Para los que no les sea obvio este es un alusin mio, una noche de insomnio, basándome en los personajes de Hora de Aventura del que son creaciones de Pendleton Ward y el tiene sus derechos...y cualquiera al que le haya dado los derechos de distribución.

En capitulo trata de algunos días de la convivencia de Simon y Marceline durante la Guerra de Champiñones, así de simple mi preview, si lo hago muy largo seria un mal spoiler XD

Ya había pasado un tiempo desde Simón y Marcy se conocieron, al principio era una niña callada, tímida y orgullosa, pero muy astuta y curiosidad, solo que un poco reservada.

Sus ojos siempre miraban a todos lados, buscando algo interesante. Cuando veía algo peligroso se cubría detrás de Simón, aunque absolutamente nada les ocurrió los primeros 3 días.

Al principio Simón temió que se pudiera enfermar porque ella siempre le tomaba de la mano y era muy helado su tacto. Él pensó en buscar unos guantes, pero cuando se los puso por primera vez ella le dijo que estaba bien sin ellos, que le gustaba lo frio de su mano, así ella sabía que era a él al que tenía tomado de la mano.

Realmente no le tomo mucho tiempo saber que ella no era una niña normal, él lo sabía perfectamente. Por eso ella sobrevivió en esa ciudad.

Como nunca cuido un niño y la trataba como su madre lo trato a él.

En esos primeros días juntos ella hablaba solo de vez en cuando y Simón era el que hablaba casi todo el tiempo, le incomodaba el silencio. Quería que ella tuviera la mente en otro lugar y no en los horribles lugares por los que pasaban a veces.

Ella le contó que había perdido a su madre había y su padre Hunson Abaadeer estaba en un lugar muy lejano al que ella no era capaz de llegar, ni de contactarse, que llamaba nocheosfera.

A Simón le pensó que era algún proyecto militar, lo que complicaba que pudieran encontrarlo sin peligro, en esa guerra parecía que era todos contra todos, lo que hacía que aun los civiles fueran peligrosos para unos militares paranoicos, y si no lo encontraban a la primera repetir el peligro una y otra vez, era inconcebible para él y la pequeña Marcy. Y eso, pensando que su padre aun estuviera vivo.

A veces jugaban a hacer preguntas, al principio eran cosas sencillas como que fruta te gusta, animal y cosas así, Simón pensaba que eso ayudaría a conocerse mejor y tendría la mente de Marcy ocupada.

Un día de esos ellos caminaban jugando a preguntas y respuestas.

-¿Tus únicos parientes son tus padres entonces Marcy?-el preguntaba

-Sí, solo mama y papa, porque no sé si tengo tíos, pero jamás los conocí o escuche de alguno. ¿Tú tienes parientes Simón?- pregunto ella

-No, al menos cercanos no. Tenía a alguien muy cercano pero ya no. ¿Hay algún lugar donde tengas a alguien que te pueda cuidar?-Pregunto el pero Marceline pareció entristecerse.

-No, mi madre era la única que me cuidaba, creía que la gente tendría miedo de mí. ¿Soy un monstruo Simón?-pregunto con la vista baja

-¡¿Qué?¡ No… si vez a tu alrededor, este mundo está loco y no ven el ángel que eres, pero eso es error de ellos, no tuyo cariño. Monstruos son los que lograron hacer cosas como esta destrucción.-Simón se calló un segundo y le pregunto-¿Yo no te asusto pequeña?

Ella dijo simplemente-Me gusta el color azul y le sonrió-y pregunto- ¿Esa corona es porque eres algún Príncipe?.

Je je algo así, pero sería más bien como un Rey, Marcy- y en su interior Simón pensaba que el seria, el Rey de las desgracias, sería un título que podría ser coronado con esa corona.

Ellos habían llegado a lo alto de una pendiente y desde ahí vieron un gran centro comercial, estaba un poco fuera de la ciudad y parecía que se había hundido algo, pues solamente una parte superior del edificio se veía y no tenía puertas.

¿Sabes de que es tiempo Marcy?- pregunto Simón.

¿Tiempo de colecta?- grito alegremente mientras corrió rumbo al centro comercial.

Así es Marcy-Le decía alegremente Simón que trotaba muy cerca de ella

Al llegar, se dieron cuenta que era correcto lo de que el centro comercial se había hundido, tal vez unos 4 metros y la estructura se veía algo dañada, tenía varios agujeros el techo, posiblemente fue blanco de los bombardeos y se vencieron los niveles inferiores.

