El sonido era inigualable. Algo estremecedor. Era una sensación inexplicable. Desapareces en un instante, y permaneces a oscuras por un gran rato, sin moverte, sin sentir nada. Es un vacío en lo vacío. Después, una fuerza golpea la atmosfera en la que te encierras y poco a poco empieza aparecer una luz. Se siente un aire pesado envolviendo tu cuerpo y de repente un golpe se forma ante tus pies. Al instante apareces de nuevo.

Todo era diferente, incluso al respirar se sentía diferente. Miró de un lado al otro para observar en donde había aterrizado. Y si, aterrizó en el mismo sitio, a la misma hora, en diferente dimensión. Su corazón empezó a golpear con fuerza en su pecho, y presionó un botón para abrir la puerta de esa cápsula. Se quitó el cinturón que llevaba puesto, cogió una bolsa de deporte que tenía sus pertenecías y salió alzando el vuelo.

Aterrizó en un gran jardín cubierto de una fina hierba fresca. Sonrió intensamente observando la gran mansión y sus alrededores. Era una gran satisfacción. Sin duda, esa dimensión era maravillosa.

El peli lila era un gran observador, le gustaba admirar la belleza de cada cosa o persona. Alzó la vista hacia el cielo azul, para mirar la serenidad que este le brindaba. En su dimensión había poco que admirar, tristemente la belleza no se observaba. Se sentía. Él sabía apreciar ambas cosas. Era un chico muy curioso y a lo largo de su vida había aprendido a fijarse en cada detalle de lo que solía mirar sus ojos. Siempre con un fin de averiguar hasta el último detalle. Podría ser una virtud o simplemente uno de sus mayores defectos.

-¿tu? –Una voz hizo bajar la vista para toparse con un niñito idéntico a él. El pequeño muchacho estaba asustado y sorprendido. Con su dedo apuntaba a Mirai.

-hola trunks –Mirai saludó energético y feliz, agachándose a la altura del pequeño -¿cómo estás?

-MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA pequeño salió corriendo hacia una de las tantas puertas de la mansión, dejando a Mirai Trunks sorprendido de su reacción. Volvió a levantarse y prosiguió su camino hacia la puerta donde el pequeño trunks entró.

-¡MIRAAAAAAAAAAIIII! –Tan rápido fue el golpe, que no se percató que Bulma se había lanzado a sus brazos tras ese largo chillido, provocando una caída al suelo - ¡por dios hijo! pero como has crecido, estas guapísimo, estas… ¡AAAH! ¡hijoooo estas hermosísimo! –Mirai estaba avergonzado ante la reacción de su madre en esa dimensión, y totalmente rojo en un intento de quitar de encima a la peli azul.

Ambos se levantaron ante la curiosa mirada del pequeño Trunks. –venga hijo entra- Bulma hablaba energéticamente con una sonrisa en su sien -, y explícame por qué has regresado…

-¿mama quién es?- pregunto dudoso el niño mientras seguía observando a Mirai con misterio.

-¡así! Perdona cariño…Trunks te presento a Trunks, eres tú en otra dimensión y bla bla, ya te lo ha explicado tu padre más de una vez cariño -, hablaba feliz la peli azul -, pasa por favor, debo contarte un montón de cosas le tomó del brazo y de un jalón ambos entraron por la puerta de cristal dejando al pequeño con mucha duda.

-¿ése soy yo? ¿Tan feo?

Bulma se encargó de ponerle al día al joven Mirai, le contó desde su ultima vez en esa dimensión, las decenas de cosas que han pasado; la llegada de buu, cuando Goku revivió, la boda de Gohan… todo, absolutamente todo. Trunks, escuchaba atento ante las explicaciones de su madre, pensando que ellos tampoco lo habían tenido nada fácil, al contrario que en su dimensión, ellos volvieron a luchar con un gran villano, que incluso llego a matar a todos.

