Capitulo 2 – La vida cambia cuando se mira con ojos de chico

Cerró los ojos con fuerza, la luz de la mañana le golpeó en la cara como indiscutible advertencia de que debería levantarse, trato de ignorar el color rojo que veía a través de sus párpados pero fue inútil, se estiro cuan larga era su cama sintiendo algo que en la parte baja de la misma se lo impedía, abrió los ojos entrecerradamente, una montaña de ropa sucia, libros, pergaminos viejos y otras cosas ocupaban la mitad, no solo del lecho, sino de toda la habitación, alarmado, se puso de pie y despabilándose completamente se propuso limpiarlo todo, no solo por comodidad, el estado del recinto le hacia temer por su salud y el desagradable olor de la jaula de Hetwid le advirtió que el animal también peligraba, siento el hogar de su mascota lo primero que asearía.

Al parecer ninguno de los Dursley se había levantado, era una suerte porque llevaba consigo la jaula sucia, salió al patio trasero y con la manguera quitó el exceso de excremento junto a una gran cantidad de huesillos, con guante en mano la enjabonó y al cabo de un rato estaba reluciente, subió al segundo piso y en el camino vio a Dudley camino al baño, paso de él y entro a su habitación cerrando la puerta. Después de haber recogido la ropa sucia, entre la que ahora se encontraban sus túnicas del colegio junto al uniforme de Quidditsh que al estar tanto tiempo en el suelo se impregnaron de mal olor, cambio las sabanas y amontonó todo lo que debería lavar en una esquina, quitó muchas telarañas, barrió y trapeó el piso, limpió el polvo de los pocos muebles, los cristales y barrotes de la ventana, apiló los libros ordenadamente en su escritorio junto sus demás útiles escolares y ordenó la poca ropa limpia en su closet. Le llevó casi toda la mañana dejar su cuarto habitable, cogió el montón de ropa y haciendo una envoltura con la sabana la llevó al cuarto de lavado, sin prestar atención de las protestas de Tía Petunia lavó toda su indumentaria, libró una verdadera batalla con la mujer cuando iba a colgar sus túnicas pero como eran de color deberían secarse a la sombra por lo que, aun con los labios blancos, le dejó hacerlo con la condición de que apenas estuvieran secas debería guardarlas lejos de la vista de cualquier ser humano.

En la tarde, Demond paso a buscarle y salieron de nuevo. La rutina se repitió todas las tardes, charlaban y practicaban Jockey. Por sugerencia de Demond, Harry había empezado a ejercitarse físicamente, según el chico necesitaba mas fuerza en las piernas y en los brazos para mejorar sus técnica, después, jugaban partidos con otros chicos, quienes eran muggles y por tanto habían oído las historias de Dudley, pero que al conocerlo realmente (claro, lo que se podía contar) olvidaron el tema de San Bruto y pronto se hicieron sus amigos. Durante todo ese tiempo, Harry recibía cada tres días una carta de Ron, contándole, entre otras cosas, sobre su viaje a Egipto, y se turnaba con Hermione para llamarse cada día de por medio, conforme pasaba el tiempo las platicas se prolongaban horas lo cual le ocasionó mas de un disgusto con Tío Vernon, especialmente cuando llego la cuenta de teléfono, pero el no pensaba mucho en eso, a pesar de ser bastante molesto, decidió en cada ocasión dejar que el hombre gritara hasta quedar afónico y retirarse.

Un día de tantos, mientras finalizaba un partido con los chicos, habían decidido hacer un pequeño torneo con otros grupos del barrio, mientras sus amigos celebraban la victoria, siguió resignado con la vista el mismo grupo de chicas que cada día los observaba sentarse no muy lejos de ahí, no entendía la manía que tenían de juntar la cabeza y cuchichear mientras daban grititos y se reían escandalosamente

Estas jugando muy bien, Harry – Demond se acerco a el, aun en patines, mientras se quitaba la camisa y se secaba el sudor – ¿aun te arrepientes de haber aprendido a jugar?

Claro que no – sonrió y se deslizó limpiamente hasta la banca donde se saco los implementos de seguridad y los patines – aunque aun me duele el trasero desde aquella tarde

Bueno, nada es gratis, además Amelia dice que tienes bastante – apuntó con sorna mientras se sentaba en el prado y hacia lo mismo que el sonrojado Harry, Amelia Piers, hermana del mejor amigo de Dudley, era una de esas chicas y quien en el estado jerárquico primitivo que manejaban parecía ser la líder, la chica desde un inicio al ver que sus encantos no resultaban se había pasado todo el verano descargando todo su femenino armamento sobre el pobre Harry, claro, aun sin ningún fruto – No, ya en serio, de todas maneras, creo que la habilidad con la escoba y tus reflejos de buscador te ayudan bastante, y por supuesto el trabajo físico extra.

¿A sí? – después de todo, pensó con amargura, seguía siendo el enviado de Dumbledore. Demond era un gran chico y lastimosamente había caído en el primer propósito de él, lo consideraba un compañero, casi un amigo, siempre se le escapaban detalles, algunos comentarios como "si has vencido a un Troll, pues tu primo no es gran cosa" o "supongo que ser perseguido por un Basilisco no es tan malo como tener a la hermana de Piers pisándote los talones". No se extrañaba que supiera alguna que otra, porque ya se había hecho a la idea que su vida era dominio público, pero había cosas que nadie, a parte de las personas mas cercanas a el, sabían. Nunca le preguntó como había obtenido esa información, no quería que sospechara que conocía su proceder, necesitaba saber mas, aun no sabía el motivo especifico por el cual lo habían enviado con el, y además no quería a ninguno de la orden en Privet Drive.

Por supuesto, el equilibrio que mantienes en tu escoba te ayudo para acoplarte con los patines y la habilidad con la que atrapas la Snitch te hace un excelente portero, pero yo prefiero que sigas a mi lado marcando, lo cual no pudo ser mas oportuno porque nos ha costado trabajo llegar a la final

Bueno... pues gracias - se despidieron de los demás chicos del grupo, a pesar de estar agotados asistieron a su rutina de ejercicio, al final de la jornada, caminaron hasta la calle del numero 4 donde cada quien se fue a su casa

Así que mañana juegan la final del torneo de Jockey, que bueno Harry - apenas entró en casa, se ducho y mientras cenaba, Hermione había llamado, y de eso Harry calculaba ya mas o menos una hora con cincuenta minutos.

Si... ¿por qué no vienes? ¿podrás? – algo en su cabeza le ordenó a su boca hacer esa pregunta, no supo como ni porque, pero si que no iba a corregirse - El partido será temprano en la mañana así que de una vez podríamos ir al callejón Diagon y de paso sabes si soy un desastre – la escucho reír suavemente

Me encantaría recoger tus pedazos – agregó aun riendo pero tratando de calmarse - ¿a que hora?

