Acá va el primer capitulo. Van a notar que cuando escribo me concentro mas en las emociones y en las descripciones, no uso mucho los diálogos, y quizás a algunos les parezca un tanto denso xD. Siento que esta parte no necesita mucho de dialogo ... y eso ...

La anciana.

Habían pasado tres días desde la batalla que se había desatado en Hogwarts y el festejo de la victoria abundaba. Aquellos que continuaban con vida recordaban a los caídos como grandes héroes, como personas invaluables que permanecerían a través del tiempo, inmortales por su incondicional valor y lealtad. Poco a poco irían reconstruyendo lo perdido, acomodando lo que habia quedado fuera de lugar y castigando a aquellos que habían estado del lado de Voldemort durante la guerra.

Una joven de largo y eclipsado cabello permanecía en una desolada y oscura habitación del Caldero Chorreante hacia ya dos días. Con su celeste mirada recorria cada rincon del lugar, como si buscase algo perdido. Era consciente que lo que habia perdido no se encontraba alli dentro. No le importaba cuantas personas estarían buscándola en ese momento, no le importaba la preocupación de sus padres ... no le importaba nada. Su nombre era Libby Dawkins, y sus escasos veintiún años hablaban demasiado de ella. Estaba cansada, exhausta, decepcionada de si misma. Nunca pensó que podía resultar tan débil, tan delicada, sin poder enfrentar la realidad que la esperaba. Qué pensarían los demás miembros de la Orden ... o peor aun, de qué forma la regañaría ÉL al verla tirada en una cama a penas viva.

No había conseguido dormir desde que había abandonado Hogwarts, no podía evitar aquellas miles de imágenes que se le cruzaban al cerrar los ojos, y los ruidos. Esos inconfundibles gritos grabados en su mente, repitiéndose una y otra vez como si fuese una radio alojada en su cabeza. Pensaba en Remus, por qué tenia que morir el también?, acaso la idea era que mueran justo las personas a las que amaba?. Jamas se le quitaría la imagen de ver al hombre tendido en el piso, sin vida, al lado de su esposa. Pobre Teddy, pobre Andromeda, qué desesperación habrá sentido al enterarse que su hija no estaría mas, ni para ella ni para Teddy. Se le presentaban las figuras de los Weasley alrededor del cuerpo de Fred. Le provocaba dolor, mucho dolor, sentia culpa de no haber podido evitar aquel crimen. Si ella sentía todo eso no quería saber como se sentía Harry. Seguramente estaría confundido de emociones, feliz!, triunfante!, pero con aquella punzada en el pecho que le hacia saber había perdido a unos cuantos de los suyos.

Los ojos le ardían, pero no iba a ceder, no iba a cerrarlos.

"Solo los cerraría si al despertar las cosas fuesen diferentes".

Ante aquel pensamiento procuro calmarse, no quería perder la cordura, tenia que tranquilizarse, ya todo había pasado.

"Ya todo terminó ... todo".

El estridente golpe la hizo levantar su varita instintivamente, se quedo en silencio, en el silencio mas profundo que pudo habituar, mirando la puerta, apuntando.

-abre la puerta, se que estas ahí.

Una voz se hizo presente. Se le hizo raro escuchar una voz ajena a la suya después de dos días en pleno reposo. Sabia de quién provenía aquella orden y se lamentaba no haber podido permanecer mas tiempo sola, perdida en sus pensamientos, porque lo necesitaba, tenia millones de cosas que acomodar aun, pero el tiempo se había acabado.

Volvieron a golpear, esta vez de manera impaciente.

-si no lo haces lo haré yo.

Sabia que lo haría, sabia que nada lo detenía y que cada cosa que decía la cumplía. Suspiro, desfrutando de su ultimo momento a solas con ella misma, para luego caminar hacia la puerta y abrirla. La figura de un joven de ojos verdes brillantes y pelo negro azabache se hizo presente, cerró la puerta tras él y se quedo mirándola. Ella no pensaba hablar primero, podía sentir los ojos del joven clabados en su nuca, esperando por una respuesta a una pregunta que jamas había oido, pero que sabia que allí estaba, esperándola.

-y bien?- El moreno rompió el silencio, comenzaba a perder la paciencia.

-y bien qué?- Le contestó ella, se mantenía aun de espaldas a él, mirando el piso.

-qué te pasó?, dónde estuviste?!, por qué...por qué desapareciste asi?!, todos estuvimos buscándote!, pensamos que... que te habían llevado ... o ... peor aun ... que estabas muerta...-No siguió, aquella voz increíblemente logró quebrarse. Tomo aire, al notar que ella no hablaría continuó-. Tus padres están muy preocupados, quieren verte y ...

-Harry- Ella lo interrumpió, su voz era casi un susurro, pero el pudo escucharla. Cuando sus miradas por fin se cruzaron ella le dijo: -perdoname.

Harry la miro confundido-. Que te perdone?, pero ... por qué?.

-me comporte de manera egoísta, simplemente eso- Él la abrazó, sabia que aquello no era egoísmo, sabia como se sentía.

