Notas de Autora: Aqui teneis el capitulo 2 de esta cosa extraña n-n"
Supongo que deberia avisar de las parejas que irán creandose en el Fanfic (Porque no solo será Kirugon y KuroPika, aunque sean las principales)
Bien pues AVISO en este capitulo hay menciones de Pariston x Ging... Y me parece que poco más. Habrá muchas más en su momento, pero ya os avisaré cuando sea el caso.
¡Gracias por leer, y disfruten!


¿Recordáis que os dije que mi hermano Illumi encabezaba mi lista de posibles acosadores? Muy bien, pues aquí está el por qué. Yo de pequeño no era de hacer muchos amigos, siendo sinceros. Supongo que no era de buen gusto lanzar bolas de papel a los niños y levantarles las faldas a las niñas. Pero el caso es que por el hecho de ser un solitario, Illumi siempre andaba pegado a mí como una lapa. Y la verdad es que esto estaba bien cuando yo estaba solo y eso, pero habíamos llegado a un punto en el que ni siquiera quería que yo hiciese amigos por mi mismo porque "acabarían habiéndome daño". ¿Él? Él si que podía. Pues no me parecía justo.
Pero no quería buscarle problemas a Gon. ¿Qué clase de amigo sería si mi hermano le pegaba una paliza por simplemente estar sentado a mi lado? Por eso mismo, me volví a él y le pedí disculpas con la boca, sin llegar a hablar.
- Nos vemos en clases. -Declaré, antes de girarme para ir con Illumi y los otros dos. Me daba mucha rabia, pero no le podía hacer nada.
- ¡Killua! -Hice una mueca cuando me llamó, esperando que no hiciese nada idiota. Le miré con una ceja levantada, y creo que eso le puso un poco nervioso. -Ah... Uh... Nos vemos luego.

Cuando llegué a la mesa de mis hermanos tuve que quedarme unos segundos analizando la situación. Habían juntado dos mesas, porque eran muchos. Si. Muchos. Kalluto se sentó en una esquina, alejado de los demás (lo más inteligente que hacer, siendo sinceros). En la otra estaban sentados Hisoka, Kuroro y unos 5 chicos más a los que clasifiqué como "El tipo del móvil", "El emo", "La niña de pelo rosa", "La otra emo con gafas" y "La mujer rusa". Serían de la pandillita de Kuroro o algo así, porque eran los mismos con los que estaba hablando en clase. Oh estupendo, hoy disfrutaría mi donut rancio con acosadores y gente rara. Que buen momento para estar vivo.
- Ven, Killu. Siéntate conmigo. -Me sonrió Illumi.
"Y una mierda." Le contesté. Vale, no. Pero me hubiese gustado.
- Voy a sentarme con Kalluto hoy. -Intenté no hacer contacto visual con el tal Hisoka porque su mirada fija me daba escalofríos. A mi hermano mayor no le gustó mucho esto, pero me lo permitió, y se sentó junto a Ronald McDonald. Ojalá que no se hiciesen amigos. De verdad. Sería el apocalipsis.
En fin, que me senté al lado de mi hermano que estaba concentrado en diseccionar su bocadillo con un tenedor de plástico. Sólo levantó la vista hacia mi un momento, luego la posó en Gon que estaba un par de mesas adelante, y volvió a lo suyo. Kalluto no era de muchas palabras, pero podías predecir en lo que pensaba sólo por su mirada. Y en estos momentos estaba confuso probablemente porque había hecho un amigo.
- Hay un niño ciego en mi clase. -Declaró de pronto. Dejé a un lado el donut pasado, y le presté atención, aunque él seguía concentrado en su propio desayuno asqueroso. -Se llama Pairo Kurta.
- ¿Y qué has hecho? ¿Le has escondido la mochila o algo así? -Pregunté, colocándome las manos en los bolsillos. Mi hermano se volvió, ofendido.
- Por supuesto que no. -Luego le dedicó una breve mirada a Milluki, y al asegurarse de que estaba charlando con el rubio loco con su móvil, prosiguió. -Creo... Que hice... -Se acercó un poco a mí. -Un amigo. -Susurró.
- Oh.
Y es que Milluki tenía el mismo complejo de hermano pequeño que tenía Illumi, sólo que con Kalluto y de una forma repugnantemente friki. Apuesto a que era su culpa y la de mamá que Kalluto fuese más soso que el donut este de mierda.
