CAPÍTULO 2

CULTURA GENERAL

Minina se comprometió en silencio a darle a Robin el valor suficiente como para ir y recuperar a Starfire sin problemas, dándole algunos consejos y un tour por toda la feria (secretamente para que le gente la vea con el) y para que pudieran ubicar a los dos fugitivos.

Primero decidió convencerlo de que Starfire realmente le gustaba, y que no era una alucinación de la gente. Para esto, llevó a Robin a las cabinas de Internet y le mostró todos los sitios de la Web que hablaran de un romance entre el y Starfire.

Luego, le preguntó a todas las personas presentes si podían adivinar quien le gustaba a Robin. Y la gota que colmó el vaso fue que un anciano y su nieta también respondieron:

-Obviamente, Starfire- sin la menor duda.

Saliendo de las cabinas, podía notarse que Robin estaba más rojo que su polo, así que Minina dio su primer trabajo por hecho.

-Y… ¿Desde cuando te gusta?- preguntó con una paciencia que no era suya

-Yo… Creo que…- empezó Robin, pero se percató de algo- oye, yo no tengo porque hacerte caso ni porque decirte ese tipo de información, eres una villana!

-Mira, si no quieres decírmelo a mí, no importa, puedes decírselo a Cyborg.

-¡Pero Cyborg no está aquí!

-¿Eso es lo que crees?

Robin asintió, y en ese instante, Cyborg salió con Chico Bestia de detrás de un teléfono público.

-¿CÓMO?- chilló Robin asustado.

-Lo siento, Robin, pero tenía que asegurarme de alguna manera de que no regalabas mis tickets.

-Si, viejo, no es para tanto, además no la estabas pasando tan mal hasta que ese #!$&#/" de Tom apareció…excepto por lo del restaurante y la prueba de fuerza, claro; oye creo que deberías hacer algo, no sabes que mal se ve cuando el chico no tiene f…

Cyborg calló a Chico Bestia al instante y dijo con voz de cómplice:

-Y… ¿Desde cuando te gusta Starfire?

-Desde… oigan, en serio creen que me gusta?- exclamó Robin como si se tratara de una broma.

Chico Bestia y Cyborg asintieron.

-Vamos, somos tus amigos, viejo, acaso crees que nos vamos a burlar de ti?

-No es eso, sino que…-explicó Robin. No iban a entenderlo, no le parecía correcto decirles eso, porque si lo admitía, y sí que le gustaba desde que la conoció, Cyborg se encargaría de que todo el universo cibernético se enterara y Chico Bestia les haría tantas bromas que dejarían de ser graciosas…quizás Raven también los fastidiara, aunque no podía imaginarse como, porque ella era muy seria, pero nadie dejaría pasar la ocasión de fastidiarlo, y de burlarse de él, ya que no era muy bueno con ese tipo de cosas, como demostró cuando se quedaron varados en ese planeta raro y hostil.

Luego de toda esta odisea de pensamientos, decidió que su mejor opción sería decirles, porque ellos no parecían perder pista de lo que sentía.

-A mi…me gusta desde…Yo...eh- carraspeó, nunca había planeado decírselo a nadie (incluida Starfire), así que no sabía por donde empezar, pero Cyborg y Chico Bestia se veían tan ansiosos…

Y la gente que pasaba a su alrededor pensaba cosas tan diversas como:

-"Pobre chico, parece que se fuera a mear encima";o:

-"Estos delincuentes…no tienen ni vergüenza de atacar a los niños a la luz del día"…

Robin cerró los ojos con fuerza, eso no podía estar pasando… y se dio cuenta de que Cyborg murmuraba algo como:

-Parece que le estuviera pidiendo que bailara polka desnudo con una piña en la cabeza…es como si no pudiera afrontarlo…

Y también escuchó a Chico Bestia decir:

-Es como si le hubiéramos dicho que se quite la máscara…vamos, no es para tanto…

Robin abrió los ojos lentamente y les dio la espalda.

