cómo así? ¿Por qué tan apresurada decisión?– cuestionó Kanako extrañada y dolida por el destierro de su cuasi hermano–
– Transgredió la confianza, cuando eso pasa no se puede retroceder y simplemente decir: ''Aquí no ha pasado nada'' las cosas pasan por algo, si el destino decidió que esto sucediera es porque nuestra amistad ya no iba a ningún mañana– contestó Kurokawa ante la mirada de sorpresa de la pequeña y la agonía sentimental del que fue su mejor amigo–
– No estoy de acuerdo– susurró la Tatsumi reprimiendo las lágrimas–
– ¿Eh?– preguntó Isogai–
– Lo que oyeron ¿qué fue eso tan tenaz que hizo Isogai san para que su amistad se destruya así? Esto no me lo esperaba. Son compadres Kurokawa san, él fue el padrino de tu boda, sea lo que haya sido ¿no se puede arreglar? Piénsenlo por favor– medió la menor ante los adultos renuentes a perdonarse aparentemente–
– Pasa que la amistad se daña si se ocultan cosas– expresó Kurokawa sobando su entrecejo–
– ¿Isogai san te ocultó algo que debías saber?– supuso Kanako–
– No solo a mí– murmuró el peli oscuro apretando los puños–
– Perdona Kurokawa san ¿dijiste algo?– inquirió la chica–
– Dije…– observando el rostro suplicante de Isogai, Kurokawa prefirió modificar lo que diría– Dije que necesito terminar de hablar unas cosillas ¿nos permites un minuto a solas por favor?– solicitó–
– Bien… piénsenlo chicos, ustedes son prácticamente hermanos– se perdió por las gradas dando un largo suspiro de consternación y encerrándose en su habitación–
– Gracias– dijo Isogai soltando el aire que había guardado por el susto de ser delatado–
– No me agradezcas… vete, vete y no vuelvas a pisar ni el apartamento de mi cuñado ni menos esta casa si tienes decencia que conservar– pidió el peli oscuro ladeando su cara con la intención de no verle, mas el notable acercamiento y abrazo de Isogai le tomó desprevenido– ¿Q-qué…?– iba a preguntar, pero fue interrumpido al sentirse empujado contra el baño de los invitados– ¿Qué significa esto?–
– Siempre me callé lo que aconteció una noche antes de tu matrimonio, Kurokawa– soltó sin más el relegado injustamente– Sin embargo ¿qué te parece si rememoramos a manera de despedida? Podríamos hacerlo invirtiendo los papeles de aquella ocasión o como los versátiles y turnarnos– sugirió con ojos amenazantes, haciendo tragar entero al mencionado–
– N-no serías… no serías capaz. AMBOS ACORDAMOS OLVIDAR ESO– gritó el Mitsugu queriendo soltarse de su agarre–
– Tu dejaste pasar el tema sin siquiera volver a mencionarlo. No se recordó lo ocurrido a viva voz con el fin de que no se jodiera tu matrimonio. Así que dame lo que te pido antes de que abra mi maldita boca– espetó abriéndole la camisa con mesura empezando a mordisquear sin ningún tipo de aprecio el cuello de su ex amigo–
– ¡Déjame!– exigió Kurokawa cubriendo las zonas de su cuerpo que eran profanadas sin su consentimiento–
– ¡Cierra la boca!– gruñó Isogai con los ojos aguados pegándole una cachetada que le partió el labio– No me iré hasta despedirnos como se debe– advirtió mordisqueando su pezón con una mano y acariciando el otro con la mano desocupada–
– Isogai, ¡basta!– siseó como pudo Kurokawa viéndose doblegado– ¡Somos hombres por Dios! No podemos… volver a cometer el error de hace tiempo–
– Amar a otra persona no es un error, aun si es del mismo sexo. Me asombra que tú digas eso estando casado con un hombre ¿qué diría tu Tomi kun oyéndote hablar así? No te reconocería– comentó el oji claro lamiendo el abdomen de su ajusticiado–
– ¿Quién está hablando de amor? Hablo… del error que esa noche cometimos, ebrios los dos no caímos en cuenta en brazos de qué persona andábamos. A pesar de la ebriedad recuerdo claramente lo que hicimos esa maldita despedida de soltero y no dejo de arrepentirme cada día, incluso ahora, pensar que engañé a mi amado Tomi kun– protestó el Mitsugu– No pensé que seas capaz de hacer este tipo de ataques, jamás te creí de esos… ¡Marica!– escupiéndole sin prever la expresión de poseso que su contrincante colocaría ni la agresividad con la que le voltearía poniendo en peligro su retaguardia–
– Este marica te dio su primera vez con un hombre– recalcó Isogai desabrochando sus pantalones– Pueda que hayamos estado borrachos, perdidos, pero eso… significó muchísimo para mí. Yo a diferencia tuya no me arrepentí ni me arrepentiré de lo que aconteció aquella vez, y aunque apenas vengo a darme cuenta… conforme pasó el tiempo me enamoré como idiota de ti ¿qué otra razón encuentras para venir siempre a Nagoya a defenderte de Souichi kun? Me ganaba problemas con su posesivo ex kōhai con tal de cuidarte la espalda… no eres más que un miserable. ¿Vale la pena que me trates con despotismo por haberte ocultado el paradero de ese chicuelo de cabellos largos que te hace la vida imposible cada que te ve?–
– C-claro que no…– respondió a medias el hombre casado– Es que… sé que mientes, y me enfurece que no tengas la confianza de contarme lo que realmente pasa. ¿Qué otro trato quieres que te de si se que mantienes algún secreto escondido? ¿Con qué cara veré a mi suegro y a la familia de Souichi kun en general si tú, mi mejor amigo sabe algo que incluso ellos desconocen y se niega a decírselos?– se defendió Kurokawa–