- No está mal, ¿sabes? -Esperé un poco antes de volver a hablar. -Hacer amigos, digo. -Murmuré.
- Um...
Kalluto volvió a mirar a la mesa de Gon. Y entonces me di cuenta de que no era a Gon a quien miraba, si no al niño que estaba sentado al lado de Kurapika. Uno castaño y enano que parecía tener unos 14 como Kalluto. Ese debía ser el tal Pairo.
- No hagas caso de estos dos flipados, si quieres hacer un amigo ve a comer con él y listo.
Mi hermano levantó una ceja y me miró de arriba a abajo.
- ¿Y tú?
- ¿Y yo qué?
- ¿Por qué no comes con tus amigos?
Y esta era la conversación más larga que había tenido con Kalluto, pero también la más incomoda. ¡Ha! ¡Jódete Milluki, Kalluto me prefiere a mí! Bueno, pero ese no era el caso. Mi hermano pequeño tenía razón, como de costumbre. Y como no sabía que responderle simplemente me encogí de hombros.
- ¿Te da miedo Illumi?
- No.
- ¿Te da miedo que le haga algo a tus amigos?
- ...Supongo.
Hubo una breve pausa. Kalluto dio un bocado finalmente al bocadillo, y después de hacer una graciosa expresión de asco total, lo escupió silenciosamente en una servilleta de papel.
- Killua... ¿Crees que Milluki se portará mal con Pairo?
- ¿Bromeas? Creo que le hará la vida imposible.
- Oh... -Kalluto hizo una mueca de enfado.
Le dediqué una mirada un momento a la mesa de Gon. Kurapika y el tal Pairo comían charlando animadamente, Leorio le rogaba al rubio que le diese un poco de su bocadillo y Gon... Oh. ¿Me estaba mirando? No estaba seguro porque se giró rápidamente. Se me escapó una pequeña sonrisita. Entonces, pasó algo milagroso.
- No me importa.
Eso fue lo último que dijo Kalluto antes de levantarse de su asiento, tomar sus pertenencias entre ellas el bocadillo asqueroso, y empezar a caminar hacia Gon y los demás. Nadie se dio cuenta excepto, bueno mis hermanos.
- Oye. ¿A dónde va Kalluto? -Preguntó Illumi desde la otra punta. No pude evitar sonreír con la respuesta.
- A comer con su amigo.

Y entonces mi hermanos dijeron "Oh, no deberíamos hacerle la vida imposible a nuestros hermanitos, dejemos que tengan amigos". Hahahaha. Sería bonito si eso hubiese pasado. Pero no. Illumi no era de montar escenitas, por lo que se aseguró de que Milluki tampoco lo hiciese. Simplemente dijeron algo como "Ya hablaremos luego con ella". ¿Sabéis que a Kalluto no le gusta que la traten de chica? Me lo dijo hace ya un tiempo. Le gusta vestir como una chica, le gusta llevar peinados como una chica pero no le gustaba ser referido como tal. Cosas de Kalluto. Sin embargo con Alluka era distinto. Ella si que quería que le trataran como una chica, pero mis hermanos y padres hacían lo contrario. Ah. ¿Qué quien es Alluka? Espera, espera. Aún no hemos llegado a eso.
Bueno, el desayuno fue lento y tortuoso pero por fin acabó a lo que me preparé para salir corriendo lejos de mis hermanos idiotas y volver junto a Gon. Sin embargo, justo cuando estaba listo para la carrera, alguien me agarró del hombro. Si era Hisoka me juré que iba a gritar. Pero que va, se trataba de Kuroro que tenía un papel en la mano.
- Eres amigo de Kurapika, ¿verdad? -Sonrió ladeando la cabeza. Yo sólo atiné a asentir lentamente con la cabeza. -Entonces dale esto de mi parte, ¿vale?
- Oh... Uh... No estoy seguro de que lo quiera. -Respondí. Porque yo pensaba que Kurapika odiaba a Kuroro con todo su corazón.
- Créeme, lo cogerá. -Rió el moreno. -Gracias de antemano.
- Um... De nada...

