Ustedes son geniales y siempre lo he dicho. Respeto la opinión de cada uno y esta bien que no les guste porque sea G!P o porque es Rachel pero la verdad no lo pienso cambiar, a mi me gusta experimentar y personalmente a mi si me gusta, ya hay muchos G!p Quinn hasta para cansarse. Muchas gracias a todos los que dejaron reviews. AmunVDW, Pao Vargas, Aliigleek, JuliFaberryGranger (Nah, no es mucho pedir, puedo intentarlo jajaja) Siempre es un placer leer sus reviews y gracias para todos los demás que se animaron a comentar. (Siempre agradezco mucho así que acostúmbrense)

Actualizare cada miércoles y sábado y tal vez en algún día en la semana que tenga un poco de tiempo libre o si ustedes logren convencerme... no lo sé, tal vez jajaja aunque no les prometo nada. Pero esos dos días si.

Glee y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de FOX y del señor Ryan Murphy.


Chapter 2

Hacerse cargo del negocio familiar no era algo que le llamaba la atención a Rachel Berry, sus sueños siempre fueron otros, pero cuando su padre Leroy les dio un susto a todos por un tormentoso viaje a la sala de emergencia debido a un infarto le hizo cambiar de opinión. Y por eso a la temprana edad de 19, casi 20 años, Rachel tuvo que hacerse cargo de los hoteles de los que la familia Berry eran dueños en varias ciudades del país. Desde Los Ángeles, San Francisco, Miami, Chicago, Seattle y por ultimo en New York, que estaba a punto de ser inaugurado.

El negocio hotelero de la familia Berry fue heredado por generaciones, todo comenzó con un pequeño hotel en Los Ángeles que fue agrandando hasta que se extendieron hacia San Francisco, Miami y así en otras ciudades, y cuando el padre de Leroy falleció le dejó todo lo que heredó de su propio padre a su único hijo, incluso una enorme cantidad de dinero que Leroy Berry no sabia que existía y que nunca pensó que llegaría a tener. El hombre no estaba muy contento por hacerse cargo de eso pero fue algo que tuvo que hacer y que gracias al pasar de los años terminó amando.

Rachel tampoco estaba muy feliz por tener que hacerse cargo y dar la cara por semejante negocio pero dada las circunstancias terminó haciéndolo y en el fondo, muy en el fondo, no le molestaba. No era un trabajo sencillo pero su padre siempre tenía todo en orden, él era el cerebro detrás de todo y Rachel solo tenía que dar la cara. Como su padre decía: "Tú solo tienes que sentarte en una silla en varias reuniones y estar allí cuando hayan problemas, luego solo relájate y espera a ver como el dinero llena tu cuenta bancaria. Yo me encargo del resto."

Ella no se quejaba pero tampoco era que lo amaba mucho. Y por eso, mientras esperaba como el dinero "llenara sus cuentas bancarias" ella se encarga también de otras cosas. Aportaba mucho a la caridad con sumas grandes de dinero, desde orfanatos hasta hospitales de niños y muchas otras cosas más, también financiaba proyectos de arte y música en varias escuelas públicas y cuando volvió a New York tres años atrás, olvidándose del propósito de abrir otro hotel, abrió una academia de canto, actuación, baile y música para niños de la cual estaba muy orgullosa.

Muchas personas dirían que no tendría que quejarse por nada. Era millonaria. Salió varias veces en periódicos y revistas. Era hermosa, porque si, Rachel Berry era hermosa, una hermosa morena de ojos chocolates y con un cuerpo increíble que escondía bajo esas faldas y trajes que usaba para sus reuniones, belleza que llamaba la atención de muchas mujeres, claro, eso y millones de ciertas cosas llamaban la atención de todas las mujeres que volaban alrededor de Rachel. Aun más cuando se enteraban que a Rachel Berry le gustaban las chicas. Y sobretodo por lo que escondía entre esos pantalones de vestir que para nadie lo suficientemente cercano era un secreto.