Los grandes boquetes del techo dejaban ver estantes llenos de cajas y aunque algunos estaban en mal estado.

Así que Simón pensó que sería peligroso para ella etrar en ese edificio, así que le dijo- Marcy voy a bajar solo, a ver que encuentro, pero como esta cuerda es muy importante para que pueda salir, quiero que estés aquí por si se desabrocha o alguna cosa. Cuídala y cuídate mucho, y si ocurre algo, puedes bajar, pero solo si vez algo que se acerque, entendido Marcy.

Si Simón- respondió un poco preocupada- Hambo y yo cuidaremos la cuerda, mientras señalaba al oso que le regalo el día que se conocieron.-No te preocupes.

Vacío su mochila y bajo mientras le grito – Mantente alerta, pequeña Marcy- Bajo unos cuantos metros hasta tocar suelo firme y se movió rápidamente a dentro de las tiendas.

Parecía que había sido saqueada parte del lugar o que mucha de la mercancía fue destruida con las bombas, asi que la recolecta fue mucho mas lenta de lo que esperaba.

Se movía lo más rápido que podía entre las tiendas, Marcy estaba sola y le preocupaba demasiado eso.

Hasta que encontró una especie de cinema y tras el mostrador destruido encontró cajas de dulces, chocolates, gelatinas y chicles. Rápidamente metió todo lo que pudo dentro de su mochila y cuando volteo vio una caja con jugos en envases de aluminio. Reviso su fecha de caducidad y apenas estaban pasándose de su fecha. Sintió un gran gusto pues en el último día se le s había acabado el agua sabor a lodo, aunque esta la recogieron de una estación de gasolina, y no quería usar la corona para crear hielo a menos que fuera completamente necesario.

Empezó su retorno hacia Marcy ya con su botín, ya tenía varios minutos a dentro y no quería hacerla esperar más. La caja de jugos era algo pesada pero aún tenía la fuerza suficiente para llevarlos.

Cuando Simón estaba cerca de la salida escucho unos ruidos y corrió a la afuera con miedo que estuvieran atacando a Marcy y vio que los estantes que están bastante encorvados se venían abajo, el trato de logro esquivarlos pero era muy pesado, así que aunque no le cayó uno encima algunos objetos le pegaron y al no soltar sus cosas, ni siquiera se protegió de los impactos.

Pero lo peor de la caída de los estantes fue que el piso que los sostenía ese nivel término por colapsarse, al ir cayendo vio a Marcy asomarse por donde estaba la cuerda y antes de que todo se volviera negro.

Estaba frío pero tenía un sentimiento cálido, todo el lugar estaba obscuro, pero sentí a más gente junto a él, era agradable, como un tranquilo sueño. Pero una voz lo despertó y lo trajo de nuevo a la realidad.

-Simón, ¿Simón estas bien?-sus ojos de él apenas se abrían y veía una silueta delante de él

- Maldita caja, porque traías algo tan pesado-era Marcy quitándole la caja del abdomen.

El sintió algunas esquirlas de hueso y vidrio en su espalda, no sentía mucho dolor, eso podría indicar lo peor, aunque eso no le dio miedo, con mucho esfuerzo pero tranquilamente quito la caja con su mano del pecho. Y vio el rostro de Marcy lleno de angustia.

Y el corazón de Simón volvió a latir aceleradamente, de nuevo el miedo, miedo a lastimarla, a dejarla sola, a no haber podido protegerla, un miedo más terrible y profundo que cuando pensó que estaba solo en la tierra. Trato de incorporarse pero solo alcanzo a inclinarse delante de ella.

-Calma Marcy yo estoy bien, solo sal de aquí, pronto subiré junto a ti.- Le decía Simón con una sonrisa.

El lugar a lo mejor no era muy estable, el necesitaba a Marcy fuera del peligro, pero su cuerpo no se movía, sabía que si no fuera por la corona el estaría muerto, que sus heridas no dejarían brotar tanta sangre, que no tendría ninguna gota en unos minutos. Pero estaba vivo y tenía que poner a salvo a Marcy.

-Vamos linda, solo necesito recostarme y pronto podré subir contigo-trataba de convencerla.

-No quiero dejarte, eres mi amigo… Hambo, nos espera arriba, tenemos que subir los dos o él se preocupara-Entonces tomo la manga del viejo anticuario y tiro con fuerza, tratando de llevarlo consigo, pero esto hizo que se desprendiera la manga, lo que hizo a Simón caer de costado mostrando parte de su espalda desgarrada.