¿Y sabéis? Si que lo cogió. Menuda sorpresa me llevé. Lo leyó un par de veces, hizo una mueca de "estoy harto de toda esta mierda", y lo tiró a la basura. ¿Qué ponía? Ni idea, pero creo que quedaron después de clase para hablar de algo porque en la salida se marchó de forma apresurada. Leorio también se piró, y nos dejó a mí y a Gon solos. Le insistí en que nos fuésemos rápido porque sinceramente no me apetecía encontrarme con mis hermanos. Por el camino, no mencionó nada de lo que pasó antes con Illumi lo cual agradecí. Porque no era agradable hablar de tu hermano mayor acosador. De pronto el moreno pareció recordar algo.
- ¡Oye, Killua! ¡Te tengo que enseñar mi sitio secreto! Estoy seguro de que te gustará. -Sonrió aunque su expresión de pronto se volvió seria, y negó con la cabeza fuertemente. -Ah, pero hoy no puedo.
- Oh... Bueno, está bien.
- Se supone que iban a recogerme en coche a la salida. -Soltó parándose de pronto en mitad de la calle. Yo le dediqué una mirada de "¿Eres tonto o qué?".
- ¿Sabes que estamos lejos del Instituto, verdad?
- Lo siento, se me ha olvidado. -Sonrió con algo de culpa. -Es que me lo estaba pasando bien contigo...
¡Mierda! ¿Y a qué venía eso? Me cubrí la cara con las manos, avergonzado a lo que Gon respondió con una risita.
- Ya no hay nada que hacer... Llamaré a Pariston. ¿Quieres que te llevemos a tu casa?
- ¿Pariston? -Levanté una ceja, con curiosidad. -¡Ah! ¿Tu padre es el Director del Instituto?
- ¿Eh? ¡No! ¡En absoluto! Pariston no es mi padre. -Mi nuevo amigo negó, mientras reía de forma nerviosa. -Es... Una larga historia.

Total, que me tuve que negar a ir con el Director del Instituto y Gon porque ya estaba a pocos metros de mi casa. La verdad es que nunca había visto al tipo, pero según me contó Illumi daba mal rollo. Ya me lo imaginaba todo viejo y raro. Que asco.
Cuando entré por la puerta, en seguida alguien me tomó del hombro, y me costó unos segundos darme cuenta de que era la pirada de mi madre la que me arrastraba por la mansión. Gotoh me dio la bienvenida a pesar de que yo estuviese siendo llevado como un saco viejo. ¿Es que todos en esta familia estaban locos o qué?
Acabamos en mi habitación, donde esperaban dos chicas de unos 18 o 19 años. No estoy seguro, pero estaba claro que eran mayores que yo aunque no tanto como para ser consideradas viejas.
- Killu, te presento a tus dos nuevas sirvientas personales. Kanaria y Amane. -Levanté una ceja, mientras ambas hacían una reverencia. Si yo tenía suficiente con Gotoh. ¿A qué venían estas tías? -Estarán a tu cargo y al de Kalluto. Illumi y Milluki me han informado de que os habéis encontrado con... Malas influencias.
- Si. Hisoka, por ejemplo. -Murmuré entre dientes. Y yo me preguntaba, ¿Cómo demonios se había enterado esta mujer tan rápido, que le había dado tiempo hasta de traer sirvientas? Misterios de la vida. O efectos especiales de la película de mi vida.
- Encantada de conocerle, señor Killua. Mi nombre es Kanaria. -Se presentó la chica de piel oscura, mientras que la otra miraba a mi madre.
- Nos haremos cargo, señora Zoldyck. Déjelo en nuestras manos.
- Está bien. ¿Por qué no os conocéis un poco? Yo iré a la terapia rejuvenecedora mientras. -Rió mi madre, como si fuese gracioso o algo. Vieja loca...
Bueno, pues se fue y me dejo con estas dos en la habitación así que procedí a ignorarlas encendiendo mi ordenador. A Amane no pareció importarle demasiado, porque se sentó a leer una revista, pero Kanaria se veía algo nerviosa.
- Um... ¿Qué tal su día en el Instituto?
- Bien. -La miré de reojo. Ella sostenía su bastón con ambas manos, que yo me preguntaba para qué demonios era ese bastón. En fin... Me daba pena en verdad ser un borde con ella, porque no tenía culpa de nada. -No tienes que tratarme de usted, ¿sabes? Sólo llámame Killua.