Pero aun cuando tenía mucho dinero y podría estar con cualquier chica, ¿Rachel Berry era realmente feliz?

K.- ¿Por qué no contestas el teléfono? - Preguntó entrando a la cocina y encontrándose con su amiga aun en pijama y con cara de dormida. Rachel había escuchando la puerta de la entrada abrirse y supuso que ese día tampoco podría descansar.

Ayer había dejado al chico solo en el auto y este llegó en busca de respuestas.

R.- ¿Para que contestar si igual sabia que vendrías? - Preguntó dándole la espalda mientras intentaba hacer funcionar su cafetera - Además, "tú sabes quien" no deja de llamar y ya me canse. Voy a cambiar de número.

K.- ¿Aun con eso? - Se acercó a su amiga e hizo funcionar la cafetera - Pensé que ya lo había superado.

R.- Yo también lo pensé pero al parecer decirle que no a Kitty Wilde es mucho peor que decirle que si.

K.- No le hagas caso, solo quiere llevarte a su cama - La morena se encogió de hombros y luego hizo una mueca de desagrado - ¿Qué ocurría contigo ayer?

R.- No me sentía bien, solo eso - Le sonrió.

K.- ¿Estas segura? - La morena asintió - Esta bien, venia para recordarte que tienes una reunión en unas - Bajó la mirada a su reloj - Dos horas.

R.- Demonios - Se apoyó de la mesada y levantó la mirada al techo - Pensé que estaba de vacaciones.

K.- Las vacaciones se acabaron cuando pisamos New York - La morena siguió maldiciendo.

R.- ¿Tú no deberías estar trabajando?

K.- Estaba de camino al trabajo pero Tina estaba como loca llamándote y como no contestabas me hizo venir.

R.- Menos mal que solo tenía que sentarme a esperar como llegaba el dinero - Dijo entre dientes recordando las palabras de su padre y el chico rió.

K.- No todo es sencillo en esta vida - Le dijo - Y no te quejes, estas llena de trabajo porque la inauguración del nuevo hotel esta a la vuelta de la esquina pero normalmente tienes más vacaciones que trabajo.

R.- Esta bien, esta bien - Se cruzó de brazos - Confirma la reunión con Tina y dile que me consiga un nuevo celular... Ah y que no le de el número a nadie - El chico asintió haciendo unas llamadas.

K.- ¿Vas de compras conmigo hoy? - La morena dudó - Por favor - Puso cara de perrito mojado.

R.- De acuerdo.

Un par de horas después Rachel, vistiendo un impecable traje negro con blusa blanca, caminaba por un pasillo con rumbo a la sala de reuniones seguida de Tina, su asistente.

T.- Llamaron de la academia - La morena volteó inmediatamente a verla - Al parecer hubo un problema con alguna de las tuberías y un par de salones se inundaron - Dijo apenada.

R.- De acuerdo, encárgate de buscar uno de los mejores plomeros de la ciudad para mañana, del resto me encargo yo - La chica asintió anotando en una libreta.

T.- Esta bien, señorita Berry - Se detuvieron frente a una puerta.

R.- ¿Están todos? - La chica asintió.

T.- Casi lo olvido - Sacó algo de sus bolsillos - Aquí tienes - Le entregó un teléfono celular - Me tome la molestias de guardar los números de sus padres, el de Kurt y el mío - La morena sonrió.

R.- Muchas gracias, Tina. Puedes tomarte el resto del día libre - Se dio la vuelta pero antes de abrir miró nuevamente a la chica - Y Tina, nos conocemos hace más de cinco años, deja de decirme señorita Berry.

T.- Esta bien, señorit... Rachel - La morena asintió y abrió la puerta.

R.- Buenos días, señores - Fue lo ultimo que Tina escuchó antes de que la puerta se cerrara.


