Wenas!! Ya solo me queda un examen!! (que alegría.. Además es un tipo test... Donde estabais en este curso, tipo test!?)

Ejem, el caso... nuevo capi de "Pirates"!! (aun estoy sorprendida de como me quedo el primer capi... demasiado dulce para mi estilo... me va más la acción y la angustia, no se..)

Muchas gracias por los reviews a Muffin-cake, Riznao, Narien, Mandragorapurple, Kimi to Deatte Kara y x Souseiseki x.

Respondiendo a algunos de ellos (os dareis cuenta de que acorto los nombres. Es mania mia, no me lo tengais en cuenta... Tb lo hago con el mio):

- Muffin: "Tormenta del paraíso"? Es una telenovela? No la conozco... Lo de Ellen es porque, en otros fics, ese suele ser el "nombre femenino" de Allen (ese y Alice, pero me gustaba más Ellen)

- Sousei: "pagana"? No sabes lo que me rei cuando lo lei (nunca me habian llamado eso ) Tienes razon, tengo que actualizar el resto de series... Pero es que no tengo tiempo!! TTxTT Y no preocupes, que no es "tan cortito" juas, jaus, juas!!

Aviso: No tengo ni idea de barcos ni de rangos navales ni de navegacion, asi que perdornarme si cometo algun error. Si alguno de vosotros tiene mas idea, que comparta sus conocimientos!! Estare eternamente agradecida. Por cierto, si tb os gustaria ver a los personajes en alguna aventura de piratas, decidlo (yo tengo pensadas algunas, pero nunca estan de más nuevas ideas )

Se acabo el rollo! (que largo se ha hecho esta vez, no?)

DGM no me pertenece


El sol estaba en lo alto. Era una mañana despejada, sin una sola nube que mancillara el azul del cielo. Un día perfecto para navegar por el ancho mar, tan apacible, tranquilo…

- Vamos, panda de gandules!! He visto tortugas moverse más rápido que vosotros!!-

La tranquilidad desapareció al instante. Entre las calmadas aguas acababa de aparecer un barco, no muy grande, pero tampoco muy pequeño. Su estructura, de madera oscura, casi negra, contrastaba con el blanco de las velas, que el viento mecía suavemente.

La brisa marina también provocaba que ondulase una pequeña bandera negra en lo alto del mástil de la vela mayor. Una bandera que mostraba sin vergüenza alguna el tipo de barco que estaban contemplando. Efectivamente, la calavera y las tibias cruzadas eran clara muestra de que se trataba de un barco corsario.

Las cosas estaban agitadas en la cubierta del barco. Ni uno solo de sus ocupantes paraba un solo momento para descansar y tomar aire. Además, hacía poco que habían subido a bordo nuevos miembros, por lo que aún había más lugar para el caos y los malentendidos entre sus filas, para el desagrado del tipo que estaba a cargo de ellos.

- A ver, los novatos!! Os quiero aquí en fila a la voz de YA!!- bramó un tipo lo suficientemente alto como para tener dolor de cuello cada vez que tenía que hablar con alguien durante mucho rato. Era calvo, salvo por una larga coleta que le nacía del medio de la cabeza.

Nada más oír la orden, cinco personas se presentaron ante él. Uno de ellos era bastante alto, casi como él, pero más delgado (y con más pelo), otros dos eran un par de enanos que no le llegaban ni a la altura de los hombros (uno de ellos incluso vestía de manera que le hacía parecer un bufón), los otros dos eran un par de tipos normales, ni altos ni bajos, aunque a uno de ellos no le vendría mal hacerle una visita a la ducha (pero bueno, eran piratas, al fin y al cabo, no se podía exigir mucho más)

- Escuchadme bien! Ya lleváis a bordo cerca de una semana, y todavía hay alguno de vosotros que no sabe diferenciar la proa de la popa. Sinceramente, si por mí fuera, os tiraría por la borda al mínimo error que cometierais! - Aquel tipo aprovechó la pausa para tomar aire. – Yo me llamo Marie, y ya va siendo hora de que conozcáis al capitán. Aprovechar vuestros ratos libres para conocer al resto de al tripulación, entendido?