– ¿ESO QUÉ IMPORTA?– A ver si sacrificando mi amistad con Kurokawa, el secreto de Souichi kun queda a salvo– ¿Acaso ignoras el tema del que hablábamos? ¿De esa forma respondes a mi declaración? Ten el coraje de rechazarme como se debe… y te juro que no te hago nada– prometió el rubio posando los labios en el lóbulo de su oreja–
– ¡No tengo nada que decir! ¿Acaso es mi culpa que te hicieras ilusiones estúpidas? ¿Te haces la víctima diciéndome esa clase de sandeces a estas alturas? ¿Qué pretendes? ¿Que deje a Tomi kun por ti? NO ME JODAS– rugió el Mitsugu pegándole a la pared– Termina rápido y lárgate– dichas palabras trajeron a tierra al Taichirou, deteniendo sus apresurados movimientos y haciéndole sollozar–
– Pueda que ese chiquillo te ame… pero no lo hará con la intensidad que yo lo hice, guárdatelo en la cabeza. ¿Sabes qué? Souichi kun me pidió que no te contara eso que te dije, solo dijo que volvería a comunicarse con ustedes luego de que Samantha san diese a luz y la pusiese a salvo junto con el bebé, pidió que no lo buscasen porque no les perdonará que se arriesguen tontamente. Por una vez hazle caso y no cuestiones sus decisiones. Adiós… Mitsugu Kurokawa– deshaciendo el agarre, se despidió abriendo la puerta del baño sin esperar respuesta u oir el llamado entre lamentos de su ex amado amigo, que entre llantos susurraba ''Siento mucho lastimarte, regresa''. A paso veloz tomó la manija de su equipaje dirigiéndose a la salida de la casa Matsuda, deteniéndose un segundo en el portón con la mano temblándole y el rostro empapado, bufó saliendo y dando un portazo, en señal del ''Hasta nunca familia Tatsumi'' que murió en su garganta– Hice lo correcto… y-yo… no podía continuar cuidando de otros ni esclavizándome por alguien que no merece ni una lágrima mía. Ya ni siquiera siento lo mismo que antes, lo que en verdad me afectó fue su indiferencia a lo que le entregué esa vez con esmero y afecto, cada fibra de mi pútrido ser humano se la entregué con mi querer. Ni siquiera estaba borracho en realidad, él si, ja,ja,ja, le hice creer que estaba a su par para no ser rechazado. En fin, me alegra comenzar de ceros y ser el esclavo de cierto tirano de ojos color sol, a pesar de que perdí al que fue mi mejor amigo y amor platónico gané otro amo-amigo, ¡otro amigo! Y salvé a éste último de ser descubierto– se corrigió subiendo la maleta en su camioneta y arrancando hacia donde una hora antes había estado–
Cuando tío Kurokawa se recuperó del shock se apresuró a recuperar el amigo que perdió, pero éste solo dejó la marca de las llantas y polvo levantado.
– Perdóname… r-regresa… regresa– suplicó lagrimeando el peli oscuro–
– ¡Kurokawa san! ¿Estás bien?– preguntó su amado Tomoe corriendo hacia él y tomando sus manos– ¿Qué te ocurrió? ¿Qué haces acá afuera? ¿Y ese golpe?–
– No es nada, me aseguraba que un asunto resultara como quería. Y así fue– replicó el mayor atrayéndolo hacia él besándolo apasionado– ¿Hace cuánto llegaste? No te sentí– dijo rompiendo el beso–
– Apenas. Pensé que estabas llorando amor– comentó el menor palpando su rostro y empinándose para besar sus ojos–
– ¿Que no me amará más que tu? ¡Ja! Tomoe nunca me abandonó, al menos el si me fue leal– pensó el Mitsugu dejándose mimar– A que no adivinas quién se fue hace como media hora– mintió, pues no hace bastante había sido tal acontecimiento–
– No lo sé amor– dijo el menor tomando su mano con el propósito de entrar a la casa–
– Lo que debo decirte no puede oírlo Kanako chan, debemos esperar a que tu padre vuelva de su expedición en la Cordillera de los Andes– murmuró Kurokawa–
– M-me estás asustando amor, dime– suplicó Tomoe–
– Ah…etto… resulta… resulta que… p-pues, etto… ya no… ya no hablaremos con Isogai Taichirou nunca más, espero me entiendas– con esfuerzo, Kurokawa le apartó subiendo las escaleras y acostándose en la cama. Dejando atónito a su esposo: quien luego de cerrar la puerta de entrada, corrió siguiéndole y encerrándose en la habitación que compartían–
– ¿Cómo es eso de que ya no hablaremos jamás con Isogai san? Ustedes son casi hermanos ¿es acaso una broma de mal gusto?– inquirió el joven sentándose a su lado y acariciando sus cabellos–
– No es juego Tomi kun. Ésa amistad no va más, me acabé de enterar que Isogai está enamorado de ti, siempre lo estuvo y ¿sabes? quería dañar nuestro matrimonio, eso nunca se lo perdonaré mi vida. Espero me sepas entender y no me cuestiones porque no quiero tocar el tema de nuevo– aseveró menguado a su marido que se tapaba la boca de la impresión– Kanako chan está dormida ¿quieres… hacer algo?–
– ¿Hacer qué?– preguntó con inocencia el de gafas siendo recostado con delicadeza sobre la cama– ¡Ahh!… ¡Kurokawa san! N-no podemos ¡uhm!– jadeó al sentir unas manos traviesas debajo de su camisa tocándole–
– Te amo, eres el único gran amor de mi vida– aseguró Kurokawa besando dulcemente sus labios–
– Lo se amor, tu también lo eres y nunca dejaré que nada ni nadie nos separe– juró Tomoe permitiéndole a su esposo profesarle sus sentimientos sin notar que la culpa invadía sus pensamientos y acciones–
En un centro comercial supremamente alejado de la pareja que ignoraba la realidad que les rodeaba, se encontraba tío Isogai agradeciendo a las trabajadoras que le colaboraron manteniendo a salvo lo que compró con empeño.
