Hey! Quiero agradecerles por la espera, se que puede ser desesperante (he estado ahí). Voy a confesarles, sin embargo, que este es el tiempo que más o menos me toma escribir un nuevo capítulo (y no es porque me tome recesos ni nada, es porque soy un poco perfeccionista con lo que quiero comunicar).

En fin, gracias a jimgozz, darckel, bruja inocente y saitohime por sus comentarios, realmente me ayudaron a mantener la motivación. Son lo más. Comenten, me hace feliz.3

Especificaciones abajo.


Blaine se fue temprano por la mañana. No parecía recordar buena parte de lo sucedido en casa de Rachel, y Kurt lo prefería así de todos modos. Una parte de él quería excusar a Blaine por besar a Rachel, humillarlo frente a sus amigos y ser tan ajeno a él (aunque de eso sí que no tenía la culpa); pero otra, una que aún no maduraba en él, deseaba patear su culo directo a Filipinas.

'Felizmente'', Blaine evadió la situación expresando su malestar debido a una fuerte jaqueca; la hambrienta vista hacia su propio plato evitó que la intensa mirada de Burt Hummel le atravesara el cráneo. Antes de partir, no obstante, hizo uso de sus buenos modales y, agradeciendo el hospedaje y el desayuno, se despidió de todos con una amable sonrisa, recordó a Kurt su examen para el día siguiente y partió deseándole a la familia un buen fin de semana.

"Es encantador" comentó Carol socarronamente.

"A mí no me lo parece" interrumpió Burt, cortando el pan con más fuerza de la necesaria.

Kurt se encogió. Él habría querido que conociesen a Blaine en un ambiente mucho más… favorecedor pero el mal ya estaba hecho. En este momento, para el gran Hummel Blaine Anderson era el adolescente descarado que tenía como único propósito mancillar la tierna piel de su bebé con sus perversos apetitos sexuales.


"No bebí tanto, chaval" rió Blaine

El lunes le dió a Kurt la tan ansiada paz que había estado buscando.

Para empezar, Nick y Jeff se encargaron de hacer entretenida la primera clase del día.

La lección de química de las 8 con el profesor Firztpatrick no seguía, aparentemente, el ritmo de Baby, One More Time. Y no importaba qué, siempre encontraban la manera de hacer explotar sus muestras en el laboratorio, a modo de represalia. El profesor Firztpatrick, jefe del departamento, debería odiarlos a estas alturas pero eran expertos en el chantaje emocional.

"Profesor F, si es su deseo enviarnos a la Dirección, en lo que estaría en todo su derecho, le ruego que interceda por nosotros para que no nos separen a la hora de repartir castigos" suplicó el moreno, luego de fuesen atrapados por cuarta vez.

"Nicky y yo somos dos almas gemelas que aún naciendo a años luz de distancia se encontraron" dijo Jeff, apretando la mano de su novio, mientras finas lágrimas de cocodrilo se deslizaban por sus mejillas "¡no puede permitirles separarnos, nuestros corazones no lo resistirían!"

El señor Firztpatrick era maestro en Dalton desde hacía más de cincuenta años. Era alguien a quien los alumnos cariñosamente solían llamar: sabio y venerable dinosaurio. Se vestía como si su muy buen y merecido sueldo le causara alguna clase de vergüenza, por lo que siempre seria visto con el mismo saco gris y pajarita verde esmeralda. Parecía un viejo cascarrabias…, lo era en la superficie, pero todos sabían que su 'nivel de maldad' no le llegaba ni a los talones.

"Señor Duval" habló con voz casina "hágame el favor de sentarse en su lugar, Ud. y el señor Sterling limpiarán borradores al final de clase" finalizó, intentando sonar como un dictador desalmado.

"¡Usted es la efigie de la justicia, señor!" exclamó solemnemente, corriendo hacia casi el final de la sala para sentarse junto a Jeff, no sería de sabios tentar su buena suerte, uno de estos días bien podrían tocar el límite de su paciencia.

Todos negaron con la cabeza, pero Firztpatrick ya había vuelto a la pizarra una vez más. Si tan solo supiera que cada vez que enviaba a Niff a 'limpiar' borradores, acababan liándose en su escritorio.

Con ese buen augurio, Kurt pasó el resto de la mañana de buen humor. Cumplió con su examen de francés (en el que fue sobresaliente, por supuesto), y, finalmente, condujo hasta Lima Bean para su café de las 3pm con Blaine, quien había vuelto a ser amable, caballeroso y deliciosamente encantador.

"Qué dices, te pasaste toda la noche babeando a Rachel. Eso, señor mío, se llama tocar fondo" Estaba por comentarle a Blaine sobre el festival de Cine en homenaje a Julie Andrews, cuando Rachel decidió llamarle.