Ambos pasaron toda la tarde, sentados en la gran cocina de la mansión, contando todo lo que han vivido en todos esos años. Ambos sorprendidos de todos aquellos acontecimientos, pero contentos de volver a verse. Era una alegría que compartían los dos, el vínculo de madre e hijo vivía en todas las dimensiones.

-Se nota que te has relajado, tu ki ha disminuido consideradamente. –la voz de Vegeta se hizo presente haciendo girar las cabezas de Bulma y Mirai hacia la puerta de la cocina, que entraba el príncipe con una toalla colgada en su cuello y con los brazos cruzados.

-hola padre. –respondió serio el peli lila mientras seguía sentando.

-espero que tu llegada sirva de algo. –el príncipe de los sayajines salió con la misma cara de irritado con la que entró, haciendo dar un fuerte respiro a Mirai trunks.

- no le hagas caso hijo mío… está contento de que hayas venido aunque tenga esa cara de aburrido.- Bulma le dio una sonrisa mientras se ponía de pie, dispuesta tomar otra taza del café que ha estado bebiendo.

La Bulma de esta dimensión era muy diferente. Su pelo corto, su piel bien cuidada, su cuerpo bien formado y un ánimo joven que solo en los adolescentes se solía ver. Bulma de esta dimensión era muy vanidosa, tan solo verla se podía observar en la ropa que llevaba ese narcisismo tan alto que tenía; pero la Bulma de la dimensión de Mirai Trunks, viva en lucha para hacer crecer en los corazones de las demás personas, esa esperanza de vida continua que alguna vez habían tenido. El ejemplo vivo de que lo malo te hace mas fuerte.

Pero repentinamente la mente del joven peli lila apareció Goku.

Goku era un hombre a seguir. Digno de sabiduría e inocencia, de lucha y poder. Alguien que sacrifica la vida por los demás es algo superior que admirar y al saber que estaba vivo, Mirai trunks no dudo en ir a felicitarle y darle las gracias por todo lo que había aprendido de él. Quería pegarle una sorpresa y ver cómo estará el hombre que, por lo que ha contado su madre ha salvado al mundo de nuevo. Después de volver a visitar a uno de sus ejemplos, iría a ver a los demás: Krillin, Gohan y a todos sus amigos de esta dimensión; claro que, dando una sorpresa.

-quisiera visitar a Goku, madre -, respondió el joven sayajin mientras repetía la acción de su mama. –sigue viviendo en esas montañas ¿no?

-si cariño, seguramente está ahí… ves a dar una vuelta que yo te preparare una habitación –. Decía su madre dando unos sorbos a su café -, si quieres puedes tomar una nave por si no te acuerdas del camino.

-tranquila, me gusta el aire de esta dimensión.

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Trunks estaba en lo cierto, en su dimensión el tiempo de verano era un tanto pesado comparado con la dimensión que se encontraba ahora; era un aire limpio. Fresco. Que dejaba volar con toda libertad. Mirai no había olvidado el camino hacia la casa de Goku; él era un hombre que recordaba las cosas, y como no olvidar los paisajes sumamente hermosos que brindaba el camino hacia el hogar del hombre más fuerte del mundo. Eran maravillosos, los colores se mezclaban en ellos haciendo una vista totalmente agradable.

Observo desde lo lejos la características montañas en donde vivía Goku, y una sonrisa se formó en sus labios, y aumentó su velocidad hasta la montaña Paoz.

Aterrizó en frente de la puerta de la pequeña casa, y una sonrisa satisfactoria apareció en su rostro. Animoso, había tocado la puerta a la espera que alguien abriera, más nadie lo hizo. Volvió a tocar pero obtuvo el mismo resultado. Suspiró. Empezó a concentrarse en encontrar el ki del guerrero por si se encontraba cerca. Pero no. El ki de Goku se encontraba lejos de ahí.