Todos a una, los cinco hombres respondieron afirmativamente.

- A que viene todo este griterío?- preguntó una grave voz a sus espaldas.

Todos se dieron la vuelta para encontrarse cara a cara con una visión que les quitó el aliento. Allí, erguido en toda su elegante gloria, se hallaba un joven y apuesto veinteañero, de rasgos orientales y gesto serio. Una larga y brillante cabellera recogida en una alta coleta de color azabache se mecía al compás del viento y el oleaje.

Su porte y su presencia imponían respeto al instante y, por la reacción de algunos, profunda admiración.

El mensaje era claro: seguirían a este hombre hasta el fin del mundo.

- Ah, me alegro de verle, teniente Kanda.- saludó Marie, con un gesto de respeto. El hombre, ahora identificado como Kanda, asintió.

- "Teniente?" – fue el pensamiento de la mayoría.- "Si ese es el teniente, cómo será el capitán!!"- Cada uno de los nuevos reclutas se estaba montando su película personal del aspecto (imponente y amenazador, seguramente) de su nuevo capitán.

Un audible bostezo les sacó a todos de sus cábalas.

Ante ellos apareció un pelirrojo desaliñado que nada tenía que ver con la impoluta imagen del teniente. Su pelo, tan largo que le llegaba a los hombros, estaba despeinado, sus ropas daban claro mensaje de que no estaban cuidadas, y el gesto de medio dormido que llevaba no mejoraba precisamente la estampa.

Estirándose nuevamente, llegó a la altura de los otros dos hombres, que le miraban con reproche.

- A que vienen esas caras tan largas? – preguntó el recién llegado, al ver las caras serias de Marie y Kanda.- Y tú, por qué no me has esperado, eh Yuu? Tanta prisa tenías?-

Nadie sabía quién era ese tal Yuu pero, por la vena de ira que le estaba apareciendo en la cabeza a Kanda, no debía ser nada bueno.

Quien era ese pelirrojo estúpido? Acaso quería morir a manos del teniente (quien, por cierto, estaba desenfundando una larga espada)?

- Cuantas veces te tengo que decir que no me llames por mi nombre?- amenazó Kanda, espada en mano. Sin embargo, el pelirrojo no pareció ni inmutarse. O era muy valiente, o muy bobo. Seguramente, lo segundo.

- O, pero es que a mí me encanta tu nombre, Yuu.- respondió el pelirrojo, haciendo un leve puchero. Ahora que estaba más cerca, se podía ver que su ojo derecho estaba tapado por un parche.

Cuando parecía que Kanda iba a despellejar vivo al pelirrojo, Marie tosió fuertemente, reclamando atención.

- Eso ha sonado fatal, Marie. Deberías ir al médico.-

- Si, ya, gracias por la preocupación… No cree que ya va siendo hora de que se presente?- dijo, señalando al lugar donde estaban los nuevos miembros, atónitos por el comportamiento infantil de aquel tipo.

- Oh, así que estos son nuestras nuevas adquisiciones? – comentó, con una sonrisa burlona, mientras observaba al dispar grupo. – Encantado, yo soy Lavi, vuestro capitán! Bienvenidos a mi navío, el "Bookman"!- anunció, haciendo una pose, mientras que Marie y Kanda miraban hacia otro lado por vergüenza ajena.

Silencio.

Más silencio todavía.

- COMO!?- los novatos se estremecieron. Es que este tipo, este tipejo, infantil, despreocupado, irresponsable (al menos tenía toda la pinta), era su capitán!?

- Vaya, vosotros dos sois bastante bajitos.- comentó, poniendo una mano encima de cada una de las cabezas de los dos tipos más bajitos, recibiendo una mirada de incredulidad del castaño y una mirada indiferente del… peliblanco?

Lavi se quedó mirando a aquel chico durante un rato. Estaba claro que era un muchacho joven (seguramente más que él). Entonces, por que tenía el pelo blanco?