El partido comienza a las 9:00 am, pero llega a la hora que quieras, de todas maneras necesito que me hagas un favor, pero solo si tienes tiempo – se acomodó mejor en la escalinata de la puerta trasera donde había permanecido sentado las ultimas dos horas

¿Que necesitas?- Hermione ya había dejado de reír y hablaba normalmente, una mezcla entre gracia y curiosidad

Necesito comprar algunas cosas muggles y pues tu sabes de eso mas que yo – la fresca brisa de las noches veraniegas le desordenó aun mas el cabello

Muy bien, entonces te veo mañana, estaré en tu casa poco antes de las nueve ¿te parece bien?

Me parece perfecto – una risita perversa se apoderó de el, lo sabía, en buena onda, que ella no se negaría porque realmente nunca lo hacía, a pesar de que en ocasiones se resistiera siempre terminaba convenciéndola, definitivamente Hermione es de lo que ya no hay – nos vemos entonces, te me cuidas mucho

Todo lo que quieras, te mando un beso enorme, trata de sobrevivir sin mi hasta mañana... y ¿Harry?

Dime – no sentía nada mas que la voz de la chica, estaba absorto en la conversación y no escucho los pasos de Tío Vernon caminar directamente hacia el retumbando en la cocina

Nunca serás un desastre, hasta pronto – un "clic" al otro lado de la línea le indico que Hermione había colgado, dejó el teléfono a un lado, estaba caliente y tenía la impresión de que su oreja izquierda estaba sonrojada.

No interrumpo a su eminencia ¿verdad? – la cara completamente amoratada del Señor Dursley era una clara muestra de que se acercaba una de las tantas peleas que producía el excesivo uso de la línea telefónica por parte de Harry – Dos horas ¡DOS HORAS! ¡Ni siquiera Dudley tarda esas eternidades!, ¡si quieres hablar con esos anormales pues me importa un bledo!¡te prohíbo rotundamente usar de nuevo ese aparato del demonio! ¡HAS ENTENDIDO!

Harry aun no se había levantado del lugar donde estaba sentado, respiró con calma y simplemente se puso de pié mirando a los ojos de su Tío y con una sonrisa contesto

Claro, lo que tu digas, Tío Vernon – permaneció frente al él manteniendo la sonrisa, que de hecho parecía bastante sincera, el hombre se infló aumentando su mala leche por verlo tan calmado – te agradezco mucho, mucho que me hayas permitido usar tu teléfono y te prometo que desde este momento no lo usare nunca más

¡Pues mas te vale chico! Y como se que no pagaras un centavo de estos malditos gastos gracias a que tu padre era un pobre diablo que no trabajó para dejarte dinero y no le dejo mas que una mala vida a tu anormal madre pues trabajarás duramente ayudando a tu tía en casa ¡¿quedo claro?! – escupió cada palabra impregnada en veneno puro, rió con triunfo cuando la sonrisa de Harry se borro completamente dando paso a una seriedad poco amistosa

No, si eso quisieras – ironizó, dio un paso hacia él, mismo que su tío retrocedió con disimulo, estaba tan furioso que las manos le temblaban, aun así no le daría el gusto de verlo gritar – ¿esperas que haga algo por ti después de como me has tratado toda mi vida? jamás, óyeme bien, jamás volveré a ser tu sirviente, nunca, mejor ve y dile al cerdo ese que se parece a ti que vea por ustedes, si, a tu hijo, la luz de tus ojos, el niño de papi, la bola de grasa y además el peor pandillero, ladrón mal nacido que tiene Prive Drive, si lo que quieres es que te sirva de criado pues que lastima para ti porque no pienso mover un dedo para que estés cómodo ¿te quedo claro?- el pánico opacaba la poca valentía de Tío Vernon pero estaba seguro que eso no le impediría, por la cara que puso, propinarle un puñetazo por su atrevimiento – ah, y si porque has gastado en unas llamadas mas que lo que has invertido en mí toda tu vida pues te aseguro recibirás hasta en ultimo centavo de tu dinero y de ser posible un par de monedas mas de propina.

Algún día, fenómeno, algún día pagaras toda esa osadía y yo estaré en primera fila para reír de júbilo y hundir mas tu cabeza en el fango, no cabe duda que la mala sangre te brota por cada poro – resoplando le dio la espalda y caminó hacia la sala donde Tía Petunia esperaba algo contrariada por la discusión que había presenciado

Algún día – el hombre se detuvo y giro la cabeza levemente al escucharle, Harry escuchaba una voz siniestra en su cabeza darle ordenes a sus acciones pero estaba tan ofuscado que no impidió que interviniera en su mente – Señor Dursley, algún día va a tragarse todas y cada una de esas palabras y veré con intenso odio como se arrastrará a mi para pedirme perdón de rodillas solo para que yo me de el lujo de mandarlo a comer la misma mierda que usted bien sabe brindarle a los demás.

Pasó por su lado, el odio con se miraron casi adquiría forma corpórea, no se detuvo a escuchar una respuesta, le temblaba cada parte del cuerpo y temía hacer alguna imprudencia, no quería amonestaciones del ministerio y mucho menos la intervención de Dumbledore. Había cruzado la línea, estaba seguro, algo iba a pasarle, su tío no era ni mucho menos un pacífico no vengativo, respiraba con dificultad, decir que estaba aterrado era poco, trato de ignorar el hecho de que la cabeza le martillaba y mientras se quitaba la camisa y los zapatos un escalofrío sacudió su cuerpo, podría jurar que, aun sin quererlo, la conexión que en esos breves momentos había mantenido con Voldemort, quien seguramente estaba furioso por algo, había ayudado bastante a que todo lo que de una manera u otra siempre había pensado de Tío Vernon fuera pronunciado esa noche multiplicado por diez, debería controlarse porque ya era bastante peligroso que sintiera las emociones de Voldemort como para que le permitiera desestabilizar su carácter. Hacia un calor horrible, en ropa interior se acostó boca abajo y en medio de la intranquilidad por lo acontecido, alcanzó un sueño muy agitado.

Demond aseguró que llegaría temprano a la mañana siguiente, Harry se había quedado solo junto a Tía Petunia quien, después de la noche anterior, se comportaba normalmente dejándolo desconcertado pero con la prevención trabajando en sus cinco sentidos. Mientras alistaba su maleta para el partido, escucho el ruido de la puerta y la voz animada del chico.

