Lamento la tardanza, tuve pequeños imprevistos el fin de semana, esperó disfruten este capítulo.

Aclaro que ni dragón ball ni sus personajes me pertenecen, sólo hago esto por ocio.


La guarida de los lobos

Mi corazón se detuvo, mi cuerpo temblaba y él me miraba con sus ojos azabaches, sin importar que su vida se vea amenazada, de que yo le estuviera apuntando con una arma, no mostraba ningún signo de temor, ¿Acaso no tiene miedo?, o no le importa el hecho de poder perder la vida, aunque debo confesar que en todos estos años jamás le disparado a un otro ser humano, ¿Sería hoy el día que lo haría? ¿Tendría que dispararle a aquel hombre? Lo siguiente no lo vi venir, me ignoró, por completo, él sólo siguió su camino como si yo no estuviera, así, como si nada hubiera pasado, este sujeto si que es extraño y yo no dejaría que se escape.

— ¡Alto ahí! — Le dije, pero tal parece que se hace el sordo — ¡Alto o disparo! — Dije mientras le apuntaba, ahora si, se detuvo en seco, y girando únicamente su cabeza me veía por encima de su hombro, yo no le quitaba el ojo de encima. Luego de que se detuviera, mis demás compañeros comenzaron a llegar, salieron de todos lados, de cada esquina que había, ahora lo teníamos rodeado no tendría a donde escapar, pero, al igual que hace unos momentos, dio un vistazo rápido a cada uno de los integrantes, examinándolos cuidadosamente, veía cada vehículo desecho en las calles, cada pila de escombros, cada uno de los edificios hechos trizas por el pasar de los años, ¿Acaso podrá intentar escapar? ¿Sera posible lograr algo así? O... ¿Tendrá otra cosa en mente? Es ahora el momento de la verdad, sabré si en realidad es un bandido, un asesino o sólo es un simple hombre con el que nos topamos.

— ¡Tira tus armas! — Gritó uno de los integrantes del grupo, todos de inmediato prepararon sus armas para responder en caso de alguna hostilidad por su parte — ¡Tira tus malditas armas! — Reiteró, no le daría otra oportunidad, si él no obedece posiblemente este sea su último día con vida. Pero nuevamente me sorprendió, tal parece que examina cada posibilidad que tiene y su probabilidad de éxito, inesperadamente dejó caer su arma y levantó los brazos, se estaba rindiendo, otro de los miembros de nuestro grupo, Hanck, creó que así se llama o le apodan, de hecho aquí ya casi nadie lo llaman por su nombre, todos tienen sobrenombre, sólo yo no me ganado alguno, en fin, Hanck se acercó y esposó a este hombre misterioso.

— No intentes nada o te ira muy mal — Decía mi compañero que lo había esposado, ahora me siento más tranquila, pero aún me inquieta saber quien es, y que hace sólo.

— ¡Registra lo! Ve si no tiene algún arma oculta entre sus ropas — Ordenó uno de mis compañeros, a lo que Hanck comenzó a sentir y buscar cualquier cosa que llevará con sigo que fuese peligrosa, y como era de esperarse, llevaba una segunda pistola con sigo, una Colt, la llevaba oculta en la parte trasera del pantalón.

— Parece que no trae nada más — Respondió al mostrarle el arma.

—Bien, regresemos a los autos y largemonos de este lugar — Ordenó aquel que era conocido por el nombre de "Siete", es curioso, creo que había estado siete días perdido en el bosque o algo así.

— No... Aún falta nuestro líder — Que era llamado "Bull" — y nuestro compañero.

— ¿¡Qué están esperando!? — Dijo a mis espaldas aquel hombre robusto y corpulento conocido como "Bull", di media vuelta y efectivamente era él, traía apoyado en uno de sus hombros al joven que nos acompañaba, pero tal parece que este esta herido, veo que una de sus piernas y de su boca sale sangre — ¿Una última ronda de tragos? ¡VAMONOS!

— Hijo de... — Decía enojado nuestro compañero herido mientras dejaba su apoyo y se abalanzaba sobre aquel hombre que, creo fue quien lo dejó así, pero su intento fue en vano, la pierna no le respondía como debería y no pudo mantener el equilibrio por lo que cayó al suelo.

— ¡Levantate inútil! La única vez que peleas y mira como te dejó — Decía Bull mientras volvía a levantar al chico.