Estaba ebria.

Desde la noche del sábado, Kurt no sabía que decisión tomar respecto a Rachel; es decir, entendía perfectamente que Blaine y él no eran nada ni oficial ni extraoficialmente, pero siempre estaba el código de chicas ¿no? Y no por nada Kurt había sido nombrado 'chica honoraria'. Si Finn decidiera de improviso que es bi, y causalmente gustara de él, y si Kurt aun guardara sentimientos por el quarterback, él sería lo bastante sensible como para no liarse con Finn en frente de Rachel durante toda la noche. Discutiría con Finn, esclarecería las cosas con Rachel y luego tomaría una decisión. O eso quería creer.

Kurt podía sentir sus entrañas revolverse ante la idea, estaba claro que en una situación como la planteada anteriormente el daría su mayor esfuerzo para lograr el menor número de personas lastimadas, pero eso no respondía la pregunta de si se quedaría con Finn o no al final. No podía culpar a Rachel por enamorarse de Blaine pero podía culparla por no respetar sus sentimientos. Él la odiaría, pero al menos sabría que seguían siendo amigos. Rachel había escuchado a Kurt lamentarse una y otra vez sobre como Blaine parecía ser dolorosamente ajeno y, sin embargo, no había tenido escrúpulos en invitarle a salir.

Kurt quería pretender que esto no estaba pasando.

Cuando Blaine le dijo que Rachel le había invitado a salir, Kurt pensó que la situación era bastante irónica, y por solo dos segundos, se regocijó ante la imagen de una Rachel Berry sintiéndose terriblemente decepcionada, luego de que Blaine le confirmara que el beso no había sido nada más que uno de los usuales y vergonzosos efectos del alcohol. La pequeña Streisand sentiría en carne propia lo que era el ser rechazado por alguien que NUNCA podría interesarse en ella, porque NUNCA tendría lo que hacía falta.

Pero entonces Blaine había vuelto a romper su burbuja. Él pensaba que no solo el beso no había sido un efecto del alcohol sino que su sexualidad podía no ser tan clara para él como lo había supuesto.

"¡Eres Gay, Blaine!" se exaltó. Estaba celoso, sí, pero también estaba molesto. Blaine siempre había sido gay y orgulloso, era quien predicaba sobre el coraje y la lealtad hacia uno mismo. Ahora parecía querer cambiar todo eso por una… ¿vida 'normal'? ¿Tomar el camino fácil?

"Creía que lo era pero no he tenido novio hasta este momento ¿A nuestra edad no es… cuando debemos investigarlo?" argumentó "No sé, a lo mejor soy bi"

Kurt siguió 'confrontándolo' pero Blaine lo ignoró deliberadamente. La charla estaba volviéndose demasiado tediosa y no pudo evitar poner los ojos y hacer gestos cada Kurt abría la boca. ¿Quién era Kurt para decirle lo podía o no podía ser? Vale, estaba perdidamente enamorado de él, Blaine lo entendía, pero no tenía por qué atacarlo de la forma en la que lo estaba haciendo.

Cuando salió ante sus padres, su padre le aconsejó que no se lanzara a conclusiones precipitadamente, le dijo que conocía muchos casos de conocidos suyos que habían 'experimentado' durante el instituto o la universidad y que, sin embargo, se encontraban ahora felizmente casados con mujeres extraordinarias.

¿No podía ser Blaine uno de esos casos? ¿Cuál era el problema de Kurt? Por qué era su culpa que no pudiese corresponder sus sentimientos. Estaba siendo sumamente injusto con él, sobre todo por la forma en la que siempre había sido apoyado.

Inmediatamente, se puso a la defensiva.

"Oye siento que esto hiera tus sentimientos o tu orgullo o lo que sea pero si estas… confuso, más lo estoy yo, que aún no sé nada de nada. Estas seguro al cien por cien de quien eres. Fantástico" escupió con sarcasmo "Tal vez yo no tenga esa suerte"

"Sí, he tenido mucha suerte, Blaine" espetó "fue una suerte que un abusón que amenazaba con matarme me echara del instituto"

"y ¿por qué hizo eso?" preguntó Blaine con voz cansina.

"Por qué no le gustaba como era"

"Bien, pues eso es justo lo que estás haciendo conmigo" acusó con frialdad.

Kurt se congeló. Su expresión, entre la extrañeza y la irritación, siguió intacta; una simple mascara que ocultaba el verdadero caos que empezaba a formarse en su interior. Tristeza, rabia, dolor, humillación, desconcierto. ¿Enserio Blaine lo había comparado con Dave Karofsky? ¿Comparado su descontento con su odio? ¿Su preocupación con su ira? Kurt jamás golpearía a Blaine, JAMÁS se le pasaría por la mente hacerle daño.