– Olvidé una cosa, je,je,je ¿me puedes dar esa tarjetita?– indicó el Taichirou cargando el recipiente con las moras en una mano y la bolsa de regalo que mantenía los peluches en la otra–
– ¿Ésta? Es para futuros padres– reveló la mujer dándole lo que pedía–
–Me la llevo– pasándole unas monedas al ver el precio– ¿Me prestas un bolígrafo de punta delgada?– recibiéndolo, Isogai escribió una nota, esperó que se secara la tinta, al cerciorarse de que lo había hecho, dio una reverencia despidiéndose y dirigiéndose a su auto con premura– Estúpido destino ¿te confabulaste en mi contra acaso? Hoy es uno de los peores días, qué tragedia… nunca se me ocurrió que perdería a mi mejor amigo, definitivamente la vida nos da sorpresas. Pero… a pesar de querer llorar, el ver a Souichi kun sana cualquier dolencia física o mental que tenga ¿es la bendición que me enviaste madre? Se que… se que nunca te hablo, demo… te ruego se me permita estar a su lado, que él no rechace mis acercamientos ni mis acciones desinteresadas. Quiero ser su amigo, su paño de lágrimas, su compadre, su cómplice… así me toque ser solamente su escudero fiel y vasallo, ayúdame a estar siempre con él. Con él y su bebé, claro está– se corrigió– Aunque ame a otro u otra yo quiero ser su guardián– dijo exhalando con nerviosismo, mirándose en el espejo acomodó lo que pudo de su degradada apariencia y tocó la puerta con los tres característicos golpecillos–
– Siga– demandó la voz que le hizo perder el equilibrio una milésima de segundo–
– Siento la tar-danza– cerrando la puerta con seguro, el mayor vio a Souichi embobado, pese a que no tenía nada del otro mundo puesto, el verle animado significaba que planeaba salir, por lo que, esperando que estuviese entre sus planes, tragó viendo que el menor observaba por la ventana acariciando su vientre con una devoción innata– T-traje unas cuantas cosas, ojalá que les guste– manifestó acercándose a paso firme donde estaba sempai, haciendo una reverencia tomó sus manos y depositó en ellas el paquete con los peluches–
– ¿Eh? ¿Me estás tomando el pelo?– (Significa bromear) – No juego desde que tenía siete años– reveló Souichi palpando los objetos que dentro se hallaban–
– Es para el bebé, dicen que es bueno abrazarlos para que los note y vaya reconociendo– recalcó Isogai depositando en una mesita las otras cosas para sacar de la bolsa los juguetes– Son de un manga, ¿podrías presentárselos haciendo eso que te acabo de contar?– invitó sonriendo–
– ¿Me crees tarado? Eso lo hacen los retrasados mentales–
– ¿Oíste bebé? Tu mami no quiere darte a conocer a tus primeros amigos imaginarios– dijo Isogai acercándoselos a la barriga del peli platinado– Son un osito y un lobo muy lindos, se llaman Kuma y Ookami san, y también te trajeron un humilde presente– develó pasando sus dedos por la tarjetita–
– ¿EHHHHHH? ¿QUÉ HACES DESPILFARRANDO DINERO EN EXTRAÑOS? Ni siquiera somos familia y te tomas esas molestias– se quejó el rubio de gafas medicadas arrebatándole el osito, detallándolo se impactó al ver la fabricación– Este espantapájaros está menos gordo que un peluche tradicional… y se supone que es un oso. ¿De qué supermercado lo sacaste? Cuando el intruso o intrusa nazca iré a reclamarles, ¿cómo es posible que se esmeren en promocionar un manga y no se percaten de la apariencia y calidad del muñeco? ¡Le falta relleno! ¿Qué clase de empresa maneja esto?– reclamó con el ceño fruncido palpando la panza del animal felpudo–
– Es normal que lo veas delgado, nada se compara a tu extendida barri… – un puño en la mejilla aventó al piso a Isogai, tumbándole las gafas, haciéndole caer en cuenta de la estupidez dicha al ver el rostro sonrojado, enfurecido y lloroso de Souichi–
Altanera preciosa y orgullosa
No permite la quieran consolar
Dicen que alguien ya vino y se fue
Dicen que pasa las noches llorando por el
– ¡Eres despreciable! ¿No tienes consideración al hablar? Cuida lo que dices, baka. Es natural que mi cuerpo se haya distendido debido a… ese… intrusillo…– se defendió Souichi sin profundizar, mas notando el afán de Isogai en no mirarle y buscar las extrañas gafas oscuras que traía puestas, se acercó obligándole a levantar el rostro, no pudo reprimir un grito de sorpresa– ¿CÓMO DIABLOS TE HICISTE ESOS MORETONES?–
– M-me atracaron, opuse resistencia y aunque logré derribarlos me dieron pelea– mintió Isogai soltándose despacio del agarre de Souichi e agachándose– ¡Mierda! Yo que no quería preocuparlo… – ¿Uh? ¿Enserio las gafas estaban debajo de la cama? ¿Por qué no me fijé antes?– inquirió colocándoselas y levantándose–
– No me tomes por idiota, con una simple puñalada o un balazo les habría bastado. ¡Escúpelo!– exigió Souichi con las manos en su cintura–
– Tuve una noche movidísima con un mujeronón que ni te cuento, te enciendes de solo verla y escuchar su voz, no es una dama como Samantha, es… ¿cómo decirlo?– dudoso, Isogai colocó un dedo en su barbilla–
– ¿Una guarra?– confirmó sempai haciéndole correr una gota en la nuca–
– Cielos ¡Qué directo!–
– No me digas que le gustaba hacerlo duro y… N-no es que yo sepa– movió sus manos en negación al ver el rostro de Isogai– ¡AY YA! A veces a Morinaga le gustaba así ¿contento? ¡Sígueme contando! ¿Cómo estaba la tía? Es decir… ¿quién te golpeó así?–