- Estas muy herido- miro con pánico Marcy.

Simón reacciono completamente en ese momento, ella se estaba espantando aún más, no tenia madre y posiblemente tampoco un padre, este mundo era muy vacío y hostil para una pequeña chica como ella. Así que tomo una determinación. Sacudió de su espalda los escombros y esforzándose al máximo, se sentó de frente a Marcy.

-No te preocupes tengo hilo y aguja arriba, este saco es un poco viejo. O hasta podemos encontrar uno nuevo por ahí.

-Tus heridas, no sé cómo podría curarte- empezó a llorar mientras se acercaba a Simón.

Simón la tomo de los hombros, y ella alzo la mirada al rostro tranquilo de Simón- Recuerdas que te dije que era un Rey, no soy cualquier Rey, soy un Rey que domina las ventiscas y las tormentas de nieve, Soy un Rey Hechicero y estas heridas no son nada para mí-le dijo y Marcy pareció no dudar de él.

-Si Marcy, pero ya no llores, me debilita las lágrimas. Tú eres la única que puede ayudarme- Decía un poco afligido Simón

Marcy contuvo su llanto y lo miro atentamente y Simón prosiguió- Necesito que me abrazases fuerte, eso me darme fuerza para poder usar una magia más poderosa.

Él tomo su corona que aún estaba en su cinturón y susurro-Por favor protégela-

Un instante después para él, despertó con la visión de un centro comercial congelado, como si este se hubiera hundido en un lago de cristal. Él se encontraba bocabajo y la corona unos centímetros delante de su cabeza en el suelo, unas frituras en su mano izquierda y una niña tomando sus dos tobillos.

-¿Que paso?- pregunto el

-Querías meterte de nuevo al centro, pero no te dejare - Decía Marcy sujetando fuertemente sus piernas

-Sí, creo que lo que quería hacer esta muy loco, jajaja- trataba de calmar a la preocupada Marcy

-Gracias por cuidarme Marcy, pero ya me puedes soltar- le decía sonriendo él.

Ella lo miraba un poco renuente a soltarlo, la persona que ella había detenido no era como siempre se comportaba Simón.

A ella le había sorprendido ver a Simon comportarse como un niño haciendo una gran rabieta, pero un niño no mayor a 3 años, se decía ella. Y aunque la amenazo de congelarla, nunca vio ni u odio ni malicia, era su amigo Simon, el nunca le haría daño se decía, por eso no temió, el la necesitaba aunque no se diera cuenta y ella no lo dejaría.

– Tienes aun herida la espalda, no debes moverte mucho, así que debes de descansar.

Él la miro con ternura, la sujeto por la cintura y coloco a un lado de él.

- Mira creo que ahí podemos descansar por hoy-Señalando unos árboles muy gruesos

- Me siento aún muy cansado, creo que necesitare la ayuda de una niña fuerte. Podrías traerme las cosas de ahí- señalando donde había dejado lo que saco de su mochila antes de entrar y no muy lejos estaba la mochila con los dulces.

-Quiero que pongas el campamento hoy tú Marcy- le dijo tiernamente

Ella vio que su Simón había vuelto completamente como era antes y que parecía más saludable que dentro del centro comercial. Así que corrió y empezó a juntar las cosas.

El ya podía caminar un poco lento, logro ver unos jugos de la caja sobre unos montículos de nieva y fue a cogerlos.

Se sentó a esperar junto al árbol y con las tiras de su ropa improviso unos vendajes, mientras Marcy acabo de poner el fuego y acomodar su bolsa de dormir.

Era muy lista y ya sabía cómo poner el lugar de descanso y prender le fuego, coloco todos los objetos en un lado y la mochila junto a ellos y Simón le abrió jamón enlatados y le dio un jugo de los que recogió.

Ella alejo el jugo con su mano- Por sacar eso, casi te matas-le dijo

-Así es Marcy, por eso…debemos tomar venganza- y abrió uno para el

-Tomemos hasta su última gota de ellos para que conozcan quien manda.-y lo estiro esperando que ella brindara con ella

Marcy rio un poco –eres un tontito- y tomo el jugo que le había paso antes y ambos lo acabaron de un solo trago, se miraron y volvieron a reír.