El estado de aturdimiento, en el que lo dejó Blaine tras sus palabras, le impidió seguir el hilo de la conversación. Su cerebro capto el "te diría adiós pero no quiero hacerte enojar" que le lanzó el moreno ante de irse, pero todo lo demás parecía un mal sueño.


"¿Tú crees que la bisexualidad es… real?" preguntó Kurt tímidamente.

Puck y Finn estaban en casa para un pequeño maratón de Call of Duty. No era muy tarde, y Carol y Burt habían salido a cenar, por lo que ambos tenían el placer de divertirse y la posibilidad de insultarse mutuamente sin temor a que Burt o, Dios no lo quisiese, Carol pudiesen escucharlos. Puckerman incluso había traído un paquete de sodas y un par de Coca Cola's Light para Kurt.

"Amigo, yo no creo" respondió Finn "Los tíos no son como las chicas, ¿sabes?, tienen…" Puck le dio a Finn una mirada dura. "No digo que no puedan ser atractivos" corrigió nerviosamente "Tú… Tú lo eres, claro… quiero decir, si yo fuera… q… Si hubiera más chicos gay en Lima todos pensarían que eres... cool" añadió rápidamente.

"creo que la pregunta era para mí, idiota" murmuró el mohicano, inclinándose sobre la mesita de café para coger una soda, y golpeando a Finn en la cabeza antes de que se le escapara otra tontería "¿Qué deseas saber, princesa?" continuó, pasando un brazo alrededor de él.

"Blaine y Rachel tendrán una cita esta tarde" comentó, odiando como su voz sonó completamente derrotada. "Es solo que siempre supe que era gay. Nunca me sentí atraído hacia las niñas, incluso después de haberme liado con Brittany. La única vez que estuve con una chica fue… en mi inútil intento de complacer a mi padre"

"Burt solo quiere que seas feliz, amigo" señaló Finn. Kurt le sonrió, aunque la sonrisa no llego a sus ojos y su expresión seguía siendo la misma. "Creía que ya habíamos tenido esta conversación. No necesitas ser nadie más. Ya te amamos por lo que eres"

Kurt asintió lentamente, ladeó su rostro hacia Puck y le dejó acariciar sus cabellos con suavidad. La casa estaba en completo silencio, salvo por el sonido estridente que provenía de la consola. No era, sin embargo, un vacío incómodo.

Kurt se dejó confortar por las palabras de Finn y por la calidez que expedía el cuerpo de Noah, su colonia suave y su casi imperceptible aroma a cigarrillos, grass y cloro para piscina. En una realidad alterna, las cosas serían muy distintas. Se preguntó a qué nivel cambiaría su vida, si su madre hubiese dado a luz a una hermosa niña en lugar de a un varón. Cuántos sucesos habrían tomado un giro diferente.

Puck no dejaba de mirarlo, no sabía qué hacer, nunca había visto a Kurt en un estado tan vulnerable (y el solía lanzarlo al contenedor de basura al menos tres días a la semana).

Frunció el ceño ¿Qué había pasado con Kurt, tras lo sucedido con Berry y el Hobbit curruca?

"Te voy a decir una cosa, Princesa" soltó, tratando de sonar con una dureza que ya no utilizaba para con el "si hubieras sido un chica, no habrías reparado ni dos segundos en ninguno de nosotros" Kurt se removió incómodo pero Puck no le dejó bajar de su regazo. Finn no perdió detalle de la conversación, gruñendo en voz baja ante las acusaciones de Puck hacia su hermano. Sujetó su mando, intentando no mirarlos tanto para que no se sintieran bajo una lupa. Kurt estaba siendo acunado por los fuertes brazos del atleta, sus piernas se encontraban arrimadas hacia su pecho y sus ojos lo miraban detenidamente. Era algo muy íntimo. Tan íntimo que hacía a Finn replantearse algunos aspectos de su relación. Él sabía mejor que nadie que Kurt era el placer culpable del mohicano, su talón de Aquiles. Puck se pasaba la vida en su casa, no era tan tonto como para no notarlo.