– Terriblemente buena, tenía unas… ya sabes. Me hizo un oral con ellas que me dejó sin aliento porque las colocó ahí, lo hicimos hasta por detrás, je,je, es bueno tener una amante que se abandone al placer, no voy entrar en más detalles pero puedo decirte que fue alucinante y maravilloso mientras duró– finalizó Isogai haciendo que a Souichi nuevamente le picara el bicho de la incertidumbre–
– ¿Mientras duró? ¿Qué pasó después? ¡No omitas detalle de tu novela! Quiero descubrir quién fue capaz de darte semejantes trancazos– se burló el Tatsumi arrebatando el recipiente en el que estaba su antojo y se sentó en la cama– No me creo que haya conseguido esto… Isogai puede ser un hijo de su mamá, un insoportable, etc, etc, pero me dejó con la boca callada–
– Mientras duró, porque justo cuando estábamos disfrutando de poses inimaginables golpearon la puerta insistentemente… hasta ahí llegó el goce– comentó Isogai rogando porque le creyera y agregó– Dijeron que era servicio a la habitación, se nos hizo raro, sobre todo porque estaba de madrugada, entonces me coloqué el bóxer, abrí la puerta, me asomé un poco y el tipo de totazo entró… se trataba del marido de mi amiga, no me dio tiempo a defenderme y contarle que ella no mencionó nada de matrimonios vigentes–
– ¿Y no?– cuestionó el menor alzando una ceja, saboreando el manjar que le fue regalado–
– Ella me dijo que se había divorciado ¿qué iba a saber que seguía casada, que su marido ya sabía de sus andadas y que decidió seguirla? Recordar aquello me hace sentir apenado, el tipo tiene más cuernos que tu ex kōhai kun– rió Isogai de su comparación, ganándose otro puño que no vio venir–
– ¡Si hablamos de cuernos yo tengo más! él se encargó de desquitarse excelentemente, antes de que me casara salió con cuanto gay vio por ahí e incluso llegaba siempre con nuevas marcas de sus noches salvajes– ironizó el peli largo acariciando su vientre– Un segundo ¿cómo que lo hicieron hasta por… detrás? ¿Qué eso no satisface únicamente a los hombres?–
La bikina
Tiene pena y dolor
La bikina
No conoce el amor
– A ella le gustaba, tanto que en su bolso guardaba un tarrito de lubricante anal. Antes que se me olvide, hace un rato dijiste que habían veces en las que a Morinaga kun le gustaba hacerlo duro, ¿te golpeó en una de esas ocasiones?– inquirió Isogai con preocupación crispando sus dedos– Si fue así… mataré a ese malandrín–
– ¿QUÉ? POR DIOS NO– escudó el ex sempai aterrado– Morinaga siempre, siempre me trató con dulzura, sin embargo a veces yo me ponía tozudo y era obvio que… – bajando la mirada, calló sonrojado–
– ¿Era obvio qué? ¿Que te forzó? ¿O qué cosa?– preguntó Isogai frustrado–
– ¿Forzarme? Hm… creo que esa es una de las incógnitas grandes en nuestra… nuestra relación. A lo que iba: lo obvio es que yo era más sincero, demostrativo y apasionado cuando teníamos… cuando… hacíamos… b-bueno… etto… ¡Kuso!– se regañó Souichi al no poderse expresar con confianza–
– Cuando hacían el amor, para ser exactos– completó Isogai levantando su temblorosa mano y colocándola en la mejilla de su protegido– No te exijas hablar de algo que te lastima, yo comprendo–
– ¡N-no! si quiero abandonar el recuerdo de Morinaga, debo recordar la historia que viví para no volverla a repetir– al ver la mirada neutral de Isogai, Souichi cedió, quizá por no desconfiar de su actitud o una razón inexplicable a que éste mantuviera la cálida mano en su mejilla– Morinaga me desarmaba con solo un beso, aunque lo negara y gritara que me asqueaba, que odiaba lo que me hacía… las fuerzas de recriminarle, de rechazarle me abandonaban cuando me abrazaba, ni qué decir de la cordura, ésa volaba lejísimos. En esos momentos se iban la homofobia y tiranía que muchos dicen que tengo, ésas eran doblegadas por el ángel al que convertí en demonio– expresó quebrándose– ¿I-sogai?– preguntó a medias al ver la mirada entregada de su interlocutor–
– ¿Quieres ir al mar? El día que fuimos noté que hay una casa muy bonita a unos cuantos kilómetros, podrías… vivir con tu esposa y yo, antes que digas algo: Juro que no seré un estorbo– aseguró Isogai muy cerca de su rostro, para gusto de Souichi, quien incómodo se alejó sin malinterpretar la repentina aproximación–
– ¿De qué hablas baka? El único estorbo soy yo. En cuanto a la casa… no es mala idea, es un sitio tranquilo y se ve confortable, el problema es que no tengo cómo pagar un alquiler de esos, ¡Maldición! Debí ponerme a trabajar antes de que se me notara esta panzota– lamentó el menor dándose palmaditas en la cabeza–
Altanera preciosa y orgullosa
No permite la quieran consolar
Dicen que alguien ya vino y se fue
– ¿Con la depresión que tenías? Si a mucho y te alimentabas. En fin, estaré encantado de buscarles un nidito a ti y a Kuma kun– afirmó Isogai dándole la mano– ¡Andando! Nos vamos, Souichi kun– dijo guiándolo fuera del cuarto del hospital mirando de extremo a extremo que no fuesen vistos–
– ¡Espera!– exclamó el menor devolviéndose por la comida, mas después de recogerla, sus ojos miel se toparon con la mesita donde estaban sus otros obsequios, preso de la curiosidad tomó entre sus doradas y blancas manos la que parecía una tarjetita sencilla pero decorada delicadamente, la detalló, se perdió en sus variantes de azul, y aventurándose a leer lo que fuera que esta contuviese escrito, cayó sentado de nuevo con su corazón latiendo a mil– Ése cretino… le he dicho… una y mil veces que no se tome atribuciones que no le corresponden– se quejó Souichi releyendo cada línea limpiándose unas cuantas lagrimitas que escaparon de sus cuencas producto de la emoción que le embargó. Exhaló, arropó en su pecho la carta colocándola unos segundos en su vientre cerrando los ojos, riendo bajito la depositó en la cuna de la más pura prueba del amor que su ex kōhai profesó sintiendo una sensación similar con aquel pelicorto que no permitiría fuese más lejos y salió cerrando la puerta con seguro, ya hablaría con Samantha para que le abriese–