En la noche el cielo estuvo despejado, y el clima era cálido así que apagaron el fuego, para evitar ser sorprendidos.

-Mira que hermoso cielo Marcy, sabes esa estrellas de ahí se llaman-Simón trato de recordar su nombre, el sentía que había estudiado las constelaciones de joven y que las conocía muy bien, pero solo eran recuerdos vagos y sin conexiones, aun así el veía figuras de animales en las estrellas, tardo unos segundos y vio que su esfuerzo por recordar los nombres era en vano así que solo dijo- la constelación del tipo con una espada.-Marcy sonrió e imagino a un tipo con una espada.

Y esa como una V es cara de toro y esa de ahí como un cubo y una patita es el oso estelar pequeño.-Le siguió contando el

-A mí me parece una hoya-dijo Marcy

-Si, a mí también- y ambos rieron de nuevo

-¿Y esas de ahí?-pregunto el

-Un edificios en ruinas – Simón se quedó mudo en ese momento, le hubiera gustado enseñarle las cosas que él vio en sus viajes como anticuario, las cosas hermosa que vio, le daba tristeza que el paisaje habitual de ella fuera destrucción.

-Y esa de ahí, es Hambo y le está dando de comer a unas palomas-prosiguió ella, Simón solo volteó a verla y noto que ella se veía muy emocionada

- Y tú y yo le estamos dando el pan, pero las palomas quieren el pan, pero tú no se lo quieres dar, así que ellas vuelan en circulos sobre ti- y Marcy se incorpora un poco y aun viendo aun el cielo dice en una voz más alta - y te dejan caer… oh no… su popo, corres y corres pero no logras salvarte Simón y las palomas se van triunfantes- Simón sonreía a la narración de Marcy

-Pero eso no es todo, nos estas mirando, quieres abrazarnos a Hambo y a mí, ¡iugh!, que asco, pero yo soy muy rápida y te esquivo…. oh que asco abrazaste a Hambo y ahora él está lleno de popo y vas tras de mi de nuevo- espero unos segundo, se dio vuelta y con una pose victoriosa acabo diciendo- pero yo soy muy rápida y me subí a una estrella fugas y ahora ya no me puedes alcanzar.

¡Ah, siiii¡ -dijo Simón mientras saltaba hacia Marcy y la abrazaba fuertemente. Ella reía y reía mientras él le dabas vueltas para después colocarla suavemente en la bolsa de dormir.

-¿Y cómo crees que se deba llamar esa constelación?-Preguntaba a la niña

-Hambo dice que La guerra de la Popo de Paloma-dijo

-¿Qué te parece Marcy y Simón?-le pregunto él.

-¿Qué tal el Rey Mágico y su amiga?-dijo ella

-El Rey Mágico y su Princesa, ¿Qué te parece?-dijo el

-Mmm, Hambo dice que está bien, mientras no me digas princesa… yo soy fuerte y no delicada como una princesa-Mientras sonreía ampliamente mostrando sus pequeños colmillos.

-Aunque me gusta ser tu princesa.-agrego al final en un tono muy bajo, mientras se tapaba completamente con la bolsa.

-Ahora descansa mi pequeña dama- finalizo el

Hace mucho que él no sentía esa paz y alegría, tanto tiempo de soledad y ahora tenía una razón para sentirse feliz de estar vivo.

Había encontrado un sin número de tesoros que cuando viajo por todo el mundo, vio grandes reliquias. Y ni una de ellas se acerca a la felicidad de cuando encontró el enigmático Enchiridion.

Y aun asi todos esos hallazgos no se comparaban con el tesoro que encontró algunos días antes, en la pequeña Marcy- Y agradeció por primera vez tener la corona, con la que pudo vivir para conocer a Marceline.

Esa noche aun después de usar la corona descanso sin susurros, esa fue una noche perfecta.

Tenia algo de insomnio asi que si me fallo algo en la sintaxis, gramática o coherencia, lo siento, suele ocurrir en este estado.

Pero pronto tendré exámenes y antes de que mi cabeza se me llene de formulas, decidí publicarlo, diría que cualquier critica es bienvenida, pero simplemente no Leire las malas jaja. Aunque debo leer las malas para saber que son malas -_-

En realidad nunca planifique nada de historia, solo son ideas que derepente uní en mi camino a la escuela, así que cuando se junten suficientes ideas para algo y me de tiempo, pondré otro ...si aun no les aburro.

Nos vemos, y gracias por los reviews