En un día común, Puck les seguiría a casa después de clases, se sentaría en el sofá junto a Finn, y tomaría el control remoto, haciendo zapping hasta encontrar un programa deportivo. Kurt iría a la cocina a prepararse un batido de pera, no sin antes traer de la lavandería una chaqueta letterman de repuesto, para cambiarla por la que Puckerman tiraba sobre el sillón (Kurt hacia esto cada tres días); luego se perdería en su habitación mientras terminaba sus deberes, y Puck y Finn iniciarían una partida de lo que fuera, en la consola de videojuegos. Horas después, bajaría a la sala y apagaría la consola (sin importar si hubiesen guardado partida o no); entonces sentaría a ambos atletas en la mesa del comedor e iría a la cocina para preparar la cena, echándoles un ojo de vez en cuando para asegurarse de que no estuviesen confeccionando aviones de papel o perdiendo el tiempo de cualquier otro modo, en lugar de hacer sus deberes, como era el objetivo. Les serviría una pequeña merienda (porque siempre era muy temprano para cenar) y, solo si no habían pataleado luego de que apagara la PlayStation, le daría a cada uno una galleta de su reserva secreta (que aún no podían localizar) y un vaso de leche caliente.

Todo eso se lo sabía de memoria, era su rutina favorita. Bueno, lo había sido. Ahora que Kurt estaba en Dalton, todo eso se había perdido. Esa fue la razón por la cual, cuando Kurt les dijo que los miércoles solo tenía media jornada escolar, a Puck y Fin no les importó conducir durante cuatro horas (ida y vuelta), con tal de tener al castaño en casa. Sus padres no habían puesto reparos, incluso Burt iba a dejar a Kurt a Dalton, a pesar de tener que cenar dos horas más temprano de lo habitual.

La vibración de su mando lo sacó de su nube. No habían pasado más de unos segundos. ¿En qué había estado pensando? Así, claro, la posibilidad de que Puck guardara sentimientos por su hermano pequeño. Un escalofrió le recorrió el cuerpo. Su hermano y su mejor amigo… Buff. Volvió toda su atención al juego, cogiendo un arma antes de que los zombis empezaran a atacarlo. Sería mejor no perderse en su mente, era lo que Quinn le solía decir, ¿o era Rachel?

"Puck tiene razón, amigo" dijo, esperando que ninguno notara su pequeño 'lapsus'. Puck lo hizo, sin embargo, y con una mirada asesina (su manera más simple de decir: "cágala, y te reorganizo la cara"). Él se encogió, obvio que esa mirada era sola y exclusivamente para él, sus estúpidas expresiones siempre lograban meterlo en problemas.

"Tu piel es jodidamente perfecta,.. Además, pareces un puto príncipe Disney. Si fueras una niña, hasta yo habría ido a por ti, y tú me habrías enviado a tomar por culo. Chicos como yo harían apuestas para ver quién podría robarte un beso, porque sería lo máximo que podríamos aspirar a tener con alguien como tú"

"La entrenadora Sue te habría nombrado capitana sin pensárselo dos veces; y Quinn, Brittany, Santana y tú serían las mejores amigas" intervino Finn "Mierda, eso sí que da miedo, tío"

"Artie, Tina y Mercedes serían insectos molestos o simples peones, para ti; y serias la pesadilla viviente de Berry porque, con tu voz y tu cara, AHORA SI nadie voltearía a verla. Una mierda caliente, lista sin ser ñoña, que se creería lo mejor que le ha pasado a esta mierda en el mapa, porque eso era lo que pensabas antes de ingresar al Glee Club solo que nunca tuviste las armas para hacer que lo creyésemos también. Con tanto poder, serias la reina del baile todos los putos años hasta la graduación"

"Y la parte mala de esto es…" habló Kurt, cortando lo que fuera que Puck estuviera a punto de decir.

"Ok, Ok. Para empezar, he visto de primera mano cómo conviertes a tu padre en un muy aterrador oso amaestrado, y sé de buena fuente que todavía quiere mi cabeza en una lanza por convertir tu vida en un infierno. Ya eres la 'niña de sus ojos', pero si hubieras sido una niña en realidad, bueno, serias como el vástago perdido de Paris Hilton y Kim Kardashian. Lo tendrías todo. Y con el amor de tu padre, el McKinley en la palma de tu mano y todas esas posibilidades, no habrías querido nada más. Serias una perra y pensarías que lo tenías todo para ser feliz. Cuando el club Glee se abriera camino y Sue te ordenara venirlo a bajo, tú, sin ayuda de nadie, lo habrías conseguido en menos de una semana porque tienes que admitir… que a veces tienes menos sangre en las venas que Quinn y Santana juntas"

"Necesitamos el Glee Club, tío. A veces es todo lo que tenemos" señaló Finn.