— Me tomó desprevenido, si no le hubiera dado una...

— Si claro — Le dijo nuestro jefe, mientras que el hombre desconocido hizo una ligera mueca — ¿Y este pendejo?

— Es el hombre que al que se refería usted y... — Decía "Siete".

— ¡Eso ya lo se! ¿Cómo fue que lo agarraron? Eso es lo que quiero saber.

— A... De hecho fue Videl, ella lo detuvo y nosotros nos encargamos del resto.

— Ya veo, muy bien hecho, y ¿Ha hablado?

— De hecho, apenas lo agarramos, no le hemos preguntado nada — Respondió Hanck que tenía sujeto al pelinegro misterioso que ahora parece que vendría con nosotros al pueblo.

— Bien, ya saben el protocolo, vámonos que en unos momentos este lugar se llenará de esas cosas — Dicho esto todos reunimos y tomamos nuestras cosas para dirigirnos a los vehículos en los que nos transportamos. Ahora habíamos recolectado un par de medicinas y latas de alimentos en conserva, no fue un día muy productivo, pero hay veces que va peor, además ahora nos acompaña un individuo peligroso, eso creo. No tardamos nada en llegar a las camionetas, todos comenzaron a cargar los vehículos y posteriormente a subirse — ¿Viste algo Tora?

— No, todo estuvo tranquilo — Respondió Tora desde la batea de la camioneta.

— Bien, contacta a "La guarida", avisa que tenemos un herido y un prisionero — Ahora ya estábamos todos listo, partimos a "La guarida", así se llama el lugar en donde vivimos, viajamos en dos camionetas y una moto que va al frente dirigiendo, usamos camionetas por la facilidad de poder abordarlas y los caminos no son como antes, ya todos esta invadidos por la naturaleza, no es fácil transitarlos. En la camioneta en la que viajo va Bull, Tora, "Siete", alguien conocido como "El Don Juan", aunque no es lo creen, de hecho lo llaman así por que siempre lo rechazan, el hombre que conocimos hace unos momentos y por supuesto, yo. Tora y "Siete" van en la cabina, mientras que el resto viajamos en la batea, vigilando no sólo al individuo que nos acompaña, también estamos pendiente de cualquier amenaza en el exterior — ¡Tu! ¿Como te llamas? — Este hombre desconocido, sabía que se referían a él, pero no respondió, tenía la mirada puesta el piso.

— Jefe,encontré un par de cigarrillos — Dijo el otro acompañante mientras sacaba de uno de los bolsillos de su chamarra unos cuantos cigarros, se los paso a Bull, que tenía un encendedor entre sus cosas, me sorprende que aún funcione, colocó uno de los tubitos en su boca y lo encendió para poder disfrutarlo, pero no es una persona muy agradecida.

— Están rancios — Decía mientras exhalaba el aire de sus pulmones, luego reinició sus preguntas al joven esposado — Mira, me importa un bledo quien seas y lo que te pase, pero quiero saber ¿Por qué no nos mataste? Se que tuviste la oportunidad de hacerlo, pero no lo hiciste ¿Por qué? — Nuestro líder tenía razón, pudo haber acabado con nuestro compañero, incluso conmigo pero no lo hizo. El joven de cabellos azabaches dio un pequeño vistazo a Bull y luego a mi, nuevamente posó sus ojos en el piso.

— No tiene ningún sentido... — Respondió — El matar a otras personas, no obtendría nada con ello... — Decía mientras pensaba o recordaba, se que piensa en algo, y es muy cierto lo que dice, no hay sentido en matarnos entre nosotros — No soy un asesino si eso es lo quieres saber.

— Tienes razón — Dijo mientras inhalaba y exhalaba el humo del cigarro — Haré como que te creeré, dime ¿De dónde vienés?

— De ningún lado — Respondió, eso es extraño, él es extraño.

