Acá traigo el segundo capitulo de esta historia ^^, espero que les guste.
Aclaración: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto, si fuera mío Konoha ya tendría corriendo a, por lo menos, tres niños de cabello oscuro con ojos jade; y dos niñas rubias con byakugan. ^^
Advertencias: Universo Alterno.
Recuperando El Amor
Capitulo 2: Agradable
Él aún continuaba observando con cuidado a la muchacha que se presentaba frente a él cuando la voz de su padre lo despertó.
- Sakura, ellos son mis dos hijos: Itachi – señaló al mayor el cual le sonrió – y Sasuke. – a diferencia de su hermano, éste no reaccionó igual. Simplemente movió su cabeza hacia delante en forma de saludo.
Sakura les agradeció el gesto con una nueva sonrisa, causando el mismo efecto en Sasuke.
- Esto es estúpido, maldición, es solo una chica…
Itachi había comenzado a hablar con su padre sobre la excelente idea de haber contratado a alguien que los ayude con la casa mientras que la muchacha reía de vez en cuando por sus comentarios. Hermosa. La palabra volvió a resonarle en la mente y movió la cabeza para quitarla de sus pensamientos.
- Chicos, Sakura va a vivir con nosotros – informó Fugaku colocando una mano en el hombro derecho de la recién nombrada – Después de todo, su trabajo es de tiempo completo. Quiero que la hagan sentir en casa y colaboren con ella. Por ejemplo, Itachi, sería genial si luego de que ella acomodara tu habitación no la volvieras a convertir en el basurero que es en este momento.
El mayor colocó su mano derecha en la nuca mostrándose algo apenado por el comentario, mientras que su hermano solo se dedicó a sonreír de lado.
- Muy bien, ya están las presentaciones hechas. Ahora, tengo una reunión con un accionista interesado en el hotel de Roma, así que debo marcharme. Sakura, mis hijos se encargarán de mostrarte la casa. ¿Está bien? Volveré cuando acabe, nos vemos.
Sin más, desapareció por la puerta de entrada dejando la sala en un completo silencio. El cual no duró mucho ya que el celular de Itachi comenzó a sonar.
- ¿Si?... ¡Sasori!... ¿¡Que ya has llegado a la ciudad!?... ¿Anoche? ¡Maldito ¿Cómo no me dices? ¡Podríamos haber ido por unas cervezas!... Claro, en menos de quince minutos estoy ahí… - al cortar, miró a su hermano pequeño. – Me voy a desayunar con Sasori, Sasuke, muéstrale tú la casa a Sakura.
Y antes de que éste podría haber contestado con Si o No, Itachi ya había desaparecido por el mismo lugar que su padre. Sasuke suspiró, era en vano replicar cualquier cosa, él ya sabía perfectamente que por nada del mundo su hermano dejaría de verse con su mejor amigo de la infancia.
Sakura volvió su mirada hacia el único Uchiha que quedaba en la casa, y sonrió.
- ¿Me mostrarás la casa, Sasuke-kun?
- ¿Sasuke-kun? Se oye… lindo. – Hmp, sígueme.
Sasuke comenzó el recorrido por la enorme cocina, le indicó donde estaban guardadas todas las cosas: utensilios, ingredientes y demás cosas que seguramente utilizaría para preparar las comidas; luego pasaron al comedor, no había mucho que mostrar pero Sakura quedó un largo tiempo contemplando maravillada las paredes llenas de cuadros antiguos sobre la familia Uchiha. Pasaron al living, en donde habían hecho las presentaciones, para luego subir las escaleras hacia las habitaciones.
El pasillo, al igual que el comedor, se alzaba con varias imágenes pintadas en cuadros, a lo que Sakura volvió a detenerse para admirarlas. Una en especial pareció llamarle la atención, Sasuke lo notó inmediatamente. Colocó sus manos en los bolsillos y se paró a la par de la muchacha.
- Es mi madre. – comentó haciendo que Sakura diera un pequeño respingo. La había tomado de sorpresa. El Uchiha no se inmutó ante la reacción, sino que mantenía la vista fija en el retrato. Sakura sonrió.
- Es muy hermosa. – dijo volviendo la vista hacia la mujer, la cual los miraba con una tenue sonrisa en su rostro.