- Ah... -Kanaria le dedicó una breve mirada a su compañera. -No puedo hacer eso, Señor Killua. Usted es mi jefe y yo soy una empleada.
- Bah, lo que digas.
Yo lo había intentado. Que le den. Pasando de esas dos... Me conecté a Facebook y procedí a buscar toda información valiosa de Gon Freecss dándole al botón de petición de amistad. ¡Y me aceptó en seguida! Podéis llamarme acosador si queréis, pero empecé a mirar todo lo que tenía que ver con él. Fotos, Amistades, Comentarios... Blah, blah, blah.
Entonces, un nuevo estado suyo hizo que me sonrojase tanto que parecía que iba a estallar. El idiota había escrito algo como "¡Hoy hice un nuevo amigo súper guay! Se llama Killua Zoldyck", y junto a eso el signo de un corazón.
- ¡Ah! Señor Killua, ¿Se encuentra bien? -Preguntó la sirvienta con el bastón, preocupada cuando me cubrí el rostro con ambas manos. Es que a quien se le ocurría...

El resto de la semana fue bastante parecido, solo que ahora Kanaria me acompañaba al Instituto, y Amane me recogía en una moto muy peligrosa en mi opinión. ¡Estúpida madre! ¡Me avergonzaba delante de mis amigos! Descubrí que Kurapika los Martes tenía reunión del consejo con Kuroro a la hora del recreo, y Gon los Jueves tenía entrenamiento de Fútbol después de clase. Desde el momento en el que me enteré de que Hisoka iba como espectador decidí ir yo también. Porque me preocupaba mí querido amigo... También empecé a sentarme con mis amigos, igual que Kalluto. ¿Sabíais que Pairo es el hermano pequeño de Kurapika? Es un niño bastante amigable, y decía que Kalluto era muy hablador y amable. Milagros del señor.
Adelantemos al Viernes, que es cuando teníamos clases de Educación Física a primera hora. Dejé a Kanaria en la entrada, sin despedirme siquiera y comencé a caminar hacia el gimnasio. Sinceramente, la ropa de Educación Física me daba mucho asco. Pero... ¿Qué podía hacerle?
En cuanto entre por la puerta, y vi la cara de horror de Leorio supe que algo iba mal. Kurapika y Gon también se veían serios, aunque esto en el primero era normal.
- Hey. ¿Qué os pasa? -Pregunté comenzando a caminar hacia ellos. Sus caras de horror me asustaron, pero lo hizo aún más el grito del profesor.
- KILLUA ZOLDYCK. LLEGAS TARDE.
Di un salto, que acabó haciéndome caer de culo contra el suelo. Pero... ¿Y este? Era un tipo alto, fuerte, tenía el pelo negro peinado como si fuese un macarra japonés. Que miedo... ¿Y si pertenecía a la mafia? Como estaba todo parado en el suelo con cara de susto, Gon aprovechó para agarrarme de un brazo, y levantarme. Después me arrastró hasta su lado. Que manía tenía la gente de arrastrarme por ahí.
- ¿Estás bien Killua? -Susurró el moreno con gesto de preocupación. Yo asentí lentamente, porque no había otra forma de responder a eso.
- GON FREECSS. NO SE HABLA EN CLASE. 50 FLEXIONES.
- ¿Eeeeeh? Pero Knuckle...
- PERO NADA. VAMOS.
Y dicho esto, mi amigo se marchó a hacer sus 50 flexiones en una esquina de la clase. Este señor... Definitivamente era un monstruo. ¿Qué tipo de nombre era Knuckle de todos modos? Sonaba a que si le desobedecías acabaría pegándote un puñetazo o algo.
Después de los gritos de poseso, sonrió ampliamente. Pero no era como la sonrisa falsa de Kuroro, o la aterradora de Hisoka. Este tipo estaba sonriendo con sinceridad, estaba realmente feliz de dar esta clase. Menudo rarito. ¿Es qué en este Instituto no había nadie normal?
Cuando Gon acabó su "castigo" se puso en fila entre Leorio y yo. Realmente temía lo que nos iba a mandar a hacer este profesor. ¡Y eso que no me apetecía sudar!
- Está bien, chicos... Hoy empezaremos suave.
