Aquí estoy de nuevo. Mil gracias por los reviews. Dedico este capitulo a Vics.js23 por su consejo y su ayuda con mis dudas a la hora de publicar este capitulo. Thanks, Vick.

Disclaimer: lo que reconozcan no es mío.

Agradecer a Chika Black – peperina – R.S Black – pottersita – Diluz –kaori potter - monse evans – ginny-potter151 – hermy – adry psi por los reviews que me dejaron. Son las mejores. Aquí os lo dejo:

LJ

Chapter I

1977. Noviembre de séptimo curso. Hogwarts.

-Los odio, los odio, los odio… -Lily interrumpió su tarea -¿He dicho ya que los odio?

-Creo que no lo suficiente –dijo su amiga, pero Lily no captó el sarcasmo y siguió despotricando:

-Los odio, los odio, los odio –Faith Morgan intentó ahogarse con la almohada –Los odio, los odio, los odio…

-Calla, tía, por favor…

Lily dejó de sacar ropa de su baúl, o por lo menos lo que quedaba de ella.

-Faith¡se atrevieron con mi ropa! Esos, desagradecidos, desagradables, desgraciados, despreciables, degradantes imitaciones de ser humano que valen menos que mis medias. ¡Y mis medias ya no valen nada porque están rotas!

Terminó con un suspiro y se dejó caer en su cama con las manos tapándose la cara.

-Nunca te había visto tan irritada –comentó Faith mientras pasaba otra hoja de "100 secretos de los Encantamientos más frecuentes".

-¡Ellos me irritan! –su amiga no contestó -¿Quieres prestarme atención? –Faith levantó la cabeza, aburrida –Necesito un plan para fastidiarles, ya.

-Lily, son las doce de la noche, mis neuronas descansan de seis de la tarde a una del mediodía, ya lo sabes.

-¿Solo estás operativa cinco horas al día?

-Es que después de despertarme las primeras horas no rindo.

-Ya –murmuró la pelirroja, escéptica -¿Y que pasa con el plan?

Faith pasó otra hoja y no le contestó hasta después de casi cinco minutos (o dos horas, según Lily). Faith tenía el pelo y los ojos negros como la noche. El color le encantaba y cuando podía vestía así, pero no le sentaba mal y Lily ya estaba acostumbrada a su amiga tan monocromática.

-Lily, en vez de maquinar planes deberías de pensar en el modo de de… sino hacer las paces, al menos una tregua, porque al final siempre acaba perdiendo Gryffindor.

Ya ni llevaba la cuenta de los puntos que habían perdido de las veces que se habían jodido entre sí. Pero de todas formas…

-¡Después de que me vengue de ésta! Era mi ropa… -Faith suspiró.

-Siempre les gritas que maduren y tú misma tienes la edad mental de un niño de seis años.

-Es diferente: yo sé cuando tengo que ser madura y cuando no. ¡Y con ellos, no!

-De todos modos, piensa mañana en la venganza, con la cabeza despejada y no enrabietada como estás ahora. Y por la ropa, te presto yo algo. Como estás como un palo, podemos reducir algunas faldas y ya está.

-¡Que tú tengas mas cadera y seas pechugona no quiere decir que yo esté como un palo! –se ofendió Lily, mientras abría las mantas de malos modos y se acurrucaba entre ellas. Esa noche tuvo que dormir en ropa interior. El pijama no lo encontraba por ningún lado.

-Si estás irritada no la tomes conmigo –Faith no se inmutó en lo más mínimo. El que no se alterara nunca siempre calmaba los nervios de Lily. Desde que Faith había ingresado dos años atrás llegada desde América, ambas habían compartido habitación, pensamientos y amistad. Se complementaban perfectamente por sus gustos y personalidades tan distintas, aunque a veces no podían evitar reñir.

-Tienes razón, lo siento.

En ese momento entraron las demás ocupantes de la habitación: las gemelas Montgomery y Jennifer Blythe.

-Te digo que he suspendido –comentaba Jacqueline, la más negativa de las gemelas.

-Te apuesto un galeón a que sacas de E para arriba –Jennifer se deshizo la coleta y abrió el armario en busca de su pijama.

-Pero si la E es la nota más alta.

-Por eso te lo decía.- Se burló Jennifer, sin hacer mucho caso de las presentes. La otra hermana, Angeline, fue la única que las saludó.

-¿Qué le ha pasado a tu ropa, Evans? Está todo por el suelo… -Faith fulminó con la mirada a Jennifer, por volver a tocar el tema. Lily levantó la cabeza.