- Sí… era la mejor. – acotó Sasuke con voz ahogada. Aún luego de tantos años de su muerte, no se acostumbraba a hablar de ella sin sentirse vacío. Nunca podría sobreponerse al hecho de no tener más a su madre, era demasiado duro.
- Lo lamento – murmuró Sakura desviando la vista para posarla en sus ojos negros. Y por un momento, ambos quedaron conectados por esa mirada.
Sasuke negó con la cabeza.
- No importa – Mentira – Te muestro tu habitación.
La habitación de huéspedes era lo suficientemente espaciosa como para que Sakura se sintiera a gusto. Aunque era bastante simple. Una cama de dos plazas, un armario, en una esquina había un pequeño escritorio. La muchacha dejó su maleta al lado de su cama.
- Tienen una hermosa casa y está bien cuidada. ¿Ha habido alguien más que limpiara en esta casa antes que yo?
- En realidad, no. De vez en cuando, yo me encargaba de la limpieza, y me turnaba con mi hermano. Pero lo fuimos dejando.
Ella asintió comenzando a desempacar. No traía mucha ropa consigo. Además del vestido rosa que llevaba puesto, colocó en su cama cinco más entre los colores rosas y blancos. Su forma de vestir era simple, no como las mujeres de su edad que conocía… Ahora que lo pensaba, Sakura se veía extremadamente joven.
- Oye… eh, Sakura… - se sintió tonto al tartamudear tratando de definirse por preguntarle algo tan normal como su edad.
- Dime Sasuke-kun.
- Sasuke-kun… ¿Cuántos años tienes? Eres joven, tanto o más que yo.
La muchacha colocó una mueca divertida en su rostro.
- ¿Cuántos años tienes tú?
- 17 – respondió el Uchiha. Ella asintió.
- Yo tengo 16, pero cumpliré los 17 en dos meses. Así que te alcanzaré. – rió para volver la vista a la tarea de sacar su ropa de la pequeña maleta.
De pronto, Sasuke se sintió un idiota parado en el medio de la habitación mirando como Sakura terminaba de desempacar. Estaba por retirarse cuando un rugido se escuchó en el ambiente.
Un rugido provocado por él; mejor dicho, por su estómago.
Inmediatamente sintió los colores aparecer en su rostro, aún más cuando Sakura se dio vuelta con un rostro lleno de culpabilidad.
- ¡Lo lamento Sasuke-kun!, por haberme mostrado la casa no has desayunado ¿No es verdad?
- Hmp – "dijo" el muchacho mirando hacia otro lado. Cuando escuchó un ruido. Sakura había cerrado su maleta y se dirigía a la puerta.
- ¡Vamos, te prepararé el desayuno por haber sido tan agradable conmigo!
Sasuke parpadeó un par de veces sin moverse de su lugar. Perdón. ¿Ella había dicho que el había sido agradable? ¡Nadie nunca le había dicho eso! Y no era que un algún momento de su 'recorrido' le hubiera dado motivos para que pensara que su forma de ser era agradable.
Generalmente le decían lo contrario: que era callado, que se comportaba como un arrogante. Como si a él le importara lo que la gente decía. Él era Sasuke Uchiha, podía hacer lo que quisiera cuando quisiera. Nadie le diría como ser. Pero agradable era, tal vez, la palabra más alejada para caracterizar su forma de ser.
- ¡Sasuke-kun! ¿Vienes? – preguntó la voz dulce de su nueva "sirvienta". Él asintió y la siguió hasta su cocina.
En un abrir y cerrar de ojos, ya tenía por lo menos cinco platos frente a él. Waffles con caramelo, tostadas, mermelada, jugo de naranja, a su lado un batido de chocolate y una cereza sobre él coronaban un desayuno que podía decirse Perfecto.
Sakura rió al ver la cara de asombro de Sasuke.
- Si hay algo que no te gusta, dímelo, así lo excluyo de tus desayunos.
Él asintió quedamente. Caramelo, mermelada, naranja… era todo perfecto. Principalmente la enorme copa que se alzaba frente a él. ¡Batido de chocolate! ¡Él amaba el chocolate! Todo lo que había frente a él era perfecto. Estiró la mano y sujetó el vaso que contenía la espumante bebida. La probó y no pudo evitar cerrar los ojos: eso era un pedazo de cielo. Podía decir que era el mejor batido que había probado en su vida. Volvió su vista a la muchacha la cual lo miraba sonriendo, con su rostro apoyado en su mano derecha.