Eh...Buenos días, Señora Dursley ¿Se encuentra Harry? – el aludido se asomó por las escaleras para ver que sucedía y sonriendo con amargura, escucho algo bastante propio de su tía

Oh, cielo, veras... Harry es mi sobrino y todo eso, tu lo sabes, pero es mi deber prevenirte sobre el chico, no es una buena influencia para ti, aunque realmente no lo es para nadie, puede llegar a ser peligroso y en ocasiones bastante violento es mejor que te alejes de él, y sería muy conveniente que tus otros amigos también lo supieran. Mira cariño, no le diré a la señora Figg que has venido, creo que a tu abuela no le gusta que lo frecuentes

Con todo respeto Señora, creo que he tratado lo suficiente a su sobrino para saber si me conviene o no, de todos modos muchas gracias por la advertencia – La señora Dursley sonrió forzadamente

De todas maneras, cuídate mucho de él, tu eres un muchacho con mucho futuro y no debes arriesgarte andando con malas juntas como el hijo de mi hermana

Yo también te quiero mucho, Tía Petunia – la mujer dio un salto de sorpresa y vio que Demond sonreía a un punto detrás suyo giro la cabeza para ver a Harry sentado al final de las escaleras con una sonrisa irónica – Después de todo... nunca cambiaras, siempre harás lo que dice tu marido, no te preocupes, antes que enojarme, lo que siento es lastima por ti, y espero no estar el día en que te arrepientas porque si de algo estoy seguro es que no se si seré capas de perdonarte. Vamonos Demond o llegaremos tarde – sin mirarla siquiera salió de la casa en el momento que un sollozo acompañado de un portazo se escuchaba a sus espaldas

Creo que es un mal día ¿no? – pregunto un tanto vacilante, mientras caminaba a su lado

Te diré que todos los días en esa casa son los peores de mi vida, tanto que casi extraño a Voldemort, odio a todos en esa familia... no sabes cuanto – definitivamente, aunque trato de que no fuera así, se le había amargado el día

Creo que ganar la final te animará mucho – dijo Demond palmeándole el hombro tratando de subirle el ánimo – ¿Siempre es así en ese lugar?

Necesito pedirte un favor – pregunto de repente como si no hubiera escuchado la pregunta, no quería hablar con Demond sobre como la estaba pasando con sus tíos.

Dime, mientras pueda con mucho gusto – contestó mientras veía un punto a lo lejos de la calle con algo de frustración

¿Me acompañarías al callejón Diagon? Necesito comprar mi material de la escuela – después de todo, la compañía de Demond era mejor que cualquier otro que estuviera en Grinmauld Place

¡Claro!, encantado ¿cuándo? – solo iban de compras... ¿por qué se emocionaba tanto? Ah si, pensó con ironía, lo iba a tener bien vigiladito, aunque ya no tenía porque enojarse, después de todo ese era su plan, dejar que él sepa "todo" lo que hace

Después del partido – contestó viendo que en la esquina mas próxima los esperaba un grupo de gente que empezaron a hacer señas, eran los otros miembros del equipo.

Estupendo... oye ¿esperabas a alguien? parece que ha llegado una persona – comento Demond acomodándose la mochila en el hombre mientras un taxi se parqueaba al lado de ellos y alguien bajaba del vehículo

¿Si?, ¡no me digas! – exclamó Harry con un sonsonete sarcástico mientras reía, ganándose un leve empujón de Demond, sin dejar de sonreír, dejo la mochila de lado dio un par de pasos y extendió los brazos a una chica sonriente que se le acercaba – ¡Hermione!

¡Hola! – ella acepto las manos de Harry y mientras le daba un beso en la mejilla lo envolvió en un gran abrazo – ¿Cómo estas? ¿listo para ganar una final más?

Ahora lo estoy, no sabes como me has arreglado el día – comento mientras se separaba de ella y mantenía la unión de sus manos

Oh, Harry ¿has peleado con tus tíos de nuevo? – pregunto con pesar aun sin soltarle

Lo de siempre, no te preocupes – ella iba a comentar algo pero dio un salto cuando el claxon del taxi sonó

Dios... ¡lo había olvidado! Espérame un momento – ella se acerco al taxi para pagarle y en ese momento Demond se acerco a él, pasándole la mochila del suelo

¿Y dices que esa es "tu mejor amiga" Hermione? – preguntó con desdén, Harry asistió ignorando el doble sentido del comentario mientras se colgaba la mochila al hombro – pues que buena est... amiga tienes, lo digo porque mira que venir hasta aquí – agrego ante la mirada que le echó de Harry – solo para verte jugar y darte ánimos – Harry negó con la cabeza, aunque pensándolo bien... Víctor tenia muy buen gusto. Sacudió la cabeza y de inmediato trato de alejar esos pensamientos de su mente.

Listo, ya esta... ah, hola – saludo al percatarse del chico – tu debes ser Demond

El mismo que viste y calza - contestó mientras le sonreía y reanudaban su camino – y tu debes ser Hermione Granger, es un placer conocerte

El gusto es mío ¿ya van al juego? – indagó al ver las mochilas, los chicos asistieron – ¡que bueno! Con eso no tengo que ir a tu casa, tu tía no es que agrade mucho de las "visitas" – agregó dirigiéndose a Harry, el solo se encogió de hombros mientras saludaba con la cabeza a un chico moreno alto que se les acercó muy sonriente.

Harry... ¿Listos para acabar a esos cretinos? – a Harry le había caído bien desde le principio, era muy alegre y sin prejuicios, le recordaba mucho a su compañero de Hogwart, Dean Tomas

Como siempre – aseguró Demond, todos se juntaron y siguieron en la "critica constructiva" hacia el otro equipo mientras seguían caminando, al mismo tiempo que Harry se relegaba a propósito halando a Hermione consigo, necesitaba hablar con ella sin que los otros, o mas bien Demond, escucharan

Has hecho muchos amigos a parte de Demond – comentó Hermione mientras observaba al peculiar grupo de chicos reír a carcajadas

Bueno, el no es precisamente un amigo, ya te lo he dicho - habían gastado muchas horas de plática telefónica hablando del "Espía de Dumbledore" como le habían nombrado, así que Hermione estaba al tanto de todo

No puedes ser tan duro Harry, el solo hace su trabajo, además, no puedes negar que se porta como todo un verdadero amigo, otro ni siquiera se habría acercado a ti, gracias a el conoces a los otros chicos, y ellos no son espías de nadie – razonó tratando de no reprenderlo

Hacia mucho que no me regañabas – dijo con una media sonrisa

¡No te estoy regañando! – exclamo por lo bajo algo colorada, Harry rió por ello – es solo un comentario.

Harry la atrajo acercándola a el mientras le daba un medio abrazo y ella le pasaba un brazo a el por la espalda – ya se que no me estas regañando, después de todo alguien tiene que hacerme ver que esto no es tan malo como parece, gracias – era extraño, nunca había tenido tanta confianza física con Hermione, posiblemente sentía que ya la conocía bastante y había llegado a la conclusión de que las largas jornadas que habían platicado había ayudado enormemente a que se sintiera mas seguro junto a ella.

Pues para eso soy tu amiga – dijo ella con una sonrisa y dándole un beso en la mejilla. Siguieron caminando juntos mientras Harry, quien nunca se vio en ese tipo de comportamientos, observaba las facciones de Hermione con supremo detalle, iba aun abrazada a su lado y así de cerca se percibían mejor muchas cosas que nunca había visto, además de otras mas porque el era mas alto y desde esa perspectiva se veían cosas mas "llamativas", aunque lo otro también le intrigaba, pudo ver que tenía las pestañas largas y naturalmente encrespadas y su nariz era respingona y con algunas pecas.