Kurt parecía avergonzado por las suposiciones de Puck. No podía imaginarse siendo una mala versión de sí mismo, con el comportamiento y la actitud de una niña mimada, caminado por ahí como si el mundo fuera suyo. Lo hubiese deseado en algún momento, pero Burt nunca lo hubiese permitido. Sí, su padre la habría colmado de regalos y cumplido casi cualquier capricho que quisiese (porque Kurt siempre seria su debilidad), pero hasta él sabía que una relación padre-hija era de lejos más ventajosa en muchos aspectos como fastidiosa, en otros. Si Burt no sabía qué hacer con Kurt siendo un niño, solo Dios sabe que sería de él, de ser una chica.

Entonces el entendimiento llego a él. Burt le habría construido un palacio, y puesto sobre la torre más alta. La habría sobreprotegido demasiado, en lugar de hacerla más fuerte; el dolor de perder a su esposa le habría impedido ver más allá de su aparente fragilidad. Kurt tendría casi todo, pero no gozaría de buena parte de la independencia que ahora gozaba, porque Burt nunca se lo hubiera permitido. El Burt de ese entonces no habría tenido la oportunidad de ver las cosas de una manera distinta; porque nunca habría tenido que cuidar de su hijo gay. Seguiría siendo el hombre que gritaba '¡marica!' cuando un auto se le cruzaba o un jugador fallaba un tiro en un partido importante.

Con un padre cariñoso pero cerrado herméticamente, Kurt habría crecido como una pequeña Quinn Fabray, solo que peor; porque, contrario a Quinn, Kurt envolvía a Burt en su dedo meñique. Sería tan egocéntrica, manipuladora y apática como le fuera posible. Buena por dentro, tal vez. Pero al igual que Quinn, Puck y Santana, no habría tenido la oportunidad de demostrarlo.

Quedaba claro, por la forma en que se movía y por cómo miraba a todo el mundo, que se creía superior al resto del McKinley. Pero esa pose de 'soy mejor que tú' era sólo su propio mecanismo de defensa, era un adolescente lleno de ansiedades y miedos, como todos los demás. Era más abierto ahora, más tolerante, más comprensivo, más dispuesto a querer y dejarse querer; algo que su alter ego femenino no tendría.

"En resumidas cuentas: todo del equipo se habría perdido en el olvido, junto con la mayoría del talento del Glee club. Berry habría sido una perra pedante e insoportable, y hay que admitir que sería menos humana de lo que es ahora, por lo que alguna vez encontraría la manera de matarnos a todos" señaló Puck con seriedad fingida. Sonriéndole de una manera lobuna, colocó su dedo índice sobre la pequeña nariz de Kurt y pulsó sobre ella como si fuera un botón. Obviamente no hablaba enserio. Eso esperaba. La imagen de una Rachel Berry en los zapatos de Carrie no traería paz al alma de nadie.

"Si Puck embarazaba a Quinn, nos habríamos molido a golpes y nadie estaría allí para apoyarla" habló Finn, recordándoles a ambos que aún estaba presente "Conociéndome, él y yo ya no seriamos amigos a estas alturas"

"Hudson habría sido suficiente para Quinn pero tu serías la puta abeja reina, Finny D no estaría a tu altura, a pesar de ser el mariscal de campo. Eso nos lleva a tus padres. Sin tu pequeño interés en Garganta profunda…"

"¡Hey!" se quejó Finn.

"Carol estaría destinada a seguir soltera por quien sabe cuántos años más, al igual que Burt. Y ambos sabemos que son el uno para el otro. El señor Schue sería miserable, Sue no sería mejor persona, YO no sería mejor persona. Finlandés seria un cobarde ignorante…"

"¡HEY!" gritó Finn indignado "deja de meterte conmigo"

"Y tú, pues, no lo sé, tú dímelo ¿serias más feliz de lo que eres ahora?" finalizó

Kurt lo miró detenidamente, y se acurrucó más cerca hasta casi rozar el límite de lo permitido, escondiendo su cabeza en el amplio pecho del mohicano "no te habría enviado a tomar por culo" fue su respuesta.

Puck soltó una carcajada "claro que sí, princesa. Claro que sí"

"A todo esto" murmuró el castaño, con voz adormilada "no respondiste… mi pregunta" bostezó

"Oh, bien, no he tenido la oportunidad de 'experimentar', podría, sin embargo. Puckzilla es un tiburón sexual, le gustan las cosas bonitas" dijo guiñándole un ojo. Kurt no lo notó pero Finn si lo hizo, por lo que le dio a Puck una mirada peligrosa "ahora que lo pienso, ser gay debe ser una mierda en un lugar como este, pero Brittany se ha liado con tías y tíos por igual, no pensarías que ella esta tratando de parecer normal ¿no?

