Capitulo 2 - Fragmentos

Repasó las hojas del periódico, mas precisamente la sección de clasificados donde varios círculos rojos enmarcaban los avisos que había respondido y varios de ellos eran finalmente tachados. Dio un sorbo a su café que estaba sobre la mesa frente a él y siguió su búsqueda en el matutino mientras intentaba ignorar el ruido a su alrededor. Estaba en un local de comidas rápidas; ese lugar infestado de personas que iban, venían, comían, charlaban; ciertamente no había hecho una buena decisión de lugar, era mas tranquilo buscar en su casa pero Yugi estaba allí, descansando del viaje; no quería molestarlo. Finalmente decidió que el periódico ya no tenia nada mas que ofrecer; se levantó y desechó el vaso del café que estaba bebiendo y el periódico en un cesto de basura y se dirigió a la caja.

–Bienvenido a Burger World ¿qué desea ordenar? –la voz de la empleada del local que estaba detras del mostrador lo hizo alzar la mirada a ver a la joven con el familiar uniforme del local trayendo lejanos recuerdos a su mente.

–Si, una hamburguesa doble con queso para llevar. –pidió amablemente.

–Enseguida –respondió la joven haciendo el pedido en caja.

Esa joven le recordaba a otra chica que también había visto usar ese uniforme: Anzu Mazaki, aquella encargada de ese local de comidas rápidas en Domino con el anhelo de convertirse en bailarina. Como pasaba el tiempo y alli estaba él recordando como si tuviese 5000 años.

–Son 25 yenes –anunció la joven.

–Si –respondió Yami alcanzándole el dinero.

–Muchas gracias, vuelva pronto –saludó la cajera entregándole una bolsa de mediano tamaño de papel marrón con el pedido del joven en su interior.

Yami tomó la bolsa y se retiró en silencio.


Salió de Burger World y comenzó a caminar despacio hacia su departamento. La gente pasaba junto a él, inmiscuida en sus propios asuntos; algunos hablando entre ellos, otros hablando por celular sin prestar atención a lo que sucedía a su alrededor; cada uno de ellos ni siquiera él mismo; ya que tampoco notó que unos familiares zafiros lo observaban a través de los polarizados vidrios de una limusina blanca.

–¿Yami? –se preguntó el empresario al reconocer a ese singular ex-secretario al tiempo que alejaba el celular de su rostro apartándose a sí mismo de la conversación financiera de la que estaba participando.

–¿Sucede algo señor Kaiba? –preguntó el chófer al notar la atención de su patrón ser atraída por un transeúnte Algo, por demás, extraño en el empresario.

–Nada, continua... –ordenó al chófer a pesar de no haber sido esa su principal intención. Tal vez debía haber hablado con Yami, por los "viejos tiempos" pero... Yami ya era grande, podía cuidarse solo.


Abrió la puerta de su apartamento y entró en el mismo cuando una voz lo recibió.

–Volviste Yami

Yami alzó la vista a ver a Yugi quien estaba sentado sobre el mullido sofá de la sala con una taza de café en mano; esa conocida taza de café que lo hacia sentir aún mas fracasado; detestaba esa taza. –¿Te despertaste tan rápido? –Esperaba que Yugi aun siguiera dormido después del viaje en avión pero parecía que el chico con un ligero descanso ya se encontraba recuperado.

–Si, no fue un viaje tan largo tampoco –sonrió al tiempo que dejaba la taza de café sobre la mesada frente al sillón

–Toma, te traje un aperitivo –dijo Yami entregándole la bolsa de papel marrón a Yugi.

–¿Si? –sonrió al tiempo que tomaba la bolsa y cogía el contenido en sus manos–. Gracias –agradeció Yugi por el almuerzo que su hermano le había traído

–De nada –respondió Yami sentándose junto a Yugi y dando un largo suspiro que indicó a Yugi la mañana que había tenido su hermano.

–¿Sin suerte?

–No –suspiró de nuevo desganado.