-no tienes que pedirme perdón por nada- La miró-, ahora, por favor, puedes venir conmigo?, de verdad están todos muy preocupados- Ella solo asintió y salieron de la habitación. Salieron a Charing Cross Road y se dirijieron a la esquina–. Usaremos la moto de Sirius, Arthur logró repararla, tenemos que llegar a Grimmauld Place, estan todos alli- Le sonrió debilmente y se subio a la moto.

"Tenia que ser esta moto, tenia que ser justamente esa casa. Dios! Dame un descanzo!"

Cuando al fin llegaron a la casa, antes de entrar al comedor Libby lo detuvo-. Harry –el moreno la miró-. Qué quisiste decir exactamente cuando dijiste "están todos alli", cuántas personas hay aquí dentro?.

Harry puso su mano en su nuca-. Pues...

No tuvo tiempo a contestar, la puerta se habia abierto, de tal forma que casi terminan formando parte de la pared.

-por dios hija!, donde estabas!, gracias Harry! GRACIAS!- Los padres de la chica sentían que el aire volvía a pasar nuevamente por sus pulmones, aunque Libby sentía todo lo contrario.

-mamá, me das permiso para respirar? -La mujer sonrió, se aparto de su hija y mirando a Harry le dio las gracias nuevamente.

-de nada señora Dawkins.

-qué te pasó?, estás bien?, dónde estabas?, dónde estaba Harry?.

-ella...

-basta de tantas preguntas, pobre Harry. No importa donde estaba, ya estoy aquí.

-estábamos a punto de cenar, los Weasley están esperando, Molly preparó algo delicioso.

-gracias pero ... no tengo hambre.

-pero hija, no te ves bien, tienes que alimentarte, cuándo fue la ultima vez que comiste?.

-ya cene papá, lo único que quiero en este momento es descansar -miró a Harry, él captó su mensaje, quería que la saque de allí.

-te ... voy a llevar a tu habitación -La chica sonrío aliviada y lo siguió hacia las escaleras. Se detuvieron en el tercer piso-. Esta es la única habitación que queda libre, aquí dormían George y ... pero ... Geroge dijo que no quería estar acá porque ... bueno ...

-entiendo -Se acercó a la cama y se quedó sentada allí, mirando a la nada. Harry notó aquel gesto de extraño vacío.

-Lib ... -ella lo miró pero aun seguía ausente-. Qué es lo que te tiene tan preocupada?.

-por qué lo decís?.

-sé que hay algo que te pasa, además del cansancio que decís tener.

Contuvo sus lágrimas como nunca, no quería demostrar que Harry estaba en lo cierto. No quería contarle que aquellas lágrimas deseosas de ser liberadas tenían una razón, y que esa razón era su padrino, no quería revolver una vieja herida en él, seguramente no tan vieja. El silencio se prolongó, mas de lo que ella hubiese querido, quería estar sola. Nadie entendía lo que era eso?. Iba a estallar, echaría a Harry de la habitación pronto.

-bien ... cualquier cosa que necesites, estamos abajo, ya sabes.

Al fin la puerta se cerró, se tiró sobre la cama boca arriba, suspiró. Comenzó a buscar en sus pensamientos, revolver viejas vivencias, quería mantenerse despierta y esa era la única forma, su mente tenia que trabajar, buscar, acomodar, responder. De repente golpearon la puerta.

-estas segura de que no queres comer nada hija?.

-segura mamá, quiero dormir, buenas noches!.

Los pasos se fueron alejando, al mirar distraidamente hacia la puerta notó un plato repleto de comida acomodado a los pies de la misma. Sonrió, jamas cambiarían. Después de todo la cosas no estaban completamente perdidas, tenia a sus padres, el resto de sus amigos que habían salido con vida. Era un amor diferente, pero que seguía siendo amor. Cerró los ojos.

"solo los estoy cerrando, no voy a dormir"

Pero a quién engañaba, aquello se sintió tan placentero, acomodó sus manos hacia los costados y se quedo allí.

Se encontraba en Las Tres Escobas, a su alrededor había mucha gente, hablando, sonriendo, brindando. Por qué brindaban?. Pudo ver a Remus, quien al cruzar mirada con ella, levantó su copa y le sonrió, ella le devolvió el gesto, feliz, radiante. Alguien la tomó de la cintura, y le dio un tierno beso en la mejilla, al volverse vio aquella sonrisa inconfundible, sus ojos grises brillaban como nunca. Lo abrazó. Qué cálidos eran sus brazos, se sentía tan segura alli. Quería decirle algo, lo miró, abrio su boca, sin embargo las palabras no lograban sonar, se esforzaba, pero era en vano. La sonrisa del moreno se desvaneció poco a poco, ahora la contemplaban un par de ojos que transmitían lamento, tristeza. La hermosa figura se alejó, adentrándose en la oscuridad que ahora la rodeaba. Una risa, le escocía los oídos, era conocida, resonando cada vez mas y mas cerca. Al darse vuelta vislumbró la silueta de aquella mujer que aborrecía mas que a cualquier cosa en el mundo. Aquella que habia celebrado triunfante al arrebatarle la vida a Sirius. La miró a los ojos, dejo de reír. Comenzó a temblar, aquella mirada le producía pánico, pero a la vez odio, asco. La mujer la apuntó con su varita. Ella rápidamente buscó en su bolsillo, el horror la acorraló, no tenia varita, estaba indefensa. La mujer soltó una última carcajada, y luego sin previo aviso gritó las palabras de la muerte.