– ¿Con qué te entretuviste? ¿Eh? tirano pícaro– recriminó en burla el mayor oprimiendo unas teclas del ascensor–
– Ya no sé si decirle lo de la nota, pero me gustaría saber por qué tanta formalidad conmigo si sabe que no me agrada ni poquito. ¡Bah! ¡Comida gratis y atención VIP! ¿De qué me quejo?– se alentó el Tatsumi–
– ¿Souichi kun? Pasa– pidió Isogai mostrando las puertas abiertas de par en par del aparato, no subiría hasta que el menor lo hiciera primero para más comodidad– ¿Qué haces con el recipiente?– inquirió presionando el botón del destino de ambos–
– Se dañarían si las dejo allá, imagino que demoraremos– expresó el futuro padre alimentándose como si no hubiese mañana– Aparte… sería una pérdida de dinero–
– ¿Tan feas están que lo único a rescatar de ellas es su precio?– cuestionó con exagerada depresión el Taichirou tocándose el corazón–
– No seas baka, están deliciosas, aun no me creo que hayas conseguido lo que te pedí, pensé que me había librado de ti… y ¡no! Nuevamente sobrepasas mis expectativas– halagó bebiéndose lo que quedaba del supuesto antojo, y clavando sus ojos en la pantalla que avisaba el lugar al que llegaban a la vez que la puerta del ascensor se abría en su parada, Souichi haló afuera a un indignado Isogai sin dejarle refutar–
– ¿Lo hiciste por eso?– preguntó enfadado el peli corto caminando rápido hacia su auto, a este paso, el pobre Souichi no sabía si fingía–
– ¿Enserio te enfadaste? S-sabes que me caes supremamente mal y que si no fuera por esto no te habría dejado acercárteme, prácticamente estoy en tus manos– soltó el peli platinado sin pensar–
– Sube– dijo sin más abriéndole la puerta con el ceño fruncido– Me duele tanto lo que dices, aun más que lo que pasé con Kurokawa antes de venir. ¿Qué tan impulsivo puedes ser? Sentí como si mil dagas me atravesaran ¿Qué es esta sensación? Ni con mi primer amor la tuve. Oh… Akemi ¿Qué debería hacer? Seré quien salga sin brazos ni piernas de esta batalla, en otras palabras el perdedor– se lamentó ayudándole a Souichi. Tosco cerró la puerta, asustándole. Poco le importó el ruido que hizo, concentrado estaba en sus padecimientos internos, en los divagares que le achacaban, a tal punto que cual robot, simplemente se dirigió a su lado del auto, conduciéndole cuidadoso en la carretera que se tornaba empedrada en señal de la lejanía que se iba presentado entre ellos y la ciudad–
– T-te vas a envejecer si continúas enfurruñado…– esperó respuesta de Isogai pero no la obtuvo, pareciera que se entretuviera con el sonido de las llantas y no le notase, era eso o no quería hablarle, lo que le incomodó– ¡Oye baka! ¿Qué rayos te pasa? ¿Podrías hablar al menos? OEEEEEEE… ¿SABES QUÉ? ME BAJOO. PARA ISOGAI, ME VOY A BAJAR TE DIJE– gritó haciéndose notar, arrepintiéndose al instante– ¿POR QUÉ DEMONIOS FRENASTE ASÍ?– recriminó el ex sempai aferrándose al cinturón con una mano y con la otra protegiendo su vientre instintivamente–
– Cámbiate de sitio– dijo Isogai apagando el auto, sacando las llaves zafó ambos cinturones de seguridad bajándose al instante y cerrando la puerta de su lado para luego abrirle a Souichi–
– ¿T-tan enfadado estás?– cuestionó el Tatsumi en un hilillo de voz– L-lamento haberte ofendido. S-siempre he tenido una bocota y he hablado antes de pensar, d-de hecho lo hago todo sin pensar… es por eso… que como ves perdí al amor de mi vida…– dijo Souichi clavando nuevas estacas a la integridad espiritual de Isogai–
– Es irónico que lo reconozcas como ello cuando no hay marcha atrás– meditó Isogai limpiándole las lágrimas– Pero… me da igual si no regresa a tu lado, ya se lastimaron lo suficiente, espero que tengas la cordura necesaria para ignorar a tu corazón si se reencuentran alguna vez, y sobretodo, espero con ansias que tu secreto jamás se descubra, porque sabe Dios cómo reaccionará ese ángel negro si se entera de su existencia. Sin embargo, pase lo que pase… yo…–
– ME QUEDO CON EL CARRO– dijo rompiendo la ventana del asiento del conductor un sujeto con una navaja atrayendo hacia sí a un asombrado Souichi– ¿Y este reloj? ¿Me lo regalas?–
– M-mi padre me lo dio cuando me gradué de la universidad antes de iniciar mi maestría ¡Y no! PRIMERO MUERTO QUE DÁRSELO A UNA RATA ASQUEROSA DE TU CALAÑA–
– DÁMELO ANTES DE QUE MI SANGRE SE ENFRÍE Y MATE A TU… un segundo ¿por qué tienes voz de hombre?–
– P-porque lo soy, así que no me subestimes o… – las palabras dichas por el tipo helaron a Souichi… e por raro que se viera, también a Isogai–
– ¿OTRO MALDITO GAY PREÑADO? Pude haberte dejado ir por tu cabello largo, pensé que eras una mujer… pero ahora no pienso dejarte vivo, y menos con una abominación de esas. Los homo no deben existir– escupió repelando a Souichi con asco, seguiría con su sarta de ofensas de no ser por Isogai, quien nuevamente superaría las expectativas del peli largo–