- ¿Y? ¿Está bueno?
¿Bueno? Ese era el calificativo más pobre que podía tener ese batido. Era genial. Asintió y continuó probando las otras cosas que tenía en la mesa. Tal y como lo primero, todo estaba delicioso. Al terminar la última tostada miró a la muchacha que continuaba pendiente de sus reacciones.
- ¿Te gustó? – quiso saber comenzando a levantar todo de la mesa.
- Cocinas muy bien, Sakura – halagó. La verdad era que quería decirle algo más significativo pero expresar sentimientos no era, precisamente, lo que mejor se le daba.
- ¡Me alegro! – dijo dando un saltito antes de comenzar a lavar las cosas que había utilizado.
Sasuke continuó sentado mirando la espalda de la muchacha, preguntándose algo internamente. ¿Cómo era posible que alguien tan joven como Sakura estuviera trabajando de sirvienta en las casas? ¿Sería solo un empleo por las vacaciones o en verdad lo necesitaba? Tomando aire y aún no convencido del todo en preguntar, Sasuke abrió su boca:
- Sakura… - la aludida no se dio vuelta sino que sujetó una nueva tasa para limpiarla con la esponja.
- ¿Qué sucede?
- ¿Por qué trabajas de sirvienta?
Tras la pregunta, la pelirosa cerró el grifo del agua y dejó la tasa reluciente al lado de las demás. Dio vuelta su cuerpo para apoyarse en la mesada y sonrió.
- Que curioso… Verás, mi madre murió hace dos años y no éramos, en lo que se dice, una familia de clase alta; así que tuve que comenzar a trabajar para pagar mis estudios. Durante el año vivo con mi tío, pero limpio casas en las vacaciones porque no quiero que nadie me mantenga. De esa forma, gano dinero y la gasto en mis cosas: ropa, libros, lo que necesite. ¿Eso contesta tu pregunta? – aún habiendo dicho todo lo que dijo, Sakura no había borrado en ningún momento su semblante sereno.
Sasuke asintió para luego caer en la cuenta de otra cosa.
- Espera, ¿Y tu padre? - ¿Es que acaso se me dio por ser curioso?
Eso sí causó un efecto diferente en la chica. Apretó los puños y desvió la mirada hacia otro lado.
- Él… nos abandonó a mí y a mi madre cuando yo tenía siete años de edad. Se fue con otra mujer; nunca más lo volvimos a ver. No se preocupó por ver como seguíamos, simplemente desapareció. – Se detuvo y un devastador silencio se expandió en el aire - Pero ¿sabes? No me importa. Por gente como él no se merece hablar.
Esas palabras hicieron que Sasuke asintiera. Sakura tenía toda la razón. Él podía ser callado, arrogante, autosuficiente pero abandonar a una familia era demasiado. Pensó en todo el dolor que Sakura sintió a lo largo de su vida y miró sus ojos: tenían un hermoso brillo, lleno de vida. A pesar de todo, no había perdido las ganas de vivir.
Sonrió de lado. Esa muchacha era admirable.
- ¡Pero no hablemos de eso, Sasuke-kun! – Comentó recobrando su rostro sonriente – Tú serás el encargado de decirme los gustos de cada Uchiha, ¿si?
Sasuke bajó los hombros, levantando las cejas. Menudo cambio. Se sorprendía al ver que luego de hablar de algo tan delicado como fue su pasado se preocupara por cosas como los gustos de cada uno.
- ¿Pasa algo? – preguntó inocentemente.
El pelinegro negó con la cabeza sonriéndole sinceramente, como hacía bastante que no sonreía. Esa muchacha además de ser admirable, era atenta con los demás. Demasiado perfecta, indudablemente hermosa y agradablemente… agradable.
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Sí, terminé el segundo capi! No tenía pensado subirlo hoy pero aquí esta. La verdad que estoy cansada. En parte es porque cierta persona a la que yo llamo "mi novio" me lanzó a la pileta de su casa con ropa ¬¬ Pero la pasé genial!
Espero que este capitulo les haya gustado y gracias a Setsuna17; Lydie haley y Ashrriel por sus Reviews. Realmente los aprecio mucho, este capitulo va para ustedes! ^^
Nos encontramos en la próxima actualización! Sayo!
Hikari x Takeru