- Tengo algo en la cara?- le preguntó este de pronto, pillando de improvisto a Lavi. Ahora que se fijaba, aquel chico tenía unos ojos claros, azules grisáceos, que le iban a juego con el pelo (que, por cierto, le tapaba la cara. Como demonios podía ver a través de tanto pelo?).

Tenía un aspecto realmente interesante.

- Nah. Oye, que has hecho para conseguir ese color de pelo? Es natural?- por el tono que había usado, no se sabía si le estaba tomando el pelo (nunca mejor dicho) o realmente era curiosidad.

El peliblanco se le quedó mirando unos instantes, antes de decidir si responder o no.

- Por que? Acaso lo quieres tener igual?- le espetó.

La escena se congeló por un momento. Es que no se daba cuenta el novato que acababa de hablarle mal al capitán de un barco pirata? (por muy infantil que este pareciera)

Aquel chico estaba pidiendo a gritos que le echaran a los tiburones.

De repente, Lavi se recuperó del shock. Ante todo pronóstico, acentuó su sonrisa y se abalanzó sobre el chaval.

- Mírale que simpático!! Yuu, me recuerda a ti cuando eras más joven! Que nostalgia, eh?- Lavi dijo todo eso en una sola bocanada de aire, mientras abrazaba (casi asfixiándolo) al peliblanco. – Yuu, le has visto bien? – añadió, moviendo al chico hacia delante, para que el aludido se fijara mejor.

- Oi, Lavi, corta el rollo.- amenazó el japonés.

- Que poco divertido eres, Yuu.-

- Quieres hacer el favor de soltarme de una vez?- gruñó el peliblanco, que parecer ser que había quedado olvidado.

- Perdona, mini-Yuu.-

- Mi nombre no es "mini-Yuu"!! Es Allen! Allen Walker! - le espetó el menor.

- Ah, si? Pues te pega más "mini-Yuu", que lo sepas. Has pensado en cambiártelo?-

La doble mirada asesina que recibió tanto por parte de Allen como de Kanda hizo que, finalmente, Lavi se apartase de Allen y retorciera algunos pasos. – Veis como tengo razón. Allen es un mini-Yuu en negativo!!-

A todos los presentes les apareció una gotita de sudor en la cabeza, salvo a Kanda y Allen que, en su caso, eran marcas de enfado.

- Bueno, y ahora que ya estamos todos presentados… Que tal si hacemos una fiesta para darles la bienvenida a los novatos!?- propuso Lavi al resto de la tripulación, que bramó aceptando la oferta.

Por su parte, los novatos estaban planteándose seriamente por qué se habían unido a esa banda. Con un capitán como ese, eran carne de cañón.

Seguramente estuviesen muertos al alba…

KYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYUKYU

-Ugh, no puedo más...-

Allen se sentía enfermo, por lo que abandono la "fiesta" (léase como oportunidad para emborracharse hasta olvidarse del propio nombre) en busca de aire fresco. Allen no había probado ni una gota de alcohol, pero el ambiente le había mareado (demasiado jaleo para su gusto)

Allen apoyó sus brazos sobre el borde de madera del barco y descansó su cabeza sobre ellos, disfrutando de la suave brisa y del silencio (bueno, más o menos) de la noche. Alzó la mirada y se quedó ensimismado observando las estrellas. Definitivamente, no había lugar mejor para contemplar las estrellas que la alta mar.

El sonido de cristal rompiéndose le devolvió a la realidad.- Es que es imposible algo de tranquilidad?- Pensó. Miró a su alrededor buscando el origen de tal estruendo y se sorprendió al ver que se trataba de uno de los novatos, como él, que parecía haberse pasado de la raya bebiendo.

Allen dejó escapar un suspiro de resignación según veía como este, (Suman, se llamaba, no?) discutía con otro tripulante, igual de borracho.

- Bueno, al fin y al cabo somos piratas. Es una escena corriente en un barco corsario.-

Y sin más, decidió seguir observando las estrellas, quitándole importancia al asunto. Ya se cansarían de armar follón.