"No creo que pudiese aunque quisiese" rió el castaño

"Entonces, ahí está tu respuesta, princesa. La bisexualidad existe. Edúcate o tendré meterte algo de sentido común. Alguien que no tiene los huevos para admitir ser gay, puede usarlo como una mierda de excusa; pero no es más que solo una puta etiqueta" Kurt sonrió.

"¿Cuándo te volviste tan sabio?" Preguntó

"Oh, oh, tomamos lo mismos cursos" intervino Finn animadamente. Puck gruñó y le lanzó lo primero que tenía alcance (que por suerte era uno de los cojines bordados de Carol).

Kurt los miro divertido, sabiendo que Puck no estaba molesto por su participación en el descabellado plan de su hermanastro sino por haber quedado en evidencia "¿Quién más ha estado leyendo libros de paternidad a mis espaldas?" dijo con fingida indignación.

"Bueno, solo Hudson, Mike y yo. Y Samuel, claro" respondió el mohicano "Lo que sea por ti, princesa"


Blaine estaba confundido. No había esperado, sin embargo, que su confusión alterara tanto a Kurt. De todas las personas, era él quien siempre predicaba sobre el derecho a ser quien era. Creía que su desagradable incidente con ese chico Karofsky le había enseñado a no prejuzgar a las personas. Blaine solo estaba intentando averiguar quién era, y que Kurt lo criticara de esa manera tan cruel y malintencionada sobrepasaba todos los límites de su amistad.

Sin embargo, entendía perfectamente que el castaño se dejase llevar por los celos. Era humano. Además, era evidente que Kurt se sentía en desventaja a su lado; de los dos, Blaine seria el que más posibilidades tendría de ser hetero o bisexual (algo que alguien como Kurt jamás conseguiría ni aparentar). Blaine no quería ser el malo de la película al no corresponder los afectos del contratenor, pero no permitiría un trato tan injusto de su parte.

Siempre había sido un buen chico. Nunca fue la oveja negra de su familia. Solía seguirle la corriente a su hermano con sus espectáculos familiares, pero él sabía cómo atraer la atención sin llegar a ser tan escandaloso o sobreactuado. Él era el perfecto ejemplo de modales y disciplina. Sus padres siempre habían estado orgullosos de él, en comparación a Cooper que siempre había sido un dolor de cabeza.

Fue hacia algunos años que su relación con sus padres cambió drásticamente. El acababa de salir del armario y resultó un poco chocante que su padre lo mirara con algo que hasta ese momento no conocía: decepción. En cuestión de semanas, pasó de ser un chico seguro y desinhibido a uno asustadizo y poco comunicativo. Los matones de su escuela lo notaron, y pronto no lo dejaron ir hasta que soltó una confesión. Solo cuando sucedió el incidente del Sadie Hawkins, sus padres volvieron sus rostros hacia él por segunda vez. Fue cuando su padre se sentó con él y le dijo que no se precipitara en sus decisiones, que lo quería y que Dalton seria el lugar perfecto para que sus heridas sanaran y conviviera con muchachos que si valían la pena.

Su padre tuvo razón, en Dalton encontró muchos niños con los que compartía intereses y expectativas, y ni siquiera el tercio de ellos era gay. Todos eran educados, alegres y bastante confiados. Aun así, Blaine seguía creyéndose gay. Pero entonces había besado a Rachel, y luego de ese beso un mundo de posibilidades se había abierto ante él. Él podría volver a ser el hijo que su padre quería. No tendría que renunciar a nada. Y si resultaba que le gustaban más los niños que las niñas, ¡estaba bien!, porque no significaba que no podía enamorase de una y tener una familia con ella. Se sentía como si todo tomara el rumbo que debía tomar. Blaine no estaba siendo cobarde, como había señalado Kurt, estaba descubriendo su sexualidad. Estaba siendo él mismo.


"Llegaste tarde el domingo, pensé que dijiste que vendrías directo de Dalton"

Era miércoles, y como cada miércoles desde hacía un año, Blaine se sentaba en la mesa con sus padres, para almorzar y aparentar que todavía eran una familia sólida y feliz.

"Fui invitado a una fiesta, papá" se excusó Blaine con cautela "Kurt y sus amigos habían organizado una, en casa de una amiga suya"

Tal vez Blaine no debió mencionar la fiesta, o tal vez solo no debió mencionar al castaño. En el segundo en el que decidió que hacerlo era una buena idea, vio en primera fila como el rostro de su padre se volvía tres tonos más frio y dos más incómodo.