– Yo también odio a los homosexuales– afirmó el Taichirou– No me mires así Souichi kun… solo espera– Ya me tenía harto tener que transportar a este aberrado. Te lo encargo, LO QUE SUCEDA DE AHORA EN ADELANTE NO TIENE NADA QUE VER CONMIGO, HASTA NUNCA, GAY DE CLOSETH– se despidió insultando a Souichi, perdiéndose entre la espesura del bosque bajo la sorprendida mirada del peli largo en la que se agrupaban lágrimas de decepción e indignación–
– ¿ASÍ ES COMO TE DESQUITAS DE LO MALO QUE FUI CONTIGO? TRAIDOOOOOR…– un filoso artefacto descendiendo hasta su vientre le trajo al presente, Isogai se largó y él sería asesinado–
– ¡CÁLLATE CABRÓN!– ordenó el agresor– ¿Viste? Los gays son unos estorbos para el mundo, ahora shhh… no llores, ex futura madrecita, no se qué relación tendrás con ese sujeto pero tomó una excelente decisión. Primero que mi profesión, está mi odio hacia los de tu clase, ¿sabes? Mi viejo me llevaba a un matadero clandestino en el que se perpetraba toda clase de castigo a ese tipo de gente, les hervían vivos o los quemaban con ácido, los desmembraban o les encerraban hasta hacerles perder la razón, en fin, muchas otras amonestaciones que me gustaría aplicarte, a fin de cuentas se trataba de diminutas reprimendas que no continuaron ejerciéndose por culpa de unos intolerantes desadaptados que denunciaron a papá y sus camaradas, quienes desgraciadamente fueron a dar a la prisión. Desde ahí me juré asesinar a sangre fría a cualquiera de esa comunidad descarriada que encontrara, y he cumplido. Sé bueno si quieres que ése engendro tuyo no sufra al morir…– alcanzó a decir cuando la futura tragedia la interrumpió una descarga eléctrica que hizo mella en él y que el propio Souichi presenció al sentirle aflojar el agarre y retorcerse detrás suyo gritando de sufrimiento– AHHHHHHHHHH ¿QUÉ PASAAAAA? AHHHHHH–
– Es lo que me gustaría comprender ¿Por qué diantres temblará y gritará este sujeto? ¿Me salvé? ¿Me salvaron?– Etto… ¿q-qué ocurrió?– preguntó Souichi al aire, pero la respuesta le llegó al ver que la navaja yacía en el suelo del automóvil y su atacante se había desmayado. No supo qué hacer o por qué sucedió tal cosa si se hallaba solo– Anno…– cuidadoso de despertar a su captor, le amordazó improvisadamente con unas cuerdas que vio en un cajón del asiento del copiloto y se bajó–
– Buen trabajo, Souichi kun– felicitó alguien saliendo del que fue su escondite durante los segundos de sufrimiento del despistado criminal, y dirigiéndose a su protegido cogió su celular enviando un mensaje de texto–
– Me puedes explicar… ¿QUÉ RAYOS SIGNIFICA ESTO? ¿Me estás jodiendo? ¿Por qué me dices esas horribles palabras, me dejas y después me rescatas? ¿A QUÉ JUEGAS ISOGAI?–
– No grites Souichi kun, éste enfermo podría despertarse y tendría que ''dormirlo'' de nuevo. Je,je– ironizó el pelos cortos– ¿Recuerdas que te dije que nunca los abandonaría? Soy un hombre sincero. Demo, lo único que se me ocurrió para liberarlos de ese demente fue aquello, lamento si se sintieron desprotegidos o traicionados, si gustas regresamos al hospital… yo… siento hacerte pasar por esto, aun conociendo que te estresa mi presencia te obligué a salir conmigo…– dijo a medias, bajando la mirada y ajustándose las gafas–
– Es cierto que no me agradas mucho, pero… también recuerda que si me sintiese obligado a tener tu amistad… créeme que hace rato te habría mandado a volar. Además… al intruso o intrusa le agradas– argumentó Souichi tomándolo de la manga de su camisa y arrimándole a su vientre, haciéndole comprender lo que pedía, a lo que un maravillado Isogai accedió sin chistar– ¿Qué sientes?–
– Q-que se mueve– contestó embelesado el peli corto– P-por favor, permíteme besar tu estómago– susurró arrodillándose–
– ¡No seas ridículo! ¡Ponte de pie, carajo!– demandó Souichi apartándose– Apresúrate, y llévame al mar. A estas alturas no habrá moros que amenacen mi estadía o mi reputación–
– P-pero mi carro se lo deben llevar las autoridades, tendríamos que irnos a pie–
– Entiendo… ¡un segundo! no quiero rendir declaraciones ante nadie– afirmó el menor tapando su abultado vientre–
– Tranquilo, no serán necesarias, cuando me fui: el tipo se incriminó solo, las ventajas de la astucia, siempre dejo micrófonos dentro para cualquier eventualidad– se mofó Isogai–
– Hay algo que no entiendo y es la forma en la que lo sometiste, fue en instantes ¿A qué te dedicas exactamente?– cuestionó Souichi dudoso, haciéndole soltar una risita–
– No me dedico a nada del otro mundo, pero soy prevenido, en cuanto a mi método de dominación… ¡simple! una Stun Gun soluciona problemas– enseñando el objeto al que se refería– Es un arma no letal que emite unas cuantas descargas eléctricas en el cuerpo de quien se emplea y en cuestión de segundos le inmoviliza– cambiando de tema, Isogai añadió ajustando el agarre de las cuerdas en el inconsciente ladrón– La playa está a unas cuantas cuadras, si te cansas yo podría cargarte cual princesa–
Papá Souichi le dio un coscorrón al tío Isogai debido a su comentario ofensivo, argumentó que le era una falta de respeto que le creyera inútil e incapaz de valerse por si mismo, pues estaba embarazado mas no impedido. Pasados unos minutos se encaminaron a la playa donde dieron rienda suelta a meditaciones llenas de alegrías, tristezas y demás emociones que mantuvieron guardadas. Sin necesidad de hablar o desahogarse, la compañía mutua fue más que suficiente.