— Bien... Última pregunta, la más importante, sí yo te soltara ¿Tratarías de escapar? — Preguntó nuestro líder, no pienso que esa pregunta sea la más importante, yo hubiera preguntado si se encontraba sólo o algo así, pero Bull deberá tener su razones, el hombre sólo negó con la cabeza — Esta bien — El resto del viaje continuó sin preguntas, sólo escuchaba una plática entre Bull y El Don Juan, sobre sus múltiples intentos de conquistar a una mujer, todos fallidos, pero de vez en cuando lograba notar que aquel hombre dirigía su mirada a, pues a mi, no se que es lo que este pensando, pero esperó no sea algo malo. Después de una media hora de viaje y con el Sol apunto de ocultarse logramos llegar a nuestro destino, una puerta grande metálica, custodiada día y noche por hombre bien armados, ellos dieron una señal y con esto abrieron la puerta permitiéndonos el paso, una ve que entramos la cerraron y aseguraron. Ahora que estamos a dentro solo dar un informe, nada tardado, sólo tomara un par de minutos, siempre llevamos una bitácora de quien o que entra y sale del lugar.


Este lugar es nuestro hogar, aquí vivimos, tal vez no sea la novena maravilla del mundo, pero es seguro, por el momento. Es un espacio adaptado de una ciudad, una de las pocas zonas seguras que quedan en pie, anteriormente esta despoblado, pero conforme paso el tiempo lo adaptamos, formamos un perímetro seguro, construimos murallas y tratamos de crear una sociedad estable, aunque aún tiene sus fallas. Tenemos guardias cuidado cada entrada, cada muralla, vigilantes, son como policías, se encargan de mantener el orden, aunque también hay otro tipo de trabajadores, como yo, recolectores, existen cazadores, ellos salen en busca de animales y a diferencia de un recolector estos pueden pasar varios días fuera del refugio, también otros que hacen tareas menos riesgosas como los cocineros y enfermeros, y uno que otro que dedica su tiempo libre a actividades que antes consideraríamos ilícitas, pero hoy en día eso no nos importa. Los niños menores de 12 años estudian y juegan en las calles, ya que al cumplir los 13 años es considerado útil para la sociedad y de inmediato comienza a realizar labores en beneficio de todos, los perros pasean, las personas también lo hacen en sus tiempos libres, pero ¿A donde? ¿Dar una vuelta por el interior? Caminar por un parque en el que los árboles no tienen ninguna hoja y la hierba invade cada espacio, la verdad es que a veces es mejor estar afuera, dentro es como una prisión. Los edificios totalmente descuidados, el moho invade cada pared existente, los cristales están cuarteados, otros rotos y unos simplemente ya no estan, cada pared y cada ventana esta asegurada con tablones, algunos ya estaban antes de que llegáramos, las habitaciones son compartidas, yo comparto con una amiga que conocí hace mucho, se llama Erasa y trabaja de enfermera. Algo que en lo que todos estamos de acuerdo, es en que la mejor distracción de este horrible mundo es el hablar de como hubieran sido nuestras vidas si nada de esto hubiese pasado, ir a la universidad, viajar y recorrer el mundo, conocer a alguien que se convierta en algo más que un amigo, formar una familia, esa clase de sueños que ahora son eso, únicamente sueños.


Han terminado de hacer el informe, hemos salido 10 a un recolección rutinaria en una de las ciudades cercanas, y regresamos 11, rara vez esto pasa, por lo general en las bitácoras se informa que llegan menos de los que salen, ya sea por una emboscada de bandidos o por los otros. Traemos 4 de latas en conserva, 2 de atún o algún otro pescado, 3 baterías entre doble y triple A, unas aspirinas, 150 gramos de moras, 2 conejos y una paloma, también como recolector nos encargamos de colocar y revisar trampas para animales pequeños, la verdad es que realizamos varias funciones, esperó que a los demás grupos les haya ido mejor que a nosotros, pero parece que un par de cazadores lograron atrapar un ciervo, esto si que levanta los ánimos, aun que no todo son buenas noticias, en uno de los informes se contó con una baja, es una de las partes más difíciles de este mundo, aunque todos sabemos que en cualquier momento podríamos dejarlo.

— Parece que es un viajero — Escuche que decía uno de los guardias, estaban hablando de aquel nuevo individuo, nunca en vida oí de que alguien se dedique a viajar — No se ve que sea peligroso, pero aún así lo tendremos bajo vigilancia.

— Entonces lo llevaremos a la prisión — Decías Bull, mientras que el pelinegro aún seguía en la batea de la camioneta — Si no causa problemas, pienso que sería mejor que dejemos que se vaya.

— Yo lo llevaré — Dije sin pensar, tal vez fue un impulso, o quizá sea por que quiero saber más de él, si que es alguien misterioso.

— No Videl — Contestó mi jefe — Yo me encargaré de él — En ese momento me acerqué , no dejaría escapar esta oportunidad.