Resignado alzo de nuevo el vuelo, pensando en ir a buscarlo donde se encontrara; pero la belleza que ofrecía el paisaje a sus pies lo dejo hipnotizado. Cuando él había venido a esta dimensión, Mirai Trunks no había cogido el tiempo para al menos apreciar los bellos paisajes de las montañas, y ahora que estaba de vuelta y más tranquilo, no quitaba la vista del hermoso bosque; hasta que sus ojos se fijaron en una figura. Una figura que estaba a las orillas del rio. Intento descifrar que era aquello que estaba ahí, y decidido a saberlo descendió del cielo. Dominado de curiosidad fue a pasos rápido hacia la figura, pero visualizó que era una persona; Era la mujer de Goku, que dormía plácidamente en el fino césped, cubierta por una prenda amarilla, y un largo mechón negro que cubría parte de su cara.

Dormía tranquilamente, despreocupada de todo y Mirai se quedó pasmado al observar que la madre de Gohan se mostraba inofensiva, relajada, todo lo contrario de la mujer que conoció hace unos años.

Se acercó un poco más, admirando a la mujer dormida, sorprendido de volverse a encontrar con la peli negra de esa forma. Observo con más esmero, dominado aun por la curiosidad. La cara de la mujer echada resaltaba tristeza. Su cara dormida demostraba angustia.

Recordaba verla siempre firme y ruda. Alguien difícil de tumbar. Siempre con un carácter un tanto complicado. Severa. Reservada. Todo lo contrario que mostraba esa Milk dormida. Mostraba una nostalgia extraña que provocaba una singular inquietud al joven sayajin, que se encontraba de pie a unos pasos de la mujer.

De repente Milk abrió de golpe los ojos, y alzó la vista perdida a la altura del joven, que quedo helado ante los ojos perdidos de la morocha. Un grito soltó de sus rosados labios y se sentó con fuerza para observar expectante al hombre que la observaba.

–tu… tu… eres…

El joven peli lila estaba nervioso, imaginando que la mujer de Goku pensara que le estaba vigilando como un depravado pervertido.

-yo, yo solo…- Mirai asustado y con rubor en sus mejillas, buscaba las palabras correctas para disculparse de la mujer que tenía enfrente, entre enfadada y asustada.

Bajo la mirada intentando evadir su pequeño sonrojo. Sus ojos bajaron observándola con cierto miedo, pero se fijó en su pecho y se percató que Milk estaba en ropa interior y rápidamente la cara del joven se convirtió en un rojo potente, girándose con fuerza dando la espalda a la morena que seguía sentada.

– ¡Maldita sea!- grito colocando sus brazos encima de sus pechos.

-, pero ¿qué narices haces aquí Mirai? ¿Porque no has avisado antes de llegar? ¡Al menos haber enviado una carta desde tu dimensión, de tu llegada!

El joven avergonzado alzó una ceja tras las incoherencias que soltaba con rabia la mujer, que se vestía rápidamente con el vestido que antes le cubría.

-yo, quería dar una sorpresa a Goku, y al irme vi algo raro cerca del rio, y solo me acerque para asegurarme de lo que era, pero nada más, se lo juro -. Habló con rapidez Mirai.

Milk acababa de vestirse y tan sonrojada como el por el "raro" momento, suspiro fuerte.

-puedes girarte. –hablo la mujer con una voz severa y sus manos en sus caderas en forma de jara.

Mirai se giró en sus talones y volvió a observar a la morena ya vestida. Su pelo largo se movía al rito de la brisa, y un color rojo resaltaba en sus blancas mejillas, seguía como siempre, no había cambiado para nada, o si, puesto que Mirai nunca la había visto con el pelo suelto y la hacía lucir mucho más joven. Físicamente, Milk estaba preciosa.

-¿porque me miras asustado? ¿Acaso nunca has visto a una mujer dormir?- pregunto con el ceño fruncido y sus mejillas coloradas de la vergüenza.

-no es eso… solo que me pareció extraño verla echada en el suelo y quería asegurarme que estuviera bien.- respondió el peli lila.

-me gusta dormir en la naturaleza… me hace sentir…libre...

