¡Hola gente! Pues aquí actualizando un poco, les dejo una carta para llorar. ¡la carta perdida no. 2 comienza!
Carta Perdida 2: Mamita
...
Hijito amado, mi niño:
Lamento no poder estar ahí a tu lado para que escucharas estas palabras de mis labios, pero al menos me queda el consuelo de que tendrás esta carta en tus manos y cuando la leas, sabrás que está escrita de mi puño y letra, especialmente para ti.
Comenzaré por decirte que te amo, te amo, te amo. Te amo hoy y te amaré siempre, nunca dudes de eso. Te amé desde que supe que venías en camino y te esperé con ilusión desde el primer día. Cada día soñaba con las muchas cosas que haríamos juntos a través de los años y fantaseaba una y otra vez contigo, con la forma en la que te verías, la ropa con la que te vestiría, con tu voz pequeña llamándome 'mamá'.
Te preguntarás entonces ¿qué pasó?, ¿dónde he estado todo este tiempo?, ¿por qué no he estado ahí a tu lado? Amor, hijito mío, es complicado. Cuando uno se va a algún lado, puede que esa persona regrese, pero no del lugar a donde voy, de ahí es imposible volver por más que uno así lo quiera. Te preguntarás entonces ¿por qué ir a un lugar del cual no se puede volver? Bueno, no es que yo lo haya querido así, simplemente sucede aunque no lo quieras. Todos llegan un día al lugar donde estoy, algunos llegan pequeños, otros grandes, otros muy viejitos, hombres, mujeres, ¡hasta los animalitos! Pero cada quién a la hora en la que le toca, y no puede ser evitado.
Yo hubiese querido no venir, pero ya ves, me enfermé de algo muy grave, mi pequeño, y me dijeron que iba a ser poco tiempo el que iba a estar contigo. Por eso preparé todo para mi partida, para que no te quedaras solo, por eso es que estás con la tía Yuki, que estoy segura te ha dado todo lo que has necesitado a lo largo de tu vida, y quien estoy segura de que te ha cuidado con todo el amor del que ha sido capaz, tal como si hubiese sido yo misma. Dale un beso de mi parte y dile que le estaré eternamente agradecida por este favor, cuídala y ámala mucho, no la desobedezcas y come todo lo que te dé. Ella es como una hermana para mí, así que trátala como si fuese yo, porque después de todo, aun cuando yo sea tu mamá porque te di la vida, ella lo es también por haber cuidado de ti desde que te dejé a su lado. Yo fui la que le dijo que te leyera esta carta cuando ya pudieras entenderla y que te enseñara a leer y escribir para que un día pudieras hacerlo por ti mismo.
En verdad hubiese querido estar ahí con ustedes, verte crecer y convertirte en un gran hombre, un hombre sabio y fuerte ¡también he soñado con tu voz masculina de hombre adulto llamándome 'mamá'! Con cómo te verías siendo ya grande, las cosas que harías, tu primer día de clase, lo inquieto o serio que podrías haber sido, soñaba con tu primer baile, tu primer amor, tu primer beso, tus sueños y anhelos, con todo lo que harías para conseguirlos. Tu primer trabajo, tu propia familia, tus amigos…
Pero no te preocupes, he tomado una decisión, no vas a deshacerte de mí tan fácilmente, y estaré ahí contigo aunque no puedas verme. Quiero que sepas y tengas la total seguridad de que veré desde aquí todos tus logros, también te animaré en tus tropiezos y escucharé todas aquellas cosas que quieras contarme. Si quieres verme, sólo tienes que alzar tus ojos a las estrellas y me verás en la que más te guste; elige aquella que quieras y bautízala con mi nombre, así sin importar dónde te encuentres, tendrás hacia donde elevar una plegaria y te escucharé, niño mío, mi amado hijito.
Se fuerte amor mío, eres mi orgullo, una parte de mí misma, mi esperanza, mi caballero en brillante armadura, mi propio sueño, mi propio anhelo, mi pequeño amor. Te amo, te amo, te amo, nunca lo olvides ni lo dudes, ¡te amo tanto! Sólo te pido que seas siempre un hombre justo, que evites decir mentiras y que seas siempre perseverante. Y ama, ama a quienes te rodean, ama el mundo, ama a Yuki y ámate a ti mismo. Eso me ayudó a mí a vivir satisfecha, porque no dañaba a otros ni dejaba que me dañaran a mí.
Por último, sobre tu padre, no es mucho lo que puedo contarte amor, no le guardo ningún rencor, porque él también fue una víctima, es una persona con demasiados problemas a su alrededor, una persona que no estaba en condiciones de hacerse cargo de una responsabilidad tan grande como lo es criar a un hijo, por eso, decidí no decirle nada sobre ti, pensé que así él viviría en paz sin saber nada y nosotros viviríamos en paz sin necesitarlo nunca.