Mientras descansábamos y gozábamos de la brisa costera, el celular de tío Isogai sonó interrumpiendo el cálido ambiente de relajación que se había formado, éste se disculpó y se apartó unos metros de nosotros para hablar de asuntos que dejaría en manos de su más fiel, leal y verdadero amigo. Su camioneta sería inspeccionada durante unos cuantos días y él tendría que desplazarse de otra manera en lo que regresaba a su poder, antes de colgar pidió otro favor a ese grandioso hombre con el que hablaba, y fue el de conversar con los dueños –quienes fueran– de la bonita casa cercana al litoral para que se la alquilaran durante tiempo indefinido.
Fue así como el mes pasó volando, Samantha a regañadientes aceptó la propuesta de tío Isogai, entre ambos acomodaron la mudanza de papi sempai, pues a este aun le costaba ir de nuevo al apartamento que por casi un año cohabitó con su ex amado.
– Samantha san, tenemos un problemita y es que el esposo de Tomoe estaba conmigo el día que Souichi kun me llamó, así que sin quererlo supo parte de lo que le hicieron esos sujetos. Hace un mes nos encontramos de casualidad y me preguntó qué sucedió con su cuñado que no se apareció de nuevo. Como estaba preocupadísimo tuve que decirle que la agresión fue culpa del acudiente de un paciente que le amenazó, que no han vuelto a tu casa para evitar problemas o persecuciones contra los demás, que están viviendo juntos y solos porque debe cuidar de tu embarazo– directo, certero fue Isogai al hablar, dejando a Samantha anonadada, la cual dándose aires esperó varios minutos antes de actuar–
A buen entendedor pocas palabras, Samantha san captó que no había remedio a lo que tío Isogai había dicho, que sería absurdo y riesgoso si le desmentía. Entonces, obviando lo mencionado, trajo a colación un tema que la tenía perturbada.
– ¿L-le dijiste lo que viste hace varios meses a Sou kun? Lo he visto ausente, pensativo y podría decirse que más frio que antes, me preocupa que se lo esté guardando y le afecte de sobremanera– expresó la peli oscura verificando que el aseo que acabaron de hacer en el ex apartamento del nombrado estuviese bien hecho–
– He podido hacerlo, sin embargo quiero que me respondas algo, ¿tu… de verdad amas a Souichi kun? Si lo haces ¿para qué besar a tu rival, ése que fue capaz de crear un vínculo mayor al que jamás hayas logrado hacer?– preguntó el Taichirou– Si verifico que no lo ama y grabo lo que dice en los micrófonos de mi pantalón… ¡Souichi kun la abandonará y no morirá engañado por las dos personas que ha amado! Un segundo ¿qué rayos me pasa? ¿Hasta dónde planea llegar mi sobreprotección? ¿Es eso realmente? ¿O ganas de retenerlo y….? ¡No! Lo hago por su bien– alerta, Isogai con sigilo encendió los mini-micrófonos y atrajo hacia él a la mujer–
– Lo amo, y por eso besé al imbécil de Morinaga, porque aunque tu no lo creas el chiquillo que se lo arrebató a Souichi tiene un extraño poder o maldición de enloquecer a cuanta mujer u hombre esté entre sus brazos, y pese a que él no lo sabe aún enamoró a muchos otros tipos, unos de dudosas reputaciones, no sé con certeza de qué clase de personas se trate, pero por lo que supe de aquella terrible experiencia que afrontamos hace varios meses, deduzco que lógicamente son de temer– reveló la esposa del ex sempai alterando la verdad, pues era obvio que no podía contar que ella de primera mano conocía al muchacho del cual discutía y también a sus conquistas–
– ¿Qué es esta sarta de sandeces? A ver, sígueme contando lo que concluiste– pidió un sarcástico Isogai–
– Que son peores que el demonio, al parecer el chico es intocable para esa gente y el baka ex kōhai de mi marido cayó rendido como el mayor de los idiotas. Yo también se algo de brujería y es debido a eso que detecté el poder del muchachito y parte de lo que acabo de contarte– manifestó la peli azul con seriedad–
– ¿Esperas que me crea este reforzado cuento? ¡Ja! Es ofensivo lo estúpido que consideras que soy– satirizó Isogai apartándola con brusquedad– ¡Cuando regrese de mi trabajo le contaré a Souichi kun para que se ría un rato!–
– El tal Morinaga Tetsuhiro no me ganó en amar lo suficiente a mi esposo, pues a pesar del lazo que forjó, se fue con otro– confirmó la dama con claras intenciones de ser contradicha… ¡y no se equivocaría!–
– ¡Falso! tu amor nunca se compararía con el que ése pobre chico le entregó– rebatió airadamente el Taichirou– ¿Dónde quieres llegar con esto? No vas a convencerme de callar–
– ¡Qué sagaz!– se asombró– Pero le llevo años luz en eso– aguantando con profesionalismo las ansias de reir, Samantha dijo– A ninguna parte, solo que si era tan fuerte su amor no entiendo por qué se fue del lado de Souichi sabiendo que yo ya no era una amenaza y que su amor le pertenecía. Me parece inexplicable que si perdonó sus deslices… ¿para qué preferir otra persona? ¿No se suponía que era conocido por ambos que el matrimonio era un despiste para que nadie supiera la verdadera procedencia del bebé y que aun a escondidas serían una familia? Besé al cretino ese para que se desencantara del chicuelo, que volviera con Souichi y nos evitara problemas con quién sabe qué tipo de personas, si es que así se les puede llamar a esas bestias, que como viste no tuvieron reparo en agredir a mi adorado marido despiadada y sádicamente–