Tu cabello no esta enmarañado – apunto al ver que el cabello ondulado de la chica le llegaba hasta la mitad de la espalda en mechones con perfectas ondas castañas – y esta mas largo y brillante

No esta largo, solo que cuando esta desordenado se ve mas corto, y por lo otro en Hogwart no tengo tanto tiempo libre como aquí, así que en verano no ando con los pelos parados – dicho esto soltó una risita – descuida, volveré a la normalidad en cuanto empecemos el curso

Pues sería un verdadera lastima – Hermione simplemente le observó por un momento y luego sonrió – mira, es aquí

Ya había mucha gente, el otro equipo estaba bajo uno de los árboles alistándose para el encuentro y algunos vendedores de golosinas ya estaban en lo suyo.

Voy a sentarme en esas gradas – dijo Hermione mientras se deshacía del abrazo y le señalaba a Harry un lugar donde no había mucha gente y además estaba al lado de un árbol que le daba sombra

Si te vas para ese lugar, no podré si quiera acercarme a ti – razonó Harry

¿Por qué? – ante la extrañes de la chica, él le señaló un grupo especialmente llamativo de varias chicas que al verlos llegar, algunas, mas calmadas, se acercaron a los demás miembros del equipo y otras gritaban algo histéricas, ante el sonrojo de Harry ambos escucharon claramente cuando, la persona que el reconoció como Amelia Piers, le alentaba escandalosamente

¡Harry, se que vas a ganar bebé! ¡estas como quieres ricura! – gritaba con voz chillona mientras daba saltitos en las gradas, Harry hubiera preferido que lo mirara con hambre, como era lo normal, pero que al menos se quedara callada

Niña, donde dejas tu dignidad – murmuro Hermione con desagrado al ver que, además de seguir gritando sandeces, le mandaba besos sonoros – ¿quién es esa? ¡que loca esta! – ante la pregunta prefirió hacer el loco, vieron como varias de esas chicas se acercaban a Demond quien las recibió a todas con una gran sonrisa y una sesión de besos y abrazos – aunque con todo y escándalo, él no parece molestarse mucho

El es algo... extrovertido, como te podrás dar cuenta – la tomó del antebrazo y la halo levemente – mejor ve a allá – le señalo una única banca alargada con parasol donde sus compañeros estaban acomodando sus cosas

Bueno... parece mas seguro, pero ni pienses que voy a gritar que eres una "ricura" ni que te voy a decir "bebe" – lo siguió hasta que él se sentó en el césped y sacaba todas las cosas necesarias.

Créeme que si lo haces negaré bajo pena de muerte que seas mi amiga y que en ningún momento de la historia he cruzado palabra contigo – ambos rieron mientras los gritos y las porras sonaban mas fuerte, consternados se dieron cuenta que Amelia no solo tenía pancartas y serpentinas sino también un megáfono que sonaba como una radio mal sintonizada

Mientras Harry se ajustaba los implementos de seguridad Hermione se acomodó sentada al modo indio sosteniendo en sus piernas la maleta del chico y dejando de lado una que había traído consigo de la cual había sacado un pinza y se había sujetado el cabello dejando que algunos mechones ondulados cayeran a cada lado de su cara. Él se levanto del suelo ayudado por sus manos y con perfecto equilibrio, aun con el casco en la mano, se deslizo de aquí para haya probando que sus patines estuvieran bien ajustados. Trato de acomodarse el patín izquierdo cuando alguien paso por su lado con bastante prisa, un chico de cabello negro y ojos grises que sin mirar a nadie y con apuro comenzó a alistarse bastante lejos de ellos, ninguno le presto atención al otro.

Me dijiste que casi no sabías patinar – le acusó al verlo moverse con tanta naturalidad

Bueno, es que cuando te lo dije no sabía – acotó con una sonrisa tímida – he practicado bastante desde entonces

No me puedo quejar, esto es mucho mas seguro, al menos estas en tierra - dijo mientras él se deslizaba y se paraba en frente suyo – vamos, ya es hora, los chicos te llaman – él se volteó y les hizo señas para que esperaran un momento

Bueno, Hermione, has de cuenta que esto es una partido de Quidditch - la chica lo miro confundida

¿Que tiene que ver una cosa con la otra?

¿Qué haces cada vez que tengo un partido de Quidditch? – preguntó con cara de circunstancia

Ah... – se puso de pie con una sonrisa y se le acerco, se puso de puntitas para luego darle una abrazo y un beso en la mejilla – que tengas mucha suerte, ganarás, lo se.

Gracias – se alejo patinando de espaldas mientras le sonreía viéndola acomodarse de nuevo, se acomodó el casco y ocupó su lugar al lado de Demond quien lo miró y sonrió comentando con desdén

¿Y es tu amiga...? yo quiero una de esas – Harry solo sonrió al tiempo que el silbato daba inicio al encuentro

Todo transcurrió con relativa calma, el equipo de Harry iba a la cabeza por dos puntos, faltaba poco para que el encuentro finalizara y Demond en su papel de capitán pidió un poco de tiempo para que pudieran hidratarse. Fue en ese momento cuando Harry se lamento por haber salido tan a prisa de la casa de sus tíos sin haber sacado una botella de agua.

Toma – Hermione le tendió una botella con un liquido naranja, se veía deliciosamente frío – es una bebida hidratante, es mejor que el agua sola, bébelo – le ordenó

Gracias, de verdad ¿Que haría yo sin ti? – ella sonrió y le incito a que bebiera. Se tomó casi la mitad del contenido y el resto se lo paso a la chica

¿Mejor?

Mucho mejor – suspiró aun respirando agitadamente

Juegas estupendamente – le admiró Hermione

Bueno... – el que estuviera colorado por el caldeo del juego oculto oportunamente su sonrojo- tampoco seré tan modesto para decirte que soy malo

Anda, ve... ¡anda! – ella lo empujaba juguetonamente hasta el terreno de juego, donde todos los demás ya estaba ingresando – ve y anota uno por mi ¡vamos! – el soltó una carcajada y tomó posición de nuevo

El pitazo del arbitro alerto a todos los jugadores, Demond se deslizaba al lado de Harry pasándose el disco entre los dos, los del otro equipo estaban embistiendo duramente para evitar otro tanto pero resultaba casi inútil porque ellos tenían una buena defensa

¡Vamos Harry! – Demond le lanzo el disco, el cual paso entre las piernas de uno del equipo contrario. Desde que aprendió a jugarlo, Harry relacionaba todas las jugadas del Jockey con el Quidditch, por eso había resultado tan bueno. Se deslizo en medio de dos jugadores y lo vio, un hueco al lado derecho del portero, faltaban menos de 10 segundos, flexionó su pierna izquierda, lanzó con todas sus fuerzas y anotó – un fuerte silbido dio por finalizado el encuentro.

¡Ganamos! – todos se le vinieron encima, observó a Hermione sentada mirándolo solo a él riendo emocionada, el sonrió con ganas y gesticulo "solo para ti", la sonrisa de Hermione se ensancho aun más. Cuando por fin salió de la manada de gente, rodó hasta su amiga quien se puso de pie y caminó hacia él.