Lamentablemente no pudo ser y contraje esta enfermedad, nunca puede decirle sobre nosotros, nunca pude tomar una decisión que lo incluyera, pero si quieres buscarlo, adelante, puedes hacerlo. No es un hombre malo, ¿sabes? después de todo, fue él quien me dio el más hermoso regalo de mi vida: tú. Eso sí, es un poco serio y puede que la vida lo haya convertido en alguien difícil de tratar, por eso te pido que si quieres saber de él, esperes a ser mayor, de esa forma podrás entender mejor sus razones para ser como es y podrás tomar su respuesta con más calma. Sólo espero que él sepa entender mis razones y no me guarde rencor.
Ah, ¿qué más te puedo decir? ¿Ya te dije cuánto te amo?
Si tienes alguna otra duda, pregunta a tía Yuki, ella te explicará lo que pueda (no es mucho lo que sabe, así que no seas muy exigente con ella ¿sí?) Vive con plenitud, ama intensamente y no reprimas lo que eres, porque sin importar quién o cómo seas, te amo y te amaré siempre.
Con todas mis bendiciones para ti, mi dulce ángel
Mamá
.
.
.
El papel amarillento se escapó de la mano libre del pequeño, que intentaba con todas sus fuerzas de escapar del agarre de aquél alto hombre vestido de traje negro.
-¡No!, espere, ¡espere por favor! Debo ir por ella, esa carta es mi tesoro ¡por favor! – la voz del niño se quebraba suplicante mientras intentaba jalar a su captor en la dirección en la que había volado el papel. Si tan sólo le hubiesen dado tiempo de guardarlo, aunque fuera en la bolsa de su pantalón. ¿Por qué no lo dejaron llevarse sus cosas? ¿Por qué le obligaron a dejar su ropa y su caja de tesoros, únicas posesiones en la vida? ¿Por qué?
-¡No seas tonto niño! ¿Qué clase de miserable tiene por tesoro un simple pedazo de papel viejo?, no podemos volver, ¡el Maestro te está esperando! – las lágrimas no conmovían de ningún modo al hombre, que llevaba al niño de la mano casi arrastrándolo por el suelo – y será mejor que te calmes o te daré razones para llorar. No te presentarás en esas condiciones ante mi Señor, no lo permitiré
Pero el niño seguía jalando y protestando - por favor, ¡es un recuerdo de mi madre! No intentaré escapar ¡lo juro!, sólo voy por él y regreso, haré lo que usted me pida ¡por favor señor!
-No, ya cierra la boca ¡ven para acá! – el hombre cargó al niño por la cintura para llevarlo con mayor facilidad, pero el pequeño comenzó a patalear – niño estúpido ¿acaso quieres una tunda?, ¡ya cálmate!
En ese momento, el papel que había estado alejándose a merced del poderoso viento, cayó en un charco de la lluvia de hace un par de horas, con lo que las letras, comenzaron a verse como simples manchones de tinta.
-¡Noooo!, ¡mamá!, ¡mamita! – gritaba desesperado el pequeño
-¡Mocoso ridículo!, tu madre no está en ese papel, tu madre está muerta ¿entiendes? Ella te abandonó y ahora tu destino está en manos de mi señor, es a él a quien le debes la vida, a quien deberás respetar y agradecer, ¡deja de llorar por un estúpido papel!
-¡Era una carta de mi mamá!, era mi tesoro ¿por qué no me dejó volver por ella? ¿Por qué? – su vocecita se iba apagando entre sollozos mientras lentamente se daba cuenta de que realmente la había perdido.
-Tonto, ¡lo importante no es el papel, sino lo escrito en él! Basta con que recuerdes lo que tenía escrito y ¡asunto arreglado! – decía el hombre calvo mientras arrojaba al niño a la parte trasera del automóvil – ¡ahora cierra la boca ya! Ustedes dos – señaló a un par de guardias vestidos como él – se van con él atrás, si permiten que escape, ¡tendrán que vérselas con el Maestro!
-¡Sí señor! – resonaron las voces firmes, mientras todos subían al lujoso automóvil negro.
Durante el camino, el pequeño iba sollozando pensando en su tesoro perdido. ¿Qué podía saber ese tipo? ¿Qué caso tendría decirle que jamás supo el contenido de esa carta? No había aprendido a leer aún, sólo miraba las letras y las repasaba con sus deditos una y otra vez, soñando con poder entenderlas algún día.
Nadie podía saber de ese tesoro, se lo hubiesen quitado como las fotos y los juguetes que había traído al orfanato. Nunca oyó de labios de nadie lo que decía, ni en éste hogar, ni en el otro, ni en el anterior. Sólo sabía que era de su mamita, su mamita que lo miraba desde la más brillante estrella del cielo. ¿Cómo lo sabía? No podía recordarlo, siempre lo había sabido. Ahora esa esperanza, había volado por el aire y se había deshecho en agua encharcada.
.
.
.
NOTAS DE LA AUTORA: ¿Y bien? ¿qué les pareció?
Agradecimientos a quienes leyeron el capítulo anterior y por supuesto a quienes también dejaron review: Saint Lu y Nadi
¡Nos leemos en la siguiente!
Saint Seiya no me pertenece, pertenece a Masami Kurumada.