Quinn se estaba vistiendo cuando el timbre del apartamento comenzó a sonar. Dejó que sonara un par de veces pero al ver que seguían insistiendo se apresuro a abrir, terminó de colocarse la camisa atravesando el pasillo hasta la puerta y al ver a la persona que estaba al otro lado de la puerta abrió mucho los ojos.

- Lo sé, suelo causar ese efecto en las chicas - Hizo a un lado a la rubia y pasó al apartamento - No esta nada mal - Dijo viendo a su alrededor.

Q.- Tú... Estas aquí - Decía reaccionando.

- ¿Esa es la manera de recibir a tu mejor amiga? - Se volteó y abrió los brazos.

Quinn no lo pensó dos veces cuando ya estaba entre los brazos de su amiga.

- Bueno, ya, es suficiente - Comenzó a separarla - Quinn, en serio, ya fue suficiente - Se quejó al ver que no se separaba de ella

Q.- ¿No puedo abrazar a mi mejor amiga? - Se separó - Te extrañaba mucho, Santana.

S.- Lo sé - Se encogió de hombros.

Q.- Pero que, espera - Agitó la cabeza - ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es que...? - Jaló a su amiga por el brazo y la sentó en el sillón.

S.- Cálmate, mujer - Se acomodó en el sillón.

Q.- No, espera - Se levantó - Tengo que terminar de arreglarme, ven y cuéntame todo - Caminó hacia su habitación seguida de su amiga.

S.- ¿Recuerdas ese dinero que mi madre me prometió para "seguir mis sueños"? - Preguntó formando las comillas y tirándose en la cama. Quinn asintió - Bueno, ¿recuerdas que te dije que me despidieron de la firma?

Q.- Si, y aun no puedo creer que no pelearas por tu trabajo - Santana resopló.

S.- Ya aprendí que no puedo golpear a mis clientes por muy malditos que sean - Quinn soltó una carcajada.

Santana López es la mejor amiga de Quinn. Es una chica latina y con un cuerpo increíble. Ambas se conocieron en la secundaria junto con Brittany, otra amiga y novia de Santana, las tres fueron porristas y populares. Santana estudió leyes en la universidad de Ohio y se graduó con honores.

S.- Pero es que no entiendo como podía decirme como si nada que golpeaba a su esposa e hijo y luego esperara que lo defendiera - Hizo una mueca - No sabia que el tipo tenia mucho dinero y me iba a demandar y tampoco que podía hacer que me despidieran por golpearlo un poco.

Q.- ¿Un poco? - La miro incrédula. Al parecer el hombre llegó a la sala de emergencias para luego ser operado de la nariz.

S.- Bueno, como sea - Le restó importancia - La cosa es que cuando tú por fin saliste de ese feo pueblo mi madre me dijo: "Santana, deberías hacer lo mismo" Pero luego de pagar la estúpida demanda no tenia mucho dinero.

Q.- Yo aun estoy muy apenada por pedirte el dinero prestado - Cambió de tema y la latina negó.

S.- Ya hablamos de eso, olvídalo. Lo necesitabas y listo. Fin - Quinn iba a replicar pero la mirada de su amiga la hizo callar - A lo que estábamos.

Q.- ¿Me cuentas de camino? Tengo que ir a trabajar - Dijo ya que estaba lista para irse. Santana asintió.

S.- Entonces mi madre salió de la habitación con el sobre en la mano, que incluso ya estaba algo amarillo - Contaba mientras salían del edificio y Quinn rió - Y me dijo que siempre lo había guardado y no había tocado el dinero. Solo que le había agregado unos pocos billetes más.

Q.- Tu madre es asombrosa - Sonrió tristemente. La latina solo le sonrió de medio lado.

S.- ¿Donde esta Beth? - Cambió de tema.

Q.- Esta en la escuela. Puck aun esta en la ciudad y se quedaron anoche en el hotel, él la llevó a la escuela - La latina asintió - Cuando salga de trabajar tengo que ir por ella y luego podemos ir a almorzar, ¿te parece?