¡Lo has logrado! – ella le quitó el casco y en ese momento no supo porque pero dejándose llevar por la emoción, en cuestión de segundos tomo a Hermione de la cintura, era estrecha y entallada, y mientras ella por acto reflejo lo rodeaba con los brazo por el cuello, la levanto empezando a darle vueltas en el aire, reía suavemente y cuando la bajo, ambos aun con una gran sonrisa en los labios, le tendió el resto de la bebida - ¡Ganaste!

Es que tu me traes buena suerte – el tomo la botella con la mano derecha porque con la otra aun tenia a Hermione por la cintura, quien en su mano derecha sujetaba el casco. Mientras bebía, se fijo que solo Demond estaba al pendiente de ellos

¡Harry! – el chico moreno se le acercó y emocionado le dio unas palmadas en el hombro – ¡Excelente tiro! Debiste ver la cara de Turner, fue como si se hubiera muerto alguien ¡Dios, fue genial!... pero mira nada más ¿y esta dama quien es? – dijo al ver a Hermione aun firmemente sujeta por Harry

Déjalo – Demond se acercó sin dejar su cara sonriente – no tienes oportunidad... es la novia de Harry

Hermione rió algo incomoda, mientras observaba que Harry hacia grandes esfuerzos para no reírse a carcajadas. La idea de que fueran novios era tan absurda que seguramente Hermione estaba pensando lo mismo que él, que los demás no podían estar mas locos.

Debemos apurarnos – Harry se sobresaltó al escucharla, y la soltó para empezar a quitarse el equipo, ella tomo la maleta y metió el casco en ella - tienes el tiempo suficiente para ir a casa a cambiarte y que podamos irnos antes del almuerzo – ella se alejó un poco, los otros miembros del equipo también llegaron a cambiarse, sonrió a Harry para luego hablar con Demond quien estaba a unos pasos de ellos, el se sentó en la banca y lo primero que hizo fue quitarse los patines

Así que... es tu novia – Denzel, el chico moreno, ya estaba listo y se sentó a su lado – es muy bonita... – en ese momento Harry lo vio observarla, se sintió molesto porque sabía que su compañero seguramente estaba pensando cosas poco decorosas de su amiga, ella ni se enteraba que la estaban observando - ¿Cómo se llama?

Hermione – por un momento, se dio de nuevo el lujo de observarla, mientras cerraba su mochila. Ciertamente ya no era la niña de hace 5 años, sin duda que ya no, era una chica alta y con un muy, muy buen cuerpo, quien fuera ese pantalón jean ajustado y esa blusa sin mangas. Abrió los ojos casi asustado, estaba asombrado de sus pensamientos, y se dio cuenta que no era la primera vez en el día, en ese momento se encontró a si mismo viendo a Hermione mas que con ojos de amigo, viéndola como lo que era... una chica.

Mira su trasero... – Harry vio, con irritación, como Denzel se mordía los labios en forma lasciva con un tono de voz bastante pretencioso

Oye, no te pases – el moreno lo observó con una sonrisa maliciosa

Tu eres único, ¡Pensé que nunca saltarías! Eres el novio mas resistente que conozco, otro en tu lugar ya me habría dado mi merecido. De todas maneras no puedes evitar que la veamos como lo que es ¡no somos de piedra!, y esa ropa que trae pues... – Harry lo observó con los ojos entreabiertos y negando con la cabeza se dio por vencido, pero algo llamo su atención

Espera, como que veamos – Denzel le señaló a los otros miembros del equipo, no veían mas lejos de donde tenía puestos los ojos su compañero, el atrevimiento ya era bastante molesto

Mejor te la llevas, Walter ya le echo los ojos encima y el no sabe que esa chica es marca registrada de Harry Potter – lo vio acercarse a Hermione junto a otros chicos, cuchicheaban y reían con malicia, Walter Peterson, de ojos grises y cabello negro, era el miembro del equipo que peor le caía, le recordaba tanto a Draco Malfoy que desechó la idea de estar juzgándolo mal cuando para variar se comportaba igual al Slytherin. Antes de que el otro llegara con ella, el apuró el paso para hacerse a su lado en el momento que Walter trataba de ponerle conversa.

Hola, preciosa – adoptó una pose de galán bastante irritante, Harry vio con gusto la cara de desagrado de Hermione.

Nada de preciosa, me llamo Hermione – ese tono de voz enérgico era bien conocido por Harry, no le había caído nada bien el tipo

Bueno Hermione, te invito a tomar algo ¿qué tal?, se que apenas nos conocemos pero eso no nos detendrá ¿o si? – se acercó a ella y capturó uno de sus rizos entre sus dedos, ella lo aparto de un manotazo bastante disgustada.

Escúchame bien, niñito, a mi no me vengas con tu repertorio de chulo barato, ¡ten un poco de respeto y no seas atrevido! – Hermione retrocedió unos pasos hasta hacerse al lado de Harry y suplicarle con la mirada que se fueran pronto de ahí

¡Vaya! Pero miren nada mas, la gatita saco las uñas – trató de acercarse otra vez pero Harry le impidió el paso poniendo a Hermione detrás suyo, todos sabía que ellos de cierta manera eran rivales y temían que se pelearan allí

¿Qué rayos te pasa? Vayámonos por lo sano y déjala en paz – ¿que le pasaba a ese imbécil?, Hermione era su amiga y nadie iba a molestarla mientras el estuviera cerca.

Potter por una vez en la vida no te metas – se acercó con cara de pocos amigos, Harry no se movió de su lugar sacando se sus casillas a otro - esa chica va a salir conmigo así que apártate que yo si voy a enseñarle lo que es un hombre de verdad – los dos eran igual de altos y casi con la misma contextura atlética.

¿Si? pues no te emociones – Harry estaba empezando a enojarse, Demond le tomo del antebrazo pero el se soltó – ¿y te crees que voy a permitírtelo? ¿así como tal cosa? ¡no seas estúpido!, ella no va a ir contigo a ninguna parte

¡Ja! ¿Y tu vas a impedírmelo? ¡no me digas!– los miembros del equipo estaban pendientes para que no se agarraran a golpes, la poca gente que quedaba empezaba a acercarse a ellos

Pues si, si te digo ¿como vez? – empezaba a palpitarle las manos en una clara muestra de que estaba empezando a enojarse en serio

¿Cuál es tu problema? – escupió con malicia – ¿sientes envidia acaso?

¿Qué, ser como tu? Este mundo ya tiene bastantes imbécil como para que yo me comporte como uno – estaba dispuesto a romperle la cara cuando sintió una mano entrelazándose con la suya, giró la cabeza y el enojo de le pasó completamente, la mirada suplicante de Hermione a veces tenía esos efectos, como respuesta, el la apretó con un poco de fuerza y ella sonrió, ni siquiera importaban ya las sandeces que el otro decía – Mira, Peterson, te lo diré por última vez, no quiero verte cerca de ella otra vez ¿estamos? – Hermione le miró sonriente y bastante aliviada de que no se peleara, sin soltarse de la mano iban a alejarse pero algo tiró de Harry

Eres un ingenuo, ¿Te crees que porque esa mujerzuela te hizo caritas ya la tienes en tu cama? – bastante furibundo, junto a la mochila soltó la mano de Hermione y con paso rápido trató de acercarse Walter, pero tanto a él como al otro los estaban deteniendo los miembros del equipo

¡¿Me estas buscando verdad?! – Denzel lo detenía por los hombros – ¡vuelve a decir algo semejante y te rompo la cara, maldito bastardo!. ¡Nadie se mete con ella! ¿te quedo claro?