"Respecto a eso" tragó nerviosamente, ¿Cómo pudo ser tan tonto? había soltado la carnada antes de insertarla en el anzuelo "me preguntaba si podía salir hoy por la tarde"

Charles Anderson, el padre de Blaine, era un tipo simple. El ser heredero de una compañía multinacional muy exitosa, le había facilitado el ingreso a lo que en jerga popular llamaban 'nuevos ricos'. No era una persona elitista, era un amante de la moral y las buenas costumbres. No conservador, dada la condición de su hijo, pero un firme defensor de los valores familiares.

Charles Anderson amaba a Pam, ella era su novia de la secundaria; amaba a Cooper, porque era su primogénito y sabía hacerlo reír; y amaba a Blaine, por absolutamente todo. Incluso ahora.

Su hijo habló y él lo miró como si le hubiese pedido permiso para tatuarse el rostro. Quiso reír ante la clara falta de sensatez del muchacho, pero supuso que eso le quitaría autoridad "No pediste mi permiso para salir el sábado" murmuró entre dientes "Quiero saber más de esa fiesta antes, ¿hubo alcohol?

"PAPAÁ" gimió Blaine, restregando sus sudorosas manos contra el pantalón de su uniforme. Era una pregunta trampa, por supuesto que SABÍA que había habido alcohol, pero decir la verdad sería sentencia de muerte.

"¡Blaine!" reprochó su madre "sabes que no me gusta que bebas, cariño, es peligroso para alguien de tu edad" Blaine intentó no poner los ojos. Él no tenía problemas con la bebida, su madre hacia que sonara como un alcohólico. Irónico, al ser ella quien sostenía la copa.

"No bebí, solo me quede en casa de un amigo porque era muy tarde para viajar" mintió

"Aun así, no me parece premiarte con una salida. Puedes decirle a ese chico Kurt que otro día será" sentenció su padre. Acto seguido, desplegó su periódico y se perdió en él, con el entrecejo fruncido.

No es que Charles no desease tener una buena relación con su hijo, las cosas eran más sencillas cuando iban a los partidos de futbol y arreglaban coches los fines de semana. Charles no se sentía cómodo con estos temas. Las fiestas, los chicos y esas cosas íntimas, sacaban lo peor de él. No tenía nada en contra del chico raro de la escuela pública, pero tampoco podía negar que estaba temiendo el día en que su hijo lo presentara como su novio.

"No saldré con Kurt" negó Blaine, rodando los vegetales sobre su plato. Charles lo ignoró, si se trataba de ese chico del Gap de nuevo, no tenía ningún interés en oírlo.

"¿Entonces, quién es ese chico afortunado, Blainey?, debes traerlo a casa, ¿ok?" señaló su madre socarronamente.

"No es un chico, mamá, es una chica, se llama Rachel, y es amiga de Kurt. Ella es increíble…." Blaine siguió hablando ante la mirada incrédula de su madre, Pam Anderson, quien tenía la costumbre de tratarlo como si no pudiese procesar el hecho de que ya no tenía nueve años.

Charles, por otro lado, parecía haber perdido la capacidad de pensar, ¿Blaine había dicho chica?

"Una cita amistosa, entonces" continuó Pam

"No, mamá, una cita-cita. Ya sabes: flores, chocolates y esas cosas"

Ahora sí que estaban perdidos. Blaine miró a sus padres con indignación. No era posible que no le dieran la oportunidad de compartir su vida con ellos. Y después se quejaban de por qué Coop no venía a visitarlos.

Observó cómo su madre le dio un trago a su copa de agua, trenzando sus cabellos como lo hacía cuando se ponía ansiosa. La vio dar grandes bocanadas de aire y dos tragos más de agua, para luego sonreírle con el amor plasmado en sus ojos color avellana.

"Bien, Blainey boo, quiero que le digas a mami todo sobre esa cita-cita" cantó.

Blaine sonrió complacido y procedió a relatarle a su madre todo sobre la fiesta; maquillando los escenarios hasta convertirlos en una reunión estándar con bebidas con un mínimo de alcohol, como había sido el plan de Rachel desde un inicio. Se explayó en su descripción de Rachel, manifestando todas sus impresiones sobre ser una gran dama, hermosa y talentosa, con un rango vocal acorde al suyo y una personalidad chispeante. Estaba tan absorto en sus divagaciones que no notó la forma en la que estaba siendo mirado por su padre desde el otro lado de la mesa.

Charles había bajado el periódico para observar mejor a su hijo. Blaine tenía el rostro sobrexcitado, la mirada soñadora y hablaba como si recitara uno de sus discos de esa loca del pop con los osos de goma. Hablaba de esa chica Rachel del mismo modo en la que lo había hecho de ese tipo del gap y el mocoso que parecía fantasma.