–Ya tendrás mas suerte –dijo Yugi al tiempo que daba un mordisco a su hamburguesa– Delicioso ¿Dónde lo compraste?

–En Burger World –indicó Yami.

–¿Fuiste a Burger World? –un tanto sorprendido; nunca se imaginó a Yami en ese lugar, no después de...

–Si, es extraño, me recordó a Anzu –contándole su descubrimiento.

–¿Si? –agregó un poco despreocupado.

–¿Sigue en Domino? –preguntó intentando obtener datos de la castaña que quizá Yugi, en su visita Domino, haya obtenido.

–No, se fue a Kyoto hace seis meses –contó sin poner mucha atención.

–¿Ah si? ¿Y cómo esta?

–Bien, entró en una academia. Es bailarina principal. Se casó hace poco.

–¿Se casó? –preguntó un tanto sorprendido; al parecer el pasado sí fue fácil de olvidar para la castaña.

–Ah ha.

–¿Con quién?

Yugi guardó silencio un segundo y miró a Yami de reojo esperando que no lo estuviera viendo con su mirada inquisidora pero así era; los ojos de Yami se clavaron en él esperando una respuesta. Yugi maldijo en silencio, había hablado de más –No lo sé.

Yami entendió la evasiva por parte de su hermano. Algo le estaba escondiendo.

–Ah, el abuelo te manda esto –cambió de tema Yugi dándole un sobre blanco cerrado a su hermano quien lo tomó, curioso, lo revisó; no tenia ninguna inscripción en el mismo aunque por el peso y la forma del contenido podía adivinar lo que era y no lo alegró.

–¿Les dijiste? –le había pedido que no lo hiciera.

–Se dieron cuenta cuando hablé contigo –se defendió Yugi al tiempo que daba otro mordisco a su hamburguesa y recordaba la conversación telefónica con Yami y sus padres viéndolo, cruzados de brazos, adivinando lo que los hermanos menores se decían. Fue su abuelo el que calmó la situación defendiendo a Yami y a regañadientes de ambos progenitores le entregó a Yugi los 2000000 yenes que tenia ahorrados.

Yami suspiró al tiempo que llevaba su mano derecha a su frente y se masajeaba la zona; su abuelo siempre interfiriendo por él y él... defraudandolo–Yugi, no se lo hubieras aceptado.

–¿Por qué? El abuelo te quiere mucho. Es un poco de ayuda, nada mas –trató de levantar los ánimos de su hermano.

–¡No quiero su ayuda! –estalló ante ese comentario. Él no necesitaba ayuda; siempre se las había arreglado solo. Claro algunas de sus decisiones no habían sido acertadas y por eso sus padres le "enviaron" a Yugi a vivir con él; para tenerlo bajo control.

–Calmate... –agregó Yugi en su tono mas conciliador

–¡¿Por qué lo aceptaste?! ¡¿Acaso no confiás en mi?! –gritó aventando el sobre y su contenido al suelo.

–Por supuesto, pero aun tenemos que comer, pagar el alquiler –argumentó Yugi recogiendo el sobre y colocandolo sobre la mesada.

–¿Y crees que no puedo hacerlo? ¿Piensas lo mismo que mamá y papá? ¿Qué soy un inútil? –agregó poniéndose de pie casi de un salto, tratando de subrayar inconscientemente que él era el hermano mayor. Podía soportar que sus padres desconfiaran de él; pero su hermano menor... era algo que no podía afrontar.

–No digo que no puedas hacerlo; tengo confianza en ti, eres mi hermano –objetó el menor con in tono mas serio; la actitud inmadura de Yami lo estaba haciendo enojar–. Pero si quieres saberlo, esto va mas allá de lo que yo crea.

Yami se quedó petrificado antes este último comentario. Se sintió como una puñalada en el corazón; si no tenia a Yugi, estaba solo, completamente solo.

–Gracias por la hamburguesa –dijo Yugi levantándose del sillón y retirándose a su habitación, tirando el envoltorio de la hamburguesa en el cesto de basura cuando pasó junto a este.