-Tu chico y sus amigos, eso es lo que ha pasado. Los odio, los odio, los odio…

-Aquí vamos de nuevo –Faith suspiró, se puso los tapones para los oídos y cerró las cortinas de su cama. Jenny y las Montgomery se miraron y se encogieron de hombros.

Después de cinco minutos…

-¿Morgan, tienes más tapones?

A la mañana siguiente tres chicas de séptimo curso de Gryffindor tuvieron que ponerse el doble de maquillaje para taparse las ojeras.

-¿Quién conoce la cura para la infección de la orina de Knarl? -Lily levantó la mano. La clase de Pociones era su favorita, si bien no el profesor, Slughorn.

-La poción "Limpietus" compuesta de hierbabuena, sangre de deminguise y…

Para Lily, las clases pasaban en menos tiempo del que se tarda en decir "los merodeadores son unos apestados". Para Faith era otra cosa.

-Aleluya –murmuró mientras se encaminaban hacia la torre a soltar las mochilas.

-¿De que te quejas? Te has saltado las dos primeras clases.

-Necesitaba terminar el trabajo para encantamientos –se defendió-Hoy no puedo porque voy a ver a mi Rafe. ¿Crees que la entrada haya quedado bloqueada estos días?

Lily miró por la ventana mientras su amiga se quitaba el uniforme del colegio. Había empezado a nevar. Se lo dijo.

-Ojalá que no… -murmuró mientras se ponía unos pantalones vaqueros negros –Rafe es el único que me activa el cuerpo y lo necesito en plenas facultades para las clases de defensa de mañana.

Lily soltó una risita, pensando en el novio de Faith, un muchacho un año mayor que ellas que trabajaba en Hogsmeade. Faith siempre se escurría por los pasadizos que Lily había descubierto con los merodeadores, para ver a "su Rafe". A Lily, Raphael le caía fenomenal y su amiga lo quería muchísimo. Llevaban juntos por lo menos más de dos años.

-Estuve pensando… -le confesó luego, cuando se dirigían hacia la biblioteca (por lo menos Lily) -… en lo que me dijiste, y creo que tienes razón. Es decir, llevamos… ¿cuánto, dos años así? Y la verdad, empiezo a estar cansada de tantas tonterías y malos rollos…

-Lo que te pasa es que ya se te acabaron las ideas –Lily se llevó una mano al corazón.

-¿Cómo¿A una mente privilegiada como la mía? –ya casi habían llegado.

-Lily, lo único que tienes que hacer es contarle la verdad, y ya está.

-Si fuera tan fácil…

-Es fácil, pero te empeñas en complicarlo. Ve, habla con Potter y lo aclaras todo. Fue sólo una promesa… -Lily solo se había atrevido a contárselo a Faith y lo lamentaría para la eternidad. Suspiró.

-Hasta hace poco significaba mucho para mí esa promesa.

-Aún significa, pero no lo quieres reconocer –Faith dudó que ella comprendiera el doble sentido, pero dejó ahí la conversación. En la siguiente curva se separaron.

-A ver, C…, C…, "Contra los Incordios y los Dementes", mmm, ése no es pero podría servir. Ah, aquí esta.

Lily sacó su libro y pasó casi una hora entera leyendo sobre pociones. Luego se imaginó posibles venganzas hacia los merodeadores hasta que éstos mismos entraron en la biblioteca.

-Justo de una entre un millón que entran en la biblioteca, y tengo que estar yo… -murmuró.

-¡Vaya, si es el Monstruo de los Mocos Verdes! Que raro verte por aquí¿no, mocosa? –Maldito fuera Sirius Black y sus motes. Nunca le había caído bien. Lily torció la nariz.

-¿Se te comió la lengua tu novio, Evans? –ése era Remus Lupin. Alto, rubio, intelectual y con un gran secreto que Lily se guardaría para sí hasta el momento oportuno.

Al recordar lo bien que se llevaban antes de cuarto curso, sonrió amargamente. Cuánto odiaba a ese tipo de personas que por un solo error se volvían contra ti, olvidando los muchos y buenos momentos que pasaron juntos. ¿Qué más daba que ella siempre les hubiera ayudado, apoyado?

-Déjala Lunático¿no ves que es de efecto retardado y no comprenderá tu pregunta hasta dentro de media hora? –y ahí defendiéndola siempre, cáptese la ironía, su adorado James Potter. Más alto, más despeinado, más hombre y más mosquito que la última vez que se fijó. Lily miró a Peter Pettegrew, el más bajo de los cuatro. En cuanto a comentarios hirientes sólo quedaba él.

-Vamos, Cornamenta, media hora es demasiado poco. Yo esperaría a mañana.

-¿No comprenden que no merecen que les diga ni "pudríos"?