— Vamos, no me pasara nada — Hable en voz baja, no quería que él nos escuchara — Estoy segura de que no intentará algo.

— No, aún sigue siendo un desconocido, y no sabemos de lo que es capaz.

— Usted lo dijo, si él hubiese querido ya me hubiera matado, pero no lo hizo, estaré bien.

— No lo se, ¿Estas segura? — Únicamente asentí con la cabeza — Esta bien, estaré cerca de ti por cualquier cosa, ten la llaves de las esposas — Dicho esto puso las llaves en mi mano — No se las quites hasta que este dentro de una celda, después ve por un enfermero para que lo vea, no vaya a ser que traiga una sorpresita — Di media vuelta y me dirigí con el sujeto pelinegro.

— Ven, te llevaré a tu habitación — No hubo ninguna oposición por su parte, se levantó y bajo del vehículo, comenzamos a caminar por el lugar, la gente nos veía, bueno lo veían con una mirada de desconfianza, aunque es normal, todos se preocupan por si mismos — ¿Tienes un nombre no? ¿Cómo te llamas? — Trataba de iniciar una conversación, aún no sabíamos ni su nombre, pero él no mostró interés alguno en hablar, solamente me seguía a donde yo lo guiará, no se si sea malo, grosero, irrespetuoso, pues cuando alguien te pregunta algo es costumbre que le respondas, que importa. Después de caminar llegamos a la prisión, que no es más que un consultorio que modificamos, pusimos rejas metálicas en las puertas, no es muy concurrido, los únicos delitos que son castigados son robo y asesinato, además de uno que otro que pueda alterar el orden de la sociedad — Aquí es donde te quedarás — Dije mientras lo invitaba a pasar a su celda, simplemente entró y esperó a que le quitara las esposas, se que no intentará nada, tuvo la oportunidad y no lo hizo, además hay un guardia vigilando, cerramos la reja con llave y me dirigí al hospital, bueno la clínica, ni siquiera clínica, es una clínica veterinaria que adaptamos para poder atender a cualquiera que lo necesite. Entre al lugar y como ya me conocen pies solamente me dieron un cordial saludo creyendo que sólo iba de visita, me acerqué con la encargada del lugar y le dije mis motivos de porque estaba ahí — Buenas tardes, necesitó que me acompañe un enfermero o enfermera a la prisión, es para unos chequeos rutinarios.

— ¿A la prisión? Creó que ahora no tengo a nadie disponible, si esperas unos minutos tal vez se desocupe alguien — Contestó la señora que atendía en recepción.

— ¿Qué tal Erasa? Ya esta por acabar su turno y a la persona que le toca revisión no es peligrosa, sólo estará un par de días ahí — Le dije explique, ya que debe haber pensado de que se trate de algún hombre que sea agresivo.

— Mmm... Esta bien, confiare en tí, si dices que no corre ningún peligro la enviaré en cuanto acabe.

— No se preocupe, la esperaré aquí — Tome lugar en uno de los asientos para esperar a que terminara mi amiga de trabajar. No pasaron ni diez minutos cuando vi que mi compañera rubia había acabado su turno y venía directo a mi.

— ¡Videl! ¿Cómo te fue en tu primer día de recolectora?

— Pues bien, no salí herida.

— Jajaja... Es extraño que quieras ser recolectora,es un trabajo muy peligroso — Comenzamos a hablar y de no ser por la mujer que estaba ahí no me hubiera acordado de mis verdaderos motivos.

— Videl, Decías que necesitaban a una enfermera en la prisión ¿No? — Interrumpió la recepcionista.

— Es cierto, Erasa ¿Podrías ayudarme?

— Seguro — Salimos del hospital adaptado de una clínica veterinaria, y nos dirigimos a la prisión, no llevábamos prisa, por lo que entablamos conversación rápida.

— Te decía que es sólo va a ser una revisión de rutina, no te preocupes no es agresivo, no será necesario tener un guardia presente — Decía para darle algo de tranquilidad, la verdad esta sería la primera vez que le toque revisar a un preso.

— Hace unos momentos entró uno de tus compañeros al hospital con la pierna herida, ¿Acaso fue él quien lo dejó así?

— Eem... Si, pero no te preocupes sólo fue... — Pero en ese momento me Interrumpió.