S.- Claro - Sonrió - Y luego iremos de compras.

Q.- No lo creo - Agitó la cabeza.

S.- Claro que si, quiero ir de compras y nada mejor que New York para eso - Quinn giró los ojos.

Q.- De acuerdo.

Siguieron conversando de todo y nada de camino a cafetería donde Quinn trabajaba. Cuando se mudó a la ciudad el mes anterior fue lo único que pudo conseguir y no se quejó, algo era algo, la paga no era mala y con las propinas y algunas horas extras lograba salir adelante. Ya después buscaría otro trabajo.

Q.- ¿Y donde esta Brittany? Le hubiera encantado venir.

S.- Lo sé - Sonrió al recordar a su novia - Pero ella y yo terminamos así que... - Se encogió de hombros fingiendo tristeza y Quinn soltó un gritito.

Q.- ¡¿Qué?! ¿Por qué? No me dijiste nada ¿Qué ocurrió? ¿Por qué nunca me entero de nada? - Santana soltó una carcajada.

S.- Tenias que haber visto tu cara - Siguió riendo - Estoy bromeando. Britt vendrá en un par de días, no puede mudarse así como así, primero tiene que arreglar todo con su trabajo.

Q.- Espera - La rubia detuvo su caminata - ¿Mudarse? ¿Estas queriendo decir que se...?

S.- ¿Acaso creíste que estaba aquí de vacaciones? Me mudare a New York - Abrió los brazos y levantó la mirada al cielo dramáticamente.

Q.- Oh por Dios, eso es genial - Abrazó a su amiga.

S.- Bueno ya - Se soltó del abrazo riendo - Y dime, ¿ya flechaste a alguien por aquí? - Quinn la miró sin entender - Conocer a alguien, salir con alguien, tener sexo - La rubia se sonrojó viendo hacia los lados.

Q.- ¡No! - Aun estaba sonrojada - Te recuerdo que llegue aquí hace un mes.

S.- Que aburrida eres - Negó en desaprobación - Ya me encargare de buscarte un novio.

Ya en la tarde, Quinn, Santana y hasta Beth, que estaba contenta porque su tía estaba en la ciudad, caminaban por las calles de New York con bolsas en las manos. Quinn no entendía como Santana podía comprar tanta ropa y no quedarse sin dinero. Si no se decidía entre dos prendas simplemente compraba las dos, incluso le compró un par de cosas a Beth y ahora trataba de convencer a Quinn de comprarle algo a ella.

S.- Vamos, Quinn - Insistió - Un vestido, una camisa, una tanga, un par de medias, algo.

Q.- No quiero que me compres nada - Santana giró los ojos.

S.- Déjame hacerlo como un regalo por el tiempo que me quedare con ustedes - Quinn negó.

Quinn le dijo a su amiga que podía quedarse con ellas el tiempo que quisiera mientras conseguía su propio lugar. Su apartamento era pequeño pero si Beth dormía con ella entonces podía dejarle la habitación de la pequeña a su amiga por un tiempo o tal vez podría dormir en el sofá cama, no la iba dejar en la calle y menos dejarle pagar un hotel cuando ella podía hacerle un lugar.

S.- Algo pequeñito - Siguió insistiendo.

B.- Anda, mami. Deja que la tía Santana te compre algo o no se callara - La latina frunció el ceño viendo a su sobrina.

Q.- ¿Qué le dirás a tu madre cuando te pregunte que hiciste con el dinero?

S.- No he gastado ni la cuarta parte - Quinn suspiró - Vamos.

Q.- De acuerdo - Santana sonrió - Pero solo una cosa.

S.- Si, si. Vamos a esa tienda - Señaló el local.

Q.- ¿Estas loca? Esa tienda es muy costosa.

S.- No me importa, vamos - Y sin hacerle caso a las quejas de su amiga la arrastró hacia la tienda.