- Gracias a Dios... -Murmuró Leorio, pero Gon le dedicó una sonrisita de disculpa.
- Estaremos corriendo por sólo 40 minutos. Después tenéis 20 minutos libres.
- ¿ESO ES SUAVE? -Se quejó un tipo pelirrojo, el mismo que tenía un arco el otro día. No tardaron en seguirle Leorio y la niña del pelo verde, mientras que Kurapika y Gon suspiraban resignados. Si es que me lo veía venir...
- QUE SEAN 45 ENTONCES. VAMOS, A CORRER. POR CADA PERSONA QUE NO CORRA AUMENTARÉ LOS MINUTOS. -Y con este aviso todos empezaron el ejercicio, asustados.
No pude evitar preguntarme como sería el profesor de Kalluto. Mi hermano había estado evitando hacer Educación Física por literalmente toda su vida. Pero si tenía a alguien como Knuckle, probablemente estaría en problemas. Bah, que se ocupe él solito de sus rollos y no me atormente mi cabeza. Fuera, fuera pensamientos de preocupación.

No fue para tanto a decir verdad. Leorio y el pelirrojo se veían agotados, pero Gon, Kurapika y yo aguantábamos bastante bien. Cuando llegamos a los 20 minutos el profesor decidió hacer una pausa de 5 minutos, lo cual nuestro amigo alto agradeció a los cielos. Fue entonces cuando se fijó en el grupo que estaba sentado en las gradas.
- ¡Eh! ¡Profesor! ¿Y esos no hacen nada? -Preguntó, apoyado una vez más por el niño del arco.
- ¡No se han movido desde que empezó la clase!
Kurapika suspiró, dando un trago de agua mientras miraba de reojo a las gradas. Como podéis suponer era el perfecto grupo de Kuroro y sus amigos.
- IDIOTA. ELLOS CONVALIDAN LA ASIGNATURA.
- ¿Y eso por qué?
- NO ES ASUNTO TUYO.
- ¿Y por qué se quedan ahí? ¿Por qué no se van?
Ahora fue Kuroro el que decidió responder con una sonrisita estúpida e insoportable.
- Ah. Nos gusta ver a nuestros queridos compañeros trabajar duro. Nos inspira.
Leorio parecía a punto de estallar.
- ¿Se están riendo de nosotros...? -Murmuró, apretando los dientes.
- Vale ya, Leorio. Ahorra fuerzas o no podrás con los otros 25 minutos. -Soltó Kurapika mientras estiraba un poco. ¿Cómo podía correr y a la vez mantener el lápiz de ojos impecable? Era increíble.
- ¿Estás cansado Killua? -Ahora habló Gon, supongo que para dejar el tema.
- ¡Para nada! -Sonreí de forma gatuna. -¿Qué hay de ti?
- ¡Que va! -Rió el moreno. -¿Qué tal si hacemos una carrera? A ver quien da mas vueltas cuando pasen los 25 minutos.
- ¡Me parece bien!

A Knuckle pareció gustarle la idea, y cuando volvimos a correr accedió emocionado a contarnos las vueltas a cada uno. A veces yo llevaba ventaja, y a veces la llevaba Gon pero respecto al número íbamos muy igualados. Entonces, cuando llegamos al minuto 20, Knuckle hizo sonar un silbato.
- Esta bien, chicos. Se acabó por hoy.
Kurapika se paró, retomando el aliento.
- ¿No eran 25 minutos...? -Preguntó, ganándose algunos gritos de parte de Leorio y su nuevo aliado.
- Eran 40 desde un principio. ¿Qué pasa? ¿Qué quieres correr más? -Knuckle levantó una ceja, mientras que el rubio negaba lentamente con la cabeza. -Eso pensaba.
¡Pero eso a Gon y a mi no nos importaba!
- ¡Knuckle! ¡Knuckle! ¿Quién ha ganado? -Preguntamos a la vez, mientras nos mirábamos con una sonrisa.
- ¡HABÉIS EMPATADO! -Empezó a reír escandalosamente el profesor. -Tal vez la semana que viene alguno gane.
- ¿L-la semana que viene? -Leorio se lanzó al suelo, agotado. -Es oficial. Odio los Viernes.
Pero ese Viernes no había hecho más que empezar... Y creedme. Se puso peor.