Lo que no se esperaba era oír el sonido de un disparo atravesar el silencio de la noche.

Alarmado, volvió a fijar su atención en aquellos dos sujetos. Para su horror, uno de ellos estaba tendido en el suelo, agarrándose con expresión de dolor un brazo que se manchaba de sangre por momentos.

El otro, Suman, sin embargo, estaba de pie, apuntándole con una pistola de la que se desprendía un hilillo de humo, signo irrefutable de que había sido disparada recientemente.

Al sonido del disparo, el resto de al tripulación salió de la habitación donde se había estado celebrando al fiesta, en busca del origen de tal conmoción.

- Que demonios está pasando aquí?- preguntó Lavi.

Suman, por su parte, se limitó a girarse lo suficiente para ser capaz de mirar al capitán.

- Hombre, pero si es el capitán!! Quieres un trago?- preguntó, mostrando una botella de ron rota. – Aunque creo que esta está acabada…- añadió, mirando por la boca de la botella.

Estaba claro que estaba muy, pero que muy, borracho.

- Has sido tú el que ha disparado, Suman?- preguntó nuevamente Lavi, que no apartaba sus ojos de la figura que se arrastraba dolorosamente por el suelo.

El resto de la tripulación se había reunido por detrás del capitán, contemplando la escena como podían. Algunos se limitaban a intentar permanecer despiertos con todas sus fuerzas.

Suman pareció pensar la respuesta por mucho tiempo. Finalmente se giró del todo, quedando en frente del capitán. Todos palidecieron cuando Suman empezó a rascarse la cabeza con el arma.

- Disparar, yo? No… Yo solo me limité a mover mis manos así – hizo un aspaviento.- y acto seguido estaba en el suelo.-

- Maldición. Si no sabes controlar el alcohol lo mejor es no beberlo.- gruñó Kanda, entre dientes. Este se había puesto al lado de Lavi, observando la escena atentamente. – Y de donde demonios ha sacado ese arma? Los novatos no pueden llevar armas hasta que hayamos medido sus capacidades.-

- Esto? – Suman levantó el arma.- se la cogí a ese.- apuntó al hombre caído. El movimiento fue tan brusco, que el arma se disparó de nuevo, evitando la cabeza del pirata herido por unos centímetros. – Y que es esa tontería de que los novatos no podemos tener armas? –

- Mírate a un espejo y luego me contestas, imbécil!- le espetó Kanda, al que se le estaba acabando la paciencia.

- Ey, no me hables así, afeminado.- le gruñó Suman, que se estaba cabreando por momentos. Mientras hablaba, dirigió la pistola hacia el grupo de piratas, provocando que la mayoría se agachara. Esto pareció encantar a Suman, que ya no apartaba la pistola del capitán. Lavi, sin embargo, no se había ni inmutado ante tal acción.

- Baja eso, Suman! Es una orden!!- gritó Lavi.

- Yo no acepto órdenes de un bueno para nada como tú. Capitán? Un criajo como tú? Ni de coña!!-

La pistola se disparó otra vez, acertando en la pared de madera que Lavi tenía al lado opuesto a Kanda.

- Vale, se acabó. Capitán, déme la orden para acabar con él!!- bramó Kanda, llevándose una mano al cinturón, donde estaba su espada.

- Yuu! Está borracho!-

- Ni borracho ni nada. Ese tipo no solo me ha insultado, sino que ha atentado contra la vida del capitán. Un crimen como ese se paga con la vida. Esas son las reglas, no capitán?-

Lavi parecía sumergirse en un conflicto interno, mientras Kanda no apartaba la vista de Suman, ni la mano de su espada.

Allen, por su parte, observaba la situación horrorizado. Ese tipo estaba muy borracho, estaba claro que no sabía lo que hacía y, aún así, pensaban matarle? Acaso su liderazgo se basaba en el miedo infundido a sus subordinados, como el de otros tantos piratas de mala muerte?