Ahora resulta que defiendes a esa zorra, ¡pues aquí te espero! – contestó el otro tratando de safarse del agarre de sus compañeros

Harry después de tanto forcejear se soltó de Denzel, los otros al ver que iba directo a Walter se apartaron dejándolo a su merced, pero alguien lo tomó del brazo y un sollozo junto a una suplica detuvo a Harry de cometer una locura

- Por favor, no lo hagas, te lo pido – se sintió muy mal, Hermione estaba asustada, se olvido de lo que iba a hacer y la tomó de las manos envolviéndola en una abrazo que ella respondió mientras seguía sollozando en su pecho, por lo que escuchaba detrás suyo aun forcejeaban para que el otro no se le viniera encima

¡Walter ya basta! – escucho vociferar a Denzel, el que tuviera voz de trueno y su cuerpo fuera tan grande como el de un moro sirvió para bajarle los humos al otro – ¡déjalo ya!

¿Hace cuanto que nos conocemos, eh? pero aun así siempre estas de lado de Potter – le reprocho de forma ácida

¿Que no te das cuenta que todo esto fue culpa tuya? No hay duda de que nunca dejarás de ser un imprudente

¿Mia? ¡¿MIA?! ¡Yo la vi primero, el se metió! ¿y dices que es culpa MIA? – Harry escuchaba vagamente porque Hermione apenas estaba empezando a calmarse, después de la pelea con sus tíos pensó que nada podía ser peor, pero esto era el colmo, había invitado a su amiga para pasar un buen rato y termino con ella llorando en sus brazos.

¡Pues si fue tu culpa! – Walter vio a Denzel con disgusto – Nadie te mando a llegar tarde al partido, bastante que te pedí que vinieras temprano, así que no vengas a dar patadas de ahogado que no te queda

¿Y eso que tiene que ver? Yo me acerque para invitarla a salir y Potter se metió, ese es el punto

Claro que se metió, por supuesto que lo hizo ¡ese es el punto! ¿a quien le gusta que le flirteen a la novia en las narices? ¡Serás idiota! – contestó irritado

¿Qué? ¿De que hablas? – la cara que Harry vio en Walter era una muestra de clara confusión

Pues que si hubieras llegado mas temprano, te habrías fijado que ella llegó con Él, llegó con él porque, como TODOS nos pudimos dar cuenta, es su novia ¿captas? Y vino a verlo jugar ¿entiendes? ¿Te quedo claro o te hago un dibujo? – exclamo con desespero

Ya déjalo, nosotros nos vamos – Harry tomó a Hermione de la mano y con Demond detrás, bastante confundido al parecer de los chicos, salieron del parque

No debiste... ¡pudiste meterte en problemas! – estaban a una cuadra de la casa de los Dursley y como era lógico, Hermione había empezado a reñirlo, lo bueno de todo esto era que ya no sollozaba, dejando a Harry mas tranquilo

Por favor... Hermione – ante la presencia de Demond, eso era lo último que quería que viera, una pelea con ella

Nada, siempre es lo mismo, no tienes a Malfoy pero tienes a ese chico idiota ¿verdad? Por el amor de Dios, Harry, ¿qué hubieras hecho si ese chico te hubiera golpeado? – dijo con disgusto mientras se masajeaba la cien y lo miraba fijamente

No me tengas tanta fe – comento indignado de que Hermione lo creyera un debilucho – te voy a pedir, por favor que olvides esto... por favor, ¡te estoy rogando! – añadió al ver que ella iba a comenzar de nuevo

Bien, lo dejaremos como uno de tus tantos momentos de efervescencia, esta claro que no dejaras de ser un impulsivo – le dio la espalda y se cruzó de brazos

Por favor, Hermione ¡anda no seas mala! – la chica se resistía a darle la cara, se atrevió a observar a Demond para ver que cara tenía pero el otro simplemente se estaba aguantando la risa, le señaló el reloj y le indico que se veían en media hora para ir al callejón y con cara de "esto no es conmigo, ahí te dejo el paquete" se fue a patas para su casa – Con lo que ha pasado...entonces... ¿te iras? – pregunto a la chica bastante abatido, la respuesta tardó en llegar, lentamente se dio la vuelta y le miró con dureza, aflojó los brazos y con cara de resignación caminó hacia el

Claro que no, solo entiende que no me gusta que te estés peleando, mucho menos por mí – la observó a los ojos, aun tenía las pestañas húmedas dándole a su mirada un brillo extraño

Ese imbécil te irrespetó ¿qué querías...? esta bien – agregó al ver la mirada dura de Hermione – lo dejaremos hasta ahí

Bien... – caminaron en silencio hasta el número 4 en donde Tía Petunia abrió la puerta y al ver a Hermione ahogó un grito que la chica ignoró completamente y simplemente pidió permiso entrando junto a Harry

Yo me cambiaré ¿me esperas aquí? – pregunto con cautela – no tardaré demasiado

Ve, yo te espero – contestó aun con algo de molestia y cruzada de brazos, Tía Petunia seguía parada al lado de la entrada viéndolos hablar, eso a Harry no le importaba, pero era como si se hubiera quedado pegada a la chapa de la puerta

Hermione, mírame – la chica le miró a los ojos por un instante y luego quitó la mirada, el la tomó suavemente de la barbilla y la obligo a verlo desatándole el amarre de sus manos y sujetándolas con delicadeza – no quiero que estemos así... – respiró profundo y finalmente dijo – perdóname ¿si? – logró atraer su completa atención, se le veía desconcertada, así que siguió – admito que fui un inconsciente que no piensa antes de actuar y... lamento que esto haya pasado – ella aflojó su semblante serio y finalmente sonrió, el no pudo mantener el contacto visual y bajo la mirada

No tengo que perdonarte nada, además nunca podría enojarme en serio contigo... – el sonrió sintiendo saltar algo en su pecho – muchas gracias por cuidar de mi y defenderme... anda ve y arréglate para que podamos irnos

Fue como si algo se hubiera encendido en su cuerpo, como si le hubiera quitado una condena perpetua bastante torturante. Corrió escaleras arriba dejando a Hermione en la sala y en 15 minutos estaba listo, se había puesto la única muda que tenía de su talla lo cual ya era una mejora, pero su cabello seguía igual de alborotado, tomó la carta de Hogwart junto a su varita y la llave de su cámara, la metió en el bolsillo, con su habitación ordenada todo era mas fácil de encontrar. Hermione estaba sentada al lado de la ventana hojeando una revista sobre taladros, al verlo bajar, la dejó de lado y caminó a su encuentro

¿A donde fue Tía Petunia? – pregunto al verla sola

Se ha ido cuando subiste a tu cuarto ¿esperabas que me ofreciera té y galletas? – se burlo mientras ambos reían

Mejor nos vamos, le dije a Demond que nos acompañara, es mejor saber que viene a tenerlo siguiéndome a escondidas ¿te conté que lo hizo la semana pasada? – ella asistió mientras salían a la calle

Deja de pensar tanto en eso, mejor tomemos un taxi que nos lleve al caldero chorreante... hola Demond – el chico venía terminando de cruzar la calle justo cuando ellos detuvieron un auto que en 40 minutos los llevó a su destino

Señor Potter, señorita Granger, ¡gusto en verlos de nuevo! – Tom salió de detrás del mostrador exhibiendo su quebrada dentadura en una amplia sonrisa

Gusto en verte a ti también Tom ¿que tal va el negocio? – a Harry siempre le había caído bien aquel hombre, era muy sencillo y no se desvivía por atenderlo como a una celebridad, simplemente era amable y lo trataba como a una persona común y corriente

Oh, bien, en lo que cabe, aun así muy bien, pero díganme ¿qué desean?