El sonido del golpe de la puerta al cerrándose contra el marco de la habitación de Yugi, inundó el departamento. Yami aun estaba paralizado por las palabras de Yugi cuando finalmente sintió la fuerza de sus piernas flaquear hasta derrumbarse sobre el sillón completamente derrotado. Yugi tenia razón, era un poco inmaduro a veces pero no podía evitarlo. Estaba estancado; cuando por fin había decidido ponerle fin a ese despreciable trabajo de "secretario" debía enfrentarse con la realidad. Era un joven sin habilidades definidas para el mundo laboral ordinario. Tampoco era exigente; solo quería un trabajo donde le reconocieran sus habilidades y no lo estén persiguiendo por ser un "joven encantador". Se quedó un minuto con su vista perdida en el blanco cieloraso cuando bajó la mirada encontró la billetera de Yugi, abierta, sobre la mesada junto al sobre que le había enviado su abuelo. Unos tickets de avión que asomaban de entre los compartimentos de cuero llamaron su atención; tomó la cartera de Yugi, terminó de extraer los pasajes y los leyó; solo para sentir un balde de agua fría caer sobre él. Eran cuatro pasajes; dos de ellos los pudo reconocer al instante, eran los pasajes de ida y vuelta a Domino pero los otros dos, eran... pasajes de ida y vuelta a Kyoto de hace dos días atrás; ¿qué hacia Yugi en Kyoto? ¿Acaso había ido a...? Tiró los pasajes al suelo, sí, ahora lo confirmaba. Estaba solo, definitivamente, solo. Ya no podía confiar en Yugi, en su mas querido hermano; debía hacer su propia suerte, fue en ese instante cuando recordó aquel fugaz encuentro en el aeropuerto con aquella mujer.

Si cambias de parecer, llamame.

Recordó las palabras de aquella extraña y de inmediato comenzó a buscar en sus bolsillos aquel objeto que le había dado: la tarjeta. La leyó de nuevo y tomó el teléfono "G. L. Laveau" leyó y se quedó un instante con el teléfono en mano ¿de veras quería contactar con aquella extraña? ¿Seria seguro? ¿Y si era una trampa? ¿Una trampa de qué? "No te creas tan especial" le reclamó su cabeza. Y en un ultimo toque de razón.. o locura; marcó el número que figuraba en la tarjeta y esperó; un tono, dos, tres, ...

–¿Hola? –respondió una voz femenina al otro lado de la linea.

–Hola... quisiera hablar con la señorita... –leyó por ultima vez las doradas letras impresas en la tarjeta que formaban apenas, lo que parecía ser, el apellido de aquella mujer que conoció hacia unos días– Laveau ¿puede ser?

–Ella habla –la respuesta sólida y cortante.

–Ah, habla Yami, Yami Mutou nos conocimos en el aeropuerto hace unos días... –trató de encontrar algún indicio que lo ayudara a que Laveau lo recordara.

–Ah ha –fue la respuesta aunque Yami no supo si significaba un "te recuerdo" o un "sabia que ibas a llamar". Prefirió no adivinar.

–Usted me ofreció un papel en una obra quisiera saber si...

–¿Lo reconsideraste? –interrumpió la mujer.

–Si, quisiera saber si ¿aun esta en pie? –preguntó un tanto nervioso.

–Por supuesto


Segundo capitulo! (aplausito leve) si bueno, toda la parte de introducción esta hecha asi que a partir del próximo capi empieza bien la historia.

Un gran agradecimiento a Dream Bloom por su review y por el consejo ;D lo revisé y me di cuenta que si... mi falta de atención me gana aveces.

Si, desde hace mucho ya Dartz se lo tenia merecido y bueno... Laveau es muy particular pero no quiero que sea la mujer que peleé el amor de Yami. Nopo. Y tampoco voy a bashear a Anzu pero aveces la danza y el teatro se juntan para bien, mal, se verá.

Asi que, eso es todirilijillo. Espero les guste el capitulo. Dejen reviews, please!

Bye! bye!