Lavi levantó al cabeza, y habló con un gesto y un tono tan serio que no parecía el mismo idiota que habían conocido esta mañana.

- Al menos, que no sufra, Yuu. No deja de ser uno de los nuestros.-

Al oír esto, Kanda asintió con la cabeza y se dispuso a desenvainar su espada. Pero, de repente se dio cuenta de que era incapaz. Una mano puesta sobre al suya se lo impedía.

Tanto Lavi como Kanda se quedaron sorprendidos mirando a Allen, que había aparecido de la nada, y ahora evitaba con su mano izquierda que Kanda sacara su espada.

- Que se supone que estás haciendo!? – bramó Kanda, indignado por el atrevimiento de aquel don-nadie. Sin embargo, enmudeció al ver la cara de seriedad del joven.

Para sorpresa de todos, la mano derecha de Allen se dirigió a la cintura de Kanda y sacó la pistola que también guardaba en su cinturón. Sin darles tiempo siquiera a pestañear, se giró y estiró el brazo que empuñaba el arma lo suficiente para quedar a la altura del arma de Suman, que también se le había quedado mirando con curiosidad.

- "No volveré ver morir a un compañero delante de mío"-

Con esto en mente, Allen disparó.

Para el asombro de todos, la bala dio en la pistola de Suman, saliendo despedida por los aires. Suman se llevó una mano a la muñeca, pues el impacto se la había dejado dolorida.

Furioso, se abalanzó contra Allen. Aunque ya no tenía la pistola, seguía teniendo la botella rota, que también era un arma temible en las manos de un borracho descontrolado como él.

Allen se dirigió hacia él, no sin antes tirar la pistola al suelo, y esquivó por los pelos su ataque. Allen aprovechó entonces para apartar a Suman del resto de la tripulación, que se habían quedado con la boca abierta ante la puntería del peliblanco.

Suman volvió a lanzarse contra él, gruñendo de manera bastante parecida a la de un perro. Allen se las manejó para esquivarle de nuevo, mientras deshacía el nudo del pañuelo que llevaba atado en la cintura.

Cuando al pieza de tela estaba por fin suelta, se encaró a Suman, con un gesto concentrado.

- Piensa defenderse de ese tipo con un mísero pañuelo? Pero si ese tipo le duplica el peso!!- comentó, incrédulo, Kanda. No obstante, se sorprendió al ver que Lavi le hacía un gesto con el brazo para que se tranquilizara.

- Veamos como se las apaña el novato.-

Kanda no pudo dejar de notar el tono de entusiasmo que había en su voz. Entusiasmo e... interés? Lavi, mostrando real interés por algo? Eso no era algo que ocurriera todos los días, por lo que Kanda optó por seguir el ejemplo de su capitán y observar la pelea en silencio.

Suman y Allen se miraban el uno al otro, sin moverse del sitio. Mientras que Suman respiraba dificultosamente, Allen se limitaba a observar todos y cada uno de sus movimientos.

Finalmente, Suman volvió a embestir contra él, botella en mano. Allen, que le estaba esperando, abrió el pañuelo y lo sujetó fuertemente con ambas manos, dejando que el cristal de al botella se clavara el él. No obstante, la fuerza del empujón de Suman fue suficiente como casi hacerle perder el equilibrio, obligándole a retroceder unos cuantos pasos. Cuando por fin tomó control de su cuerpo de nuevo, con un ágil movimiento, rodeó la muñeca de Suman que sujetaba la botella con el resto del pañuelo y, girándose sobre sí mismo, obligó a Suman a girar su brazo, si no quería que se lo rompiera, dejándolo en un ángulo realmente comprometedor a la hora de querer hacer fuerza u oponer resistencia.

Allen abrió sus brazos con toda la fuerza que pudo, provocando que la presión del nudo alrededor de la muñeca de Suman se intensificara sobremanera. Suman no pudo evitar lanzar grito y soltar la botella ante la oleada de dolor que estaba sintiendo en su extremidad.