— ¿Y qué tal es? ¿Es guapo? ¿Musculoso? — Lanzó unas preguntas que no bien al caso, estamos hablando de alguien que esta bajo custodia, y si no esta mal, pero eso no importa. No puede ni quería contestar esas preguntas, sería mejor tratar de cambiar el tema.

— Ya lo verás, lo que me sorprende es que se trate de un viajero, parece que se trata de alguien que vive en el exterior me parece algo increíble.

— ¿Piensas que tal vez él te pueda ayudar?

— No lo se, tal vez... — Al fin logramos llegar a nuestro destino, entramos son ningún problema, explicamos cuales eran los motivos de nuestra visita y simplemente nos dejaron pasar, un guardia nos acompañaba, pero preferimos decirle que nos dejara solas, aún así se mantuvo a cierta distancia para ayudarnos en caso de que algo malo ocurriera. Entró primero Erasa y yo seguí detrás de ella, rápido comenzó a hablarle diciendo que es lo que haría, no esperó que él le responda.

— Mi nombre es Erasa y voy a hacerte unas pequeñas pruebas y análisis — Se acercó y comenzó a observarlo, escribía en una libreta sus características, como su color de ojos y cabello, su fisionomía, estatura, peso aproximado y alguna marca en particular — Disculpa pero ¿Cómo te llamas?

— No ha dicho su nombre, parece que no quiere... — Pero en ese momento, bueno no me esperaba lo que hizo.

— Gohan, mi nombre es Gohan, doctora — Habló, al fin se su nombre, pero eso me hace sentir mal, ¿Por qué no me lo dijo cuando le pregunté?

— Bien Gohan, necesitó que te quites tu camisa — Sin ninguna objeción comenzó a desabotonar su camisa color verde, dejando su torso desnudo, Erasa se sonrojo, y debo de admitir que tal escena es algo... Bueno ustedes entienden, también estaba un poco sonrojada. Podíamos apreciar que en su cuerpo había cicatrices, un par de ellas en su pecho y brazos, pero su espalda, sin que estaba llena de ellas. Erasa volteó a verme, con su típica mirada y su sonrisa pícara, sabía lo que insinuaba, la conozco desde hace mucho y se perfectamente que trata de ponerme incómoda, pero no caeré en su juego — Primero tomaré una muestra de sangre para después analizarla y ver que todo este bien.

— Si claro, usted es la doctora — Respondió, ¿Por qué si habla con ella? Extendió su brazo y tomó una jeringa con la que le extrajo un poco de sangre. Sigio haciendo su trabajo indicándole lo que haría, y él le contestaba, incluso llegó a soltar una leve risa, es muy extraño, primero es un completo desconocido que no le importa estar como un prisionero, y ahora habla plácidamente con una enfermera. Al fin término, Erasa habia concluido con su trabajo, y estábamos listas para partir a nuestro apartamento.

— Muchas gracias... Joven Gohan, mañana tendré listo sus análisis y si todo sale bien, no será necesario que permanezca en este lugar — Dijo Erasa mientras yo la esperaba en la entrada.

Esta bien doc. Estaré esperándola aquí — ¿Enserio? ¿Ahora esta bromeando?

— Bien, que pase buenas noches — Decía muy cómoda mi amiga, parece que ya se ganó su confianza.

— Igualmente doc.

— No soy doctora, sólo soy una enfermera — Al fin, ya podríamos irnos, pero Erasa como le gusta platicar, dio un leve vistazo al hombre que se encontraba encerrado — Por cierto, bienvenido a la guarida de los lobos.


Espero les haya gustado el capítulo, primero quedó dar agradecimientos a LDGV, peppa, Gohan098 y ferunando por sus reviews. El siguiente capítulo estará listo dentro de 7 días, así que por favor tengan paciencia y esperó esta historia sea de su agrado, segundo dejen sus reviews para que ustedes pueden alterar la historia, me explicó diganme que es lo que les gustaría que pasará y posiblemente lo tome en cuenta, esto es sólo un experimento, y por último quisiera que escriban un trasfondo de un personaje OC, pueden dejarlo como reviews o como un mensaje, si les interesa, no es necesario que sea pronto, la historia acaba de comenzar por lo que aún no tienen idea, eso creo, de que trata o a que me refiero, asi que aun hay muchio tiempo para hacerlo, el más original lo meteré en un par de capítulos.

Gracias por leerlo y nos vemos.

Saludos de GV Mapache!