Necesitamos entrar al callejón Diagon ¿se puede? – preguntó Hermione

Claro, claro, sigan ya saben por donde ¿verdad? – con amabilidad les señaló una pasillo que daba a la puerta grande del patio trasero

Muchas gracias Tom, luego nos veremos – se despidieron y al entrar en el patio trasero tocaron los ladrillos. El callejón no estaba lleno de gente como Harry estaba acostumbrado a verlo, teniendo en cuenta que era finales de julio a ninguno le extrañó mucho la situación.

Creo que primero debemos ir a Gringost – Hermione y Demond estuvieron de acuerdo y sin dejar de mirar aquí y allá llegaron a un edificio blanco enorme

¿Podríamos vernos en unos minutos aquí mismo? – la sugerencia de Demond dejó un poco extrañado a Harry quien disimuladamente miró de soslayo a Hermione, ella en cambio sonreía – mientras ustedes van y sacan dinero yo iré a dejar una carta que mi abuela me encargó de poner en el correo, nos vemos en un rato – y sin esperar respuesta les dio la espalada y se fue

¿Porque sonríes? – preguntó mientras veía a Demond irse

¿Aun te extraña que nos haya dejado solos? – pregunto la chica, mientras subían las escaleras, al ver que no dejaba la cara de asombro – es obvio, el asume que solo vamos a sacar dinero, así que aprovechó la oportunidad para ir a otra parte

Bueno, ya es bastante verídico que el me vigila, seguro fue a decir que llegamos sin ningún contratiempo, de otra manera ¿como explicas que ninguno de la orden haya tratado de comunicarse conmigo para ver quien nos escoltaba hasta aquí? Cada vez me irrita mas esta situación – se acercaron a un duende malencarado que estaba desocupado

Pues ya es bueno que te deje respirar como para variar – razonó, Hermione sacó un paquete de su bolso mientras Harry buscaba en su bolsillo la llave dorada – Disculpe... – el hombrecillo la miró por encima de sus gafas de media luna con cara seria – necesito cambiar este dinero muggle – aun sin dejar de verla asistió con la cabeza y tomó el paquete que Hermione le brindaba

Llene la forma señorita – le tendió un pergamino con una pluma y saco del paquete un fajo enorme de billetes, los contó rápidamente y se levantó de la silla - en un momento estoy de nuevo con usted

¿Siempre haces esto? – pregunto un tanto extrañado de la situación

Si – contesto llanamente – siempre, antes venía con mis padres pero ellos ahora no están en casa mucho tiempo

¿Ya? – el duende llegó con una bolsa mediana repleta de monedas y la puso sobre el escritorio, Hermione le entregó la hoja y la pluma, él la revisó y la dejó en una carpeta que sacó de uno de sus cajones – todo en orden, aquí tiene. Y usted ¿Desea algo? – Harry se sobresaltó

Eh... si, si fuera tan amable, necesito sacar dinero de la cámara de Harry Potter

¿Tiene la llave? – preguntó con suficiencia

Si, aquí esta señor – se la paso y el la tomó con sus largos dedos, la revisó meticulosamente – bien, sígame, tengo que comunicarle algo con respecto a su situación financiera

¿Hay algún problema? - preguntó cuando caminaban detrás de él quien los guiaba a uno de los carritos

No, ninguno – contestó simplemente a medio grito mientras se movían a gran velocidad – llegamos – algo mareados se bajaron y esperaron a que les explicaran – Señor Potter, debido a que fue el día de hoy que sucedieron los hechos, el banco no le había notificado la nueva, como podrá ver, fue bastante conveniente su llegada

¿Cual nueva? – pudo ver que Hermione no estaba mas enterada de las cosas que el

Tome – le entregó un juego de llaves que eran un poco mas grandes que la suya – Desde este momento usted posee dos cámaras en esta sede de Londres, una en el de Egipto y otra en nuestra sucursal de Estado Unidos

¿QUÉ?... Espere... creo que aquí hay un error ¿cómo es eso posible?

Oh, no señor, así esta estipulado en el contrato – contradijo como si fuera obvio

¿Últimamente has firmado algo? – pregunto Hermione con las cejas juntas igual de confundida que el

¡Yo no he firmado nada! ¿Cual contrato? – el camino que estaba tomando la conversación no era de su agrado, absolutamente nada de eso le gustaba

Bien, primero retire el dinero que necesite y luego haremos las vueltas sobre el papeleo – siguió como si no le hubiera escuchado protestar

No, ningún centavo va a salir de estas cámaras hasta que me aclare que rayos esta pasando, le exijo que primero me explique todo – era obvio que algo raro estaba pasando, nadie regala dinero a desconocidos, estaba algo ofuscado por lo que el duende respiró hondo y se aclaró la garganta

Es lógico, usted no ha firmado nada porque los Contratos Mágico de Ultima Voluntad no lo necesitan – Hermione ahogó un grito de sorpresa pero Harry seguía sin entender – simplemente alguien le ha heredado su fortuna, por la cantidad, alguien que lo quiere bastante

Pues yo no se quien hizo tal cosa – contestó con rotundidad, si el día empezó mal en la mañana ahora estaba poniéndose peor – no tengo ningún familiar vivo, eso lo sabrá ¿no?

Harry... ¿sabes que son los Contratos de Ultima Voluntad? – indagó Hermione con cautela tratando de calmarlo

No, nunca los había escuchado – porque tenía, precisamente el, que saber eso

Bueno... veras... – la chica se retorcía las manos casi sin saberlo, tenía la sensación que Hermione estaba tratando de no disgustarlo, pero estaba fracasando estrepitosamente al darle tantas vueltas al asunto – los hacen las personas que sabes que su muerte es algo inevitable, quiero decir... – el que Harry la estuviera mirando con la cara seria no la ayudaba con sus nervios - alguien que en el ultimo minuto estableció un vinculo mágico con su testamento para hacerlo verídico, para hacerle cambios y que realmente se cumpla su última voluntad, el proceso dura normalmente de dos a tres meses, pero varía con los poderes del mago, solo los que son bien cualificados pueden hacerlo exitosamente – el duende afirmó con un movimiento de cabeza y sonrió a Hermione

Pero, no creo que hayan sido mis padres, ellos ya me dejaron esta cámara, y ya han pasado 16 años desde que murieron y no creo que un conjuro se demore tanto en funcionar – todo era tan confuso, observó las llaves que tenía en su mano, una era color cobre de igual tamaño a la suya, la otra era en plata, pero mas grande, y la mas pequeña, tenía un mango redondeado del cual salía una serpiente que hacia las veces de llave, ella extendió la mano y el se las dio, las observó por todos los lados tratando de buscar algo, al momento se quedó observando un punto fijo en cada una de ellas y sonrió con tristeza, a el le pareció escuchar un "lo sabía".