-me imagino –Mirai empezó a mirar a sus lados-, esto es realmente hermoso.

El sayajin la volvió a mirar y sonrió aun avergonzado a lo que Milk le correspondió con otra sonrisa. Estuvieron mirándose, un rato formando un incómodo momento, hasta que un chillido rompió ese silencio extraño.

– ¡MAMIIIII! –acababa de llegar el pequeño Goten.

Ambos se giraron para ver llegar al pequeño, que abrazo con fuerza a su madre. Y al separarse observo a Mirai que seguía sonrojado.

-¿eres… Trunks? –preguntó el niño sorprendido ante el peli lila.

-no cariño, es Mirai, el chico del futuro que una vez te contó tu hermano, ¿recuerdas? –Milk se agacho a la altura del pequeño, dando pequeñas caricias en su cabellera morena.

-pues es Trunks en grande-, rio animoso –, Trunks del futuro ¿quisieras quedarte a cenar? – pregunto Goten muy contento.

Milk dio una sonrisa nerviosa y miro a Mirai que no quitaba su sonrisa vergonzosa. Esperando una respuesta.

– no puedo, pero muchas gracias por la invitación –, y soltó una risilla al unísono con Milk -¿quisiera saber si puedo pasar mañana a visitar a Goku? –Preguntó el peli lila a una respuesta. Mirando dudoso a la morocha.

-claro, puedes venir cuando quieras.- lo dijo con una sonrisa tierna.

De nuevo el momento incomodo volvió, y en ellos volvió el leve sonrojo.

-bueno… hasta mañana y… disculpe por el mal rato -. Empezó alzar el vuelo. Sin despegar los ojos de Milk.

-tranquilo… hasta mañana. –la morocha alzo la mano despidiendo a Mirai, haciendo repetir la acción a su hijo.

– ¡adiós Trunks del futuro! ¡Vuelve pronto!

El peli lila sonrió y despegó fuerte el vuelo, desapareciendo entre el cielo anaranjado.

Milk se quedó perdida mirando el cielo, mirando el lugar en donde segundos antes el joven peli lila desapareció…

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La puesta de sol en verano es una de las más bonitas de todas las estaciones. Su color anaranjado es mucho más brillante, dándole vitalidad aquello que está apagado. Es bonito apreciarlo, este donde este; pero lo mejor era verlo es en las orillas de las playas. Es ahí donde se vive más la puesta de sol y Son Goku lo tenía muy claro.

Tumbado en la arena, con los brazos atrás de la nuca descansaba tranquilo después de un largo día de entrenamiento.

-¡Goku!- un grito provenía atrás del hombre más fuerte del universo. Emitido de una mujer de pelo castaño, de contextura delgada y de unos ojos miel demasiados grandes. Llevaba algo en sus manos, una especie de bandeja con una fruta rara, y venia corriendo a donde Goku estaba tumbado.

Llego y se sentó al lado de él, que aún seguía tumbado en la arena de esa solitaria playa.

-mira Goku, esta es la fruta que tanto te he hablado.-Mostro la bandeja que llevaba en sus manos. El joven peli negro se sentó observando la fruta como si un diamante se tratara.

-se ve buena pinta ¿puedo comer un poco?- pregunto ansioso.

La chica asentó con la cabeza, y en un abrir y cerrar de ojos el joven peli negro estaba devorando la fruta.

La chica lo observaba con mucha admiración y tras una risilla le pregunto: – quisiera que me entrenaras Goku- le dijo cogiendo los restos de fruta que había dejado en la grande bandeja.

Goku trago los trozos que tenía la boca y le quedo mirando -¿estas segura Shaih? – pregunto antes de volver a devorar la fruta que tenía en la mano.

- claro que sí.

-entonces si estas preparada por supuesto que si Shaih- el peli negro le miro sonriendo con su habitual sonrisa. Y ambos volvieron a comer la extraña fruta.