Triunfante, Allen soltó uno de los extremos del pañuelo, llevándose la botella enganchada a la tela con él. Cuando recuperó el trozo de vidrio roto, lo tiró al mar, para que no supusiese un peligro de nuevo.

Encolerizado por el dolor en ambos brazos que le había provocado el joven, Suman volvió a atacarle con todas sus fuerzas, esta vez con las manos desnudas.

Antes de poder acercarse mucho a él, la visión de Suman se volvió un caos de repente. También le costaba respirar y se sentía atrapado.

Allen le había lanzado el pañuelo a la cara, bloqueándole la visión. Además, como estaba borracho, también habría afectado a su sentido de la orientación. Sus sospechas quedaron confirmadas cuando Suman empezó a moverse como un loco, haciendo aspavientos con las manos, en busca de aquello que le bloqueaba la visión.

Aprovechando aquella apertura por parte de Suman, Allen se situó a su espalda y, con toda la fuerza que le permitía su brazo derecho (tampoco quería matar a aquel tipo usando el izquierdo) le golpeó en la nuca.

Se oyó un ruido sordo en el momento en el que el cuerpo de Suman toco el suelo, inconsciente.

Respirando rápidamente, por el esfuerzo, Allen recogió su pañuelo y le dio la vuelta a Suman, para que pudiese respirar.

El silencio reinó sobre el barco, ninguno de los ocupantes llegándose a creer por completo lo que acaba de pasar. Un criajo delgaducho había derribado a un tipo que le sacaba cabeza y media de altura (y la mitad del cuerpo en anchura). Por no decir que había ganado contra una botella rota usando un trozo de tela. Y antes había logrado darle a la pistola a pesar de ser un tiro muy difícil, incluso a plena luz del día.

- A que se supone que estáis esperando para echar un mano? A que se levanten por su propio pie?- demandó Allen, haciendo que todos reaccionaran. En seguida, un grupo de hombres fueron a atender a los dos heridos.

No solo era un hábil luchador, sino que además tiene las narices de dar órdenes a sus superiores…

Sin que se dieran cuenta, Allen había recogido la pistola de Kanda y se había acercado a ellos.

- Lamento haberle cogido el arma teniente.- se disculpó, ofreciéndole el arma que Kanda guardó en su cinturón de nuevo, sin dejar de mirar al chaval como si tuviera algo raro en la cara.

- Por qué has intervenido?- preguntó Lavi, manteniendo el tono serio de su voz. Allen y Kanda le miraron, este sorprendido de que fuese Lavi el que hiciera la pregunta que él mismo quería realizar. – Que yo recuerde, le di la orden de encargarse de Suman a Yuu, y no a ti, Walker.-

Allen le miró con un gesto tan serio que Kanda tuvo que reconocer que, en cierto modo, sí que se le parecía.

- Acabar con la vida de un compañero SIEMPRE es la última opción, mi capitán- la rudeza con la que habló, sobretodo el tono de las últimas palabras, les pilló desprevenidos a los dos hombres, que no sabían muy bien como responder a eso.

Allen se dirigió de nuevo a Kanda. – Aceptaré cualquier castigo que se me imponga por haberle cogido el arma sin su permiso, pero no me arrepiento de mis acciones posteriores.- esto último se lo dijo a Lavi.

Sin añadir una palabra más, Allen se marchó del lugar de la batalla, en busca del descanso que le proporcionaría su litera.

Cuando todo se hubo calmado un poco, uno a uno, todos los hombres fueron siguiendo el ejemplo de Allen y se fueron a acostar. Solo Kanda y Lavi quedaban en la cubierta.

- Bien, que opinas?- preguntó Kanda, mientras recogía el arma que había soltado Suman, en la que se podía apreciar perfectamente el certero disparo del peliblanco.

Lavi también se acercó a inspeccionar el arma y sonrió de oreja a oreja al comprobar los daños.

- Hace mucho que no nos topábamos con alguien tan interesante, verdad, Yuu?-

En verdad, aquel chico prometía ser el origen de muchas situaciones interesantes.

Y Lavi no podía esperar a verlas todas.