-Oh, es verdad –asintió James –Se me olvidaba. Las personas rastreras como tú que no nos llegan ni a la suela del zapato no les está permitido hablar con nosotros.

Lily le tiró el libro que tenía en la mano con todas sus fuerzas, a ver si por una vez su puntería mejoraba y le daba en donde más le doliera.

James lo cogió con toda la facilidad con la que lo haría el buscador del equipo de quidditch de Gryffindor.

-Evans¿no sabes que ésto está prohibido para las prefectas?

Lily era prefecta, sí. Ahora representaba todo por lo que se burló una vez: responsabilidad, seriedad, estudios, estudios… y nada de bromas. Gruñó y dándose media vuelta se internó entre las estanterías a esperar que se fueran. ¿A qué diablos habían venido? Ella necesitaba terminar con el libro.

-¿Ahora también eres una cobarde, Evans? –James estaba justo detrás de ella –Que completa. Cobarde, mentirosa y rastrera. Cada día que paso te encuentro algo más.

Lily cerró los ojos. Luego se giró y le plantó cara.

-¿Qué puñetas quieres?

-Si no te pones a llorar, te lo digo.

Siempre igual. Siempre restregándole lo mismo una y otra vez. ¿También él había olvidado la de veces que siempre la consoló? Revolviéndole el pelo, sonriéndole, dándole la mano… Otro de la misma pasta. Un pecado y ya eres una pecadora, no importa que fuera sólo uno durante toda una vida.

-Déjalo, tampoco me interesa –le espetó con la esperanza de que se largara.

No hubo suerte. Recordó lo que Faith le había dicho. Pero era tan difícil dejar atrás el orgullo… Bueno, un intento.

-James, olvida un momento todo esto e imagina que aún soy tu amiga… -inspiró-Contéstame sinceramente –Bien, ahora que había llegado ahí¿Qué le decía? –Esto… ¿te parece que estoy como un palo?

Lily se sonrojó por lo tonto de la pregunta, pero James no dio muestras de darse cuenta. Parecía estar pensando en contestarle. Contestarle de verdad. Se puso los brazos tras la cabeza y se recostó en la pared.

Él la veía condenadamente perfecta, incluso con ese aire de vulnerabilidad que tanto odiaba en ella, porque era falso. Pero tampoco iba a decirle eso. Dudó¿Qué le molestaría más, que le diera la razón o que le dijera que no, que estaba como una ballena embarazada?

-¿Sólo como un palo? Peor, no tienes curva ninguna, pareces una tabla de planchar y podrías confundirte perfectamente con una escoba de barrer…

Lily intentó que no se notara lo ofendida que estaba.

-¡Y tú, con esa mata de estropajo en la cabeza! Seguro que no te bañas desde que se inventó la primera rueda.

-Prefiero estar sucio por fuera que por dentro¿no, Evans? –James prefería esa Lily mosqueada a la de antes. –Sois tal para cual, tú y tu novio. Ambos lleváis la suciedad…

-Cállate –lo interrumpió Lily –No es mi novio. Y tú que tanto lo criticas eres peor que él llamándome sangre sucia…

¡Maldita sea, ya tenía los ojos empañados! James odiaba que pareciera una fuente a punto de explotar.

-Nunca te llamaría eso, lo sabes, a pesar de todo lo que hayas hecho.

-Te lo dije aquella vez y lo sostengo. No rompí la promesa, él me besó a mí y desde entonces…

-¿Bromeas? Evans la sacrosanta y la puritana no te pega nada.

Lily ardía de rabia. Los odiaba a todos, a todos los hombres. A James, a los merodeadores, a Tom… a todos y cada uno de ellos. Intentó calmarse, de algo tenía que servirle practicar yoga ¿no?

-Lo juro por Sissy, James –se acercó a él-Te juro que éste es el primer beso que doy yo.

Luego le puso las manos en las mejillas y lo besó.

LJ

¿Quién es el chico de Jenny¿Y el no-novio de Lily¿Cuál es esa verdad¿Qué tiene a James tan mosqueado¿Qué fue de sus vidas en estos dos años? Etc, etc…

Aquí va un pequeño adelanto:

-Vamos, te costó un montó de tiempo volver a ser el de antes, no permitas que te afecte de nuevo.

-¡Ey, mocosa¿Viste lo guapo que estaba tu novio con ese gorro de Mickey Mouse?

-¡Me estás volviendo a dar la razón como a un loco!

-Jamás sería una serpiente. También tú has sido muy valiente para plantarnos cara.

-Muy bien, la mocosa, la única que faltaba ya. ¿Cuándo se convirtió esto en un circo?

Solo una pista: son todas frases de Sirius Black. ¿Os han animado a seguir conmigo en el proyecto?

Besos. Mimig2