K.- ¿Qué crees que puedo regalarle a la hermana de Blaine por su cumpleaños? - Le preguntó a su amiga mientras caminaban.

Rachel luego de la reunión, y otras cosas más que tuvo que hacer durante el día, aceptó acompañar a su amigo de compras. A ella no le gustaba mucho ir de compras, tenia el dinero suficiente para hacerlo pero no le gustaba mucho gastarlo en ropa, incluso cuando pasó su adolescencia rodeada de personas que decían ser de clase alta siempre fue una chica sencilla, cuando todas sus compañeras en la secundaria se preocupaban por su maquillaje y tener la ropa de moda de diseñador ella iba a la escuela en jeans y camisas simples. Después de todo ella no se consideraba una chica de clase alta y nunca lo haría.

R.- No lo sé, Kurt. Compra lo que sea.

K.- No puedo comprarle lo que sea - La morena giró los ojos.

R.- ¿Desde cuando te importa tanto? Ni siquiera le agradas a esa chica - Negó sacando su teléfono celular.

K.- Exactamente por eso - Decía mientras entraban en una tienda - Quiero agradarle.

R.- No vas a comprar el amor de tu cuñada con ropa o dinero - Le dijo al verlo mirar la ropa.

K.- Pero puedo intentarlo - Se encogió de hombros y comenzó a caminar en la tienda dejando a la morena sola.

Rachel negando guardó el aparato y en lugar de ese sacó su antiguo teléfono del bolsillo y al encenderlo se encontró con todos los mensajes y llamadas perdidas, haciendo una mueca leyó varios mensajes y luego apagó nuevamente el aparato. Buscó con la mirada a su amigo pero no lo encontró, caminó un poco por la tienda viendo la ropa y sonrió cuando vio una carita conocida junto a los probadores.

R.- ¿Beth? - Preguntó acercándose y la pequeña sonrió.

B.- Rachel, hola - Saludó sonriendo.

R.- ¿Cómo estas? - Santana que estaba viendo todo carraspeó y la morena levantó la mirada - Hola.

S.- ¿Tú eres? - Levantó una ceja tratando de intimidarla pero no funcionó.

R.- Soy Rachel - Le ofreció la mano pero la latina no le correspondió y Beth miro a su tía de mala manera, no quería que fuera maleducada con su nueva amiga - ¿Es tu mamá? - Le preguntó a Beth mientras retiraba su mano. No lo creía, ya que eran muy diferentes y la pequeña dijo que se parecía a su madre, pero quería cortar el incomodo momento.

B.- No - La morena asintió.

S.- ¿De donde se conocen ustedes? - Preguntó confundida.

B.- Nos conocimos ayer en el parque - La morena asintió.

S.- ¿Eres una clase de depravada o algo así? - Preguntó con algo de desconfianza - ¿Estas siguiendo a Beth? Voy a llamar a la policía - Comenzó a buscar en su bolso.

R.- ¿Qué? No, no - Se apresuró a decir - Yo solo le di la pelota ayer y hoy estoy de compras con mi mejor amigo.

S.- ¿No eres una de esas locas que sigue a las personas para luego matarlas? - La morena negó - ¿Cómo dijiste que te llamabas? - Extendió su mano.

R.- Rachel - Correspondió al saludo - Rachel Berry - La latina frunció el ceño y entrecerró un poco los ojos.

S.- ¿Rachel Berry? Ese nombre me suena de algún lado. ¿Eres alguien importante?

R.- Si, ehh - Se rascó el cuello nerviosa.

Q.- Creo que esto es demasiado - Se escuchó la voz tras un probador. Rachel miraba a los lados en busca de esa voz.

S.- Sal de una vez - Giró los ojos.

Q.- Bueno, aquí voy.

La puerta del probador se abrió y la morena sintió que se quedaba sin aire al ver a la persona que salía de allí.

Era la mujer más hermosa que había visto en su vida.


Gracias por leer. Nos leemos la próxima.