Parecía como si su corazón quisiera romper su pecho y salirse. No le importó la hora, no le importó si corría peligro, quería alejarse de la casa lo antes posible. Ahora entendía cómo se sintió Sirius cuando permaneció escondido en la casa y le confesó que una de las cosas que más anhelaba en el mundo era dar un corto paseo por la calle.

Caminó y caminó. Malditos sueños. Por que se sentía tan insegura?, sabia perfectamente que Bellatrix estaba muerta, lo habia visto con sus propios ojos. Habia sido solo un sueño, una pesadilla horrible que le entrecortaba la respiración. Por otro lado, habia sido reconfortante ver a Sirius, era la primera vez que soñaba con él. Después de tanto tiempo volvía a sentir cómo era abrazarlo.

"que estúpida, como si hubiese sido un abrazo de verdad. Fue un simple e insignificante sueño"

Habia llegado a un pequeño parque al que jamas habia logrado ubicar. Repleto de flores y unos cuantos arboles que con sus sombras formaban extrañas siluetas en el verde pasto y rompían el silencio de la noche al agitar sus hojas. Vislumbró un solitario banco pasando las desgastadas hamacas a su derecha. Se sentó en él. Miró hacia el cielo y cerro los ojos, una curiosa ráfaga de viento la habia envuelto. Le gustaba sentir el aire fresco rozando su rostro. Al suspirar se dio cuenta de que su pulso ya era normal, el susto se le habia ido. Supo que habia tomado una decisión un tanto arrebatada al salir de la casa de esa forma, ni si quiera sabia qué hora era, pero de alguien habia aprendido a ser así, "el riesgo es lo que le da un toque de diversión". Sonrió abiertamente, luego pensó.

"mira cómo terminó él por confiarse tanto"

Un nudo habia comenzado a formarse en su garganta cuando alguien le habló.

-las cosas no están perdidas del todo, querida.

Dio un salto y se separó rápidamente del banco, habia una mujer, no podía asegurarse cómo lucia, estaba totalmente cubierta por una capa, lo único que podía notar eran la punta de sus dedos y a juzgar por su voz ésta era de una anciana.

-perdón ... yo pensé que ... el banco estaba vacío -las palabras a penas pudieron salir.

-dime, tanto lo querías?.

Libby miró a su alrededor, no estaba segura de si esa pregunta iba dirigida a ella-. Me está hablando a mí?.

-niña tonta -manifestó con voz calma la anciana-, acaso ves a alguien mas aquí?, no estoy tan loca como para hablar sola ... no todavía. Y bien?, me vas a contestar?.

-si quería a ... a quién?.

-estabas pensando en un hombre.

-pues ... sí, de verdad lo qu... cómo sabe en lo que estaba pensando?.

-qué pasó con él?.

-está muerto -Esas palabras seguían siendo tan hirientes como el primer día.

-ya veo ... -Libby giró sobre sus tobillos dispuesta a irse-. Escuchaste lo que dije?.

-no, perdón.

-dije que las cosas no están del todo perdidas.

-ah...bueno, que bien!...yo...mejor vuelvo a mi... –a veces no podía ocultar su sarcasmo.

-puedes volver a estar junto a él.

-acaso no entendió?, él está muerto! -comenzaba a ponerse nerviosa.

-yo puedo ayudarte.

-no existe nada en el mundo que pueda traer a la vida a alguien -Libby entendió que gastaba explicaciones en vano, evidentemente esa mujer estaba fuera de cualquier pensamiento racional.

-hace diez largos años que me siento en este banco, sabes?, hace diez años que la gente no me dirige la palabra ...quizás sea porque me tienen miedo -la joven volvió a sentarse a su lado, sentía pena por ella-. Hoy lograste romper esa especie de barrera que la gente habia construido alrededor mio, por eso -busco dentro de sus ropas durante unos segundos y sacó un frasco pequeño con un liquido verde transparente que parecía brillar-, te obsequiaré esto -y lo puso en las manos de Libby.

-oh, gra...gracias.

-son las ultimas gotas de una poción, te ayudará a recuperar a aquella persona.

-pero, cómo?.

-antes de tomarla debes pensar qué es lo que te hubiese gustado cambiar de las millones y millones de cosas ocurridas en este mundo.

-y luego?.

-la bebes ... y verás.

-bueno, gracias -miró el cielo, comenzaba a amanecer, tenia que regresar antes de que alguien note que no estaba en su habitación, no quería empezar a dar explicaciones-. Yo de verdad tengo que irme -se levantó del banco, miró el obsequio de la anciana en su mano y lo guardó. Quizás era consciente de que era una historia inventada por una vieja loca, pero de alguna manera sentía en su interior algo de paz, una armonía que no habia sentido en mucho tiempo. Sonrió-. Gracias -dio media vuelta y se dispuso a caminar lo mas rápido posible.