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La alegría era evidente en cada casa que iba Mirai Trunks. Incluso Krillin había llorado tras verlo, recordando la época en que viva en él, el espíritu de lucha. Todos se sorprendían de la llegada inesperada del joven viajante. Pero nadie quitaba la alegría que el joven sayajin había provocado con su llegada.

La media noche llegó, y el joven sayajin apenas entraba por la mansión de la corporación capsula. Iba a paso tranquilo al salón donde se encontró con su madre fumando en el sofá con una sonrisa en su rostro. Tomo asiento en un largo sofá verde, enfrente de donde ella se encontraba.

-¿todo bien hijo? –preguntó Bulma dando una calada a su recién encendido cigarrillo.

-creo que perfecto, Krillin, Gohan, el maestro Roshi estaban muy alegres de volverme encontrar –contaba animado -, incluso Krillin lloró al verme – decía con una sonrisa en su rostro.

-él es así hijo… - soltó el humo de sus pulmones – y dime ¿vistes a Goku?

-hem… no. –Respondió el peli lila –, pero vi… a su mujer.- cierto rubor asomo en sus mejillas.

-a Milk ¿Y cómo se encuentra? Hace tiempo que no la he visto.

Repentinamente el joven peli lila quito la sonrisilla que tenía en su rostro. Recordó que la peli negra no estaba del todo bien. Su rostro esbozaba tristeza y angustia. Aunque ella intentara disimularlo con su rostro dulce. Era extraño, que su comportamiento sea así, incluso hubiera jurado que se esperaba unos gritos incontrolables o golpes sin fin de parte de la morocha ante aquella situación. Pero no. Su comportamiento hacia crecer cierta sensación de curiosidad y pena en Mirai. Era una sensación que extrañamente hacía una fusión de desesperación por ayudarla. Pero ¿porque? Normalmente ni si quiera se había acordado de ella durante su viaje, y en su dimensión apenas habían compartido abrazos de consuelo. No tenía respuesta, pero si cierta misión por ayudarla en lo que haga falta, acaso ¿será que en él vive el espíritu bondadoso que provocaba esa sensación de querer ayudarla?

-supongo que bien.- mintió -, mañana volverá a la montaña Paoz para ver si veo a Goku… quiero darle la sorpresa y su ki se encuentra un tanto lejos.

-me parece bien, porque no te llevas a trunks, mañana es sábado y así juega un rato con Goten.

-mira a él también lo vi. –Rió el joven peli lila-, es todo un Goku en miniatura.

-sí, es la viva imagen de Goku cuando era un niño… entonces le diré a Trunks que se prepare.

-claro que si madre.

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Luchar es una de las necesidades más grande en un sayajin. Después está el comer. Luego el dormir. Pero que otras necesidades tendría un sayajin, si con estas están satisfechos. ¿Una mujer también podría influir en ellos? ¿El amor? ¿El sexo?

Milk estaba un mar de dudas en la madrugada. La noche era potente, los búhos cantaban con vigor y Goku sin regresar.

A la joven peli negra no le molestaba en lo más mínimo que venga de noche, o que entrene con vehemencia. En la mente de Milk estaba la preocupación de que Goku no había ido a cenar.

Es la primera vez que lo hace desde que volvió entre los muertos. Siempre solía entrenar temprano y solía venir tarde; pero siempre con un cierto tiempo para comer y cenar.

Eso le inquietaba a la peli negra. ¿Acaso le abra pasado algo? No, no… a no ser que se hubiera ido de nuevo sin volver. O ¿fue de nuevo al más allá?

Asustada, se sentó con fuerza. Empezó a mirar en la oscuridad con inquietud. Era una angustia que no la dejaba dormir. Tan solo el hecho de que Goku regresara sin si quiera decir adiós, como en los viejos tiempos, la quemaba por dentro.

Pero ¿porque debería quedarse? Si ella no le da lo suficientes razones como por lo menos se quede un rato en casa. Le dolía. Jodidamente le dolía. No quería perderlo de nuevo. No quería tampoco regresar a esa época que vivo por un par de años la aflicción de su ausencia. Pero tampoco sabía si en esos momentos era también su ausencia que le dolía.