"Por eso le pedí una cita. Papá, por favor, te prometo que será la última vez que hago algo sin tu consentimiento. No tienes que prestarme el auto, puedo ir en auto bus. Usaré mis propios ahorros, no tocaré un ápice de mi tarjeta de crédito" suplicó el moreno.

"No" respondió el mayor con voz autoritaria, y el rostro de Blaine se descompuso en el acto. Desde el otro lado de la mesa, su mujer parecía querer hacerle un agujero en la cabeza.

Pam siempre había sobreprotegido a Blaine. Desde que era bebé. Un bebé listo y educado. Cooper siempre había sido un chico raro y excitable. De hecho, Charles había temido que Copper creciera con inclinaciones homosexuales. Blaine, por otro lado, amaba el futbol, los autos y ensuciarse en el lodo. Era adorable sí, por eso Pam había dedicado toda su infancia a vestirlo con disfraces de animales tiernos o personajes de Disney. Pero en cuanto Pam se alejaba, Blaine corría hacia el para que le contara historias de piratas, y acababan comiendo hamburguesas en McDonald's, mientras los Bueyes jugaban su tercer partido de la temporada.

Había sido una enorme sorpresa enterarse de la orientación sexual de su hijo menor, quien siempre había sido la envidia de sus amistades. Todavía podía escuchar a los Johnson alabarlos por tener al niño perfecto bajo su techo. Era por eso que Charles nunca podría odiar a Blaine, su "sexualidad" era un leve desperfecto. Y ahora se encontraba a punto de ser golpeado por su esposa, y de sufrir una embolia al mismo tiempo "pensé que dijiste que eras gay" señaló con cautela.

"yo también lo pensé, pero Rachel... enserio papá..."

"No, no, no te estoy juzgando, hijo" intervino Charles, viendo que Blaine estaba a punto de perder la cabeza "sabes que tu madre y yo te apoyamos"

"Puedes traer a esa chica cuando quieras, bebé" propuso Pam "con Kurt o sin él. Sabes que lo adoro" añadió.

Blaine miró a su padre. Tal vez esperando que se negara terminantemente

"Tienes mi permiso, chico. Pero no iras en bus, un Anderson nunca queda mal ante una chica, puedes llevarte el auto pero solo si prometes ser responsable. Lo mismo va para la tarjeta de crédito, si es como tu madre, puede sobregirarla en una sola noche"

Pam rio, arrojándole una servilleta en el proceso "yo solo dije que esa mascada Hermes era hermosa, fuiste tú el que corrió a comprarla"

Blaine los miró sin saber que pensar. Su padre estaba relajado por primera vez desde hacía meses. Una sensación de calidez llenó su pecho. Todo era como siempre debió haber sido.


Entiendo que es decepcionante la falta de Kurbastian, por lo que explicaré mi modus operandi:

Para mí, Blaine bateó mal una vez e hizo dos strikes.

*El horroroso bateo fue cuando se le declaró a Jeremiah con esa canción inapropiada (pero no podemos culpar al chico por estar enamorado). Sin embargo, podemos culparlo de los dos strikes siguientes.

*El primero, besuquear a Rachel durante toda la fiesta (siendo que era la "mejor amiga" del chico que se le había declarado hacia solo unos días, y al cual rechazó diciéndole que NO ESTABA listo para el romance). YO NUNCA ACEPTO "ALCOHOL EN LAS VENAS" COMO EXCUSA. He ahí dos errores garrafales. El primero, salir con Rachel pese a decirle a Kurt que no estaba preparado para una relación (digamos que no lo culpamos por esto. El amor, el amor, y esas cosas). Y segundo, comparar a Kurt con Karofsky, hacer todo su melodrama de Diva y luego ni disculparse (porque creo que no lo hizo en ningún momento). De eso SÍ lo culpo.

*El segundo, una palabra: SEXY. Me parece que en esos tres capítulos se pudieron notar rasgos bastantes desagradables de Blaine (yo lo amo y todo pero no creo que sea tan perfecto como otros lo pintan). Lo peor de todo es que cuando Kurt esta con él, pierde su cuerno, es menos el (de ahí que amo Kurbastian). Me sentí emocionada ante su reacción en Original Songs, cuando volvió a ser el Kurt orgulloso que todos amamos, ¡pero duro tan poco!.

En conclusión, me temo que tendrán que esperar dos capítulos mas para kurtbastian. Aun me falta SEXY y Originals songs. Es ahí, donde la historia cambia; antes, no me parece que tendría el mismo efecto. No obstante veremos que ha estado haciendo nuestra amada Ardilla Criminal, en el siguiente capitulo. Y en el cuarto, ahhh yo ya estoy esperando escribirlo.

Dejen comentarios. Nos vemos la próxima semana.