– No concibo lo que diré… pero pese a que suene a una vil mentira, cabe la posibilidad de que sea cierto lo que dice, ahora que lo pienso Morinaga kun embarazó a Souichi kun luego de que éste lo engañara con Samantha y la otra mujer ¿quién en sus cinco sentidos deja a la persona que ama en las circunstancias que lo hizo kōhai kun con tantísimas cosas de por medio? Si le hubiese amado y perdonado con el alma no habría hecho eso, claro que ese chiquillo es muy noble y podría decirse que le habría amado hasta la muerte, por lo que no sería descartable la supuesta maldición ¡No! ¿Qué demonios hago dándole la razón a esta bruja?– Di lo que se te antoje, le contaré sí o sí a tu maridito de la desquiciada con la que se casó– espetó Isogai soltando lo primero que se le ocurrió, pero lo cierto era que tales palabras le dejaron pensando–
– Cumplí advirtiéndote– Samantha suspiró pesadamente– Quedará en tu mente lo que le ocasionarás a Souichi con lo que le digas respecto a esto, recuerda su delicada salud emocional y física, porque se desmoronará irremediablemente a pesar de que tus intenciones sean puras. Dos últimas cosas antes de irme: la primera es que no desconfíes de que lo amo y que no lo traicionaría. Y la segunda es que si se entera de lo que te dije, quizá no me crea y obviamente no quiera saber nada de mi, ni siquiera la ayuda que alguna vez me pidió de mantener oculto al bebé, por ende te desmentirá, lo cual causará que el secreto que atesoró receloso de todos y sobre todo de Morinaga sea descubierto– tomando sus cosas, Samantha abrió la puerta de la calle y se fue ante un perplejo Isogai que no pudo refutarle en absoluto–
– Ay Dios… ¿por qué me están saliendo las cosas tan mal últimamente? ¿Por qué siempre es imposible y tarde para mí en cuestiones de amistad o… amor? ¿Amor? No… ¡eso si que no! El error que cometí con Kurokawa no se repetirá con Souichi kun… ¿no? ¡Ag! ¿Quién dice que enamorarse de ese tirano es un error? Es decir… enamorarse no es un error, aunque lo que recibamos a cambio sean sufrimientos. ¡Basta! De todas maneras no es mi caso, yo a ése monstruito no le amo, ni le amaré– reflexionó Isogai riéndose de sus pensamientos: ''La soledad aturde'' se dijo llamando al ex arrendatario del apartamento que fue testigo de la locura en la que cayó él y su ex kōhai, el cual provocaba los impetuosos sentimientos y pensamientos que azoraban a Isogai– Hola Souichi kun, me sorprende que ésa reliquia de teléfono que tenían los dueños de la casa funcione–
– ¡Ya ves!– se mofó el Tatsumi– Oye, no me digas que hubo algún contratiempo–
– No se si pueda denominarse aquello, pero sucede que no se qué hacer con las pertenencias de… Morinaga kun–
– Tarde o temprano esto pasaría– susurró el menor inaudiblemente conteniendo el nudo en su garganta y las lágrimas que se agolpaban– Por cierto, se le deben dos meses al dueño del apartamento, cuando vengas te doy el dinero, de algo me servirán los ahorros que hice desde hace varios meses–
– Me haré cargo de todo ello, tu descansa– murmuró Isogai quedamente–
– No cargues cruces de otros, no lo hagas Iso-baka– solicitó el futuro papá con desagrado– Trae sus cosas acá por favor, las guardaré en el sótano y de paso te daré el dinero–
– No te molestes porque lo decidí, yo pagaré la deuda. En cuanto a Morinaga kun… te hará mal tener sus recuerdos cerca, puedo dejarlos en un sitio de confianza donde no les pase nada– refrendó Taichirou–
– ¡Nada de eso, tonto! Te lo dije ¿no? Hago eso para no repetir el error de volver a relacionarme con Morinaga– rebatió el de cabellos largos–
– Excuusaas– cantó Isogai con voz relajada– Despreocúpate Masoquista kun, será nuestro secreto ¿ne?– invitó ilusionado– ¿Souichi kun? ¡Souichi kun! ¿Holaa? ¡HEY! ... Me colgó– dijo burlón al escuchar el pitido que le indicaba el fin de la llamada–
– ¡Ja,ja,ja,ja! ¿Viste? Tu tío Isogai es ridículamente tarado, tarado y raro, pero… es un excelente cómplice– elogió el Tatsumi con los brazos en su abultado vientre de siete meses–
¿Qué tal? Espero les haya gustado la (as) pequeña (s) ''bomba (as)'' que lancé y no me maten porque todo tiene una razón de ser. Denle una oportunidad que se viene lo mejor. Estamos a pocos del nacimiento de nuestra o nuestro bebé :3
Ya saben que me alegra mucho leer sus respetuosos reviews y los esperaré ansiosa n.n Hasta la próxima. Estén pendientes a la próxima actualización revisando de vez en cuando acá o preguntándome en mi facebook, sin embargo, no se preocupen, yo actualizo pronto amores míos.