Lagrimas empezaron a brotar de sus ojos y retomo una posición fetal en la grande cama. Los recuerdos de su soledad atacaban fuerte su mente: Su promesa, su compromiso, su primera muerte, La época que se fue a luchar con frezzer, la época de los androides, la época en que se puso enfermo del corazón, y si no fuera por la medicina de Mirai… Mirai…

Repentinamente los ojos de Milk se abrieron como platos. Un sonrojo apareció y los recuerdos de la tarde se hicieron presentes.

Una sonrisa se formó en sus labios. De una sonrisa a una carcajada. Y de una carcajada a no parar de reír. Tan solo recordarlo su vergüenza aumentaba, la cual le provocó una risa incontrolable. La había visto dormida. La había visto en ropa interior. Tan solo recordarlo le provocaba un rubor especial.

No paraba de reír. Mirai, trunks del futuro, la había visto como pocos la han visto.

Milk recordaba su cara avergonzada. Sin duda el lucia perfectamente. Sus ojos seguían mostrando esa bondad que siempre tenía, un cuerpo completamente formado y una cara varonil que mostraba una madurez esbelta.

-él también se sonrojo. –se dijo mientras volvía a reír. Como una niña. Como la Milk que era antes.

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¡Hola a todos de nuevo! Espero que os haya gustado este nuevo capítulo de esta historia! En verdad estoy muy agradecida por esos reviews que me habéis dejado; gracias a Deidydbz, Smithback, Alexandra cooper96, Deyanii go, layla MT, luciaFan, mons, carmesí, MIKASHIMOTA Z y lola! Graciaaas en serio, me ha motivado muchísimo, un beso fuerte a todos.

Espero que sea de agrado este primer encuentro de Mirai y Milk jajajaja, pero siempre me ha gustado los encuentros sorpresas y creo que esta pareja se merecía uno así, o al menos yo creo que es sorpresa, puesto que nadie te encuentra dormida semi desnuda cerca de un rio. Ya saben, el mundo da muchas vueltas, y uno no sabe cómo ni cuándo puedes encontrarte a esa persona, que de una forma u otra te cambiara la vida.

Cabe recalcar, que Mirai en el anime siempre se sonrojaba ¿y porque no hacerlo un poco avergonzado aquí? si, si, no será en toda la historia así. Y sobre porque curioso, pues bueno la curiosidad mato al gato. En este caso, la curiosidad mato a trunks jajajajajajaja, no literalmente, eso está claro.

Debo confesar que tengo un fetiche por los triángulos amorosos, y bueno antes cuando me imagine la historia iba a poner a un Goku cabrón, pero no. Será solo un cabrito jajajaja, por eso está aquí Shaih, que se encargara de convertirlo en el cabrito de la historia… ¿o será ella? Jajajajaaja ¡no lo sé!

Puede que incluso el capítulo sea un tanto raro (como la historia en sí) pero ¡heee! De cierto modo ya estoy maquinando conflictos celopsicopatas (¿?) Entre Mirai y Goku jajajaja que friki soy.

Otra cosa antes de irme, tarde lo suyo porque me mude de casa y hasta que conecten internet, mal vamos jajaja asique disculpen y espero que conecten de una buena vez el wifi porque ya lo necesito.

Una observación de Alexandra cooper96 es que Milk en la saga de cell si tenía 30 años, solo que la puse a la edad de 25, pero como no he escrito nada aun en la historia de su edad espero que no sea ningún problema, y otra vez te lo agradezco por tu observación

Otra observación fue de deyanni go, jajajaj déjame decirte que no me percate de ese pequeño error jajaja pero no creo que sea un problema para entender la frase, gracias por decírmelo

Y bueno mis pequeños niños, espero vernos en el siguiente episodio, un fuerte beso

¡Hasta pronto!

Advertencia: están aceptando todo tipo de sugerencia y opinión referente a este capítulo. Gracias