Creo, Harry, que tus padres no tienen nada que ver en esto... mira – le sorprendió ver lagrimas brillar en los ojos de la chica, con cuidado observó donde ella le señalaba, era tan irreal que en esos momentos no se hubiera extrañado que desde los lugares menos esperados saliera alguien gritando ¡inocente! Pero a pesar de ser tan diminuto, el imponente emblema de la familia Black brillaba casi con luz propia

Oh, Santo cielo... Sirius – al verlo tan consternado, Hermione tomo sus manos, las cuales estaban frías y había adquirido una tembladera preocupante

Así es - al hombrecito con vehemencia, no se fijo en el estado catatónico que choqueó a Harry así que siguió hablando – El señor Black dejó establecido que sería usted el único heredero de todos sus bienes ya que el ministerio no pudo apropiarse de ellos al estar asegurados para usted antes de que el fuera capturado, así que sin poder quitarle nada fue llevado a Azkaban.

Harry ¿te encuentras bien? - no decía ni una palabra, Harry la observó como si recién hubiera descubierto que existía, parpadeo con lentitud y su mente bloqueada se negaba a decir algo coherente, la voz de Hermione empezaba a ser algo desesperada – por favor di algo, ¡me estas asustando!

Necesito dinero de la cámara de Harry Potter, si fuera tan amable – su voz era neutra, como si no hubiera existido conversación alguna previamente. Como si esas situaciones fueran de todos los días, el duende actuó con naturalidad, insertó la llave en el cerrojo y abrió la puerta – gracias – llenó una bolsa con muchos galeones y salió aun sin dar mas muestras de lo acontecido hacía un minuto, quería hacer y decir tantas cosas que su mente simplemente se bloqueó

¿Necesita algo más? – comentó el duende mientras le devolvía su llave dorada

Si, necesito cambiar parte de este monto por dinero muggle – el mismo no sabía porque no hacia lo que se moría por realizar, gritar, gritar de dolor y furia, llorar descontroladamente como si no hubiera un mañana, generalmente eso era lo que pasaba cuando tocaban profundamente su fibra sensible mas reciente... su padrino. Hermione le miraba confusa, pero seguramente estaba mas preocupada por su salud mental que por la situación con el banco.

Síganme, en un momento realizaremos todas las transacciones necesarias – el duende se subió al carrito esperando que ellos le siguieran, Harry no se movió, Hermione le observó atentamente, estaba blanco como la cera y el labio le temblaba pero el parecía no darse cuenta.

Harry... debemos irnos – sugirió con delicadeza tomándolo del codo y llevándolo al carro donde el duende ya estaba algo desesperado

No supo a que horas estaba parado de nuevo en el vestíbulo a espera de no se que papeles, ni entendía porque Hermione le miraba con aprehensión como si fuera a desmoronarse ahí mismo, cuando se vio a si mismo de nuevo estaba en un cuarto sencillo junto a Hermione, sentados frente a un escritorio con algunas carpetas encima

Él dijo que debías revisarlo... ¿Harry? - tomó lo primero que encontró, una hoja verde oscura, la leyó casi sin comprender, así que le tomó mas tiempo del habitual

Valle De Godric

1 de Noviembre de 1981

Estando reunidos en la sala 16 de Registro Mágico de Bienes Raíces, siendo las 14 horas del 1 de noviembre de 1981, en presencia de Fidelius Stonether, Gerente del Banco Gringost y Merlinda Backville, Juez Decimocuarta de la Comisión para Asuntos Legales del Valle de Godric, el señor Sirius Black, Auror al servicio del Ministerio de Magia, notifica a través de esta institución que todas y cada una de sus pertenencias, sea en propiedades o en dinero efectivo, pasarán a ser propiedad de su ahijado Harry James Potter Evans, quien podrá tomar posesión de ellos cuando lo desease, desde ahora por ningún adeudamiento legal que adquiera el señor Black estos bienes podrán ser tocados. A continuación se hace relación de las propiedades aquí nombradas.

Seguía una lista enorme de cosas que Harry no tenía ánimos de leer, así que paso de ella y se fue hasta el final de la hoja siguiente.

ADVERTENCIA: Bajo ninguna circunstancia los miembros que aun queden de la Familia Black, parientes cercanos y allegados podrán alegar propiedad sobre alguno de los inmuebles o montos en efectivo anteriormente nombrados ya que desde el momento que fuere firmado este documento no habrá mas propietario que Harry James Potter Evans y si aun está con vida el señor Black. De común acuerdo con el hereditario, la firma será estampada en sangre para próximas verificaciones de autenticidad y con un sello mágico para que el señor Black pueda cambiarlo a su manera cuando crea necesario o en caso de muerte inminente.

Dejó el papel en la mesa, un hueco enorme se le había formado en el pecho, sentía que le faltaba el aire, el eco de los latidos de su corazón retumbaba por cada parte de su cuerpo, comenzó a respirar con dificultad, escucho muy lejos chirriar una silla y alguien se paró a su lado, cuando Hermione tomó su cabeza entre sus manos con cuidado y la apretó contra su pecho fue suficiente detonante para que saliera de su estado de trance y las primeras lagrimas, junto a un sin fin de sollozos, mojaran parte de la camisa de la chica, sus manos la rodearon de la cintura y la aferró mas hacia el, escucho como ella le susurraba al oído para tranquilizarlo, "sácalo todo, no te guardes nada.. anda, no te preocupes, ya todo esta bien, estoy aquí, contigo, llora, llora para que te desahogues... date cuenta que no eres de piedra Harry, sientes como todos y tienes derecho a expresarte... " estuvo largo rato en la misma posición, cuanto sentía que su respiración normalizaba, se apartó lentamente de ella para verla directamente a esos ojos que también habían derramado algunas lagrimas, ella seguía sonriendo para que el no se deprimiera mas y con cuidado le quitó algunos rastros de lagrimas de las mejillas con los pulgares. El quitó lentamente sus manos de la cintura ella y cogió las delicada manos que ella tenía aun acunándole la cara. En ese momento algo se iluminó, aun después de todo lo que había pasado, aun después de todos los problemas que sabía se le vendrían encima, aun así... se dio la libertad de ver y sentir por quien sabe cuanta vez en el día, lo maravilloso que era ver a Hermione con ojos de chico.