-A mi me gusta desde…-ay, que dirá Batman, dios, que bajo he caído…-desde… desde…desde…

-Ve al grano

-No se, no tengo la fecha apuntada- dijo finalmente

-¿Pero desde que época, por lo menos?

-Creo que…-si, ese era el momento…y se fue corriendo sin que nada pudiera detenerlo

-¡¡¡¡COBARDE!- gritaron Chico Bestia y Cyborg al unísono

Llegó a la rueda de la fortuna, y se encontró con nada mas y nada menos que con Minina.

-Oye, ya encontré a Tom.-dijo- y me voy a subir con él a la rueda…solo te queda subirte con Starfire.

-Eh… pero no sé donde está….

- No te preocupes- saltó Tom- está allí, haciéndote señales desde el comienzo de la fila.

Robin avanzó lentamente hacia ella.

-¡Robin! – Exclamó-¿Dónde estabas?

-Eh… por ahí…

-Bueno, eso no importa ahora que estamos juntos de nuevo,…-dijo Starfire

Unos chicos detrás de ellos se rieron disimuladamente. El guardia les abrió la puerta de uno de los compartimientos (que era extremadamente pequeño) y entraron. Cuando llegaron a la cima de la rueda, esta se paró (como Robin había imaginado) y cuando miró hacia abajo por la ventanilla, vio a Minina y a Tom huyendo.

Y también pasó un avión por el cielo con una pancarta que decía:

-DILE LO QUE SIENTES

Y otro pasó, diciendo:

-ROBIN + STARFIRE

Y el último fue:

-APURATE ANTES DE QUE LA RUEDA VUELVA A MOVERSE

Robin asumió que Starfire ya había leído todas las pancartas conforme pasaban, las opciones se habían reducido y ya no podía salir corriendo. No era justo que lo presionaran así, ahora toda la gente de la feria se había enterado, y como mecha de pólvora, la verdad recorrería el mundo y su secreto no sería más un secreto, sino,… cultura general…

-Robin, ¿te encuentras bien?- dijo Starfire al ver que el estaba mas rojo que las manzanas que Alicia en el país de las maravillas pintaba de rojo, sudando como si estuviera en un sauna y arrugando su capa, que había cogido para descargar en ella todos sus nervios. Robin volteó a verla lentamente, y la rueda de la fortuna volvió a moverse.

Bajaron del juego y Starfire vio que ya había atardecido.

-¿Te queda algún otro ticket?

-Si.

-Bueno, entonces, vamos…

La carpa de Madame Momo, la adivina, olía a incienso y estaba escasamente iluminada. Hacía calor y cuando Robin se estaba decidiendo a irse de ahí, la lánguida voz de Madame Momo lo sorprendió:

-Veo que te da miedo el destino, joven…

Al instante, se dieron cuenta de que era ciega, y según pudo ver Robin, no era una farsante.

-¿Qué es lo que te intriga, chico maravilla? ¿Tu valor te ha abandonado?

-Yo… eh…

-Veo que sí.

Starfire se veía muy intrigada.

-Bueno, Robin, ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES SABER DEL DESTINO?

-Disculpe, culta anciana adivina- comenzó Starfire- yo sí quiero saber algo.

La anciana volteó a verla.

-Mi amigo Tom me ha dicho que yo le gusto a Robin… ¿es eso cierto?

Robin casi se cayó al piso de vergüenza, ¿así que ese tal Tom se había llevado a Starfire para meterle todas esas…ideas en la cabeza?

Madame Momo se percató de que uno de los que tenía delante (y asumió que era Robin) se iba a desmayar si decía la verdad, así que dijo:

-Los astros no deben asumir el trabajo de las personas, querida.

Robin sonrió, nervioso.

-Je je je- atinó a mascullar

-Supongo que les leeré el destino- dijo Madame Momo sacando un enorme fajo de cartas.